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Escatología

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Escatología

Escatología (del griego Eschatos “último o final” y Logia “estudio”) es


el estudio de los últimos tiempos o eventos finales para la humanidad y
el universo, que abarca la segunda venida de Cristo, la resurrección, el
juicio final y la gloria de Dios.
1) El arrebatamiento de la iglesia (1 Tesalonicenses 4:16)

La palabra “arrebatados” en 1 Tesalonicenses 4:16 proviene del griego


Harpadzo, que significa “capturar, quitar, atrapar, tomar por la fuerza”.
La palabra describe la acción del Espíritu Santo al transferir a Felipe de
una localidad a otra (Hechos 8:39), y el arrebato de Pablo al paraíso (2
Corintios 12:2-4). Sugiere una fuerza repentina.
El Espíritu Santo, como sello y garantía de la salvación de la iglesia
(Efesios 1:13-14; 4:30), será quien resucitará a los muertos en Cristo, así
como resucitó a Cristo, y arrebatará con los vivos para presentarlos a
Cristo (Romanos 1:4; 8:11), tal como arrebató a Felipe (Hechos 8:39-40).
Los muertos en Cristo resucitarán primero; luego, los creyentes que
estén vivos serán arrebatados juntamente con ellos para recibir al Señor
en el aire (1 Tesalonicenses 4:13-17).
Será en un abrir y cerrar de ojos: todos seremos transformados (1
Corintios 15:51-56).
No se sabe el día ni la hora de su venida (Mateo 25:13).
Solo los que estén en Cristo escucharán la trompeta (Juan 5:25, 28; 1
Tesalonicenses 4:16; 1 Corintios 15:52).
Los que estén preparados serán arrebatados con el Señor (Mateo 25:6-7,
10).
El arrebatamiento es para el cielo, donde está nuestra ciudadanía
(Filipenses 3:20-21).
Para disfrutar las moradas celestiales que Cristo ofreció (Juan 14:2-3).
Donde tenemos una herencia incorruptible (Efesios 1:11; 1 Pedro 1:4-5).
El tribunal de Cristo
La iglesia pasará por el tribunal de Cristo (Romanos 14:10-13; 2
Corintios 5:10).
No será un juicio para condenación ni salvación, pues ya somos salvos
por fe y gracia (Efesios 2:8-9).
Será para recompensar cómo sobre-edificamos nuestra vida espiritual (1
Corintios 3:11-15).
Se juzgarán las intenciones del corazón (1 Corintios 4:5).
Toda buena acción que hizo el creyente será recompensada (Lucas
14:13-14; 2 Juan 8; Hebreos 6:9-12; 10:35; 11:6).
Habrá diferentes coronas como recompensa según sea la obra (1
Tesalonicenses 2:19; 2 Timoteo 4:8; Santiago 1:12; 1 Pedro 5:4;
Apocalipsis 2:10; 3:11; 22:12), entre otras recompensas (Apocalipsis
2:17; 2:25-28; 3:5; 3:20-21).
Las bodas del Cordero
Seguidamente, se celebrarán las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:7-9).
Simbólicamente, Cristo se casará con la iglesia. El Padre será quien
oficie la boda, y en ese momento veremos el rostro del Padre (Mateo
22:1-3).
Luego, se celebrará la cena de las bodas (Apocalipsis 19:9).
Cristo tomará el fruto de la vid con la iglesia, como lo prometió (Mateo
26:29; Lucas 22:14-16, 28-30).
Secuencia de eventos
Todos estos eventos serán en el cielo, en la gloria de Dios.
Cuando la iglesia sea arrebatada y los creyentes transformados con
cuerpos glorificados, inmediatamente ocurrirá el tribunal de Cristo (2
Corintios 5:1-10).
Después vendrán las bodas y la cena, porque en Apocalipsis 19:1-10 la
iglesia está en el cielo alabando a Dios, celebrando las bodas y la cena,
vestida de lino fino como la esposa del Cordero, antes de la venida
visible de Cristo aquí a la tierra, después de la gran tribulación
(Apocalipsis 19:11-21).
Porque la iglesia no pasará por el período de juicios aquí en la tierra, que
será para los que rechazaron a Cristo (2 Tesalonicenses 2:10-12;
Romanos 5:9-10; 1 Tesalonicenses 1:10; 5:9).

2) La gran tribulación (Mateo 24:21; Marcos 13:19)

Es un período de juicios en la tierra nunca antes visto, difícil de soportar


(Joel 2:11; Apocalipsis 6:17).
Tiene una duración de siete años, que es la última semana por
cumplirse de las setenta semanas de (Daniel 9:27).
Comienza con la aparición del anticristo, con un tratado de paz falso
por siete años (Daniel 9:27; Apocalipsis 6:2).
A mitad de los siete años, cuando pasen tres años y medio, rompe el
pacto mandando a quitar el continuo sacrificio en Israel, profanando el
santuario y colocando la abominación desoladora (Daniel 8:8-14;
11:29-39; Mateo 24:15; Marcos 13:14).
Se sentará en el templo judío, haciéndose pasar por Dios (2
Tesalonicenses 2:3-4).
Estos últimos tres años y medio comenzará una gran persecución y
violencia contra los judíos y todos los que no lo adoren ni se pongan la
marca (Apocalipsis 12:12-17; 13:1-17; Mateo 24:16-22; Marcos 13:15-
20).
Por eso dice que cuando digan: “Paz y seguridad”, vendrá destrucción
repentina sobre ellos y no escaparán (1 Tesalonicenses 5:3).
Porque Israel hará un pacto con la muerte y el Seol (infierno) (Isaías
28:15,18; Apocalipsis 6:8). El anticristo es enviado por el diablo para
engañar (2 Tesalonicenses 2:8-10; Apocalipsis 13:1-4), y provocará la
muerte de muchos judíos, que serán los más afectados en este período
de juicio (Apocalipsis 13:5-9).
Este período de juicio comienza cuando se abran los sellos (Apocalipsis
6:1-17; 7:1-17; 8:1-5).
Seguidamente, vendrán las trompetas (Apocalipsis 8:6-13; 9:1-21;
11:1-19; 12:1-17).
Culminará con las copas de la ira para consumar estos juicios
(Apocalipsis 16:1-21), y con una guerra final en Armagedón, donde
todas las naciones vendrán en contra de Israel y Cristo las juzgará en su
venida visible (Zacarías 12:1-11; 14:1-7; Apocalipsis 16:12-16; 19:15).
Este período de juicio es llamado:
 La gran tribulación, cuando inicie con los sellos (Apocalipsis
7:14).
 El segundo período, cuando comience la gran persecución
contra Israel (Lucas 21:20-24; Mateo 24:21).
Porque lo que sucederá en este tiempo serán catástrofes, días de
tinieblas, de terror y angustias (Isaías 13:7-11; Joel 2:2; Lucas 21:25-26).
 Los cambios climáticos serán peores, porque una tercera parte
del sol y la luna se dañará (Apocalipsis 8:12; Amós 8:9).
 El calentamiento solar será peor que en estos tiempos
(Apocalipsis 16:8-9).
 Los terremotos serán peores que los vistos hasta hoy
(Apocalipsis 6:12-14; 11:13; 16:18-19).
 La muerte huirá por cinco meses, y los que quieran morir para
evitar el tormento no podrán escapar (Apocalipsis 9:1-6; Joel 2:3-
11).
También se conoce como:
 La ira del Cordero, el gran día (Apocalipsis 6:16-17; 16:14).
 El día de Jehová (Joel 2:1; Isaías 13:6,9).
 El día del Señor (1 Tesalonicenses 5:2).
 La ira de Dios (Apocalipsis 16:1; 19:15).
Estos juicios afectarán principalmente a Israel, porque es el centro de
todas estas profecías. Por eso se dice que es “tiempo de angustia para
Jacob” (Jeremías 30:7; Daniel 12:1).
Será un tiempo de purificación para Israel y restauración (Daniel
12:6-11).
También alcanzará a todas las naciones por rechazar a Cristo y la
salvación (Romanos 1:18; Ezequiel 30:3; Isaías 13:11).
La iglesia en este tiempo vivirá:
 Los principios de dolores (Mateo 24:3-8).
 Las señales en el cielo y en la tierra antes de la gran
tribulación (Hechos 2:18-20).
 Verá los tiempos de la apostasía antes de la gran tribulación, que
es el misterio de la iniquidad en acción, antes de la aparición del
anticristo (2 Tesalonicenses 2:3,7; 1 Timoteo 4:1-5).
 Vivirá los tiempos de muchos anticristos y falsas enseñanzas,
pero no verá al Anticristo (1 Juan 2:18-27).
 Vivirá los tiempos peligrosos, que ya estamos viviendo (2
Timoteo 3:1-10).
 Vivirá los tiempos de Noé antes del diluvio y los tiempos de
Sodoma y Gomorra, pero, así como Noé y Lot fueron librados,
también la iglesia será librada de la gran tribulación (Lucas 17:26-
30).
Pero no verá ninguno de los juicios durante los siete años de la gran
tribulación, que son un castigo para el mundo por sus pecados (Isaías
13:11; Apocalipsis 3:10).
Los juicios de la gran tribulación son juicios de los que nadie escapará
(Amós 5:18-20).
Los que se salven será por los juicios, pasando por el martirio y
dejándose decapitar para no negar su fe (Apocalipsis 7:9-14; 15:2; 20:4).
La iglesia se salva por fe y gracia, porque estamos puestos para
salvación y no para ira (Lucas 21:34-35; 1 Tesalonicenses 5:9; Romanos
5:9).
Porque el arrebatamiento es para los que creen en Cristo (1
Tesalonicenses 4:13-15; 1 Corintios 15:20-23).
Por eso Pablo dice:
“Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os
sorprenda como ladrón” (1 Tesalonicenses 5:4).
Refiriéndose a la gran tribulación como el “día del Señor” en el verso 2,
que llegará de sorpresa para los que están en la tierra, “cuando digan:
paz y seguridad” (v. 3). Esto sucederá cuando el anticristo haga el
pacto.
“Vendrá sobre ellos destrucción repentina” (v. 3), sobre “ellos”, los que
se queden en la gran tribulación.
“Y no escaparán”, todos los que se queden. Esto será repentino para
ellos, porque confiarán en la paz que ofrecerá el anticristo.
Pero nosotros somos hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni
de las tinieblas (v. 5).
Esto no nos sorprenderá como ladrón, porque la gran tribulación son
días de tinieblas y oscuridad, y la iglesia no pasará por ese período de
juicios, ya que fue arrebatada antes (1 Tesalonicenses 4:13-18).
Por eso debemos velar y ser sobrios, no durmamos como los demás (vv.
6-7).
Como dijo el Señor en (Lucas 21:34-35):
“Mirad por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de
glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de
repente sobre vosotros aquel día”.
Refiriéndose a los días de la gran tribulación. El Señor nos manda a
“velar en oración, para que seamos dignos de escapar de todas estas
cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”.
Como dijo el apóstol Pablo:
“Pero nosotros, que somos del día, habiéndonos vestido con la coraza de
fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo, porque no
nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de
nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros, para que, ya sea que
velemos o que durmamos, vivamos juntamente con Él” (1
Tesalonicenses 5:8-10).
Términos bíblicos que representan los primeros tres años y
medio de los siete años de juicios:
 “Confirmará el pacto con muchos” (Daniel 9:27).
 “Pacto tenemos hecho con la muerte” (Isaías 28:15).
 “Cuando digan: paz y seguridad” (1 Tesalonicenses 5:3).
Estos términos representan los tres años y medio de aparente paz que el
anticristo ofrecerá por siete años con Israel y muchos, pero a mitad de
estos siete años romperá ese pacto para iniciar la gran tribulación y las
persecuciones (Daniel 9:27; Isaías 28:18).
Términos bíblicos para referirse al último período de la gran
tribulación:
 “A la mitad de la semana” (Daniel 9:27).
 “Mil doscientos sesenta días” (Apocalipsis 12:6).
 “Mil doscientos noventa días” (Daniel 12:11).
 “Un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo” (Daniel 12:7;
Apocalipsis 12:14).
 “Cuarenta y dos meses” (Apocalipsis 13:5).
 “Dos mil trescientas tardes y mañanas” (Daniel 8:14).
Todos estos términos equivalen a tres años y medio según el
calendario judío de 360 días por año.
Términos bíblicos que representan al anticristo:
 El Anticristo (1 Juan 2:18).
 Se le llama anticristo porque viene a ocupar el lugar de Cristo y
estará en contra de Cristo y de todo lo que sea objeto de culto a
Dios (2 Tesalonicenses 2:4).
 El cuerno pequeño (Daniel 7:8,24; 8:9).
 El príncipe que ha de venir (Daniel 9:26-27).
 El rey altivo de rostro (Daniel 8:23-25).
 El rey voluntarioso (Daniel 11:16,36-38).
 El hombre de pecado, el hijo de perdición (2 Tesalonicenses
2:3).
 El jinete con un arco y una corona (Apocalipsis 6:2).
 La bestia (Apocalipsis 13:1-10).

3) La venida visible de Cristo inmediatamente después de la


gran tribulación.

(Mateo 24:29-30)
El sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor, y verán al Señor.
(Marcos 13:24-25; Lucas 21:25-27)
Ese día no habrá luz clara ni oscura; será un día conocido por Dios.
(Zacarías 14:6-7; Ezequiel 30:3).
Pondrá sus pies en el monte de los Olivos. (Zacarías 14:4; Hechos 1:11).
Todo ojo lo verá, y todos los hombres harán lamentación por Él y le
preguntarán por sus heridas. Y Él les dirá: “Con ellas fui herido en casa
de mis amigos”.
(Zacarías 12:10-14; 13:6; Mateo 24:30; Marcos 13:26; Lucas 21:27;
Apocalipsis 1:7)
Simbólicamente vendrá montado en un caballo blanco, sus ojos como
llama de fuego, y muchas diademas en su cabeza. Su vestidura teñida
en sangre, y su nombre: El Verbo de Dios. (Apocalipsis 19:11-13).
Esta descripción es porque viene a pelear, juzgar a las naciones y dar
retribución a los que no obedecen el Evangelio. (2 Tesalonicenses 1:8-
9).
Vendrá con la Iglesia, que son los santos. (Zacarías 14:5).
Con su ejército celestial, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, que
le seguían en caballos blancos. (Apocalipsis 19:14).
Este ejército celestial representa a la Iglesia, vestida de lino fino, limpio,
con que se vistió para las bodas del Cordero en el cielo, que son las
acciones justas de los santos. (Apocalipsis 19:7-8).
Son los consagrados de todas las naciones que vienen con Cristo desde
los cielos.
(Isaías 13:1-6).
El Señor herirá con la espada aguda que sale de su boca a todas las
naciones y reyes que vengan a hacerle guerra a Israel al final de la gran
tribulación. Todas las aves se saciarán de las carnes de ellos. Al falso
profeta y al Anticristo los lanzará vivos al lago de fuego. (2
Tesalonicenses 2:8; Apocalipsis 16:13-16; 19:15-21; Zacarías 12:1-9;
14:1-3).
Vendrá con sus ángeles (2 Tesalonicenses 1:7) que tendrán las
funciones ordenadas por el Señor: mandar a las aves que vengan a
comer carnes de los reyes muertos en Armagedón. (Apocalipsis 19:17).
De traer las llaves del abismo y una cadena para prender al dragón, la
serpiente antigua que es el diablo, y atarlo por mil años. (Apocalipsis
20:1-3).
El Señor enviará sus ángeles a reunir a todos los judíos que quedaron
dispersos en otras naciones; tocarán trompetas para reunirlos en
Jerusalén a adorar a Jesús como su Rey. (Mateo 13:36-43; 24:32; Isaías
11:10-16; 27:12-13; Zacarías 9:14-16).
Vendrán muchos pueblos con los judíos a Jerusalén. (Zacarías 8:20-23).
El Señor se sentará en el trono de David, como está profetizado, para
iniciar su Reino. (Lucas 1:32-33; Mateo 25:31; Jeremías 23:5; 30:9;
Ezequiel 34:23-24; 37:24).
Se sentarán en tronos los que tienen la facultad de juzgar con el Señor
a Israel y a todas las naciones. (Apocalipsis 20:4; Daniel 7:9, 22, 27;
Salmos 50:1-7).
Los que tienen facultad para juzgar con el Señor son todos los santos
del antiguo pacto y del nuevo pacto, judíos y gentiles, que son parte de
la Iglesia.
(Mateo 19:28; 1 Corintios 6:2).
Son a los que el Señor les prometió que comerían y beberían en su Reino
y se sentarían en tronos a juzgar a Israel. (Lucas 22:29-30).
Que juzgarían el mundo y las naciones. (1 Corintios 6:2; Apocalipsis
2:26-27).
A los que el Señor les prometió que se sentarían con los patriarcas.
(Mateo 8:11).
A los que les prometió que, si vencían, se sentarían en su trono con Él.
(Apocalipsis 3:21).
La Iglesia por fe está sentada en los lugares celestiales juntamente con
Cristo. (Efesios 2:6).
Los 24 ancianos en Apocalipsis
Los 24 ancianos que aparecen en Apocalipsis representan a los 12
patriarcas y a los 12 apóstoles; en general, representan a toda la
Iglesia en el cielo y en la tierra, porque tienen todas estas
características:
 Están en el cielo, sentados en tronos alrededor del trono
del Señor. (Apocalipsis 4:4; 11:16)
Como el Señor le prometió a los apóstoles y a la Iglesia.
(Lucas 22:29-30; Apocalipsis 2:26-27)
Están en el cielo antes de la gran tribulación, cuyos juicios
comienzan en el capítulo 6.
 “Vestidos de ropa blanca”, como las vestiduras que se le
prometieron a los creyentes de la Iglesia. (Apocalipsis 3:5).
 “Con coronas de oro en sus cabezas”, que son las coronas
que recibirá la Iglesia como recompensa en el tribunal de Cristo.
(Apocalipsis 2:10)
 “Están adorando y alabando a Dios, postrando sus coronas
delante del trono”. (Apocalipsis 4:10-11; 5:8).
 Como representantes de todos los santos, tienen “copas de oro
llenas de incienso, que son las oraciones de los santos”.
(Apocalipsis 5:8).
 Son parte de los redimidos por Dios de todo linaje, lengua, pueblo
y nación.
(Apocalipsis 5:9).
 Son parte de los reyes y sacerdotes que reinarán sobre la tierra
en el milenio, como todos los creyentes de la Iglesia. (Apocalipsis
5:10; 1 Pedro 2:9-10; Apocalipsis 1:5-6).
 Aparecen entre la multitud que alaba a Dios en el cielo, se alegran
y gozan porque vienen las bodas del Cordero y la cena.
(Apocalipsis 19:1-9).
 Aparecen en el cielo antes que los sellos se derramen sobre la
tierra para iniciar la gran tribulación. (Apocalipsis 4:4; 5:8-10).
 Aparecen en el cielo sentados delante de Dios a mitad de la gran
tribulación, cuando se toque la séptima trompeta, adorando a
Dios. (Apocalipsis 11:15-16).
 Aparecen en el cielo alabando a Dios antes que venga Cristo en su
venida visible aquí a la tierra para celebrar las bodas del Cordero.
(Apocalipsis 19:4-8).
Porque la venida visible de Cristo aquí en la tierra después de la gran
tribulación se registra en los versículos 11-21.
Significado.
Sin duda alguna, estos 24 ancianos representan a la Iglesia en el
cielo y aquí en la tierra para juzgar con Cristo.
Después que sea arrebatada, la Iglesia comerá y beberá en las bodas
y la cena con Cristo, y luego se sentará con Él a juzgar a las
naciones, tal como lo prometió a sus discípulos. (Lucas 22:29-30).
Esto confirma con claridad que la Iglesia no pasará por ningún
período de la gran tribulación, porque está en el cielo antes y
durante todo ese tiempo.
Además, Juan —como representante de la Iglesia— sube al cielo en
espíritu en (Apocalipsis 4:1-2), lo cual representa el arrebatamiento de
la Iglesia antes de la gran tribulación. Desde allí, ve todo lo que
sucederá en ese tiempo.
Los mártires de la gran tribulación.
Todos los que mueran decapitados y martirizados en la gran tribulación
por la causa de Cristo, que no adoraron al Anticristo ni se pusieron la
marca, resucitarán y reinarán con Cristo en el milenio.
Serán sacerdotes de Dios. (Apocalipsis 15:2; 20:4, 6).

4) El juicio a las naciones.

(Mateo 25:31-46)
Después que el Señor se siente en su trono con los que tienen facultad
de juzgar.
(Mateo 25:31; Salmos 50:7; Mateo 19:28; Apocalipsis 20:4).
Cuando todos sus ángeles, que vendrán con Él, reúnan a todos los judíos
en Jerusalén que quedaron dispersos en otras naciones. (Mateo 24:31;
Isaías 11:10-16; 27:12-13).
Israel será juzgada por su desobediencia a sus mandamientos, para
preparar a toda la nación para entrar al milenio. (Jeremías 30:8-11).
El cielo y la tierra se convocarán como testigos, porque, así como el cielo
y la tierra fueron testigos cuando les dio los mandamientos para que los
cumplieran, serán testigos en el juicio. (Salmos 50:1-7; Deuteronomio
30:19; Ezequiel 20:33-37).
Israel será limpia de pecado, de iniquidad, prevaricación, de idolatría, de
corrupción y de toda contaminación cuando hagan lamento de
arrepentimiento al ver a Cristo y lo acepten como el verdadero Mesías.
El Señor derramará Espíritu de gracia y oración sobre ellos.
(Zacarías 12:10-14; 13:1-6; Isaías 59:20-21; Romanos 11:26; Ezequiel
36:23-25; 20:40-44; 36:33-38; Romanos 11:27).
Quitará de Israel a los rebeldes y todo ídolo. (Ezequiel 20:38-39).
El Señor hará un nuevo pacto con ellos. (Jeremías 31:27-37; Romanos
11:27; Ezequiel 34:25).
El Señor les dará un corazón nuevo y su Espíritu, para que anden en sus
estatutos.
(Ezequiel 36:26-27).
No estarán divididos en dos naciones. (Ezequiel 37:22-23; Isaías 11:13).
Aquí será la restauración de Israel, y se acabará su dispersión por todas
las naciones. (Daniel 12:6-9; Jeremías 30:8-11; 31:1-26).
Su tierra será de bendición. (Ezequiel 34:26-31; 36:30-38).
Entonces, cuando pase por el juicio, Israel estará preparada para entrar
al milenio, el reino preparado para ellos. (Mateo 25:34).
Juicio a las naciones sobrevivientes.
Todas las naciones que sobrevivan a la gran tribulación estarán delante
del Señor para ser juzgadas. El Señor las apartará en dos grupos, como
el pastor que aparta las ovejas a la derecha y a la izquierda los cabritos.
(Mateo 25:32-33).
 Las ovejas a la derecha: hicieron buenas acciones con los
“hermanos más pequeños”. El Señor le dará la bienvenida al reino
(milenio), porque al hacerles bien a ellos, se lo hicieron al Señor.
(Mateo 25:35-40).
Estos “hermanos pequeños” (Mateo 25:40) son todos los judíos que,
durante la gran tribulación, creerán en Jesucristo por la predicación de
los dos testigos, los 144 mil y los ángeles que predicarán. (Apocalipsis
11:4-7; 14:6-13).
Muchos judíos que crean en Cristo y prediquen durante la gran
tribulación caerán y recibirán ayuda. (Daniel 11:32-35).
Cuando el Anticristo coloque la abominación desoladora en el templo y
comience una gran persecución sobre todos los que no lo adoren ni se
pongan la marca, saldrán huyendo y recibirán ayuda para ser
sustentados por tres años y medio en el lugar que Dios preparó para
ellos. (Apocalipsis 12:13-17).
o “Las dos alas del gran águila” que recibirá la mujer, que
representa a Israel (Éxodo 19:4; Apocalipsis 12:14),
representan la ayuda que recibirán los judíos durante el
último período de la gran tribulación, así como Dios los liberó
de Egipto por medio de Moisés.
o “La tierra que abre su boca” para ayudar a la mujer y
tragarse el río que envió el diablo representa otra ayuda que
recibirán.
(Apocalipsis 12:15-16; Isaías 59:19)
Los descendientes de la mujer (Israel), a quienes el diablo irá a hacer la
guerra, son todos los judíos que creerán en Cristo y que no podrán
escapar.
(Apocalipsis 12:17).
Todos los que ayuden a los mártires por causa de Cristo recibirán ayuda
y entrarán al reino. (Daniel 11:34-35).
Los que traigan a los judíos de otras naciones a su tierra para iniciar el
milenio de paz con Cristo recibirán la recompensa de entrar al reino.
(Isaías 49:22; 66:19-21; 60:4).
 Los cabritos a la izquierda: representan a todos de las naciones
que no tuvieron buenas acciones con los pequeños hermanos, que
fueron tropiezo para ellos, que hicieron lo malo; serán condenados
al lago de fuego. El Señor enviará a sus ángeles y los lanzarán allí.
(Mateo 25:41-46; 13:41-42).
Son todos los judíos apóstatas y gentiles que ayuden al Anticristo,
porque él se entenderá con los violadores del pacto, que profanen el
santuario y que lo ayuden en la persecución de los judíos que crean en
Cristo. (Daniel 11:31-32, 43).
Todos los justos, los judíos que sobrevivan a la gran tribulación y los
mártires por la causa de Cristo, entrarán al reino del milenio. (Mateo
13:43; 25:34; Daniel 12:3, 12-13; Apocalipsis 20:4, 6).
Después que el Señor se siente en su trono con los que tienen facultad
de juzgar (Mateo 25:31; Salmos 50:7; Mateo 19:28; Apocalipsis 20:4).
Cuando todos sus ángeles vengan con Él, reunirán a todos los judíos en
Jerusalén que hayan quedado dispersos en otras naciones (Mateo 24:31;
Isaías 11:10-16; 27:12-13). Israel será juzgada por su desobediencia a
sus mandamientos, para preparar a toda la nación para entrar al milenio
(Jeremías 30:8-11).
El cielo y la tierra se convocarán como testigos, porque así como fueron
testigos cuando Dios dio los mandamientos para que los cumplieran,
también lo serán en el juicio (Salmos 50:1-7; Deuteronomio 30:19;
Ezequiel 20:33-37).
Israel será limpia de pecado, iniquidad, prevaricación, idolatría,
corrupción y de toda contaminación cuando hagan lamento de
arrepentimiento al ver a Cristo y lo acepten como el verdadero Mesías.
El Señor derramará espíritu de gracia y oración sobre ellos (Zacarías
12:10-14; 13:1-6; Isaías 59:20-21; Romanos 11:26; Ezequiel 36:23-25;
20:40-44; 36:33-38; Romanos 11:27).
Quitará de Israel a los rebeldes y todo ídolo (Ezequiel 20:38-39). El Señor
hará un nuevo pacto con ellos (Jeremías 31:27-37; Romanos 11:27;
Ezequiel 34:25). Les dará un corazón nuevo y su Espíritu, para que
anden en sus estatutos (Ezequiel 36:26-27).
No estarán divididos en dos naciones (Ezequiel 37:22-23; Isaías 11:13).
Aquí será la restauración de Israel y se acabará su dispersión por todas
las naciones (Daniel 12:6-9; Jeremías 30:8-11; 31:1-26).
Su tierra será de bendición (Ezequiel 34:26-31; 36:30-38). Entonces,
cuando pase por el juicio, Israel estará preparada para entrar al milenio,
el reino preparado para ellos (Mateo 25:34).
Todas las naciones que sobrevivan a la gran tribulación estarán delante
del Señor para ser juzgadas. El Señor las apartará en dos grupos, como
el pastor que aparta las ovejas a la derecha y a la izquierda los cabritos
(Mateo 25:32-33).
“Las ovejas a la derecha”, que hicieron buenas acciones con los
hermanos más pequeños, recibirán la bienvenida al reino (Milenio),
porque al hacerles bien a ellos, se lo hicieron al Señor (Mateo 25:35-40).
Estos hermanos pequeños (Mateo 25:40) son todos los judíos que
durante la gran tribulación creerán en Jesucristo por la predicación de
los dos testigos, los 144 mil y los ángeles que predicarán (Apocalipsis
11:4-7; 14:6-13). Muchos judíos que crean en Cristo y prediquen durante
la gran tribulación caerán y recibirán ayuda (Daniel 11:32-35).
Cuando el Anticristo coloque la abominación desoladora en el templo y
comience una gran persecución contra todos los que no lo adoren ni se
pongan la marca, saldrán huyendo y recibirán ayuda para ser
sustentados por tres años y medio en el lugar que Dios preparó para
ellos (Apocalipsis 12:13-17).
“Las dos alas del gran águila”, que recibirá la mujer que representa
a Israel (Éxodo 19:4; Apocalipsis 12:14), simbolizan la ayuda que
recibirán los judíos durante el último periodo de la gran tribulación, así
como Dios los libró de Egipto por medio de Moisés.
“La tierra que abre su boca” para ayudar a la mujer y tragarse el río
que envió el diablo, representa la ayuda recibida (Apocalipsis 12:15-16;
Isaías 59:19).
Los descendientes de la mujer (Israel), contra quienes el diablo hará
guerra, son todos los judíos que creerán en Cristo y que no podrán
escapar (Apocalipsis 12:17).
Todos los que ayuden a los mártires por causa de Cristo recibirán la
recompensa de entrar al reino (Daniel 11:34-35). Los que traigan a los
judíos de otras naciones para su tierra, a fin de iniciar el milenio de paz
con Cristo, también recibirán recompensa y entrarán al reino (Isaías
49:22; 66:19-21; 60:4).
“Los cabritos a la izquierda” representan a todos los de las naciones
que no tuvieron buenas acciones con los pequeños hermanos. Fueron
tropiezo para ellos, hicieron lo malo y serán condenados al lago de
fuego. El Señor enviará a sus ángeles y los lanzarán allí (Mateo 25:41-
46; 13:41-42).
Son todos los judíos apóstatas y gentiles que ayuden al Anticristo,
porque él se entenderá con los violadores del pacto que profanen el
santuario y lo ayuden en la persecución de los judíos que crean en Cristo
(Daniel 11:31-32, 43).
Todos los justos —los judíos que sobrevivan a la gran tribulación y los
mártires por la causa de Cristo— entrarán al reino del milenio (Mateo
13:43; 25:34; Daniel 12:3, 12-13; Apocalipsis 20:4, 6).
La pregunta que muchos hacen es: ¿Cómo sabemos que la mujer
representa a Israel en Apocalipsis 12:6?
Primero: El libro de Apocalipsis es una revelación profética (Apocalipsis
1:1-3). Son profecías futuras, principalmente desde el capítulo 4 hasta el
22, que aún no se han cumplido. Los capítulos 4 y 5 son profecías en el
cielo y preparación de los sellos para iniciar la gran tribulación.
Del capítulo 6 al 18 son profecías de lo que sucederá en la gran
tribulación durante 7 años con los sellos, las trompetas y las copas de la
ira.
Del capítulo 19 al 22 son profecías de las bodas del Cordero en el cielo,
la segunda venida visible de Cristo a la tierra después de la gran
tribulación, el milenio, el juicio final y el cielo nuevo y la tierra nueva en
la eternidad con Dios.
Segundo: Está escrito en un lenguaje simbólico, no literal; su
interpretación depende de lo que representa cada simbolismo.
Tercero: A Juan se le muestran estas visiones futuras como si
estuvieran sucediendo en el momento, pero en realidad aún no han
ocurrido.
Cuarto: Apocalipsis 12 y 13 describen lo que sucederá a mitad de la
gran tribulación, cuando el Anticristo rompa el pacto y mande a quitar el
continuo sacrificio en Israel, comenzando la gran persecución por 42
meses, es decir, tres años y medio (Apocalipsis 13:1-18).
Quinto: En Apocalipsis 12 aparecen tres símbolos: “la mujer vestida de
sol, el dragón y el hijo varón”, que representan eventos proféticos
futuros.
Juan dice que vio una gran “señal”. La palabra griega semeion significa
“señal, marca o símbolo”; es decir, un evento inusual que trasciende lo
natural.
Por lo tanto, no se puede esperar que aparezca una mujer literalmente
en la gran tribulación: es un simbolismo para comunicar un evento.
“La mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre
su cabeza una corona con doce estrellas” (verso 1).
Representa a Israel, porque así se simboliza en el sueño de José: sus
“padres” como el sol y la luna, y sus “hermanos”, los doce patriarcas de
las doce tribus de Israel, como estrellas (Génesis 39:9-10).
“El dragón escarlata” representa al diablo (versos 7 y 9).
“Las siete cabezas, los diez cuernos y las siete diademas sobre
sus cabezas” representan reyes de la tierra que, junto con el Anticristo,
gobernarán al mundo durante la gran tribulación. Estos reyes saldrán del
antiguo territorio romano. Por eso, en Apocalipsis 17:9, la mujer aparece
montada sobre siete montes, lo que representa la gran ciudad que
gobierna sobre los reyes de la tierra, identificada como la región católica
en la actualidad (Apocalipsis 17:18).
La cuarta bestia de Daniel 7:7-8 representa a Roma, de donde saldrán
estos diez cuernos (reyes) que gobernarán junto con el cuerno pequeño
(el Anticristo). Solo quedarán siete reyes, porque el Anticristo derribará a
tres de ellos (Daniel 7:23-25). Por eso dice que la bestia, el Anticristo, es
el octavo entre los siete (Apocalipsis 17:11).
El dragón (el diablo) y el Anticristo aparecen con “siete cabezas”
porque son los que permanecerán finalmente con él (Apocalipsis 12:3;
13:1). Al inicio, serán diez reyes los que le darán poder y autoridad, y las
“siete diademas” representan la autoridad entregada por esos reyes
al Anticristo (Apocalipsis 17:10-18).
“Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas y las arrojó
sobre la tierra” (Apocalipsis 12:4).
La “cola del dragón”, que representa al diablo, humillará y pisoteará a la
“tercera parte de las estrellas”. Como la mujer representa a Israel, esas
estrellas representan parte de Israel que morirá al inicio de la
persecución.
El diablo es representado como un “dragón” en este capítulo porque es
un asesino devorador (1 Pedro 5:8). Sabemos que no aparecerá
literalmente un dragón para perseguir a Israel: lo hará a través del
cuerno pequeño, el Anticristo (Daniel 8:9-14).
“Y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército
y de las estrellas echó por tierra y las pisoteó” (Daniel 8:10).
Aquí, “el ejército del cielo y las estrellas” representan a Israel que será
humillado y perseguido.
“Se engrandeció contra el Príncipe de los ejércitos” (Daniel 8:11),
es decir, contra el sumo sacerdote de esa época, y lo quitará, tomando
su lugar en el templo (2 Tesalonicenses 2:4).
Por eso dice la otra parte del verso 11: “y por él fue quitado el
continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por
tierra”. Allí colocará la abominación desoladora (Daniel 11:30-31; Mateo
24:15).
“Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto
con el continuo sacrificio” (Daniel 8:12). Israel y el templo judío de
esa época estarán en poder del Anticristo.
Es evidente que el ejército del cielo y las estrellas en Daniel 8:10-11 y en
Apocalipsis 12:4 representan a Israel, que el diablo, a través del
Anticristo, perseguirá. Por eso tanto el diablo como el Anticristo
aparecen con siete cabezas y diez cuernos (Apocalipsis 12:3; 13:1-2).
Quien está a cargo de este plan es el diablo, que usará al Anticristo
cuando sea lanzado por el arcángel Miguel directamente a la tierra
(Apocalipsis 12:13), a mitad de la gran tribulación, para darle autoridad
y que rompa el pacto, iniciando así la gran tribulación (Apocalipsis 13:4-
18).
“El hijo varón”, que la mujer (Israel) dará a luz y que el diablo espera
devorar (Apocalipsis 12:2, 4-5), representa un remanente santo, sin
contaminación, que saldrá de Israel antes de que la mujer huya al
desierto para ser sustentada (verso 6). Serán apartados para Dios como
primicias de Israel, pues hay una profecía futura sobre Israel que dice
que estará de parto y dará a luz a sus hijos (Isaías 66:7-8).
Este hijo varón representa a los 144 mil sellados, apartados para Dios
(Apocalipsis 7:1-7), para predicar durante la gran tribulación. Por eso se
dice que regirá con vara de hierro a las naciones (verso 5), y que
seguirán al Cordero por dondequiera que vaya (Apocalipsis 14:4). El
diablo no podrá tocarlos: serán arrebatados para Dios y su trono. Ellos
son el remanente que será salvo de Israel, como primicias, y quedarán
en el monte de Sion (Apocalipsis 14:1-5; Sofonías 3:12-13; Abdías 1:17).
“Las dos alas del gran águila que se le da a la mujer para que
huya al desierto” (Apocalipsis 12:14) confirman que la mujer
representa a Israel, porque el rescate de Israel de Egipto fue comparado
por Dios con llevarlos sobre “alas de águilas” (Éxodo 19:4). Así también
Dios ayudará a Israel en la gran tribulación, escondiéndolos en el
desierto.
Las alas del águila representan la ayuda de Dios que recibirá Israel. El
arcángel Miguel aparecerá para ayudar a Israel en ese tiempo de
angustia (Daniel 12:1). Primero luchará con el diablo y lo lanzará a la
tierra (Apocalipsis 12:7-13), desde el segundo cielo donde está
actualmente (Efesios 2:2).
Después defenderá y ayudará al hijo varón —los 144 mil de Israel— para
que el diablo no los devore (Apocalipsis 12:5), y también a Israel, para
que huya al desierto.

5) El Milenio. (Apocalipsis 20:4).

El milenio es un periodo de paz mundial aquí en la tierra después de la


venida visible de Cristo, donde el Señor será el Rey de reyes en el
milenio de paz. (Isaías 4:2-4; 11:1-16; 65:17-19; Salmos 72:1-19;
Jeremías 30:9-10; Ezequiel 34:23-24; Zacarías 9:9-17).
Israel será el centro espiritual y como nación de este periodo de paz.
(Isaías 2:1-4).
Todas las naciones vendrán a Jerusalén a adorar al Señor y buscar su
favor. (Miqueas 4:1-5; Zacarías 14:16-22; Isaías 66:18-20).
Toda la tierra temerá a Dios. (Zacarías 8:20-23).
Se acabarán las guerras, los peligros, los temores; habrá seguridad en
las calles. (Zacarías 8:1-8).
El niño no morirá de pocos días, ni el viejo dejará de cumplir sus años, y
el pecador de cien años será maldito. (Isaías 65:20).
Edificarán casas, plantarán viñas y comerán del fruto de ellas. (Isaías
65:21).
Disfrutarán de las obras de sus manos. (Isaías 65:22).
No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición. (Isaías 65:23).
Antes que clamen, el Señor les responderá. (Isaías 65:24).
Todos los animales serán apacentados juntos, los niños los apacentarán
y jugarán con ellos. (Isaías 65:25; 11:6-9).
Toda la creación se regocijará. (Salmos 96:11-13; Romanos 8:19-22).
No habrá necesidad de ningún tipo, ni espiritual ni física, ni en toda la
creación; se escucharán alabanzas a Dios por sus maravillas. (Isaías
35:1-10).
Todos los que tienen la facultad de juzgar, de la Iglesia y de Israel, que
serán reyes y sacerdotes, juzgarán a las naciones para darles
instrucciones para que busquen a Dios. (Isaías 61:6; 66:20-21;
Apocalipsis 5:8-10; 20:4, 6).

6) El fin del Milenio y la última rebelión.

Cuando termine el milenio, Satanás será suelto de su prisión para


engañar a todas las naciones que están a los cuatro ángulos de la tierra.
Será su última batalla en contra del "campamento de los santos y la
ciudad amada", que son los judíos y Jerusalén restaurada, pero serán
destruidos por el fuego del cielo y consumidos. (Apocalipsis 20:7-9;
Zacarías 8:1-15; Isaías 62:11-12; 66:20).
El diablo que los engañaba será lanzado al lago de fuego. Allí será el
destino final del diablo. (Apocalipsis 20:10; Mateo 25:41).
Satanás engañará a las naciones que están alrededor de Israel para ir en
contra de ellos; el texto lo dice claro. (Apocalipsis 20:8-9).
Engañará a la nueva generación de todas las naciones que sobrevivan a
la gran tribulación y entren al milenio, que no se sometan a Cristo
sinceramente de corazón, porque en el milenio habrá pecado: "el
pecador de cien años será maldito". (Isaías 65:20). Todas las naciones
que no vayan a adorar al Señor de año en año en Jerusalén estarán en
pecado y serán castigadas. (Zacarías 14:16-19). A estos son los que
Satanás engañará, porque de Israel no engañará a nadie, ya que Israel
será salvo cuando reciba a Cristo como el Mesías, limpio de pecado.
(Isaías 59:20; Romanos 11:25-28). Y nunca más verá el mal. (Sofonías
3:15). No dará a luz hijos para maldición, serán descendientes benditos.
(Isaías 65:23). Sus destructores serán apartados. (Isaías 49:19).
De la Iglesia tampoco engañará a nadie, porque cuando venga con
Cristo vendrá transformada en gloria, con cuerpos glorificados
semejantes al de Cristo, sin inclinación al pecado. (1 Corintios 15:52-56;
1 Juan 3:2).
"Los escogidos, por la cual los días serán acortados para que se salven."
(Mateo 24:22). Esto se refiere a los que vivirán las catástrofes y
persecuciones de la gran tribulación; el contexto lo deja claro. (Mateo
24:21). Principalmente los judíos, que serán los más afectados en la gran
tribulación. (Mateo 24:15-20). Si esos días no fueran acortados, nadie
sería salvo de ellas. Pero como hay una promesa de parte de Dios de
que no los destruirá a todos, de ellos sacará una descendencia, sus
"escogidos", para poseer por heredad la tierra (en el milenio). (Isaías
65:8-9).
A estos "escogidos" de Israel son los que los ángeles reunirán en
Jerusalén tocando trompeta cuando venga Cristo en su venida visible
para iniciar el milenio. (Mateo 24:31). Son los que perseverarán hasta el
fin para recibir su heredad. (Daniel 12:12-13).
Este texto no se puede aplicar a los creyentes de la Iglesia ni a Israel
durante el milenio, porque de ellos nadie será engañado por el diablo.

7) El juicio final del gran trono blanco (Apocalipsis 20:11-15)

Este juicio es de condenación para todos los inconversos, incrédulos e


impíos de todos los tiempos que murieron en pecados, cuyas almas
están en el infierno. (Apocalipsis 20:12; Salmos 9:17; 49:14; 2 Pedro 3:7)
Por eso dice: “pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se
cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección” (Apocalipsis 20:5),
refiriéndose a los que van a volver a la vida para el juicio del trono
blanco después del milenio.
Porque es la segunda resurrección de condenación, ya que la segunda
muerte, que es el lago de fuego, se enseñoreará de ellos. (Apocalipsis
21:8)
Cuando dice “Esta es la primera resurrección”, que es la resurrección de
vida, se refiere a los decapitados que pertenecen a la primera
resurrección, quienes volverán a la vida para entrar al milenio, porque la
segunda muerte no se enseñoreará de ellos. (Apocalipsis 20:4; 6) Por
eso resucitaron primero, antes del milenio.
Cuando leemos textos donde habla de la resurrección de vida y de la
resurrección de condenación (Juan 5:29; Daniel 12:2), no se puede
pensar que es una sola resurrección general de justos y malos al mismo
tiempo, porque Apocalipsis 20:4, 5 y 6 nos enseña que es en diferente
período y con propósito diferente.
El orden de la resurrección es el siguiente:
1. La primera resurrección de vida: los muertos en Cristo, que
resucitarán en el arrebatamiento antes de la gran tribulación, para
el cielo, para recompensa de los justos. (Lucas 14:14) Siendo
Cristo la primicia de la resurrección. (1 Corintios 15:20-23)
2. La resurrección de los decapitados durante la gran tribulación por
causa de Cristo, para entrar al milenio y reinar con Cristo.
(Apocalipsis 20:4; 6) Estas dos resurrecciones de justos son de
vida, conocidas como la primera resurrección, pero en diferente
período y propósito.
3. Y la última en orden. Por eso dice: “luego el fin”, cuando Cristo
vence a su postrer enemigo, la muerte. (1 Corintios 15:24-26) Esta
es la segunda resurrección, porque es de condenación, no de vida,
después del milenio. (Apocalipsis 20:11-15)
En Hebreos 9:27 dice: “y de manera que está establecido para los
hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”.
Porque no despertarán de la muerte hasta el juicio final, que es cuando
no exista el cielo y la tierra. (Job 14:12; 2 Pedro 3:7; Apocalipsis 20:11)
Dios manda que los hombres se arrepientan en todo lugar, para que no
tengan que pasar por este juicio. (Hechos 17:30-31) Porque la paga del
pecado es muerte eterna. (Romanos 6:23)
Todos los muertos, grandes y pequeños, que volverán a la vida, serán
juzgados por lo que está escrito en los libros. (Apocalipsis 20:12)
El mar, la muerte y el Hades (infierno) entregarán sus muertos.
(Apocalipsis 20:13) El mar y los sepulcros entregarán los cuerpos. (Juan
5:28-29) La muerte y el Hades entregarán sus almas que recibieron,
porque la muerte los separa del cuerpo y el infierno recibe sus almas.
(Apocalipsis 6:8)
La muerte y el Hades serán lanzados al lago de fuego con todos los
muertos. (Apocalipsis 20:15) Ese será el destino final de todos los
perdidos. (Apocalipsis 21:8; 14:9-11; Mateo 25:46)
Aquí se cumplirá la palabra de que el postrer enemigo que será
destruido es la muerte. (1 Corintios 15:26) Ya el infierno no existirá más,
la muerte tampoco, porque entraremos a la vida eterna en el cielo
nuevo y tierra nueva, y no habrá más muerte. (Apocalipsis 21:4)
El Hades es una palabra griega para infierno, y Seol es una palabra
hebrea para infierno. Es como un retén, una cárcel temporal donde
están los presos hasta que llegue el juicio, para ir a la cárcel donde se
paga la condena.
El infierno está en el corazón de la tierra. (Mateo 12:40; Romanos 10:6-
7; Efesios 4:9; Salmos 86:13; Proverbios 15:24) En el infierno hay
gusanos y fuego que atormentan a las almas. (Lucas 16:24, 27, 28; Job
24:19-20; Marcos 9:42-50; Mateo 5:28-30; 10:28)
El lago de fuego, la cárcel eterna, es el destino final de los condenados.
Es un infierno peor, un lago de fuego (no es un lago de agua) sino de
fuego eterno.
El lago de fuego existe fuera de la tierra, porque después que este cielo
y la tierra no existan más, el infierno será lanzado en él. (Apocalipsis
20:11, 13-14) Claramente existe una diferencia entre el infierno y el lago
de fuego.
El lago de fuego está delante del Señor o al lado del cielo. (Mateo 22:13;
Apocalipsis 14:9-11)
Pero Dios ha prometido librar a los redimidos del poder del Seol, porque
nos tomará consigo. (Salmos 49:15) Y por eso dice: “y las puertas del
Hades no prevalecerán contra la iglesia”. (Mateo 16:18)
Porque este juicio es para los hombres sin Dios que murieron, que no
pueden ser librados del poder de la segunda muerte. (Salmos 89:48;
49:14) Y Dios tomará consigo a los redimidos en el arrebatamiento de la
iglesia antes de la gran tribulación. No todos estarán muertos, serán
transformados para no ver muerte. (1 Corintios 15:51-56)
¡Gloria a Dios, aleluya! El Señor nos redimió. Guardémonos en santidad
para Él, porque sin paz y santidad nadie verá al Señor. (Hebreos 12:14)
La pregunta que se hacen muchos: ¿con qué cuerpo resucitarán los que
murieron en el mar, que fueron comidos por los peces, o aquellos cuyas
cenizas fueron esparcidas en el mar, y los que tienen muchos años
muertos, cuyos cuerpos están deshechos?
Primero que todo: para Dios no hay nada imposible. (Lucas 1:37) La
resurrección es volver a la vida con el mismo cuerpo, cuando el espíritu
de vida entre nuevamente en el cuerpo. Bíblicamente, la resurrección
será con el mismo cuerpo con que mueren. (1 Corintios 15:40-44) Sus
espíritus volverán a sus cuerpos para dar cuenta por lo que se hizo en la
carne. (1 Pedro 4:6)
La resurrección será como el valle de huesos secos. Así como Dios le dijo
al profeta Ezequiel que profetizara sobre los huesos secos: “oíd palabra
de Jehová”, y los huesos se comenzaron a unir y a formarse en cuerpo.
Luego profetizó para que entrara el espíritu de vida y vivieran. (Ezequiel
37:1-14)
Así el Señor, cuando ordene la resurrección, los huesos y el polvo
formarán el cuerpo nuevamente, incluso si no existe, y volverán a la
vida cuando entre el espíritu de vida. (Ezequiel 37:5) Porque un cuerpo
sin espíritu no es resurrección.
El cuerpo humano, que es materia, está compuesto por átomos,
partículas diminutas que a su vez se componen de otras aún más
pequeñas, llamadas partículas subatómicas, las cuales se agrupan para
construir los diferentes objetos, o en este caso cada uno de nuestros
cuerpos.
Los átomos conservan las propiedades del cuerpo y no se destruyen,
aunque no exista el cuerpo, porque la materia, como los átomos, está
constituida por elementos que no podemos ver y que no se destruyen.
Científicamente esto fue comprobado años más tarde, en el siglo XIX,
por John Dalton.
Aunque la idea de que la materia está compuesta por átomos es mucho
más antigua, proveniente de los filósofos griegos como Demócrito, John
Dalton le dio una base científica sólida y la formuló de manera
sistemática.
Entonces, cuando el Señor ordene la resurrección, estas partículas
(átomos), que conservan las propiedades del cuerpo, comenzarán a
formar el cuerpo nuevamente, como en Ezequiel 37:6-8, donde esté el
cuerpo en los sepulcros. (Ezequiel 37:12-13; Juan 5:28-29) O en el mar.
(Apocalipsis 20:13)
Desde ahí comenzará a formarse; entonces el Señor enviará el espíritu
de vida y volverán a vivir. (Ezequiel 37:5; 9-10)
Por eso dice en 1 Tesalonicenses 4:13 que “traerá Dios con Jesús a los
que durmieron en Él”, refiriéndose a todos los que murieron en Cristo
antes del arrebatamiento de la iglesia, que están en el cielo en espíritu.
(Hebreos 12:23)
El Señor, cuando venga por la iglesia, traerá sus espíritus de vida para
incorporarlos en sus cuerpos, para iniciar la resurrección y transformar
sus cuerpos, para llevarlos al cielo. (1 Tesalonicenses 4:16-17; 1
Corintios 15:51-54)
Porque hay una esperanza de una transformación de este cuerpo en el
cielo. (1 Corintios 15:20-23; 2 Corintios 5:1-10; 1 Juan 3:2-3)
Pero los que mueren sin Cristo volverán a la vida (sin ser transformados)
después del milenio. (Apocalipsis 20:5) Para ser juzgados en el juicio del
gran trono blanco. (Apocalipsis 20:11) Sus almas, que están en el Hades
(infierno), volverán a sus cuerpos para ser juzgados. Por eso dice que:
“El mar, la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en
ellos”. (Apocalipsis 6:8; 20:12-13)
8) Cielo nuevo y tierra nueva. (Apocalipsis 21:1-17; 2 Pedro
3:13)

Esta es la razón por lo que este cielo y tierra, la primera creación, no


existirán más antes de iniciar el juicio final, porque viene una nueva
creación. (2 Pedro 3:11-13; Apocalipsis 20:11; 21:1-7; Isaías 65:17)
Nos gozaremos con el Señor, no habrá más tristeza, ni más llanto, ni
dolor. (Isaías 65:18-19; Apocalipsis 21:4)
Moraremos con Dios en la nueva Jerusalén que descenderá del cielo de
Dios. No existirá más la muerte. (Apocalipsis 21:2-4; 9-21)
El Señor será el templo de la nueva Jerusalén; no tendrá necesidad de
sol ni de luna que brillen en ella, porque la gloria de Dios la iluminará y
el Cordero es su lumbrera. (Apocalipsis 21:22-23; 22:5)
Todas las naciones que serán salvas andarán a la luz de ella.
(Apocalipsis 21:24)
Sus puertas nunca serán cerradas, allí no habrá noche, y todas las
naciones llevarán su gloria a ella. (Apocalipsis 21:25-26)
En ella no entrará ninguna inmundicia, ni abominación, ni mentira;
solamente estarán los que están inscritos en el libro de la vida.
(Apocalipsis 21:27)
Disfrutaremos de sus maravillas, del agua de la vida que sale de su
trono y del árbol de la vida. No habrá más maldiciones, todos serviremos
al Señor. (Apocalipsis 22:1-4)
Gloria a Dios, aleluya. Juan termina la revelación de Apocalipsis con esta
gloria en el cielo y tierra nueva, y aquí termina todo el tema de
escatología.
Para conocer exactamente, sin duda, el orden de Escatología y cómo se
cumplirá, como se viene explicando, se debe estudiar las setenta
semanas del profeta Daniel. (Daniel 9:24-27)
"Las 'Setenta semanas' son semanas de años; cada semana representa
siete años y cada día de una semana representa un año. En total son
490 años.
El término 'semana' en el hebreo, en la revelación de Daniel, es (shabuá)
que significa 'unidad de siete' o 'período de siete'. En la cultura judía,
una semana era muy amplia; tenía doble aplicación. No solamente se
aplicaba a días, sino también se aplicaba a días de años. Una semana
equivalía a siete años y un día a un año. (Génesis 29:20-30; Levítico
25:8; Números 14:34; Ezequiel 4:6)
"Están 'determinadas para Israel'"
Es un trato de Dios para Israel. Por eso dice: "Están determinadas sobre
tu pueblo y sobre tu santa ciudad". Esta revelación vino a Daniel como
respuesta a su oración por Israel, por sus pecados y cuándo acabarían
su desolación, cuando leía el libro del profeta Jeremías sobre los 70 años
de cautiverio de Israel. (Daniel 9:1-23) Con la revelación de la setenta
semana, Dios extendió el cautiverio de Israel. (Versos 24-27).
Dios prometió castigar a Israel en períodos de siete si caminaba en
oposición y desobediencia a Él. (Levítico 26:14-46)
"Su propósito es 'terminar la prevaricación y poner fin al pecado y expiar
la iniquidad.'"
Se cumplirá cuando el Señor venga, su venida visible, después de la
gran tribulación, que es el último período de las setenta semanas,
cuando toda la nación de Israel reconozca a Jesús como el Mesías.
Cuando hagan lamentación por Él, serán limpios de pecados. (Zacarías
12:10-14; 13:1-6; Isaías 59:20-21; Romanos 11:25-26)
"Para traer la justicia perdurable."
Después que todos los judíos se reconcilien con Cristo, comienza la
justicia perdurable, iniciando con el milenio, donde Israel será el centro
de este período de paz. (Isaías 4:2-6; Miqueas 4:1-5)
"Sellar la visión y la profecía."
Se cumplirá y será sellada esta profecía de las setenta semanas cuando
se acabe la dispersión de Israel y sea restaurada al entrar al milenio.
(Daniel 12:6-13; Isaías 11:1-16)
"Ungir al Santo de los Santos."
Se refiere a la presentación y ungimiento de Cristo como el Rey al inicio
del milenio. (Isaías 11:1-5; 61:1-11; Jeremías 30:9-11)
"Se han cumplido sesenta y nueve semanas", que son 483 años. (Verso
25)
Desde la salida de la orden para construir los muros y la plaza en
Jerusalén, desde el tiempo de Nehemías. (Nehemías 2:1-10) Hasta la
entrada triunfal de Jesús, donde fue proclamado por los judíos como el
Mesías. (Mateo 21:1-10; Juan 12:12-19)
Como dice la profecía, vendría montado en un pollino. (Zacarías 9:9) Se
cumplieron sesenta y nueve semanas exactas, 483 años.
Cuando se cumplieron estas sesenta y nueve semanas, en la entrada
triunfal de Cristo a Jerusalén, el tiempo y el propósito de esta profecía
para Israel se detuvo. Dios hizo una pausa para que entraran a la
salvación los gentiles a través del nuevo pacto de la gracia y la iglesia,
que entró en vigencia a través de la muerte y resurrección de Cristo.
Dios endureció a Israel en parte hasta que haya entrado la plenitud de
los gentiles. (Romanos 11:25)
Pero cuando pase el período del nuevo pacto, a través de la iglesia, para
que los gentiles entren a la salvación, todo Israel será salvo al final de la
última semana de las setenta semanas. (Romanos 11:26-27)
Por eso dice que la gran tribulación es tiempo de angustia para Jacob.
(Daniel 12:1; Jeremías 30:7)
Porque Israel pasará por este período, que es parte de las setenta
semanas, y al final será salvo cuando reciban a Cristo.
Por eso la iglesia, los gentiles que reciban a Cristo como el Mesías por fe,
y judíos escogidos por la gracia (Romanos 11:5-6), que son parte de la
iglesia, serán arrebatados al cielo para que inicie la gran tribulación, que
es el trato final de Dios para Israel.
Porque las setenta semanas son un trato exclusivo para Israel.
Lo que detiene al Anticristo para que se dé a conocer y para iniciar la
gran tribulación es el poder del Espíritu Santo, que está en la iglesia;
pero cuando "Él sea quitado de en medio", para arrebatar a la iglesia al
cielo, ya no restringirá al Anticristo y le dará paso para que se manifieste
y comience esta última semana de las setenta semanas. (2
Tesalonicenses 2:6-9)
Mientras la iglesia, el cuerpo de Cristo, esté en la tierra, el Espíritu Santo
detiene al Anticristo para que se manifieste.
"Después de que pasaron las sesenta y nueve semanas", dividida en dos
partes porque se cumplió en dos períodos diferentes, siete semanas (49
años) y sesenta y dos semanas (434 años), en total 483 años: "Se
quitará la vida al Mesías, pero no por sí." (Verso 26)
Así se cumplió porque después de la entrada triunfal de Cristo a
Jerusalén, una semana después, le quitaron la vida al Mesías. (Mateo
27:32-61)
La muerte de Jesús fue después de que se detuvo el tiempo de esta
profecía para Israel en la semana sesenta y nueve, porque Él no vino a
morir por Israel nada más, sino por todo el mundo, judíos y gentiles.
(Juan 3:16)
Otra profecía que se cumplió cuando el tiempo se detuvo de esta
profecía fue la destrucción de Jerusalén y el templo en el año setenta por
los romanos, que también lo profetizó Cristo. (Mateo 24:1-2)
Esta destrucción del año setenta de nuestra era fue por rechazar a
Cristo como el Mesías. (Lucas 19:42-44) Exacto, se cumplió la profecía
de (Daniel 9:26), después de la entrada triunfal a Jerusalén, donde los
judíos lo proclamaron temporalmente como Mesías; se profetizó su
destrucción en el año setenta. (Lucas 19:28-44)
Por eso dice en el verso 26, segunda parte: "Y el pueblo de un príncipe
que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con
inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones."
Y así se cumplió exactamente por los romanos, por el general Tito,
cuando destruyó Jerusalén y el templo judío; no quedó piedra sobre
piedra.
El príncipe que ha de venir, que todavía no ha venido, se refiere al
Anticristo, que vendrá ayudado por diez reyes que saldrán del antiguo
territorio del Imperio Romano; por eso dice "el pueblo de un príncipe".
(Apocalipsis 17:1-18)
En el año setenta vino su pueblo, los romanos, que destruyeron
Jerusalén y su templo; pero cuando Él venga, vendrá a confirmar el
pacto por siete años, que es la última semana de esta profecía que falta
por cumplirse. (Verso 27)
Vendrá a sentarse en el templo judío como si fuera Dios. (Daniel 8:12-
14; 2 Tesalonicenses 2:4) No destruirá, como pasó en el año setenta;
esa es la gran diferencia entre estas dos profecías.
Cuando comprendemos esta profecía de las setenta semanas, su
propósito y cómo se ha cumplido, estamos claros cuál es el orden de
Escatología, que inicia con el arrebatamiento de la iglesia, como se ha
venido explicando, porque la iglesia no pasará por este período, ya que
es un trato de Dios con Israel para purificación y ser salvos al final de
esta última semana.
Conclusión: El estudio de la Escatología es para los que tengan
sabiduría. (Apocalipsis 17:9) Es para conocer los tiempos en que
estamos, los tiempos que vendrán, para conocer la posición que tiene la
iglesia, para no dejarnos confundir por falsas enseñanzas y estar
preparados con el Señor para llevar esperanza de salvación en estos
tiempos.

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