CUENTOS
Una aventura en el desierto
Había una vez un pueblo tan lejano en el desierto,
que solo había 20 personas porque los demás
murieron de sed.
Un día nació un lindo bebe al que lo llamaron Jon.
Cuando tenía 10 años se hizo un niño de aventuras
y tiempo después conoció a una niña llamada
Marisol.
Jon le pregunto a Marisol si lo acompañaba a la
montaña de arena mas grande de su pueblo.
Los dos fueron a la montaña de arena encontraron muchas serpientes y otros
peligros salvajes, volvieron a sus cabañas y le contaron a sus padres lo que
vieron.
En la media noche se veía la sombra de una serpiente en la cabaña de Marisol,
como ella grito tan fuerte Jon la oyó y fue corriendo a salvarla.
Jon despertó, lo había soñado todo y se dio cuenta de Marisol en la vida real.
Ser feliz es lo más bonito
Había una vez una mama, un papa, un hijo y una hija
que vivían en una cabaña chiquita pero bonita. Casi
nunca salían, según ellos eran felices.
Tenían tres ovejitas que se llamaban Susy, Ten y Susy
Mein. A ellas núnca las sacaban a pasear, cuando de
repente apareció una lucecita del cielo lo cual era un
angelito que de pronto les dijo - porque no sacan a
pasear a sus ovejitas que son muy bonitas con su lana
muy blanquita y suavecita y también pueden aprovechar
para sacar a pasear a sus niños.
Ellos no lo habían pensado y como tenían un gran
bosque de lindos arboles, muchas flores y un aire muy puro siguieron el consejo
del angelito y ahora todos salen a pasear a aquel gran bosque y se divierten tanto
porque llevan golosinas y mucha comida. Nunca se imaginaron lo bien que lo
pasarían en familia y desde entonces viven muy felices
El Hada mágica
Había una vez una nena que se llamaba Luli iba a 5º a y una noche de esas vio
brillitos y se asustó.
Y escuchó un hola!!!holala!!! no te asustes soy yo, el hada mágica yo tengo
muchas amigas hadas ¿ pero tú qué eres ? Luli respondió yo soy humana.
A mis amigas les encantaría conocerte le dijo el hada a Luli y antes de dar un
aleteo Luli dijo: mis papás no me dejan que haya muchas “ personas
“en mi cuarto!. Descuida!! son hadas diminutas como yo , respondió
el hada.
Cuando Luli volvió a su cuarto pegó un grito y preguntó ¿??no eran
pocas tus amigas¿??. Sí , pero algunas se colaron. Las sacas ya de
acá, dijo Luli enojada.
En donde vivís Luli preguntó al hada. Yo vivo en el agua, otras en el
jardín, en las flores, en los árboles, con los animales y en el bosque.
Asombroso!!! , genial!!! , Sorprendente !exclamó Luli!!!!
Como puede ser??? se preguntó Luli. Es que todo es verdad si lo imaginas, le
contestó finalmente el hada. Chau y hasta siempre dijo el hada mágica.
LEYENDAS
El Carreton de la Muerte
Llegada la media noche, muchas personas del Centro
Histórico escuchan el roce de las ruedas de una carreta
con el suelo. Hay quienes aseguran han oído hasta
relinchar a los caballos.Cuando la curiosidad hace que las
personas vayan a ver, no ven nada, aunque escuchan y
hay quienes dicen sienten un aire extraño que pasa sobre
sus cabezas porque este carretón no roza el piso sino que
vuela... La gente prefiere quedarse en su casa y solo
escucharlo pasar porque dicen que en ese carretón nos
iremos todos, el dia que la muerte decida trasladarnos al
más allá.
La Siguamonta:
Dicen que en aquellos años entre 1900 a 1950 los niños que les gustaba ir a
barranquiar (Barranquiar se les dice cuando los niños iban a
jugar al barranco, desfiladero etc), pero aquellos que se
salían a barranquiar sin el permiso de sus padres, les
aparecía un pajarito muy bonito y con un cantó muy
hermoso y atractivo, y cuando los niños seguían al pajarito
aquel lindo pajarito se transformaba y desbarrancaba a los
niños provocándoles la muerte. *Desbarrancar quiere decir
que los vota al barranco* Y esta leyenda se les contaba a
los niños para que no desobedecieran para irse a barranquiar sin supervisión.
El Sombreron
Se dice que es un hombre de baja estatura, que esta vestido de Mariachi (Charro,
ranchero) y porta un sombrero muy grande) El sombrero oculta
su identidad, este personaje se dedica a tocar su guitarra por las
noches, y a enamorar a las chicas con el pelo largo y trenzarlas,
tambien se dedica a trenzar caballos o yeguas a las cuales es
imposible desacerle las trenzar por lo cual ahi que cortarles el
pelo. Esta leyenda se desarrolla principalmente en el área del
campo, donde se hacen siembras y cultivos.
FABULAS
1. El bobo y la grulla
Mientras un lobo se comía un hueso, se le atragantó en la garganta, y
empezó a correr por todas partes en busca de ayuda. En su camino se
encontró a una grulla y le pidió que le salvara de aquella situación y que
le pagaría por ello. La grulla aceptó, introdujo su cabeza en la boca del
lobo y sacó el hueso atravesado de la garganta. Entonces, le pidió su
compensación al lobo, a lo que este le respondió: – “Oye amiga, ¿no
crees que es suficiente paga el haber sacado tu cabeza sana y salva de
mi boca?”.
Moraleja: Nunca hagas favores a malvados, traficantes o corruptos,
pues mucha paga tendrías si te dejan sano y salvo.
2. El caballo viejo
Un caballo que ya estaba muy mayor fue vendido por su amo a un
molinero que lo empleó para que diera vueltas a la piedra de un viejo
molino. El caballo no hacía otra cosa desde la mañana hasta la noche
que girar y girar alrededor de aquella rueda, lo cual no solo le cansaba
mucho sino que lo ponía muy triste. Y es que el viejo caballo recordaba
lo veloz y famoso que había sido en sus años de juventud, en los que
había vivido infinidad de aventuras y también cómo se burlaba de los
otros caballos que eran más viejos y lentos que él. Ahora viéndose en
esta situación en la que pasaba sus días atado y dando vueltas a dicho
molino, se arrepentía de aquella actitud que había tenido cuando era
poderoso:
– “Después de las grandiosas vueltas que di en las carreras durante mi
juventud, mira las vueltas que tengo que dar ahora. Este es un justo
castigo por burlarme de aquellos a los que veía más débiles e
inferiores”.
Moraleja: Mejor ser humilde cuando tienes poder, porque un día u otro
lo has de perder.
3. El lobo con piel de oveja
Un lobo pensó un día cambiar su apariencia para así obtener comida de
forma más fácil. Ni corto ni perezoso, se metió dentro de una piel de
oveja y se fue a pastar con el rebaño, despistando totalmente al
pastor. Al atardecer, fue llevado junto con todo el rebaño al granjero,
donde le cerraron la puerta para que ningún lobo entrara a comerse a
las ovejas. Sin embargo, en la noche, el pastor entró buscando la cena
para el día siguiente, tomó al lobo y creyendo que era un cordero, lo
sacrificó al instante.
Moraleja: Según hagamos el engaño, así recibiremos el daño.
anécdotas
1. La abuela estaba en el baño maquillándose. Su pequeña nieta estaba
mirándola, como había hecho muchas veces antes.
Después de que había puesto su lapiz labial la pequeña dijo:
“Pero abuela, te has olvidado de besar el papel higiénico” Probablemente no voy a
poner lapiz labial más olvidándome que besar el papel higiénico….
2. Mi nieto joven me llamaba el otro día para desearme feliz cumpleaños. Me
preguntó cuántos años tenía, y le contesté, 62. El pensaba un rato y dijo:
“¿Comenzaste al 1?
3. Después de haber acostado a sus nietas la abuela cambió de vestidos
poniéndose pantalones y una blusa floja y continuaba a lavar su pelo. Pero los
niñas estaban más y más bulliciosas.. La abuela perdió su paciencia. Finalmente,
tomó una toalla alrededor de la cabeza y entró de golpe en la habitación,
poniéndolas en las camas con una advertencia que se quedaran allí. Al salir de la
habitación oía la nieta de tres años decir:
“¿Quién fue esa?”
Rigoberta Menchú
(Rigoberta Menchú Tum; Chimel, Uspatán, 1959) Activista guatemalteca
cuya lucha por los derechos de los indígenas fue reconocida con el premio
Nobel de la Paz (1992). Hija de Vicente Menchú y Juana Tum, Rigoberta
Menchú nació en una numerosa familia campesina de la etnia maya-quiché,
cuyos ancestros forjaron, entre los siglos III y XV, la esplendorosa
civilización de los mayas. A los cinco años empezó a trabajar junto a sus
padres en las grandes fincas de las poderosas familias tradicionales del
país; posteriormente, en la adolescencia, trabajó durante dos años en la
capital guatemalteca como empleada doméstica.
Rigoberta Menchú
Su infancia y su juventud estuvieron marcadas por la pobreza, la
discriminación racial y la violenta represión con la que las clases
dominantes guatemaltecas trataban de contener las aspiraciones de justicia
social del campesinado. Bajo el gobierno militar de Fernando Romeo Lucas
García (1978-1982), varios miembros de su familia fueron torturados y
asesinados por los militares o por la policía paralela de los «escuadrones de
la muerte».
Uno de sus hermanos, con sólo dieciséis años, fue víctima de los
terratenientes que empleaban escuadrones a sueldo para arrebatar las
tierras a los indígenas; su padre, Vicente Menchú, murió con un grupo de
treinta y ocho campesinos que se encerraron en la embajada de España en
un acto de protesta, cuando la policía incendió el local quemando vivos a
los que estaban en su interior (1980). Pocos meses después, su madre fue
secuestrada, torturada y asesinada por grupos paramilitares.
Mientras dos de sus hermanas optaban por unirse a la guerrilla, Rigoberta
Menchú inició una campaña pacífica de denuncia del régimen guatemalteco
y de la sistemática violación de los derechos humanos de que eran objeto
los campesinos indígenas, sin otra ideología que el cristianismo de matices
revolucionarios de la «teología de la liberación»; ella misma personificaba el
sufrimiento de su pueblo con notable dignidad e inteligencia, añadiéndole la
dimensión de denunciar la situación de la mujer indígena en
Hispanoamérica.
Para escapar a la represión se exilió en México, donde en 1983 se publicó
su autobiografía, titulada Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la
conciencia. La activista relató en este libro su historia personal y la de su
comunidad indígena a la antropóloga Elizabeth Burgos; además de aspectos
reveladores acerca de las costumbres y tradiciones practicadas por los
quichés, la obra incluye sus reflexiones sobre proceso de transculturación al
que han estado sometidos los pueblos indígenas, dejando ver entre líneas
su propio proceso de toma de conciencia.