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Cuento Corto

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El reloj del abuelo

Había una vez un pequeño pueblo en el que todos conocían el sonido del viejo reloj del
abuelo Julián. Cada hora, las campanas resonaban por las calles empedradas, marcando el
ritmo de la vida del lugar.

Una tarde de invierno, el reloj se detuvo sin razón aparente. El silencio desconcertó a los
vecinos, que se acercaron a la casa de Julián para entender qué había pasado. El anciano, con
una sonrisa tranquila, les dijo: 'No se preocupen, el reloj necesitaba un descanso'.

Esa noche, sin embargo, los habitantes del pueblo descubrieron algo extraño: podían
escuchar el eco de sus propios corazones con mayor claridad. Las familias hablaron más
entre sí, los niños rieron hasta tarde y los ancianos recordaron historias olvidadas.

Al día siguiente, Julián volvió a darle cuerda al reloj. El tic-tac regresó, pero el pueblo ya no
era el mismo: habían aprendido que, a veces, el silencio guarda tesoros más valiosos que el
tiempo.

Desde entonces, cada año, en el aniversario de aquel día, Julián detenía el reloj por unas
horas. Y el pueblo entero celebraba, escuchando el silencio que les recordaba la importancia
de vivir el presente.

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