ASIGNATURA:
Tutoría
MAESTRO:
Jose Carlos Enriquez Rangel
TEMA:
Los Tarahumaras
INTEGRANTES DEL EQUIPO:
ARMENTA ARMENTA GÉNESIS DAYAN (situaciones y desafios actuales)
ARREDONDO MANDUJANO ANA JAEL
DUARTE TRUJILLO IRANN GUADALUPE (lenguas y tradiciones orales)
LEÓN PALAFOX LUIS ROBERTO (Fiestas, gastronomia y vestimenta)
MUÑOZ VALDIVIEZO HECTOR KENAY (características adicionales)
ORDOÑEZ PALAZUELOS GIOVANNI (Identidad, historias y origen)
GRUPO Y TURNO:
203 VESPERTINO
¿Quiénes son los Tarahumaras o Rarámuri?
Los Tarahumaras, cuyo nombre autodenominado es Rarámuri (que significa "los
de los pies ligeros" o "corredores a pie" en su lengua), son un grupo indígena
originario del norte de México, principalmente del estado de Chihuahua, en la
región de la Sierra Tarahumara, parte de la Sierra Madre Occidental
Historia y origen del pueblo
El pueblo Rarámuri, conocido comúnmente como Tarahumara, constituye uno de los
grupos indígenas más representativos del norte de México. Su historia, marcada por
la resistencia cultural, el desplazamiento territorial y la adaptación al medio, se
remonta a tiempos muy anteriores a la colonización española. Habitaron y aún
habitan la escarpada región de la Sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua,
donde han sabido preservar su identidad a pesar de siglos de presión externa.
El nombre "Rarámuri" proviene de su propia lengua y suele traducirse como "los de
los pies ligeros", en alusión a su reconocida habilidad para correr largas distancias
en terrenos montañosos. El término "Tarahumara", por otro lado, es una adaptación
colonial derivada probablemente del rarámuri original, aunque su etimología exacta
es incierta. Esta designación fue impuesta por los colonizadores españoles y se
popularizó a lo largo de los siglos como el nombre genérico del grupo.
El origen de los Rarámuri se sitúa en la época prehispánica, hace al menos dos mil
años. A diferencia de otros pueblos mesoamericanos, no construyeron grandes
ciudades ni desarrollaron estructuras políticas centralizadas, sino que vivieron de
forma dispersa en comunidades pequeñas, practicando la agricultura de
subsistencia, la caza y la recolección. Su vida cotidiana giraba en torno a un
profundo respeto por la naturaleza, a la que consideraban sagrada. El Sol, la Luna,
la lluvia y la tierra formaban parte central de su cosmovisión, y sus prácticas rituales
estaban vinculadas a los ciclos agrícolas y a la armonía con el entorno.
La llegada de los españoles en el siglo XVI marcó el inicio de una etapa crítica para
los Rarámuri. Los misioneros jesuitas, que arribaron a la región en el siglo XVII,
comenzaron un proceso de evangelización que transformó muchos aspectos de su
vida religiosa y social. A través del establecimiento de misiones, los jesuitas
intentaron concentrar a los indígenas en comunidades organizadas bajo los
principios del cristianismo. Sin embargo, la resistencia fue notable. Muchos
Rarámuri se refugiaron en las zonas más inaccesibles de la sierra para conservar su
autonomía. Las rebeliones no tardaron en surgir, siendo una de las más importantes
la que ocurrió entre 1690 y 1698, como respuesta al maltrato colonial y a la pérdida
de sus formas de vida tradicionales.
A pesar de las dificultades, el pueblo Rarámuri logró preservar gran parte de su
cultura. Luego de la expulsión de los jesuitas en 1767, muchas comunidades
retomaron prácticas ancestrales y reorganizaron su vida espiritual mezclando
elementos del catolicismo con sus creencias propias. Esta síntesis cultural les
permitió mantener su identidad sin romper completamente con el nuevo orden
impuesto por los colonizadores.
Durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, los Rarámuri continuaron viviendo
en relativo aislamiento. Este hecho les permitió protegerse del proceso de mestizaje
acelerado que afectó a otros pueblos indígenas, pero también los mantuvo al
margen del desarrollo económico y social de México. El despojo de tierras, la
pobreza extrema, y la falta de acceso a servicios básicos se volvieron parte de su
realidad cotidiana. Además, en las últimas décadas, la expansión de actividades
como la tala ilegal, la minería y el narcotráfico ha generado un ambiente hostil en su
territorio, provocando desplazamientos forzados y violencia.
Hoy en día, los Rarámuri enfrentan un doble reto: mantener viva su identidad
cultural y, al mismo tiempo, integrarse a un país que históricamente los ha
marginado. Muchos han comenzado a organizarse para defender sus derechos
territoriales y políticos, logrando ciertos avances legales. Su cultura sigue siendo
admirada, especialmente por su espiritualidad, su relación armónica con la
naturaleza y su capacidad física como corredores de fondo, reconocidos
mundialmente por su resistencia y su técnica tradicional.
En suma, la historia del pueblo Rarámuri es una historia de resistencia. Desde sus
orígenes ancestrales hasta la actualidad, han sabido adaptarse a los cambios sin
perder la esencia de su identidad. A través de su lengua, su cosmovisión, su
organización comunitaria y su relación con la tierra, los Rarámuri siguen caminando
o corriendo con pasos firmes por la Sierra Tarahumara, desafiando el olvido y
exigiendo un lugar justo en el presente de México
Lenguas y tradiciones orales de los tarahumaras
La lengua oral de los tarahumaras, también conocidos como rarámuris, es el
rará[Link] lengua pertenece a la familia lingüística uto-azteca, una familia de
lenguas que se extiende desde Utah en Estados Unidos hasta Centroamérica.
Dentro del rarámuri, existen diversas variantes lingüísticas o dialectos.
El Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) de México ha identificado cinco
principales:
● Tarahumara del Oeste / Rarómari Raicha
● Tarahumara del Norte / Ralámuli Raicha
● Tarahumara de Cumbres / Ralámuli Raicha
● Tarahumara del Centro / Ralámuli Raicha
● Tarahumara del Sur / Rarámari Raicha
Es importante destacar que las diferencias entre estas variantes pueden ser
significativas, y aunque la mayoría de ellas no tienen un riesgo inmediato de
desaparición, el tarahumara de Cumbres se considera en mediano riesgo.
El rarámuri se habla principalmente en el estado de Chihuahua, México, aunque
también se encuentran hablantes en pequeñas proporciones en Sonora, Sinaloa y
Durango. En el censo de 2020, se registraron más de 85,000 hablantes de la lengua
tarahumara.
Fonología y Escritura
El rarámuri cuenta con cinco timbres vocálicos: /a, e, i, o, u/. Sin embargo, lo
interesante es que distingue entre vocales cortas y largas, y también tiene vocales
glotalizadas (con "saltillo"). Esto significa que la duración y una ligera interrupción en
la pronunciación de una vocal pueden cambiar el significado de una palabra. Las
vocales largas a menudo se escriben con un macrón (una raya horizontal sobre la
vocal, por ejemplo, "shūnū" para maíz).
El inventario de consonantes es más reducido que el del español. Algunas
particularidades incluyen:
● El fonema africado /ʦ/ que a veces se transcribe como "c".
● El fonema /j/ que casi siempre se transcribe como "y".
● El saltillo (representado como ' o ʔ), que es una oclusión glotal (una pequeña
pausa o corte seco en la pronunciación de una vocal) y es fonémico, es decir,
tiene un valor distintivo en la lengua.
El inventario de consonantes es más reducido que el del español. Algunas
particularidades incluyen:
● El fonema africado /ʦ/ que a veces se transcribe como "c".
● El fonema /j/ que casi siempre se transcribe como "y".
● El saltillo (representado como ' o ʔ), que es una oclusión glotal (una pequeña
pausa o corte seco en la pronunciación de una vocal) y es fonémico, es decir,
tiene un valor distintivo en la lengua
El acento es fonémico, lo que significa que la sílaba acentuada puede cambiar el
significado de una palabra. No sigue reglas fijas como en el español.
Gramática y Morfosintaxis
Como muchas lenguas yuto-aztecas, el rarámuri tiende a ser una lengua de núcleo
final, lo que se observa en el orden del verbo al final de la oración
(Sujeto-Objeto-Verbo o Agente-Paciente-Verbo). Por ejemplo, si decimos "El hombre
no tiene tiempo", en rarámuri sería algo similar a "Hombre no tiempo tiene".
El rarámuri utiliza una morfología compleja, es decir, las palabras pueden formarse
añadiendo prefijos, sufijos y otros elementos para expresar diferentes significados.
Sufijos verbalizadores por ejemplo, el sufijo "-é" puede convertir un sustantivo en un
verbo con el significado de "tener". Si a eso le añadimos el sufijo participial "-ami",
se puede formar un adjetivo. Por ejemplo, de "motosá" (canas) se deriva "motos-é"
(tener pelo canoso) o "motos-é-ami" (el que tiene pelo canoso).
Composición de palabra Es común la formación de palabras compuestas uniendo
lexemas (raíces de palabras), especialmente aquellos relacionados con las partes
del cuerpo, para crear nuevos conceptos.
Fiestas
Para los tarahumaras existen dos tipos de fiestas: las celebradas en los templos
“católicos” relacionadas con el calendario ritual cristiano, y las que hacen en sus casas,
llamadas fiestas de patio o awílachi. Entre las primeras destaca la Semana Santa o
norirúachi, que se traduce como “lugar para dar vueltas”, porque durante toda la noche
dan vueltas en torno al templo, simbolizando una lucha entre el riablo y riosi o entre el
desorden y la paz.
Las fiestas de patio las dirige el owirúame; se realizan durante todo el año, para curar
las a los animales y a las personas, pero en algunos casos vinculadas con el calendario
agrícola, como curar las tierras, pedir las lluvias y agradecer los frutos obtenidos.
Durante estas ceremonias se sacrifica una vaca o un chivo del que la sangre es ofrecida
a los cuatro rumbos.
Otras fiestas son las nutema realizadas para proporcionar alimentos para el largo viaje
que realizan los parientes recién fallecidos a la hora de entierro; las fiestas de trabajo
cuando un grupo familiar invita a otras personas del rancho para limpiar un terreno,
fabricar adobes o construir una casa; y las fiestas cuando se realiza una carrera de
bola, que es una competencia donde se corren largas distancias pateando una pelota
de madera, donde se realizan apuestas y se toma cerveza de maíz.
Gastronomía
Una parte importante de su dieta es el maíz. De este alimento se preparan tortillas,
pinole, esquiate, elotes asados, según la temporada y el batari, tesgüino o la cerveza de
maíz.
Algunos de estos alimentos son utilizados en momentos rituales o festivos como el
tesgüino y los tamales.
Vestido tradicional
El vestido tradicional varía de acuerdo a cada región de la sierra, aspectos como el
largo, el tipo de tela. En general, las mujeres utilizan faldas de pliegues amplias
llamadas sipúchaka; y blusas holgadas o mapáchaka holgadas, de colores brillantes o
floridas, en ocasiones ambas prendas de un mismo color, o bien de colores
contrastantes. Algunas mujeres mayores visten faldas blancas de algodón.
Normalmente portan de tres a cuatro faldas, pero en días de fiesta agregan unas tres
más.
Los hombres usan calzón y camisa de manta y un ceñidor atado en la cintura, que en
algunos casos también usan las mujeres. El calzón normalmente es de color blanco,
mientras que la camisa es ancha y de cualquier otro color. En los días de fiesta,
principalmente, portan una corona de tela blanca o de colores llamada koyera para
sostener el cabello. Y llevan huaraches de suela de llanta y correas de cuero.
Situaciones y Desafíos actuales del pueblo
El pueblo tarahumara (también conocidos como rarámuri) enfrenta actualmente
desafíos relacionados con la violencia, la pérdida de territorio y la marginación
social, así como con la falta de acceso a servicios básicos y el impacto de los
cambios climáticos.
UN News, Movimiento Antorchista Nacional, EL PAÍS
Desafíos específicos:
Violencia y desplazamiento:
La presencia de grupos criminales y el conflicto armado han provocado el
desplazamiento forzado de comunidades rarámuri, obligándolos a abandonar
sus hogares y tierras.
Despojo de tierras:
La tala ilegal y la expansión de actividades económicas como la minería han
provocado la pérdida de territorio y recursos naturales para las comunidades
tarahumaras.
Pobreza y marginación:
La falta de oportunidades económicas, el limitado acceso a servicios básicos
(educación, salud, agua potable) y la discriminación social perpetúan la pobreza
y el aislamiento de las comunidades tarahumaras.
Cambio climático y sequías:
Las sequías extremas y las alteraciones climáticas han afectado la agricultura de
subsistencia, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y la salud de las
comunidades.
Falta de representación política:
A pesar de la existencia de organizaciones y movimientos rarámuri, la falta de
representación política efectiva en las decisiones que afectan a sus territorios
limita la defensa de sus derechos y la resolución de los problemas.
Discriminación y racismo:
Los tarahumaras enfrentan actitudes discriminatorias y racistas que dificultan su
acceso a oportunidades y perpetúan la marginación social.
Impacto de la globalización:
La migración de jóvenes a las ciudades, la introducción de nuevas tecnologías y
la pérdida de la cultura tradicional amenazan la identidad y la cohesión social de
las comunidades tarahumaras.
Defensa territorial:
Las comunidades tarahumaras están organizándose para defender sus
territorios y recursos naturales de la tala ilegal, la minería y la expansión de
actividades económicas no sustentables.
Promoción de la justicia social:
Se están impulsando iniciativas de justicia social para abordar la discriminación,
la pobreza y la marginación, así como para garantizar el acceso a servicios
básicos y oportunidades económicas.
Fortalecimiento de la identidad cultural:
Se están desarrollando programas y proyectos para preservar la lengua, la
cultura y las tradiciones rarámuri, así como para fomentar la educación bicultural
e intercultural.
Demandas de justicia y reparación:
Las comunidades tarahumaras están demandando a las autoridades judiciales y
gubernamentales la reparación de los daños causados por la violencia y la falta
de respeto a sus derechos.
Apoyo de organizaciones internacionales:
Diversas organizaciones internacionales y nacionales están brindando apoyo
a las comunidades tarahumaras en la defensa de sus derechos y la lucha por
la justicia social.
Algunas características relevantes pero poco mencionadas
son:
1. Capacidad extraordinaria para el atletismo y las carreras largas:
Una de las características más sobresalientes de los Tarahumaras es su increíble
resistencia física y habilidad para correr largas distancias. Son conocidos
mundialmente como "los corredores de los pies ligeros" debido a su capacidad para
recorrer enormes distancias, incluso en terrenos difíciles y montañosos, con una
increíble resistencia. Esta habilidad ha sido parte integral de su cultura durante
siglos, y ha sido esencial para su supervivencia, ya que las carreras largas eran
utilizadas históricamente para la comunicación, el comercio, y también como una
actividad ceremonial. En la actualidad, los Tarahumaras siguen siendo admirados
por su destreza en ultramaratones, y su técnica de correr ha capturado la atención
de atletas profesionales de todo el mundo.
2. Organización social comunitaria y el "tequio" rarámuri:
Una de las características fundamentales de los Tarahumaras es su organización
social y su sistema de trabajo colectivo, conocido como el "tequio". El "tequio" es
una tradición comunitaria en la que los miembros de una comunidad se organizan
para realizar trabajos en beneficio de todos, como la construcción de casas, la
limpieza de terrenos, o el cultivo de la tierra. Este trabajo colectivo no solo tiene una
función práctica, sino que también refuerza la cohesión social y la solidaridad dentro
de la comunidad. Es una forma de colaboración que se ha mantenido viva durante
siglos y refleja el profundo valor que los Rarámuri dan a la ayuda mutua y a la
cooperación.