0% encontró este documento útil (0 votos)
26 vistas9 páginas

Masaje Miofacial

El documento aborda la terapia miofascial, que utiliza técnicas manuales para liberar tensiones en las fascias y mejorar la movilidad y el bienestar general. Se detalla su historia, efectos fisiológicos y terapéuticos, así como las indicaciones y contraindicaciones para su aplicación. Además, se describen diversas técnicas de masaje miofascial, tanto superficiales como profundas, que son utilizadas para tratar restricciones y mejorar la salud del paciente.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
26 vistas9 páginas

Masaje Miofacial

El documento aborda la terapia miofascial, que utiliza técnicas manuales para liberar tensiones en las fascias y mejorar la movilidad y el bienestar general. Se detalla su historia, efectos fisiológicos y terapéuticos, así como las indicaciones y contraindicaciones para su aplicación. Además, se describen diversas técnicas de masaje miofascial, tanto superficiales como profundas, que son utilizadas para tratar restricciones y mejorar la salud del paciente.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

AÑO: 2025

TEMA: Reconociendo Principios y Técnicas del


Masaje Miofascial

CURSO: Terapia Ocupacional

ALUMNO: Peche Layza Lesly Jhudit

DOCENTE: Lila Vílchez

Trujillo – Perú
Reconociendo Principios y Técnicas del Masaje Miofascial
1. Definición: La terapia miofascial comprende diversas técnicas
manuales con el propósito de liberar la tensión en las fascias (tejido
blando conjuntivo que rodea los músculos, órganos y nervios y que les
dotan de estiramiento y movilidad) y romper el círculo vicioso que
provoca inflamación.
El terapeuta busca en el cuerpo muestras de bloqueo y tensiones del
tejido miofascial. Una vez localizados los puntos de tensión y los puntos
gatillo, el terapeuta elige si debe realizar una técnica pasiva o activa.
La liberación miofascial activa requiere que el paciente resista lo más
posible al movimiento que realiza el terapeuta, en la técnica pasiva se
requiere del paciente una relajación completa de los músculos.
2. Historia:
El enfoque de esta práctica fue promulgado como un concepto de
medicina alternativa por el creador de la osteopatía, Andrew Taylor Still,
y sus primeros estudiantes, también trabajando con pacientes, fue el
primero en notar la interconexión de las estructuras fasciales y su
influencia en el estado general del cuerpo. Más tarde, Ida Rolf abrió un
nuevo capítulo en la comprensión del trabajo fascial a través de la
integración estructural con su enfoque innovador.

El término "miofascial" fue utilizado por primera vez en la literatura


médica por Janet G. Travell en la década de 1940, en referencia a los
síndromes de dolor musculoesquelético y los puntos gatillo. En 1976,
Travell comenzó a utilizar el término "punto gatillo miofascial" y en 1983
publicó "Dolor miofascia y Disfunción: el Manual de los puntos gatillo".
El término exacto de "liberación miofascial" fue acuñado en la década de
1960 por Robert Ward, un osteópata que estudió con Ida Rolf, la
creadora del rolfeo. Ward, junto con el fisioterapeuta John Barnes, son
considerados los dos fundadores principales de la liberación miofascial.
Ward sugiere también -en otras fuentes- que el término "liberación
miofascial" se acuñó en 1981, al utilizarse como nombre de un curso
impartido en la Universidad Estatal de Míchigan. Fue popularizado y
enseñado a terapeutas, masajistas y terapeutas ocupacionales por John
F. Barnes a través de sus seminarios.
3. Efectos fisiológicos
Los efectos de una Inducción Miofascial ocurren casi de manera
inmediata durante la aplicación de las técnicas manuales, el primer
efecto a destacar de las maniobras son la eliminación de las
restricciones locales, en el caso de las técnicas superficiales, y la
liberación de los componentes fibrosos, lo que se conseguirá con las
técnicas profundas. Otros resultados obtenidos son:
 Aumento de la reacción bioquímica y metabólica.
 Liberación de adherencias fasciales.
 Mayores respuestas fisiológicas de reparación.
 Remodelación la calidad de la matriz extracelular del tejido conectivo.
 Optimiza la transferencia de información hacia y dentro del sistema
de fascias.
 Facilita la adaptación óptima a las demandas del cuerpo en el
entorno.
 Se induce al tejido para soltarse.
 Reduce el dolor y el tiempo de recuperación.

4. Efectos terapéuticos de los masajes miofasciales


a. Reducción del dolor muscular
En situaciones normales, cuando tenemos tensiones fasciales o
puntos gatillo la fascia cambia de ser elástica y adaptable a ser rígida
e inelástica provocando dolor, disminución de movilidad, disminución
de riego sanguíneo en la zona y rigidez. Gracias a la terapia
miofascial se consigue normalizar el estado de la fascia, resolviendo
la sintomatología al paciente.
Con terapia miofascial, al liberar las restricciones en la fascia y
mejorar la circulación, se reduce la sensibilidad y la incomodidad en
los tejidos afectados. Esto puede mejorar tu calidad de vida,
permitiéndote realizar tus actividades diarias con mayor comodidad y
sin limitaciones.
b. Mejora de la movilidad
Al liberar la tensión y las restricciones en los tejidos musculares y
fasciales, se mejora la elasticidad y la capacidad de contracción de
los músculos. Esto se traduce en un mayor rango de movilidad
articular, una mayor fuerza, resistencia y eficiencia en el movimiento.
Además, la terapia miofascial ayuda a los deportistas ya que acelera
la recuperación muscular después de una actividad física, ayudando
a mantener un rendimiento óptimo y disminuyendo la posibilidad de
lesiones.
c. Relajación y bienestar general
La terapia miofascial no solo tiene beneficios físicos, sino también
emocionales Durante una sesión de terapia miofascial, se liberan
endorfinas, las “hormonas de la felicidad”, que promueven la
relajación y reducen el estrés. Muchos pacientes experimentan una
sensación de calma y bienestar después de una sesión, lo que
contribuye a un estado mental más equilibrado y tranquilo.

5. Quienes pueden beneficiarse de la terapia miofascial


a. Atletas
Los atletas pueden beneficiarse enormemente de la terapia
miofascial. Al someterse a sesiones regulares, pueden prevenir
lesiones y mejorar su rendimiento. La terapia ayuda a mantener los
músculos y la fascia en óptimas condiciones, lo que es fundamental
para cualquier deportista.
b. Personas con dolor crónico
Aquellos que padecen condiciones como fibromialgia, síndrome del
dolor miofascial o lesiones antiguas pueden encontrar en la terapia
miofascial un alivio significativo. La liberación de la tensión en la
fascia puede ser un complemento efectivo a otros tratamientos.
c. Personas con estrés o tensión emocional
Si sientes que el estrés se acumula en tu cuerpo, la terapia miofascial
puede ayudarte. Al liberar las tensiones físicas, también puedes
experimentar una reducción en la carga emocional que llevas.
d. Rehabilitación postquirúrgica
Tras las cirugías, sean del tipo que sean, se producen retracciones
en la fascia, ya que, como se ha dicho anteriormente, ésta recubre y
penetra en todas las estructuras corporales, con lo cual, al realizarse
las incisiones quirúrgicas se va a romper la continuidad de esta red
de tejido. Aunque el cirujano vuelve a unir los tejidos, se produce una
cicatriz, y con ella retracciones y adherencias de las distintas capas.
Esto lleva al paciente a una disminución de movilidad, dolor y
cambios en los patrones posturales.
Con la utilización de la técnica miofascial contribuimos a disminuir
estas retracciones y adherencias a disminuir el dolor y a mejorar la
irrigación de la zona afectada, lo cual también provoca la aceleración
de la cicatrización de los tejidos y todo con todo ello conseguimos
agilizar el proceso de recuperación del paciente y su funcionalidad.

6. Indicaciones y contraindicaciones
a. Indicaciones
Las técnicas de liberación miofascial están indicadas en todo tipo de
restricciones miofasciales producidas por diversos traumatismos
(traumatismos directos, indirectos o microtraumatismos), posturas
viciosas, inmovilización.
b. Contraindicaciones relativas
 (Arteriosclerosis avanzada) Epilepsia
 Parálisis cerebral grave
 (Inestabilidad avanzada de la columna vertebral) Espondilitis
anquilosante
 (Hipertensión arterial) Trombosis
 Enfermedades autoinmunitarias en etapas agudas (lupus, artritis
reumatoide)
 Enfermedades maniacodepresivas
 Condiciones ginecológicas especiales (DIU, embarazo,
menstruaciones abundantes)
 Deportistas alta competición (2- 3 días antes)

c. Contraindicaciones absolutas
 Enfermedades infecciosas (Aneurisma, Heridas abiertas,
Hematomas)
 Fracturas óseas y lesiones agudas de partes blandas
 Tratamiento con corticosteroides (esperar 2-3 meses)
 Deficiencias circulatorias agudas (Flebitis avanzada, Estados
febriles, Terapia anticoagulante, Osteoporosis avanzada,
Hemofilia, Osteomielitis, Hipersensibilidad de la piel).

7. Técnicas del masaje miofascial


a. Técnicas de liberación miofascial superficiales
Este tipo de técnicas consiste en realizar deslizamientos a favor de la
fascia y se utilizan para eliminar restricciones miofasciales
superficiales o locales (puntos gatillo o tiger points). También se
suelen usar como preparación para la aplicación de técnicas
profundas. Este tipo de técnicas consisten en deslizamientos a favor
de la limitación fascial.
Antes de la aplicación de esta técnica es indispensable realizar una
cuidadosa evaluación de la piel. Hay que observar su humedad,
elasticidad, hipersensibilidad y capacidad de movimiento, y descartar
la presencia de rasguños para, posteriormente, evaluar la dirección
de las restricciones. Para una realización correcta de esta técnica, el
terapeuta, después de una inspección ocular, aplica de una manera
muy suave una inspección palpatoria, deslizando el dorso de sus
dedos sobre la superficie de la piel en la región del tratamiento.
 Deslizamiento en “J” o Stroke:
La técnica de deslizamiento en forma de «J» se aplica para
eliminar las restricciones superficiales y aumentar la movilidad de
la piel. Puede realizarse en cualquier parte del cuerpo y en
cualquier dirección. La aplicación de esta técnica está indicada
únicamente en las lesiones crónicas; en las lesiones agudas, será
rechazada por el paciente, al producirse un fuerte dolor durante
su aplicación.

POSICION DEL PACIENTE: En decúbito prono sobre la camilla


POSICION DEL FISIOTERAPEUTA: de pie contralateral al lado
que se va a tratar.
EJECUCION: La contrapresión (fijación) de la piel se realiza en
dirección opuesta a la dirección de la restricción, y la técnica del
deslizamiento en «J» se aplica en la dirección de la restricción.
Con una de sus manos, el terapeuta fija la piel del paciente en la
dirección de la restricción y, posteriormente, realiza el movimiento
de deslizamiento en forma de «J», utilizando el dedo índice
reforzado por el dedo medio.

 Deslizamiento transverso:
Para la siguiente maniobra, utilizaremos una toma diferente: la
cual se realiza colocando una mano sobre la otra, es posible
entrelazar los dedos o colocarlos unos encima de los otros
dejando la mano dominante por encima en la otra. El movimiento
lo realizaremos desde la articulación metacarpofalángica,
manteniendo las interfalángicas en extensión. Con esta postura,
nos posicionamos sobre el músculo, en específico sobre la banda
tensa del músculo, y realizaremos un movimiento de vaivén,
procurando tener la suficiente profundidad para estar en el
músculo y que este no realice un resalte o brinco al realizar la
maniobra. La amplitud del movimiento se adaptará al tamaño de
la banda tensa, con el fin de que este sea el suficiente para
abarcar todo el ancho de la banda sin que esta brinque. Este
procedimiento lo realizaremos 15 veces de 3 a 5 series. Pudiendo
repetir la misma zona hasta 3 veces

 Deslizamiento longitudinal:
La maniobra busca separar los compartimientos fasciales
superficiales que podemos conseguir entre los músculos o sus
fascículos. Es posible aplicarlo sobre el músculo o en la interfaz
de separación de un musculo con otro. En el caso de los
paravertebrales que mostraremos, lo hacemos de la siguiente
manera: El terapeuta se encuentra de pie, de lado al segmento
que realizara la maniobra. Con la mano mas distal, la coloca en la
zona más cefálica de la espalda. Realizando un suave empuje
con el fin de quitar la tensión de la piel. Con la otra mano,
realizamos el deslizamiento desde la zona más craneal, entre la
apófisis espinosa y el paravertebral. Nuestra intención es
promover el deslizamiento adecuado de la fascial entre las
inserciones óseas y las fibras musculares. Realizaremos el
deslizamiento, en sentido cráneo caudal, de manera lenta, intenso
y profundo.
Durante el deslizamiento es posible conseguir zonas donde el
deslizamiento sea más restringido: a estas zonas de parada, las
respetamos y nos quedamos en ella por alrededor de unos 7
segundos o hasta que el tejido permita una nueva reorganización
del tejido. La presión debe adecuarse a la fascia superficial:
recordemos que esta comprende la piel y el tejido subcutáneo.
Como dosificación, realizaremos 3 deslizamientos Es de
esperarse que en el tercer trazo se encuentren menos zonas de
restricción La velocidad del trazo la marca siempre la respuesta
de los tejidos del paciente

b. Técnicas de liberación miofascial profundas


Estas técnicas se aplican sobre los tejidos profundos y en aquellos
situados en planos transversos, eliminando las restricciones
profundas no alcanzables con una presión directa, para llevar el
tejido fascial afectado hacia una posición cómoda, relajando las
fuerzas de tensión y consiguiendo un equilibrio entre tensiones.
Además, las técnicas miofasciales profundas abarcan una mayor
superficie que las técnicas superficiales que se centran en puntos
concretos.
 Manos cruzadas:
La maniobra de iniciará mediante un estímulo de: Compresión:
llevando las manos hacia el plano de la camilla. Muy suave,
cargando la fascia de forma muy lenta. Y a este le sumaremos un
ligero estimulo de separación de las manos: la mano craneal un
poquito más hacia craneal y la mano caudal un poquito más hacia
caudal. Buscamos promover la dinamización de la fascia de
forma tridimensional Mantenemos el estímulo y esperaremos a
que se inicie la llamada por parte del sistema fascial. Para
reconocer que estamos en la fascial, en cuestión de unos cuantos
segundos, el tejido que está debajo de nuestras manos comienza
a presentar algo de resistencia en oposición a la fuerza que
estamos aplicando. Debemos ajustar los contactos de forma
suave pero firme. Buscaremos la primera barrera El contacto
debe mantenerse constante y ajustando a los micro movimientos
del tejido. Esperando que el tejido se adapte y reaccionen al
estímulo. El objetivo es identificar la barrera. Zona de parada.
Manteniendo la postura y la presión. Para favorecer el proceso de
liberación. En la zona de parada, el contacto debe mantenerse
hasta percibir un nuevo tirón fascial El objetivo es vencer entre 3 y
5 barreras.

Tomar en cuenta que la realización de esta técnica ha de ser de


entre minuto y medio y 3 minutos para generar los cambios visco
elásticos en el tejido. Para terminar, retira poco a poco la presión
realizada sobre el tejido, hasta que puedas retirar el contacto.

 Planos transversos:
Para la aplicación de la técnica de planos transversos, el
terapeuta coloca la palma de l su mano no dominante debajo del
cuerpo del paciente, sobre el lugar determinado. La palma de la
otra mano la coloca sobre el cuerpo del paciente, por encima de
la otra mano. Posteriormente, el terapeuta aplica una suave
presión hacia la camilla con la mano dominante superior. La
presión, de igual forma ha de ser la suficiente hasta llegar a la
miofascia, percibiendo la barrera y detenerse en ella, esperando
su liberación. El movimiento se presentará por lo general a los 90
o 120 segundos. Imaginemos que tenemos una pelota puesta
entre nuestras manos, aplastada por una de ellas y sostenida por
la otra, esto apoyado sobre una mesa. Entendemos que es tan
importante la mano que está arriba como la que está debajo. Al
finalizar la técnica se debe reducir la presión de forma lenta y
progresiva.

 Técnicas telescópicas:
Es una técnica adecuada para las extremidades, que se sitúan de
forma suspendida para ejercer una tracción longitudinal de
manera lenta y suave, aplicando movimientos de flexión,
abducción y rotación si es posible.
 Balanceo de la duramadre:
La técnica de balanceo de la duramadre es un abordaje manual
utilizado principalmente en terapia cráneo-sacral y osteopatía. La
idea central es liberar tensiones en la duramadre, esa “envoltura
protectora” que recubre el cerebro y la médula espinal, la cual
puede generar restricciones mecánicas que afectan postura,
movilidad y hasta funciones neurológicas.
Consiste en:
- El terapeuta realiza un contacto muy suave y sostenido
(normalmente en la zona occipital o sacra).
- Se induce un movimiento rítmico de balanceo muy sutil, como
si “acompañara” el vaivén natural de los tejidos.
- No se fuerza nada: se espera que las fascias y la duramadre
“respondan” liberando tensión poco a poco.
- Puede percibirse como un micro-movimiento de vaivén en el
cuerpo del paciente.
Objetivo:
- Disminuir la tensión de la duramadre y su continuidad fascial.
- Mejorar la movilidad del sistema nervioso central.
- Facilitar el flujo del líquido cefalorraquídeo.
- Promover relajación profunda y equilibrio postural.
Se aplica en
- Dolor de cabeza y migrañas.
- Problemas cervicales o lumbares relacionados con tensión
meníngea.
- Trastornos de la postura.
- Estrés y tensión crónica.
BIBLIOGRAFÍA

1. Liberación miofascial. Academia Lab

2. Terapia miofascial: Beneficios y aplicaciones en


fisioterapia. Omega Policlínica

3. Liberación [Link]

4. Técnicas superficiales y Profundas del masaje


miofascial

También podría gustarte