Timeo
domingo, 13 de octubre de 2024 12:04
En efecto, el mundo Ahora bien, para que hubiese una medida
es la más bella de todas las cosas creadas; su autor la mejor evidente de la lentitud y de la velocidad relativas de los
de las causas. El universo engendrado de esta manera ha astros, y para que sus ocho revoluciones pudiesen reali-
sido formado segunel modelo de la razón, déla sabiduría zarse regularmente. Dios encendió en el segundo círculo,
y de la esencia inmutable, de donde se desprende, como por cima de la tierra, esa luz que llamamos Sol; ilu-
consecuencia necesaria, que el universo es una copia. minó de esta manera con un vivo resplandor toda la
extensión del cielo, é hizo participar de la ciencia del nú-
mero á todos los seres vivos, á quienes convenia, los cua-
En este dialogo se resume al principio lo que se comenta en República. El estado con sus clases. Familias disueltas les la aprendieron por el estudio de lo mismo y de lo seme-
en el estado y los filósofos en la cúspide. Hablan de lo que se explicará en Crítias, Atlántica, que igual son los jante. Así nacieron el dia y la noche, la revolución unifor-
tartesicos, y Atenas. me y regular del movimiento circular (1); el mes, cuando
la Luna después de haber recorrido su órbita, se encuentra
con el Sol; y el año, cuando el Sol mismo ha recorrido el
círculo en que se mueve.
Ved cómo y por qué han sido
Lo que ha comenzado á ser es necesariamente corporal,
producidos aquellos astros que, en su marcha al través
visible y tangible. Pero nada puede ser visible sin fuego,
del cielo, debieron volver periódicamente sobre sí mis-
ni tangible sin solidez, ni sólido sin tierra. Dios, al co menzar á formar el cuerpo del universo, le hizo primero de
mos (2), á fin de que el universo se pareciese todo lo
fuego y tierra. Pero es imposible combinar bien dos cosas
más posible al animal perfecto é inteligible, mediante esta
sin una tercera, porque es preciso que entre ellas haya un
imitación de su naturaleza etern
lazo que las una. No hay mejor lazo que aquel que forma
de él mismo y de las cosas que une un solo y mismo todo.
Ahora bien; tal es la naturaleza de la proporción que
Cuando por una ley fatal las almas
ella realiza perfectamente esto. Porque cuando de tres nú meros , de tres masas ó de tres fuerzas cualesquiera, el
estén unidas á cuerpos, y que estos cuerpos reciban y
medio es al último lo que el primero es al medio,y al pri mero lo que el último es al medio; y si el medio se hace el
pierdan sin cesar nuevas partes, estas impresiones violen-
primero y el último, y el prjmero y el último se hacen
tas producirán, en primer lugar, la sensación común á
medios, todo subsiste necesariamente tal como estaba, y
todos; en segundo lugar, el amor mezclado con placer y
como las partes están entre sí en relaciones semejantes, no
con pena; y después, el temor, la cólera, y todas las pa-
forman más que uno como antes. Por consiguiente, si el
siones que nacen de éstas ó son sus contrarias; que los que
cuerpo del universo hubiera debido ser una simple super ficie, y no tener profundidad, un solo medio término hu
lleguen á dominarlas, vivirán en la justicia, asi como en
biera bastado para unir sus dos extremidades, uniéndose
la injusticia los que se dejen dominar por ellas; que el
á ellas él mismo. Pero en el actual estado de las cosas,
que haga buen uso del tiempo, que se le haya concedido
como con venia que el cuerpo del mundo fuese un sólido,
para vivir, volverá al astro que le sea propio, permane-
y para unir los sólidos, es preciso, no uno, sino dos me dios términos (1), Dios puso el agua y el aire entre el
cera allí y pasará una vida feliz; que el que delinquiese,
fuego y la tierra; y habiendo establecido, en cuanto era
será trasformado en mujer en un segundo nacimiento, y
posible, entre estas cosas una exacta proporción, de tal
si aun así no cesa de ser malo, será convertido en un
manera que él aire fuese al agua lo que el fuego es al
nuevo nacimiento y según la naturaleza de sus vicios,
aire, y el agua á la tierra lo que el aire es al agua, cons truyó y encadenó, por medio de estas relaciones, el cielo
en el animal, á cuyas costumbres se haya asemejado más;
visible y tangible.
y en fin, que ni sus metamorfosis ni sus tormentos con-
cluirán en tanto que, dejándose gobernar por la revolu-
Madre mía como huele a pitagóricos
ción de lo mismo y de lo semejante y domando mediante
la razón esta masa irracional, esta oleada tumultuosa de
La ra zón, que no es capaz de conocer la verdad sino por su
las partes del fuego, agua, aire y tierra, añadidas más
relación con lo que es lo mismo, puede tener por objeto
tarde á s^u naturaleza, no se haga digno de recobrar su
lo mismo y lo otro"; y cuando en los movimientos á que se
primera y excelente condición.
entrega sin voz y sin eco, entra en relación con lo que es
sensible, y el círculo de lo otro, en su marcha regular,
lleva al alma entera nuevas de su mundo, entonces se
producen opiniones y creencias sólidas y verdaderas. Y
cuando se liga á lo que es racional. y el círculo de lo La observación del dia y de la noche, las revoluciones de
mismo, girando oportunamente, lo descubre al alma, hay los meses y de los años nos han suministrado el número,
necesariamente conocimiento y ciencia perfectos. ¿Dónde revelado el tiempo, é inspirado el deseo de conocer la na-
se produce este doble conocimiento? Si alguno pretende turaleza y el mundo. Así ha nacido la filosofía, el más
que es en otra parte que en el alma, no puede estar más precioso de los presentes que los dioses han hecho y pue-
distante de la verdad. den hacer á la raza mortal. Este es el gran beneficio de
la vista, y yo lo proclamo así. En cuanto á los demás
Los dias y las noches, beneficios, infinitamente menores, ¿para qué celebrarlos?
los meses y los años no existian antes. y Dios los hizo Sólo aquel, que no es filósofo, y que se vea privado de la
aparecer, introduciendo el orden en el cielo. Estas son vista y de estas últimas ventajas, podría quejarse, pero
partes del tiempo, y como el tiempo huye , el futuro y el se quejaría sin razón. Lo que nosotros diremos, es que
pasado son formas que en nuestra ignorancia aplicamos Dios, al crear la vista y al dárnosla, no ha tenido otro
muy indebidamente al Ser eterno. Nosotros decimos de él: fin que el de capacitarnos para que, después de haber
ha sido, es. será; cuando sólo puede decirse en verdad: contemplado en el cielo las revoluciones de la inteligen-
él es. Las expresiones, ha sido, será, sólo convienen á la cia, podamos sacar partido de esto para las revoluciones de
generación, que pasa y se sucede en el tiempo. Tales nuestro propio pensamiento, las cuales son de la misma
expresiones representan movimientos, y el Ser eterno in mutable, inmóvil, no puede ser más viejo ni más joven; naturaleza que las primeras, por más desordenadas que
no existe, ni ha existido, ni existirá en el tiempo; en una sean aquellas y ordenadas éstas; á fin de que, instruidos
palabra, no está sujeto á ninguno de los accidentes que por este espectáculo y atendiendo á la rectitud natural de
la generación pone en las cosas que se mueven y están la razón, aprendamos, al imitar los movimientos perfec-
sometidas á los sentidos; éstas son formas del tiempo que tamente regulares de la divinidad, á corregir la irregu-
imita la eternidad, realizando sus revoluciones medidas laridad de los nuestros
por el número. Las demás locuciones : lo pasado es lo pa sado , lo presente es lo presente, lo futuro es lo futuro, el
no-ser es el no-ser, no tienen tampoco exactitud algu na (1). Pero no son ni este lugar ni este momento opor tunos
para entrar en más detalles sobre este punto.
Ojo el Tito parmenides En lo que precede (1), aparte quizá de algunas pala-
bras, sólo se ha tratado de las operaciones de la inteli-
gencia. Es preciso dar ahora á la necesidad, la parte que
la corresponde. El origen de este mundo se debe, en efec-
to, á la acción doble de la necesidad y de la inteligencia.
Los movimientos, que cuadran con Superior á la necesidad, la inteligencia la convenció de
nuestra parte divina, son los pensamientos y las revolu- que debía dirigir al bien la mayor parte de las cosas
ciones del universo. Es preciso que cada uno de nosotros creadas, y por haberse dejado persuadir la necesidad por
se comprometa á seguir estas revoluciones. Los movi- los consejos de la sabiduría, se formó en el principio el
mientos, que se realizan en nuestra cabeza, han sido tur- universo.
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mientos, que se realizan en nuestra cabeza, han sido tur- universo.
bados desde el instante del nacimiento; es preciso que
cada uno de nosotros los rectifique, aplicando su espíritu
al estudio de las armonías y de las revoluciones del uni-
verso. Contemplándolas se hará semejante á los objetos
que contempla, según el orden primitivo, y alcanzará toda
la perfección de esta vida excelente, que los dioses han
concedido á los hombres para el presentey para el porvenir.
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