Capítulo 1 Introducción: La teoría del crecimiento.
conceptos básicos y breve historia
Recientemente, el Wall Street Journal publicó un artículo acerca de las perspectivas para el crecimiento
peruano en el 2010. El artículo se iniciaba con la frase: «El sólido crecimiento económico, que está
fortaleciendo las acciones de los sectores de la construcción y de los servicios básicos en Perú, debiera
impulsar las ganancias del mercado bursátil durante el segundo trimestre de 2010». Además, señalaba: «El
Banco Central de Reserva del Perú proyecta un crecimiento del producto interno bruto del 5.5% para este
año». Es común escuchar en las noticias y en los medios de comunicación expresiones de este tipo en
relación al crecimiento económico, como escuchamos hablar también de la actividad económica, la pobreza,
la inflación, el desempleo y el tipo de cambio, entre otros temas resaltantes de la economía. La mayoría de
estos temas son fenómenos de corto plazo y son tratados por la macroeconomía. Por su parte, la teoría del
crecimiento económico aborda temas de largo plazo, vinculados principalmente a la expansión del producto
bruto interno (PBI) potencial de la economía. De este modo, la teoría del crecimiento analiza la expansión del
producto y la productividad de las economías en el largo plazo, con especial atención en las causas y los
determinantes del crecimiento, como también en sus principales limitantes. Desde los orígenes de la ciencia
económica, el crecimiento económico ha sido un tema de gran interés en la economía, no solo por curiosidad
científica, sino sobre todo por sus implicancias en el bienestar de las sociedades. William Easterly, economista
estudioso de los procesos de crecimiento y desarrollo de los países subdesarrollados, señala en la
introducción de su libro The Elusive Quest For Growth: «Nosotros los expertos no nos interesamos en elevar
el producto bruto interno por sí mismo. Nos importa porque mejora a la mayoría de pobres y reduce la
proporción de personas que son pobres. Nos importa porque personas con más dinero pueden comer más y
comprar más medicinas para sus hijos» (Easterly 2001: 3).
No obstante, como en muchos temas en economía, no se ha alcanzado pleno consenso acerca de la
naturaleza del crecimiento y sus determinantes. Por este motivo, las distintas escuelas de pensamiento
exponen sus modelos y los resultados que se derivan de acuerdo a su visión de la economía y sus principales
supuestos. Dependiendo del estudio del tema, se pueden concluir distintas explicaciones acerca del
crecimiento y los factores subyacentes. Este libro presenta un recorrido por las principales explicaciones al
crecimiento económico de diversas escuelas de la economía, con el objetivo de brindar una visión panorámica
del tema del crecimiento económico. Iniciamos el capítulo definiendo la teoría del crecimiento y la importancia
de la distinción entre crecimiento y fluctuaciones. Asimismo, se presenta evidencia empírica sobre la evolución
del producto bruto interno (PBI) y del PBI per cápita de distintos países desde una perspectiva comparada,
vinculando dicha evolución a las políticas económicas que influyen en el crecimiento de los países. En la
segunda sección se desarrollan algunas herramientas matemáticas útiles para la comprensión de los distintos
enfoques de crecimiento, que se presentarán en los capítulos siguientes. En tercer lugar, se precisan los
conceptos de función de producción, la contabilidad del crecimiento y otros conceptos relacionados con la
teoría del crecimiento. Finalmente, se resume la historia de las teorías del crecimiento destacando los temas
de preocupación teórica en determinados momentos del desarrollo de la economía capitalista, los cuales
serán profundizados en los capítulos siguientes al desarrollar cada modelo.
1. Crecimiento, evidencia empírica y política económica
Hasta ahora hemos definido la teoría del crecimiento económico como la rama de la economía que se
centra en el análisis de la evolución del producto potencial de las economías en el largo plazo. Por esta
razón, es necesario distinguir el crecimiento económico de las fluctuaciones económicas. La evolución del
PBI puede separase en dos partes: la tendencia o producto potencial y las fluctuaciones alrededor de la
tendencia. El producto potencial es el producto tendencial o de largo plazo de una economía, por eso se
dice también que es el «monto promedio» de bienes y servicios producidos en la economía durante un
largo período. El nivel del producto puede exceder al nivel del producto potencial durante cortos períodos;
también puede ser menor durante otros cortos períodos (véase el gráfico 1.1).
Crecimiento y fluctuaciones
Por lo general, las fluctuaciones del producto en torno a la tendencia son consideradas fenómenos de corto
plazo sin mayor relación con el crecimiento de largo plazo. Sin embargo, no puede negarse que las
fluctuaciones tienen efectos sobre la tendencia de las variables relevantes en la economía. Robert Solow, en
su discurso de agradecimiento al recibir el Premio Nobel de Economía de 1987, señala precisamente este
tema:
La teoría del crecimiento fue inventada para proveer una manera sistemática de hablar acerca de sendas de equilibrio
para la economía y compararlas. En esa tarea, ha tenido razonable éxito. Sin embargo, ha fallado en tratar
adecuadamente un problema igualmente importante e interesante: la manera correcta de lidiar con las desviaciones del
equilibrio. […] En particular, el monto y la dirección de la formación de capital es susceptible de ser afectada por el ciclo
económico, ya sea a través de la inversión bruta en nuevo equipo o a través de la aceleración del desecho de equipo
antiguo. […] Por lo tanto, un análisis simultáneo de la tendencia y las fluctuaciones en realidad implica una integración
del equilibrio y desequilibrio de corto plazo y largo plazo (Solow 1988: 311-312).
Evidencia empírica sobre crecimiento
El análisis del crecimiento de un país se centra en la evolución de su PBI y sobre todo en la tasa a la que
crece durante un período determinado. No obstante, el PBI es una variable muy agregada que presenta
algunos inconvenientes cuando se pretende analizar el nivel de desarrollo y bienestar de un país. Por ejemplo,
los habitantes de dos países con el mismo nivel de PBI no necesariamente gozan del mismo grado de
bienestar, si uno de los países tiene una mayor población. Por ello, para realizar comparaciones
internacionales es preferible considerar el PBI en relación al número de habitantes del país.
El PBI per cápita, o por habitante, permite tener una mejor aproximación al nivel de bienestar.
Lamentablemente también presenta algunas limitaciones, principalmente vinculadas a la distribución del
ingreso. Por lo tanto, debe tenerse en cuenta que el PBI per cápita es solo un indicador promedio. Si la
sociedad está caracterizada por una concentración excesiva de la riqueza, entonces el promedio no resulta
ser una buena aproximación al bienestar de la mayoría de habitantes. A pesar de estas dificultades, podemos
utilizar el PBI per cápita para comparar, por ejemplo, el crecimiento de China y la India, países con altos
niveles de población, con las tasas de crecimiento de otros países con diferentes dinámicas poblacionales,
como es el caso de los países europeos (véase cuadro 1.1). Además, la literatura ha señalado que el PBI per
cápita puede ser una buena aproximación al bienestar de la población de un país, pues se halla altamente
correlacionado con otras medidas de calidad de vida, como la esperanza de vida, la tasa de mortalidad, entre
otras (Jones 2002:5). Hay economías que crecen más rápido que otras. Un ejemplo es China, país que en las
dos últimas décadas ha crecido a una tasa mayor que el resto del mundo. La tasa de crecimiento del PBI se
mide como el incremento porcentual del PBI de un período a otro. De este modo, el PBI per cápita chino en
2008 fue aproximadamente de 8539 yuanes de 1990, lo cual representa más de diez veces su valor de 1980
(807 yuanes de 1990). Otro país que ha experimentado aceleración en el crecimiento en los últimos años es la
India, país que triplicó su producto per cápita con una tasa de crecimiento promedio anual de 4.1% desde
1980. Desde 1980 tanto China como India han experimentado tasas positivas de crecimiento de su producto
per cápita (véase gráfico 1.2) a diferencia de lo ocurrido en países desarrollados donde el crecimiento ha sido
más lento.