San Marcelino Champagnat (1789-1840) fue un sacerdote francés y fundador de la congregación religiosa de
los Hermanos Maristas. Nació en Rosey, cerca de Lyon, el mismo año que estalló la Revolución Francesa. Su
vida se caracterizó por un profundo amor a Dios, a la Virgen María y a la educación de los jóvenes,
especialmente los más necesitados.
Infancia y Formación:
Marcelino nació en el seno de una familia numerosa, donde aprendió valores como el trabajo y la fe. Su
padre, Juan Bautista, era un hombre comprometido con la Revolución, mientras que su madre, María
Teresa, y su tía religiosa, cultivaron en él la piedad y la devoción mariana.
Ministerio Sacerdotal y Fundacion de los Hermanos Maristas:
Después de ingresar al seminario y ser ordenado sacerdote en 1816, Marcelino fue nombrado vicario de La
Valla-en-Gier. Allí, se encontró con la necesidad de educar a los niños y jóvenes, quienes, en su mayoría,
vivían en la pobreza y el abandono.
Fundacion de la Congregacion:
En 1817, con la ayuda de dos jóvenes, Marcelino fundó la congregación de los Hermanos Maristas, dedicada
a la educación y la catequesis. Su lema, "Todo a Jesús por María y todo a María para Jesús", reflejaba su
profunda devoción a la Virgen y su compromiso con la evangelización de los jóvenes.
Vida Ascetica y Espiritualidad:
Marcelino llevó una vida ascética, marcada por la oración, el ayuno y la dedicación al servicio de los demás.
Su espiritualidad se basaba en la profunda relación con Dios, especialmente con la Virgen María, a quien
veía como su guía y mediadora.
Herencia y Canonizacion:
Marcelino Champagnat murió en 1840, dejando una congregación en crecimiento y un legado educativo y
evangelizador que continúa hoy en día. Fue canonizado por el Papa Juan Pablo II en 1999.
Contribuciones a la Educacion:
Escuela Activa:
Marcelino fue un precursor de la escuela activa, donde los estudiantes participan activamente en el proceso
de aprendizaje.
Catequesis Mariana:
Introdujo la catequesis mariana en la escuela, fomentando la devoción a la Virgen María.
Disciplinas Preventivas:
Implementó disciplinas preventivas en lugar de castigos físicos.
Enseñanza del Canto:
Le dio mucha importancia al canto en la escuela, considerándolo un medio eficaz para hacer más atractiva la
enseñanza.
En resumen, San Marcelino Champagnat fue un hombre de fe profunda, un educador apasionado y un
visionario que fundó una congregación religiosa dedicada a la educación de los jóvenes y a la evangelización.
Las tres violetas maristas simbolizan las tres actitudes espirituales básicas que los Hermanos
Maristas, y en general, los miembros de la comunidad marista, buscan cultivar: humildad, sencillez y
modestia. Estas virtudes, propuestas por Marcelino Champagnat, el fundador de los Hermanos Maristas, son
fundamentales para una relación más profunda con Dios y con los demás, así como para una vida más
auténtica y significativa.
Detalles de cada virtud:
Humildad:
Reconocer a Dios como el origen de todo, aceptar la propia realidad y no envidiar a los demás. Es la
capacidad de reconocer las propias limitaciones y debilidades, sin presumir de lo que se tiene.
Sencillez:
Ser natural, espontáneo y transparente, sin máscaras ni agenda oculta. Es la actitud de ser uno mismo ante
Dios y ante los demás, sin pretensiones ni complicaciones.
Modestia:
Tener un autoconcepto seguro y maduro, poner al otro en el centro, de manera respetuosa y desinteresada.
Es la capacidad de reconocer los logros sin alardear de ellos, evitando la soberbia.
Las tres violetas, con su pequeño tamaño y color discreto, son un recordatorio de que la verdadera belleza y
grandeza se encuentran en la sencillez y en la actitud interior. Las escuelas maristas promueven estas
virtudes a través de diversas actividades, como la celebración del Día de San Marcelino Champagnat, donde
se entrega a los alumnos pequeñas violeta s.