GOBIERNO DEL CONSEJO NACIONAL
ceri PARAGUAY
DE CIENCIA
YTECNOLOGÍA
PROCIENCIA Feei
ORIGEN HISTÓRICO DE
LA COMUNIDAD RURAL
COSTA ALEGRE DE ITÁ
1848-2024
Aldo Jones
Carlos Peris
Belén Torres
Nolberto Valdez
PerlaGodoy
Adriana Ramírez
GOBIERNODEL CONSEJO NACIONAL
ceri PARAGUAY
DE CIENCIA
YTECNOLOGÍA
PROCIENCIA Feei
Centro de Estudios Rurales Interdisciplinarios (CERI)
ORIGEN HISTÓRICO
DE LA COMUNIDAD
RURAL COSTA ALEGRE
DE ITÁ ( 1848-2024)
Aldo JONES
Carlos Aníbal PERIS
Belén TORRES
Nolberto VALDEZ
Perla GODOY
Adriana RAMÍREZ
Proyecto PINV01-834, cofinanciado por el Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología del Paraguay
(CONACYT) con el apoyo del Fondo para la Excelencia
de la Educación y la Investigación (FEEI) .
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá ( 1848-2024)
Aldo Jones; © Carlos Anibal Peris; © Belén Torres; Nolberto Valdez;
Perla Godoy; y Adriana Ramírez .
Centro de Estudios Rurales Interdisciplinarios (CERI)
Cruz del Defensor 1816 c/ José Martí
Asunción - Paraguay.
Teléfono: (+59521 ) 607 580
[Link] - ceri@[Link]
Diseño de tapa y contratapa: © Nolberto Valdez.
Fotografía de tapa © Belén Torres .
Descripción de la tapa: Artesana, última alfarera, de Costa Alegre de Itá.
Diagramación de libro : Carlos Anibal Peris .
Fotografías de contenido : © Aldo Jones y Belén Torres.
ISBN : 978-99989-1-248-9
DOI: [Link]
Asunción - Paraguay, enero de 2025 .
Se autoriza el uso y la divulgación por cualquier medio del contenido de este
libro, siempre que se cite la fuente .
Citación en APA 7: Jones, A. , Peris, C. A., Torres, B., Valdez, N. , Godoy,
P. , & Ramírez, A. (2024) . Origen histórico de la comunidad rural Costa
Alegre de Itá (1848-2024 . Centro de Estudios Rurales Interdisciplinarios
(CERI) . Cofinanciado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
del Paraguay (CONACYT) con el apoyo del Fondo para la Excelencia de
la Educación y la Investigación (FEEI) .
El contenido es responsabilidad de los autores, no refleja la posición de las
organizaciones y/o agencias patrocinadoras . En ningún caso refleja o debe
considerarse la opinión/postura del CONACYT.
Proyecto PINV01-834, cofinanciado por el Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología del Paraguay (CONACYT) con el apoyo del Fondo para la
Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI) .
GOBIERNO DEL CONSEJO NACIONAL
ceri PARAGUAY
DECIENCIA
YTECNOLOGÍA
PROCIENCIA Feei
ÍNDICE
Prólogo p.7
Capítulo 1. Introducción p.11
Capítulo 2. Aspectos metodológicos p.15
Capítulo 3. Estado de la cuestión p.23
Capítulo 4. Los Guaraníes p.29
Capítulo 5. Los primeros encuentros entre
españoles y guaraníes p.47
Capítulo 6. Las encomiendas p.61
Capítulo 7. La Independencia paraguaya y su
impacto en los pueblos indígenas: continuidad y
cambios en Itá p.89
Capítulo 8. Resultados y discusión p.117
Capítulo 9. Interrogantes y perspectivas p.145
Capítulo 10. Conclusión p.161
Referencias bibliográficas p.171
Anexos p.175
CONSEJO CIENTÍFICO EVALUADOR
Cumpliendo con los estándares científicos, el presente
material fue evaluado por los siguientes profesionales:
• Prof. Dra. Barbara Gómez
Comité Paraguayo de Ciencias Históricas
• Prof. Mg. Claudio Fuentes
Sociedad Paraguaya de Sociología
• Prof. Dra. Mary Monte de López Moreira
Academia Paraguaya de la Historia
• Prof. Dr. José Manuel Silvero
Universidad Nacional de Asunción
• Prof. Dra. Viviana Sánchez
Universidad Católica Nuestra Señora de la
Asunción
• Prof. Lic. José Samudio
Biblioteca del Congreso Nacional
[5]
PUENTE L: 18 M.
A YJHOVY
Prólogo
En el corazón de la historia paraguaya, un pequeño
rincón llamado Costa Alegre, situado en el distrito de Itá,
emerge como testigo silencioso de siglos de
transformaciones culturales, sociales y políticas desde los
primeros tiempos de la colonia hasta nuestros días. Este
libro, fruto de un arduo trabajo de investigación
interdisciplinaria, busca explorar los orígenes históricos y
la evolución de un sistema colonial a esta comunidad rural,
revelando cómo ha resistido las fuerzas de la aculturación
y ha mantenido vivas tradiciones indígenas a pesar de haber
padecido tres siglos de colonialismo.
La comunidad de Costa Alegre se ubica como un
punto de intersección entre la memoria ancestral y los retos
del presente. Su historia es un espejo que refleja la
compleja relación entre las políticas coloniales y
poscoloniales que intentaron disolver las estructuras
indígenas y los esfuerzos locales por preservar su identidad
cultural. A través de sus paisajes, costumbres y tradiciones,
la comunidad ha sido capaz de sostener un diálogo
constante entre la modernidad y la memoria.
Los autores del libro redactaron este libro aplicando
metodologías de la microhistoria y de la antropología
[7]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
histórica, herramientas que permiten reducir la escala de
observación para examinar cómo los grandes procesos
nacionales se materializaron en el ámbito local. En Costa
Alegre, esta perspectiva lleva el lector a descubrir cómo el
decreto de 1848, que buscaba disolver los "pueblos de
indios" e integrar a la población indígena a la sociedad
nacional paraguaya, marcó profundamente la trayectoria
histórica de la región.
La investigación también se adentra en la riqueza
cultural de Costa Alegre, explorando cómo elementos
distintivos como el idioma guaraní, las técnicas ancestrales
de alfarería y los vestigios materiales han sobrevivido en el
tiempo a pesar de seguir padeciendo de estudios
sistemáticos arqueológicos. Destacan relatos como el de
doña Josefa, la última alfarera de la comunidad, quien
personifica la resistencia cultural frente a las adversidades.
Los vestigios materiales, tales como fragmentos de
cerámica y sitios de enterramiento, conectan los lectores
directamente con un pasado que, aunque invisibilizado,
sigue vigente en la memoria colectiva.
Otro aspecto metodológico que singulariza la obra
es la integración de la observación participante con
entrevistas en profundidad y el análisis de la bibliografía
especializada, lo que permite articular las voces de la
comunidad con las fuentes producidas en los primeros
momentos de la colonia. Este enfoque integrador no solo
documenta acontecimientos históricos, sino también busca
[8]
Guillaume Candela
comprender las experiencias vividas y los significados que
los propios habitantes atribuyen a su pasado.
Este libro también busca generar un debate sobre
las narrativas predominantes en torno al mestizaje y la
homogeneización cultural. Al destacar las dinámicas de
resistencia y adaptación cultural en Paraguay y en Costa
Alegre, se cuestionan visiones simplificadoras que tienden
a invisibilizar la diversidad y riqueza de las comunidades
rurales. En este sentido, los hallazgos presentados en estas
páginas son una invitación a reflexionar sobre el valor de
la diversidad cultural en el Paraguay del pasado como del
presente.
Finalmente, este libro no solo es un aporte
académico, sino también un homenaje a las generaciones
que han luchado por preservar su identidad y cultura frente
a los embates de la historia. Cada testimonio, cada objeto y
cada fragmento de memoria aquí documentado es un
recordatorio de la resiliencia y creatividad humana. Al
embarcarse en este viaje a través del tiempo y la memoria,
los lectores descubrirán en Costa Alegre un microcosmos
que encarna tanto los desafíos como las victorias de un
pueblo que se niega a ser olvidado.
Invito a los lectores a recorrer estas páginas con el
espíritu abierto, dispuestos a redescubrir una historia que,
aunque local, resuena con las grandes preguntas de nuestro
tiempo sobre identidad, colonialismo, justicia social,
memoria histórica, pertenencia y cambio cultural.
[9]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Bienvenidos a Costa Alegre, un testimonio vivo de
la historia paraguaya y sobre todo de la historia de los
habitantes de pueblos y de ciudades fuera de la ciudad de
Asunción.
Aberystwyth, Reino Unido, el 27 enero del 2025
Dr. Guillaume Candela
Honorary Senior Research Fellow
Cardiff University - College of Arts,
Humanities and Social Sciences
[Link]@[Link]
[10]
Capítulo 1. Introducción
La historia de los pueblos indígenas en Paraguay ha
estado marcada por profundos procesos de transformación
social y cultural desde la época colonial hasta el presente.
El caso de Costa Alegre, una pequeña comunidad rural
ubicada en el distrito de Itá, Departamento Central, ofrece
una ventana única para examinar la compleja interacción
entre la persistencia de rasgos culturales indígenas y los
procesos de aculturación en la sociedad paraguaya
contemporánea.
Imagen 1. Ubicación de Itá en la geografía de Paraguay
Elaboración propia con [Link]
[11]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
A lo planteado, este estudio se enmarca en la
tradición de la microhistoria y la antropología histórica,
buscando reconstruir y analizar la trayectoria de una
comunidad específica para iluminar procesos históricos
más amplios1. Así, la investigación parte de la hipótesis que
Costa Alegre tiene su origen en el proceso de disolución de
los pueblos de indios decretado por Carlos Antonio López
en 1848. Este evento histórico, que buscaba la integración
de las poblaciones indígenas a la sociedad nacional
paraguaya, tuvo consecuencias diversas y complejas que
aún no han sido exploradas por la historiografía2.
A través de análisis de testimonios orales y no
orales (vestigios materiales como restos de cerámica
recolectados), observación participante y fuentes
bibliográficas, el presente estudio busca responder a las
siguientes tres preguntas:
• ¿Cuál es el origen histórico de Costa Alegre
y cómo se ha transformado su identidad
cultural a lo largo del tiempo?
• ¿Qué elementos culturales distintivos han
persistido y cuáles se han modificado o
perdido?
1 En términos metodológicos estrictos, esta investigación adopta un enfoque
metodológico híbrido que integra las técnicas de la microhistoria con
herramientas de la arqueología y la antropología social.
2 La hipótesis se sustenta en documentación preliminar encontrada en
documentaciones analizadas, específicamente en registros de tierra y censos
poblacionales de la época, así como en la tradición oral de la comunidad que
ha mantenido viva la memoria de tal origen. Si bien la escasez de estudios
arqueológicos sistemáticos limita ciertos aspectos del análisis, la triangulación
de fuentes documentales, orales y materiales permite establecer una base sólida
para esta hipótesis
[12]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
¿Cómo se relaciona la experiencia de esta
•
comunidad con los procesos más amplios de
formación de la identidad nacional
paraguaya?
Ante el reto investigativo, la pesquisa tuvo que
enfrentar diversos desafíos, debido, en primer lugar, a la
escasez de estudios previos sobre comunidades similares.
Si bien existen investigaciones sobre los pueblos de indios
en Paraguay, ninguna ha abordado en profundidad un caso
como el de Costa Alegre. La falta de estudios
arqueológicos en la zona, en segundo orden, también
representa una limitación importante, pues los vestigios
materiales encontrados, como fragmentos de cerámica y
posibles sitios de enterramiento, no han sido analizados
sistemáticamente. A pesar de tales limitaciones, el trabajo
constituye un esfuerzo pionero por documentar y analizar
la persistencia de rasgos culturales indígenas en una
comunidad que ha resistido los procesos de aculturación
durante más de 175 años.
Dicho material, por lo tanto, busca contribuir a una
comprensión más matizada y compleja de la historia
indígena en Paraguay, desafiando narrativas
simplificadoras sobre el mestizaje y la homogeneización
cultural. Al mismo tiempo, se espera que los hallazgos
puedan propiciar debates contemporáneos sobre diversidad
cultural, aculturación y políticas de reconocimiento en el
contexto paraguayo y latinoamericano3.
3 Es importante señalar que tales conceptos ostentan no una inmutabilidad
social-cultural, sino más bien un proceso dinámico de negociación y
adaptación. En Costa Alegre, la persistencia de ciertos rasgos culturales
[13]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
En lo concerniente a la estructura expositiva, el
libro está organizado en diez capítulos que abordan
cronológicamente la historia de Costa Alegre. Los
primeros tres capítulos presentan la introducción, el marco
teórico-metodológico y el estado de la cuestión. Los
capítulos cuatro, cinco y seis analizan los antecedentes
históricos, examinando la sociedad guaraní y el sistema
colonial. El capítulo siete estudia el período de la
Independencia y sus consecuencias para los pueblos
indígenas. Los capítulos ocho y nueve presentan los
resultados de la investigación y discuten las perspectivas
futuras. Finalmente, el capítulo diez ofrece las
conclusiones del estudio.
Este libro presenta los resultados de la
investigación financiada por el Consejo Nacional de
Ciencia y Tecnología (CONACYT) a través del Programa
PROCIENCIA, con recursos del Fondo para la Excelencia
de la Educación e Investigación – FEEI del FONACIDE,
sobre el Origen histórico de la comunidad rural Costa
Alegre - Itá.
indígenas ha coexistido con transformaciones adaptativas que han permitido a
la comunidad mantener su identidad distintiva mientras se integra a contextos
sociales más amplios.
[14]
Capítulo 2. Aspectos metodológicos
La investigación adoptó un enfoque cualitativo con
diseño exploratorio-descriptivo, combinando perspectivas
de microhistoria y antropología social. La elección de la
microhistoria resulta fundamental pues permite examinar
cómo los grandes procesos históricos nacionales -como el
decreto de disolución de pueblos de indios de 1848- se
materializaron y fueron experimentados en la escala local
de Costa Alegre. A través de la reducción de la escala de
observación, la microhistoria posibilita identificar
dinámicas, resistencias y adaptaciones que quedarían
invisibilizadas en un análisis histórico tradicional.
La antropología social, por su parte, aporta las
herramientas conceptuales y metodológicas necesarias para
comprender las lógicas culturales que subyacen a las
prácticas comunitarias actuales. Su enfoque holístico
facilita el análisis de cómo los elementos de la cultura
material e inmaterial se entrelazan en la construcción de la
identidad local. Además, las técnicas etnográficas propias
de la antropología permiten documentar y analizar las
formas en que la memoria colectiva se transmite y actualiza
en la vida cotidiana.
La integración de ambas perspectivas responde a la
naturaleza compleja de los procesos de transformación
cultural, permitiendo examinar cómo una comunidad como
Costa Alegre ha vivido, resistido y adaptado sus prácticas
culturales a través del tiempo. El abordaje metodológico
[15]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
reconoce que las dinámicas de persistencia y cambio
cultural no pueden entenderse solo desde los documentos
históricos ni únicamente desde la observación del presente,
sino que requieren una mirada que articule ambas
dimensiones. La metodología se orientó no solo a
documentar acontecimientos históricos, sino también a
comprender las experiencias vividas, las memorias
transmitidas y los significados que la propia comunidad
atribuye a sus transformaciones.
El trabajo de campo se desarrolló durante el
segundo semestre de 2024, mediante visitas periódicas que
facilitaron el establecimiento de vínculos de confianza con
la población local. La aproximación gradual resultó
fundamental: cada visita construía sobre los aprendizajes
previos, permitiendo profundizar en aspectos inicialmente
inadvertidos o poco comprendidos.
Las entrevistas se realizaron como diálogos
profundos con once personas que preservan la memoria
viva de Costa Alegre. Por ejemplo, el testimonio de doña
Josefa, la última alfarera del lugar, resultó particularmente
revelador. Su práctica artesanal, que mantiene vivas las
técnicas ancestrales de moldear el barro, constituye un
testimonio tangible de una tradición persistente. Otros
actores locales, incluso, aportaron una mirada singular
sobre la forma en que las nuevas generaciones negocian su
identidad cultural en el contexto educativo contemporáneo.
Los diálogos, extendidos frecuentemente por varias
horas, transcurrieron en espacios cotidianos donde la
memoria fluye naturalmente: patios, cocinas y galerías. El
proceso no se limitó a una simple a la recolección de datos,
[16]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
sino que buscó comprender las narrativas que dan sentido
a la vida comunitaria. Las conversaciones fueron
registradas con el consentimiento de los participantes,
conservando no solo el contenido verbal sino también los
elementos paralingüísticos que caracterizan el habla local.
La reunión con actores educativos y agentes de
salud evidenció las dinámicas actuales entre tradición y
modernidad. La labor de dichos profesionales, que opera
en la intersección entre el mundo tradicional y las
instituciones contemporáneas, proporcionó perspectivas
valiosas sobre los mecanismos mediante los cuales la
comunidad preserva su identidad mientras se adapta a las
nuevas realidades.
La observación participante permitió identificar
significados en las prácticas cotidianas. Las
particularidades lingüísticas de los habitantes mayores, que
conservan expresiones del guaraní antiguo, trascienden lo
meramente fonético: representan la persistencia de una
cosmovisión particular. Las técnicas constructivas
tradicionales, que persisten ya solo en la memoria, reflejan
una relación específica con el espacio y los materiales
autóctonos.
Así, el arroyo Yhovy se reveló como un espacio de
singular importancia. Más allá de su función como fuente
hídrica, constituye un punto de encuentro donde confluyen
prácticas ancestrales y contemporáneas. Las interacciones
informales en sus márgenes revelaron aspectos de la vida
comunitaria raramente manifestados en contextos más
estructurados.
[17]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
El análisis trascendió la mera categorización
informativa, orientándose hacia la comprensión de los
mecanismos mediante los cuales la comunidad construye y
mantiene su identidad cultural en un contexto dinámico. La
integración de historias personales, prácticas cotidianas y
documentos históricos (a la luz de análisis de expertos de
diferentes épocas) reveló patrones de continuidad y
transformación. El proceso interpretativo incorporó la
perspectiva comunitaria, reconociendo el valor del
conocimiento local.
La investigación aborda diferentes periodos
históricos para comprender el proceso de formación y
transformación de Costa Alegre. El análisis del periodo
precolonial y colonial resulta fundamental para entender la
organización social, política y cultural de los pueblos
guaraníes antes de la conformación de los pueblos de
indios. El estudio del periodo de la independencia hasta la
Guerra contra la Triple Alianza es crucial porque en este
lapso se produce la disolución formal de los pueblos de
indios, evento que marca probablemente el origen de Costa
Alegre como comunidad diferenciada.
La decisión de retomar el análisis desde la década
de 1990 responde a que es en este periodo cuando se
registran los primeros testimonios orales directos sobre las
características distintivas de la comunidad, además de
coincidir con transformaciones significativas como la
llegada del transporte público y la electrificación, que
alteraron definitivamente la dinámica social del lugar.
[18]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Este abordaje diacrónico, aunque con saltos
temporales, permite reconstruir los principales hitos en la
conformación de la identidad cultural de Costa Alegre,
articulando procesos históricos de larga duración con
cambios más recientes que han sido documentados a través
de la memoria oral de sus habitantes y vecinos4.
La investigación afrontó diversos desafíos
metodológicos. La ausencia de estudios previos sobre
comunidades no indígenas pero con pasado indígena
directo como Costa Alegre, implicó la navegación por
territorios inexplorados académicamente. Las carencias en
investigación arqueológica sistemática dejaron
interrogantes sobre aspectos materiales de la historia local.
No obstante, tales limitaciones propiciaron el desarrollo de
aproximaciones metodológicas innovadoras y
participativas.
Con respecto a los procesos metodológicos
establecidos en un plan de trabajo, los mismos han quedado
en las siguientes cinco fases:
Primera Fase: Revisión y Organización
- Análisis detallado del material documental
4 Se vuelve a recalcar que la decisión metodológica de concentrarse en ciertos
períodos históricos específicos (precolonial, colonial, independencia y época
contemporánea) responde tanto a la disponibilidad de fuentes como a la
identificación de momentos críticos en la transformación cultural de la
comunidad. El período entre la Guerra de la Triple Alianza y 1990, aunque
menos documentado en esta investigación, se aborda a través de la memoria
intergeneracional transmitida por los habitantes mayores de Costa Alegre,
quienes preservan relatos de sus ancestros sobre estos años de transición.
Aunque los tiempos seleccionados son amplios, y parezcan hasta confusos, esta
investigación, a través del caso de Costa Alegra de Ita, cuanta una historia más
macro, una historia Guarani, en diversas época, con alternas configuraciones y
contextos.
[19]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
- Organización cronológica de los eventos
- Mapeo de los principales actores históricos
Segunda Fase: Trabajo de Campo
- Entrevistas a pobladores de Costa Alegre
- Documentación fotográfica
- Registro de testimonios orales
- Mapeo geográfico de la zona
Tercera Fase: Análisis de Datos
- Sistematización de las entrevistas
- Verificación de datos históricos
- Elaboración de línea temporal
Cuarta Fase: Desarrollo Temático
- Origen histórico de Costa Alegre
- Evolución social y cultural
- Aspectos lingüísticos distintivos
- Tradiciones y costumbres
Quinta Fase: Redacción y Revisión
- Escritura del primer borrador
- Revisión por pares
- Incorporación de correcciones
- Edición final
Finalmente, el compromiso ético constituyó un eje
fundamental. Las distintas etapas de la investigación
fueron consultadas con los participantes5, respetando su
autonomía respecto a la información compartida y sus
modalidades de transmisión. La metodología
implementada procuró establecer un diálogo entre el rigor
5Los entrevistados son oriundos y vecinos de Costa Alegre, aproximadamente
la mitad corresponde a adultos y la otra mitad a adultos mayores. Todos
permanecen en el anonimato.
[20]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
académico y el conocimiento comunitario, entre la
documentación histórica ya analizada por historiadores y
antropólogos y la memoria viva, entre el pasado y el
presente de Costa Alegre. La investigación contribuye así
a la valoración y preservación del patrimonio cultural de la
comunidad.
[21]
Capítulo 3. Estado de la cuestión
En el último Censo Nacional de Población y
Vivienda del año 2022, se intentó incluir una pregunta
sobre la autoidentificación indígena mediante la
incorporación de la consulta: ¿Se considera indígena o
perteneciente a un pueblo indígena? Sin embargo, esta
iniciativa fue finalmente descartada y la pregunta
eliminada del cuestionario censal.
Teniendo en cuenta la omisión de la pregunta del
párrafo anterior, los resultados del IV Censo Nacional
Indígena y del Censo Nacional de Población y Vivienda
2022, logró establecer que la población indígena en
Paraguay asciende a 140.049 personas. Estas personas
declararon pertenecer a uno de los 19 pueblos indígenas
reconocidos, agrupados en cinco familias lingüísticas, con
base en sus respuestas relacionadas con la tenencia del
carnet indígena (INE, 2024).
Los pueblos de indios han sido ampliamente
estudiados en general, con la diferencia, entre las
reducciones jesuíticas y las franciscanas (hubo pueblos
bajo otras órdenes religiosas), que estas últimas no se
caracterizaron por una profusa documentación como los
informes anuales de los jesuitas, por ejemplo, al contrario,
los frailes no dejaron memorias sistemáticas de su
ministerio evangelizador.
No obstante, contamos con varias obras que
resultan fundamentales a la hora de comprender la vida de
[23]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
y en estos pueblos, investigaciones de variados autores que,
dado el plazo reducido de un proyecto como el presente,
nos permiten saltarnos una búsqueda exhaustiva en los
archivos que, por lo general, lleva años .
La primera y más influyente autora es Branislava
Susnik, considerada la fundadora de la historia social del
Paraguay, quien, a lo largo de décadas, construyó el corpus
más minucioso de la etnohistoria guaraní y paraguaya,
describiendo meticulosamente el mundo guaraní
precolombino y los detalles de la compleja relación
interétnica a partir de la conquista y colonización llegando
hasta casi el siglo XX.
Entre sus obras destacan El indio colonial I. El
guaraní colonial; El rol de los indígenas en la formación y
en la vivencia del Paraguay. Tomo I y El rol de los
indígenas en la formación y en la vivencia del Paraguay.
Tomo II; además de Una visión socio-antropológica del
Paraguay XVI - 1/2 XVII; Una visión socio- antropológica
del Paraguay del siglo XVIII y Una visión socio-
antropológica del Paraguay del siglo XIX. Parte 1ra. , que,
en conjunto, son “la obra más importante que se ha escrito
sobre el tema indígena en el Paraguay" (Valenzuela y
Cargnel, 2015)6.
Los trabajos de Margarita Durán también son
centrales en la comprensión de los pueblos franciscanos
como Itá, Presencia franciscana en el Paraguay ( 1538-
1824) y, dentro de ese universo de evangelización seráfica,
un minucioso estudio de caso, San José de Caazapá: Un
6 Se recomienda profundizar en este periodo histórico del Paraguay con los
trabajos académicos del historiador Guillaume Candela.
[24]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
modelo de reducción franciscana, resultan
imprescindibles.
Autores extranjeros como James Saeger y Thomas
Whigham han aportado profundos análisis a temas como la
encomienda o la disolución de los así llamados pueblos de
indios, son esclarecedores los capítulos como
Supervivencia y abolición: La encomienda paraguaya del
siglo dieciocho; así como De indios a ciudadanos:
Sobrevivencia y adaptación en los pueblos de indios del
Paraguay, respectivamente.
Sin la visión crítica de Carlos Pastore en La lucha
por la tierra en el Paraguay, sería muy difícil comprender
el contexto de la supresión del régimen de comunidad
(1848) que cambió para siempre la estructura social iteña,
especulando con suma agudeza sobre las motivaciones
tácitas del gobernante de turno, Carlos Antonio López.
Recientemente, la historiadora compatriota Belén
Cantero, en un estudio de caso sobre la ciudad vecina
Guarambaré, en el periodo inmediato al decreto de 1848,
ofrece documentos interesantes sobre la relación que
mantuvo el gobierno con los nuevos ciudadanos de la
república, reflexionando sobre el Costo de la ciudadanía:
supresión del pueblo de indios de Guarambaré.
Ignacio Telesca, reconociendo lo complejo de la
sociedad paraguaya previo a la Guerra de la Triple Alianza,
enfatiza la necesidad de realizar estudios a profundidad
sobre buena parte de la población indígena que
recientemente había cambiado de status, al mismo tiempo
problematiza el tan gastado término mestizaje, clave para
[25]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
entender la evolución de la sociedad paraguaya en general
y de los pueblos indios en particular.
En ese sentido, son guías para una mejor
comprensión, el libro Tras los expulsos. Cambios
demográficos y territoriales en el Paraguay después de la
expulsión de los jesuitas; y artículos como Estado y pueblo
de indios en el Paraguay del siglo XIX; El mestizaje en
Paraguay como categoría analítica en la obra de Branislava
Susnik; entre otros.
En esta misma línea, la historiadora argentina
María Laura Salinas, consciente de la nebulosa que cubre
este tema en este periodo no solo en Paraguay sino también
en el noreste argentino, heredero igualmente de jesuitas y
franciscanos, reflexiona sobre la necesidad de ahondar y
comparar pasados paralelos a ambas márgenes del Paraná,
rastreando el resto de la historia. Aquí nos hacemos
preguntas similares al igual que ella en Población indígena
en Corrientes desde los tiempos coloniales al siglo XIX.
¿Mestizaje o nuevas construcciones
identitarias?
La cuestión del mestizaje y la transformación de las
identidades indígenas se convierte así en un tema central
para comprender estos procesos demográficos. Igualmente,
las argentinas Fátima Valenzuela y Josefina Cargnel,
reflexionan sobre este mismo vacío desde Una
aproximación historiográfica a los sectores subalternos en
el Nordeste Colonial, sin dejar de mirar el Paraguay, y
[26]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
sugieren una mirada histórica con un enfoque socio-
antropológico a dichos sectores.
Sin embargo, ha sido Susnik la que dio la pista
clave e hizo posible esta pesquisa, al afirmar que muchas
familias habían salido de estos antiguos táva, con la firme
intención de volver a su ancestral modo de vida y que,
amparados por el decreto de 1848 del entonces presidente
Carlos Antonio López, que los transformaba en ciudadanos
paraguayos por primera vez, todavía era posible encontrar
sus asentamientos luego de la guerra que enfrentó al
Paraguay a sus tres vecinos. No por nada afirma Telesca
que, “una nueva historia social del Paraguay no se puede
edificar sino es sobre la base de lo ya investigado por
Branislava Susnik” (2020).
Finalmente, el antropólogo norteamericano James
Diego Hay, continuador de la obra clásica de los Service,
no así de sus conclusiones, fue quien encontró de manera
fortuita y describió brevemente (no había venido al país
con ese propósito) exactamente lo que ya había descrito
nuestra antropóloga, no obstante, no fueron décadas
después de la Guerra Guasu, sino más de un siglo después,
en las postrimerías del siglo XX, en Tobatí. Tradición y
Cambio en un Pueblo Paraguayo.
[27]
Capítulo 4. Los Guaraníes
Los Guaraníes descienden del tercer tipo racial de
pobladores prehistóricos del Paraguay. El amazónido o
amazónide tipo racial con características culturales
neolíticas. De acuerdo a Branislava Susnik:
Los guaraníes, racialmente, son amazónides y
científicamente no se puede hablar de la existencia
de una raza tupí-guaraní o de la raza guaraní, porque
del mismo tipo racial amazónide son también los
pano, los jíbaros del Ecuador, los arawak, los
caribes y tantas otras tribus de cultura neolítica que
pertenecen absolutamente al mismo tipo racial.
(1982)
Según Susnik, su llegada a América del Sur habría
ocurrido a través del istmo de Panamá alrededor del año
3.000 a. C. Posteriormente, las primeras olas migratorias se
habrían dispersado hacia el 2.000 a. C., periodo en el que
se habría registrado una verdadera catástrofe natural en la
región sur-amazónica, de acuerdo a estudios geológicos y
paleontológicos.
Dichos estudios, provenientes también de botánicos
y zoólogos y de la investigación arqueológica, ante
el actual interés en la explotación de la región
amazónica, señalan la existencia de esa verdadera
catástrofe natural con un profundo cambio
ecológico de la región sur-amazónica, como
resultado de la invasión de la ecología de la sabana
que prácticamente aniquiló a la selva tropical en
[29]
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esta región. Esto se habría debido a bruscos
cambios climatológicos: se habla, incluso, de que se
habrían producido enormes incendios a causa de
sequías que se prolongaban por 4 y 5 años
destruyendo también el suelo. (Susnik, 1982)
Por ello, numerosos pueblos amazónicos
emprendieron grandes movimientos migratorios,
especialmente los pueblos y tribus pertenecientes a dos
grandes familias lingüísticas: los arawak y los tupí-guaraní.
Estos pueblos, gracias a su habilidad como canoeros, se
desplazaron hacia el sur y el sureste, navegando por el río
Araguaya alcanzando así las nacientes del río Paraguay.
Así, a través del río Paraguay, llegó una primera
corriente de arawak que llamamos paleo-
amazónides aproximadamente hacia los 500 años a.
de C.; estos grupos se desplazaban por el río
Paraguay y también por sus afluentes, llegando
incluso hasta el río Paraná, hasta el río Uruguay y
hasta la propia costa atlántica. Este fue el primer
contingente de los paleo-amazónides y también los
primeros neolíticos que llegaron al Paraguay
oriental. (Susnik, 1982)
A partir de ese momento, se produce la dispersión
de todos los grupos identificados bajo la denominación de
ava, entre los que se incluyen a las tribus tupí-guaraní.
Estos mismos grupos se autodenominaban avá, que
quiere decir hombre y que significa la identidad
lingüística, básicamente, y la identidad cultural de
todos los que tienen las mismas costumbres.
(Susnik, 1982)
[30]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
El desplazamiento de estos grupos fue progresivo,
en pequeños oleajes, quedando en un lugar y luego,
nuevamente desplazándose y así sucesivamente. Entre
estas olas sucesivas de migrantes hay que distinguir dos
ramales: el proto-mbya y el proto-cario.
El primer ramal de los ava-amazónicos, conocido
como los proto-mbya, eran neolíticos cultivadores de la
mandioca amarga. Su organización social era pequeña y se
basaba en grupos uni-patrilineales, formados por un solo
linaje, agrupados en una sola casa comunal. Esta casa
comunal podría albergar entre 30 a 100 familias,
entendiendo por familia cada núcleo en torno a un fuego u
olla común.
Siguiendo a Susnik, este tipo de organización es el
que puede denominarse con el nombre de “guaraníes”, se
trata del antiguo guaraní nucleado en el tey’i (grafía usada
por Susnik) conformado por grupos reducidos de no más
de 100 familias, capaces de albergar hasta 600 personas
aproximadamente. Estos tey’i no llegaban a federarse o
fusionarse, ya que en ellos predominaba la ideología
exclusivista.
Tal como señala Susnik, estos tey’i exclusivistas ya
utilizaban un elemento cultural de importancia y
típicamente neolítico: la cerámica, que representaba la
pauta cultural de la cocción de alimentos, principalmente
de origen vegetal. La cerámica proto-mbya se caracterizaba
por la decoración con impresión digital mediante la presión
de los dedos que puede observarse en las urnas funerarias
encontradas en los hallazgos arqueológicos en las zonas en
donde se asentaban los pueblos guaraníes.
[31]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Los proto-mbya se encontraron con los
protopobladores del Paraguay oriental, quienes eran
racialmente láguidos y culturalmente paleolíticos, con los
llamados caingangues que vivían en la zona hace 6.000
años a.C. Los grupos de cultura neolítica eran dominantes:
“Estos últimos fueron simplemente obligados a marginarse
progresivamente; la presencia del neolítico proto-mby’á
era dominante, impositiva, imponiendo su lengua, el avá
ñe’é como una característica constante a la que sometían a
todos los pueblos que subyugaban (Susnik, 1982)”.
El otro ramal mencionado en el Paraguay es el
proto-cario. Según los hallazgos arqueológicos de cerámica
asociados a este ramal indican que no son anteriores al año
500 a. C. Este ramal proto-cario, presenta características
distintivas como la aglomeración del gentío, portadores del
elemento cultural aldeano, ya no se trata de los simples
tey’i, sino de verdaderos tekoha, que implica aglomeración,
coexistencia de multilinajes en un solo lugar, la
aglomeración aldeana de la gente y, por ende, una
organización del trabajo cooperativo para la roza y el
cultivo.
Ante la necesidad de una mayor organización
cooperativa entre los miembros del tekoha, surge la
búsqueda de alianzas socio-políticas. Es así como la
poligamia fue practicada por los proto-Carios, la
importancia de la misma residía en los lazos de parentesco
político que la mujer generaba.
Así por ejemplo, la poligamia fue específicamente
practicada por los guaraníes pertenecientes al ramal
proto-cario: poligamia significaba una mujer más
[32]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
pero el interés no era por la mujer como tal,
simplemente, sino por los lazos de parentesco
político que esta mujer engendraba; un jefe, un
hombre adulto, podía mantener esta relación
poligámica aunque no importaba tanto la unión en
sí, no importaba tanto la familia como célula
biológica, sino el hecho de que el hombre con varias
mujeres podía entrar en contacto con todos los
parientes políticos y gozar del privilegio de los
“secuaces”, de los tovayá, un término que, aunque
actualmente designa exclusivamente al cuñado, en
el antiguo guaraní connotaba todo el grupo de los
parientes políticos. (Susnik, 1982)
El sistema de relación del tovaja se basaba en el
principio de reciprocidad, es decir, de la ayuda mutua entre
todos los parientes políticos.
El sistema de parentesco representado por el
vínculo del tovayá, con la seguridad de secuaces y
de la reciprocidad, constituyó también el
fundamento de los primeros contactos guaraní-
hispanos. El principio del tovayá estableció una
tacita ley de reciprocidad, de obligaciones mutuas,
basadas en la estructura psico-mental de los
guaraníes con su tacita aceptación de las
obligaciones mutuas emergentes del sistema
tovayá. (Susnik, 1982)
Así también, la poligamia era central para el
loteamiento de las tierras de roza que se realizaba por mujer
con hijos. De esta manera se acrecentaba el abastecimiento
de productos y el prestigio social.
[33]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
La poligamia servía todavía para algo más: el lote
de la roza que se asignaba para el cultivo, el
loteamiento de las tierras de roza, se realizaba por
mujer con hijos, pues se entendía o se daba el valor
de familia al momento de tener la mujer a sus hijos;
quiere decir que el hombre que tuviera 20 o 30
mujeres, se aseguraba el derecho a 20 o 30 lotes que
se le adjudicaban para la roza y el cultivo común;
de tal manera, su productividad o su abastecimiento
de productos, era lógicamente mayor y, además con
esto aseguraba también su prestigio social. (Susnik,
1982)
Por otra parte, cuando los jefes del tekoha buscaban
la poligamia en realidad buscaban también acrecentar su
importancia socio-política de ahí que muchas veces la
búsqueda de mujeres para la relación poligámica no se
realizara en el propio tekoha, sino en otras comunidades,
en otra aldea, en otro tekoha, entretejiéndose así las
relaciones socio-políticas, intergrupales que eran de mucha
importancia para los jefes.
De esta manera, el concepto del jefe o representante
del grupo ya no era entre los proto-Carios similar al
de los proto-mby’á; entre estos últimos el único
concepto era el del te’yi-rú, el padre de la
comunidad, el padre económico dedicado
netamente a su comunidad unipatrilineal o basada
en el unilinaje. En el caso del teko’á, el jefe local
busca sus relaciones de sentido poligámico
buscando básicamente afirmar su poder y su
prestigio, la adquisición por el avá eté de las
[34]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
verdaderas características de un mburuvichá.
(Susnik, 1982)
El rapto de mujeres por parte del ava ete o por el
mburuvicha de un tekoha, ingresando en otros tekoha, era
también una práctica común del ramal proto-cario para
incrementar el prestigio socio-político. Esto respondía a
dos factores claves: garantizar la estabilidad demográfica
del propio tekoha y el debilitamiento social del otro.
Este conjunto de dinámicas resaltaba el papel
central de las mujeres en la estructura social, política y
económica del tekoha. Así como señala Susnik (1982): “El
varón no tenía mayor importancia en la comunidad del
teko’á, porque al casarse tenía que salir del teko’á por
imposición del régimen de residencia matrilocal o
uxorilocal: vale decir que donde estaba o residía la mujer
debía ir a residir el marido”.
Estos grupos proto-cario y proto-mbya se
fusionaron y era general la imposición de los primeros
sobre los segundos practicando aquellos ya una
organización mayor, una ideología más amplia que el oréva
(nosotros exclusivo), con las grandes aglomeraciones del
ñandéva (nosotros inclusivo).
Los Carios
El guára de los Carios se encontraba en la región
oriental del Paraguay, entre el río Manduvirá al norte y el
río Tebicuary al sur. En este guára había varias aldeas
grandes, pero no vivían juntas, ya que entre una y otra había
[35]
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al menos 1 , 2 o hasta 3 leguas de distancia . Los tekoha de
los carios se componían de 3 a 6 casas comunales que
podrían albergar entre 100 y 300 familias .
El guára de los Carios, entre el Manduvirá y el
Tebicuary, es conocido esencialmente por su ethos
agrícola, por excelentes cultivadores , además de
buenos cazadores, ya que la caza fue la única fuente
de alimentación a base de carne. El guára de los
Carios fue el de los primeros contactos con los
españoles llegados a esta parte del Paraguay .
(Susnik, 1982)
7 Se considera que una legua equivale aproximadamente a 4,8 kilómetros.
[36]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Imagen 2. Ubicación del Guára de los Carios entre el
río Manduvirá y el río Tebicuary
Elaboración propia basada en el Mapa Hidrográfico del Paraguay,
publicado por ABC Color el 24 de mayo de 2022.
[37]
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Este ethos agrícola de los Carios es descrito por el
cronista Ulrico Schmild en Crónica del viaje a las regiones
del Plata, Paraguay y Brasil, capítulo XX, donde señala:
Después tuvimos que dejar los Agaces y vinimos a
una nación que se llama Carios y hay cincuenta
leguas de camino desde los Agaces. Ahí Dios el
Todopoderoso nos dio su gracia divina que entre los
susodichos Carios o Guaraníes hallamos trigo turco
o maíz y mandiotín, batatas, mandioca-poropí,
mandioca-pepirá, maní, bocaja y otros alimentos
más, también pescado y carne, venados, puercos del
monte, avestruces, ovejas indias, conejos, gallinas
y gansos y otras salvajinas las que no puedo
describir todas en esta vez. También hay en divina
abundancia la miel de la cual se hace el vino; tienen
muchísimo algodón en el país. (Schmild, 1948)
El cronista alemán describió a los Carios como
personas de estatura baja y complexión robusta, tanto las
mujeres y como los hombres andaban completamente
desnudos, y que los hombres tenían un pequeño agujero en
el labio en donde colocaban un cristal de color amarillo,
denominado tembeta. Tal como lo reflejó en la siguiente
ilustración:
[38]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Imagen 3. Ilustración de los Carios de Ulrico Schmidl
Extraído de Crónica del viaje a las regiones del Plata, Paraguay y
Brasil, (Schmidl, 1948)
En este guára había dos zonas principales de
poblamiento: una era la de los Ypacaraíenses, al lado del
Lago Ypacaraí y la otra de grupos del sur en la zona de
Quiindy y Acahay. Estas zonas eran muy importantes
porque tras la llegada de los españoles y la fundación de
Asunción, los primeros asentamientos se establecieron en
el territorio de los Carios, entre los ríos Manduvirá y
Tebicuary, específicamente en la zona del Lago Ypacaraí,
en la zona cordillerana y llegando hasta Quiindy,
Quyquyhó y Acahay.
A la llegada de los españoles los Carios vivían en
un estado de zozobra ya que al otro lado del río Paraguay y
el mismo río Paraguay se encontraba gobernado por los
[39]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Payaguáes, canoeros-pescadores, verdaderos dueños del
río.
Los Payaguáes, etnia de la familia lingüística
Guaycurú que habitó el Chaco, conocida por ser “audaces
canoeros”. Dominaron el río Paraguay a lo largo de toda su
extensión, realizando incursiones hacia el sur, hasta el río
Paraná, y hacia el norte, hasta el Alto Paraguay (Susnik,
1983).
Este grupo chaqueño, de cultura cazadora y
recolectora, demostró todo su poderío al arribo de
Sebastián Gaboto y su contingente en 1528, quienes
subiendo por el río Paraná-Paraguay tomaron contacto con
ellos por primera vez y dieron las primeras identificaciones
de un grupo canoero: los Agaces. Tal como relata Ruy Díaz
de Guzmán:
Tomó Sebastian Gaboto el río Paraguay, y
hallándole muy hondable, hizo su navegación por él
arriba, hasta un paraje, que llaman la Angostura,
donde un día la acometieron más de trescientos
canoas de los indios Agaces, que son los Payaguás,
que en aquella ocasión señoraban todo aquel río, los
cuales se dividieron en tres escuadras y
acometiendo á los navíos que iban á la vela,
Sebastian Gaboto preveniendo lo necesario, asestó
las culebrinas que llevaba, y teniendo al enemigo á
tiro de cañón, hizo disparar á las escuadras de
canoas, que las más de ellas fueron hundidas y
trastornadas por los tiros; y acercándose más á los
enemigos, y peleando los Españoles con ellos con
sus arcabuces y ballestras, y los indios con su
[40]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
flecharía: vinieron casi á las manos, con sus picas y
otras armas, mataron gran cantidad de indios, de
manera que fueron desbaratados y puestos en huida
los que escaparon, quedando los Españoles
victoriosos con pérdidas solo de dos soldados, que
iban en un bajel, que fueron presos y cautivos, los
cuales muchos años después vinieron á ser habidos
y sacados de su cautiverio; y pasando adelante
Sebastián Gaboto, llegó á un término que llaman la
Frontera, por los límites de los Guaraníes indios de
aquella tierra, y término de las naciones , donde
tomando puerto ...
así dio vuelta á su Fuerte .
(Guzmán, 1512 en Schmidt, 1949)
Los Carios sufrían constantes ataques de los
Payaguáes , quienes cruzaban el río Paraguay para asaltar
sus aldeas . A veces atacaban directamente los
asentamientos , otras robaban los cultivos durante la
cosecha o secuestraban a jóvenes, tanto hombres como
mujeres, les llevaban cautivos al otro lado del río y
regresaban después de un tiempo exigiendo un "rescate"
para devolverlos a sus comunidades .
Pero estos no eran los únicos enemigos de los
Carios, al otro lado del río Paraguay, en el lado chaqueño ,
se encontraban además los Mbayá-guaycurúes,
autodenominados eyiguayegis, caracterizados por su
espíritu netamente nómade y con el ethos de cazadores
terrestres y guerreros. Así como señala Susnik:
El ethos de los mbayá-guaycurúes era,
esencialmente, el ethos de los cazadores ,
impositivos, nómadas, sin amigos : no se trataba de
[41]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
los guaraníes ni de los cultivadores neolíticos que
siempre mostraban pasividad, conservatismo, la
mezquindad del “oreva”, pensando solamente en
los términos de su propio tey’i o teko’a.
El nómada es dinámico, luchador, busca un
cazadero tras otro, lucha contra otras tribus y,
posteriormente, lucha contra el blanco; siempre en
guerra: escaramuza y guerra son básicos postulados
orientados hacia ventajas económicas.
Posteriormente, su subsistencia comenzó a
orientarse más y más hacia el botín, llegando a
desarrollar una verdadera económica del botín o
“economía botinera”. (Susnik, 1983)
La base ideológica que orientaba la vivencia de los
mbayáes se fundamentaba en la creencia mitológica en su
héroe cultural, Karakará, una figura mitad hombre y mitad
animal. Según esta creencia, Karakará fue el encargado de
repartir las tierras para la caza entre los pueblos. Pero, en
esta repartición, los mbayáes se quedaron sin tierras para la
caza, razón por la cual le otorgaba el derecho de atacar a
otros pueblos para obtener los recursos necesarios para
sobrevivir, tal como menciona Susnik:
Karakará reparte los cazaderos y al llegar el turno
de los mbayá estos se terminan, ya no hay cazaderos
para entregarles a ellos y entonces Karakará les
entrega el arco y la flecha y, según el mito, les habla
indicándoles que, como ya no hay cazaderos para
ellos, les entregaba el poder de que atropellen a toda
la otra gente, a otros pueblos, para que luchen y les
saquen lo que les sea necesario para su subsistencia.
[42]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
De aquí surge ese verdadero espíritu de violencia
tan peculiar de los mbayaés que, basados en sus
creencias mitológicas, consideraban absolutamente
natural y licita esta forma de vida basada en el
saqueo, el atropello, la violencia, el despojo.
(Susnik, 1983)
Por esta razón, desde la llegada de los españoles y
la fundación de Asunción, el primer pedido de los cario-
guaraníes a los españoles fue la realización de expediciones
para exterminar a los payaguáes y guaycurúes, basándose
en una alianza entre guaraníes y españoles.
Cuando Alvar Núñez Cabeza de Vaca llegó a
Asunción, los carios se dirigieron a él pidiéndole el
exterminio de los mbayá o “guaycurúes” (que era el
apelativo que les daban precisamente los
guaraníes). Se presentaron ante Cabeza de Vaca los
caciques Pedro de Mendoza (nombre adoptado),
Juan Salazar Cupí Ratí, Francisco Ruiz Mairarú y
Lorenzo Moquirasí, pidiéndole hacer una
expedición punitiva con el fin de exterminar a los
guaycurúes de la otra orilla del Paraguay. (Susnik,
1983)
Los guaraníes en el Paraguay al momento de
la llegada de los españoles
Los guaraníes que habitaban el Paraguay al
momento de la llegada de los españoles y el inicio de la
conquista estaban distribuidos en diferentes parcialidades,
con asentamientos geográficos claramente definidos. Estos
[43]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
asentamientos, denominados en el guaraní antiguo como
guára, hacían referencia a todo lo que pertenecía a una
región específica.
Así entonces, el concepto del “guára” es un
concepto socio-político que determina una cierta
región bien definida, delimitada generalmente por
ríos. En esta región se admitía el pleno derecho al
uso de la tierra, la práctica de la roza, la mudanza o
rotación de las rozas (que tenía extraordinaria
importancia para ellos), y también la independencia
de todos los cazadores existentes en ese territorio
para uso exclusivo de los grupos que lo habitaban y
prohibición expresa de penetración en los mismos a
otros grupos, por guaraníes que fueran, mientras no
perteneciesen al mismo guára. (Susnik, 1982)
El carácter marcadamente socio-local del guára
tenía una gran importancia para los guaraníes, quienes
respetaban los territorios de las demás parcialidades.
Ningún grupo ingresaba en territorios pertenecientes a otra
parcialidad, manteniendo así un fuerte sentido de
pertenencia del guára. Tal como refleja Susnik en el
siguiente ejemplo:
Otro caso similar se presentó cuando el gobierno de
Asunción fundó el pueblo de Arecayá, a fines del
siglo XVI, aproximadamente a 30 kms. de
Curuguaty. Después de una gran revuelta guaraní,
en la mitad del siglo XVII, el gobernador ordenó
que estos arecayense-guaraníes fueran trasladados
adonde está hoy el pueblo de Altos, pero los
guaraníes de Altos, del pueblo de Altos, se negaron
[44]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
a aceptar a estos arecayenses diciendo que ellos
pertenecían a otro guára, por lo tanto eran extraños.
Y conste que se trataba del mismo estrato étnico
guaraní; quiere decir, entonces, que la conciencia
del guára como unidad socio-local, como una
verdadera región de pertenencia, era muy fuerte,
considerándose ellos en esa unidad geográfica
como dueños absolutos de todos los recursos
naturales y de las tierras para las rozas: esta fuerte
conciencia de pertenencia al guára, nunca fue
abandonada por los guaraníes. (Susnik, 1982)
A la llegada de los españoles, los guaraníes contaban con
14 grandes guáras pertenecientes a los: Carios, Tobatines,
Guarambarenses, Itatines, Mbarakayúenses, Mondayenses,
Paranáes, Ygañáenses, Yguazúenses, Uruguayenses,
Tapes, Mbiazás, Guairáes, Chandules.
[45]
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Imagen 4. Ubicación de los 14 guáras de los guaraníes en la época
de la fundación de Asunción
Extraído de El Rol de los Indígenas en la Formación y en la Vivencia
del Paraguay. Tomo I, Branislava Susnik, 1982, Instituto Paraguayo
de Estudios Nacionales (IPEN).
[46]
Capítulo 5. Los primeros encuentros
entre españoles y guaraníes
Cuatro factores básicos influyeron en la conducta
de los guaraníes durante sus primeros contactos con los
españoles: la efervescencia migratoria guaraní hacia la
cordillera andina, la impotencia ante los cazadores
agresivos chaqueños y los belicosos canoeros fluviales, el
tradicional concepto de la reciprocidad social basado en
alianzas matrimoniales y la creencia en un “poder mágico”
de los nuevos “Karaí” españoles (Susnik y Sardi, 1995).
En este contexto llegan los españoles, lo que
provoca un choque cultural que podría definirse como el
encuentro entre la cultura del hierro y la cultura del maíz.
Esta concepción mágica de la aparición de los
españoles es importante y explica por qué los
guaraníes de inmediato dieron a los primeros
españoles el nombre de Karai, tomando en cuenta
que con el nombre de karaíva llamaban los
guaraníes antiguos a sus shamanes andantes.
Además de tener sus ñanderú, los guaraníes tenían
a sus shamanes andantes, recorriendo los diferentes
guáras, yendo de una región a otra, de una
parcialidad guaraní a otra, siempre organizando
festivales y ceremoniales shamánicos, siempre
manifestando algunos poderes verdaderamente
mágicos. (Susnik, 1982)
Los guaraníes del norte del río Paraná ya estaban al
tanto de la llegada de los españoles y habían alertado a los
[47]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Carios sobre la venida de los karai. Por ello, el cacique
Arambaré (o Lambaré) y otros líderes de la región
intentaron cerrarles el paso.
Así como narra el cronista Ulrico Schmild sobre el
encuentro:
Así nos divisaron los sobredichos Carios con cerca
de cuarenta mil hombres de pelea con sus arcos de
arma y flecha y dijeron a nuestro capitán general
Juan Ayolas que nos volviéramos de nuevo a
nuestros bergantines o nuestros barcos, y ellos nos
proveerían de bastimentos y también de lo que
nosotros necesitáramos y que nos alejáramos de ahí
si no ellos serían nuestros enemigos.
Ya que nosotros no quisimos hacer tal cosa,
tomaron ellos sus arcos y nos recibieron y nos
dieron la bienvenida. Aun así, nosotros no quisimos
hacerles nada; al contrario, les hicimos requerir por
un lengua en tres veces y quisimos ser sus amigos
pero no quisieron atenerse a ello. A esto ellos aún
no habían probado nuestras armas. Pero cuando
estuvimos cerca de ellos, hicimos estallar entonces
nuestros arcabuces. Cuando ellos oyeron nuestras
armas y vieron que su gente caía al suelo y no veía
ni bola ni flecha alguna salvo un agujero en el
cuerpo, entonces no pudieron permanecer más y
huyeron de ahí y se cayeron los unos sobre los otros
como los perros y se fueron a su pueblo. (1949)
Tras este primer encuentro, los caciques guaraníes
contactaron a Ayolas y establecieron un pacto de intereses.
Los españoles necesitaban de los guaraníes para la
[48]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
provisión de alimentos, guerreros y guías para su
expedición a El Dorado. Por su parte, los guaraníes veían
con interés este pacto para poder eliminar a sus enemigos,
los payaguáes y los guaycurúes.
Después de esto llegamos al pueblo pero los indios
que estaban en el pueblo se sostuvieron lo mejor
que pudieron y se defendieron muy valientemente
por dos días. Cuando los indios vieron que no
podían sostenerlo más y temieron por sus mujeres e
hijos, pues los tenían a su lado en el pueblo,
vinieron ellos, estos susodichos Carios, y pidieron
perdón a nuestro capitán general Juan Ayolas que
los recibiera en perdón; que ellos harían todo cuanto
nosotros quisiéramos. También trajeron y regalaron
a nuestro capitán Juan Ayolas seis mujeres, la
mayor era de diez y ocho años de edad; también le
hicieron un presente de alrededor de unos nueve
venados y otra carne de monte. A más nos pidieron
que permaneciéramos con ellos y a cada gente de
guerra u hombre dieron dos mujeres a disposición
para que cuidaran de nosotros, cocinaran, lavaran y
atendieran en otras cosas más de las que uno en
aquel tiempo ha necesitado. También nos dieron
sustento de comida de la que nosotros teníamos
necesidad en esa ocasión. Así con esto quedó hecha
la paz con los Carios. (Schmild, 1949)
[49]
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El periodo de Amistad
La primera fase en el proceso de contacto inter-
étnico entre españoles y guaraníes se caracterizó
fundamentalmente por las relaciones de amistad-
parentesco entre ambos grupos.
Los caciques de la región asuncena, Cupiratí,
Moquirací, Mayrarú, Yvy-yocá, y otros, ofrecieron a los
karai a sus mujeres; era el tradicional sistema guaraní para
establecer la paz a base de las obligaciones reciprocas por
el parentesco político de tovaja-cuñado y también un
mecanismo para la integración étnica.
Asentados ya los españoles en Asunción, los
caciques Cupiratí, Moquirací, Mayrarú, Yvy-yocá,
por mencionar sólo a los principales, los que tenían
su asiento donde está actualmente Asunción,
vinieron ante los españoles con el deseo de
formalizar el pacto de amistad; ellos se hallaban
dispuestos a aceptar a ese grupo de 400 españoles
hombres, sin mujeres, porque la integración – según
la mentalidad guaraní y según la de otros indígenas
también -, era que tratándose de un grupo de
hombres solos, podían asimilarse efectivamente a
su propio grupo étnico. Así venían todos los
caciques, los tey´i rú, cada uno con sus hijas y
sobrinas, ofreciéndolas a los españoles, con la
seguridad de que este vínculo político sería el
verdadero lazo de amistad y formalización del
pacto. (Susnik, 1982)
Así también, cuando los guaraníes descubrieron
que los españoles poseían hachas de metal, se manifestaron
[50]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
aún más interesados en establecer relación con los
españoles. Debido a que para preparar la tierra para el
cultivo debían talar árboles de 50 o 60 metros de altura.
Para ello, los guaraníes disponían solamente de hachas de
piedra, que no cortaban la madera, sino que apenas la
astillaban. Además, la utilización de hachas de piedra
requería de toda una tecnología y sistema cooperativo de
trabajo entre varios hombres de diferentes tey’i. Sin
embargo, con el hacha de metal, un pequeño grupo familiar
ya podía realizar con facilidad el trabajo necesario para su
cultivo de roza.
Cuñas y cuchillos de metal representaban el nuevo
elemento cultural que más impacto produjo entre
los indios de cultura neolítica; varios objetos de
poca importancia no dejaban de atraer a los
naturales siempre afanosos en procura de los
“distintivos” que les conferían cierta individuación
dentro del grupo social. (Susnik, 1965)
De esta manera se estableció la relación del karai
con su tovaja. Hasta 1539, la relación entre guaraníes y
españoles fue verdaderamente de alianza y de parentesco,
caracterizada por relaciones pacíficas entre el karaí y el
tovayá (Susnik, 1982).
Sin embargo, en 1539 se produjo un cambio radical
en el sistema de relaciones. Ese año tuvo lugar el gran
motín de los guaraníes asuncenos. Aprovechando los
preparativos para la celebración del Corpus Christi,
caciques de distintas parcialidades acudieron a Asunción
bajo el pretexto de participar en la festividad religiosa.
Además, argumentaron que deseaban aprovechar la
[51]
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ocasión para formalizar matrimonios entre mujeres
guaraníes y españoles.
Los caciques de Acahay, Quiindy, Quyquyhó,
Caazapá y otras localidades estaban decididos a llevar a
cabo esta rebelión, la cual fracasó debido a la traición de
una india guaraní, sirvienta de Salazar, quien reveló los
planes a los españoles.
El motivo que llevó a los caciques a iniciar este
motín fue su intención de eliminar a los karai. La razón de
esta actitud de los guaraníes estaba en su descontento con
el trato recibido por parte de los españoles, quienes no los
consideraban como verdaderos parientes, sino que los
trataban simplemente como tapi’í (esclavos).
Y al hacer el pacto con los españoles, estableciendo
relaciones pacificas de tovayá, los avá deseaban ser
tratados por los karaí como verdaderos avá, vale
decir como hombres y como tovayá, vale decir
como verdaderos parientes. En cambio,
comenzaban ya a manifestarse los malos tratos y la
violencia por parte de los españoles contra los
guaraníes, lo que creaba en estos un sentimiento de
inferioridad, sintiéndose tratados como seres
inferiores, como tapi’í, como gente menor. (Susnik,
1982)
Así a partir de 1539, después de este motín,
comenzó a abrirse la primera gran brecha para una posible
intercomunicación social y cultural entre el karai y el ava.
Cuando Álvar Núñez Cabeza de Vaca llegó al
Paraguay, se enfrentó al gobernador Irala, quien había
quedado como sucesor interino del fallecido Juan de
[52]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Ayolas (y tuvo dos periodos de gobierno entre 1539-1542
y 1544-1556), y exigió establecer una reglamentación en
las relaciones con los indígenas. Fue el primero en
denunciar el desorden que prevalecía en el debilitado
sistema de servicio basado en la amistad y el parentesco.
Este sistema carecía de cualquier tipo de regulación,
permitiendo que cada español, cada karai, estableciera
libremente sus relaciones con sus kuña, tembireko o tovaja.
Posteriormente, Álvar Núñez Cabeza de Vaca fue
arrestado y enviado encadenado a España como prisionero.
Debido a la oposición directa a sus intentos de implementar
reglamentaciones en la provincia sobre el trato hacia los
indígenas.
Las rancheadas
En los primeros años del segundo gobierno del
gobernador Irala comenzó una nueva etapa en las
relaciones hispano-guaraníes: el período de las violentas
rancheadas. Esta práctica habitual de los conquistadores
consistía en incursiones armadas a las aldeas guaraníes para
secuestrar a las mujeres, que no eran llevadas como
esposas, sino directamente como esclavas. Tal como señala
Susnik, si los padres, esposos o hermanos se oponían, eran
asesinados o también llevados como esclavos.
Lógicamente las rancheadas significaban
fundamentalmente una extracción violenta, una
desmesurada violencia durante casi 5 años, en la
que cada uno de los conquistadores, en nombre de
la libertad al común que tanto habían defendido en
[53]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
la deposición de Alvar Núñez Cabeza de Vaca,
realmente afianzaban su libertad a disponer del
indio libremente; era la libertad a violencia y a
rancheadas . (Susnik, 1982)
Ante esta situación, en el año 1546 estalló una gran
revuelta guaraní, más grande y organizada que las
anteriores , que involucró a un mayor número de
parcialidades . Susnik la denomina una auténtica revuelta
“pan-guaraní ".
Una de las causas de esta reacción guaraní está
relacionada con el hecho de que en ese tiempo la mayoría
de los nacimientos correspondían a hijos mestizos. Los
nacimientos de hijos propiamente guaraníes eran cada vez
más escasos , lo que generaba un progresivo debilitamiento
en los tekoha, donde los nacimientos indígenas auténticos
se volvían cada vez más escasos . Como refiere Susnik:
"(...) las mujeres indígenas preferían ser simples cuñá o
simples piezas de un karaí, antes que quedar en su toldería
como mujer del avá" (Susnik, 1982).
De este modo, se producían dos procesos en
simultáneo, por un lado, se consolidaba la integración
socio-biológica entre españoles y guaraníes, dando origen
a una población mestiza en aumento, y, por otro lado, la
comunidad guaraní enfrentaba un exterminio socio-
biológico, ya que prácticamente habían dejado de nacer
hijos guaraníes. Produciéndose como consecuencia el
debilitamiento del sistema social de los guaraníes :
Al faltar hijos en las aldeas y en los antiguos teko 'a
propiamente guaraníes, ya no se podía pensar en la
cooperación del trabajo, el sistema social se
[54]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
debilitaba y los propios fundamentos del sistema de
relaciones; económicamente también la comunidad
se vio enormemente disminuida. (Susnik, 1982)
Otra de las razones que impulsaban esta reacción de
los guaraníes era la ausencia total de relaciones con los
hijos mestizos, un hecho completamente inconcebible para
ellos, dada su mentalidad profundamente arraigada en los
lazos de parentesco. Resultaba incomprensible que los
sobrinos mestizos no se integraran a la comunidad guaraní
de la que provenía su madre.
Así se inició este básico proceso de fundamental
importancia para comprender después del posterior
desarrollo de los mestizos paraguayos. Estos hijos
mestizos preferían siempre quedar alrededor de la
“casona”, como la llamaban en el siglo XVI a la
casa del español conquistador, siendo esta la casona
paterna y la sede del nuevo núcleo familiar. Esta
resistencia del mestizo a volver a su comunidad de
origen materno, es un fenómeno que posteriormente
surge como una constante en todas las demás
rebeliones guaraníes; el mestizo ambiciona ser
español y este no es un fenómeno que se de solo
entre los mestizos hispano-guaraníes; es un
fenómeno que se ha dado también en otras razas
llegándose incluso al odio hacia el origen materno.
Es lo que ocurre con el mulato, siempre interesado
en acercarse al padre porque considera que esto
constituye también su incorporación a un status
social superior, comienza entonces un verdadero
odio al estrato más bajo, que es lo que ocurría en los
[55]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
mestizos de guaraníes que, desde niños, preferían
siempre acercarse y mantenerse alrededor del padre
español y rechazar toda relación con la comunidad
originaria de su propia madre. (Susnik, 1982)
Es decir, el debilitamiento de las comunidades
guaraníes se debió a factores demográficos y
socioculturales, como la baja natalidad guaraní pura, la
resistencia de los mestizos a integrarse a la comunidad y la
preferencia de las mujeres guaraníes por convivir con los
españoles. Esto último tuvo un impacto significativo
debido que la mujer constituía la base socio-biológica de la
comunidad guaraní, con su status de haí, madre
procreadora, base de la sobrevivencia biológica
comunitaria.
Esta carencia de las haí significó quizás el impacto
más grande que se puede mencionar en estos
primeros contactos entre guaraníes y españoles,
provocando un verdadero ocaso socio-biológico de
los primeros y planteándose, desde luego, ya como
una situación verdaderamente irreversible. (Susnik,
1982)
Así también, los hombres guaraníes que
acompañaban a los españoles en sus expediciones hacia El
Dorado ya no regresaban a sus comunidades de origen,
puesto que preferían permanecer al servicio de los
españoles y más tarde, de los mestizos. Según Susnik, esto
constituye un claro ejemplo de un proceso de
endoculturación.
[56]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Otro problema que se planteó en esta fase de los
contactos hispano-guaraníes fue el de los
acompañantes guaraníes, jóvenes, adolescentes u
hombres ya maduros, que iban con los españoles en
generalmente
sus expediciones
ya no regresaban
hacia el a sus
Perú;
comunidades
aquellos
de origen y a ellos se refieren los documentos como
los verdaderos “indios amigos” de los españoles; se
trataba de un caso real de endoculturación cuando
ya estos indios no deseaban por ningún concepto
reintegrarse a su sistema
En última instancia prefirieron
socio cultural,
siempre
a sus
seguir al
teko’a.
servicio de los españoles o, posteriormente, seguir
con los propios asuncenos cuando estos
comenzaron a fundar ciudades (Corrientes, Santa
Fe, etc.). (Susnik, 1982)
Estos procesos socioculturales llevaron al
progresivo debilitamiento de las comunidades guaraníes,
que no lograron resistir a los españoles debido a la ausencia
de un sistema sociopolítico consolidado y de instituciones
sociales estructuradas que pudieran hacer una fuerte
resistencia.
Como resultado de estas violentas rancheadas de las
que hemos hablado, como consecuencia de esta
imposición violenta del español karaí sobre el
guaraní avá, se produjo un cambio radical en el
sistema de las relaciones cambiando totalmente el
sistema del karaí y tovayá, por parentesco,
quedando ahora solamente el tipo de relación yára
[57]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
(dueño) y tembiguái (criado o siervo). (Susnik,
1982)
Este cambio radical en las relaciones entre
españoles y guaraníes, marcado por la desaparición de la
reciprocidad y el trato igualitario, y su reemplazo por una
relación de subordinación tembiguái, generó un profundo
descontento entre los guaraníes, lo que finalmente
desencadenó una gran revuelta que tras la derrota final
significaría el establecimiento definitivo del nuevo orden
social.
Con este final puede decirse que se llegó
prácticamente al punto en que la servidumbre
personal del indio quedó establecida, impuesta: el
mismo Irala, después de estas luchas, pudo imponer
la servidumbre personal del avá guaraní al español.
(Susnik, 1982)
Desde el año 1500, se inició el declive biológico de
la población indígena, sustituida gradualmente por una
población mestiza que quedó al servicio de los españoles,
mientras los guaraníes huían hacia áreas inaccesibles para
los colonizadores, como las serranías y la cuenca del
Paraná.
Ante esta situación, y a pesar de la resistencia del
gobernador Irala en reglamentar las relaciones entre
españoles y guaraníes y de organizar el servicio de los
indígenas, los oficiales reales en Asunción, como Pedro de
Orantes, presionaron para establecer la encomienda como
un medio para asegurar el control y el trabajo indígena en
beneficio de los españoles.
[58]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
El sistema de encomiendas significaba una nueva
" socialización" de los guaraní y un fundamento de
la potencialidad socioeconómica de la provincia del
Paraguay por dos siglos . La conciencia del ocaso
demográfico de los guaraní, la explosión de la masa
de los jóvenes mestizos con situación
sociopolítica indefinida-, la prepotencia de las
violentas "rancheadas " y la misma agitación
rebelde de los guaraní, provocaron la reacción de
un grupo de los asunceños, quienes tenían en el
factor Pedro de Orantes su vocero principal . Se
exigía del gobernador Irala cumplir con "los
mandamientos reales", y reglamentar las relaciones
con los indios, bajo la premisa ideológica de “dar a
los cristianos servicio y a los indios amparo",
garantizándose de esta manera “la conservación de
los naturales" . (Susnik y Chase-Sardi, 1995)
[59]
Capítulo 6. Las encomiendas
Las reales cédulas españolas obligaban a los
españoles a organizar la vida socioeconómica y
sociocultural de los indígenas en las nuevas provincias
americanas. Uno de los medios utilizados para transmitir a
los indígenas la llamada “civilidad cristiana” fue el sistema
de encomiendas.
Encomienda quería decir una merced real que se
daba al conquistador, que ya se había vuelto
colonizador y poblador, para que disponga de unas
cuantas familias con sus caciques para su servicio
contra la obligación de que el encomendero ampare,
ayude a aculturarse a todas estas familias que
formaban un cacicazgo y que les fueron
encomendadas. (Susnik, 1982)
En el Paraguay existieron dos tipos de
encomiendas: las de mitayos y las de yanaconas.
Obligaciones de la encomienda
Durante dos, tres o más meses al año los hombres
se turnaban para ir a cumplir con sus obligaciones, estas
variaban, desde una simple tarea de chacra, hasta de
acompañantes en incursiones bélicas. Prácticamente no
había trabajo que no debieran realizar los encomendados,
aunque físicamente no fuesen aptos para ciertas faenas.
Las consecuencias estaban a la vista: “La
desnutrición, las enfermedades, el cambio del tipo de
trabajos, las exigencias abusivas por parte de los amos,
[61]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
todos estos factores debilitaban la resistencia física de los
siervos " (Susnik, 1965) .
Para los indios no había nada peor que ir a los
yerbales y, como hemos indicado más arriba, no hay
motivos para creer que los iteños no hayan realizado este
horrendo trabajo, aunque sabemos que los más explotados
en el laboreo de la yerba fueron mitarios de otras
reducciones . Rafael Barret, que denunció la esclavitud de
los mensú de fines del Siglo XIX y principios del XX,
describe la vida (si a eso se podía llamar vida) de estos
infortunados , y sirve también para la época que tratamos
aquí: "Escudriñad bajo la selva: descubriréis un fardo que
camina. Mirad bajo el fardo: descubriréis una criatura
agobiada en que se van borrando los rasgos de su especie.
Aquello no es ya un hombre" (Barret, 2012).
Todo niño que nacía en Itá estaba destinado a servir
a sus amos como 40 años de su vida (o más), en
condiciones tan deplorables que cuando se jubilaban, ya
estaban viejos y débiles, y debían depender de la caridad
del pueblo.
Susnik menciona:
(...) sucede que muchos no vuelven a sus pueblos
porque mueren en el desamparo de los campos o se
huyen y esconden enfermos y atemorizados de tan
mal trato y penosos trabajos, y los que vuelven
llegan cargados de achaques e imposibilitados para
el trabajo y fomento de sus familias . (Susnik, 1965)
[62]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
La encomienda de mitayos
En 1555, mediante una Cédula Real, el gobernador
Irala fue obligado a implementar el régimen de
encomiendas en la Provincia del Paraguay. Este sistema se
consideraba una herramienta para introducir al guaraní en
la mencionada “civilidad cristiana” y, al mismo tiempo,
como un medio para reeducarlos a través del trabajo y la
convivencia.
En un censo general, los conquistadores recorrieron
las tierras habitadas por los guaraníes, reuniéndolos en los
tapyi. En 1555, se contabilizaron 27.000 familias guaraníes
entre los ríos Manduvirá y Tebicuary, así como en parte del
norte del Manduvirá, hacia el río Jejuí (Susnik, 1982).
Después del censo, el gobernador Irala distribuyó la
fuerza laboral indígena entre los conquistadores españoles,
repartiendo un total de 27.000 grupos familiares entre 300
españoles. Sin embargo, las encomiendas no se asignaron
de manera igualitaria: mientras algunos encomenderos
recibían solo 10 familias, otros podían obtener hasta 120.
Este reparto se basaba en las preferencias personales de
Irala, quien buscaba satisfacer a sus amistades que le
habían brindado apoyo y a quienes debía su segundo
gobierno.
Así se organizaba el sistema de reparto de las
encomiendas: cada cacique o cacicazgo se asignaba a un
español, quien se convertía en encomendero de ese grupo
al mando del cacique. Sin embargo, el cacique y sus
familiares directos quedaban exentos de la prestación del
servicio de mitayo. Este grupo familiar no realizaba
trabajos directos, sino que actuaba como intermediario para
[63]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
entregar a las familias indígenas de su cacicazgo al
encomendero (Susnik, 1982).
Es así que, para facilitar la ubicación de los
caciques con su gente, los españoles promovieron la
concentración de los guaraníes en asentamientos cercanos
a Asunción, denominados tapyi, lo que fuera el antecedente
de los táva o pueblos guaraníes, permitiendo así organizar
el trabajo forzado mediante el sistema de la mita.
Para no tener que salir en busca de estos caciques
con su gente por toda la zona comprendida entre el
Tebicuary y el Ypané, con sus asientos dispersos
por toda la zona cordillerana y alrededores de
Asunción, los españoles trataron de aglomerar, de
juntar al gentío guaraní, lo más cerca posible del
núcleo básico de la población de la Provincia del
Paraguay, que entonces se reducía a los alrededores
de Asunción. Así comenzaron a realizarse entonces
esas aglomeraciones de varios cacicazgos, bajo la
denominación de tapyi, que fueron el antecedente
inmediato de lo que posteriormente serían los táva
o pueblos netamente guaraníes. De esta manera se
tenía a la gente aglomerada en cercanías de
Asunción y se podía –cuando se deseaba- traérsela
a las casas de los encomenderos para cumplir con
los servicios de la mita. (Susnik, 1982)
La formación de los táva o pueblos guaraníes, como
es el caso de Itá, estuvo impulsada por el interés de los
españoles en explotar de manera más eficiente la fuerza de
trabajo indígena.
[64]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Organización del táva
Más allá de determinar el año preciso en que se
volvió una aldea estable, lo importante es entender la lógica
detrás del establecimiento del táva. Esta organización
socioeconómica bajo la denominación de sistema comunal
o régimen de comunidad respondía a ciertos principios :
•
Por un lado, el pueblo permitiría una
explotación "racional" de los indígenas ,
para lograr su conservación, dado que una
sobreexplotación, como la de los primeros
años (y décadas) de conquista, acabaría con
la extinción de la nación guaraní, y por
ende, de la mano de obra esclava
•
Con el táva también se daría cumplimiento
a la orden real de evangelizar a los nuevos
súbditos de su Majestad. El
adoctrinamiento , además , impedirá las
rebeliones indígenas: "La mediación con los
indios por Fr. L. Bolaños le demostró el
valor de las doctrinas para prevenir
alzamientos de los naturales " (Susnik,
1965) .
•
La convicción de los españoles de una
supuesta incapacidad e improductividad de
los indios .
Dada la calidad de gente no productiva atribuida al
indígena, tal como se lo describe en los
documentos, se implantó el sistema comunal en
todos los táva (...). El sistema comunal implicaba
[65]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
la organización económica del pueblo, la entrega de
tierras y estancias y que el indio trabajara en
comunidad; los bienes producidos eran de la
comunidad y todos tenían que cumplir con las
tareas comunales, trabajar para la comunidad, pues
sólo la comunidad sería eficaz y capaz para
asegurar la subsistencia y pervivencia de estos
pueblos. (Susnik, 2011)
Los conceptos como perezoso o improductivo que
el colonizador tenía respecto al aborigen se debía a que este
último vivía de la exuberancia de la naturaleza y tomaba de
ella solamente lo necesario, cosa que chocaba con la idea
de productividad que traía la cultura dominante, según la
cual, había que tomar de la natura lo necesario y, además,
producir excedentes. En el caso de Itá, este excedente
serviría, entre otras cosas, para pagar la tasa anual que se
debía a la Corona por cada indio.
No hay que olvidar que el indio era vasallo del rey
y como vasallo tenía que pagar su tasa anual que era
de cinco pesos y, en este caso, era el pueblo el que
se comprometía a pagar al gobierno de Asunción la
dicha tasa de 5 pesos por cada indio al año. (Susnik,
2011)
De esta manera, los guaraníes ya no podían vivir
dentro de una economía de subsistencia, cuando una buena
cacería de un día era suficiente para dar de comer a toda la
aldea por una semana, sino que inevitablemente pasarían a
ser explotados por su propio pueblo, donde el único día de
descanso que tendrán será el domingo.
[66]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Por consiguiente, aparte de los dos o tres meses que
el iteño debía servir en la chacra de su amo en los
alrededores de Asunción, tenía una serie de obligaciones
dentro de su propio pueblo, cuyo incumplimiento era
castigado.
Temprano, al repique de campanas se congregaban
los iteños para el rezo del rosario. Una vez cumplido con el
ritual, cada quien tomaba un rumbo diferente, pero todos
sin excepción, alguna tarea debían realizar.
Los indios debían presentarse cada día al poblero (y
luego, más tarde, al administrador) y éste, con sus
fiscales que también eran guaraníes, los repartía en
grupos diferentes: unos iban a trabajar a la estancia,
otros a los algodonales, otros a los cañaverales, y
así sucesivamente. Trabajaban todos, hasta las
mujeres (... ) los propios niños desde los siete años
en adelante tenían que ayudar en las carpidas o en
otras tareas propias de niños. (Susnik, 2011)
Entre los hombres estaban los que tenían que ir a la
mita, no iban todos al mismo tiempo, se hacía por turnos .
Los que se quedaban se ocupaban de la chacra comunal, o
la estancia: "Como principio básico valía una legua y
media como área exclusiva del pueblo guaraní,
incluyéndose las tierras para la labranza" (Susnik, 1965) .
Con el correr de las generaciones, el antiguo modus
vivendi del indio desaparecía paulatinamente para dar paso
a la aculturación, la cristianización, de a poco desaparecían
la caza y pesca, y se mantenían exclusivamente de sus
productos agropecuarios . Aprendieron a usar ropa (al modo
español) , a rezar, a criar ganado, etc., es más, “todo el
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Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
sistema económico antiguo se desmoronó: no más roza, no
más cultivo pequeño, no más caza ni pesca ni alguna
recolección de frutos silvestres” (Susnik, 2011)
Si bien al principio Itá no tenía estancia, con la
administración franciscana y el gusto por la carne vacuna
que adquirieron los nativos, la estancia resultó ser clave
para la alimentación de la comunidad. Las estancias del
pueblo tenían miles de cabezas de ganado.
El pueblo de Itá poseía por su parte dos estancias en
“Añagaty” e “Ipoá” y dos puestos de ganado en
“San Blas” y “San Francisco”, y tres leguas y media
de tierras en el asiento del pueblo. La riqueza
ganadera de Itá era estimada a fines del siglo XVIII
en 20.000 cabezas de ganado vacuno, y había
contribuido anteriormente con familias y ganados
para la fundación de Caazapá y Yuty. (Pastore,
2013)
Esto, no obstante, no implicaba un bienestar
generalizado ni mucho menos, pues, así como había miles
de cabezas de ganado, había también innumerables
necesidades en el pueblo. Susnik lo explica:
El aprovechamiento directo del ganado por parte de
los indios era limitado; la distribución de carne más
usual, siempre que hubiera ganado suficiente, era:
los jueves y sábados, la repartición de carne para
todos los indios y sus familias; los lunes, la
repartición de carne a las mujeres cuando tomaban
el trabajo de hilanza; había raciones ocasionales
para artesanos que trabajaban para el pueblo, y para
viejos, enfermos y huérfanos; las raciones en las
[68]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
estancias se repartían por medio de capataces.
Muchas reses se gastaban en ocasión de las fiestas
del pueblo y visitas de los gobernadores, por
ejemplo en Itá en 1764 cerca de 2.829 reses. Se
consumían reses para manutención de los peones en
construcción de iglesias, viviendas para el pueblo y
ocupados en el trajín del pueblo. Las reses se
gastaban también en pago de salarios (...) a los
encomenderos a título de indemnización por los
mitayos retenidos por las necesidades del pueblo ,
etc. Las reses también servían de medio de trueque
por tabaco, por adquisición de cañaverales, de telas
y otros artículos. Algunas reses se entregaban a
título de 'premios y suplementos' a indios capataces
de estancias y a los indios consejiles, por necesidad
o a pedido, de donde surgió el interés del indio en
formar parte del Cabildo . (Susnik, 1965)
Una actividad propia de las mujeres era la hilanza,
tejido de algodón con que se confeccionaba la ropa para
toda la comunidad, era una necesidad tal, que se impuso su
obligatoriedad como prioridad, así que "la mujer india
recibía cada lunes 4 onzas de algodón para hilarlo en 4 días
obligatorios " (Susnik, 1965) .
El vestuario de los indios se dividía en diario y
dominguero o festivo, éste generalmente cuidado en
los mismos almacenes del pueblo; el vestuario
diario del indio reducíase con frecuencia al simple
chiripá para hombres y al typoi para mujeres .
(Susnik, 1965)
[69]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Estas tareas ocupaban la mayor parte del tiempo de
las mujeres iteñas y aun así no era suficiente. Igualmente,
los niños tenían ocupaciones desde muy temprana edad.
También cada familia india tenía su lote familiar
donde pudiera cultivar, los viernes y sábados, por lo menos,
algo de mandioca. Este lote, sin embargo, permanecía muy
a menudo sin ser cultivado, entre otras razones por
sobrecarga de trabajo del indio y de la india; de lunes a
jueves se los exprimía de mil formas posibles que, al llegar
a viernes, todo lo que podía aspirar la pareja era descanso.
Claro que este era un lujo que no se podían permitir.
Es que, si el iteño no estaba siendo explotado por
su amo encomendero, lo estaba siendo por el propio
pueblo, o por el gobernador, es decir, por el Estado a través
de las obras públicas (que amerita una mención especial).
Tal es así que las fugas (y fallecimientos por explotación
laboral) eran la norma; de ahí que abundaban viudas y
huérfanos en el pueblo.
El origen de Itá
Pensar en Itá como un pueblo prehispánico, es
decir, como una aldea guaraní permanente que ya existía
en el momento del primer contacto con los karai, no es
sostenible. Esto se debe a las siguientes razones:
• Los carios que habitaban esta zona, al igual
que el resto de los guaraníes, no tenían
poblados permanentes. Como máximo,
permanecían tres años en un lugar antes de
mudarse por las razones ya mencionadas. Si
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Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
esta costumbre se mantuvo, y no hay
motivos para dudarlo, es razonable pensar
que todas las aldeas guaraníes cambiaron de
ubicación al menos cinco veces entre 1537
(año de la llegada de los españoles) y 1556
(cuando se distribuyó la población indígena
en encomiendas) .
•
Debido a las sistemáticas “rancheadas"
llevadas a cabo por los hispanos en la zona
que hoy comprenden los Departamentos de
Central, Paraguarí, Cordillera y otros , los
carios huían aterrados de las cercanías de
Asunción para escapar de los cazadores de
indios (y de indios), llegando incluso a
asentarse en lugares bajos e inundables,
algo que en circunstancias normales no
habrían hecho
Lo más que probable que Itá haya sido una aldea
nativa seminómada, pero apenas una pequeña aldea, un
tapyi.
La primera aglomeración en Itá, era todavía en
estado de tapyi, donde llegaban los indios para
servicios de amistad; posteriormente se formó ya un
verdadero táva o pueblo juntándose el gentío del rio
Parahy porque precisamente esta zona del rio
Parahy hasta Asunción no estaba todavía bien
poblada por los guaraníes , por más que era a orillas
el rio Paraguay. ( ... )
En el pueblo de Itá se aglomeraron los indígenas de
Paraguarí y Acahay y fue el pueblo en principio más
[71]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
numeroso y esto no es extraño pues era la zona en
que también mas abundaban los encomenderos. De
esta zona tenemos documentos muy interesantes
sobre el pleito que se suscitó cuando la hija de Irala,
mestiza de madre guaraní, reclamaba ella su propia
encomienda sobre los indios de Itá. Y esta hija de
Irala, ya vieja, y antes de morir, antes de realizar el
así llamado testamento para arreglar la sucesión
según las leyes vigentes de aquel tiempo, exigía que
todo el pueblo de Itá, como tal, todos sus habitantes
allí aglomerados, debían pasar como encomienda
para sus hijos. (Susnik, 1982)
Resulta muy revelador que Susnik afirme: “la
primera aglomeración del gentío de Itá fue todavía en
estado de tapyi, donde llegaban los indios para el servicio
de amistad”, ya que se refiere a un período anterior a las
encomiendas. El llamado período de amistad corresponde
a los primeros años del contacto entre hispanos y guaraníes,
lo que parece reforzar la idea de que Itá podría ser casi tan
antiguo como Asunción. La misma autora añade lo
siguiente:
La política pre-encomendera que caracterizaba al
primer gobierno de Irala, significaba también una
política de pre-reducciones de los indios; Irala
aglomeraba la gente india por necesitar siervos y
criadas indias, garantía para la subsistencia de la
población de hombres españoles, y al mismo
tiempo buscaba la sujeción de las primarias
comunidades guaraníes diseminadas. (Susnik,
1965)
[72]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
El año 1585 aparece registrado como la fecha de
fundación de Itá, atribuida a los franciscanos Luis de
Bolaños y Alonso de San Buenaventura. Sin embargo, el
poblado ya existía, por lo que no se puede hablar
propiamente de una fundación, sino más bien de un cambio
de administración. En sus primeros años , los frailes se
encargaron únicamente de la espiritualidad del pueblo,
mientras que los españoles, conocidos como pobleros ,
continuaron ejerciendo la administración de manera
provisional (Jones, 2021) .
El siguiente relato de la historiadora Margarita
Durán sobre la fundación es muy claro :
La vuelta de Bolaños y Buenaventura a Asunción
coincidió con la llegada del obispo Alonso Guerra,
quien ordenó de sacerdote a Luis Bolaños ese
mismo año de 1585 .
Después de visitar la reducción de Altos, dichos
frailes se dirigieron a la provincia de Caraibá,
situada al sureste de Asunción, a unos 50 a 100
kilómetros de dicha ciudad . Allí vivían los
guaraníes de Caraibá, indios rebeldes a la
dominación española, cuyo valor en la guerra se
había distinguido desde los inicios de la conquista.
Como indomables guerreros , los Caraibá
participaron en todos los levantamientos armados
ocurridos entre 1559 y 1582, que fue la última
'pacificación' militar de la que se tiene noticia.
Tres años después de esa confrontación militar,
Bolaños y Buenaventura ( ...) lograron trasladar a
[73]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
más de un centenar de caraibás a Itá y hacer con
ellos una reducción franciscana.
(... ) El antiguo pueblo de Itá (...) se vio reforzado
con los indios de Caraibá, ya que su población había
disminuido notablemente a causa de las
encomiendas y sacas de indios para el servicio de
los españoles . (Durán, 2005)
Según los relatos de Durán, los iteños no solo
descienden de los orgullosos carios, sino también de los
temibles caraibás, quienes lucharon contra los españoles
durante cincuenta años . En otras palabras, los iteños son
descendientes de los guerreros guaraníes más orgullosos
que habitaron estas tierras .
Autoridades comunales
El rey, quien era considerado el gobernante
legítimo "por designio divino ", administraba el imperio y
nombraba a un gobernador para Paraguay . Este, a su vez,
designaba a un administrador para la localidad de Itá. Este
cargo generalmente recaía en un español (o paraguayo),
quien era el único europeo autorizado a residir en el pueblo
con su familia, si no era clérigo. En muchos casos, el
administrador era un sacerdote franciscano. Sin embargo,
el poder no estaba concentrado solo en él, pues otras
posiciones debían ser ocupadas por indígenas (Whigham,
2011).
En la estructura jerárquica de la comunidad, el
administrador estaba en la cima, seguido por el corregidor.
A continuación, existía un cabildo, equivalente a lo que
[74]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
sería hoy un concejo municipal, compuesto por al menos
un alcalde, dos regidores, dos fiscales y un secretario.
Todos ellos poseían bastones de mando y ejercían gran
influencia entre los nativos. Sin embargo, muchos de los
cabildantes no sabían escribir, por lo que el secretario era
el encargado de redactar los documentos. Desde el siglo
XVII hasta la era del Dr. Francia, existen cartas y
documentos escritos en guaraní por el corregidor, un
indígena llamado Sapí de Itá, y otros, que eran firmados por
los cabildantes, alcaldes y demás. En algunos casos, la
firma del alcalde era en realidad realizada por el secretario,
lo que indicaba que el alcalde no sabía escribir (Whigham,
2011).
El “administrador” era la figura central de la
comuna, encargado de garantizar la productividad del
pueblo. Su rol era asegurarse de que todos los habitantes
cumplieran con sus obligaciones productivas, las cuales
estaban bajo su supervisión. Si el administrador actuaba de
manera honesta y humanitaria, cuidaba de los nativos y no
se enriquecía con los recursos comunales. Sin embargo, en
muchas ocasiones, los administradores eran acusados de
abusar de los bienes de la comunidad para su propio
beneficio, especialmente si maltrataban a los nativos, lo
que podía llevar a la huida de los pobladores.
Además, se les acusaba de despojar los bienes del
pueblo en beneficio de sus familiares, de realizar negocios
personales con personas ajenas al pueblo, de apropiarse de
ganado, azúcar, miel o algodón, o de no gestionar
correctamente el almacenamiento de los productos
comunitarios. A veces, también se les acusaba de no
[75]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
atender adecuadamente a los ancianos, huérfanos y
enfermos que dependían del apoyo comunal. En ocasiones,
si no impedían que los colonos españoles extorsionaran a
los indígenas, o si no cumplían con las responsabilidades
religiosas, eran criticados por su mal desempeño. El
administrador, denominado “dueño del pueblo” debido a su
rol económico, era considerado positivo si no derrochaba
los recursos (Susnik, 1965).
El “dueño del pueblo” tenía un control casi total
sobre los bienes de Itá, gracias a la complicidad de
colaboradores como el corregidor. Este último, también
conocido como el “gobernador indígena” del pueblo,
recibía la autoridad del gobernador y tenía como función
asistir al administrador y velar por los trabajos comunes,
procurando evitar los comportamientos inmorales y las
divisiones internas entre los pobladores. No obstante, en la
práctica, el corregidor a menudo asumía un papel pasivo,
interesado principalmente en los pequeños beneficios que
le otorgaba su cargo, lo que permitía al administrador un
control absoluto sobre los bienes comunitarios (Susnik,
1965).
El administrador solía buscar que el corregidor y el
cabildo simplemente aprobaran sus decisiones, lo que le
facilitaba enriquecerse a través de la administración de los
recursos del pueblo. Para ello, intentaba conseguir el apoyo
de los corregidores y cabildantes que compartieran sus
intereses. Dado que los corregidores eran indígenas, en
muchas ocasiones desempeñaban un papel pasivo, lo que
dejaba a los administradores libres para manejar los
[76]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
recursos sin mucha oposición, incluso sin la aprobación del
gobernador (Whigham, 2011).
Los cabildos eran elegidos por los habitantes del
pueblo, pero no todos los indígenas de Itá podían ser
seleccionados. Generalmente, los hombres de oficios como
carpinteros, albañiles, herreros o capataces eran los más
frecuentemente elegidos, ya que se consideraba que
estaban mejor capacitados para cumplir con las exigencias
del administrador, por lo que solían ser más dóciles a su
política económica. Estos cabildantes, al estar más
educados que el resto de la comunidad, formaban una élite
que se mantenía en el poder sin oposición. Esta élite,
compuesta por los “indios necesarios”, no solo era la más
capacitada, sino también la más dispuesta a ceder a las
demandas del administrador (Susnik, 2011).
Este sistema de poder llevó a una creciente
concentración de poder entre las élites del pueblo. El
“estatus” se convirtió en un factor importante, y aquellos
que ocupaban cargos como carpinteros, herreros o
capataces se consideraban superiores a los demás, creando
una jerarquía dentro de la comunidad guaraní. Ante esta
situación, el pueblo común no tenía medios efectivos para
defenderse de los abusos, y solo podían recurrir a su
cacique. Sin embargo, los caciques carecían de poder real,
pues su función era principalmente consultiva. Su único
“poder” era enviar a sus seguidores a trabajar para el
encomendero. Así, el cacique no podía hacer mucho más
que quejarse, pero se encontraba con la dificultad de no
saber a quién dirigir sus reclamaciones para lograr justicia
(Susnik, 2011).
[77]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Protector de naturales
El protector de naturales desempeñaba una función
similar a la de un fiscal general para los indígenas, aunque
no era una autoridad local, sino que se encontraba basado
en Asunción y tenía la responsabilidad de velar por la
defensa de los indígenas en toda la provincia. Aunque su
poder no era amplio, existía la posibilidad de presentar
quejas ante el gobernador, quien las derivaba al protector
de naturales. Este cargo debía existir en cada provincia
según las leyes de Indias desde la fundación de los pueblos
(Susnik, 2011).
A pesar de la posibilidad de presentar quejas, en la
práctica el protector de naturales probablemente era
una figura más bien simbólica. No obstante, hubo
algunas excepciones destacadas, como la de Juan
Bautista Achar, quien a finales del siglo XVIII se
destacó como un defensor activo de los indígenas,
mostrando un fuerte compromiso con la defensa de
los guaraníes de los pueblos integrados (Susnik,
1965).
Aunque Achar realizó esfuerzos notables en favor
de los indígenas, su lucha probablemente no tuvo
un impacto significativo, ya que los
administradores generalmente contaban con el
respaldo del propio gobernador. En este contexto,
Achar protestaba contra los administradores laicos,
que residían en los pueblos y se beneficiaban de
ellos, sugiriendo que los administradores fueran
sacerdotes, lo que indicaba su preferencia por que
los religiosos asumieran ese rol, creyendo que
[78]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
podían ser más eficaces en proteger el bienestar de
los indígenas. (Susnik, 2011)
¿Por qué Achar pedía que los administradores
fueran religiosos? La respuesta puede encontrarse en las
ideas prevalentes de la época, donde los religiosos, al estar
menos interesados en los beneficios materiales y ser más
fieles a las enseñanzas de la Iglesia, eran vistos como
figuras más apropiadas para proteger a los indígenas de los
abusos cometidos por los administradores laicos.
Los franciscanos
Aunque los franciscanos llegaron con la misión de
salvar las almas de los indígenas y no por sus tierras,
riquezas o fuerza laboral, no se puede ignorar que su
presencia contribuyó a la consolidación del dominio
hispano. La Iglesia que llegó a América estaba vinculada a
la Corona española a través del sistema del Real Patronato,
lo que le permitió colaborar estrechamente con el poder
civil para establecer el dominio europeo mediante la
evangelización (Durán, 1992).
Los franciscanos llegaron en un momento crucial,
cuando los nativos se encontraban en una encrucijada:
continuar luchando y arriesgarse a la extinción, o rendirse
y aceptar la esclavitud bajo el sistema de encomienda. Las
revueltas se sucedían por toda la región, y fue en este
contexto que los franciscanos ofrecieron una alternativa a
los guaraníes: las reducciones (Whigham, 2011).
Es relevante destacar que el término
“reducciones”“ hacía referencia a los pueblos indígenas
[79]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
creados a partir del proceso de “reducir”, es decir, reunir a
los habitantes dispersos en montes y sierras. Estos nuevos
pueblos, aunque fundados más tarde, a menudo
conservaban el nombre de reducción de pueblos más
antiguos. Posteriormente, en las Cédulas Reales de Felipe
IV de 1650 y 1652, estas reducciones fueron oficialmente
reconocidas como doctrinas (Durán, 1992).
Con el lema “ser sometidos para ser salvados”, los
franciscanos convencieron a los caciques de que vivir en la
reducción y someterse al sistema de encomienda era el mal
menor. En las reducciones, las mujeres y los niños estarían
protegidos, mientras que los hombres servirían a los
colonos. Si los indígenas continuaban con la resistencia
armada, serían exterminados y sus familias esclavizadas
(Durán, 1992).
Aunque la pacificación de los indígenas se
presentaba como una defensa de su población, en realidad
también implicaba incorporarlos al sistema de encomienda,
aumentando el número de nativos sometidos a la
explotación (Durán, 2005). El objetivo primordial de las
reducciones era la evangelización, y aunque algunos
consideran que los franciscanos concentraron a los
indígenas para entregarlos a los encomenderos, Durán
(1992) argumenta que la reducción fue un medio esencial
para lograr el cambio esperado en los indígenas,
erradicando prácticas como la antropofagia y la poligamia
que se consideraban contrarias a la moral cristiana.
Antes de la llegada de los misioneros en 1585, los
indígenas ya estaban trabajando para los encomenderos, y
las comunidades rebeldes del sur, como los caraíba, se
[80]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
encontraban en guerra con ellos. En la región del Paraguay,
existían alrededor de 21 pueblos indígenas, los cuales
fueron confiados a los jesuitas, franciscanos, dominicos y
otras órdenes religiosas (Durán, 1992). El pueblo de Itá fue
una reducción dirigida por los franciscanos durante mucho
tiempo.
La Orden de San Francisco de Asís, fundada en
1212, se caracterizó por su pobreza y amor al prójimo.
Como señala Durán (1992), esta orden revolucionó el
mundo con su acción misionera. Fueron los primeros
religiosos en llegar a las Indias Occidentales durante el
segundo viaje de Colón, y no tardaron en arribar a América
del Sur, particularmente en 1542, con la expedición de
Alvar Núñez Cabeza de Vaca (Durán, 1992).
De acuerdo con Durán (2005), los franciscanos
Luis Bolaños y Alonso de San Buenaventura llegaron a
Asunción en 1575, y diez años después fundaron la
reducción de Itá. Al principio, su labor se limitó a ayudar
en los servicios religiosos en la Catedral y en la iglesia de
La Encarnación, pero pronto comenzaron su trabajo
misionero entre los indígenas cercanos, dedicándose
especialmente a enseñarles las buenas costumbres y a
erradicar prácticas como la poligamia y la antropofagia
(Durán, 1992).
La labor de los franciscanos en el Río de la Plata y,
particularmente, en Paraguay, tuvo un impacto
significativo en la formación de la unidad social y política
del pueblo paraguayo. Según Durán (2005), su influencia
se reflejó en la religiosidad popular, así como en el arte, la
música y la artesanía que surgieron en las reducciones.
[81]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
El hecho de que los franciscanos administraran las
reducciones fue crucial. Su bajo costo administrativo y su
efectividad en la evangelización los convertían en los
favoritos de la monarquía española (Durán, 1992). Aunque
no contaban con la misma educación que los jesuitas, los
franciscanos gozaban de una gran influencia sobre los
indígenas y los colonos (Whigham, 2011).
El catecismo
En las reducciones, los niños de entre cinco y once
años asistían a clases de doctrina cristiana todos los días,
dedicando media hora por la mañana y otra media hora por
la tarde a este proceso educativo. Según Durán (1992), los
niños y niñas se sentaban separados en la iglesia y repetían
en voz alta toda la doctrina cristiana, desde la señal de la
cruz hasta las oraciones y las preguntas y respuestas del
catecismo. Un indígena capacitado, conocido como
“fiscal”, era el encargado de hacer las preguntas y tenía la
autoridad para sancionar a quienes no se comprometieran
con el aprendizaje o no prestaran atención.
Uno de los sacramentos más importantes era el
bautismo. En situaciones de emergencia, los curas
autorizaban a las parteras para que realizaran el bautismo
si el niño o la niña estaba en peligro de muerte. Durán
(1992) menciona que el rito de bautismo incluía preguntas
formuladas en guaraní a los padres, tales como: “¿Qué
traéis a la Iglesia, infante o infanta?”. La relevancia del
bautismo también se reflejaba en prácticas como el uso de
[82]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
“agua de socorro”, una tradición que sigue existiendo hasta
el día de hoy.
La confesión y la comunión eran obligatorias para
todos los indígenas que ya tuviesen uso de razón y hubieran
sido bautizados. Para asegurarse de que los feligreses se
confesaran antes de comulgar, cada indígena debía llevar
consigo una tablita que indicaba que había realizado la
confesión, la cual debía presentar al acercarse al altar
(Durán, 1992). Estos sacramentos eran utilizados por los
sacerdotes como herramientas para alejar a los indígenas
de comportamientos considerados viciosos, como la
embriaguez o la hechicería. Durán (1992) explica que el
Sacramento de la Penitencia o Confesión se utilizaba
especialmente para frenar conductas consideradas
pecaminosas, tales como el alcoholismo, la lujuria y la
hechicería, inculcando a los indígenas el temor al castigo
eterno representado por el fuego del infierno.
El matrimonio también era un sacramento de gran
importancia. Las uniones se realizaban a una edad
temprana, ya que la costumbre guaraní dictaba que la vida
sexual comenzara al llegar a la pubertad, algo que los curas
consideraban inapropiado. Para evitar que los jóvenes
cayeran en tentaciones antes de tiempo, se estableció que
los varones se casaran a los 17 años y las mujeres a los 15.
Las bodas se celebraban de manera comunitaria, con una
amonestación pública durante tres días de fiesta. Los
novios eran interrogados para asegurarse de que no se
casaran en contra de su voluntad. Después de la ceremonia,
los hombres recién casados recibían herramientas de
[83]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
trabajo, como cuchillos y hachas, y las mujeres recibían
una dote en forma de objetos domésticos (Durán, 1992).
La Confirmación también era un sacramento
relevante. Aunque en la actualidad este sacramento es
administrado por el obispo, en las reducciones los niños
recibían la Confirmación a partir de los siete años. La
llegada del obispo era un acontecimiento muy importante,
y el pueblo se preparaba para recibirlo. Durán (1992)
describe cómo la ceremonia se realizaba con gran
solemnidad, entonando el “Tedeum Laudamus” y
recibiendo el Sacramento de la Confirmación.
La abolición de la Encomienda
Hace dos siglos, antes de la independencia
nacional, se había logrado cierta libertad para los iteños. No
se trata de la liberación de la Corona, pero sí de la
eliminación de un sistema perjudicial como el mitazgo.
Francisco Alfaro, oidor de su Majestad, llegó a Paraguay
en 1613 con la firme intención de liberar a los indígenas e
igualarlos a los mestizos. Propuso la abolición del sistema
de encomiendas y que los indígenas recibieran un
estipendio por cualquier trabajo realizado.
Sin embargo, los que se consideraban dueños de los
iteños no permitieron que el rey llevara a cabo sus planes.
Esta resistencia también estaba relacionada con la cultura
misma del pueblo guaraní. Los indígenas “nunca tuvieron
que trabajar” en el sentido actual de la palabra, ya que su
entorno les proveía de todo lo necesario, y cualquier
servicio que prestaban lo hacían por reciprocidad con sus
[84]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
parientes o a cambio de objetos novedosos, pero nunca por
un pago, lo cual era inaceptable para su mentalidad.
(... ) el trabajo propiamente dicho, entendido como
obligación, trabajar por jornal, era explícitamente
rechazado por el guaraní, (...) dicen que él es ava y
que el ava no trabaja, no acepta el trabajo por
obligación y por jornal. En su concepción, era
aceptable el trabajo por trueque, cambiar el servicio
y el brazo por algún regalo, pero no por un jornal.
(Susnik, 2011)
Frente a este panorama, Alfaro regresó sin éxito,
dejando solo algunas recomendaciones que nunca se
implementarían de manera efectiva. Otros intentos de la
Corona para liberar a los guaraníes de la opresión
encomendera fueron infructuosos, y no fue sino hasta 200
años después, con la intervención del rey Carlos III, que se
alcanzó la tan espera liberación para los habitantes de las
reducciones .
James S. Saeger, nos relata:
En 1769 y 1773 , Carlos III inició el proceso de
abolición de todas las encomiendas. Que el Rey
ordenara acabar con el sistema no fue una sorpresa.
Los paraguayos podían recordar que los Reyes
siempre estaban ordenando ese tipo de cosas . Sin
embargo , que sus gobernadores implementaran
efectivamente esta política era nuevo. (2006)
Es decir, aunque al otro lado del mar podía haber
un benevolente monarca dictando leyes en favor de los
indígenas, pero sus gobernadores en esta isla rodeada de
tierra lo ignoraban sin rubor. Por esta rareza, pues , es
[85]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
interesante conocer quiénes fueron los encargados de llevar
a cabo el cumplimiento de esta orden real en el Paraguay.
Por el 1770, la intención del Rey era clara y el
mensaje llegó a oídos receptivos en el Paraguay. El
gobernador Agustín Fernando Pinedo fue el primer
gobernador o gobernador-intendente en
implementar el fin de la encomienda paraguaya.
Empezando con el gobierno de Pinedo (1772-78),
la abolición de la encomienda fue un proceso firme
seguido implacablemente y cumplido durante el
mandato de sus tres sucesores, Pedro Melo de
Portugal (1778-85), Joaquín de Alós y Bru (1785-
96), y Lázaro de Ribera y Espinosa (1796-1806).
Estas cuatro autoridades juntas fueron responsables
de la ruina de la clase de encomenderos en el
Paraguay. (Saeger, 2006)
¿Por qué el rey Carlos III ordenó abolir las
encomiendas? ¿Por piedad? No precisamente. “La Corona,
por sus propias razones, en parte humanitarias, en parte por
el desarrollo y en parte por política de la monarquía, deseó
impedir una mayor explotación de los indios por los
paraguayos” (Saeger, 2006). El principal objetivo era
controlar a la clase dirigente, es decir, a los encomenderos:
“Ciertamente hubo consideraciones humanitarias
involucradas, pero su importancia fue secundaria” (Ídem).
Otra razón importante es que en aquella época la
encomienda era ya un sistema de explotación desfasado: “a
fines del siglo dieciocho, la encomienda paraguaya era una
institución pasada de moda, arcaica, una sobrevivencia
[86]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
feudal en una provincia que estaba tomando unos pocos
vacilantes pasos hacia la modernidad” (Saeger, 2006).
Estos motivos llevan a Carlos III a abolir la
encomienda. De aquí en adelante ningún iteño debería
trabajar de forma gratuita y menos aún, de forma
obligatoria a ningún amo. 1802 marca el final (de una
parte) de dos siglos y medio de opresión.
En 1802 el gobernador Ribera ordenó que todas las
encomiendas mitarias vacantes fueran incorporadas
a la Corona y que la administración de estas
encomiendas quedaran en manos de los oficiales de
la real hacienda. El trabajo de estos indios que una
vez benefició a los criollos paraguayos ahora
acrecentaría el tesoro real. (Saeger, 2006)
Carlos Pastore, comenta:
Los guaraníes padecían bajo este régimen escasa
alimentación, desnudez, azotes y un trabajo
superior a sus fuerzas, impuesto por sus amos, que
despreciaban los sentimientos humanitarios en el
trato a los nativos. Y esta situación sería cambiada,
según Rivera, con la reforma militar. Liberados de
la esclavitud de las encomiendas, los guaraníes
abonarían tributo a la Corona, ‘respirarán en sus
pueblos’ y quizás olviden –decía el gobernador- dos
siglos y medio de opresión y depongan poco a poco
el mal concepto que les merecían los españoles.
(Pastore, 2013)
Y el mal concepto que les merecían los paraguayos,
pues, apuntemos que los iteños todavía son considerados
indios pueblerinos, y la mayoría de los habitantes del
[87]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Paraguay eran paraguayos y unos pocos españoles, unos y
otros aprovechándose de los iteños por su vulnerable
situación de indígena. Pero ... todavía no era tiempo de
festejar. Una cosa era liberarse del servicio de la
encomienda, de la mita, y otra muy diferente era suprimir
el sistema comunal . Es decir, el iteño obtuvo una libertad
parcial, porque seguía sujeto al régimen del táva.
Pero los indios, desde luego, seguían siendo indios ,
no miembros de la república de españoles . Ellos
debían ser adecuadamente atendidos y no tenían
derecho a cosas como el viajar libremente o poseer
propiedad privada, lo cual significaría la abolición
del sistema comunal. (Saeger, 2006)
De esta manera, los iteños zafaron del odioso
servicio de mitayos, pero se mantuvieron bajo el no menos
detestable gobierno comunal y provincial. Entre sus
obligaciones , estaban todavía el trabajo comunal y las
obras públicas .
La " libertad definitiva" no llegaría ni siquiera con
la Gesta de Mayo, sino casi medio siglo después de la
supresión de la encomienda, en 1848 de la mano de Carlos
Antonio López .
[88]
Capítulo 7. La Independencia paraguaya
y su impacto en los pueblos indígenas:
continuidad y cambios en Itá
Diversos factores externos e internos convergieron
para hacer posible la independencia paraguaya, proclamada
el 14 y 15 de mayo de 1811. La invasión napoleónica a
España en 1808 y la consecuente crisis de la monarquía
española crearon un vacío de poder que debilitó el control
colonial. Las ideas de la Ilustración y los ejemplos de las
revoluciones americana y francesa también influyeron en
el pensamiento de la élite criolla paraguaya. Además, las
pretensiones hegemónicas de Buenos Aires sobre el
antiguo virreinato generaron una reacción defensiva que
fortaleció las tendencias autonomistas (Núñez, 2019).
En el plano interno, la élite criolla paraguaya había
desarrollado gradualmente una conciencia de sus propios
intereses, distintos de los de la metrópoli y de Buenos
Aires. El aislamiento geográfico del Paraguay y su
particular estructura socioeconómica, basada en el control
de la tierra y el comercio de la yerba mate, habían creado
las condiciones para una mayor autonomía. La existencia
de una sociedad mayoritariamente rural, con una fuerte
presencia de población guaraní y mestiza, también
configuró un escenario particular para la independencia.
Las tensiones entre los distintos grupos de poder
local -militares, comerciantes, hacendados y clero- también
jugaron un papel importante. La rivalidad entre las familias
[89]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
tradicionales y los nuevos grupos emergentes, así como los
conflictos entre centralistas y federalistas, marcaron el
proceso independentista. Estos factores internos,
combinados con la coyuntura internacional favorable,
posibilitaron que el Paraguay tomara un camino
independiente, aunque esto no significó cambios
inmediatos en la situación de los pueblos indígenas.
Este período de la independencia paraguaya resulta
particularmente relevante pues comprende
transformaciones fundamentales en su historia que
atravesaron la dictadura del Dr. José Gaspar Rodríguez de
Francia (1814-1840), los gobiernos de Carlos Antonio
López (1844-1862) y, su hijo, Francisco Solano López
(1862-1870) y la devastadora Guerra contra la Triple
Alianza (1864-1870). Entonces, era de esperarse, que la
historiografía sobre este periodo del Paraguay esté marcado
por intensos debates que reflejan diferentes
interpretaciones sobre el carácter y las consecuencias
económicas, políticas y culturales del proceso
independentista.
La visión tradicional nacionalista, representada,
primeramente, por Blas Garay y luego retomado por Juan
E. O'Leary y sus seguidores, construyó una narrativa
heroica que enfatizaba la excepcionalidad paraguaya y
presentaba al período independiente temprana como una
“edad de oro” caracterizada por la autonomía económica y
el progreso material (Telesca, 2017; Brezzo, 2008).
Esta interpretación, que se volvió hegemónica
durante gran parte del siglo XX, tendía a minimizar las
contradicciones y conflictos internos de la sociedad
[90]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
paraguaya postcolonial. Sin embargo, desde mediados del
siglo XX surgieron nuevas interpretaciones que,
influenciadas por la historia social, cultural y económica,
comenzaron a cuestionar esta visión idealizada.
Autores como Branislava Susnik (1974; 1982;
1983), Carlos Pastore (2008) y Richard Alan White (1989),
realizaron revisiones más exhaustivas de documentos
históricos, exponiendo no solo los cambios sino también
las continuidades entre el período colonial y el
independiente, particularmente en lo referente a las
estructuras de poder y las desigualdades sociales.
Más recientemente, investigadores como Milda
Rivalora (2010), Ignacio Telesca (2009; 2017; 2020),
Barbara Potthast (2011) y Ronald León Núñez (2019), han
propuesto lecturas más complejas analizando críticamente
las tensiones y contradicciones inherentes al proceso de
construcción del Estado-nación paraguayo, prestando
especial atención a las experiencias de grupos subalternos
como los indígenas, las mujeres y los campesinos pobres.
En este marco, las interpretaciones historiográficas
sobre el proceso específico de transformación de los
pueblos de indios en el Paraguay independiente han
experimentado cambios significativos a lo largo del
tiempo.
A pesar de que la independencia fue un hito en la
historia del país, los pueblos indígenas, como los de Itá, no
experimentaron transformaciones significativas. A juzgar
por ello, podríamos dudar de que 1811 haya sido más
importante que 1803 o 1848. A pesar de que: “En estos
documentos se puede leer que en los táva se festejó la
[91]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
independencia del Paraguay con vivas, cantos y repiques"
(Susnik, 2011), “la independencia del Paraguay no
ocasionó en la población indígena mayores trastornos ni
cambios " (González, 2013) .
Susnik se pregunta "¿qué entendió el indio con todo
esto? Yella misma responde: lógicamente, nada
entendía... " (2011) y, desde luego, no tuvo ninguna
participación en este hito de la historia paraguaya: “es
notable que en el ejército de Velasco contra Belgrano, así
como en los posteriores regimientos y ejércitos posteriores ,
de los próceres de la independencia, no había un solo
guaraní de los táva" (Susnik, 2011).
El único cambio significativo realmente valorado
por los iteños, al parecer, ha sido la supresión del impuesto
que debían pagar como súbditos del rey .
Hay además una resolución ya de la junta de
Gobierno, de fecha 30 de enero de 1812, por la cual
se declara la independencia política del guaraní de
los pueblos, resolviéndose que el indio ya no debía
pagar más la tasa de vasallo del rey. (Susnik, 2011).
Había pasado casi un año desde la Independencia
para que se aboliera este impuesto que pagaban los
habitantes de pueblos indios al rey. Pastore (2013) amplía
esta reflexión : “La Revolución de la Independencia al dar
libertad política a la provincia dejó sin defensas legales y
bajo la voluntad de los españoles-americanos a la población
sumergida del Paraguay" .
Desde aquel momento (y también más adelante) la
visión de un Estado nacional no deja ver a los subalternos
de siempre.
[92]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
En 1812 las autoridades paraguayas aconsejaron
que todas las encomiendas restantes fueran abolidas
y que a los encomendados les devolvieran su
libertad y fueran integrados a aquellos pueblos
donde fueran de mayor conveniencia y beneficio
para el bienestar general, no de los indios, sino del
Paraguay. (Saeger, 2006)
Itá durante el gobierno de José Gaspar
Rodríguez de Francia
8
El ascenso de José Gaspar Rodríguez de Francia
como dictador en 1814 fue el acontecimiento más
significativo para los pueblos indígenas después de la
abolición de la encomienda y antes de la llegada de don
Carlos Antonio López. El Dr. Francia fue el único
gobernante que mostró una preocupación genuina por la
administración de los bienes de los pueblos indígenas .
En 1823 se denunció al administrador de Itá por
proveer trabajadores indígenas de modo ilegal a los
contratistas independientes, pues el dictador
sostenía que los administradores no tenían ni
tuvieron nunca el derecho de permitir que los
indígenas trabajaran fuera de su pueblo. (Whigham,
2011)
Afirma Whigham, que el Supremo Dictador "les
proveyó de administradores honestos " (2011) a los iteños :
"Francia hizo que la vida de los administradores fuese aún
8 Se recomienda, en la profundización del Dr. Francia, los estudios del
historiador Ricardo Pavetti .
[93]
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más difícil por la cuidadosa supervisión a que sometía
todas sus actividades . Nunca dudó en corregir cualquier
hecho delictivo" (Whigham, 2011) .
Ana Ribeiro señala que, aunque el régimen
comunal de los pueblos indios no fue modificado, el Dr.
Francia logró mejorar las condiciones de subsistencia de
los indígenas a través de un riguroso control sobre la
producción y la supervisión de los mismos. Además, el Dr.
Francia castigaba a aquellos administradores que abusaban
de su poder, de manera similar a lo que hacía la corona
española, “ con la diferencia que el Rey estaba del otro lado
del océano y el Dr. Francia en todos los rincones del país,
vigilante " (Ribeiro, 2011) .
El ascenso al poder del Dr. Francia no fue
accidental, los representantes de los pueblos indígenas lo
apoyaron .
En el primer congreso por el cual Francia recibió el
título de Dictador, en el que fueron convocados
unos 1.000 diputados, predominaron los diputados
de la campaña y entre ellos estaban representados
cada uno de los táva guaraníes con sus corregidores
(... ) Francia hizo muchas promesas a los
corregidores y cabildantes guaraníes, en todos los
pueblos, para que le votaran. Lo cierto es que en
todos los táva guaraníes comenzaban los
cabildantes y corregidores a poner su esperanza en
el Karai Francia. (Susnik, 2011)
El Supremo no consideró que los pueblos de indios
representaran peligro alguno para él. Prueba de ello es que
[94]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
mantuvo intacto el cabildo de Itá, cuando que había abolido
el resto.
Bajo el gobierno de Francia se mantuvo el mismo
sistema comunal que había regido todos los táva
desde su creación. Incluso conservó los cabildos
indios a diferencia de los cabildos criollos, cabildos
de los pueblos ya paraguayos que disolvió en 1824.
(Susnik, 2011)
Bajo su gobierno, el Dr. Francia permitió un hecho
sin precedentes: los indígenas incorporados a la milicia,
algo que nunca se ha ocurrido durante la época colonial.
Recordemos que la Corona jamás permitió que los iteños
portaran armas.
Permitir a los indios mitayos portar armas e
incorporarlos a la milicia de la provincia era un
hecho sin precedentes en la era colonial, pero el Dr.
Francia demostró ser más flexible. Después de todo,
él tenía que enfrentar circunstancias más
amenazantes. (Whigham, 2011)
Bajo el régimen del Dr. Francia, los habitantes de
Itá vivieron relativamente tranquilos, sin las demandas
masivas de trabajo en los yerbales ni en las industrias
madereras, no obstante, las obligaciones con las obras
públicas no desaparecieron. Así que el Dr. Francia también
obligó a los iteños a estos trabajos (Susnik, 2011). Los
historiadores aseguran que los habitantes de estos pueblos
vivían tranquilos bajo la dictadura, podían dedicarse a
cualquier actividad que quisieran, libres por fin de la
servidumbre de la mita.
[95]
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Los indios, como la mayoría de los paraguayos , se
sometieron sin oposición al nuevo régimen .
Siempre que evitaran ofender al dictador, vivían
una vida relativamente tranquila en sus pueblos . Ya
no existía una demanda masiva de sus trabajos en
los yerbales . Las industrias madereras y de tabaco
también se habían reducido. (Whigham, 2011)
Inclusive, algunas personas recibían ciertos
premios como incentivos para toda la comunidad, la
jubilación, especialmente .
Francia comenzó a dar abundantemente las así
llamadas ' cartas de jubilación' a los guaraníes.
Como se recordará, estas cartas de jubilación se
daban a los indios ya a fines del siglo XVIII, a
hombres y mujeres que pasaban de los 50 años ,
puesto que el régimen de trabajo comunal tenía
vigencia para los indios comprendidos entre los 16
y 50 años ( ... ) A veces estas cartas se otorgaban a
una mujer de sólo 30 años y a los hombres también
y esto significaba liberarlos del compromiso del
trabajo comunal obligatorio, libertad de poner su
rancho en la orilla del pueblo y de conchabarse
donde quisiera ( ... ) El Dr. Francia comenzó a
emplear esta misma táctica e incluso la amplió. Así
encontramos que en (...) Itá (...) llegaban las cartas
de jubilación como premios. (Susnik, 2011)
Al tener menos restricciones, el pueblo de Itá, así
como los demás, de a poco se interrelacionaba cada vez
más con la población mestiza paraguaya, la interacción era
constante .
[96]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
En cada coyuntura, tanto individual como
comunitaria, en los veinte y seis años de dictadura,
los indígenas parecían más capaces, más dueños de
su casa en el mundo secular y en muchos sentidos,
menos indígenas. Siempre que les fue posible,
protegieron sus privilegios legales como indios,
pero en otros aspectos apenas se diferenciaban de
otros paraguayos de las áreas rurales. (Whigham,
2011)
Parecían paraguayos, pero no lo eran, socialmente
estaban por debajo, y esto, desde luego, generaba
discriminación, lo cual, repercutía negativamente en la
propia estima de los iteños: “En 1816, Francia, al resolver
la formación de un cuerpo de artilleros con los naturales de
los pueblos, reconoció la aptitud de los guaraníes, pero
también su desmoralización”. De acuerdo a Susnik, el
doctor Francia describe a los indios como viviendo en un
“abatimiento” constante “y poco aprecio con que son
mirados” (Susnik, 1965), reflejando la discriminación
latente.
Gobierno de Carlos Antonio López
A la muerte del Dr. Francia el 20 de setiembre de
1840, hubo manifestaciones públicas en Asunción, tanto en
favor como en contra del difunto dictador. El Dr. Francia
no había dado indicaciones para este momento, entonces,
cobró fuerza la propuesta de realizar un nuevo Congreso
Nacional, que no se había hecho desde 1816. A este efecto,
se conformó rápidamente una Junta Provisoria, presidida
[97]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
por el alcalde Manuel Ortiz y por los cuatro militares
comandantes de la capital (Núñez, 2019).
Cuatro días después de la muerte del dictador, la
Junta Provisoria resolvió postergar el llamado al Congreso
Nacional, pasando lo meses hasta que, el 23 de enero de
1841, un sargento llamado Romualdo Duré, dirigió un
golpe militar que derrocó a la Junta, conformando un
triunvirato “con expreso mandato de convocar el
Congreso” (Núñez, 2019). Sin embargo, el 9 de febrero,
otro golpe militar, dirigido por Mariano Roque Alonso,
tomó el poder.
Alonso designó como secretario a Carlos Antonio
López, un ex catedrático de teología y abogado, que
había regresado a la capital desde su estancia en el
interior, adonde se había marchado durante años sin
molestar ni ser molestado por el Dictador. López,
que era hijo de un sastre, se transformó en
acaudalado hacendado al casarse en 1826 con Juana
Pabla Carrillo, hijastra de uno de los hombres más
ricos del país, don Lázaro Rojas, que había ejercido
como recaudador de impuestos de la dictadura.
Rojas luego apadrinó a Francisco Solano,
primogénito de Carlos Antonio, heredándole parte
de su fortuna, incluido el terreno en el que más tarde
el joven López construiría su imponente residencia
particular, que quedaría conocida como el Palacio
de López, sede actual del gobierno paraguayo.
(León, 2019)
Finalmente, con la participación de 400 delegados,
el Congreso Nacional se realizó y fueron elegidos como
[98]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
cónsules Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso.
Aquí comienza el “periodo de la familia López" que
gobernaría el Paraguay hasta 1870. Para Núñez :
La compleja cuestión nacional, ahora en manos del
viejo López, residía en cuatro problemas
principales : 1- reconocimiento internacional de la
independencia nacional; 2- definición de las
fronteras ; 3- libertad de navegación hasta el océano
para el comercio paraguayo; 4- la concesión o no de
la libertad de navegación de los ríos comunes para
otras banderas , a su paso por el territorio paraguayo.
(León, 2019)
Por su parte, un par de circunstancias hicieron que
el rumbo de siglos de los pueblos indios y, por
consiguiente, de Itá, tuviera un viraje radical. En primer
lugar, la discriminación que sufrían por parte de los
paraguayos : ya no querían ser llamados indios .
Francisco Sapí, (... ) carpintero de profesión,
cabildante de su pueblo, reclamaba que el indio
guaraní era capaz económica y socialmente de ser
libre e independiente y que quiere ser igual al
campesino y que desea mestizarse para evitar
definitivamente que alguna vez más se use en la
Provincia del Paraguay la palabra indio como
discriminación. (Susnik, 2011)
Y, en segundo lugar, la visión que tenía don Carlos
Antonio López: un país moderno, sin cabida para los
indios .
López era de un pensamiento mucho más moderno
que Francia. Tenía poca confianza en la utilidad de
[99]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
las instituciones coloniales ( ...) Con el innovador
presidente autoproclamado al mando, los pueblos
estaban a punto de ser sacudidos por los vientos del
cambio. (Whigham, 2011 )
Estos cambios significaron un hito sin precedentes
en la vida de los iteños; hay un antes y un después de
López. El presidente concentraría sus esfuerzos para llevar
a cabo un ambicioso proyecto modernizador, además de
defender a la naciente república. A este fin, debía organizar
un Estado fuerte económicamente, para lo cual necesitaba
recursos , y es aquí que fijó sus ojos en los pueblos
indígenas
Las razones parecen obvias, miles de hectáreas de
tierra, millares de cabezas de ganado y abundante mano de
obra barata: “López consideraba que el Paraguay debía ser
fuerte económicamente para la seguridad de su régimen.
Dicha fortaleza implicaba un amplio control sobre los
recursos nacionales y las diversas propiedades indígenas
presentaban un obstáculo evidente" (Ídem).
Cuando se habla de obstáculo, hay que recordar que
el régimen comunitario de Itá seguía todavía bajo el
amparo de las viejas leyes españolas (parcialmente
vigentes), las cuales , respetadas por todos los reyes de
España por casi tres siglos, le impedían al gobierno
nacional disponer de sus tierras o su numeroso ganado .
Circunstancias de política internacional, harán que
la independencia se vea en riesgo (Buenos Aires todavía no
la reconoce) , y esto a su vez hace que el primer mandatario
tome medidas en nombre de la soberanía del Paraguay,
medidas que afectarán para siempre la vida de miles de
[100]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
iteños, quienes, permanecían con el estatus jurídico de
indios, todavía no eran paraguayos.
El gobierno necesitaba de recursos para preparar la
defensa; pero como la población sufría de anemia
económica, proveniente de la fatal política de
aislamiento comercial impuesta al país por
Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López
dirigió su acción hacia la organización del Estado
mercantilista. Hoy nos parece lógico pensar que
hubiera sido una política sabia fortalecer la
economía de la población para obtener por ese
camino los medios financieros que el Estado
necesitaba, frente a la seguida por el presidente
López de privar a una parte de los habitantes de sus
legítimos bienes para afectarlos al patrimonio del
fisco. (Pastore, 2013)
La primera de esas medidas, del consulado
entonces, llegó el 22 de marzo de 1843, decreto mediante,
el cual obligaba al administrador y cabildo a elevar al
gobierno una lista. Esta debía contener los nombres de los
indígenas que a criterio de las mencionadas autoridades
eran merecedores de tierras. Es decir, se clasificó a la
población iteña en gente con ciertos méritos para ser
adjudicada con tierras y los que no.
El decreto del 22 de marzo de 1843, por el cual se
ordenaba a los administradores, corregidores y
cabildos que pasaran al gobierno la lista de los
naturales ‘que por sus muchos servicios y buen
comportamiento merezcan la jubilación’ acordada
por el Congreso. (Pastore, 2013)
[101]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Este primer paso de López tenía la intención de
contentar a unos pocos para evitar descontentos
generalizados en su siguiente crucial movida. Les reparte
un poco de tierra y ganado y así desactivar posibles
alborotos tanto en Itá como en los demás pueblos afectados
(ya hubo una mala experiencia en el sur): “La intención era
suficientemente clara, socavar la estructura comunal de los
pueblos , indisponiendo entre sí a los pobladores indios,
todo en nombre de un nuevo orden "liberal " (Whigham,
2011) .
Se quebraba, de esta manera, una legislación de
siglos , e incluso una tradición milenaria si tenemos en
cuenta que la tierra siempre fue comunal en la mentalidad
guaraní, aunque claramente lejos de aquella sociedad
primigenia. Y la sociedad más o menos igualitaria
característica de los guaraníes del pueblo se resquebrajaba
más que nunca y para siempre, quedando dividida, esta vez,
en iteños capaces e iteños incapaces .
De esta manera fue modificado el régimen de
reparto de tierras y haciendas a los nativos ,
establecido durante el coloniaje y vigente durante la
administración de José Gaspar Rodríguez de
Francia, limitándose el derecho a la propiedad de la
tierra y a la explotación de la industria ganadera a
los ' nativos capaces de muchos servicios y de buen
comportamiento' , y clasificando a la población
gobernada en individuos ' capaces de mucho
servicio' y de 'buen comportamiento ' , y en
individuos incapaces, sin muchos servicios y sin
[102]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
buen comportamiento, a los efectos de ser
propietarios de tierras y de ganados. (Pastore, 2013)
¿Pero, quién definía si un iteño era capaz o si era un
incapaz?
Ya se había producido la primera estratificación
social de la sociedad guaraní-iteña en privilegiados (los
caciques y sus familias con su descendencia) y no
privilegiados; pues, precisamente los privilegiados fueron
los facultados a decidir la suerte de sus compueblanos. De
esta manera, los jefes comunales favorecieron a unos pocos
en una insólita categorización, probablemente cometiendo
arbitrariedades: “No es necesario agregar que la
determinación de esas cualidades se convertiría en fuente
inagotable de abusos y de injusticias” (Ídem.).
¿Qué propósitos se ocultaban detrás de esta ley?
¿Qué sería de ahora en más de aquellos antepasados
nuestros que fueron declarados sin derecho a tierra propia?
Pastore aclara:
Las perspectivas de un comercio exterior
floreciente y las apremiantes necesidades del
Estado en circunstancias en que la vida comercial y
financiera del país había prácticamente
desaparecido, aconsejaban preparar las condiciones
para disponer de abundante mano de obra para los
yerbatales y obrajes y de buenos campos de
pastoreo para la cría de ganado vacuno y caballar.
(Ídem)
Es decir, los iteños declarados incapaces ya tenían
un destino:
[103]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Los nativos incapaces por la ley para ser
propietarios de tierras serían perfectos obreros de
los yerbatales y obrajes, y las tierras y ganados que
estos mismos nativos incapaces habían poseído en
propiedad, hasta entonces, servirían para sentar las
bases, entre otras, de una próspera industria
ganadera del Estado. (Ídem)
En otras palabras, debido al empobrecimiento
masivo, o “proletarización” como lo expresara el propio
Pastore (2013), como también otros autores clásicos de la
historia paraguaya: Mauricio Schvartzman (1989) y Óscar
Creydt (2007). Asimismo, estos desafortunados iteños se
verían forzados a trabajar, ya no para los antiguos
encomenderos, sino para el Estado y la nueva clase
dominante.
En cuanto a los que resultaron beneficiados con
tierras y ganado, dice Susnik: “el guaraní recibió,
teóricamente por lo menos, un lote de tierra de 2 X 2 X 6
cuerdas, calculándose el valor de una cuerda en 72,16
metros, más algunas vacas lecheras, bueyes y caballos”
(Susnik, 1965). Si no la trabajaba terminaba siendo
despojado de ella por el propio gobierno.
Esta medida extrema estaba lejos de ser ecuánime,
como nunca la sociedad iteña estaba fragmentada, ahora en
propietarios y desposeídos; o como lo diría Whigham: “El
decreto dividió a los indígenas en dos grupos, los que
podían y los que no podían poseer tierras. Los últimos
estaban ahora sujetos a la discriminación legal, incluso de
parte de otros residentes de los pueblos” (2011).
[104]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Discriminación legal, es decir, la propia ley hacía
distinción, ella misma discriminaba entre unos y otros .
Pero apenas era el comienzo: “En realidad esta ley sólo
preparaba las condiciones para otras próximas y definitivas
medidas gubernativas , si bien, expresaba ya, clara y
terminantemente, la naturaleza del Estado que se proponía
organizar López" (Pastore, 2013) .
No pasaría mucho tiempo para que llegara ese día:
"Todavía, sin embargo, iban a transcurrir cinco años para
que se levantara el telón del último acto (...) que
oscurecería su tiempo y que constituiría el peor día de la
historia de la población sumergida del país" (Pastore,
2013) .
Se trata del decreto del 7 de octubre de 18489, que
representa un hito en la historia de nuestro pueblo; que
marca un antes y un después como ningún otro
acontecimiento a lo largo de más de 400 años. Las
disposiciones del decreto de esta aciaga fecha son
terminantes .
Declaran de propiedad del Estado los bienes,
derechos y acciones de los veintiún pueblos de
origen indio ubicados en el territorio de la
república. Quedaron así despojados de sus tierras y
de sus ganados los nativos y los mestizos no
asimilados que constituían la gran mayoría -en
muchos de ellos la totalidad- de la población de los
9 El texto completo de este significativo decreto puede consultarse en el Anexo
11.1.
[105]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
pueblos y partidos de Ypané, Guarambaré, Itá ... " .
(Pastore, 2013)
No solamente las tierras comunales pasaron bajo
dominio del gobierno nacional, también las propiedades
particulares : " Todas las tierras comunales y las privadas de
los nativos de los citados pueblos, pasaron a formar parte,
asimismo, del patrimonio del Estado ” (Ídem).
Dada la trascendencia de tan poco feliz
determinación, Pastore reflexiona:
Así se definió, en aquel año, la enconada lucha de
tres siglos por la tenencia de la tierra, entre
europeos y guaraníes, iniciada el día en que los
españoles se instalaron en la zona de la ciudad de
Asunción. Las tierras que habían sido defendidas
por la Corona española como el último refugio de
los nativos del Paraguay y de sus descendientes ,
pasaron al patrimonio privado del Estado. Triunfó
entonces , en gran parte, la tesis de los
encomenderos, tomando nuevas formas los
intereses económicos representados por éstos,
incrustados en el Estado mercantilista y paternal.
(Pastore, 2013)
Whigham va a rotular este episodio con un título
contundente: “ CARLOS ANTONIO LÓPEZ Y LA TOMA
DE LOS PUEBLOS” (2011). Agregando: “El gobierno
también se apropió de miles de varas de tela de algodón,
suelas, varios libros religiosos, instrumentos musicales y
todos los edificios de las comunidades, incluyendo las
iglesias . Muchos efectos personales de los indios también
fueron evidentemente incautados" (2011) .
[106]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
¿Qué obtuvieron los iteños a cambio ?
Aquello a lo que habían aspirado durante siglos, ser
equiparados al resto de la población, es decir, a los
paraguayos .
Como compensación de estos actos de apropiación
de bienes y de derogación de instituciones
democráticas, el decreto confirmaba la calidad de
ciudadano paraguayo ' a los indios naturales de los
veintiún pueblos de la República' ( ... ) les
confirmaba el derecho de establecerse en otros
pueblos o partidos, previo pase expedido por la
autoridad; y les concedía la facultad de ingresar en
la carrera de las armas . (Pastore, 2013)
Zanardini se expresa en términos similares : “El
Decreto de don Carlos Antonio López dejó a los indígenas
a la deriva, sin territorios, sin una atención adecuada, a la
espera de que se transformaran en ciudadanos paraguayos
como los demás mestizos" (2011) .
Pronto se dieron cuenta, los iteños, que “hicieron"
un muy mal negocio al trocar sus tierras por la ciudadanía
paraguaya: "No transcurrieron en efecto muchos días sin
que se percatara de lo poco que valía el nombre de
ciudadano cuando ya no se poseían las tierras y los
ganados" (Pastore, 2013) .
Además, era una ciudadanía incompleta, pues, para
que el ciudadano pudiese votar era necesario que poseyera
tierras : "Muy pronto , sin embargo, también sería limitado
el derecho de elegir diputados, vale decir, el derecho al
voto, a los propietarios, negando en esta forma la
[107]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
ciudadanía a los paraguayos que no poseían propiedad raíz"
(Pastore, 2013) .
Desde luego que no tenían opción, fue una
imposición inapelable. Ni siquiera un atisbo de rebeldía. El
cambio estaba hecho y, fue aceptado, al decir de Whigham,
de una manera fatalista: "Los pueblos de indios del
Paraguay desaparecieron, sin dignidad ni enojo" (2011 ).
Agrega Telesca, "no hubo ningún “comandante
Andresito" , ni sus apelaciones parecieron cruzar el Paraná ;
de igual manera como las proclamas de Belgrano no
parecieron generar ninguna adhesión entre los pueblos de
indios del Paraguay" (2017) .
Pero ¿A qué obedecía esta drástica determinación ?
Hay algunas respuestas de parte de varios autores, mas ,
concuerdan en los puntos esenciales . González y Areces ,
por ejemplo, hacen hincapié en “la idea de progreso" al
manifestar: “Esta medida de don Carlos Antonio López, se
inscribe en el marco del pensamiento positivista, donde la
idea de progreso se vincula con la dialéctica
tradición/modernidad, ligada a las ideas de racionalismo y
de progreso, como cosmovisión” (González y Areces,
2010) .
Según las autoras, tanto el viejo López como mucha
gente contemporánea suya "pensaba que Europa es
civilizada (salvo España) y América es lo opuesto a la
civilización. Hacía falta, entonces, forjarse otra historia,
regenerar la raza, traer inmigración y promover otra
cultura" (González y Areces, s/f) .
Pastore, por su parte, para responder esta cuestión,
se hace algunos cuestionamientos, entre ellos la siguiente
[108]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
doble pregunta: “¿Fue obligado el presidente Carlos
Antonio López a organizar un Estado mercantilista para
defender a la nación de la amenaza extranjera o quiso sólo
satisfacer con este Estado las exigencias de un sector de la
población del país ?" (Pastore, 2013) .
En cierta manera, reflexiona el autor, las respuestas
son afirmativas para ambas .
Entroncado López en el núcleo de los
encomenderos, difícil le fue olvidar sus
obligaciones de clase y negarse a realizar las tres
veces centenaria aspiración de sus antecesores . Pero
las exigencias de la defensa nacional y sus
conocidas condiciones de gobernante enérgico, le
hicieron encontrar la solución, que, al mismo
tiempo que daba al gobierno los medios para
preparar la defensa, satisfacía en parte los deseos de
la población dominante. (Pastore, 2013)
En otras palabras, López despojó a la comunidad de
su patrimonio (tierra y ganado principalmente) para dotar
al Estado paraguayo de recursos en pro de la defensa de la
independencia, por un lado. Por el otro, aprovechó esta
circunstancia para poner estos mismos recursos a merced
de las familias más pudientes, incluyendo la suya: “En
cambio, la familia de López incorporó a su patrimonio
privado grandes extensiones de tierras . El presidente
ordenó la transferencia a miembros de su familia de
importantes bienes inmuebles del Estado" (Pastore, 2013).
Potthast concuerda: "(...) la propiedad rural del
Estado, que desde la época de Carlos Antonio López había
[109]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
sido frecuentemente tratada como propiedad particular de
la familia López” (2011).
Whigham reconoce que:
La motivación que impulsó a López a ordenar la
‘nacionalización’ de los pueblos fue objeto de cierto
debate. La explicación más correcta se centra en el
carácter cerrado y autoritario de su régimen; López
quiso simplemente eliminar muchos vestigios de las
instituciones coloniales. Tanto mejor si tales
acciones podían simultáneamente enriquecer al
Estado. (2011)
Grandes extensiones de tierra que pertenecieron a
los indígenas, ahora eran alquiladas a los más acaudalados,
quienes, de esta manera eran testigos del logro de una
ambición de larga data: “El decreto fue ratificado con
muestras de alegría por parte de los diputados propietarios
quienes codiciaban dichas tierras y deploraban el status
especial de la misma” (González y Areces, s/f).
El despojo del que se habla es cuantificable:
4715 reses, 346 caballos, 891 yeguas y 1329 ovejas
y miles de hectáreas, aunque solo es parte del patrimonio
iteño que quedó en manos del Estado en 1848. (Whigham,
2011).
Otro hecho nefasto para la cultura indígena ha sido
el cambio de apellidos: “Los indígenas adoptaron apellidos
españoles. Aunque no sabemos lo que pudo significar esto
para los mismos. Su pérdida de identidad en pro de la
ciudadanía paraguaya” (González y Areces, 2010).
[110]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Para entender mejor esta decisión del presidente de
trastocar la identidad indígena debemos recurrir a una
explicación antropológica, Zanardini explica:
Este decreto fue un instrumento inicuo de
asimilación de los pueblos indígenas a la sociedad
nacional y un intento para hacer desaparecer las
mismas culturas, lenguas y tradiciones indígenas.
Responde a un concepto de Estado-Nación con una
sola cultura, donde no hay lugar para las
diferencias ; todos los ciudadanos de ese Estado
deberían ser también una sola nación o sea, tener la
misma cultura. (2011)
En este sentido el objetivo, si es que lo fue (porque
pudo haber sido nada más que consecuencia), del viejo
López se cumplió a cabalidad, hoy día casi no existen
rastros de nuestro pasado como (21) pueblos de indios . Las
siguientes generaciones ya nunca más serían Tayucú,
Sariguá o Yacaré, sino González, Martínez y Pérez .
Por último, dudando de que el cambio de apellidos
haya sido una decisión del mandatario sino más bien el
resultado de un proceso que larga data, está Hay, quien
entre otras cosas dice :
Parece más claro que el proceso de evolución
comenzó en una fecha muy anterior de la historia de
la Corona ( ...). El abandono de los apellidos
guaraníes era común aún a mediados del siglo
dieciocho, y no hay duda de que este proceso de
cambio de nombres se aceleró a medida que se hizo
cada vez más ventajoso el pasar a ser mestizo (o tal
[111]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
vez ‘no indígena’) para escapar de las obligaciones
del trabajo forzado y para criar hijos libres. (1999)
Debate historiográfico sobre el Decreto de
López en 1848
Este acontecimiento en torno al decreto de 1848, ha
sido analizado desde diferentes perspectivas teóricas y
metodológicas, generando un rico debate sobre sus causas
y consecuencias. La visión tradicional, representada por
historiadores como Efraím Cardozo (1991) y Julio César
Chaves (1955), interpretó el decreto de 1848 como parte
del proceso modernizador impulsado por Carlos Antonio
López.
En esta perspectiva, la supresión de los pueblos de
indios representaba un paso necesario hacia la construcción
de un Estado-nación moderno y homogéneo. Chaves, en
particular, sostuvo que la medida buscaba “integrar
definitivamente a la población indígena a la vida nacional”
y constituía un “acto de justicia histórica” que eliminaba
las diferencias legales entre indios y paraguayos.
Una interpretación radicalmente distinta fue
propuesta por Pastore en su obra La lucha por la tierra en
el Paraguay (2008). Para este autor, el decreto de 1848
representó ante todo una expropiación que privó a las
comunidades indígenas de sus tierras y recursos
productivos. Pastore sostiene que “ningún acto gubernativo
del presidente López caracterizó y expresó tan exacta y
acabadamente el carácter del Estado que organizaba como
el decreto del 7 de octubre de 1848” (2008). En su análisis,
[112]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
la medida completaba la posesión por parte del Estado de
todas las fuentes principales de riqueza del país.
La perspectiva marxista, representada por Óscar
Creydt (2007), analizó el decreto como una reforma
progresista que “contribuía a crear las condiciones previas
para el desarrollo de las relaciones capitalistas”. En esta
misma línea, Mauricio Schvartzman (1989) argumentó que
la medida establecía “las bases definitivas para la creación
de una población asalariada, desbloqueando el proceso de
diferenciación social que estuvo contenido durante la
colonia y agudizado en la dictadura del Dr. Francia”.
En esta misma línea marxista en una investigación
reciente, es destacable la obra de Núñez La guerra contra
la triple alianza en debate (2019), donde indica, entre
muchos otros elementos, que:
La medida más avanzada en cuanto a liberación
jurídica del trabajo, se dio en octubre de 1848,
cuando el presidente decretó la disolución de los 21
pueblos de indios, declarando a los nativos
ciudadanos libres y, en el mismo acto, adueñándose
de las tierras, el ganado, y otros bienes de las
reducciones.
Un giro significativo en el debate fue introducido
por Susnik (2017), quien desde la antropología histórica
propuso una lectura más compleja del proceso. Para esta
autora, Carlos Antonio López, con su enfoque pragmático,
decidió integrar a los guaraníes pueblerinos a la vivencia
libre en la sociedad rural y estatizar a los táva al nivel de
otras poblaciones-partidos nacionales. Susnik destaca que
para 1847 muchos pueblos ya habían comenzado a
[113]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
desintegrarse por la frecuente ausencia de hombres en el
servicio militar.
En años recientes, Ignacio Telesca (2017) ha
cuestionado la interpretación del decreto de López como un
simple acto de despojo, proponiendo un análisis más
matizado que considera tanto las continuidades como los
cambios. Telesca argumenta que la supresión de los
pueblos de indios debe entenderse en el contexto más
amplio de la formación del Estado nacional paraguayo,
donde las comunidades indígenas no fueron actores
pasivos, sino que desarrollaron diversas estrategias de
resistencia y adaptación frente a las políticas estatales.
Para él, “al margen de los considerandos del decreto
de supresión de los pueblos de indios, nuestra hipótesis
sobre la razón del decreto radica precisamente en la
necesidad de aumentar el ejército además de enviar ganado
vacuno para dar de comer a este ejército” (2017).
Argumentando que esto fue “debido a que a fines de 1847
hubo cambios en la vecina provincia de Corrientes
asumiendo un gobernador afín a Juan Manuel de Rosas y
la amenaza de la invasión al Paraguay estaba más latente”
y enriquece el debate asegurando que “no se dio una
proletarización del indígena, ni siquiera proletarización
rural, fundamentalmente porque la mayoría de la población
era minifundista y arrendataria” (2017).
Esta revisión del debate historiográfico nos permite
apreciar la complejidad del proceso histórico que llevó a la
transformación de los pueblos de indios. Más allá de las
interpretaciones unilaterales que ven el decreto de 1848
como un acto puramente modernizador o como simple
[114]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
despojo, la evidencia sugiere un proceso más complejo
donde diferentes actores sociales – el Estado, las élites
locales y las propias comunidades indígenas - jugaron roles
activos en la configuración de las nuevas realidades
sociales y territoriales. Y ahora, creemos que estamos en
condiciones de demostrar que este es el origen de Costa
Alegre, o al menos una causa importante.
[115]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Imagen 5. El municipio de Itá con sus barrios y compañías
en la actualidad
Registros oficiales – Municipio de Ita.
[116]
Capítulo 8. Resultados y discusión
Está claro que para cuando se produce el arribo de
los franciscanos, Itá ya llevaba décadas siendo un pueblo
de encomenderos (Susnik, 1965), Este asentamiento no
solo es muy anterior a 1585, también es anterior al año de
entrada en vigencia de la encomienda, 1556.
Numeroso en principio, caciques de diferentes
grupos se acercaban interesados en la novedosa alianza,
una vez sometidos, esta táva perdía raudamente su
población original que constantemente era reemplazada
con otros guaraníes prisioneros.
Precisamente, los religiosos habían sido traídos
para someter a los revoltosos que se negaban a cumplir con
la mita. Es así que, de acuerdo Durán, a la población
original se le suma un pueblo bien identificado, que vivía
al sur del guara o territorio de los carios y que, había
resistido hasta ese momento: los caraibá (2005). Los padres
recurrieron a elaborados subterfugios, pero a la postre, los
caciques tenían básicamente dos opciones, aceptar la
evangelización o perecer.
Una vez que se percataron de lo incompatible del
nuevo orden con su milenario modo de vida, la respuesta
más común fueron las huidas, que eran constantes. En el
caso de los iteños, que eran utilizados como marineros en
la navegación de los ríos Paraguay y Paraná en el comercio
fluvial hasta las ciudades del sur, continuamente
aprovechaban la ocasión para nunca más volver a su
pueblo. Por esta misma razón los pueblos eran estrictos con
[117]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
las salidas de sus moradores, no podían salir ni siquiera
para visitar a sus parientes en pueblos vecinos (Susnik,
1965).
Así como no podían salir los reducidos de sus táva,
sus tierras (con un radio de legua y media o más) tampoco
podían ser ocupadas por los campesinos paraguayos sin
tierras, al menos no legalmente, incluso ellos mismos no
podían establecerse en ellas fuera del pueblo libremente.
Aunque pocos, sí había artilugios legales para salir del
claustro como se ha dicho.
Igualmente, los mestizos que aspiraban estas tierras
podían contraer matrimonio con las indias iteñas y así
adquirir el derecho a un lote en las afueras del pueblo. O
simplemente ocuparlo de manera ilegal, ya desde inicios
del siglo XVIII (Susnik, 1982).
En cualquier caso, el régimen de comunidad de los
pueblos de indios y, por ende, el status jurídico de indio
tampoco sufrió cambio significativo incluso con el
advenimiento de la independencia, sino que bastante
después, entretanto, la identidad étnica se difuminaba a
medida que los encomendados tenían sistemático contacto
con los españoles.
Un antes y un después solo se produciría con el
decreto del 7 de octubre de 1848, mediante el cual, el
presidente de la República, Carlos Antonio López, disuelve
los pueblos indios y permite “su directa integración como
poblados paraguayos” (Susnik, 1983). Este hito es el punto
de partida de la presente investigación.
Se han puesto en debate hasta el presente las
motivaciones de López para esta drástica política (Telesca,
[118]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
2017) como se ha visto, sin embargo, tampoco resulta raro
si miramos el contexto latinoamericano, en ese sentido, lo
extraño es, de acuerdo a Whigham10, es que Francia no lo
hubiese hecho ya.
Más allá de la discusión, y lo que interesa a este
estudio, es que, para algunos historiadores, todo lo que
López hizo no fue más que oficializar un fenómeno que
venía dándose ya desde finales del siglo XVIII,
mínimamente. Incluso, este largo proceso de hispanización
se dio probablemente desde el primer momento del
contacto hispano-cario.
A medida que transcurrían los siglos, una tendencia
constante y sistemática era la hispanización, inclusive, en
palabras de Susnik y como veremos más adelante, se
producía un proceso de “blanqueamiento”. Para diferentes
investigadores, los habitantes de Itá se fueron
“disfrazando” en todo caso, cada vez más como
campesinos paraguayos como se ha visto en capítulos
anteriores.
A pesar de este escenario, la oportunidad era
histórica, por primera vez en 300 años, podían salir del
pueblo y asentarse en los alrededores sin obligaciones con
la comunidad y, quizá más “importante” aún, en calidad de
paraguayos, ya no como indios, algo que no se había dado
con los primeros gobiernos independientes a lo largo de
más de tres décadas. Recién aquí tenemos la primera pista
de cuál pudo haber sido el origen de Costa Alegre.
10 Conversación personal.
[119]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Explica Susnik:
Esto obligaba a los guaraníes a salirse de sus táva,
cosa que ellos hacían gustosos, pues nunca les
gustaba estar bajo vigilancia y fiscalía de sus
propias autoridades guaraníes ni de los
administradores criollos ni de los curas párrocos.
Así comenzaban a salir de los antiguos pueblos,
asignándoseles lotes en las orillas de los táva. Por
eso es frecuente que, todavía en 1880, después de la
guerra del 70, en los documentos se hable de que en
cercanías o en las orillas de un pueblo, por ejemplo,
Altos, hay un te'yi indio. Lo que en realidad se
refiere a estos indios liberados de sus táva que se
asentaban en los alrededores de los mismos en sus
nuevos lotes. (1983)
Esta comunidad estudiada, aunque sea única en Itá,
sin embargo, tiene paralelos en algunas ex reducciones
franciscanas, no obstante tiene una particularidad, y es que
Itá, fue el pueblo indio más cercano a la capital (por mucho
tiempo), además del más antiguo; y dado el sistemático
mestizamiento a lo largo de siglos, es difícil imaginar que
en pleno Departamento Central, a menos de 40 kilómetros
de la Asunción, todavía hoy, siglo XXI, podamos ser
testigos de un proceso de paraguayización, al menos
indirectamente.
Para reforzar esta singularidad, recordemos que el
proceso de mestizamiento inició muy temprano en
Paraguay, tanto que “las últimas décadas del siglo XVIII
fueron testigos de una considerable migración de españoles
[120]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
americanos, así como de algunos negros11, hacia áreas
hasta entonces reservadas a los guaraníes” (Whigham,
2011).
Y como ejemplo pone a Tobatí, un pueblo mucho
más distante de Asunción que Itá, en donde, según
Whigham “los indios puros representaban solamente el
6.5% de la población total” (2011). Porcentaje que había
desaparecido para mediados del siglo XX según los Service
(Hay, 1999), al menos culturalmente.
Aclara Telesca, que se daba “un mestizaje interno,
al interior de la sociedad que allí vivía” (2015), dado que
desde las primeras décadas de colonización y hasta fines
del siglo XVIII no se produjo inmigración europea
significativa. La pobreza generalizada de la provincia había
igualado hacia abajo a campesinos e indígenas.
Ahora bien, precisamente en Tobatí, otra antigua
reducción franciscana, un investigador que seguía los pasos
de los Service, encontró quizá un ejemplo perfecto de un
te’ýi (aldea pequeña) del que hablaba Susnik y, de paso, la
prueba (una más) que refutaba las conclusiones de los
antropólogos Elman y Helen Service, quienes en la década
de 1950 habían encontrado el idioma nativo prácticamente
como la única herencia cultural guaraní.
A fines de la década de 1980 e inicios de 1990, el
antropólogo Diego Hay, buscando cambios y
continuidades en el pueblo de Tobatí, a partir del trabajo de
sus compatriotas 40 años atrás, encontró algo que dejó
perplejos a los propios tobateños, una suerte de “aldea
11 Se recomienda profundizar en los trabajos del historiador Ignacio Telesca.
[121]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
perdida" , en medio de una de las campiñas tobateñas,
" escondida" a vista de todos .
Pa'í Kokué y unos pocos lugares más como ese eran
realmente remanentes de enclaves geográfica y
demográficamente aislados que estuvieron
virtualmente cerrados al exterior después de la
Guerra de la Triple Alianza. Relativamente
cuarentenados contra los cambios económicos y
sociales que habían modelado la cultura rural
paraguaya durante el último siglo, dichos lugares
podrían ofrecer todavía raros vistazos hacia un
entorno sociocultural que puede haber sido común
en el Paraguay colonial y en los primeros tiempos
posteriores a la colonia. (Hay, 1999)
Aunque probablemente, como entendió el propio
Hay, no es que la gente de Tobatí desconociera por
completo aquella atípica comunidad incrustada en las
serranías en medio de la compañía 21 de Julio,
probablemente prefirieron permanecer deliberadamente
indiferentes a los de "Pa'í Kokué, porque, según sus
propias palabras, la gente de allí era " diferente ...
asustadiza ... no como nosotros ... (son) indios ...
peligrosos " (Hay, 1999).
A partir de este peculiar ecosistema, que llamó
poderosamente la atención del mencionado antropólogo ,
podemos buscar otros teýi. Precisamente , esta
investigación se propone probar que la comunidad rural
iteña, Costa Alegre, es otro antiguo te 'ýi que sobrevivió a
la aculturación más tiempo del que pudieron imaginar los
estudiosos del tema y que, tal vez, más que respuestas
[ 122]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
genere otros tipos de preguntas que abran nuevos caminos
para futuras investigaciones.
Geografía de Costa Alegre
que tiene
Yhovy
el distrito
es unadede
Itá,lascolindante
cerca de con
veinte
loscompañías12
distritos de
Pirayú (Departamento de Paraguarí) e Itauguá
(Departamento Central); vecina de las también compañías
iteñas: Potrero Po’i, Caraguata’ity y Calle Po’i.
Geográficamente se divide en dos zonas bien
diferenciadas.
que históricamente
Una zona
se podría
alta conocida
describir
como
como
Calle
la Pytã13,
típica
campiña paraguaya con campesinos con tierra suficiente
para cultivar y que podríamos denominar mboriahu
ryguatã14.
La otra zona, baja, que es mucho más angosta,
aunque extensa y a medida que se prolonga recibe
diferentes nombres, el punto que nos interesa a nosotros ha
sido nombrado por los de Calle Pytã y otros vecinos de
Yhovy, despectivamente como “Torto”15) (por las chozas
o toldos que todavía eran visibles en la década de 1990
según testimonios) o simplemente, el Bajo. Sus pobladores
12 Se conoce como compañía a la división geográfica más pequeña dentro de
un municipio fuera de la ciudad, es el equivalente rural del barrio.
13 No se sabe si el nombre se debe al color rojo de la tierra, tan común en gran
parte de la geografía de la región Oriental del Paraguay, o al hecho de que es
feudo del partido Colorado desde tiempos remotos, identificado con ese mismo
color.
14 Pobres bien alimentados o que no están en la pobreza extrema: mboriahu
apĩ.
15 Guaranización de toldo, dado que en este idioma no existe las letras l y d.
[123]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
han optado por bautizarlo como Costa Alegre (también en
torno a la década de 1990).
Tierra anegadiza, arcillosa, regada abundantemente
por el arroyo Yhovy, que cruza toda la compañía de norte
a sur, la convierte en un esteral de no más de 100 metros de
ancho en promedio, (que servía como una especie de
frontera natural entre dos mundos tan cercanos como
distantes, según lo hallado), un ecosistema que, según
recuerda don Remigio, un antiguo morador, era hábitat de
“kyja (nutria), jakare (caimán), carpincho y apere’a
(cobaya)”; Su gente siempre ha sentido el gentilicio de
tortogua (los de torto) como un mote de muy mal gusto,
casi un insulto, tal es así que siempre lo rechazaron y, hasta
hace relativamente poco, era motivo de riñas.
En cuanto a la denominación, expresa don Luis,
“normalmente nosotros le llamamos Torto, lo que pasa que
Yhovy se divide en varias partes, nosotros le llamamos
sectores porque hay Hugua, Calle Pytã, Saka’ĩ, Barrio
Escuela, detrás de la escuela Barrio Cololí”; es más, “no
tenía nombre ese lugar, una vez que entró el colectivo en
ese lugar, yo me acuerdo (...), ahí recién las señoras le
pusieron como nombre Costa Alegre al lugar”.
La compañía Yhovy es una de las más extensas del
distrito, con vecindarios sectorizados, lo cual hace que se
busque denominaciones que se vuelven populares pero en
general nunca se oficializan a cada sector, pero estas no
siempre resultan del agrado de los lugareños, en el caso
estudiado, el mote es un tema particularmente sensible.
Por su parte, don José, oriundo de la vecina
compañía Potrero Po’i, pero que se mudó a Yhovy hace
[124]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
más de 20 años afirma que se trata de “una comunidad muy
antigua, ya de nuestros ancestros”, enfatiza, aunque
también habla de constante evolución, un progreso
acelerado en los últimos tiempos que raudamente va
borrando todo vestigio de su pasado indígena.
El poblador originario de Yhovy, don Marcos,
desde niño vivenció la coexistencia de dos culturas bien
diferenciadas, cuenta que, acompañando a su abuela en la
venta de café y canela (década de 1980), entró por primera
vez a Costa Alegre (aclara que todavía no se llamaba así) y
lo impresionó mucho el estilo de las “casitas”, “eran chozas
prácticamente de mbokaja ygue, cocotero, y lo peculiar que
tenían esas casas, que yo noté a pesar de mi niñez, era que
el techo prácticamente estaba a 20, 30 centímetros del
suelo”, reconoce que solo con los años comprendió el
porqué de la denominación de “Toldo”, según entiende,
“Torto se le dice en guaraní, pero, por el tema de las chozas
prácticamente había sido se le llamaba de esa forma”.
Así como similar es el testimonio de don Remigio,
vecino de Costa Alegre desde hace más de dos décadas,
donde posee un pequeño solar que ha sido su refugio de la
vida de ciudad y, sobre todo, su conexión con la tierra y la
gente donde vivió su niñez, Yhovy. Aunque su infancia la
vivió al otro lado del arroyo, confiesa que recuerda dos
anécdotas que tienen que ver con la comunidad estudiada.
Nacido en el año 1951, habitó en esta comarca,
como diría él mismo, hasta 1967. A medio camino entre
Costa Alegre y Calle Pytã (hoy día asiento de una
comunidad guaraní), recuerda vívidamente, de aquella
“lejana niñez”, lo que denomina una procesión de niños,
[125]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
“todos morenitos, todos iguales”, en fila pasando frente a
su casa. El motivo, la cachaza que se les obsequiaba en la
casa de don Marciano Rolón, uno de los principales de la
comunidad, cuya casa estaba justo donde empezaba la
pendiente de Calle Pytã.
Aprovechando la generosidad del señor Rolón,
Todos los días, a la tardecita, pasaba frente a mi
casa una fila larga de niños, adolescentes, jóvenes,
caminando hacia el trapiche. Y mi mamá, mis tías
decían: “umíako ha'e toldogua”; —ha mba’e la
toldogua —ha’e chupe, y me dice “ha toldo oi pe
otra cállepe, Cóstape”, se refería a la actual Costa
Alegre. Y ahí había, según lo que me enteré ya
después, una especie de toldería de aborígenes, no
sé si en estado puro o eran descendientes de
aborígenes, mi mamá, en su peculiar forma de
hablar en guaraní decía, “umíako ñande ypykue”.
(Don Remigio, 2024)
También recuerda:
Otro momento del año cuando se repetía esa
procesión de los muchachos de la toldería por
nuestra calle, era cuando maduraban los mangos, y
te hablo de 50 años atrás, en esa época los mangos
no crecían al otro lado del estero (...). Esos
episodios recuerdo de mi infancia en la compañía
Yhovy y el relacionamiento medio distante con los
aborígenes que vivían en la toldería. (Don Remigio,
2024)
Don Remigio, como otros testigos, no llegó a
relacionarse en aquel tiempo con los habitantes de Torto o
[126]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Tolto, como pronunciaban algunos, sin embargo, afirma
que, a partir de lo que escuchaba, “sentía que los
comentarios eran xenófobos por decirlo de una manera”.
La cercanía geográfica era notoria, pero la distancia en el
relacionamiento entre sus habitantes era también palpable.
Esto, muy probablemente, no se debía al hecho de que
fuesen “todos morenitos”, sino más bien porque había una
“sutil” diferencia cultural.
¡Una compañía, dos culturas!
Cuenta don Marcos de su entrada a la comunidad
durante su infancia:
Y yo me acuerdo también de que había señoras sin
ropa en la parte de arriba, o sea que, para ser
explícitos, con los senos afuera; y eran señoras muy
morenas (...), o sea que, prácticamente hacia los
años ochenta, había todavía señoras que no tenían
esa costumbre de ponerse su, solera diríamos. (don
Marcos, 2024)
Este no es un detalle menor, como se verá más
adelante, el uso o no de un determinado tipo ropa podía
definir nada menos que el status de una persona. También
recuerda que su abuela les narraba que esta comunidad, que
siempre estuvo a la vera del arroyo, contaba con un
cementerio indio no muy lejos de allí. Si bien el lugar
referido se encuentra al otro lado del arroyo, precisamente
donde inicia la pendiente de Calle Pytã pero, sin una
referencia exacta del lugar.
[127]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Don José describe, “techo de paja con adobe,
takuára, adobe pytã (...) y más adelante se usó ya el
estaqueo de cocotero, hasta ahora tienen esas
construcciones, pero en su cocina, en su baño”. Esto pudo
no ser muy diferente al resto de las edificaciones precarias
de la población campesina pobre de gran parte del país, sin
embargo, a los testigos les llamaba la atención y,
justamente, coinciden los testimonios, es lo que originó el
sobrenombre de Torto.
Recuerda cómo el arroyo era un bien comunitario,
no se alambraba como ahora, y al atardecer se disfrutaba el
bullicio de niños, jóvenes y adultos que bajaban a bañarse,
de hecho, asegura que “hasta hoy vemos todavía, de
repente vos pasás en una de las zonas del arroyo y
encontrás gente que se está bañando, inclusive totalmente
desnudos algunos”; la blanca arena que abunda en el lecho
servía como jabón y como crema dental, afirma.
Esta costumbre tampoco debería parecer ajena a
gran parte del campesinado paraguayo, que siempre usó el
arroyo para su higiene, no obstante, al parecer, los
habitantes de Yhovy, en general, dejaron esta práctica
mucho antes que sus vecinos de Costa Alegre y es lo
ocasionó una impresión de cierta extrañeza.
Por su parte, doña Juana, que ha sido por cerca de
25 años vecina del lugar, recuerda que de niña podía ver
desde su casa, allende el arroyo, las fogatas y antorchas que
encendían en Costa Alegre, con inusitado bullicio, noche
tras noche en época de festividades de San Juan, o quizá
eran las de San Pedro y San Pablo según sospecha. Otro
[128]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
ejemplo de que vivían frente a frente y aún así conservaron
cierta distancia por mucho tiempo.
Ña Josefa, antigua pobladora y artesana de Costa
Alegre, contó cómo era la fiesta de San Pedro y San Pablo,
en donde había máscaras y yvyra sỹi ovakão (el típico palo
ensebado, pero con la punta hacia abajo), muy parecido a
la fiesta de San Juan. Rememora con nostalgia cómo, de
niños, recogían las tára o mbokaja kape (la flor del
cocotero y su vaina, muy inflamables y de uso muy
extendido hasta hoy como leño) para usar de antorcha en
esas noches de jolgorio.
Aquí hay cierto parecido a lo hallado en Tobatí por
Hay, quien llegó sorpresivamente a Pa’i Kokue en el
preciso momento en que se desarrollaba una festividad
religiosa, pero nada que hayan visto los citadinos que
acompañaron al antropólogo. Evidentemente, había claros
elementos guaraníes como el arco y la flecha y las máscaras
(1999).
También cuenta don José que:
Todas las fiestas que se hacían se hacían entre ellos
nomás, se hacían a la luz de las lámparas, y si venía
gente de afuera se tenía que quedar afuera (...) pobre
de aquel que quería entrar, mucho menos de venir a
hacer bailar a algunas damas, corría peligro aquel
hombre que se atrevía. (don José, 2024)
Y aunque ya nadie recuerda cuándo fue la última
vez que se hicieron estas fiestas, de acuerdo al testimonio
de Ña Josefa, sí eran abiertas y sí venían los varones de
Calle Pytã a compartir con ellos, aunque, ciertamente eran
pocos.
[129]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Esta aparente contradicción en los testimonios
refleja la complejidad de las relaciones sociales y los
cambios en las dinámicas comunitarias a través del tiempo.
Las festividades funcionaban como espacios de
negociación cultural, donde los límites entre el aislamiento
y la integración eran constantemente redefinidos por la
propia comunidad.
Un acento particular
Evidentemente, como ya se ha señalado, el
peyorativo apelativo de Torto se debe al estilo de sus casas ,
pero para los testigos, especialmente una vez desaparecido
el mencionado estilo de casas, si había algo que los
caracterizaba más que cualquier otra cosa, era el acento
peculiar que tenían.
Don Luis lo compara solamente con el acento
villarriqueño, “es único en Itá”, doña Juana hace la misma
analogía. Según don José "usan mucho ne'enga (dichos)
que solo son de ellos (...) ajói (ayoi), ajagua (ayaguá)”,
puso como ejemplos. Para muchos , el acento de Costa
Alegre es solo comparable al de los cordobeses de la
Argentina o los villarriqueños o guaireños .
Otros testigos también dieron sus ejemplos de
algunos pocos términos que, según creen, eran exclusivos
de ellos . Pero el acento o tonada particular que refieren, fue
por mucho tiempo, sin dudas, el otro motivo de las
cargadas , mediante el remedo o imitación que se hacía a
partir de ahí, así como también, referencia explícita a cómo
hablaban los lugareños .
[ 130]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
La persistencia de este acento distintivo, aun
cuando otros marcadores culturales se han ido diluyendo,
sugiere la profundidad de las raíces culturales de la
comunidad. Como señalan los estudios sociolingüísticos, el
acento suele ser uno de los últimos elementos culturales en
desaparecer, actuando como un marcador de identidad que
sobrevive incluso cuando otros aspectos de la cultura
tradicional se han transformado significativamente .
Rivalidades
No es nada novedoso que haya incluso cierta
enemistad o animadversión entre dos barrios vecinos , sin
embargo, esta en particular, se remonta a una época en que
un solo término era sinónimo de desprecio .
En ese sentido, don Luis manifiesta que :
La mayoría tenía rivalidades con ellos porque en las
fiestas cuando uno decía la palabra torto o torteño
la gente ya comenzaba a haber discusiones y
terminaba en pelea, todo por el tema de decirle
torto, no les gusta que se les diga torto a ellos ...
hasta ahora algunos, no es más como antes. (don
Luis, 2024)
Y nos cuenta esta anécdota de la época de
estudiante del colegio hacia fines de los noventa:
Una vez con dos compañeros, uno que es de Costa
(...), estábamos hablando y de repente salió el tema
de, “ umi tortogua ” dijo, verdad; y el compañero
que era de Costa Alegre le dijo: “errepetina ”;
entonces él le dijo: “ha umi tortogua ”, con el tono
[131 ]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
que es peculiar de ellos; entonces, —“errepeti
jeýna,
jey chupe—”;
—he’i chupe—,
sin embargo,
—hael umi
compañero
tortogua,
ya —he’i
le dijo
de verdad que si repetía una vez más se iba a pelear
con él, y ahí nosotros intervenimos diciendo que es
una broma. (don Luis, 2024)
De hecho, las anécdotas que más abundan sobre la
relación entre los de Calle Pytã y pobladores de otros
lugares de Yhovy con los de Costa Alegre, son aquellas que
hacen referencia a las riñas ocasionadas cuando unos se
referían a los otros con el nada simpático apelativo
tortogua. Una más es la que se produjo, recuerda don
Marcos, hace unos diez años, en una concurrida cancha de
voley; en medio del juego y una buena dosis de diversión,
sonó en la radio, que estaba animando el evento deportivo...
Una música de un conocido payaso argentino,
Piñón Fijo, y como la canción decía chuchua,
chuchua, la gente empezó a cantar, pero
cambiándole la letra por tortogua, tortogua, y ahí
empezó la discusión por el tema de la letra,
empezaron a empujarse, inclusive creo que se
lanzaron algunos golpes. (don Marcos, 2024)
Esto fue confirmado por uno de los protagonistas
de la trifulca, Rodolfo Gamarra, quien, además, contó una
serie de anécdotas más de esta índole, especialmente en las
habituales fiestas ofrecidas por el club Sport Refresco, una
concurrida pista de baile, a medio camino entre Calle Pytã
y Costa Alegre.
Don Pablo, por su parte, recuerda que, incluso, un
compañero suyo del quinto grado en la escuela San
[132]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Lorenzo, llegó a golpear a una maestra, tras lo cual fue
expulsado, luego de que la maestra, al parecer cansada de
las repetidas riñas entre niños de Costa Alegre con los de
Calle Pytã o con los del barrio 2 de Julio, les reprochó a los
primeros que ellos eran los provocadores, desde luego que
no fue la acusación la que provocó tamaña reacción, sino
el hecho de que la profesora tuvo el desatino de llamarlos
tortogua. El propio Pablo recuerda que su madre lo castigó
severamente porque él mismo fue partícipe del incidente.
Doña Ramona, nacida en la comunidad vecina de
Caraguata’ity, activa animadora de la comunidad, relata:
Anteriormente los chicos de Calle Pytã eran
orgullosos (...) y se peleaban siempre en la escuela,
siempre había soco16 en el recreo o a la salida, luego
yo les había integrado jugando con ellos fútbol, yo
les mezclaba (...) y les dije yo que ellos no eran de
otra tribu, sino que eran también paraguayos y
somos vecinos todos. (doña Ramona, 2024)
Doña Ramona cuenta que no eran solamente los
chicos, al contrario, eran los adultos (incluidas algunas
madres) los que discriminaban más, “en reuniones de la
escuela les decía, “no, acá no hay tortogua, acá no hay Calle
Pytã, aquí todos son iguales (...) Yhovy es nuestra
comunidad”“. La escuela fue parte activa en el proceso de
integración, que llevó su tiempo. Para los últimos
directores, hoy en día, y desde hace varios años, esto ya no
representa un problema, casi ha quedado en el olvido, como
anécdotas de una época pasada.
16 Pelea con los puños desnudos según, Roberto L. Céspedes R. (2003)
[133]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Afirma don José que, hasta hace no mucho tiempo
atrás, “discriminación siempre hubo de parte de los del
Alto, pero a la hora de la verdad sabían que en el Bajo es
de donde se proveerían de agua y mujeres”, en referencia a
las parejas sentimentales que se fueron formando con el
tiempo. Como antaño los campesinos sin tierra codiciaban
las tierras y mujeres indígenas, parece ser este un patrón
que se repitió hasta las vísperas del siglo XXI. Lo cual,
explicaría en parte su acelerada integración en las últimas
dos décadas.
Casi como excepción en la década anterior a la
presente, un episodio17 reciente, fue protagonizado por un
joven de Costa Alegre, que terminó el colegio hace unos
diez años atrás. En una ocasión, en plena clase, como tantas
veces, sus compañeras de Calle Pytã lo estaban cargando
con el tema recurrente: tortogua. Agobiado ya del mismo
bullying de siempre y para cortar de raíz, furioso les espetó:
“ha mba’e la pejétava la tortoguáre, pee calle Pytãgua, si
tortogua la pende’úva” (y qué van a decir de los de Torto,
ustedes las de Calle Pytã, sin son los de Torto los que se las
tiran).
Ofuscado tuvo que recurrir a este último recurso.
De todas maneras, el final fue diferente de lo habitual,
cuando estos desencuentros ocasionaban discusiones o
peleas, hoy día, aquel joven está casado con la que fuera su
17El profesor del Colegio Nacional Yhovy que fue testigo aquella vez, hoy es
parte de este equipo de investigadores.
[134]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
excompañera de Calle Pytã quien lo cargaba por su origen,
tienen un hijo.
La alfarería
La alfarería ha sido sello distintivo de la cultura
guaraní, Itá se destacó a lo largo de la colonia por su
producción cerámica hasta el presente. Por siglos fue una
de las pocas actividades económicas a las que se dedicaban
las iteñas. Costa Alegre abrazó por mucho tiempo esa
herencia. Sin embargo, una de las pocas cosas que esta
comunidad abandonó y que, por otro lado, podemos ver
todavía en otras partes del distrito, es precisamente la
industria del barro.
Oriunda de Costa Alegre, como se ha dicho más
arriba, doña Josefa, fue una artista del ñai’ũ (arcilla negra)
casi toda una vida al igual que su madre y su abuela, al
menos hasta la década de los ochenta. Narra que hacía los
cántaros a mano, es decir, sin el torno que tanto repudiaba
Josefina Plá (2018).
Era una actividad pecuniaria nada despreciable en
aquella época, 3.000 guaraníes le pagaban en la ciudad por
cada cántaro, 1.500 por aquellas más pequeñas que usaban
las galoperas. Hasta seis cántaros alzaba sobre su cabeza y
hacía un recorrido a pie de cinco kilómetros, su destreza
superaba ampliamente a la de aquellas bailarinas.
Recuerda que decidió dejar el trabajo en barro
porque cada vez más se hacía difícil traer el ñai’ũ de tierras
privadas, últimamente debían hacerlo de forma
clandestina, al amparo de la noche-madrugada. De ser
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Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
necesario, todavía saca sus elementos de elaboración del
cántaro, en ocasiones solo para ayudar a sus nietos con
algún trabajo escolar.
Evoca con nostalgia a aquellas, como diría José
Luis Apleyard, Mujeres que hacen cántaros, “ña Balbina
(su abuela), Tomasa, Juana, ha che sy (mi madre) la ña
Alejandra, ha petei che tia (y una tía), ña Francisca”, todas
ellas alfareras, sin embargo, ninguna de sus cuatro hijas
heredó su arte. Otra señal, quizá, de que Costa Alegre se
jugó, en el epílogo del siglo XX, por dejar atrás su legado
cultural ancestral.
Su vecina y amiga, vieja compañera de la labor del
kambuchi apo, ña Hilda, todavía no se resigna a abandonar
del todo el ñai’ũ; ya no hace cántaros, en su lugar
elaboraba, hasta hace poco, bodoques que vendía a 100
guaraníes. Económicamente insignificante, la nostalgia es,
posiblemente, la única explicación.
Quien también fue testigo de estas actividades y
algo más, es doña Esther, vive en la ciudad con su esposo,
don Remigio. Recuerda que, durante su niñez, visitaban
asiduamente este vecindario, dado que tenían aquí un lote
familiar de 11 hectáreas que su padre trabajaba.
Ella acompañaba a su madre, quien se llegaba para
apoyo logístico a su marido labriego y de paso aprovechaba
para adquirir cántaros, pues se dedicaba al comercio de este
tradicional utensilio, que llevaba en carreta desde Itá y
repartía “iñaka ári” (sobre la cabeza) en Asunción. Un dato
curioso que proporciona doña Esther es que, había más de
un enclave de comunidades de ceramistas, distribuidas por
[136]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
toda la zona de la compañía Caaguazu y, que cada una tenía
“técnicas diferentes” de elaboración.
Otro dato interesante que proporciona es el hecho
de que “todas las mujeres de la zona se dedicaban a la
alfarería”, la familia Duarte, por ejemplo, aparte de un
varón que se empleaba en las labores de chacra con los
Ayala, le proveía de estos utensilios cerámicos.
No menos importante es que mantuvieron una
suerte de relación de “arrimados”, en el sentido en que
Susnik (1982) describía las frecuentes relaciones entre
encomenderos y mitarios o mboyá, cuando las mujeres
guaraníes, acompañando a sus hombres, “trataran de estar
en los alrededores de esas casonas (...), siempre interesadas
en conseguir algún trueque, algún beneficio”.
Susnik afirmaba que “el guaraní podía aplicarse a
cualquier trabajo de artesanía u oficio, pero solamente
como imitador, nunca con creatividad” (Susnik, 2011). A
ojos de artista no es tan así. Josefina Plá lo ve de otro modo.
Hasta fecha reciente, en efecto, las mujeres de Itá
repetían con sencillez y exactitud de rito los
modelos consagrados por la labor de sus madres y
abuelas, en la los
simplemente imaginación,
cuales la de laobservación,
obrera, podráno
siempre poner el toque distinto. Como en toda
artesanía popular, aquí el producto, a pesar de su
reiteración, no es un calco, sino una interminable
recreación. (Plá, 2018)
Es que, para Plá, “la mujer en el Paraguay es por
idiosincrasia mucho más artista que el hombre” (2018). Y
no duda en declarar que, ella “hace de cada pieza de barro
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Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
a modo de un espejo del corazón, porque por sus curvas
han transitado los latidos de la obrera” (2018).
Dada tal importancia, cabe sospechar que el
abandono de la cerámica resulta significativo, pudiendo no
ser una respuesta únicamente a la escasez de materia prima,
sino a los nuevos tiempos que se aproximaban
inexorablemente y que estaban a punto de envolver para
siempre a Costa Alegre en la vorágine de la modernidad.
Vestigios materiales
En el terreno don Mario, aproximadamente a unos
300 metros del arroyo Yhovy, su kokue (chacra) deja ver
una infinidad de pedazos de cerámica, él sospecha que en
el lugar debió funcionar algún taller de cerámica,
ciertamente confirmado por ña Josefa, y si bien no es un
indicio inequívoco de que haya pertenecido a alguna
antigua aldea indígena, no deja de ser un hallazgo
interesante para su dueño.
En todo caso, no tiene dudas de que el vecindario
en el que vive fue una aldea indígena hasta no hace mucho
tiempo. También asegura que el acento es una prueba de
ello. Otros vecinos han visto esos pedazos de cerámica en
sus respectivos lotes, y alguno que otro recuerda haber
encontrado cántaros enteros en su niñez, aunque la
descripción podría no coincidir con urnas funerarias, en
tamaño al menos, modo común de entierro entre los
guaraníes. A pesar de parecer tan evidente, no obstante, no
todos en la comunidad quieren abordar el tema, se sienten
incómodos, fácilmente se ponen a la defensiva.
[138]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Esto último refleja las tensiones aún existentes en
torno a la identidad cultural y el pasado indígena de la
comunidad, una dinámica que se observa en otros
contextos similares documentados por la antropología
histórica en Paraguay.
La persistencia de estos restos materiales, junto con
las memorias orales y las prácticas culturales distintivas,
sugiere una continuidad histórica que ha sobrevivido a
pesar de las profundas transformaciones socioeconómicas
experimentadas por la comunidad.
Intentos de integración
Por su parte, don Marcos asegura que “hoy día hay
muy pocas casas con techo de paja y ya no amerita el
sobrenombre de Torto, aparte de eso -reflexiona- hay
unidad hoy día, en parte gracias a la integración en la
escuela” y, destaca el protagonismo del fútbol en este
logro.
Precisamente, en medio de la comunidad se
encuentra la cancha de fútbol del Club Nacional, fundado
en los primeros años de la década de 1970 con el único
objetivo de la integración. Su fundador, don Roberto,
recuerda que reunió a los principales vecinos y les propuso
crear este espacio que pudiese integrar a los vecinos y
superar las diferencias que frecuentemente terminaban en
peleas.
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Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Por mucho tiempo contó con pista de baile, hoy en
día, cada domingo hay torneo18, participan alrededor de
diez equipos y se turnan en la organización de cada
encuentro. Muy seguido, estos torneos se realizan a
beneficio de familias que se encuentran en apuros
económicos, especialmente por tener a algún miembro en
el hospital o siguiendo un tratamiento costoso.
Don Luis asegura que si hay menos bullying es
también por el trabajo que hace la escuela, por otro lado,
afirma: “tienen todavía un poco ese rasgo nativo, algunos;
no todos porque ya hay una mescolanza muy grande, ya
están que tienen la piel más blanca”.
Los diferentes testimonios dan cuenta del carácter
reservado de la comunidad, más de uno afirmó que la
endogamia no ha estado ausente, incluso es probable que
haya estado aislado o incluso “escondido” en otros
tiempos. Doña Silvina cuenta que su bisabuela, durante la
Guerra Guasu19, fue residenta20, acompañó a la caravana
que seguía al ejército del Mariscal López desde Villeta, su
pueblo natal, y llegado a Itá pudo escapar refugiándose en
Costa Alegre, donde finalmente se quedó a vivir.
18 A esta competencia de fútbol amateur hasta hoy se la conoce en el interior
del país como torneo kure, esto por el hecho de que tradicionalmente el premio
consistía en un chancho.
19 O guerra de la Triple Alianza, que enfrentó al Paraguay a sus vecinos
Argentina, Brasil y Uruguay entre 1864 y 1870.
20 “Residenta(s)” era el término que se usaba para designar a las mujeres que
acompañaban al ejército paraguayo durante la contienda mencionada y residían
donde el mariscal López lo designaba.
[140]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Precisamente, quien nos ofrece este testimonio,
entró a la comunidad de sus antepasados en circunstancias
muy particulares , como empresaria de transporte interno de
pasajeros .
En 1994 entró por primera vez el colectivo
(omnibus) a lo que poco después se conocería como Costa
Alegre; los pobladores lo pidieron, dado que su habitantes
debían cruzar el arroyo Yhovy para tomar el transporte ,
disponible en la compañía Yhovy, más, no así en el
vecindario estudiado, para acercar sus productos, entre
estos, los cántaros, hasta el mercado de Itá; ellos, por su
parte, hasta aquí no tenían caminos camionables21 , apenas
eran caminos para carretas y, en parte, tan angostos que
solo servían para tránsito a pie o a caballo, llenos de
manantiales , humedales y zanjas abiertas por el raudal que
bajaba de la chacra.
Los propios pobladores se ofrecieron a preparar la
carretera y así lo hicieron, “el señor Sandoval fue el más
activo ", rememora, y agrega, “hasta encima del colectivo
venía gente " . Doña Silvina era la dueña y guarda de su
transporte, “la única mujer guarda" que se tenga noticia. En
esos años , recuerda que:
... 600 guaraníes era el pasaje, cuando las mujeres
se bajaban ya me pasaban mil, yo abría mi riñonera
para darles el vuelto, “no ”, me decían las mujeres,
"no, (...) te vamos a pagar el doble porque nde
ehechauka ñandéve la kuña javaleha avei la péna,
21 El término no aparece en el diccionario de la RAE, sin embargo, de uso
común en Paraguay para referirse a caminos transitables por vehículos
motorizados.
[141]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
emoimbaite ñandéve umi kuimba’ére” (tú nos
demuestras que las mujeres somos capaces, nada
que envidiar a los hombres). (doña Silvina, 2024)
La propia Susnik se habría visto a sí misma como
kuña-kuimba’e (mujer-hombre, mujer tan capaz de hacer
cosas propias de hombres) (Zaracho, 2020). Tal fue el éxito
que se tuvo que comprar un vehículo con mayor capacidad,
motivo de orgullo para los lugareños.
Apellidos indígenas
Los apellidos no son un tema menor. Hasta 1848,
año en que, decreto mediante, Carlos Antonio López
disolvió los Pueblos de Indios del Paraguay, los apellidos
guaraníes debieron ser comunes en Itá, hoy no sobrevive
ninguno, a diferencia de Yaguarón, por ejemplo, pueblo
vecino donde sobreviven unos pocos por lo menos, como
Yerutá y Yaharí; o Picaguá en Guarambaré. Ni siquiera en
Costa Alegre queda recuerdo alguno de aquellos apellidos.
Bartomeu Meliá reflexiona en el prólogo que hace
a Mil apellidos guaraníes sobre este hecho:
Más perversa es la política que se da a partir del
decreto de Carlos Antonio López, de 1848, cuando,
al promover la substitución de los apellidos
guaraníes por los españoles, desbarata
irreversiblemente los orígenes del Paraguay, borra
las huellas del mestizaje y sumerge la historia en un
magma indefinido y caótico del que ya no saldrá.
Nunca antes se había dado un acto tan colonial
[142]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
como este del tiempo de la Independencia.
(Cadogan, 2007)
Aunque, curiosamente, el mismo Cadogan, en la
citada obra, parece ser más comprensivo, no con López,
sino con los desdichados indígenas:
Ya a comienzos de siglo era escaso el número de
apellidos guaraníes empleados en el Paraguay
porque, al concedérseles a los habitantes de los
pueblos de indios y ex Misiones Jesuíticas a
mediados del siglo pasado los mismos derechos de
que gozaban los demás naturales de la república, se
les permitió cambiar de apellido. Fue una medida
indispensable, porque al Indio Guaraní, a pesar de
los ditirambos de nuestros intelectuales, en el
Paraguay se le considera como un animal, como lo
dice Bertoni en su Civilización Guaraní y
lógicamente, al ser emancipados los indios de las
Reducciones por don Carlos Antonio, optaron éstos
por cambiar sus apellidos guaraníes por apellidos
españoles. (Cadogan, 2007)
Y si esto no es suficiente para borrar la identidad
indígena, sumémosle, además de su cercanía con el
epicentro de la “paraguayidad”, Asunción, el hecho de que
Itá es uno de los pueblos con más inmigrantes en el
Paraguay (sin tener en cuenta apellidos españoles): Jarolín,
Guasch, Yasichín, Aifuch, Chansín, Crichigno, Struway,
Yaffar, Caddor, Laresse, Antola, Ibrahim (o Brajín), y en
la misma compañía Yhovy (no así en Costa Alegre) son
tradicionales los Mattesich o los Gerding, estos últimos
llegados poco después de la Triple Alianza y fundadores de
[143]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
la primera iglesia bautista en el país según memoria
familiar.
En ese sentido, la tragedia de la guerra habría
propiciado también la desaparición de los últimos apellidos
indígenas, Hay ensaya algunas hipótesis:
Antes que considerar la casi universalmente
aceptada conclusión de que los apellidos indígenas
desaparecieron por haber sido declarados ilegales
por el viejo López en 1848, parece que pueden
haber sido literalmente liquidados durante la guerra
como resultado de la extinción de la línea masculina
en tantas familias. Segundo, puede ser que las
consecuencias demográficas y sociales de la
devastadora guerra fueran más responsables de la
desaparición de atributos culturales más
tradicionales de la población, que la emancipación
de los Indios antes de la guerra. (1999)
Más allá de las fortalezas o limitaciones de ambas
hipótesis, lo que nos interesa es que la primera puede
explicar la desaparición total de apellidos indios en algunos
de los pueblos, justamente aquí Itá parece encajar mejor
que otros; la segunda, no obstante, parece reforzar, de
alguna manera, la particularidad del caso Costa Alegre, por
un lado, como única comunidad sobreviviente, pero al
mismo tiempo nos ofrece pistas sobre la lentitud con que
estas poblaciones fueron asimiladas a pesar de los
esfuerzos del presidente López que tenía un Estado para
armar, obligando a los indios a volverse ciudadanos a la
medida.
[144]
Capítulo 9. Interrogantes y perspectivas
El estudio del origen y evolución de Costa Alegre
plantea una serie de interrogantes fundamentales. La
primera y más compleja refiere a su origen temporal. ¿Cuál
es el origen de esta, hasta hace poco, singular comunidad?,
¿Fue el decreto de 1848 o incluso anterior?, ¿Fue formado
con indios declarados mestizos o jubilados y, por
consiguiente, liberados de la obligación de la vida
comunitaria? ¿O fue la Guerra Guasu el evento catalizador?
Estas preguntas son difíciles de contestar.
Que se trate de campesinos asentados
clandestinamente a lo largo de la colonia o el período
independiente es poco probable, las características serían
las de cualquier campiña paraguaya. En ese sentido,
sostiene Susnik:
Al mismo tiempo que se intensificaba el
acriollamiento de las tierras de los “tava”, había
también cierta explosión demográfica del
mestizamiento, dimensionándose la convivencia
criolla, mestiza, india y parda; creció también un
“acriollamiento” culturo-económico que igualaba
al campesino-arrendatario o al campesino-bracero
criollo y al “indio pueblerino” en su realidad de un
“acriollado”; muchos elementos folklóricos
paraguayos fueron circunstanciados por esta
estructuración rural. (Susnik, 2017)
De la misma manera, cabe pensar que, si se hubiese
tratado de un vecindario levantado al margen del pueblo
[145]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
por aquellos que se liberaban del régimen comunitario,
difícilmente mantendrían su carácter indígena por tanto
tiempo. Tanto por su atractivo para los mestizos sin tierras
como por la tendencia de las mismas mujeres guaraníes de
tener hijos de paraguayos antes que de mitayos.
Vivir en su sementera familiar en las orillas del
pueblo -los jubilados, los premiados y los libres-, en
sus propios “ranchos pajizos”, era la expresión de
la liberación de la opresión económica, del servicio
mitario, de las faenas comunales y de conchabos
forzados. (Susnik, 2017)
Indígenas provenientes de otras localidades,
sumados como deportados y que no fueron asimilados por
completo por la cultura local tampoco se debería descartar
quizá. Recordemos que Itá fue repoblado desde un
principio por habitantes de parajes lejanos sometidos por
los españoles. Y aunque se trataban, en general, de otros
guaraníes, nos recuerda Susnik que había entre los mismos
algunas diferencias significativas y que las reducciones
funcionaron como unificadores culturales en ese sentido.
Incluso en plena época de Carlos Antonio López,
algunos indígenas del norte fueron deportados a Itá, no
obstante, a esas alturas, había una “incompatibilidad entre
los Guaraníes aculturados y los Guaraníes monteses, si bien
el mismo origen parcial, era abierta e infranqueable”
(Susnik, 2021).
La guerra como causa es una tesis muy plausible,
con la cautela de no caer en la creencia de que es la causa
de todo, o la explicación a todo, como muy a menudo
[146]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
ocurría en la historiografía. Pero en esta ocasión, la teoría
tiene considerable asidero, ensaya Hay:
Debido a los extremos horrores de la guerra,
pequeñas poblaciones de refugiados se reunieron en
“islas” geográficamente aisladas (bolsones) en el
campo paraguayo. Un gran componente de la
población de estos enclaves eran “madres que
perdieron sus niños en la confusión de la retirada”
como también “niños que se convirtieron en
huérfanos”. Las pequeñas poblaciones que
habitaban estos enclaves se convirtieron en
“clanes” unidos por un “instinto de
autopreservación” y continuaron viviendo en el
miedo y el aislamiento durante los tiempos
extremadamente confusos que siguieron al final de
la guerra. (Hay, 1999)
Ahora bien, como ocurre frecuentemente en
investigación, una posible respuesta lleva a otras preguntas.
Aquí, por ejemplo, nos encontramos con la misma duda, si
fuese formado exclusivamente por refugiados de guerra,
¿pudieron haberse diferenciado tanto del resto de los
iteños? ¿Por qué no volvieron a sus vidas, terminada la
hecatombe? Sin embargo, la tradición oral recoge algo que
tiene que ver con la Guerra de la Triple Alianza, al menos,
según doña Silvina, y es que Itá estuvo en el camino de
aquella danza de muerte y destrucción, de hecho, al otro
lado del pueblo, hacia el cerro Arrua’i, se produjo una
pequeña escaramuza entre aliados y vigías iteños
encargados de incordiarlos.
[147]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Afirma doña Silvina, según recuerda de los relatos
de su abuela, que algunos escapados de aquella
fantasmagórica caravana que “acompañaba” al ejército de
López, entre los que se encontraba su bisabuela, se
refugiaron en Costa Alegre. El relato que ella recoge da
cuenta que el camino seguido por estos desdichados,
atravesó Itá por un viejo camino que unía este pueblo con
Pirayú y, por ende, Cerro León. Ese viejo tramo es nada
menos que el que cruzando el Paso Aquino, Paranambú,
orilla noreste de Itá, pasa junto a Costa Alegre, al otro lado
del arroyo Yhovy y tiene como destino Itauguá, Ypacaraí
y Pirayú.
Esto cobra vida si lo contrastamos con lo expuesto
por Susnik, recordando que la misma nos cuenta que
incluso muy al norte, ya en el epílogo de la contienda de la
tríplice alianza, hubo casos de “mujeres “residentas” que se
acogieron a las tolderías de los Monteses” (2021). De
acuerdo a algunos testimonios, esto se repitió durante la
guerra civil del 47 cuando perseguidos políticos
encontraron refugio en esta misma comunidad.
En todo caso, parece ser más plausible lo hallado
por la propia Susnik, tras el decreto de disolución de los 21
pueblos de indios de 1848, familias enteras se decidieron a
volver a alejarse del opresivo régimen de comunidad, que
creían se estaba extinguiendo por fin. Sin embargo, este
régimen comunitario opresivo no terminó allí, en la
práctica solo se pasó directamente su control a manos del
Estado. Y ahora resultaba más opresivo incluso, con
deportaciones al norte si no cumplían las nuevas
[148]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
expectativas del gobierno (Cantero Fernández, 2024;
Telesca, 2017).
El presidente López esperaba liberar las fuerzas
productivas de toda esa población nativa, al no darse los
resultados esperados, el propio el mandatario se quejaba
amargamente por la improductividad manifiesta y él
mismo los seguía llamando indios (Telesca, 2017; Cantero
Fernández, 2024), con toda la carga semántica de siglos
que aquel decreto “intentaba” alivianar. Además,
parafraseando a Telesca, ¿qué idea de ciudadanía o
nacionalidad podían tener los que de la noche a la mañana
se convertían en ciudadanos luego de vivir una vida entera
en su pueblo indio? (2015).
Precisamente, Telesca aporta pistas y preguntas
clave, según él, “huidas, robos, desgano fueron las
respuestas de muchos de los habitantes de los pueblos de
indios convertidos en ciudadanos por medio del Decreto
del 7 de octubre de 1848” (2017). A renglón seguido
sugiere, “necesitamos aun profundizar en el resto de la
población que no huía ni robaba ni dejaba de cumplir los
trabajos que los mayordomos le asignaban” (ídem).
A continuación, ofrece preguntas clave que
creemos podrían estar relacionadas con el caso Costa
Alegre, en el sentido de que esta comunidad quizá encontró
formas de resistencia que no chocaban con la política de
gobierno, pero que les permitió salvaguardar sus modos de
vida. Se pregunta Telesca:
¿Cuáles fueron sus tácticas de sobrevivencia? ¿Se
pueden vislumbrar diferencias entre el accionar de
los indígenas con el resto de la población campesina
[149]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
quienes también vivían arrendando y participando
en las exigencias del Estado? ¿Cuál era el verdadero
control del Estado sobre la sociedad? ¿Era tan
omnipresente como se suele sostener? (ídem)
Esa última pregunta no deja de ser interesante en
cuanto podría explicar que una comunidad haya estado
“escondida” tanto tiempo en medio de la sociedad mestiza.
Huston (2017) llegó a la conclusión, por ejemplo, de que el
régimen francista, muy parecido al de López, no era
omnipresente como se suele pensar.
Otras investigaciones recientes, refuerzan la
hipótesis de que no fue al unísono la consumación de la
nacionalización. De acuerdo con el historiador francés Luc
Capdevila (2020), basándose en trabajos de su compatriota,
la antropóloga Capucine Boidin, “hasta el decenio de 1860
estos "grupos indígenas", descendientes de indios de las
reducciones, habían conservado su identidad. Al momento
de la movilización general, fueron enrolados como
cualquier paraguayo común”. El historiador francés afirma
que “la nacionalización de los guaraníes fue conquistada
con la guerra”. No obstante, gobiernos de la posguerra
seguían nacionalizando indígenas, aunque ya no
descendientes de reducciones (Susnik, 2021).
También Telesca explica que “desaparecieron
ciertamente como unidades administrativas, pero no como
pueblos y hasta la guerra la documentación nos permite ver
que no variaron mucho”, (2017) y ofrece un ejemplo que lo
ilustra a la perfección,
En enero de 1866 (la guerra había comenzado un
año antes) el responsable de la escuela de Tobatí
[150]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
presentaba a las autoridades la lista de 30 oriundos
leccionados en las flechas así como en los arcos",
de los cuales 23 aún tiene apellido indígena,
inclusive su maestro, Andrés Arepocó. (ídem)
Pero quizá el cuándo (aunque es parte de nuestro
objetivo principal) no sea tan interesante como el por qué
o el cómo. Tanto Susnik, Whigham, Hay y otros coinciden
en que el parecido entre los indios pueblerinos y los
campesinos paraguayos era notable. Las diferencias eran
cada vez mínimas .
A este respecto refiere Telesca que “en la sociedad
circundante no ' desentona' un indígena. Esto no sólo se da
porque los colores de piel no se diferencien, sino sobre todo
porque todos comparten el mismo universo cultural"
(2021) .
Este mestizaje, iniciado ya en 1537, se acentúa
según Susnik, a mediados del siglo XVIII con lo que ella
llama el bracerismo .
Estos grupos se homogeneizaron completamente,
sobre todo después que el bracerismo llegó al
máximo hacia fines del siglo XVIII y muchos de los
guaraníes vivían ya prácticamente en las orillas de
sus antiguos táva, donde fundaron otra vez sus
propios " teyupá " , sus ranchos, sus lotes, iniciándose
un rápido mestizamiento con la otra población
periférica. (Susnik, 1983)
Además, este fenómeno tiene sus peculiaridades en
Paraguay. Para Susnik, “el proceso se vuelve mucho más
complejo ( ...) observándose lo que puede llamarse el
[151]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
blanqueamiento del mestizo”. Ella misma reconoce que
amerita una investigación más exhaustiva.
Se trata de un proceso complejo que debe ser
motivo de estudio por genetistas y antropólogos
físicos; pero lo real es que en el Paraguay este
mestizamiento del que estamos hablando,
mestizamiento mixto, es ya un proceso de cruce de
guaraní con mestizo, mestizo con mestizo, mestizo
con criollo, guaraní con criollo, etc., y siempre con
un blanqueamiento del mestizo. (Susnik, 1983)
Esta sistemática homogeneización parecía que iba
a alcanzar su consumación luego de la liberación de Itá
como pueblo indio, en 1848.
Nuevamente comenzó un amplio proceso de
mestizamiento, puede decirse casi una explosión de
mestizamiento para aquella época como
consecuencia de esta medida de López, máxime
cuando ya no había las diferencias culturales entre
los guaraníes y la población paraguaya campesina,
como había habido diferencia en los siglos XVI o
XVII entre guaraníes y españoles. Prácticamente
diferencias no había ni cultural, ni religiosa, ni
social. Eran prácticamente las mismas pautas y
entonces el mestizamiento fue rápido, natural, sin
ninguna imposición. (Susnik, 1983)
Sin embargo, un dato curioso que arroja la propia
Susnik parece en suma contradictorio, ella relata que
“según el posterior padrón del gobernador Alós en 1790, el
“tava” Itá, con 929 almas, representaba el grupo guaraní
pueblerino más consciente y cerrado, con pocos hijos
[152]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
mestizos” (Susnik, 2017). En plena víspera de la
independencia, contra cierto consenso de algunos
investigadores que afirman un sistemático e incontenible
mestizamiento, era de esperarse que Itá, el pueblo más
antiguo y por más de un siglo el más cercano a la capital,
fuese el más aculturado o, mínimamente, el menos
“cerrado”22.
De hecho, la tradición oral recoge la existencia de
otros lugares, no muy lejos de Costa Alegre, donde también
hubo poblaciones de aquellos iteños originarios y no se
resistieron a ser absorbidos. Don Carlos, lugareño de 60
años, recoge el relato de que cuando llegaron sus
antepasados, poco después de terminada la Guerra de la
Triple Alianza, había nativos, a unos 1.500 metros del
enclave estudiado, siguiendo arroyo arriba, que se
22 Aquí debemos precisar que, hasta el fin de la colonia, los mestizos se
identificaban a sí mismos como españoles, por lo tanto, en el censo de Itá sus
habitantes aparecían o como indios o como españoles. Lo llamativo es que en
uno de los censos posteriores al mencionado por Susnik, toda la población iteña
apareció como española. ¿Cuál es la explicación de los estudiosos? De acuerdo
al Dr. Whigham (conversación personal), esto se debió probablemente a la
pereza de los funcionarios de gobierno que realizaron el censo. No podía tener
Itá solamente población española (aunque a los mestizos también se los
consideraba españoles en estos censos) debido a que, por ejemplo, el cabildo
debía estar constituido por indios exclusivamente. Más allá de ello, no es un
tema menor, porque según explica Telesca "en la historiografía paraguaya el
concepto de mestizaje es un término clave a la hora de comprender la identidad
del Paraguay" (Telesca, 2020); sin embargo, según el autor, a pesar del uso
indiscriminado del término, resulta sumamente complejo su análisis porque "a
pesar del mestizaje biológico y cultural nadie se consideraba a sí mismo como
mestizo, sino como español" (Telesca, 2015). Él mismo, por su parte, ofrece
pistas a partir de la obra de Susnik, para explicar este fenómeno socio-histórico:
"en la lengua guaraní hay dos palabras para designar al 'nosotros': ore y ñande
(...) El mestizaje implicaba exactamente abandonar el oréva de la aldea, para
incluir a todos en el ñandéva incluyente" (Telesca, 2020).
[153]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
desplazaron una vez que los primeros inmigrantes, como
los Gerding, se asentaron allí, hoy no quedan rastros.
También doña Silvina asegura que alrededor de la
cancha del club 24 de junio (homenaje a San Juan quizá),
hubo un antiguo teyupá, hoy día, asiento de una importante
organización artesanal iteña (Colectivo de mujeres
alfareras nativas de Caaguazú, Itá, Paraguay, 2020). Otro,
también a unos kilómetros de nuestro objeto de estudio, en
los alrededores de la capilla San Blas Curril. No obstante,
de estos lugares solo quedan vestigios mínimos y comunes
en todo Itá como la cerámica.
De acuerdo con estos testimonios, luego de la
guerra Guasu, había una población indígena dispersa por
toda la zona, 100 años después todavía eran reconocibles
unos pocos enclaves que guardaban celosamente sus
propias técnicas artesanas, hasta que finalmente, quedó uno
solo.
Si bien estamos en condiciones de afirmar que, a
todas luces, la comunidad rural Costa Alegre fue un antiguo
enclave indígena que mantuvo sus características como tal
hasta, al menos la década de 1990, todavía queda la
pregunta más interesante. ¿Por qué o cómo pudo sobrevivir
o resistir tanto tiempo el proceso de aculturación total?
La norma ha sido siempre que de los que salían de
sus táva se integraran naturalmente a la sociedad mestiza
circundante, y los que entraban fuesen mestizos que
permitían una aculturación paulatina. ¿Entonces qué pasó
con Costa Alegre? Solo nos queda ensayar algunas
hipótesis.
[154]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Es muy probable que al momento de decidir
autopreservarse (imposible determinar el momento
exacto), tal como indican los historiadores , no eran muy
diferentes al resto. Sin embargo, el tiempo hizo que esas
diferencias fuesen notorias cada vez más al producirse una
" evolución" natural de la sociedad iteña circundante
mientras Costa Alegre se aferraba a su antiguo modo de
vida.
Esto quizá se pueda notar en la actitud de sorpresa
de algún que otro testigo ante la vestimenta de algunas
señoras de la comunidad ya en las postrimerías del siglo
XX. Hay que recordar que la vestimenta no era una
cuestión de simple moda en siglos pasados, era un
indicador de status social y jurídico.
Tal es así que Telesca recoge un interesante caso de
un indígena declarado español (como se llamaba a los
mestizos en Paraguay) . Este caso fue analizado por
historiadores de fuste en el pasado como Juan Carlos
Garavaglia y Rafael Eladio Velázquez. Si bien ambos
estudiaron el caso con criterios dispares, lo que nos interesa
en este caso es el papel que detentaba la vestimenta para
decidir si alguien era indio o español, como eran conocidos
los mestizos .
El historiador argentino, Garavaglia, sentencia de
manera ejemplar esta situación al afirmar que " ... ya
sabemos que el hábito no hace al monje, pero sin embargo ,
un indio con capote es un mestizo " (citado en Telesca,
2021 ) . El propio Telesca reflexiona que “pareciera que el
tema del status bajo el cual comprender a la población
[155]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
paraguaya no está aún resuelto ni siquiera entre los mismos
historiadores analizando el mismo caso " (Telesca, 2021 ).
Como estudioso de las fuentes primarias afirma
que:
La conformación de la sociedad paraguaya es
mucho más compleja de lo que los padrones y
censos nos muestran ( ...), bien sabemos que las
fronteras eran bastante permeables , y que incluso
dentro de cada categoría se esconde un mundo de
diferencias . (Telesca, 2021)
No sabemos en qué momento esas diferencias
desaparecieron ( ?), lo que sí sabemos es que el cruzar la
frontera de la paraguayidad ha sido poco tolerado en los
últimos tiempos. “El paraguayo, decía Susnik " ... se siente
' realizado ' dentro de su comunidad nacional, pero se
encierra recelosamente en su ‘ unicidad' cultural frente al
mundo extraño” Rehnfeldt (2024) .
Esto lo atestiguó Diego Hay en 1989 en Tobatí,
cuando los tobateños, sus amigos “ me señalaron algo que
ya había notado; que como grupo, la gente parecía ser
diferente en apariencia de la mayoría de los tobateños, y
tenían muchas de las características visibles asociadas con
los grupos indígenas guaraníes” (1999) .
Lo mismo se puede decir de las edificaciones , quizá
con mayor razón en este caso, dado que el nombre
peyorativo que encontraron los paraguayos para nombrar
un vecindario vecino, hace referencia directa a ello, Torto,
que, evidentemente, deriva de toldo o toldería.
Susnik describe a lo largo de sus obras las ansias
del indio que vivía en una reducción de ser libre y tener su
[156]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
casa al estilo del campesino libre, es decir, una choza
individual, no comunal. Aquí también es probable que en
principio no hubiese diferencias y que, por ejemplo, fuese
común el techo de paja terminado en culata jovái23, por
algo, así lo recoge el arte popular24. Pero, evidentemente,
las casas paraguayas sufrieron cierta evolución, cosa que,
al parecer tardó en llegar a este barrio.
Y así como el acento villarriqueño siempre le ha
resultado llamativo y pintoresco al resto del país, el acento
peculiar de los habitantes de Costa Alegre tampoco pasó
desapercibido a sus vecinos, quienes no se ahorraron
cargadas por ello. A ojos de nuestros informantes, el
blanqueamiento del que habló Susnik, al parecer, también
se hizo esperar, exceptuando las nuevas generaciones.
Quizá la última o una de las últimas preguntas sea
¿en qué momento se abrieron definitivamente al mundo?
De manera unánime los testimonios apuntan al
ingreso del transporte público, para lo cual se abrió la calle
que, a su vez, posibilitó el tendido eléctrico. Esto, no
obstante, permitiría que, así como ellos podían salir,
cualquiera podía entrar a su comunidad más que nunca. De
esa misma época data la construcción de una capilla propia,
Santa Catalina. También motivo de orgullo, antes de este
oratorio, algunos lugareños preferían ir al catecismo en la
capilla de Santísima Cruz de la vecina compañía de Potrero
Po’i que a la de San Lorenzo, antigua iglesia de Yhovy,
específicamente, Calle Pytá, un vecindario hostil, al
23 Culata Yobái - Wikipedia, la enciclopedia libre
24 [Link]
[157]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
parecer. Igualmente, sumado a esto, muchos niños
preferían ir a la escuela de la vecina Caraguata’ity que a la
escuela San Lorenzo de la propia compañía
Al no haber ya forma de “esconderse” de la
sociedad circundante, lo más probable es que se hayan
sentido impelidos de aggiornarse a ese nuevo orden de
cosas. Al tiempo que el ómnibus los llevaba a su lugar de
trabajo o al mercado, así también traía gente extraña que
pasaba frente a sus “humildes” casas.
Ello quizá dejó en evidencia las diferencias que
antes no todos conocían y agudizó la discriminación, o
simplemente esa calle facilitó la integración de manera
natural. Integración que no tiene marcha atrás, hace diez
años un jovencito, a diferencia de sus padres y muchas
otras historias de amor, siendo de Costa Alegre
“conquistaba” a una doncella de Calle Pyta, hoy no solo es
común, sino que incluso hay nuevos actores.
Hace seis años, una comunidad indígena se asienta
en Yhovy, en lo que hoy se conoce como Yary Miri, no
pasó tiempo para ver las primeras uniones de mujeres de la
comunidad con varones de Costa Alegre y de otros lugares
de Yhovy.
Hoy, recorriendo las plazas y calles de la ciudad de
Itá o sus compañías, nada nos remite a su pasado indígena
acaso ya ni siquiera en Costa Alegre. Un minúsculo enclave
que resistió lo que pudo siglos de sistemático
mestizamiento, un decreto de disolución, el abandono de
apellidos ancestrales, inmigración durante siglos (primero
de mestizos y luego de extranjeros), y la constante burla de
[158]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
los vecinos. Al fin parece ser este, el final del camino, luego
de un largo y extraordinario recorrido de 175 años.
Y así como reflexiona Hay, este no debería ser un
asunto de mera curiosidad antropológica, tampoco es para
reforzar remanidos lemas nacionalistas que siempre
confluyen en la “raza guaraní” o el singular mestizaje, debe
motivarnos un auténtico interés por entender fenómenos
sociales, culturales, históricos que escapan por mucho a la
literatura (histórica, sobre todo) tradicional. Debe
permitirnos entrever que la historia local, la microhistoria,
es tanto o más valiosa que las construcciones hechas desde
la categoría Estado-nación, al menos para sus protagonistas
directos, hombres y mujeres de a pie, los subalternos de
remotas localidades.
Si es así, la importancia de dichos grupos sería
mucho más que simplemente la del interés del
anticuario en reliquias culturales, sino la de una
oportunidad real de reconstruir la muy nebulosa y
confusa historia de la historia popular paraguaya en
la era de postguerra. Debería ayudar a pulir la
noción aceptada de que la existencia de los
habitantes indígenas del campo paraguayo era
meramente eliminada por ley, e introducir el punto
de vista de que el cambio cultural real es el
resultado de fuerzas mucho más profundas y
complejas. (Hay, 1999)
El caso de Costa Alegre plantea así interrogantes
fundamentales para comprender los procesos de
transformación y resistencia cultural en el Paraguay post-
colonial y post-independiente. A diferencia de otros
[159]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
enclaves que fueron completamente absorbidos por la
sociedad paraguaya, esta comunidad logró mantener rasgos
distintivos hasta fines del siglo XX o más, incluso, estando
muy cerca de Asunción, madre de la conquista y la
colonización.
[160]
Capítulo 10. Conclusión
"Y llegará el tiempo en que se
abolirá el nombre de Indio "
(Susnik, 2017) .
Pareciera ser definitiva esta sentencia de Whigham
cuando dice: “los pueblos de indios del Paraguay
desaparecieron, sin dignidad ni enojo" (2011). Tal vez no
desaparecieron del todo, resistieron lo que pudieron,
mucho más de lo que se creía. Sin embargo, no es un asunto
sencillo , en el Paraguay mestizo, en una nación
autodefinida como "homogénea " , que se vuelve
extremadamente complejo inquirir sobre autoconcepto,
autopercepción, identidad étnica, etc. (ABC Color, 2022);
especialmente cuando algunos términos vienen con pesada
carga semántica. Haría falta, quizás, la realización de
estudios genéticos para determinar el grado de herencia
guaraní directa en este vecindario, con más razón si es que
en general los paraguayos "tenemos el 85% de sangre
guaraní" (ABC Color, 2018).
A lo dicho, parece estar demostrado, que Costa
Alegre es un antiguo asentamiento de varias familias
guaraníes que, hace unos 175 años salieron de su táva,
amparados en el decreto de López. Una comunidad más
bien cerrada hasta hace unas décadas atrás , con una fuerte
rivalidad con sus vecinos que usaban términos despectivos
para referirse a ellos como Torto, tortogua (torteño).
[161]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Se habla aquí, definitivamente, de un vecindario
que se fue adaptando a los nuevos tiempos, cosmopolita, y
exagerando bastante; hoy en día cuenta con asfaltado,
alumbrado público, fibra óptica para internet, y ciudadanos
de origen diverso: una brasileña casada con paraguayo e
hijos brasileños y argentinos, unos metros más
encontramos a un paraguayo casado con indígena, no muy
lejos un alemán con paraguaya. La marihuana no está
ausente, el éxodo tampoco les es ajeno, con hijos
desperdigados por São Paulo, Buenos Aires o Madrid, y al
igual que antaño, muchos no vuelven, aunque redes
sociales mediante, los lazos se mantienen fuertes, y el
sentido de pertenencia también.
Por siglos supo mantener una identidad que de a
poco va quedando en el olvido. Por el momento pervive en
la memoria (el acento y algún que otro rasgo) de los
adultos. Los niños, por su parte, escuchan estas historias
con extrañeza, ya nada les dice la palabra Torto o su
gentilicio tortogua. Finalmente, luego de una larga
resistencia, la paraguayidad los engulle, como a todas las
minorías dentro de ella, sean cuales sean sus orígenes.
Costa Alegre tiene hoy el desafío (difícil) de no
olvidar sus raíces y recibir a sus nuevos vecinos, los ava
guaraní y mbya de Ygary Mirĩ25, con apertura y respeto. Es
muy probable que haya fusión (que ya empezó), una nueva
“amalgama” que solo el tiempo nos dirá qué camino toma.
Por lo pronto, son los de Costa Alegre los que se acercan a
25La comunidad indígena, una de las pocas en el Departamento Central y la
única en Itá, se instaló a escasos metros de Costa Alegre, dentro de la compañía
Yhovy, hace unos cinco años.
[162]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
estas comunidades en busca de mujeres. También esta
nueva comunidad podría aprender de la historia de Costa
Alegre, la alguna vez comunidad indígena.
El idealizado y simplificado mestizaje es uno de los
fenómenos culturales y biológicos menos estudiados y, por
tanto, menos problematizados por la historia y la
antropología, a pesar de ser “un término clave a la hora de
comprender la identidad del Paraguay” (Telesca, 2020); el
Paraguay como un todo, pero también unidades más
pequeñas dentro de él. A partir de este primer acercamiento
a los orígenes de una comunidad segregada de un antiguo
pueblo indio, el siguiente paso podría ser repensar al
mestizo, al paraguayo, al indígena, al afroparaguayo, al
inmigrante.
Esto, no obstante, no se podrá lograr sin nuestra
principal antropóloga, cuya pista dio pie a este trabajo, pero
con quien seguimos en deuda a pesar de este esfuerzo, pues,
como afirma Telesca, “la producción historiográfica de
Susnik no ha sido suficientemente aprovechada en el
ámbito local. Se da por sentado y asumido que el mestizaje
se produjo pero muy pocas veces se analiza cómo se
produjo el proceso de mestizamiento” (2020).
Esta investigación arroja luz sobre una pequeña
comunidad segregada de Itá, pueblo de indios, cuyos
orígenes se remontan hasta donde la memoria colectiva ya
no es capaz de llegar. Quizá en el lejano 1848, o tal vez
poco después, en 1870, eso no lo sabremos, pero
evidentemente no muy tarde, porque hoy sabemos que
abrazaron su antigua cultura antes de ser absorbida
completamente, su teko yma, lo más que pudieron. Sin
[163]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
olvidar que este tipo de hallazgos solo es posible cuando el
Estado invierte en ciencia.
Hoy, Costa Alegre se abre a la sociedad
globalizada, luego de un largo camino que les permitió
pasar de ser indios a ser ciudadanos paraguayos (sea lo que
sea que haya significado eso al principio para ellos), para
finalmente ser ciudadanos del mundo.
Sistematización final
La investigación sobre Costa Alegre revela un caso
excepcional que desafía las narrativas dominantes sobre la
disolución de los pueblos de indios en Paraguay y obliga a
repensar los procesos de transformación cultural en el
contexto postcolonial latinoamericano. Este estudio de
caso, sustentado en el análisis de fuentes documentales,
testimonios orales y evidencia material, demuestra que los
procesos de aculturación y resistencia fueron
significativamente más complejos y prolongados de lo que
la historiografía tradicional ha considerado.
La singularidad de Costa Alegre radica en varios
aspectos fundamentales:
1. Su ubicación geográfica: A diferencia de otros
casos documentados de supervivencia cultural
indígena, como Pa'í Kokué en Tobatí
(estudiado por Hay), Costa Alegre se encuentra
a menos de 40 kilómetros de Asunción, en el
corazón mismo del proceso de mestizaje
paraguayo. Esta proximidad al centro del poder
colonial y republicano hace aún más notable su
capacidad de resistencia cultural.
[164]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
2. Su temporalidad: La persistencia de rasgos
culturales distintivos hasta finales del siglo XX
representa un desafío directo a la tesis de la
rápida asimilación post-1848. Este hallazgo
sugiere la necesidad de revisar las
periodizaciones tradicionales sobre los procesos
de transformación cultural en Paraguay.
3. Sus estrategias de supervivencia: La comunidad
desarrolló mecanismos complejos de
preservación cultural que incluían:
• Mantenimiento de patrones de asentamiento
tradicionales
• Preservación de prácticas culturales
específicas
• Desarrollo de una endogamia selectiva
• Conservación de un acento lingüístico
distintivo
• Continuidad de técnicas artesanales
tradicionales
El análisis de los testimonios orales y la evidencia
material sugiere que el origen temporal de Costa Alegre
podría vincularse a dos momentos históricos cruciales: el
decreto de López de 1848 o la Guerra de la Triple Alianza.
Sin embargo, más allá de la determinación exacta de su
origen, lo verdaderamente significativo es el proceso de
resistencia cultural que desarrolló la comunidad, creando
estrategias adaptativas que le permitieron mantener su
identidad mientras negociaba su relación con la sociedad
paraguaya circundante.
[165]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
La transformación definitiva de Costa Alegre,
iniciada en la década de 1990, representa un caso
paradigmático de cómo los cambios infraestructurales
(transporte público, electrificación) pueden catalizar
transformaciones culturales profundas. Este proceso de
apertura y transformación final merece especial atención
por varias razones:
1. Demuestra la importancia de los factores
materiales en los procesos de cambio cultural.
2. Ilustra cómo la modernización puede acelerar
procesos de integración que habían resistido
durante décadas.
3. Evidencia la complejidad de las negociaciones
identitarias en contextos de rápida
transformación social.
Los hallazgos de esta investigación tienen
implicaciones teóricas y metodológicas significativas para
varios campos:
Para la historiografía paraguaya:
• Cuestiona la narrativa del mestizaje
homogéneo y lineal
• Desafía la tesis de la rápida asimilación post-
1848
• Demuestra la importancia de la microhistoria
para comprender procesos más amplios
• Sugiere la necesidad de revisar las categorías
tradicionales de análisis étnico
Para la antropología histórica:
• Aporta evidencia sobre la persistencia de
patrones culturales en contextos adversos
[166]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
• Ilustra la complejidad de los procesos de
resistencia y adaptación cultural
• Demuestra la importancia de combinar
métodos etnográficos con análisis histórico
• Sugiere nuevas formas de abordar el estudio de
comunidades en transición
Para los estudios sobre identidad y mestizaje:
• Cuestiona las concepciones simplistas sobre la
formación de identidades nacionales
• Demuestra la persistencia de identidades
subalternas en contextos de homogeneización
• Ilustra la complejidad de los procesos de
negociación identitaria
• Sugiere la necesidad de nuevos marcos
conceptuales para entender el mestizaje
El caso de Costa Alegre también plantea
interrogantes fundamentales sobre la naturaleza de la
resistencia cultural:
1. ¿Qué factores específicos permitieron la
supervivencia de rasgos culturales distintivos
en un contexto de fuerte presión
asimilacionista?
2. ¿Cómo se relaciona la preservación de la
identidad cultural con las estrategias de
adaptación económica y social?
3. ¿Qué papel jugaron las mujeres en la
transmisión y preservación de elementos
culturales distintivos?
[167]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
4. ¿Cómo influyó el aislamiento geográfico
relativo en la preservación de patrones
culturales?
Las implicaciones contemporáneas de este estudio
son igualmente significativas. La actual transformación de
Costa Alegre, caracterizada por:
• La diversificación demográfica
• La incorporación de nuevas tecnologías
• La migración transnacional
• La interacción con nuevas comunidades
indígenas representa un nuevo capítulo en su
historia de adaptación y transformación. La
presencia de comunidades indígenas como
Ygary Mirĩ en las cercanías añade una
dimensión adicional a esta historia, sugiriendo
que los procesos de negociación identitaria y
cultural continúan en el presente.
Esta investigación contribuye significativamente a:
1. La comprensión de los procesos de
transformación cultural en contextos de
asimilación forzada.
2. La documentación de estrategias de resistencia y
adaptación desarrolladas por comunidades
subalternas.
3. La revisión crítica de las narrativas tradicionales
sobre la formación de la identidad nacional
paraguaya.
4. La valoración de la importancia de la
microhistoria para comprender procesos
históricos más amplios.
[168]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Los desafíos futuros incluyen:
1. La necesidad de preservar la memoria
histórica de estos procesos mientras la
comunidad se integra cada vez más a la
sociedad globalizada.
2. La importancia de documentar y analizar las
transformaciones actuales que experimenta la
comunidad.
3. La urgencia de realizar estudios comparativos
con otras comunidades similares en Paraguay
y la región.
4. La necesidad de desarrollar nuevos marcos
conceptuales para entender estos procesos de
transformación cultural.
Futuros estudios podrían profundizar en:
• Las estrategias específicas de resistencia
lingüística
• Los patrones de parentesco y su evolución
• La transformación de las prácticas
económicas
• La influencia de la migración en la identidad
comunitaria
• Las nuevas formas de negociación identitaria
en el contexto global
Esta investigación demuestra que, contrario a lo
afirmado por algunos historiadores, los pueblos de indios
no desaparecieron. Por el contrario, desarrollaron
estrategias complejas de supervivencia cultural que
merecen ser estudiadas y documentadas. El caso de Costa
Alegre sugiere que pueden existir otras historias similares
[169]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
aún no documentadas en el territorio paraguayo, esperando
ser descubiertas y analizadas.
En última instancia, este estudio no solo contribuye
al conocimiento histórico local, sino que también aporta
elementos valiosos para la comprensión de los procesos de
transformación cultural en contextos de asimilación
forzada, la persistencia de identidades subalternas, y la
complejidad de las negociaciones identitarias en
sociedades poscoloniales.
[170]
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2020/
[174]
Anexo 1. Decreto declarando ciudadanos libres
a los Indios naturales de toda la República. 7
de Octubre de 1848
¡Viva la República del Paraguay!
¡Independencia o Muerte!
El Presidente de la República
Considerando:
1º Que los Indios naturales de los pueblos del
territorio de la República, durante los siglos que cuentan de
fundación, han sido humillados, y abatidos con todo género
de abusos, privaciones, y arbitrariedades, y con todos los
rigores del penoso pupilage en que les ha constituido, y
perpetuado el régimen de conquista.
2º Que demasiado tiempo han sido engañados con
la promesa fantástica de lo que llamaban sistema de
libertad de los Pueblos. Si alguna vez se ha pensado en la
libertad que se les ha ofertado, ha sido precisamente para
desengañarles de una tal esperanza. El plan de esa libertad
conservaba el Ramo de tributos, los cabildos y Justicias;
establecía una caja de comunidad: la pensión de destinar
todos los Indios de cada pueblo, en alguna parte del año,
para cultivar los bienes de Comunidad; y además la carga
de dos pesos anuales que debían pagar todos los Indios
desde la edad de 18 años, hasta la de cincuenta: un reparto
de terrenos con la condición de no poder enagenarlos, sino
conservarlos para que á la vez puedan incorporarse de
nuevo en la Comunidad; y por fin, la variación nominal de
Mayordomos, en lugar de Administradores.
3º Que no es compatible con el presente estado de
la República, ni el funesto, y ruinoso régimen de
Comunidad, que reprobaban hasta los mismos interesados
en perpetuarlo, ni el sistema de libertad, discurrido
precisamente para apurar el sufrimiento de los naturales
[175]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
4º Que la actual Administración, teniendo presente
que el gobierno de los Indios ha sido estudiado para
perpetuarles en la rudeza; y haciéndose cargo de las
dificultades que en semejantes circunstancias pudiera
ofrecer el tránsito repentino de la opresión a la libertad, se
ha ocupado constantemente de hacer mejoras de
beneficiencia en dichos pueblos, preparándoles al goce, y
buen uso de sus derechos de libertad.
Decreta:
ARTÍCULO 1º
El Supremo Gobierno nacional usando de las altas
facultades que inviste, y contando con la aclamación de la
República, en el próximo Congreso: declara Ciudadanos de
la República á los Indios naturales de los veinte y un
pueblos del territorio de la República, á saber Ypané,
Guarambaré, Itá, Yaguarón, Atirá, Altos, Tobatí, Belen,
San Estanislao, San Joaquín, Itapé, Caazapá, Yutí, Santa
Maria de Fé, Santa Rosa, San Ignacio, Santiago, San
Cosme, Trinidad, Jesús, y el Carmen, que es de la antigua
Comunidad de Itapuá, hoy Villa de la Encarnación, se ha
formado y establecido entre el Caraguatá, y el Tacuarí,
afluentes del Paraná.
ARTÍCULO 2º
Quedan suprimidos los Cabildos, Justicias,
Corregidores, y Administradores de los veinte y un pueblos
mencionados.
ARTÍCULO 3º
Se nombrará un Juez de paz, y un gefe de milicias
en el distrito de cada uno de los expresados veinte y un
pueblos, sobre el mismo pie de ambos oficios en lo demás
de la Campaña.
ARTÍCULO 4º
En el distrito de cada uno de dichos pueblos será
nombrada por el Supremo Gobierno nacional una
[176]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Comisión que en los primeros años de la libertad de los
naturales, promueva en ellos la conveniente emulación en
los trabajos de su agricultura, e industria para agenciar el
mantenimiento de sus familias, y esté a la mira de la
continuación, y mejoras de las escuelas de primeras letras,
y de los oficios mecánicos que poseen los pueblos.
ARTÍCULO 5º
Las Comisiones que establece el anterior artículo 4º
se referirán sobre los objetos de sus encargos, a la comisión
que se nombrará en esta Capital con las ordenes, e
instrucciones convenientes.
ARTÍCULO 6º
En los tres primeros años de la libertad de los
naturales de los pueblos, á saber, desde el próximo
venidero de 1849 no pagarán diezmos, derechos
parroquiales, ni la moderada pensión anual impuesta á los
arrendatarios de tierras públicas.
ARTÍCULO 7º
Las personas y familias que quieran establecerse en
otros partidos, lo podrán verificar con el pase de las
autoridades territoriales.
ARTÍCULO 8º
Los jóvenes desde la edad de diez y siete años hasta
la de treinta y tres, que quieren voluntariamente seguir la
carrera de las armas, se presentarán a lo gefes de milicias
de las respectivas jurisdicciones, y estos darán cuenta al
Gobierno con listas nominales, para las ulteriores
providencias.
ARTÍCULO 9º
Las Iglesias de las doctrinas quedan destinadas para
parroquiales de los respectivos distritos, debiendo
transmitirse esta disposición al Reverendo Obispo
Diocesano para los fines consiguientes.
ARTÍCULO 10º
[177]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Los Corregidores, y los empleados de los Cabildos
de los referidos veinte y un pueblos, recibirán del Tesoro
Nacional por una vez, una pensión.
ARTÍCULO 11º
Se declaran propiedades del Estado los bienes,
derechos y acciones de los mencionados veinte y un
pueblos de naturales de la República.
ARTÍCULO 12º
Los Administradores, y Corregidores asociándose
de los Comisionados de Gobierno, practicarán con la
formalidad del juramento, y con asistencia de los Cabildos,
y Tenientes Corregidores, un Inventario puntual, y exacto
de los bienes raíces, muebles, y semovientes, y de
cualesquiera propiedades, acciones, y créditos de sus
pueblos, documentos, libros, y papeles útiles, sean los que
sean, y los presentarán al Gobierno, dentro de treinta días,
para las providencias que convenga tomarse.
ARTÍCULO 13º
Los Administradores, Corregidores, y Tenientes
Corregidores, evacuando el inventario que ordena el
artículo anterior, formarán un padrón exacto del número de
naturales de cada pueblo, y lo presentarán al Gobierno.
ARTÍCULO 14º
Se nombrará una Comisión que arregle el despacho
y archivo de los Inventarios, documentos, y papeles útiles
de dichos pueblos, y de todo lo que se fuese actuando en
consecuencia de esta disposición.
ARTÍCULO 15º
El presente Decreto se circulará a los expresados
veinte y un pueblos del territorio de la República, se
publicará por la prensa, y se insertará en el Repertorio
nacional. Dado en la Asunción a 7 de Octubre de 1848, año
39 de la Libertad, 38 del reconocimiento explícito de la
[178]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Independencia nacional. = Carlos Antonio López = Benito
Varela: Secretario interino de Gobierno.
[179]
Anexo 2. Registro fotográfico del trabajo de
campo
Integración de los Mbya Guaraní al torneo de
fútbol organizado en la cancha de Costa Alegre
[180]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Trabajos de alfarería de una vecina de Costa
Alegre en 2024
Nota. La milenaria artesanía guaraní, le da el sobrenombre de
ciudad del cántaro a Itá, y representó una importante actividad
económica en Costa Alegre desde sus orígenes hasta cerca de la década
de 1990. La imagen pertenece al trabajo de doña Paola Cantero, vecina
de la comunidad.
[181]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Calle de tierra en Costa Alegre de 2024
Nota. Característica anchura de la calle de Costa Alegre. Desde la
década de 1990 mantiene su estrechez.
[182]
Aldo Jones , Carlos Peris , Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
«Departamento de Villeta», donde actualmente se
encuentra Itá
550
Lugue
DEPARTAMENTO
DE
VILLETA Caramde
23:50 REFERENCIA
Partide de
CapitoldeDepartewesle
Capital de Parfiel
Partido
Cerres
Partido
de
Carepedué
o
Tabepy
i
SRILIAS
R
#
Partido
de
Quryndy
FORMOSA
ALGENGI Partide
ESCALA
ParticPertidodeSanJuan deReembucu
10
57-50
Nota. El arroyo Yhovy ya figura en este mapa de Federico de Gasperi
de 1920 (Imagoteca de Milda Rivarola) .
[183]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Inicios de la Capilla Santa Catalina y su actualidad
en 2024
[184]
Aldo Jones , Carlos Peris , Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
ENELCIELO
[ 185]
Anexo 3. Tablas de sistematización
Tabla 1. aspectos generales
Categoría Descripción
Compañía Yhovy, distrito de Itá,
Ubicación Departamento Central, Paraguay
Distancia de Aproximadamente 40 km
Asunción
Periodo de estudio 1848-presente
- Decreto de López (1848) o - Post
Origen temporal Guerra de la Triple Alianza
probable (1870)
[186]
Aldo Jones , Carlos Peris, Belén Torres , Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Tabla 2. Características culturales distintivas
Aspecto Descripción
Acento particular
Lingüístico comparable al villarriqueño
Casas con techo bajo
Arquitectónico ("torto" ) hasta 1990s
Tradición alfareral
Artesanal femenina (abandonada en 1980s)
Endogamia y aislamiento
Social relativo
Celebraciones
tradicionales con elementos
Festividades
guaraníes
Tabla 3. Evidencia material
Tipo Descripción
Fragmentos encontrados en
Cerámica diversos puntos
Vestigios de construcciones
Arquitectura tradicionales
Sitios Posible cementerio indígena
arqueológicos (no confirmado)
[ 187]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Tabla 4. Factores de cambio
Factor Impacto
Transporte Apertura de la comunidad
público (1994)
Electrificación Modernización
Educación Integración social
formal
Fútbol Integración comunitaria
Matrimonios Diversificación cultural
exogámicos
Tabla 5. Fases de transformación
Periodo Características Principales
Pre- Parte del pueblo de indios de Itá
1848
1848- Posible formación de la
1870 comunidad
1870- Periodo de resistencia cultural
1990
1990- Integración acelerada
presente
[188]
Aldo Jones, Carlos Peris, Belén Torres, Nolberto Valdez, Perla Godoy y Adriana Ramírez
Tabla 6. Desafíos actuales
Aspecto Descripción
Pérdida progresiva de
Identidad rasgos distintivos
Memoria Riesgo de olvido del
histórica pasado indígena
Relación con nuevas
Integración comunidades indígenas
Adaptación a cambios
Modernización tecnológicos
Tabla 7. Aportes a la historiografía
Área Contribución
Cuestionamiento del
Teórica mestizaje homogéneo
Metodológica Valor de la microhistoria
Documentación de
Empírica resistencia cultural
Replanteamiento de
Conceptual categorías étnicas
[189]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Tabla 8. Implicaciones para futuros estudios
Tema Líneas de Investigación
Rol en la transmisión
Género cultural
Patrones de resistencia
Lingüística idiomática
Estudios comparativos
Antropología regionales
Procesos de transformación
Sociología identitaria
[190]
Anexo 4. Origen histórico de la comunidad
rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) ... época
prehispánica evidencias materiales y
...
referenciales
Lectura territorial desde la arqueología
por Enrique Bragayrac
La comunidad de Costa Alegre se ubica como un punto de
intersección entre la memoria ancestral y los retos del
presente. Su historia es un espejo que refleja la compleja
relación entre las políticas coloniales y poscoloniales que
intentaron disolver las estructuras indígenas y los esfuerzos
locales por preservar su identidad cultural. A través de sus
paisajes, costumbres y tradiciones, la comunidad ha sido
capaz de sostener un diálogo constante entre la modernidad
y la memoria.
Esta investigación arroja luz sobre una pequeña comunidad
segregada de Itá, pueblo de indios, cuyos orígenes se
remontan hasta donde la memoria colectiva ya no es capaz
[191]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
de llegar. Quizá en el lejano 1848, o tal vez poco después,
en 1870, eso no lo sabremos, pero evidentemente no muy
tarde, porque hoy sabemos que abrazaron su antigua
cultura antes de ser absorbida completamente, su teko yma,
lo más que pudieron. Evidencias de las prospecciones
arqueológicas de superficie realizadas en la zona de
estudio, muestran presencia de fragmentos de alfarería
guaraní (Fig. 6 y 7) de estilo corrugado, asociado a
pequeños montículos y cerca del arroyo, lo que sugiere que,
por el estilo de la misma, que la cerámica es Tupi-guaraní
ya estaba consolidado cuando estos grupos empezaran a
dispersarse. Al mismo tiempo, si hacemos una
comparación preliminar entre las diferentes familias del
tronco Tupi, esta similitud desaparece (Fig. 2).
Fig. 2. Comparación de los nombres de distintos grupos del
tronco tupi-guaraní Tomado de Almedia & Rocio (2020).
Fuente (Castro, 2012, Landing et al 2018; Noguera 2011 y
Ribeiro 2008)
Un ejemplo de la alfarería encontrada en el sitio (Fig. 7 y
8), de estilo corrugado, fue reconocido en la nomenclatura
[192]
Enrique Bragayrac
de la alfarería (Noelli et al 2018), por medio de una
comparación entre el Tesoro de la Lengua Guaraní, de
Antonio Ruiz de Montoya (2002 [1640]) y datos
etnográficos de otros grupos de lengua Tupi-guaraní,
identificaron una similitud en la terminología de las ollas
cerámicas (Fig. 3).
Fig. 3. Comparación de los nombres de distintos grupos de
lengua Tupi guarani (Noelli et al 2018). Tomado de
Almeida & Rocio 2020.
La arqueología guaraní es una de las áreas donde se produjo
el mayor desarrollo del conocimiento acerca de los
[193]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
grupos indígenas de las tierras bajas suramericanas.
Distintos estudios interdisciplinarios –incluyendo
lingüística, antropología física y genética, etnohistoria,
etnografía y arqueología (Brochado 1984; Noelli 1998,
2004; Scatamacchia 1990; Soares 1998, 1999)–
ayudaron a consagrar una idea de que los grupos de
lenguas Tupi-guaraní poseían rasgos homogéneos, con una
lengua, hábitos, medios de subsistencia y organización
política y social similares.
La evidencia material, especialmente la alfarería, muestra
modos de elaboración con un estilo tecnológico común que
involucra una amplia escala geográfica (una parte
importante de la cuenca del Plata y el litoral atlántico
brasileño) y temporal (de casi dos milenios). Al producirse
la conquista europea en el siglo XVI las poblaciones
guaraní poseían una amplia distribución geográfica en el
este de Sudamérica (Figura 4).
[194]
Enrique Bragayrac
Fig. 4. Mapa arqueológico y etnohistórico de los Tupi en
Sudamérica (Mapa: Rafael Lopes). Tomado de Almedida
& Rocio 2020. En este mapa se puede observar la
localización del sitio, marcado con una leyenda que dice
GRUPO GUARANI, en la cuenca del Paraná, pero también
se observa la presencia cercana de grupos tupi-guaraní,
identificado a partir sus elementos tecnológicos en la
alfarería.
La dispersión guaraní hacia el sur del continente, desde la
floresta amazónica hasta alcanzar el Río de la Plata, ha sido
abordada por diversos investigadores (Brochado 1984;
Noelli 1998, 2008, Almedia & Roco 2020). Estos estudios
buscaron comprender la relación entre las personas, el
[195]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
lenguaje y la cultura material dentro de estos movimientos
dispersivos, teniendo en cuenta las particularidades locales,
las adaptaciones ambientales y las relaciones que se
entablaron con otros grupos (Bonomo et al. 2015; Corrêa
2014; Noelli 2004; Prous y Lima 2008). Uno de los
conceptos utilizados para describir la expansión guaraní y
el proceso de imposición de su visión de mundo a otros
pueblos es el de “guaranización”. Soares (2001-2002: 109)
propone este término para hablar de cómo fue la
imposición de la lengua, ethos y cultura guaraní sobre otros
pueblos. Además, este concepto también es utilizado por
historiadores para describir el predominio de las narrativas
guaraní sobre las de los otros pueblos indígenas dentro
de la historiografía que investiga la historia indígena en
la cuenca del Plata (Silva 2018).
Sin olvidar que este tipo de hallazgos solo es posible
cuando el Estado invierte en ciencia. (Pp 277)
El análisis de los testimonios orales y la evidencia material
sugiere que el origen temporal de Costa Alegre podría
vincularse a dos momentos históricos cruciales: el decreto
de López de 1848 o la Guerra de la Triple Alianza. Sin
embargo, más allá de la determinación exacta de su origen,
lo verdaderamente significativo es el proceso de resistencia
cultural que desarrolló la comunidad, creando estrategias
adaptativas que le permitieron mantener su identidad
mientras negociaba su relación con la sociedad paraguaya
circundante.
Lo que podemos decir del territorio social y ambiental, es
que muestra sitios de presencia arqueológica a partir de una
[196]
Enrique Bragayrac
alfarería guaraní asociada a pequeños montículos cerca del
arroyo Yhovy, sin embargo, las características de la
investigación no permitían realizar una investigación
arqueológica sistemática con excavaciones, con el fin de
entender su temporalidad relativa, materialidad y
relaciones sociales en este constante cambio de su
territorio. Sin embargo, queda registrado
En una investigación presentada por Almedia & Rocio
(2020), menciona que distintos estudios
interdisciplinarios –incluyendo lingüística, antropología
física y genética, etnohistoria, etnografía y arqueología
(Brochado 1984; Noelli 1998, 2004; Scatamacchia 1990;
Soares 1998, 1999)– ayudaron a consagrar una idea de
que los grupos de lenguas Tupi-guaraní poseían rasgos
homogéneos, con una lengua, hábitos, medios de
subsistencia y organización política y social similares. La
evidencia material encontrada por ellos y la encontrada en
el sitio de Costa Alegre, especialmente la alfarería, muestra
modos de elaboración con un estilo tecnológico común que
involucra una amplia escala geográfica (una parte
importante de la cuenca del Plata y el litoral atlántico
brasileño) y temporal (de casi dos milenios). Al producirse
la conquista europea en el siglo XVI las poblaciones
guaraní poseían una amplia distribución geográfica en el
este de Sudamérica (Fig. 4). La dispersión guaraní hacia el
sur del continente, desde la floresta amazónica hasta
alcanzar el Río de la Plata, ha sido abordada por diversos
investigadores (Brochado 1984; Noelia 1998, 2008). Estos
estudios buscaron comprender la relación entre las
personas, el lenguaje y la cultura material dentro de estos
[197]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
movimientos dispersivos, teniendo en cuenta las
particularidades locales, las adaptaciones ambientales y las
relaciones que se entablaron con otros grupos (Bonomo et
al. 2015; Corrêa 2014; Noelli 2004; Prous y Lima 2008).
Uno de los conceptos utilizados para describir la expansión
guaraní y el proceso de imposición de su visión de mundo
a otros pueblos es el de “guaranización”. Soares (2001-
2002: 109) propone este término para hablar de cómo fue
la imposición de la lengua, ethos y cultura guaraní sobre
otros pueblos. Además, este concepto también es utilizado
por historiadores para describir el predominio de las
narrativas guaraní sobre las de los otros pueblos indígenas
dentro de la historiografía que investiga la historia
indígena en la cuenca del Plata (Silva 2018, Almeida &
Rocio 2020).
De acuerdo a Almeida & Rocio (2020), los recipientes
elaborados por estos grupos, generalmente tendrían
algunos de estos elementos: manufactura con rodetes,
antiplástico mineral y/o con tiesto molido, quema con
núcleo reductor, formas compuestas o complejas con
uno o más ángulos en la pared -, decoraciones -
corrugadas, escobadas/cepilladas y policromas (motivos
geométricos y antropomorfos), así como el uso de urnas
funerarias con tapas (Almeida y Neves 2015). La
tecnología lítica no sería tan homogénea, debido a que
generalmente está compuesta por artefactos expeditivos y
de escasa formatización. Sin embargo, Neves (2013),
sugiere que las hachas en “T” serían comúnmente
encontradas entre estos grupos.
[198]
Enrique Bragayrac
Aquí se hace necesario identificar una posible línea de
investigación de la tradición alfarera desde la época
prehispánica de los sitios, a partir de elementos
tecnológicos que permitan un estilo alfarero compartido
por muchos hablantes Tupi-guaraní y no Tupi guaraní, cuya
persistencia en el tiempo y el espacio permiten
denominarla como tradición26.
Elementos Guaraní Tupi-guaraní de la
Tupinambá Amazonia
Antiplástico Mineral Presente Presente Presente
Antiplástico de tiesto molido Presente Presente Raro
Quema con núcleo reductor Presente Presente Presente
Policromía Interna Rara Presente Presente
Policromía externa Presente Presente Presente
Corrugado Presente Pocopresente Presente
Escobado Presente Presente Presente
Inciso Raro Raro Presente
Vasijas ovulares Ausente Presente Presente
con boca cuadrada Ausente Presente Presente
Vasijas con carenas Presente Presente Presente
Urnas Funerarias Presente Presente Presente
Tabla3. Presenciay ausencia de elementos en las cerámicas guaraní, tupinambá (cuesta) y tupi-
guaranídeAmazonia.
Fig. 5. Presencia y ausencia de elementos en las cerámicas
guarani, tupiambá y tupi guarani de la amazonia.
Otro punto importante, son los relatos que aportan una
lectura desde la Etnoarqueología y una de ellas es la
existencia de otros lugares y de poblaciones iteñas
26 El uso del término “tradición” no se refiere a las culturas estáticas normativas de los
abordajes histórico-culturalistas, si no a la idea de una coherencia de elementos (Gell
1998) a lo largo del tiempo, por uno o varios colectivos, sin la necesidad de que ninguno
de los elementos tenga que estar siempre presente ( Clark 1978).
[199]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
originarias, permitiendo aducir una relaciones comerciales
y conectividad, tanto por el arroyo Yhovy y otros, así como
también de rutas con otros grupos en el intercambio de
recursos ecosistémicos, elementos tecnológicos, y que
fueron reutilizadas en la transformación territorial de Costa
Alegre, como mencionan.
Sin olvidar que este tipo de hallazgos solo es posible
cuando el Estado invierte en ciencia.
Fig. 6. Arroyo
[200]
Enrique Bragayrac
Fig. 7. Fragmento de cerámica corrugada georeferencida,
dándonos el sitio de estudio
[201]
Origen histórico de la comunidad rural Costa Alegre de Itá (1848-2024) - PINV01-834
Fig. 8. Fragmento de cerámica guaraní de estilo
corrugada, encontrada en Costa Alegre, Ita.
[202]
Enrique Bragayrac
Bibliografía de referencia
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114.
[204]
Impreso en Asunción - Paraguay, 2025 , por:
ARANDURĀ
EDITORIAL
La investigación parte de la hipótesis de que Costa
Alegre tiene su origen en el proceso de disolución de
los pueblos de indios decretado por Carlos Antonio
López en 1848. Este evento histórico, que buscaba la
integración de las poblaciones indígenas a la sociedad
nacional paraguaya, tuvo consecuencias diversas y
complejas que aún no han sido exploradas por la histo-
riografía. Através de análisis de testimonios orales y no
orales, observación participante y fuentes bibliográfi-
cas, este estudio busca responder a las siguientes pre-
guntas: ¿Cuál es el origen histórico de Costa Alegre y
cómo se ha transformado su identidad cultural a lo largo
del tiempo? ¿ Qué elementos culturales distintivos han
persistido y cuáles se han modificado o perdido?
¿Cómo se relaciona la experiencia de esta comunidad
conlosprocesos más amplios de formación de la identi-
dad nacional paraguaya?
ISBN: 978-99989-1-248-9
9789998912489
Este Proyecto es cofinanciado por el Consejo Nacional de Ciencia
yTecnologíadel Paraguay (CONACYT) con el apoyo del FEEI
GOBIERNO DEL CONSEJONACIONAL
ceri PARAGUAY
DECIENCIA
YTECNOLOGÍA
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