Caso Banco Federal
Caso Banco Federal
Exp. Nº 2012-1240
Dicha remisión se efectuó en virtud de la apelación ejercida el 2 de julio de 2012 por el abogado
Jorge KIRIAKIDIS, antes identificado, actuando como apoderado judicial de los recurrentes contra la
sentencia Nº 2012-435 del 12 de marzo de 2012, dictada por la referida Corte Segunda, que declaró sin
lugar el recurso de nulidad.
El 9 de agosto de 2012 se dio cuenta en Sala, se designó ponente al Magistrado Emiro García
Rosas para decidir la apelación y se fijó el lapso para fundamentar la apelación.
El 23 de octubre de 2012 se dejó constancia que la presente causa entró en estado de sentencia.
En fecha 11 de febrero de 2015 fue electa la Junta Directiva de este Supremo Tribunal, de
conformidad con lo previsto en el artículo 20 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia,
quedando integrada esta Sala de la siguiente manera: Presidente, Magistrado Emiro García Rosas;
Vicepresidenta, Magistrada María Carolina Ameliach Villarroel; las Magistradas Evelyn Marrero Ortíz
y Bárbara Gabriela César Siero, y el Magistrado Inocencio Figueroa Arizaleta.
“Visto que el Banco no ha mantenido el saldo mínimo por encaje legal requerido
por el Banco Central de Venezuela.
Visto que al 21 de mayo de 2010 refleja un descalce de Bs. F. 2.526.553.743 entre
activos liquidables y pasivos exigibles de inmediato (cuentas de ahorro y
corriente), evidenciado por el hecho de no disponer de activos fácilmente
liquidables para cubrir en el corto plazo sus obligaciones. Las inversiones por Bs.
F. 3.666.400.815 que mantiene el Banco a la referida fecha, están representadas
principalmente en ‘obligaciones por fideicomisos de inversión emitidos por
instituciones financieras del exterior’ por Bs. F. 3.091.371.283 (conformado por
las acciones de nueve (9) empresas privadas no financieras) y acciones de la
compañía Loma de Níquel Holding por Bs. F. 188.660.500, equivalentes al
89,46% del total de inversiones en títulos valores a esa fecha (incumpliendo la
medida impuesta en el numeral 3 del oficio N° SBIF-DSB-II-GGI-GI4-15728 del
15 de octubre de 2009). Es importante resaltar que si consideramos todas las
captaciones y otros financiamientos obtenidos por Bs. F. 8.516.880.223 reflejadas
por el Banco Comercial el descalce se ubicaría en Bs. F. 7.527.186.410.
Visto que la institución financiera para el cierre del segundo semestre de 2009 y
el primer cuatrimestre de 2010 incumple con los porcentajes mínimos del doce
por ciento (12%) y del ocho por ciento (8%) señalados en el artículo 17 de la Ley
General de Bancos y Otras Instituciones Financieras y la Resolución N° 305.09
de fecha 9 de julio de 2009 (…).
Visto que el Ministerio del Poder Popular para Economía y Finanzas (…) emitió
la Resolución N° 2.044 de fecha 19 de mayo de 2008, publicada en la Gaceta
Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 38.933 del 19 de mayo de
2008, donde instruye la desincorporación en instrumentos estructurados
denominados en bolívares, emitidos por instituciones del exterior.
Visto que al 31 de mayo de 2008 el Banco Federal C.A. mantenía Bs. F.
5.041.000.000 en notas estructuradas, de las cuales Bs. F. 3.529 millones se
encontraban en el activo y representaban el 405,85% del patrimonio y Bs. F.
1.612 millones en el activo de los fideicomisos, representando el 65,51% del
patrimonio de los fideicomisos colocándolo dentro de las primeras entidades
financieras en la tenencia de este tipo de inversión, por lo tanto, esta
Superintendencia ratifica la desincorporación, en atención a la Resolución N°
2.044 emitida por el Ministerio del Poder Popular para Economía y Finanzas, en
virtud de constituir inversiones de alto riesgo.
Visto que este Órgano Regulador emitió la Circular N° SBIF-DSB-GGCJ-GALE-
11461 del 30 de mayo de 2008, donde solicita entre otros requerimientos el
detalle de los títulos mantenidos por la institución financiera en instrumentos
estructurados denominados en bolívares, emitidos por instituciones del exterior;
así como un plan de desincorporación de dichos títulos sujetos a la Resolución N°
2.044.
Visto que el banco remitió mediante comunicaciones de fechas 6 y 13 de junio de
2008, en respuesta a la Circular antes nombrada, que muestra el saldo total de
los instrumentos estructurados sujetos a la Resolución N° 2.044; sin embargo,
incumple con la instrucción de consignar el plan que contempla la
desincorporación de los títulos valores en moneda nacional (bolívares) emitido
por instituciones financieras del exterior.
Visto que a través del oficio N° SBIF-DSB-II-GGT-15012 del 22 de julio de 2008,
le solicita la remisión del plan de desincorporación de los títulos valores, a lo
cual el Banco mediante comunicación de fecha 28 de julio de 2008, da respuesta
al citado oficio; no obstante, este ente supervisor evidencia que la entidad
bancaria notifica la desincorporación de las notas estructuradas, alguna de ellas
fueron sustituidas por activos inmovilizados (bienes inmuebles - registrados en
bienes de uso), de ese mismo modo notifica la manera mediante la cual efectuará
la desincorporación del resto de los instrumentos sujetos a la aludida resolución
N° 2.044, conformado por notas estructuradas emitidas por AB Svensk
Exporcredit y HSBC USA NA.
Visto que en enero de 2009 se concluyó la desincorporación de las referidas notas
estructuradas; no obstante, se comprobó que fueron sustituidas por instrumentos
financieros emitidos por instituciones financieras extranjeras - Centros
Financieros Internacionales (Off Shore), denominados en Bolívares con
características similares a las objetadas previamente, enmarcadas en la
comentada Resolución 2.044.
Visto que en fecha 28 de mayo de 2009 se instruyó al Banco Federal C.A. la
desincorporación de los instrumentos estructurados y sustituirlos por inversiones
a corto y mediano plazo, rentables, seguros, de fácil realización, que se coticen en
mercados organizados y cuyos atributos le permitieran brindar la liquidez
necesaria; no obstante, la entidad bancaria no acató las instrucciones impartidas.
Visto que el 31 de julio de 2009 a través del oficio N° SBIF-DSB-II-GGI-GI4-
11663 (…) se ratifica la instrucción de desincorporar los instrumentos financieros
visto el riesgo de los emisores (localizados en Centros Financieros
Internacionales de baja carga impositiva (Off Shore), y por estar incursos en la
Resolución N° 2.044 de fecha 19 de mayo de 2008, emitida por el Ministerio del
Poder Popular para Economía y Finanzas (…).
Visto que este organismo procedió en dos (2) oportunidades a devolver los
estados financieros auditados al cierre del primer trimestre del año 2009, a través
de los oficios N° SBIF-DSB-II-GGI-GI4-04096 y SBIF-DSB-II-GGI-GI4-04595
de fechas 23 y 30 de marzo de 2009 respectivamente, visto que no existió
revelación suficiente en el dictamen, que permitiera conocer la situación
financiera de la entidad bancaria, relacionada con el proceso de
desincorporación de notas o instrumentos estructurados ejecutado por el Banco
Federal C.A. de acuerdo con lo establecido en la Resolución N° 2.044; por lo
tanto, se instruye incluir las observaciones que seguidamente se detallan, visto la
importancia de estas transacciones dentro del activo y patrimonio del banco.
Visto que el Banco Federal C.A. no dio cumplimiento a la normativa contenida en
la Resolución N° 2.044 de fecha 19 de mayo de 2008, ni a la Ley General de
Bancos y Otras Instituciones Financieras, al no acatar las instrucciones giradas
por esta Superintendencia, mediante oficio N° SBIF-DSB-II-GGI-GI4-15728 del
15 de octubre de 2009, este ente regulador en el ejercicio de las atribuciones
conferidas en el numeral 15 del artículo 235 [eiusdem] decidió la aplicación de
las medidas administrativas a que se contraen los numerales 1, 2, 3, 4, 5, 6, 8, 9 y
10 del artículo 242 de la citada Ley, a saber:
(…Omissis…)
Visto que adjunto a la imposición de dichas medidas, este organismo requirió a la
institución financiera un plan de recuperación para corregir la serie de
incumplimientos en los cuales había incurrido, a lo cual el banco mediante
comunicación de fecha 30 de octubre de 2009, notificó de actividades que llevaría
a cabo para adoptar las instrucciones de este ente supervisor, no remitiendo el
plan requerido, por lo que esta Superintendencia le informó a través de oficio N°
SBIF-DSB-II-GGI-GI4-17518 del 12 de noviembre de 2009, que su comunicación
antes mencionada no era un plan de recuperación y que las acciones que se
pretende ejecutar, deben contar con la previa presentación, evaluación y
consecuente autorización de este órgano supervisor.
Visto que la situación financiera al 21 de mayo de 2010 de la institución es:
-Alto riesgo de liquidez al mantener pasivos exigibles de inmediato (cuentas
corrientes y cuentas de ahorro) por Bs. F. 3.447.155.462 que superan en un
374,44% a los activos líquidos por Bs. F. 920.601.720, y en un 861% al total de
las captaciones y otros financiamientos obtenidos por Bs. F. 8.516.880.221.
-Muestra una gestión operativa negativa de Bs. 38.496.249; no obstante, presenta
el registro inadecuado de ingresos por un total de Bs. 341.234.924 (instruidos su
desincorporación en el oficio N° SBIF-DSB-II-GGI-GI4-07768 del 27 de mayo
del presente año).
Visto que el 11 de junio de 2010, venció el período de prórroga contemplado en la
Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras, para subsanar todas
las irregularidades que originaron las medidas administrativas.
Visto que la entidad bancaria no cumplió desde el segundo semestre de 2009
hasta el primer cuatrimestre del 2010 con el porcentaje que debe mantener como
cartera de créditos al sector turismo, de conformidad con lo establecido en la
Resolución DM/N° 011 de fecha 19 de febrero de 2008, emitida por el Ministerio
del Poder Popular para el Turismo (…) así como, se observó para los meses de
abril de 2008 a enero de 2009, una transgresión de la Resolución conjunta de los
Ministerios del Poder Popular para Agricultura y Tierras y para Economía y
Finanzas, identificada con las siglas DM/N° 036/2008 y DM/N° 1994 del 31 de
enero de 2008 (…).
Visto que al 31 de mayo de 2010 se mantiene la grave situación económica
financiera del Banco Federal C.A.; así como el hecho que entre los meses de
octubre de 2009 fecha de imposición de las medidas y el mes de mayo de 2010, no
ha cumplido las instrucciones giradas por esta Superintendencia con ocasión de
la inspección permanente, relativas principalmente a: 1) aumento de capital
social, 2) solventar el déficit del saldo mínimo de encaje legal requerido por
Banco Central de Venezuela, 3) incrementar sus activos líquidos, 4) mejorar la
actividad de intermediación financiera y 5) la constitución de las provisiones y
ajustes que absorben en un 551,00% el patrimonio de la institución financiera.
Visto que en virtud que las medidas adoptadas e impuestas a la institución
financiera por esta Superintendencia de acuerdo con lo establecido en el capítulo
IV, título II de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras no han
sido suficientes para resolver las situaciones que las motivaron.
Vista la opinión favorable del Banco Central de Venezuela, según sesión N° 4.299
de su Directorio de fecha 14 de junio de 2010 y del Consejo Superior la cual
consta en Acta N° 013 del 14 de junio del presente año.
Esta Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras, en aras de
preservar los intereses de la República, la estabilidad del sistema financiero
nacional y los derechos e intereses de los ahorristas, depositantes, clientes y
acreedores del citado banco; de conformidad con el numeral 5 del artículo 235 en
concordancia con el artículo 333 de la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras;
RESUELVE
1° Intervenir con cese de intermediación financiera al Banco Federal, C.A.
2° Designar como integrantes de la Junta Interventora a los ciudadanos César
Orellana y Mary Espinoza de Robles, titulares de las cédulas de identidad Nros.
3.517.855 y 3.373.652, respectivamente.
3° La Junta Interventora presentará a la Superintendencia de Bancos y Otras
Instituciones Financieras, informes periódicos que contengan los avances del
proceso de intervención con cese de intermediación financiera y las acciones a
seguir en cada caso. La periodicidad de dichos informes será de sesenta (60) días
continuos cada uno.
Contra esta decisión de conformidad con los artículos 398 y 403 de la Ley
General de Bancos y Otras Instituciones Financieras, podrá ejercerse el Recurso
de Reconsideración ante esta Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones
Financieras, dentro de los diez (10) días hábiles bancarios siguientes (…) o el
Recurso de Anulación ante cualesquiera de las Cortes de lo Contencioso
Administrativo, dentro de los cuarenta y cinco días (45) días siguientes (…)”
(sic).
II
Que “…la SUDEBAN estima que la tramitación de la audiencia a que se refiere el artículo 242
LGB, procede -en el supuesto previsto por el artículo 241 en su ordinal 2° LGB- por incumplimientos a
órdenes impartidas individual y particularmente al Banco Federal, C.A. Es decir, por el presunto no
acatamiento de actos administrativos de efectos particulares. Y la realidad es que ese no es un
supuesto de procedencia para la aplicación de tales medidas, según lo prescrito por el aludido ordinal
2° del artículo 241…”. Que “…la SUDEBAN incurre e insiste en mantener un falso supuesto de
derecho, pues interpreta equivocadamente el supuesto de hecho que según la norma hace proceder la
aplicación de las medidas administrativas…”.
Que además se incurrió en usurpación de funciones “…pues por vía interpretativa el ente
administrativo está creando supuestos de procedencia para el ejercicio de sus propias competencias,
limitando el ámbito de la libertad de los particulares (…) apropiándose indebidamente de
competencias que son propias del Poder Legislativo…”.
Que “Los supuestos incumplimientos del contenido de la Resolución N° 2044 del Ministerio del
Poder Popular de Planificación y Finanzas de fecha 19 de mayo de 2008, que se imputan al Banco
Federal, C.A., no son tales incumplimientos (…)”. Que la “…SUDEBAN objetó, sobre la base de la
Resolución N° 2044 del Ministerio del Poder Popular de Planificación y Finanzas de fecha 19 de mayo
de 2008, y por diversos actos y desde diversas perspectivas, tanto i) la operación de desincorporación
de notas estructuradas que realizó el Banco Federal C.A. mediante una permuta con una serie de
inmuebles, como ii) la tenencia, entre los activos del banco, de unos certificados de depósito emitidos
por el Fortis Bank NV y el fideicomiso que el Banco Federal C.A. constituyó en el EFG Bank
Venezuelan Investment Trust”. Que tales objeciones se ven afectadas de falso supuesto debido a que
“…a) la desincorporación que llevó adelante el banco fue perfectamente lícita y ajustada a la
legalidad, y b) los activos integrados por los certificados y el fideicomiso que objeta la SUDEBAN no
se encontraban en el radio de aplicación de la Resolución N° 2044”.
Que “No es cierto (…) que los inmuebles adquiridos por el Banco Federal C.A. mediante la
referida operación de permuta constituyan activos improductivos…”. Que “…los bienes inmuebles
recibidos con motivo de la operación de desincorporación constituían bienes de uso y como tales mal
podían ser calificados de activos improductivos. En efecto, los bienes recibidos en la referida
operación son locales que venían siendo arrendados u ocupados en comodato por el Banco Federal
C.A. y que éste usaba para el establecimiento de sus agencias y sedes administrativas, incluyendo la
sede principal ubicada en el Centro Cremerca, también conocido como Centro Federal en la
urbanización el Rosal, Municipio Chacao. Esas agencias y sedes son (o eran) esenciales para el
ejercicio de la actividad bancaria y por ende para su productividad…”. Que además la calificación
dada a dichos inmuebles no se ajusta a lo establecido por la SUDEBAN “…en la Circular SBIF-GNR-
DEST-8554 del 22 de septiembre de 1999…”.
Que “…no podía la SUDEBAN cuestionar la operación mediante la cual el Banco Federal C.A.
adquirió bienes de uso y desincorporó las notas emitidas por Esmerald Partners I, S.A., bajo el
argumento de que la misma se realizó sin la previa evaluación y aprobación por parte del citado ente
supervisor del plan de desincorporación. Tal condicionamiento a una previa evaluación y aprobación
no se encuentra contemplado en el ordenamiento jurídico aplicable, por lo que carece de fundamento
jurídico la objeción formulada…”.
Que “…Es un error de interpretación y aplicación del derecho (…) pretender aplicar a estos
certificados de depósito emitidos por el Fortis Bank, N.V., normas relativas a títulos valores, toda vez
que estos certificados de depósito no constituyen -según nuestro ordenamiento legal- títulos
valores…”. Que “…estos certificados de depósito no podrían ser calificados de títulos valores, pues
les falta -para ello- un elemento esencial y característico de los títulos valores: la negociabilidad”.
Que “…Es igualmente un error de interpretación y aplicación del derecho (…) pretender que el
fideicomiso constituido en el EFG TRUST COMPANY LIMITED es un instrumento al que le resultaba
aplicable la Resolución 2.044”, puesto que “…un fideicomiso es un contrato bancario y no un título
valor. No existe, y en esto debemos ser categóricos, norma alguna -ni legal ni reglamentaria- que
permita afirmar que un fideicomiso sea un título valor”. Que tal proceder constituía además una
infracción a la reserva legal, tipicidad y el principio general de que el ordenamiento jurídico debe ser
interpretado a favor de los derechos y no para restringirlos.
Que “…En el trámite de la imposición de medidas se violó el debido proceso, pues SUDEBAN
aplicó las medidas administrativas no porque hubiese comprobado la ocurrencia de los supuestos de
aplicación de las medidas, sino porque el banco ‘no desvirtuó sus presunciones’, y por otra parte,
debido a que la SUDEBAN no analizó las defensas ejercidas por el banco”.
Que “…Al imponer las medidas con base en que el banco no desvirtuó la acusación, se violó
franca y groseramente el principio constitucional de la presunción de inocencia…”. Que “…al no
resolver lo planteado, la SUDEBAN no sólo le negó al administrado el derecho a obtener una
respuesta oportuna y adecuada, sino que además le impidió acudir al subsecuente recurso
ordinario…”.
Que existen “…dos grupos de motivos o causas, aquellos que en apariencia -y por la
insistencia que de ellos hace el acto- son determinantes y aquellos que -debido a que no se insiste
mayormente en ellos- son simplemente motivos en abundamiento o no determinantes”. En cuanto a los
“motivos determinantes del acto recurrido” expuso lo que a continuación se transcribe.
Que “…No es cierto (…) que SUDEBAN haya obtenido la autorización previa del BCV para
proceder a la intervención…”. Que “…el ente administrativo afirma el cumplimiento de un parámetro
legal que, por lo menos aparentemente y desde un punto de vista de las leyes de la física, parece
imposible”. Que “…el acto recurrido afirma (…) que el mismo día que se ordenó la intervención del
Banco Federal C.A., se llevó a cabo la sesión 4.299 del Directorio del BCV, que se hizo constar
supuestamente en el acta 013 de ese mismo día, en la que se dio opinión favorable a la intervención del
Banco Federal C.A. y que en esa misma oportunidad, antes de que se convocara al Banco Federal C.A.
a la audiencia en que se notificó de la intervención (es decir, antes de las 8 a.m. del día 14), ya el BCV
había realizado la aludida sesión y ya había informado a la SUDEBAN del contenido de su opinión”.
Que erróneamente “…el acto recurrido insiste en indicar que el Banco Federal, C.A., es
intervenido debido a una grave situación económica y financiera, que trató de ser corregida, sin éxito,
por las medidas administrativas (…) es evidente un falso supuesto al afirmarse que las medidas
administrativas se impusieron para corregir la grave situación económico financiera de la institución
bancaria (…) igualmente un falso supuesto sostener que como las medidas no pudieron corregir esa
situación, se debe proceder a la intervención, pues como hemos visto el objeto de las medidas nunca
fue corregir situación económico financiera alguna…”.
Que “…No es exacto afirmar que el banco no cumplió con las órdenes dictadas por la
SUDEBAN con ocasión a las medidas administrativas, ya que las órdenes emitidas por la SUDEBAN
suponían la ejecución de procesos (…) muchos de los cuales se prolongaron en el tiempo debido a las
múltiples (y en ocasiones injustificadas) objeciones planteadas por SUDEBAN”.
Que “…SUDEBAN incurrió en un vicio de falso supuesto de hecho al objetar el origen de los
fondos a ser aplicados al aumento de capital, alegando que los mismos no podían ser producto de
financiamientos recibidos del sistema bancario nacional (…) el crédito es una forma de financiamiento
permitida por el ordenamiento, y siendo que ninguna norma lo prohíbe para el caso específico de la
suscripción de aumentos de capital de una institución bancaria, mal pudo pretender la SUDEBAN
sancionar o impedir su utilización. Tal condicionamiento, no se encuentra contemplado en el
ordenamiento jurídico aplicable, por lo que carece de fundamento jurídico la objeción formulada,
circunstancia ésta que constituye el vicio denominado ausencia de base legal…”.
Que “…El Banco Federal sí ejecutó actos tendentes a solventar el déficit de saldo mínimo de
encaje legal requerido por el Banco Central de Venezuela. De hecho en el informe presentado a la
Junta Directiva del Banco Federal C.A. en sesión celebrada el día 26 de mayo de 2010 (…) se hizo
constar que el señalado déficit se había solventado, para esa fecha, en un cincuenta por ciento (50%)
…”.
Que “La realidad de estos valores fue acreditada a la SUDEBAN, no sólo con la consignación
de los documentos de adquisición de dichos inmuebles, sino además con sendos avalúos (…) Y no
obstante ello, desafiando el más básico sentido común y las máximas de experiencia, y violando el
principio según el cual la Administración debe buscar la realidad, y en un evidente atentado a la
justicia, la SUDEBAN ordenó ajustar contra el patrimonio del Banco Federal C.A. los valores de
dichos activos a unos valores irreales, a los valores de hace tres (3) años”.
Que “…En cuanto a la orden de mejorar la actividad de intermediación financiera vale la pena
señalar que el Banco Federal C.A. hizo todo lo comercialmente posible para ello, dentro de las
circunstancias económicas y financieras tanto del país como las suyas”. Que “…a pesar de los
esfuerzos hecho por el banco en este sentido, la orden de mejorar la intermediación financiera, era per
se y en el contexto de las restantes órdenes contenidas en el mismo acto, una orden de muy difícil (…)
cumplimiento…”.
Que “…en cuanto a que el Banco Federal C.A. no procedió a constituir provisiones y ajustes
por un monto equivalente al quinientos cincuenta y un porciento del patrimonio de la institución
financiera, hay que decir (…) que no entendemos cuál es ese ajuste (ya el acto recurrido no lo aclara).
Lo que podemos señalar es que tal ajuste por un monto equivalente al quinientos cincuenta y un por
ciento del patrimonio de la institución financiera jamás fue ordenado”. Que es un falso supuesto de
hecho “…haber dispuesto la aplicación de las provisiones y la reclasificación de créditos como
sanciones, al supuesto incumplimiento de órdenes impartidas con ocasión a las medidas
administrativas impuestas al Banco Federal C.A.….”.
Que respecto a los “motivos en abundamiento o no determinantes del acto recurrido” manifestó
lo que a continuación se transcribe.
Que el acto recurrido afirma que “…el Banco no presentó ‘un Plan de recuperación’ durante el
trámite de las medidas administrativas (…) no obstante lo cual -y en una evidente contradicción- el
acto afirma que otorgó la prórroga que la Ley establece para ‘la ejecución de dicho plan’ (…) y la
única prórroga que establece la LGB en las normas relativas a las medidas administrativas, es la que
contiene el encabezado del artículo 247 LGB, y es precisamente una prórroga para el cumplimiento
del plan…”.
Que “…lo cierto es que el Banco Federal C.A. no presentó el aludido plan [de recuperación]
pues inmediatamente impuestas las medidas [administrativas], informó sobre su inmediato acatamiento
a todas aquellas instrucciones de SUDEBAN, cuya objeción por el banco justificó, a juicio de
SUDEBAN, la imposición de dichas medidas…” (agregado de la Sala). Que “…la finalidad del ente
administrativo era intervenir la institución, con independencia de las justificaciones que para ello se
diera, lo cual, por lo menos a nivel indiciario, demuestra una desviación de poder…”.
Que el acto impugnado se refiere al “…supuesto incumplimiento de ‘el porcentaje que debe
mantener como cartera de créditos al sector turismo’ por parte del Banco…”. Que “…las normas que
habilitan las medidas de intervención (artículo 333 LGB) jamás se refieren al incumplimiento de la
cartera de créditos en el sector turismo, como una justificación”. Que “…en el acto recurrido se
afirma que debido a la ‘delicada situación económica financiera’ del Banco Federal C.A. se ordenó la
imposición de unas medidas administrativas, y que dado que esa delicada situación no se corrigió, se
procedió a la intervención. Y no obstante ello, esa preocupación y ese supuesto mal estado en las
finanzas del banco, la SUDEBAN le exige el cumplimiento de los porcentajes mínimos de la cartera de
crediticia del sector turismo…”. Que “…este proceder no es contradictorio si de lo que se trataba era
de proceder a la intervención del banco (…) esto abona como indicio de una desviación de poder…”.
Que el acto administrativo impugnado tiene un “…vicio que afecta el elemento fin del acto”, ya
que “…contiene serias contradicciones en sus motivaciones, que al ser contrastadas tanto a la nota de
prensa publicada por la SUDEBAN como a la campaña publicitaria que ha desplegado FOGADE,
deja en evidencia un vicio de desviación de poder”.
Que en tal sentido, luego de hacer una breve referencia a argumentos expuestos en el escrito
recursivo (relativos a las ordenes de ajuste, aumento de capital y mejoramiento de la intermediación
financiera) y aludir a “…la nota de prensa dirigida a la opinión pública (…) la campaña publicitaria
que ha desplegado FOGADE (…) [y] El contenido de las entrevistas [de SUDEBAN]…”, manifestó
que “Lo único que explica estas contradicciones que en apariencia resultan insalvables, es que la
medida de intervención no fue dictada para solventar problemas económicos, y no lo fue para lograr el
cumplimiento de las directivas de la SUDEBAN (que también constituiría una expresión del vicio de
desviación de poder), sino que lo fue por la intervención en si misma, y como una sanción a la -ya
prejuzgada y presunta- irresponsabilidad y falta de transparencia. Es decir la intervención ha
sustituido al proceso penal, y con ella ya se ha declarado culpables a los directores del banco de
irregularidades, y se ha procedido a ella para sancionarlos, y ese es un fin ajeno a la intervención. El
fin que parece cumplir esta intervención es la sanción misma, el castigo a una serie de conductas que
ya se han calificado y que, aunque nunca comprobadas, se dan por demostradas (‘inversiones
riesgosas’, ‘falta de transparencia’ ‘gestión irresponsable’ etc…)”.
III
DECISIÓN APELADA
La sentencia Nº 2012-435 del 12 de marzo de 2012, dictada por la Corte Segunda de lo
Contencioso Administrativo, declaró sin lugar el recurso de nulidad con fundamento en lo siguiente:
(…Omissis…)
(…Omissis…)
(…) esta Corte debe señalar, toda vez analizados los hechos que se desprenden de
las documentales, correspondientes a la fase previa -de imposición de medidas
administrativas-, desplegada antes del acto de intervención hoy impugnado, que
las ‘ÓRDENES’ que dictó la Superintendencia a los fines de acordar la
imposición de las medidas administrativas, se fundamentaron en la Resolución
que dictó el Ministerio del Poder Popular para la Finanzas (hoy Ministerio del
Poder Popular para la Planificación y Finanzas), la cual constituye un acto
administrativo de efectos generales, que por ende tiene contenido normativo, en
este caso de materia bancaria.
(…Omissis…)
(…) a juicio de esta Corte, al tratarse las normativas prudenciales (las ordenada
por la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras)
consagradas en los términos del artículo 2 de la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras, antes citado, de instrucciones de obligatoria
observancia destinadas a mantener la estabilidad y adecuada solvencia y
credibilidad del sector bancario, en ellas quedan abarcadas las órdenes
impartidas con alcance individual por la SUDEBAN atendiendo al texto expreso
de la ley, pues el artículo 241, ordinal 2º ejusdem, autoriza el establecimiento de
las medidas administrativas en caso de incumplimientos reiterados a normativas
prudenciales ‘particulares’ (…).
(…Omissis…)
(…) resulta evidente para esta Corte, que el incumplimiento de las denominadas
‘ÓRDENES’ impartidas por Superintendencia del Sector Bancario, se encuentra
perfectamente enmarcadas en los supuestos de procedencia para la imposición de
medidas preventivas o administrativas, previstas en el artículo 242 de la Ley
General de Bancos y Otras Instituciones Financieras, y dentro del presupuesto al
cual hace alusión el ordinal 2 del artículo 241, ejusdem, cuando del mismo
dispositivo legal (analizado en líneas anteriores) se desprende la posibilidad de
adoptar la referidas medidas, cuando se han verificado dos (2) o mas infracciones
graves ‘(…) de las normativas prudenciales, generales o particulares de la
Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (…)’, incluyendo
dentro de las aludidas normativas prudenciales las órdenes emanadas de la
SUDEBAN, razón por la cual, resulta imperioso para este Tribunal Colegiado
desechar el argumento sostenido por el apoderado judicial del la Institución
accionante, mediante el cual aduce que el ente regulador al momento de dictar las
medidas administrativas incurrió en una ‘USURPACIÓN DE FUNCIONES’,
siendo que, el mismo texto legal en su artículo 238, tal como fue analizado en
líneas anteriores, lo faculta para la imposición de las mismas, en caso que alguna
institución o entidad sometida a su imperio –lo cual no excluye al Banco Federal
C.A.- incumpla las instrucciones que dicho organismo, imparta, en virtud de la
tutela, y resguardo del sistema bancario nacional, ante posibles fracasos
bancarios (particulares) que lo pudieran afectar. Así se establece.
(…Omissis…)
(…Omissis…)
(…Omissis…)
Así, este Órgano jurisdiccional estima que en efecto la operación de permuta que
efectuó el Banco Federal, C.A., para adquirir los inmuebles sedes del banco,
calificados luego por el organismo como ‘activos improductivos’, no representó
rentabilidad económica para la entidad oficial o por lo menos no tanta como la
que posteriormente instruyó la institución oficial (Folio 128 del expediente), que
perseguían el aseguramiento, la eficacia y la capitalización o flujo comercial
requerido, a los fines de hacer frente a la desincorporación de las notas
estructuradas.
En este sentido, advierte esta Corte que la recurrente no trajo a autos elemento
probatorio alguno que desvirtuara la posición y cálculos asumidos por la
SUDEBAN en sus estudios sobre el flujo económico de los inmuebles adquiridos,
no contando por tanto este Órgano Jurisdiccional con elementos de convicción
que permitan nacer la certeza a quien aquí juzga de la ilegalidad del juicio
administrativo expuesto en ese sentido.
(…Omissis…)
(…Omissis…)
(…Omissis…)
En tal sentido, debe insistir este Órgano Colegiado que las medidas
administrativas impuestas a Banco Federal C.A., obedecieron a una serie de
incumplimientos verificados a la Resolución Nº 2.044 por parte de la demandante,
y que si bien consta en el expediente que al dictarse dichas medidas, el 15 de
octubre de 2009 (luego de cumplirse la audiencia celebrada el 1º de octubre de
2009), la Administración se limitó a señalar que el banco no logró desvirtuar
(dentro del plazo que se le otorgó para ejercer defensas) ‘los incumplimientos
imputados en la referida audiencia’, no es menos cierto que los motivos que
sustentaron tal decisión fueron extensamente debatidos y contradichos en las
diversas comunicaciones, órdenes e instrucciones emanadas de la Administración,
donde la hoy recurrente pudo ejercer su derecho a la defensa y contradicción,
pidiendo la reconsideración de las instrucciones oficiales.
(…Omissis…)
(…Omissis…)
Según se ha visto, este Órgano Jurisdiccional estima que no se han conculcado los
derechos al debido proceso, de petición y a la presunción de inocencia, pues el
Banco Federal C.A., tuvo la oportunidad de debatir a través de las diversas
comunicaciones y recursos de reconsideración que presentó antes de imponerse
las medidas administrativas, el conjunto de circunstancias que tomó el ente de
control bancario para dictarlas, entre las que se encontraba el incumplimiento
contumaz a la Resolución Nº 2.044 y las órdenes que el organismo dictó en
función de la misma, coligiéndose de ello que, aún cuando no le fue instruido un
procedimiento previo formal, -al cual la ley tampoco remite expresamente- en
numerosas oportunidades recibió respuesta a sus peticiones y se le garantizó el
ejercicio de su derecho a la defensa, -el cual efectivamente ejerció como puede
apreciarse del análisis de las actas cursantes en el expediente- es por ello, que en
criterio de quien aquí decide Banco Federal C.A., satisfizo sus derechos de
petición y al debido proceso, a lo largo del procedimiento previamente analizado.
Así se establece.
(…Omissis…)
Por esas razones, a sabiendas que el Banco Federal, C.A., continuaba inmerso en
situación de insolvencia ante los ahorros del público, aún cuando habrían
transcurrido siete (7) meses desde el momento en que se dictaron las medidas
preventivas –el 15 de octubre de 2009- para atenuar el estado de peligro latente,
la Superintendencia, en vista de que las medidas administrativas a las que hace
mención el numeral 2 artículo 241 de la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras Decreto N° 1.526 de fecha 3 de noviembre de 2001,
aplicable ratione temporis- no surtieron los efectos deseados, procedió de acuerdo
al trámite establecido en la Ley vigente a la intervención de la empresa
financiera, tal como lo refiere el artículo 333 de la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras, Gaceta Oficial Nº 5947 Extraordinario de fecha 23 de
diciembre de 2009.
(…Omissis…)
(…Omissis…)
Ello así, este Tribunal Colegiado debe desechar el alegato sostenido por el
representante judicial de Banco Federal, C.A., por cuanto, dada la naturaleza de
la latente situación de riesgo que presentaba la institución financiera, siendo que
la misma, -tal como se verifica de autos- fue emitida previamente a la decisión de
intervenir al ente financiero recurrente, por cuanto, la Superintendencia Bancaria
sólo previa opinión favorable es que tomó la decisión de intervenir a la
recurrente, dando cumplimiento a tal requisito y ciñéndose al procedimiento
legalmente establecido. Así se establece.
3.-Del presunto cumplimiento por parte de Banco Federal C.A., de las órdenes
impartidas por la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras:
(…Omissis…)
A los fines de analizar el tema planteado, la Corte debe advertir que en las
actuaciones no riela evidencia probatoria alguna que desprenda el rechazo del
aumento de capital propuesto por provenir ‘de financiamientos recibidos del
sistema bancario nacional’.
Precisado ello, advierte esta Corte que la parte accionante, más allá de los
planteamientos que desarrolla respecto a la capacidad económica que según
afirma constituye presupuesto para la adquisición de préstamos bancarios, no
consignó prueba alguna que compruebe la posición de fortaleza económica que
dice tener como consecuencia de pactar préstamos bancarios, es por ello que en
criterio de quien aquí decide, no se tienen elementos de convicción que
determinen que la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras
haya actuado con ilegalidad al momento de sostener la existencia de insolvencia
patrimonial de los accionistas de Banco Federal C.A., para proceder al aumento
de capital.
Por otra parte, si bien no existe norma legal que desautorice la obtención de
créditos para aumentos de capitales de empresas financieras, no obstante,
circunscritos a la situación en concreto, si tal operación puede poner en peligro el
balance o estado económico de la institución, -la cual como bien se desprende de
autos y de los informes presentados por el organismo oficial presentaba una
situación de riesgo- la SUDEBAN, en ejercicio de sus facultades contraloras
atribuidas por Ley, tenía plena autoridad para negar esta clase de iniciativas, a
sabiendas que pudieran colocar en peligro el ahorro colectivo, razón por la que
este Órgano Jurisdiccional, en este punto, vista la ineludible falta de elementos
que demuestren las afirmaciones de la demandante, desecha este alegato. Así se
establece.
ii) En otro orden manifiesta el representante actor que cumplió el Banco Federal
C.A., durante la vigencia de las medidas administrativas, al ejecutar ‘actos
tendentes a solventar el déficit de saldo mínimo de encaje legal requerido por el
Banco Central de Venezuela’, dicho apoderado plantea nuevamente que el ente
administrativo impidió la verificación de esta instrucción, pues –
supuestamente- procuró ‘el desbalance de los índices de riesgo del BANCO
FEDERAL’, al emitir la orden de ‘AJUSTAR el valor de los inmuebles al valor
que tenían en libros para el año 2007, es decir, a un valor QUE NO ES REAL,
QUE NO ES ACTUAL, QUE ES UN VALOR HISTÓRICO’ (Subrayado y
mayúsculas de la cita).
(…Omissis…)
Analizando el acto contenido en el oficio antes citado, la Corte, de su lectura
observa que los bienes inmuebles objeto de la operación de permuta que ejecutó
el Banco Federal, C.A., con las empresas participantes en dicha relación
contractual, se encontraban inicialmente, esto es, para el año 2007, registrados
como bienes de uso de la institución bancaria recurrente, motivo por el cual, la
SUDEBAN le ordenó restituir el valor de los inmuebles permutados al que tenían
previo a la primera operación de intercambio, al verificar que los mismos le
habían otorgado un valor muy superior al costo inicial constatando un presunto
fraude a la normativa legal vigente.
(…Omissis…)
Al respecto, debe advertir este Órgano Colegiado, por notoriedad judicial, que el
recurso contencioso administrativo de nulidad interpuesto contra la Resolución
Nº 049.09 de fecha 3 de febrero de 2009, (mediante la cual la Superintendencia
bancaria declaró improcedente la medida cautelar de suspensión de efectos
solicitada por Banco Federal C.A., en virtud de la instrucción girada por la
Administración de ajustar el valor de los inmuebles permutados por la referida
entidad bancaria al costo inicial de los mismos para el año 2007), no ha sido
resuelto por la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, aunado a ello, la
carencia de pruebas en el presente expediente, no generan la suficiente
convicción en este Órgano Jurisdiccional de que el Ente administrativo haya
actuado o no ajustado a derecho al ordenar el referido ajuste.
(…Omissis…)
Sobre esta cuestión, este Tribunal Colegiado observa que al momento de dictarse
las medidas administrativas (folios 259, 260 y 261 del expediente judicial),
SUDEBAN, ciñéndose al contenido preceptivo del artículo 242 de la Ley General
de Bancos y Otras Instituciones Financieras de 2001 (aplicable ratione temporis
al momento de acordarse las medidas), acordó prohibir la ejecución de una serie
de operaciones (precisamente, las que regula el artículo mencionado) a los fines
de reponer el estado deficitario que padecía la institución bancaria. Fuera de
estas prohibiciones (entre las cuales se encontraba parte de las acciones vedadas
con ocasión a la Resolución Nº 2.044), el Banco Federal, C.A., contaba con un
marco de actuación definido para desarrollar sus operaciones.
(…Omissis…)
Dadas las condiciones que anteceden, analiza quien aquí decide, partiendo del
análisis realizado por la SUDEBAN y visto que el planteamiento explanado por
la representación judicial de Banco Federal C.A., no se encuentra respaldado en
el conglomerado probatorio presentado en esta Instancia elementos que
desvirtúen las aseveraciones plasmadas por la Superintendencia de que no
mejoró la actividad de intermediación financiera, pues encontrándose vigente el
procedimiento de medidas administrativas, inobservó las instrucciones del Ente
oficial así como el ordenamiento jurídico, poniendo en un inminente peligro los
intereses colectivos involucrados, los cuales constituían el objeto de dicha
imposición. Así se establece.
(…Omissis…)
(…Omissis…)
(…Omissis…)
(…Omissis…)
(…Omissis…)
(…) esta Corte constata que, la Administración examinó el contenido de cada una
de las comunicaciones y solicitudes presentadas por Banco Federal C.A., sin que
estas hayan satisfecho los requerimientos, que a los efectos se instruyeron en aras
de darle cumplimiento al contenido de la Resolución 2.044 del Ministerio del
Poder Popular para la Economía y Finanzas de fecha 19 de mayo de 2008, por
cuanto, aunque lo presentado por la institución financiera haya sido valorado en
sentido distinto al pretendido por ésta, ello no obsta, para concluir la ilegalidad
del acto por una supuesta desviación de poder, por cuanto, como fue analizado a
lo largo del fallo la Administración fundamentó su decisión bajo la lógica
aplicación del derecho y de su concatenación con los hechos.
Por tanto, visto que la falta de consignación del plan de recuperación (que per se
habilita la medida de intervención, de acuerdo con el único aparte del artículo
247 eiusdem), no fue tomado por la Administración como un elemento justificativo
de la medida de intervención, como lo exige la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras, sino que éste organismo, a pesar de ello, le otorgó al
Banco Federal, C.A., el transcurso integral del período legal previsto para el caso
de presentación y ejecución del plan en cuestión, pudiendo entenderse de ello, en
criterio de este Tribunal Colegiado, que la Administración prácticamente
benefició la situación jurídica de la entidad bancaria, (habiéndose verificado de
las actas que conforman el presente expediente que transcurrieron siete (7) meses
desde la fecha de imposición de medidas hasta que se acordó la intervención de la
recurrente) no podría colegirse entonces el alegado vicio de desviación de poder
que denunció la representación accionante, el cual, valga destacar, requiere
actividad probatoria significativa y certera, y no meras voluntariedades, puesto
que no consta en autos que los supuestos que alega en su escrito libelar existieron
en el caso de marras.
(…Omissis…)
(…Omissis…)
Una vez dirimidas la totalidad de las denuncias presentadas, resulta forzoso para
esta Corte declarar SIN LUGAR el recurso contencioso administrativo de nulidad
(…)” (sic).
IV
FUNDAMENTACIÓN DE LA APELACIÓN
Que la sentencia apelada suple defensas de la parte demandada “…al resolver la denunciada
irregularidad consistente en que el ordinal 2° del artículo 241 LGB prevé, como presupuesto de
procedencia para la aplicación de las medidas administrativas, que se haya incurrido en el
incumplimiento de normas…”.
Que el fallo recurrido suple defensas de la parte demandada “…al resolver la denunciada
irregularidad consistente en que no es cierto (…) que la SUDEBAN haya obtenido la autorización
previa del BCV para proceder a la intervención, pues resulta contrario a las máximas de experiencia
que en una sola mañana, a todo lo largo y ancho de la ciudad de Caracas, un día lunes de actividades
normales, se haya podido realizar las múltiples actuaciones, convocatorias, reuniones, estudios y
opinión, además de la audiencia al banco, que afirma el acto recurrido”. Que la sentencia apelada
suple la carga argumentativa y probatoria que no ejerció la Administración.
Que la sentencia impugnada suple defensas de la parte demandada “…al resolver la denunciada
irregularidad consistente en que es falso afirmar que el Banco no cumplió con las órdenes dictadas por
la SUDEBAN con ocasión a las medidas administrativas, ya que el Banco Federal C.A. procedió a
tramitar un aumento de capital, que la SUDEBAN rechazó con fundamentos irracionales e ilícitos”.
Que “…la sentencia apelada tergiversa los argumentos de la parte recurrente al resolver las
dos últimas denuncias de falso supuesto atenientes a los motivos no fundamentales por los que se
ordenó la intervención del Banco Federal C.A., afirmando y resolviendo esas denuncias como si se
tratara de denuncias de irregularidades en el elemento fin del acto, afirmando equivocadamente que se
trataba de denuncias referidas a vicios de desviación de poder” (sic).
Que “…en el capítulo VII titulado ‘De los vicios que se encuentran en los fundamentos del acto’
(…) se incluyeron las denuncias referidas a: i) la contradicción en que incurre el acto al señalar que
no se presentó un plan de recuperación y al mismo tiempo se otorgó la prórroga de cumplimiento del
plan de recuperación, y ii) la inidoneidad que como causa de intervención tiene la circunstancia del
incumplimiento de la cartera de turismo…”.
Que “…la sentencia apelada tergiversa los argumentos de la parte recurrente en torno al vicio
de desviación de poder, pues deja de estimar los argumentos planteados (…) y toma como argumentos
de esta denuncia otros dirigidos a evidenciar el vicio de falso supuesto”. Que “…el argumento de la
denuncia de desviación de poder es que la intervención se utilizó como un medio para castigar a unos
banqueros que el Estado considera delincuentes, mafiosos, malvados corruptos, imperialistas,
neoliberales y enemigos del pueblo socialista. Siendo que ese no es el fin de las medidas de
intervención -según LGB- eso configura un vicio de desviación de poder”. Que asimismo se “…
afirma lo falso al señalar (…) que la representación de la parte actora no ejerció actividad probatoria
alguna (…) pues de cara a la denuncia de desviación de poder se acompañó al recuso una serie de
pruebas…”.
Que “La sentencia apelada no analiza los argumentos (…) en torno a (…) que el proceso de
imposición de medidas administrativas -que funda y procede a la orden de intervención- se basa en la
falsa afirmación (…) de que un fideicomiso es un título valor de aquellos a los que resultaba aplicable
la Resolución 2.044 del Ministerio de Finanzas”. Asimismo añadió que “…se denunció que las
medidas se impusieron debido a la errada suposición que el fideicomiso que el Banco Federal C.A.
constituyó en el EFG Bank Venezuelan Investment Trust era un instrumento al que le resultaba
aplicable la orden de desincorporación de determinados títulos valores contenida en la Resolución
2.044 del Ministerio de Finanzas”.
Que “La sentencia apelada no analiza los argumentos (…) en torno a (…) que el proceso de
imposición de medidas administrativas (…) se basa en la falsa afirmación (…) de que los bienes
inmuebles canjeados por las notas estructuradas eran activos improductivos”. Que “…la sentencia
(…) pasa por alto y deja de estimar la confesión que hace la Administración en torno a que
efectivamente no se trata de que los inmuebles fueran improductivos, sino de algo distinto (…) afirma
que no se trajeron pruebas a los autos en torno a unos cálculos de SUDEBAN que no constan en
ninguna parte, (…) deja de estimar hechos notorios como la revaluación anual de los inmuebles (…)
incurre la sentencia en un error inexcusable al afirmar falsamente que la reversión de los inmuebles no
causaba peligro alguno, pues eso demuestra que los autores del fallo dejaron de leer el contenido de la
LGB que expresamente prescribe que en tales circunstancias la entidad financiera no puede
arrendar…”.
Que “La sentencia apelada no analiza los argumentos (…) en torno a (…) que el proceso de
imposición de medidas administrativas (…) no culminó en un acto expreso y definitivo que determinara
la eficacia o no de las medidas impuestas y le permitiera a los interesados recurrirlo”.
Que “La sentencia apelada no analiza los argumentos (…) en torno a (…) que las medidas
administrativas no fueron impuestas para remediar una supuesta situación financiera delicada sino
debido al supuesto incumplimiento de órdenes (concretamente la orden de desincorporar notas
estructuradas)…”. Que el fallo apelado “…afirma -y reproduce- la misma falsedad que afirma la
decisión administrativa recurrida, sosteniendo que las medidas administrativas fueron impuestas para
corregir una situación económica financiera delicada y eso es radicalmente falso”.
Que “La sentencia apelada no analiza los argumentos planteados (…) en torno al vicio en la
causa del acto recurrido que ordena la intervención debido a que con las medidas administrativas ‘no
se mejoró la actividad de intermediación’, cuando el objeto de las medidas administrativas era
restringir la actividad de intermediación del banco”.
Que “La sentencia apelada silencia el análisis de diversas pruebas que dejaban en evidencia
los vicios denunciados…”. En tal sentido alegó que “La sentencia apelada no analiza ni valora en
modo alguno dos (2) opiniones de testigos expertos (…) que presentan el análisis económico de dos
reconocidos profesionales en torno a la situación económica del Banco Federal C.A. al momento de
decretarse la intervención, y en las que se deja en evidencia que no existía una situación grave que
justificara la intervención”. Que “…la sentencia, luego de referir la existencia de estos medios (…)
cuando pasa a presentar los razonamientos por los que se decide el recurso (…) no analiza ni siquiera
menciona -para acoger o rechazar- estos medios”.
Que “La sentencia apelada no analiza (…) las confesiones espontáneas de la representación
judicial de la SUDEBAN, que hace en diversas ocasiones…”. A tal efecto adujo que “…La sentencia
no estima (…) que la representación judicial de la SUDEBAN (…) reconoció y se allanó al hecho (…)
que la aludida Resolución [2.044] ordenaba la desincorporación -exclusivamente- de unos
instrumentos denominados notas estructuradas”.
Que “…la SUDEBAN confiesa que la categorización que se dio de improductivos a los
inmuebles adquiridos no obedece a criterio técnico o legal alguno, y que en realidad lo que quería
señalarse no era que los bienes en cuestión eran improductivos sino que eran activos fijos y no activos
líquidos. Reconociendo así lo alegado por la representación de la parte actora, en el sentido de que
esa calificación como activos improductivos es un error y es falsa”.
Que “…la representación judicial de la SUDEBAN se allanó (…) que efectivamente las
medidas administrativas respondían a una orden dirigida a todas las instituciones financieras de
desincorporar unas notas estructuradas, y no debido a que el Banco Federal se encontrara en una
mala situación financiera. Pero la sentencia no estima esta confesión y decide como si en el expediente
no mediara este allanamiento…”.
Que “…la representación judicial de la SUDEBAN se allanó (…) que efectivamente las
medidas administrativas no se impusieron para mejorar la actividad de intermediación del Banco, sino
por el contrario, para restringirla. No obstante lo contundente de la confesión (…) que hace la
SUDEBAN, la sentencia apelada elige decidir, sin tomarlo en cuenta…”.
Que “…la representación judicial de la SUDEBAN se allanó (…) que efectivamente los
accionistas del Banco sí procedieron al aumento de capital, pero que ese ente administrativo lo impidió
debido a que es su criterio -contrario por demás a los márgenes de libertad que autoriza la LGB- que
los aumentos de capital hechos con aportes de accionistas que proceden de préstamos que éstos han
tomado no se deben autorizar. No obstante lo contundente de la confesión (…) que hace la SUDEBAN,
la sentencia apelada elige decidir, sin tomarlo en cuenta (…). Hay que señalar que la sentencia miente,
pues al recurso sí se acompañaron los actos de la SUDEBAN que rechazaban los aumentos de capital
debido a que los fondos aportados por los accionistas provenían de créditos (los oficios SBIF-DSB-II-
G14-18142 y SBIF-DSB-II-GGI-G14-20197 que se acompañaron como anexos B2 y C2 del recurso)”.
Que “…la sentencia apelada deja de aplicar máximas de experiencia y hechos notorios hechos
valer oportunamente, sobre asuntos como el tráfico en la ciudad de Caracas los días lunes en la
mañana, el horario de la administración pública, lo complicado de las agendas de los altos
funcionarios de la Administración, el tiempo que se requiere para estudiar (…) un asunto tan grave
como la intervención de un banco, la inflación y revalorización del precio de mercado de los
inmuebles”. Que “…Esto ocurre (…) cuando el fallo apelado resuelve sobre el falso supuesto referido
a que no se dio cumplimiento (…) a la consulta obligatoria al Banco Central de Venezuela que ordena
la LGB (…) [y cuando] la SUDEBAN ordenó darle a los inmuebles un valor falso e inferior, por no ser
un valor presente sino histórico y que por ello el déficit declarado con base a su errada e inferior
valoración de los activos del banco era un error…”.
Que “…la sentencia apelada no analiza ni valora en modo alguno tres (3) medios probatorios
producidos con el recurso y orientados a evidenciar la desviación de poder”. A tal efecto aludió a “…
Un cartel de prensa publicado por la SUDEBAN informando de unas razones distintas por las que se
habría intervenido al Banco Federal, y que deja en claro que (…) se le intervino para sancionar a sus
directores y accionistas (…) Una grabación en disco compacto de la campaña publicitaria llevada
adelante por la Administración para presentar las justificaciones de la medida de intervención, y en las
que se ponía de manifiesto el supuesto carácter de delincuentes (…) de los accionistas y directores del
Banco y se presentaba la intervención como un castigo (…) Las entrevistas colgadas en la página web
de la SUDEBAN en las que altos funcionarios de la SUDEBAN y de FOGADE expresaban las
justificaciones para haber procedido a la intervención del banco, y expresaban -entre otras cosas- el
supuesto carácter delictivo (…) de las conductas de los directores y accionistas del banco como una de
las razones para proceder a la intervención…”.
Que “La sentencia se niega a decidir una de las denuncias afirmando -falsamente- que la
misma debe ser resuelta en otro juicio, incurriendo así en el vicio de absolución de la instancia…”. A
tal efecto manifestó que “…la Corte expresamente se niega a decidir el asunto afirmando que el acto
con el que se ordenó el ajuste en cuestión ha sido objeto de otro recurso contencioso administrativo
(…) Lo cierto es que ese juicio (aquel en el que se pedía la nulidad de la resolución 049.09) y ese
pronunciamiento (…) no tienen el mismo objeto, en este recurso no se solicita la declaratoria de
ilegalidad de la resolución N° 049.09 de fecha 3 de febrero de 2009, solo se pedía a la Corte que
observara que un déficit que se declara por dar a unos inmuebles el valor que tenían en el pasado es
un déficit artificial, pues el valor de las cosas -y mas el de los inmuebles- es su valor presente, más aún
en un país donde la inflación (que es un hecho notorio que no requiere prueba) en el sector
inmobiliario es de más de 20% anual” (sic). Que “…al aplicar la notoriedad judicial que le permitió
conocer de la existencia de ese otro juicio supuestamente pendiente por el que se abstiene de decidir,
debió la Corte observar que ese juicio (instado originalmente por el Banco Federal C.A. antes de su
intervención) fue luego objeto de un desistimiento tácito imputable a los representantes judiciales
designados por los interventores nombrados por la SUDEBAN…”.
Que “…es un error que la sentencia apelada afirme que las órdenes dirigidas de manera
concreta al Banco Federal, dictadas en supuesta ejecución de la Resolución 2.044 del Ministerio de
Finanzas, eran en realidad, actos normativos o actos de efectos generales. Tal afirmación desafía
conceptos básicos del derecho administrativo…”.
Que “…la sentencia admite la creación por vía interpretativa de causales de aplicación de
medidas administrativas distintas a las previstas por el artículo 241 de la LGB (…) tal criterio
comporta, en si mismo, una violación del principio de legalidad, que establece que son la Constitución
y la Ley quienes definen las competencias de los órganos del Poder Público. Pero además es un
atentado a la seguridad jurídica y al principio de la confianza legítima”.
Que “…ni la Resolución 2.044 del Ministerio de Finanzas, ni los actos administrativos
posteriores dictados por la SUDEBAN pidiendo la entrega de un plan de desincorporación, suponían
la imposición de un proceso autorizatorio. Por eso, cuando la sentencia asegura que el banco debía
suponer que la requisitoria de la presentación de un plan implicaba la imposición de un procedimiento
autorizatorio. Tal aseveración no solo es contraria a la lógica, es además francamente
inconstitucional” (sic).
Que “…en la Circular SBIF-GNR-DEST-8554 del 22 de septiembre de 1999 [de la SUDEBAN]
(…) se definen las cuentas del balance que conforman la categoría de activos improductivos, del modo
siguiente: (…) Como puede observarse, en la categoría de activos improductivos no están incluidos los
bienes inmuebles de uso, necesarios para el ejercicio de la actividad objeto del banco y que se utilizan
para la generación de su renta. De este modo mal puede la sentencia apelada afirmar que la
administración calificó correctamente de improductivos los bienes de uso que fueron objeto de la
operación de canje de las notas estructuradas, cuando tal calificación no responde a criterio técnico o
jurídico alguno” (sic).
Que “…con fundamento en la más reconocida doctrina jurídica nacional y extranjera, así como
la jurisprudencia patria, que reconocen a la ‘circularidad’ como un requisito indispensable de los
títulos valores, insist[e] en que al ser los citados Certificados de Depósito no negociables, carecían de
circularidad y, por tanto, no podían ser tenidos por títulos valores. Y al no ser estos Certificados títulos
valores, tampoco es viable sostener que a los mismos les eran aplicables las disposiciones contenidas
en la citada Resolución 2.044, las cuales reiter[a] estaban referidas única y exclusivamente a la
inversión en títulos valores. De este modo es inobjetable que el criterio con base al que la sentencia
decide insistir en enseñar que los certificados de depósito bancario son títulos valores a los que
resultaba aplicable la Resolución 2.044 del Ministerio de Finanzas es equivocado y no se compadece
con la realidad del ordenamiento jurídico venezolano”.
Que “…la sentencia no se conforma con afirmar que no es un problema que el acto afirme que
el administrado no demostró su inocencia, además señala que tampoco es un problema que no se haya
dado trámite a un procedimiento concreto, en el que se impusieran cargos o acusaciones, se
promovieran y evacuaran pruebas y se permitiera una defensa previa a la imposición de las medidas
administrativas. Que el cruce de circulares, notificaciones y requisitorias aisladas hacían las veces de
un procedimiento debido (…) que se produjo una violación concreta a la garantía de la presunción de
inocencia sino que además, y como lo reconoce la propia sentencia se dejó de tramitar un
procedimiento concreto e idóneo en el que se pudiera ejercer adecuadamente la defensa, con lo que se
produjo una grave violación al debido proceso…”.
Que “…la sentencia afirma que la Administración sí probó y que el banco no probó haber
cumplido con la Resolución 2.044, y lo cierto es que el banco sí probó haber dado cumplimiento (…)
En efecto, la SUDEBAN objeta que el banco a) haya efectivamente canjeado las notas estructuradas
por inmuebles, lo que supone haber cumplido con la Resolución 2.044 al desprenderse de notas
estructuradas; y b) que no haya canjeado fideicomisos y certificados de depósito denominados en
moneda extranjera, justamente porque la Resolución 2.044 ordenaba desprenderse de notas
estructuradas y no de depósitos bancarios o de fideicomisos”.
Que “…al no mediar acto con el que se concluya el proceso de medidas administrativas y no
decidirse, ni resolverse, en modo alguno las medidas que efectivamente ejecutó el Banco Federal C.A.
se violó el debido proceso. Y así, el argumento de la sentencia apelada resulta contrario (…) al debido
proceso…”.
Que “…la sentencia se conforma con referir que en el expediente administrativo corren
insertos una serie de documentos que afirman que durante la mañana del día lunes 14 de junio de
2010, la SUDEBAN logró realizar una inusitada cantidad de diligencias, notificaciones, estudios y
reuniones que no solo implicaban la participación de la SUDEBAN sino que además suponía la
actuación de altos personeros de diversos órganos de la administración pública (…) Sin embargo la
sentencia no aplica a esas documentales las reglas de la sana crítica, ni adminicula al proceso
probatorio las aducidas máximas de experiencia y los hechos notorios…”.
Que en tal sentido “Lo correcto habría sido que la sentencia observara esos documentos, y que
luego les analizara aplicando la sana crítica y (…) máximas de experiencia relativas a: (…) el tráfico
en la ciudad de Caracas en días hábiles (…) la distancia que existe entre los distintos entes implicados
(…) el tiempo que toma hacer un análisis serio de una decisión de intervenir (…) el horario de trabajo
de las oficinas y los empleados públicos que nunca es anterior a las 8:30 de la mañana (…) lo
complicadas que son las agendas de los altos personeros de la administración pública (…) el tiempo
que toman las reuniones de altos funcionarios” (sic). Que “…la sentencia debió observar que lo
afirmado en esos documentos es simplemente imposible y por ello debió ceder a la fuerza de lo
evidente: la SUDEBAN no obtuvo previamente la autorización del Banco Central de Venezuela”.
Que la sentencia apelada “Al analizar la denuncia consistente en que el acto de intervención
asumió, erradamente que las medidas administrativas fueron impuestas para corregir una supuesta
grave situación financiera del Banco Federal, y como esa supuesta mala situación no fue remediada
con las medidas administrativas se procedió a la intervención, cuando la realidad es -como lo afirma
el acto que impuso las medidas administrativas- que las medidas se impusieron para hacer cumplir
una resolución del Ministerio de Finanzas…”. Que el fallo apelado erróneamente expresa “…que de
alguna manera SUDEBAN demostró una relación entre el supuesto incumplimiento de la Resolución
2.044 y una supuesta mala situación económica del Banco Federal. Pero la realidad es que tal
evidencia no solo no existe, sino que además es irracional (…) la sentencia apelada yerra al evadir lo
obvio que resulta de los actos administrativos que sirven de fundamento a la medida de intervención:
las medidas administrativas no tenían por finalidad mejorar la situación del banco y, por eso,
intervenir porque eso no se consiguió con las medidas es, evidentemente, una manipulación…”.
Que la sentencia apelada se equivoca al “…afirmar que no hay prueba de que los accionistas
del Banco Federal hayan intentado proceder al aumento ordenado y de que la SUDEBAN haya negado
dicho aumento por estimar que el dinero proveniente de préstamos es dinero que no se puede utilizar
para estos fines (…) Y lo cierto es que en el juicio sí se produjeron los documentos (los actos
administrativos) con los que la SUDEBAN declaraba que los accionistas del banco habían hecho los
correspondientes aportes sometiendo a su consideración la autorización para realizar el aumento de
capital, y declaraba no aceptar tales aumentos debido a que -en su opinión y sin sustento legal o
constitucional- declaraba ilícita la procedencia de los fondos utilizados por los accionistas por
provenir estos de operaciones de préstamos bancario (…) Los documentos se acompañaron al recurso
marcados como anexos B2 y C2…”. Que “…la sentencia falsea la realidad del expediente (…) elude el
análisis del punto sometido a su consideración si el banco no aumentó su capital es porque la
SUDEBAN se lo impidió ilegalmente…”.
Que “Al analizar la denuncia sobre el falso supuesto en el que incurrió el acto de intervención
por estimar -falsamente- que el banco tenía un supuesto déficit patrimonial, la sentencia apelada la
deja de decidir, y con base en razonamientos errados…”. Que “…la sentencia decide no resolver esa
denuncia con el muy cuestionable argumento de que el tema del valor de los inmuebles ha sido
discutido en otro juicio en el que se ha impugnado la Resolución N° 049.09 del Superintendente de
Bancos y Otras Instituciones Financieras, fechada 3 de febrero de 2009. Pero al aplicar esta
inaplicable prejudicialidad el a quo pasa por alto que: a) ese juicio (…) y este pronunciamiento (…) no
tienen el mismo objeto. En este recurso no se solicita la declaratoria de ilegalidad de la [referida]
Resolución (…) solo se pide al tribunal que observe que el supuesto déficit en el patrimonio del banco
es el resultado de dar a unos inmuebles el valor que tenían en el pasado, y que por eso es un déficit
artificial (…) b) al aplicar la notoriedad judicial que le permitió conocer de la existencia de ese otro
juicio (…) debió la Corte observar que (…) fue luego objeto de un desistimiento tácito imputable a los
representantes judiciales designados por los interventores nombrados por la SUDEBAN…” (sic).
Que asimismo “…y dejando de lado que al negarse a decidir este asunto la sentencia incurre
en denegación de justicia (…) la sentencia yerra al no observar lo evidente y que surge de utilizar
simplemente hechos notorios: que al aplicar a los activos del banco un valor que tenían en el pasado,
les asignó un valor arbitrariamente bajo e irreal, lo que deja en evidencia que el supuesto déficit con
base al que se intervino al Banco Federal fue producto de una errada percepción de la realidad, y esto
le habría permitido al tribunal declarar procedente el falso supuesto denunciado”.
Que “La sentencia verifica y convalida el argumento (según el cual las medidas no perseguían
mejorar la actividad de intermediación), pero luego dice que como no se probó que el banco mejorara
en su intermediación con las medidas se desecha la denuncia. Lo cual constituye una contradicción
insostenible. Lo correcto y lo que debió hacer la sentencia, una vez verificado que las medidas tenían
como objeto la disminución y restricción de la actividad de intermediación, es declarar que al
pretender la mejora de esa actividad como un efecto de aquellas medidas, la SUDEBAN estaba
pretendiendo algo para lo que nunca fueron impuestas las medidas…”.
Que “Al analizar la denuncia sobre el falso supuesto en el que incurrió el acto de intervención
por estimar (…) que al banco se le impusieron provisiones y ajustes por un monto de quinientos
cincuenta y un por ciento de su patrimonio, la sentencia apelada la desecha sin fundamentos e
incurriendo en una contradicción (…) la sentencia apelada reconoce que efectivamente al banco no se
le impusieron tales ajustes por ese descabellado monto, pero no obstante ello lo que (…) no declara es
la procedencia de la denuncia, afirmando que en todo caso mediaba otros motivos para que la
intervención procediera. Y lo cierto es que (…) verificada esa falsedad debió (…) anular ese
fundamento del acto…”.
Que “…la sentencia apelada afirma -erradamente- que no hay contradicción, debido a que la
prórroga que se concedió al banco no fue para dar cumplimiento al plan de recuperación, y que por
tal motivo, no hay contradicción entre la constatación de que no se presentó dicho plan y al mismo
tiempo se concedió una prórroga para ‘subsanar todas las irregularidades que originaron las medidas
administrativas’”. Que “…no hay ni en la LGB ni en el proceso de medidas administrativas, otra
prórroga distinta a la prórroga para el cumplimiento del plan de recuperación aprobado”.
Que “…la sentencia apelada reconoce que efectivamente el incumplimiento del porcentaje que
debe mantener como cartera de crédito al sector turismo, no es una razón válida o prevista por la LGB
para justificar la intervención de una institución bancaria, no obstante (…) no declara la procedencia
de la denuncia afirmando que en todo caso mediaban otro motivos para que la intervención
procediera”. Que “…en todo caso, la sentencia verificado el falso supuesto (…) debió -por lo menos-
anular ese fundamento del acto…”.
Que “…la sentencia resuelve declarar improcedente el vicio de desviación de poder analizando
denuncias sometidas a su consideración con ocasión al vicio de falso supuesto y dejando de analizar
tanto las verdaderas denuncias sobre la desviación de poder y las pruebas que en torno a ese vicio se
produjeron”. Que “…lo que debió hacer el tribunal es observar que el acto recurrido (…) no
perseguía los fines para los que tal medida existe (…) sino que con ella se ha pretendido imponer una
sanción sin juicio al banco, a sus accionistas y sus directores, por la supuesta comisión de
irregularidades que no han sido -aún- declaradas como delitos por un tribunal penal”.
Que como prueba del alegado vicio “…se trajo a los autos: a. Un cartel de prensa publicado
por la SUDEBAN informando de unas razones distintas por las que se habría intervenido al Banco
Federal y que deja en claro que al Banco Federal se le intervino para sancionar a sus directores y
accionistas (…) b. Una grabación en disco compacto de la campaña publicitaria llevada adelante por
la administración para presentar las justificaciones de la medida de intervención, y en las que se ponía
de manifiesto el supuesto carácter de delincuentes (…) de los accionistas y directores del banco (…) c.
Las entrevistas colgadas en la página web de la SUDEBAN en las que altos funcionarios de la
SUDEBAN y de FOGADE expresaban las justificaciones para haber procedido a la intervención del
banco y expresaban (…) el supuesto carácter delictivo (…) de las conductas de los directores y
accionistas del banco (…) [además] se trajo a los autos el análisis y la declaración que contiene tal
análisis de dos (2) testigos expertos quienes cada uno de modo independiente certificaron (…) que no
existían razones económicas para ordenar la intervención…” (sic).
Finalmente solicitó la declaratoria con lugar de la apelación y la revocatoria del fallo apelado,
así como que se declare con lugar el recurso de nulidad, para lo cual ratificó los argumentos expuestos
en su libelo.
V
CONSIDERACIONES PARA DECIDIR
Corresponde a este Alto Tribunal decidir la apelación interpuesta por el apoderado judicial de
los ciudadanos Gilda E. PABÓN GUDIÑO, Nelson J. MEZERHANE G., Aníbal J. LATUFF, Rogelio
TRUJILLO GARCÍA, Mashud A. MEZERHANE B., y Enrique URDANETA ÁLAMO, contra la
sentencia Nº 2012-435 del 12 de marzo de 2012, emitida por la Corte Segunda de lo Contencioso
Administrativo, que declaró sin lugar el recurso de nulidad ejercido contra la Resolución N° 306.10 de
fecha 14 de junio de 2010 (publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N°
5.978 Extraordinario de igual fecha), dictada por la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones
Financieras (SUDEBAN), actual Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario, que
resolvió “…intervenir con cese de intermediación financiera al Banco Federal, C.A. (…) [y] Designar
[a los] integrantes de la Junta Interventora…”.
Al respecto esta Sala advierte que con el objeto de realizar un mejor análisis del asunto
procederá a examinar los argumentos de la apelante en un orden distinto al planteado en el escrito de
fundamentación de la apelación. A tal efecto se determina lo siguiente:
1- Incongruencia negativa:
1.1- Alegó el apoderado judicial de la parte apelante que el fallo impugnado “(…) no analiza los
argumentos (…) en torno a (…) que el proceso de imposición de medidas administrativas -que funda y
precede a la orden de intervención- se basa en la falsa afirmación (…) de que un fideicomiso es un
título valor de aquellos a los que resultaba aplicable la Resolución 2.044 del Ministerio de Finanzas”,
de lo que infiere esta Sala que lo denunciado fue el vicio de incongruencia negativa de la sentencia
recurrida.
De un examen de las actas procesales se observa que el referido alegato de falso supuesto -
denunciado como omitido en el fallo apelado- fue un tema ampliamente debatido por el banco de autos
en sede administrativa, resuelto por la entonces Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones
Financieras (SUDEBAN) a través de la Resolución N° 456.09 del 28 de septiembre de 2009, es decir,
con anterioridad al acto administrativo impugnado en este proceso, en donde se concluyó que el
aludido fideicomiso constituía una inversión que estaba sujeta a lo establecido en la Resolución N°
2.044 del 19 de mayo de 2008 del Ministerio del Poder Popular para las Finanzas, y que en
consecuencia debió ser desincorporado del patrimonio del Banco Federal, C.A. dentro del lapso de
noventa (90) días de la entrada en vigencia de la mencionada resolución ministerial. En efecto, consta
en actas lo siguiente:
No se evidencia del expediente que la anterior Resolución N° 456.09 (la cual ratificó la
decisión de que el fideicomiso “EFG Bank Venezuelan Investment Trust” era un instrumento de
inversión que estaba sujeto a lo que establecía la Resolución N° 2.044 del 19 de mayo de 2008 del
Ministerio del Poder Popular para las Finanzas y que por lo tanto debió ser desincorporado del
patrimonio del Banco Federal, C.A.), haya sido recurrida en sede judicial.
Ahora bien, visto que lo relacionado al fideicomiso de autos fue un tema resuelto por la
Administración bancaria a través de la Resolución N° 456.09 del 28 de septiembre de 2009, cuya
legalidad debió ser objetada ante el órgano judicial competente en el lapso indicado en dicho acto, lo
que no consta que ocurrió -de lo que se deriva su firmeza-, y considerando además que dicho asunto no
fue sometido a discusión en el acto administrativo impugnado, esto es, en la decisión de la SUDEBAN
del 14 de junio de 2010 que ordenó la intervención con cese de intermediación financiera del Banco
Federal, C.A., esta Sala concluye que el alegato relativo al fideicomiso no correspondía ser dilucidado
por el a quo en el caso que nos ocupa, por cuanto el acto administrativo que lo trató se encontraba
firme, razón por la que se desestima la presente denuncia de incongruencia negativa de la sentencia
apelada. Así se declara.
1.2- Alegó el apoderado judicial de la parte apelante que el fallo impugnado no analizó el
argumento relativo a que era falso “…que los bienes inmuebles canjeados por las notas estructuradas
eran activos improductivos”, de lo que infiere esta Sala que lo denunciado fue el vicio de
incongruencia negativa del fallo apelado. Que asimismo “…la sentencia (…) pasa por alto y deja de
estimar la confesión que hace la Administración en torno a que efectivamente no se trata de que los
inmuebles fueran improductivos, sino de algo distinto [esto último denunciado además como silencio
de prueba] (…) incurre la sentencia en un error inexcusable al afirmar falsamente que la reversión de
los inmuebles no causaba peligro alguno, pues eso demuestra que los autores del fallo dejaron de leer
el contenido de la LGB que expresamente prescribe que en tales circunstancias la entidad financiera
no puede arrendar…”.
Lo anterior será analizado conjuntamente con los alegatos relativos a que la sentencia apelada
de manera errónea estimó que “…la requisitoria de la presentación de un plan [de desincorporación de
las notas estructuradas] implicaba la imposición de un procedimiento autorizatorio…” y que “…la
administración calificó correctamente de improductivos los bienes de uso que fueron objeto de la
operación de canje de las notas estructuradas…” (sic), dado que dichas denuncias se encuentran
relacionadas entre sí.
No obstante lo anterior, resulta necesario advertir que constan en el expediente judicial las
siguientes actuaciones:
De lo expuesto se deriva que los alegatos de la parte actora, referidos a que el Banco Federal,
C.A. incumplió con el plan de desincorporación requerido y a que adquirió unos bienes inmuebles a
través de una operación de permuta que fue refutada por la Administración bancaria, no correspondían
ser decididos en la presente causa, por cuanto tal asunto constituyó el objeto de la Resolución N°
049.09 del 3 de febrero de 2009 de la SUDEBAN, la cual fue recurrida y declarada desistida por la
Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, sin que conste que haya sido impugnada nuevamente
-de lo que se deriva su firmeza-, aunado a que dicho tema no fue lo debatido en el acto administrativo
impugnado, esto es, en la decisión del 14 de junio de 2010 que ordenó la intervención con cese de
intermediación financiera del Banco Federal, C.A., razones por las que se concluye que no proceden las
denuncias de incongruencia negativa, error de juzgamiento y silencio de prueba del fallo apelado. Así
se declara.
1.3- Adujo el apoderado judicial de la parte apelante que “La sentencia apelada no analiza los
argumentos (…) en torno a (…) que el proceso de imposición de medidas administrativas (…) no
culminó en un acto expreso y definitivo que determinara la eficacia o no de las medidas impuestas y le
permitiera a los interesados recurrirlo”, de lo que infiere esta Sala que lo denunciado fue el vicio de
incongruencia negativa del fallo impugnado.
1.4- Denunció el apoderado judicial de la parte apelante que “La sentencia apelada no analiza
los argumentos (…) en torno a (…) que las medidas administrativas no fueron impuestas para
remediar una supuesta situación financiera delicada sino debido al supuesto incumplimiento de
órdenes (concretamente la orden de desincorporar notas estructuradas)…”, de lo que deduce esta Sala
que lo denunciado fue el vicio de incongruencia negativa del fallo impugnado. Que asimismo la
sentencia recurrida “…afirma -y reproduce- la misma falsedad que afirma la decisión administrativa
recurrida, sosteniendo que las medidas administrativas fueron impuestas para corregir una situación
económica financiera delicada y eso es radicalmente falso”.
1.5- Manifestó el apoderado judicial de la parte apelante que “La sentencia apelada no analiza
los argumentos planteados (…) en torno al vicio en la causa del acto recurrido que ordena la
intervención debido a que con las medidas administrativas ‘no se mejoró la actividad de
intermediación’, cuando el objeto de las medidas administrativas era restringir la actividad de
intermediación del banco”, de lo que infiere esta Sala que lo denunciado fue el vicio de incongruencia
negativa del fallo apelado.
De una revisión del fallo apelado se evidencia -a diferencia de lo argumentado- que sí se emitió
pronunciamiento en relación al alegato de falso supuesto denunciado como omitido, relativo a la
intervención del banco de autos por su grave situación económico-financiera a pesar de las medidas
administrativas que le fueron aplicadas, las cuales -a decir de la parte actora- no buscaban corregir esa
situación financiera, determinándose en dicho fallo que “…el Banco Federal, C.A., incumplió un
conjunto de órdenes establecidas con ocasión a las medidas administrativas, entre ellas, reponer el
capital social, hasta el monto necesario para cubrir los ajustes instruidos en el oficio Nº SBIF-DSB-II-
GGI-GI4-11663 de fecha 31 de julio de 2009, relacionados con el ajuste de los valores de los
inmuebles de uso de la Entidad Bancaria que le fueron permutados por la Sociedad Capitales
Asociados Caamsa, S.A., así como la contratación con centros financieros ‘Off Shore’, y la adquisición
de títulos valores con entidades no auditadas y sin garantías de capacidad económica (…) que el
planteamiento explanado por la representación judicial de Banco Federal C.A., no se encuentra
respaldado en el conglomerado probatorio presentado en [esa] Instancia (…) que desvirtúen las
aseveraciones plasmadas por la Superintendencia de que no mejoró la actividad de intermediación
financiera (…) poniendo en un inminente peligro los intereses colectivos involucrados, los cuales
constituían el objeto de dicha imposición…”.
2- Incongruencia positiva:
2.1- Arguyó el apoderado judicial de la parte apelante que la sentencia apelada suple defensas
de la parte demandada “…al resolver la denunciada irregularidad consistente en que el ordinal 2° del
artículo 241 LGB prevé, como presupuesto de procedencia para la aplicación de las medidas
administrativas, que se haya incurrido en el incumplimiento de normas…”, de lo que infiere esta Sala
que lo denunciado fue el vicio de incongruencia positiva del fallo impugnado.
Se observa que la parte actora manifestó en su libelo que “La aplicación de las medidas
administrativas se fundamentó en un supuesto no previsto por la LGB. En efecto, se impusieron las
medidas por el supuesto ‘incumplimiento de órdenes’, cuando la LGB autoriza el trámite de dicho
proceso y la imposición de las medidas en supuestos de ‘incumplimientos de normas’”. Que “…al
Banco Federal, C.A., le fueron aplicadas las medidas administrativas a que se refiere el artículo 242
de la LGB, por considerar el ente administrativo que el supuesto incumplimiento de órdenes
particulares que le habían sido impartidas a la institución bancaria (…), configuraban el supuesto de
procedencia referido en el ordinal 2 del artículo 241 de la LGB”.
Al resolver dicha denuncia en el fallo apelado se determinó que las medidas administrativas se
aplicaron con motivo del incumplimiento del Banco Federal, C.A. de las “órdenes” de la SUDEBAN,
las cuales fueron dictadas en ejecución de la Resolución N° 2.044 de fecha 19 de mayo de 2008 del
Ministerio del Poder Popular para las Finanzas, cuya naturaleza de esta última es la de un acto
administrativo de efectos generales -conclusión que se asemeja a lo alegado por la parte demandada y
que contrasta con lo sostenido por la parte actora-. Que además el solo incumplimiento de las
mencionadas “órdenes” de la SUDEBAN bastaba para imponer las medidas administrativas, de
conformidad con lo previsto en el numeral 2 del artículo 241 de la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras, aplicable ratione temporis. En efecto, en la sentencia impugnada consta lo
que sigue:
“(…) esta Corte debe señalar, toda vez analizados los hechos que se desprenden
de las documentales, correspondientes a la fase previa -de imposición de medidas
administrativas-, desplegada antes del acto de intervención hoy impugnado, que
las ‘ÓRDENES’ que dictó la Superintendencia a los fines de acordar la
imposición de las medidas administrativas, se fundamentaron en la Resolución
que dictó el Ministerio del Poder Popular para la Finanzas (hoy Ministerio del
Poder Popular para la Planificación y Finanzas), la cual constituye un acto
administrativo de efectos generales, que por ende tiene contenido normativo, en
este caso de materia bancaria.
(…Omissis…)
(…) resulta evidente para esta Corte, que el incumplimiento de las denominadas
‘ÓRDENES’ impartidas por Superintendencia del Sector Bancario, se encuentra
perfectamente enmarcadas en los supuestos de procedencia para la imposición de
medidas preventivas o administrativas, previstas en el artículo 242 de la Ley
General de Bancos y Otras Instituciones Financieras, y dentro del presupuesto al
cual hace alusión el ordinal 2 del artículo 241, ejusdem, cuando del mismo
dispositivo legal (analizado en líneas anteriores) se desprende la posibilidad de
adoptar la referidas medidas, cuando se han verificado dos (2) o mas infracciones
graves ‘(…) de las normativas prudenciales, generales o particulares de la
Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (…)’, incluyendo
dentro de las aludidas normativas prudenciales las órdenes emanadas de la
SUDEBAN, razón por la cual, resulta imperioso para este Tribunal Colegiado
desechar el argumento sostenido por el apoderado judicial del la Institución
accionante, mediante el cual aduce que el ente regulador al momento de dictar las
medidas administrativas incurrió en una ‘USURPACIÓN DE FUNCIONES’,
siendo que, el mismo texto legal en su artículo 238, tal como fue analizado en
líneas anteriores, lo faculta para la imposición de las mismas, en caso que alguna
institución o entidad sometida a su imperio –lo cual no excluye al Banco Federal
C.A.- incumpla las instrucciones que dicho organismo, imparta, en virtud de la
tutela, y resguardo del sistema bancario nacional, ante posibles fracasos
bancarios (particulares) que lo pudieran afectar. Así se establece”.
2.2- Adujo el apoderado judicial de la parte apelante que la sentencia apelada suple defensas de
la parte demandada “…al resolver la denunciada irregularidad consistente en que no es cierto (…) que
la SUDEBAN haya obtenido la autorización previa del BCV para proceder a la intervención, pues
resulta contrario a las máximas de experiencia que en una sola mañana, a todo lo largo y ancho de la
ciudad de Caracas, un día lunes de actividades normales, se haya podido realizar las múltiples
actuaciones, convocatorias, reuniones, estudios y opinión, además de la audiencia al banco, que
afirma el acto recurrido”, de lo que infiere esta Sala que lo denunciado fue el vicio de incongruencia
positiva del fallo impugnado. Que además la sentencia apelada suple la carga argumentativa y
probatoria que no ejerció la Administración.
2.3- Alegó el apoderado judicial de la parte apelante que la sentencia apelada suple defensas de
la parte demandada “…al resolver la denunciada irregularidad consistente en que es falso afirmar que
el Banco no cumplió con las órdenes dictadas por la SUDEBAN con ocasión a las medidas
administrativas, ya que el Banco Federal C.A. procedió a tramitar un aumento de capital, que la
SUDEBAN rechazó con fundamentos irracionales e ilícitos”, de lo que infiere esta Sala que lo
denunciado fue el vicio de incongruencia positiva del fallo impugnado.
Se observa que la representación judicial de la SUDEBAN, tal como consta en el fallo apelado,
manifestó que “En es[e] argumento se obvia el hecho de que uno (sic) de las exigencias señaladas
entre las medidas administrativas estaba la del aumento de capital, cuestión que de tenerse la
disponibilidad puede hacer en lapsos muy breves, pero precisamente este fue uno de los condicionantes
no cumplidos por los accionistas, quienes a pesar de saber que es criterio reiterado de la
Superintendencia el no aceptar aumentos de capital generados por préstamos, interpusieron todas las
dilaciones que estimaron para no cumplir con esta disposición…”.
En el fallo apelado se desechó el alegato de la parte actora al estimarse que “…en las
actuaciones no riela evidencia probatoria alguna que desprenda el rechazo del aumento de capital
propuesto por provenir ‘de financiamientos recibidos del sistema bancario nacional’…”, que no
constaba que el órgano administrativo “…haya actuado con ilegalidad al momento de sostener la
existencia de insolvencia patrimonial de los accionistas de Banco Federal C.A., para proceder al
aumento de capital…”, y que “…si bien no existe norma legal que desautorice la obtención de créditos
para aumentos de capitales de empresas financieras, no obstante, circunscritos a la situación en
concreto, si tal operación puede poner en peligro el balance o estado económico de la institución, -la
cual como bien se desprende de autos y de los informes presentados por el organismo oficial
presentaba una situación de riesgo- la SUDEBAN, en ejercicio de sus facultades contraloras
atribuidas por Ley, tenía plena autoridad para negar esta clase de iniciativas, a sabiendas que
pudieran colocar en peligro el ahorro colectivo…”.
2.4- Alegó el apoderado judicial de la parte apelante que la sentencia apelada tergiversó sus
alegatos, debido a que resolvió “…las dos últimas denuncias de falso supuesto (…) afirmando
equivocadamente que se trataba de denuncias referidas a vicios de desviación de poder”. Que dichas
denuncias estaban “…referidas a: i) la contradicción en que incurre el acto al señalar que no se
presentó un plan de recuperación y al mismo tiempo se otorgó la prórroga de cumplimiento del plan de
recuperación, y ii) la inidoneidad que como causa de intervención tiene la circunstancia del
incumplimiento de la cartera de turismo…”.
Lo anterior será analizado conjuntamente con otra denuncia, relativa a que “…la sentencia
apelada tergiversa los argumentos de la parte recurrente en torno al vicio de desviación de poder, pues
deja de estimar[los] (…) y toma como argumentos de esta denuncia otros dirigidos a evidenciar el
vicio de falso supuesto”. Que “…el argumento de la denuncia de desviación de poder es que la
intervención se utilizó como un medio para castigar a unos banqueros que el Estado considera
delincuentes, mafiosos, malvados, corruptos, imperialistas, neoliberales y enemigos del pueblo
socialista. Siendo que ese no es el fin de las medidas de intervención -según LGB- eso configura un
vicio de desviación de poder”.
- Que el acto recurrido resolvió que “…el Banco no presentó ‘un Plan de recuperación’ durante
el trámite de las medidas administrativas (…) no obstante lo cual -y en una evidente contradicción- el
acto afirma que otorgó la prórroga que la Ley establece para ‘la ejecución de dicho plan’…”. Que “…
la finalidad del ente administrativo era intervenir la institución, con independencia de las
justificaciones que para ello se diera, lo cual, por lo menos a nivel indiciario, demuestra una
desviación de poder…” (folios 43 y 44) (negrillas de la Sala).
- Que el acto impugnado se refiere al “…supuesto incumplimiento de ‘el porcentaje que debe
mantener como cartera de créditos al sector turismo’ por parte del Banco…”. Que “…las normas que
habilitan las medidas de intervención (artículo 333 LGB) jamás se refieren al incumplimiento de la
cartera de créditos en el sector turismo, como una justificación”. Que “…no obstante (…) ese supuesto
mal estado en las finanzas del banco, la SUDEBAN le exige el cumplimiento de los porcentajes
mínimos de la cartera de crediticia del sector turismo…”. Que “…este proceder no es contradictorio si
de lo que se trataba era de proceder a la intervención del banco (…) esto abona como indicio de una
desviación de poder…” (folio 44) (negrillas de la Sala).
- Que el acto administrativo impugnado tiene un “…vicio que afecta el elemento fin del acto”,
ya que “…contiene serias contradicciones en sus motivaciones…”; en tal sentido, luego de hacer una
breve referencia a otros argumentos denunciados en su recurso (relativos a las órdenes de ajuste,
aumento de capital y mejoramiento de la intermediación financiera -cuyo análisis consta en el fallo
apelado-) y aludir a una supuesta “campaña publicitaria” en contra del banco de autos, expuso que “Lo
único que explica estas contradicciones que en apariencia resultan insalvables, es que la medida de
intervención no fue dictada para solventar problemas económicos (…) sino que lo fue por la
intervención en sí misma, y como una sanción a la -ya prejuzgada y presunta- irresponsabilidad y falta
de transparencia…” (folios 45 y 46).
En tal sentido se observa en el fallo apelado que los referidos alegatos fueron examinados como
denuncias referidas al vicio de desviación de poder, dado que consta lo siguiente:
Asimismo consta en el fallo apelado que los referidos alegatos sobre desviación de poder fueron
desestimados, concluyéndose respecto a cada argumento lo siguiente: a) que “…no se aprecia de la
lectura del acto administrativo objeto de impugnación contradicción alguna…”; b) que “…la falta de
consignación del plan de recuperación (que per se habilita la medida de intervención, de acuerdo con
el único aparte del artículo 247 eiusdem), no fue tomado por la Administración como un elemento
justificativo de la medida de intervención (…) sino que éste organismo, a pesar de ello, le otorgó al
Banco Federal, C.A., el transcurso integral del período legal previsto para el caso de presentación y
ejecución del plan en cuestión, pudiendo entenderse de ello (…) que la Administración prácticamente
benefició la situación jurídica de la entidad bancaria…”; c) que “…si bien es cierto que el
incumplimiento a los porcentajes crediticios mencionados por el abogado accionante -cartera de
créditos al sector turismo- no habilitan la medida de intervención, ha podido apreciar [esa] Corte a lo
largo de la motiva del presente fallo un cúmulo de incumplimientos a las medidas administrativas, a
las instrucciones dictadas por el ente administrativo y la subsistencia de circunstancias que colocaban
en peligro al patrimonio financiero de la entidad bancaria, en consecuencia, analiza quien aquí decide
que existían razones de sobra para justificar la apertura del procedimiento de intervención, a la luz de
las normas contenidas en la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras de diciembre del
año 2009, aplicable ratione temporis…” (sic).
De allí que al constatarse que los descritos alegatos de nulidad del acto administrativo recurrido
estuvieron referidos al vicio de desviación de poder y que fueron analizados bajo esa misma óptica por
el a quo, quien luego de un exhaustivo examen los desechó al no evidenciar la existencia de dicho vicio
en el acto administrativo impugnado (argumentos que también serán estudiados más adelante por este
fallo), esta alzada concluye en la improcedencia de la denuncia de incongruencia del fallo apelado
planteada. Así se decide.
3- Error de juzgamiento:
3.1- Alegó el apoderado judicial de la parte apelante que “…es un error que la sentencia
apelada afirme que las órdenes dirigidas de manera concreta al Banco Federal, dictadas en supuesta
ejecución de la Resolución 2.044 del Ministerio de Finanzas, eran en realidad, actos normativos o
actos de efectos generales…”. Asimismo adujo que “…la sentencia admite la creación por vía
interpretativa de causales de aplicación de medidas administrativas distintas a las previstas por el
artículo 241 de la LGB…”, vulnerando el principio de legalidad, seguridad jurídica y confianza
legítima.
Al respecto resulta oportuno precisar, en cuanto al principio de legalidad, que esta Sala con
anterioridad ha expuesto que “…el artículo 137 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela establece el principio de legalidad, conforme al cual la Administración sólo puede obrar
cuando haya sido legalmente facultada, cuestión que constituye una de las características propias del
moderno Estado de Derecho, que comporta la subordinación del poder de obrar de la Administración
a la Constitución y las leyes; tal asunto ha sido calificado por la doctrina como ‘una norma sobre
normación’, que comporta el establecimiento de las relaciones entre el ordenamiento jurídico en
general y el acto o actos emanados de la Administración…” (ver sentencias números 943 del 6 de
agosto de 2008 y 1.351 del 5 de noviembre de 2008).
Asimismo esta Sala ha sostenido que la seguridad jurídica protege la confianza de los
administrados que ajustan su conducta a la legislación vigente, y ha de ser entendida como la certeza
que da el ordenamiento jurídico aplicable, tutelando los intereses del justiciable y la expectativa
razonable de éste en la buena actuación de la Administración en la aplicación del Derecho (ver, entre
otras, sentencias números 570 del 10 de mayo de 2005 y 1.291 del 23 de septiembre de 2009).
Del mismo modo se ha expresado que el principio de confianza legítima, que rige la actividad
administrativa, está referido a la concreta manifestación del principio de buena fe en el ámbito de la
actividad administrativa y cuya finalidad es el otorgamiento a los particulares de garantía de
certidumbre en sus relaciones jurídico-administrativas. Asimismo, se ha manifestado que el principio
de la confianza legítima constituye la base de los vínculos que existe entre el Poder Público y los
ciudadanos, cuando a través de su conducta, revelada en sus declaraciones, actos y doctrina
consolidada, se pone de manifiesto una línea de actuación que la comunidad o sujetos específicos de
ella esperan se mantenga. Este principio alude así a la situación de un sujeto dotado de una expectativa
justificada de obtener una decisión que esté en consonancia con lo que se ha venido resolviendo (ver,
entre otras, sentencia N° 1.181 del 28 de septiembre de 2011).
En el caso que nos ocupa es menester advertir que en el fallo apelado se aludió erróneamente al
“…numeral 2 del artículo 241 de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras de
2001…”, cuando lo correcto era el numeral 2 del artículo 241 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza
de Ley de Reforma Parcial de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras (publicado
en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 5.892 Extraordinario de fecha 31 de
julio de 2008), por ser esta última norma de 2008 la que se encontraba vigente para el momento de
dictarse las medidas administrativas de autos (de fecha 15 de octubre de 2009). Sin embargo, visto que
ambas normas jurídicas poseen identidad de numeración y contenido, tal inexactitud -en criterio de esta
alzada- no afecta de nulidad la sentencia recurrida.
Aclarado lo anterior, se observa que el artículo 241 en su numeral 2 del Decreto con Rango,
Valor y Fuerza de Ley de Reforma Parcial de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones
Financieras de 2008, dispone lo siguiente:
(…)
“Artículo 2. Se rigen por este Decreto Ley los bancos Universales, bancos
comerciales (…).
(…)
De lo anterior queda claro que las “normativas prudenciales” a que alude el prenombrado
Decreto Ley están referidas a aquellos actos administrativos de efectos generales o particulares
dictados por la entonces Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras, en el ejercicio
de la vigilancia, regulación y control de los entes financieros bajo su supervisión, por lo que se
concluye que el mencionado órgano administrativo puede ordenar la aplicación de la medidas
administrativas en comento cuando alguna de esas instituciones financieras incumpla grave y
reiteradamente las instrucciones que dicte. Cabe agregar que la norma citada, además de consagrar el
deber de los bancos -como el de autos- de acatar la normativa dictada por la entonces Superintendencia
de Bancos y Otras Instituciones Financieras, establece también la obligación de las instituciones
financieras de cumplir los reglamentos (actos administrativos de efectos generales) que en materia
bancaria sean dictados por el Ejecutivo Nacional a través del ministerio con competencia para ello.
Esta alzada de un examen del fallo apelado no evidencia -a diferencia de lo alegado- que el a
quo haya afirmado que las “órdenes” emitidas por la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones
Financieras y dirigidas al Banco Federal, C.A. “…eran en realidad, actos normativos o actos de efectos
generales…”, tampoco observa que se haya admitido la creación de causales de aplicación de medidas
administrativas distintas a las previstas en la Ley.
3.2- Denunció el apoderado judicial de la parte apelante “…que el criterio con base al que la
sentencia decide insistir (…) que los certificados de depósito bancario son títulos valores a los que
resultaba aplicable la Resolución 2.044 del Ministerio de Finanzas es equivocado y no se compadece
con la realidad del ordenamiento jurídico venezolano”. En tal sentido se adujo además que el fallo
apelado silenció el reconocimiento de la representación judicial de la SUDEBAN sobre que “…la
aludida Resolución ordenaba la desincorporación -exclusivamente- de unos instrumentos denominados
notas estructuradas”.
Al respecto se observa que en el fallo apelado se concluyó que “…los denominados certificados
de depósitos, como instrumento nominativo, se encuentran conceptualizados como título valor (…)
estima este Tribunal Colegiado, tratándose como son, -de depósitos a plazo en una entidad extranjera -
emitidos por el FORTIS BANK, NV-, los mismos a criterio de quien aquí juzga, se subsumen dentro de
los supuestos previstos en la Resolución Nº 2.044 del 19 de mayo de 2008, emanada del Ministerio del
Poder Popular para la Economía y Finanzas, por lo que Banco Federal C.A., en cumplimiento de la
aludida Resolución debió desincorporar dichos certificados. Por tanto, a criterio de esta Corte, la
Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras, no erró al considerar que los
Certificados de Depósitos emanados de una Institución extranjera, ciertamente, se encuadran dentro
de los títulos valores a ser desincorporados…”.
De un examen de las actas procesales se observa -al igual que lo concluido en anteriores
denuncias- que el referido alegato fue un tema ampliamente debatido por el banco de autos en sede
administrativa, resuelto por la entonces Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras
(SUDEBAN) a través de la Resolución N° 456.09 del 28 de septiembre de 2009, es decir, con
anterioridad al acto administrativo impugnado en este proceso, en donde se concluyó que “…los
Certificados de Depósitos emitidos por Fortis Bank, N.V., son títulos valores (…) [al cual le era]
aplicable la Resolución N° 2.044 de fecha 19 de mayo de 2008 emanada del Ministerio del Poder
Popular para la Finanzas…”, por lo que en consecuencia debían ser desincorporados del patrimonio
del Banco Federal, C.A. dentro del lapso de noventa (90) días de la entrada en vigencia de la
mencionada resolución ministerial.
Consta asimismo que en dicha resolución de SUDEBAN (N° 456.09) se expresó que “…Contra
la presente decisión, de conformidad con el artículo 452 ejusdem, podrá ejercer el Recurso
Contencioso Administrativo de Anulación ante cualquiera de las Cortes de lo Contencioso
Administrativo, dentro de los cuarenta y cinco (45) días continuos siguientes a la notificación…”.
Ahora bien, atendiendo a que lo relativo a los certificados de depósitos de autos fue resuelto por
la Resolución N° 456.09 del 28 de septiembre de 2009 de la SUDEBAN, la cual agotó la vía
administrativa y cuya legalidad en consecuencia debió ser objetada ante el órgano judicial competente
en el lapso indicado en dicho acto, lo que no consta que ocurrió -de lo que se deriva su firmeza-, y
considerando además que ese asunto no es el objeto del acto administrativo impugnado, esto es, la
decisión de intervención con cese de intermediación financiera del Banco Federal, C.A., esta Sala
concluye que lo argumentado sobre los certificados de depósitos no correspondía ser dilucidado por el
a quo en el caso que nos ocupa, razón por la que se desestima la presente denuncia de error de
juzgamiento y de silencio de prueba de la sentencia apelada. Así se declara.
La referida denuncia será analizada conjuntamente con el alegato referido a que “…la sentencia
afirma que la Administración sí probó y que el banco no probó haber cumplido con la Resolución
2.044, y lo cierto es que el banco sí probó haber dado cumplimiento (…) En efecto, la SUDEBAN
objeta que el banco a) haya efectivamente canjeado las notas estructuradas por inmuebles, lo que
supone haber cumplido con la Resolución 2.044 al desprenderse de notas estructuradas; y b) que no
haya canjeado fideicomisos y certificados de depósito denominados en moneda extranjera, justamente
porque la Resolución 2.044 ordenaba desprenderse de notas estructuradas y no de depósitos bancarios
o de fideicomisos”.
En tal sentido esta Sala ha expresado que “el hecho de que la Administración tenga la carga de
probar los hechos con base a los cuales considera que es procedente la aplicación de la sanción
correspondiente, no implica que el administrado no tenga la carga de traer al expediente
administrativo, pruebas que permitan evidenciar ante la Administración, la licitud de su actuación”
(ver, entre otras, sentencias de esta Sala números 378 del 21 de abril de 2004 y 113 del 29 de enero de
2014).
Establece el artículo 246 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Reforma Parcial de
la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras de 2008, lo siguiente:
“Audiencia
Artículo 246. Para la adopción de las medidas a que se refieren los artículos 242,
243 y 244 de este Decreto Ley, el Superintendente de Bancos y Otras Instituciones
Financieras, dará audiencia previa a la parte respecto a la cual se toma la
decisión. En caso de urgencia, se adoptarán las medidas en el mismo acto de la
audiencia”.
A los fines de atender la presente denuncia se observa que consta en actas lo siguiente:
-En fechas 6 y 13 de junio de 2008 la representación del Banco Federal, C.A. dio respuesta a lo
requerido en la anterior Circular (folios 80 al 93 de la pieza 1).
-En fecha 23 de septiembre de 2008 la representación del Banco Federal, C.A. le comunicó a la
SUDEBAN su respuesta a la anterior Resolución (folios 110 al 126 de la pieza 1).
-En fecha 21 de noviembre de 2008 la representación del Banco Federal, C.A. ejerció ante la
SUDEBAN recurso de reconsideración contra la anterior Resolución (folios 137 al 150 de la pieza 1).
“…Se observa que los certificados de depósito emitidos por Fortis Bank elevan
el riesgo de liquidez, por no estar disponibles dadas las variables mencionadas
en el propio documento de no negociabilidad ni circularidad, condiciones que
hacen de este activo una inversión de difícil realización inmediata, al igual que el
fideicomiso ‘EFG Bank Venezuelan Investment Trust’ (…) lo que genera
incertidumbre sobre el respaldo de los pasivos del banco, en especial de los
recursos de los depositantes y por ende, coloca a la institución financiera ante
un posible riesgo de liquidez por los movimientos adversos del mercado,
escenario extremo no considerado por la entidad bancaria (…) sobre la
instrucción de desincorporación de los referidos inmuebles, es necesario precisar
que la misma fue recurrida y reconsiderada por este Organismo mediante
Resolución N° 049.09 de fecha 3 de febrero de 2009 (…) por lo que este ente
regulador ya se pronunció sobre ello en la citada resolución con lo cual se
considera agotada la vía administrativa y por lo tanto, toda divergencia sobre
este punto deberá ser ventilada ante los órganos jurisdiccionales competentes y
no en sede administrativa (…) este Organismo le otorgó mediante el oficio N°
SBIF-DSB-II-GGI-GI4-11663 de fecha 31 de julio de 2009, diez (10) días hábiles
contados a partir de la recepción del mismo a esa institución, para que
procediera a acatar la instrucción de desincorporar el Fideicomiso en comento
y, aun así, a la presente fecha dicha instrucción no ha sido cumplida (…)
Declarar sin lugar el recurso de reconsideración interpuesto por el Banco
Federal, C.A. contra el acto administrativo contenido en el oficio N° SBIF-DSB-
II-GGI-GI4-11663 de fecha 31 de julio de 2009 (…) Contra la presente decisión,
de conformidad con el artículo 452 ejusdem, podrá ejercer el Recurso
Contencioso Administrativo de Anulación ante cualquiera de las Cortes de lo
Contencioso Administrativo, dentro de los cuarenta y cinco (45) días continuos
siguientes a la notificación…” (negrillas de la Sala) (folios 186 al 221 de la pieza
1).
-En fecha 5 de octubre de 2009 la representación del Banco Federal, C.A. consignó ante la
SUDEBAN escrito de consideraciones (folios 230 al 258 de la pieza 1).
-Oficio SBIF-DSB-II-GGI-GI4-15728 del 15 de octubre de 2009 emitido por la
Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SUDEBAN), por medio del cual se le
notificó al Banco Federal, C.A. que:
De las actuaciones antes transcritas se observa que el Banco Federal, C.A. fue objeto de un
procedimiento administrativo seguido por la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones
Financieras (SUDEBAN), actual Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario, con motivo
del incumplimiento de lo dispuesto en la Resolución N° 2.044 del 19 de mayo de 2008 del Ministerio
del Poder Popular para las Finanzas, contentiva de la orden de desincorporación de los títulos valores y
notas estructuradas denominadas en bolívares emitidas por instituciones financieras extranjeras, así
como por el incumplimiento de las órdenes de la SUDEBAN que en acatamiento de esa resolución
ministerial fueron dictadas, concernientes a: la entrega de un plan de desincorporación de los referidos
títulos valores; el rechazo de una operación de permuta por incorporar activos improductivos
(inmuebles), sin la debida aprobación previa ni suministrar detalles, que incrementó el riesgo de
liquidez y desmejoró los indicadores financieros del banco, respecto de los cuales fue ordenada su
desincorporación y sustitución por títulos valores más confiables y rentables; la desincorporación de
inversiones contrarias a lo dispuesto en la mencionada resolución ministerial, que elevaban el riesgo de
liquidez del banco, y su sustitución igualmente por títulos valores más confiables y rentables.
En dicha audiencia, realizada el 1 de octubre de 2009, la representación del banco pudo exponer
sus consideraciones y le fue concedido un plazo de dos (2) días hábiles bancarios para que presentara
su escrito de defensa, el cual consignó, pero debido a que no desvirtuó los incumplimientos imputados
al banco en fecha 15 de octubre de 2009 la SUDEBAN resolvió aplicar las medidas administrativas a
que hacen referencia los numerales 1, 2, 3, 4, 5, 6, 9 y 10 del artículo 242 del aludido Decreto. En actas
no se evidenció prueba alguna de que el Banco Federal, C.A. haya cumplido las instrucciones
ordenadas por la Administración en los actos antes citados.
Asimismo se determina, a diferencia de lo alegado, que en las transcritas actas del Ministerio
del Poder Popular para las Finanzas y la SUDEBAN constan el conjunto de instrucciones que le fueron
ordenadas al Banco Federal, C.A. en el referido procedimiento administrativo, las cuales aun cuando
fueron ampliamente debatidas en sede administrativa por el banco de autos no se evidencia en el
expediente que dicha entidad bancaria las haya cumplido, o que sus efectos hayan sido suspendidos.
En tal sentido conviene agregar que el canje de las notas estructuradas por inmuebles realizado
por el Banco Federal, C.A. no suponía el cumplimiento de la Resolución N° 2.044 del 19 de mayo de
2008 del Ministerio del Poder Popular para las Finanzas, como lo pretende hacer ver la parte actora,
por cuanto dicha transacción fue rechazada por la SUDEBAN y ordenada su sustitución por títulos
valores más confiables y rentables, lo que fue reiterado por la Resolución N° 049.09 del 3 de febrero de
2009 -la cual quedó firme-, decisión que no consta que haya sido cumplida por la entidad financiera.
3.4- Denunció el apoderado judicial de la parte apelante que “…al no mediar acto con el que se
concluya el proceso de medidas administrativas y no decidirse, ni resolverse, en modo alguno las
medidas que efectivamente ejecutó el Banco Federal C.A. se violó el debido proceso. Y así, el
argumento de la sentencia apelada resulta contrario (…) al debido proceso…”.
En el fallo apelado se determinó -como antes se indicó- que la Administración bancaria actuó
ajustada a Derecho al ordenar la intervención del Banco Federal, C.A., pues “…la ley no dispone la
culminación del procedimiento de medidas mediante acto administrativo formal, más que la
consecuencia jurídica de la intervención de la Institución Bancaria, en virtud del incumplimiento de
las medidas tomadas por la SUDEBAN, cuando estas hubieren resultado insuficientes para resolver la
situación que motivó dicha imposición…”.
Al respecto los artículos 247 y 333 de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones
Financieras (publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 5.947
Extraordinario del 23 de diciembre de 2009 -aplicable ratione temporis-) disponen lo siguiente:
-Escrito de fecha 30 de octubre de 2009 a través del cual el Banco Federal, C.A. -entre otras
manifestaciones- solicitó “…el levantamiento de las medidas administrativas impuestas por cuanto
estamos dando cumplimiento, de manera inmediata, a las instrucciones emanadas de ese Ente
Supervisor…” (folios 262 al 267 de la pieza 1).
“…el Banco no ha acatado las instrucciones giradas en los oficios Nros. SBIF-
DSB-II-GGI-GI4-07766 y SBIF-DSB-II-GGI-GI4-11663, ni ha dado
cumplimiento a lo instruido en el oficio N° SBIF-DSB-II-GGI-GI4-15728 [que
impuso las medidas administrativas], específicamente en el numeral 9
‘Prohibición de efectuar operaciones con empresas domiciliadas en Centros
Financieros Off Shore, ni con empresas relacionadas del Banco Comercial’. Por
consiguiente, el Banco Federal, C.A. deberá proceder a rescindir el contrato de
fideicomiso denominado ‘El Fideicomiso Americano de Bienes Raíces y Valores’
con EFG Bank Trust Company (Singapore) Limited para el 31 de mayo de 2010
(…) direccionar estos recursos hacia un portafolio de inversiones líquidas,
rentables, de fácil realización, que pertenezca a un mercado organizado y
emanados por empresas preferiblemente domiciliadas en el País, emitidos o
avalados por la República Bolivariana de Venezuela conforme a la Ley General
de Bancos y Otras Instituciones Financieras; a fin de ajustarse a lo establecido
en el escrito N° SBIF-DSB-II-GGI-GI4-15728 del 15 de octubre de 2009, relativo
a la imposición de las medidas administrativas…” (negrillas de este fallo) (folios
268 al 271 de la pieza 1).
De lo expuesto se colige que la SUDEBAN actuó ajustada a lo previsto en los citados artículos
247 y 333 de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras de 2009 -aplicable ratione
temporis-, por cuanto el procedimiento de medidas administrativas seguido al Banco Federal, C.A.
concluyó en un acto administrativo expreso, esto es, con el acto administrativo impugnado que ordenó
la intervención de la prenombrada entidad financiera debido al incumplimiento en la remisión del plan
de recuperación que le fue requerido para corregir su situación financiera y porque las medidas
administrativas aplicadas no resultaron suficientes para resolver las situaciones que las motivaron, lo
cual se deriva que sucedió, por cuanto en actas no consta que el Banco Federal, C.A. haya cumplido
con su obligación de consignar el plan de recuperación requerido por la SUDEBAN en el oficio SBIF-
DSB-II-GGI-GI4-15728 del 15 de octubre de 2009 que impuso las medidas administrativas,
requerimiento reiterado a través del oficio SBIF-DSB-II-GGI-GI4-17518 del 12 de noviembre de 2009,
aunado a que para la fecha en que fue dictado el acto administrativo impugnado (a más de siete [7]
meses de la aplicación de las medidas administrativas) la entidad financiera de autos no había acatado
las instrucciones de la SUDEBAN que dieron lugar a la imposición de dichas medidas, entre ellas, la
relativa a la prohibición de mantener operaciones con empresas domiciliadas en centros financieros
“off shore”.
De allí pues que al constatarse que el acto administrativo impugnado fue dictado conforme a la
normativa aplicable, constituyendo así el acto conclusivo del procedimiento de las medidas
administrativas a que aludió la parte apelante, el cual podía ser recurrido -como en efecto sucedió-, y
dado que en actas consta que la representación del Banco Federal, C.A. tuvo una amplia participación
en el procedimiento administrativo que le fue seguido en su contra, del cual tuvo pleno conocimiento y
pudo ejercer sus defensas, sin que se vislumbre la alegada vulneración del derecho al debido proceso,
esta Alzada concluye en la improcedencia de la presente denuncia de error de juzgamiento del fallo
apelado. Así se declara.
3.5- Denunció el apoderado judicial de la parte apelante, como error de juzgamiento y silencio
de prueba, que el a quo “…no aplica a [las] documentales las reglas de la sana crítica, ni adminicula
al proceso probatorio las aducidas máximas de experiencia y los hechos notorios…”. En tal sentido
adujo que no se tomó en consideración “(…) el tráfico en la ciudad de Caracas (…) la distancia que
existe entre los distintos entes implicados (…) el tiempo que toma hacer un análisis serio de una
decisión de intervenir (…) el horario de trabajo de las oficinas y los empleados públicos (…) lo
complicadas que son las agendas de los altos personeros de la administración pública (…) el tiempo
que toman las reuniones de altos funcionarios” (sic). Que “…la sentencia debió observar que lo
afirmado en esos documentos es simplemente imposible y por ello debió ceder a la fuerza de lo
evidente: la SUDEBAN no obtuvo previamente la autorización del Banco Central de Venezuela”.
Al respecto resulta oportuno transcribir lo dispuesto en los artículos 506 y 507 del Código de
Procedimiento Civil, cuyo tenor es el siguiente:
“Artículo 506. Las partes tienen la carga de probar sus respectivas afirmaciones
de hecho. Quien pida la ejecución de una obligación debe probarla, y quien
pretenda que ha sido libertado de ella, debe por su parte probar el pago o el
hecho extintivo de la obligación.
Los hechos notorios no son objeto de prueba.
Artículo 507. A menos que exista una regla legal expresa para valorar el mérito
de la prueba, el Juez deberá apreciarla según las reglas de la sana crítica”.
Las normas citadas establecen la carga que tienen las partes procesales de probar sus respectivas
afirmaciones, que los hechos notorios no necesitan ser probados y que el Juez debe apreciar los medios
probatorios de conformidad con la sana crítica, a menos que exista una regla legal que valore su mérito.
En cuanto a la sana crítica esta Sala ha expresado que “…cuando no exista una norma expresa
para que el Juez valore el mérito de una prueba, éste debe apreciarla según las reglas de la sana
crítica, es decir, formando libremente su convicción en su valoración pero haciendo un juicio razonado
en la apreciación de los hechos. De manera que este método supone el examen de los medios de
pruebas utilizando la lógica y la experiencia, permitiéndole al juzgador estimar o apreciar una
realidad…” (ver sentencia N° 56 del 22 de enero de 2014).
Asimismo, conviene transcribir lo previsto en los artículos 235 numeral 5 y 255 numeral 4 de la
Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras de 2009, aplicable ratione temporis, cuyo
tenor es el siguiente:
De las normas transcritas se deriva que corresponde a la entonces SUDEBAN -en concordancia
con los artículos 247 y 333 eiusdem arriba examinados- ordenar la intervención de las entidades
financieras sometidas a su control, para lo cual debía obtener la opinión favorable del Banco Central de
Venezuela y del Consejo Superior en materia bancaria, este último también integrado por el Presidente
del Banco Central de Venezuela, así como por el Ministro del Poder Popular con competencia en
materia de economía y finanzas, el Presidente del Fondo de Garantía de Depósitos y Protección
Bancaria, el Superintendente de Bancos y Otras Instituciones Financieras y un Director Ejecutivo
designado por el Presidente de la República.
Al respecto constan en el expediente administrativo las siguientes actuaciones:
-Oficios SBIF-DSB-CJ-OD-08533, 08534, 08532, 08535 del 14 de junio de 2010 a través del
cual la SUDEBAN les comunicó a los miembros del Consejo Superior (Presidente del Banco Central
de Venezuela, Presidente del Fondo de Garantía de Depósitos y Protección Bancaria, Ministro del
Poder Popular de Planificación y Finanzas, y al Director Ejecutivo) que “…de conformidad con lo
establecido en el numeral 4 del artículo 255 de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones
Financieras, [se requiere] la opinión del Consejo Superior sobre la solicitud de intervención del Banco
Federal, C.A…”, para lo cual les fue anexado el informe contentivo de la situación del banco (folios
47 al 50).
-Comunicación de fecha 14 de junio de 2010, a través de la cual el Presidente del Banco Central
de Venezuela le comunica al Superintendente de Bancos y Otras Instituciones Financieras que “…en
relación con la solicitud de intervención con cese de intermediación financiera del Banco Federal,
C.A. (…) nos permitimos significarle que el Directorio de este Ente Emisor, en sesión N° 4.299 del
14/06/2010, decidió opinar favorablemente sobre la referida solicitud de intervención con cese de
intermediación financiera…”.
-Acta N° 013-2010 de fecha 14 de junio de 2010, la cual se encuentra suscrita por todos los
integrantes del Consejo Superior, en donde consta que “…los miembros del Consejo Superior no
tuvieron objeciones que realizar y decidieron dar su opinión favorable con el objeto que la
Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras acuerde la intervención con cese de
intermediación financiera del Banco Federal, C.A. prevista en el artículo 333 de la Ley General de
Bancos y Otras Instituciones Financieras en concordancia con el numeral 5 del artículo 235
ejusdem…” (folios 45 al 46).
-Acta de audiencia de fecha 14 de junio de 2010, suscrita por las autoridades de la SUDEBAN y
los apoderados judiciales del Banco Federal, C.A., en donde se dejó constancia que “…El Banco
Federal, C.A., es citado en el día de hoy 14 de junio de 2010 a una audiencia mediante la convocatoria
realizada a través del oficio N° SBIF-DSB-CJ-OD-08536 del 14 de junio de 2010, conforme a lo
establecido en el artículo 340 de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones Financieras, vista la
opinión favorable del Banco Central de Venezuela según sesión N° 4.299 de su Directorio de fecha
14 de junio de 2010 y del Consejo Superior la cual consta en Acta N° 013 de esa misma fecha (…)
esta Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras, en aras de preservar los intereses
de los ahorristas, depositantes, clientes y acreedores del citado banco; de conformidad con el numeral
5 del artículo 235 en concordancia con el artículo 333 de la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras, le notifica que se acordó la medida de intervención con cese de
intermediación financiera del Banco Federal, C.A...” (negrillas de la Sala) (folios 42 al 43).
De lo anterior se observa que la SUDEBAN para ordenar la intervención del Banco Federal,
C.A., a propósito de su situación económica y financiera, solicitó y obtuvo con antelación a la
notificación de dicha medida al banco afectado la opinión favorable del Banco Central de Venezuela y
del Consejo Superior (este último también integrado por el Banco Central de Venezuela), según lo
exigido en los citados artículos 235 numeral 5 y 255 numeral 4 de la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras de 2009, aplicable ratione temporis.
En este sentido es necesario advertir que las transcritas documentales constituyen documentos
administrativos. Respecto a su valor probatorio esta Sala ha precisado lo siguiente:
Conforme al citado criterio esta Sala ha sostenido que el documento administrativo constituye
una tercera categoría de prueba instrumental, cuyo contenido se tiene por cierto hasta tanto no haya
sido objeto de impugnación.
Es el caso que la parte apelante alegó que al valorarse los citados documentos administrativos
no se tomaron en consideración los hechos notorios y la sana crítica, por cuanto en su criterio era
imposible que dichas actuaciones se efectuaran en un mismo día, dada la distancia entre las sedes de los
entes involucrados, el tráfico en la ciudad de Caracas, el horario, tiempo y agendas de los funcionarios
que debían intervenir en su discusión.
Al respecto esta Sala considera que la emisión de las opiniones del Banco Central de Venezuela
y el Consejo Superior, así como la posterior orden de intervención del Banco Federal, C.A. dictada por
la SUDEBAN, todas de fecha del 14 de junio de 2010 -como consta que sucedió-, no resultan de
imposible realización como lo alega la parte apelante, dado que no se vislumbra ningún impedimento
legal o de hecho que impida que los funcionarios que debían intervenir en la toma de tal decisión
pudieran reunirse en un mismo tiempo y espacio para discutirla, máxime si el tema a tratar era de gran
relevancia por encontrarse involucrada una entidad financiera con presencia a nivel nacional, lo cual
ameritaba celeridad en la adopción de las medidas de resguardo por encontrarse en juego los derechos e
intereses de sus ahorristas, clientes y proveedores, cuya demora podría haber afectado la estabilidad del
sistema bancario nacional.
3.6- Manifestó el apoderado judicial de la parte apelante que en el fallo apelado se expresó
erróneamente “…que de alguna manera SUDEBAN demostró una relación entre el supuesto
incumplimiento de la Resolución 2.044 y una supuesta mala situación económica del Banco Federal
(…) la sentencia apelada yerra al evadir lo obvio que resulta de los actos administrativos que sirven de
fundamento a la medida de intervención: las medidas administrativas no tenían por finalidad mejorar
la situación del banco y, por eso, intervenir porque eso no se consiguió con las medidas es,
evidentemente, una manipulación…”. Que asimismo no fue valorado lo sostenido por la representación
judicial de la SUDEBAN respecto a que “…las medidas administrativas respondían a una orden
dirigida a todas las instituciones financieras de desincorporar unas notas estructuradas…”.
En el fallo apelado se determinó que “…para este asunto debe nuevamente insistir y reproducir
las consideraciones antes esbozadas por este Tribunal Colegiado en torno a las medidas
administrativas impuestas, en las cuales se verificó la existencia de un vínculo causal entre el
incumplimiento continuado a la Resolución Nº 2.044 y las instrucciones impartidas por la SUDEBAN
(establecidas para hacer frente a una serie irregularidades que venían presentándose en las
operaciones del banco, colocando en riesgo su capacidad financiera y el manejo de los depósitos
públicos) y la decisión que [impuso] dichas medidas, en aras de corregir las amenazas de liquidez que
afectaban a la entidad bancaria por incumplir las órdenes acordadas por el organismo y mantener
operaciones inseguras que comprometían su balance económico…”.
Al respecto se observa que consta en “Acta de audiencia” del 1 de octubre de 2009, suscrita por
los representantes del Banco Federal, C.A. y la SUDEBAN, fundamentada en el artículo 246 del
Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Reforma Parcial de la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras de 2008 -aplicable ratione temporis-, que al Banco Federal, C.A. le fue
comunicado que se encontraba presuntamente incurso en el supuesto previsto en el numeral 2 del
artículo 241 eiusdem, principalmente por el incumplimiento de la Resolución N° 2.044 del 19 de mayo
de 2008 del Ministerio del Poder Popular para las Finanzas, así como por otras razones relacionadas
con una irregular operatividad del banco. En efecto, dicha acta es del tenor siguiente:
“(…) El Banco Federal, C.A. es citado el día de hoy 1 de octubre de 2009, a una
audiencia (…) conforme a lo establecido en el artículo 246 del Decreto con
Rango, Valor y Fuerza de Ley de Reforma Parcial de la Ley General de Bancos y
Otras Instituciones Financieras (…) verificados los incumplimientos por parte de
esa institución financiera, al no acatar las instrucciones impartidas (…) referidos
a las operaciones de desincorporación de las notas estructuradas y los ajustes
instruidos a fin de la institución financiera acate lo dispuesto en la Resolución
Nro. 2044 del 19 de mayo de 2008, así como, otros aspectos relacionados con
cartera de créditos y la liquidez, los cuales se indican seguidamente:
1-El banco no ha dado cumplimiento a la Resolución Nro. 2044 del 19 de mayo
de 2008, emitida por el Ministerio del Poder Popular para Economía y Finanzas,
al mantener operaciones de inversión en instrumentos de riesgo que por sus
características se enmarcan en el supuesto de prohibición previsto en la citada
resolución (…).
2-Banco Federal, C.A. contraviene lo establecido en los artículos 238 y 251 del
Decreto Ley, al no constituir los ajustes y provisiones instruidos (…).
3-Alta concentración del 66,94% en préstamos al consumo (vehículos y tarjetas
de créditos), situación recurrente que coloca al banco ante un elevado riesgo de
contraparte por orientar su actividad crediticia básicamente hacia un solo sector.
4-El Banco no alcanzó los porcentajes mínimos de la cartera de créditos que
debe destinar al financiamiento de sectores: a) Agrícola (…) b) Turismo; para
los meses de junio a diciembre 2008 y enero a junio 2009 (…) c) Manufacturero
(…).
5- Refleja una brecha negativa de Bs.F. 5.675.507.475 entre activos liquidables y
pasivos exigibles de inmediato (…).
(…)
Finalmente el ciudadano Superintendente manifestó que le concede un plazo de
dos (2) días hábiles bancarios (…) para consignar los alegatos que tengan a bien
formular con relación a las imputaciones aquí contenidas…” (negrillas de este
fallo) (folios 219 al 226 de la pieza administrativa).
Asimismo consta que por oficio SBIF-DSB-II-GGI-GI4-15728 del 15 de octubre de 2009 de la
SUDEBAN, con motivo de las razones aludidas en el anterior acto, le fueron impuestas al Banco
Federal, C.A. las medidas administrativas de autos con fundamento en lo previsto en el numeral 2 del
artículo 241 eiusdem, al estimar que “…los argumentos expuestos [por el Banco Federal, C.A.] no
desvirtúan los incumplimientos imputados en la referida audiencia…” (folios 227 al 229 de la pieza
administrativa).
Del mismo modo se evidencia que la SUDEBAN, a través del acto administrativo impugnado
(antes transcrito), ordenó la intervención con cese de intermediación financiera del Banco Federal,
C.A., aludiendo -entre otras razones- a: 1) que no fue remitido el plan de recuperación requerido, 2) su
grave situación económica financiera, y 3) que las medidas administrativas aplicadas no resultaron
suficientes para resolver las situaciones que las motivaron.
Conforme a lo verificado en las actuaciones precedentes se observa que la razón principal para
la imposición de las medidas administrativas fue el incumplimiento de lo previsto en la Resolución N°
2.044 del Ministerio del Poder Popular para las Finanzas -lo cual está en sintonía con lo manifestado
por la representación judicial de la SUDEBAN-, a lo que se agrega que las referidas medidas
administrativas también obedecieron a otros incumplimientos que ocasionaron una irregular
operatividad del banco, ejemplo la no constitución de los ajustes y provisiones instruidos, alta
concentración de préstamos al consumo, incumplimiento de los porcentajes de créditos destinados al
sector agrícola, turismo y manufacturero exigidos, y la brecha negativa entre activos liquidables y
pasivos exigibles.
Asimismo se desprende de las actas que sirvieron de fundamento para la aplicación de las
medidas administrativas de autos, citadas con anterioridad, que el incumplimiento reiterado de la
prenombrada Resolución del Ministerio del Poder Popular para las Finanzas y de los demás actos
dictados por la SUDEBAN, generaron en el Banco Federal, C.A. un estado negativo de sus finanzas.
En efecto, consta en la Resolución N° 049.09 de fecha 3 de febrero de 2009 (confirmatoria de las
Resoluciones SBIF-DSB-II-GGTE 17999 del 15 de septiembre de 2008, SBIF-DSB-II-GGI-GI4 20090
del 27 de octubre de 2008 y SBIF-DSB-II-GGI-GI4 21370 del 18 de noviembre de 2008), que la
SUDEBAN determinó que los inmuebles adquiridos en la operación de permuta (negociación que
involucró el canje sin autorización de notas estructuradas por bienes inmuebles considerados como
improductivos) debían ser desincorporados por cuanto dicha transacción incrementó el riesgo de
liquidez y desmejoró los indicadores financieros del Banco Federal, C.A. (folios 153 al 161 de la
primera pieza judicial).
De allí que la SUDEBAN al ordenar la aplicación de las medidas administrativas de autos, entre
ellas la “…Reposición [del] capital social (…) Prohibición de realizar nuevas inversiones, salvo la
adquisición de títulos emitidos o avalados por la República o el Banco Central de Venezuela (…)
Prohibición de realizar nuevas operaciones de fideicomiso (…) Prohibición de decretar dividendos (…)
Prohibición de efectuar operaciones con empresas domiciliadas en Centros Financieros Off Shore…”,
medidas sobre las cuales no consta en actas elemento alguno que lleven a considerar que fueron
dictadas con una finalidad distinta a la prevista en la Ley -como fue alegado-, se deduce -atendiendo a
la presunción de legalidad de que goza todo acto administrativo- que su propósito y razón no era otro
más que el buscado por nuestro ordenamiento jurídico, esto es, el de atender y resolver las causas y
efectos que las originaron, específicamente, la de devolver al plano de la legalidad la conducta del
Banco Federal, C.A., mejorar sus indicadores financieros y solventar las amenazas de liquidez que
afectaban a esa institución financiera, ocasionadas por la inobservancia reiterada de la normativa
aplicable.
En virtud de lo anterior, determinado como fue que las medidas administrativas impuestas al
Banco Federal, C.A. obedecieron al incumplimiento de lo previsto en la Resolución N° 2.044 del
Ministerio del Poder Popular para las Finanzas así como de las demás órdenes de la Administración
bancaria, y que el referido incumplimiento había generado en el mencionado banco un estado negativo
de sus finanzas, se puede concluir -conforme lo determinó el a quo y a diferencia de lo alegado- que
sí existe una relación entre la normativa incumplida por el banco y su grave situación financiera.
A lo expuesto se suma que no quedó probado en autos el alegato de que las medidas
administrativas adoptadas por la SUDEBAN buscaban un fin distinto al previsto, de lo que se colige -
en virtud de la presunción de legalidad de que goza todo acto administrativo y en consonancia con lo
apreciado por el a quo- que dichas medidas administrativas fueron dictadas para atender y resolver las
causas que las originaron, lo cual no se logró.
3.7- Adujo el apoderado judicial de la parte apelante que la sentencia recurrida se equivoca al
“…afirmar que no hay prueba de que los accionistas del Banco Federal hayan intentado proceder al
aumento ordenado y de que la SUDEBAN haya negado dicho aumento por estimar que el dinero
proveniente de préstamos es dinero que no se puede utilizar para estos fines (…) Y lo cierto es que en
el juicio sí se produjeron los documentos (los actos administrativos) con los que la SUDEBAN
declaraba que los accionistas del banco habían hecho los correspondientes aportes sometiendo a su
consideración la autorización para realizar el aumento de capital, y declaraba no aceptar tales
aumentos debido a que -en su opinión y sin sustento legal o constitucional- declaraba ilícita la
procedencia de los fondos utilizados por los accionistas por provenir estos de operaciones de
préstamos bancario (…) Los documentos se acompañaron al recurso marcados como anexos B2 y
C2…”. Que “…la sentencia falsea la realidad del expediente (…) elude el análisis del punto sometido
a su consideración si el banco no aumentó su capital es porque la SUDEBAN se lo impidió
ilegalmente…”. Que asimismo la sentencia impugnada incurrió en silencio de prueba por cuanto no
estimó que la representación judicial de la SUDEBAN supuestamente sostuvo que “…los accionistas
del Banco sí procedieron al aumento del capital…”.
En el fallo apelado se estableció que “…la Corte debe advertir que en las actuaciones no riela
evidencia probatoria alguna que desprenda el rechazo del aumento de capital propuesto por provenir
‘de financiamientos recibidos del sistema bancario nacional’…”. Asimismo agregó que “…si bien no
existe norma legal que desautorice la obtención de créditos para aumentos de capitales de empresas
financieras, no obstante, circunscritos a la situación en concreto, si tal operación puede poner en
peligro el balance o estado económico de la institución, -la cual como bien se desprende de autos y de
los informes presentados por el organismo oficial presentaba una situación de riesgo- la SUDEBAN,
en ejercicio de sus facultades contraloras atribuidas por Ley, tenía plena autoridad para negar esta
clase de iniciativas, a sabiendas que pudieran colocar en peligro el ahorro colectivo, razón por la que
este Órgano Jurisdiccional, en este punto, vista la ineludible falta de elementos que demuestren las
afirmaciones de la demandante, desecha este alegato…”.
Al respecto de una revisión de los recaudos consignados por la parte actora a su recurso se
observa que identificado como anexo “B2” consta en copia simple el oficio SBIF-DSB-II-GGI-GI4-
18142 del 20 de noviembre de 2009 por medio del cual la SUDEBAN le comunicó al Banco Federal,
C.A., con relación al aumento del capital social que se propondría en la asamblea general de accionistas
del día 23 de ese mismo mes y año, que se debía “…diferir los puntos que se tienen previsto tratar en
la [referida] asamblea (…) visto que en el proyecto de acta no informa los accionistas que realizarán el
señalado aporte…” (negrillas de la Sala), por lo que esa entidad bancaria tenía que convocar una nueva
asamblea y enviar los recaudos con por lo menos quince (15) días de anticipación, en donde se indicara
toda la información de los accionistas que efectuarían el aporte y el origen de los fondos con los que se
realizaría esa capitalización (folios 274 y 275 de la pieza 1). En cuanto a la documental identificada
como “C2”, a la cual hace referencia la parte apelante, se deja constancia -contrariamente a lo alegado-
que la misma no se encuentra anexada al recurso.
De lo anterior se aprecia, conforme fue determinado por el a quo, que no consta la alegada
evidencia probatoria del supuesto aumento del capital social o del rechazo proferido por la SUDEBAN
a ese aparente aumento efectuado por el Banco Federal, C.A., como lo sostiene la parte apelante,
siendo que lo únicamente reflejado en el citado anexo es un diferimiento de la asamblea de accionistas
que aparentemente trataría ese tema, hasta tanto se suministrara la información que correspondía, lo
cual es una situación distinta de lo que se pretende demostrar.
“…se obvia el hecho de que uno de las exigencias señaladas entre las medidas
administrativas estaba la del aumento de capital, cuestión que de tenerse la
disponibilidad puede hacer en lapsos muy breves, pero precisamente este fue uno
de los condicionantes no cumplido por los accionistas, quienes a pesar de saber
que es criterio reiterado de la Superintendencia el no aceptar aumentos de capital
generados por préstamos, interpusieron todas las dilaciones que estimaron para
no cumplir con esta disposición, y esto sin mencionar el incumplimiento en la
presentación del plan de recuperación. Sólo estos dos elementos bastan para
señalar quien realmente forzó la dilación de la implementación de las medidas
administrativas.
(…)
Como indicáramos supra, la Superintendencia no ha innovado respecto a este
particular, antes bien, se limitó simplemente a reiterar su criterio en materia de
medidas administrativas en el sentido de que los aumentos de capital no pueden
generarse por vía de créditos a los accionistas, ya que esto tarde o temprano es
trasladado a los costos del Banco y porque en la contingencia de una medida
administrativa lo que necesita la entidad financiera es dinero fresco. Este criterio
se ha aplicado de manera uniforme en casos parecidos (Vgr.: caso Helm Bank,
caso Bancoro, entre otros), de modo que la negativa de aceptar un aumento de
capital con dineros provenientes de préstamos fue sólo la aplicación de una
decisión tomada en casos previos a entidades sometidas a medidas
administrativas…” (sic) (subrayado de la Sala) (folios 178 al 178 de la pieza 2).
De lo transcrito se observa que la referida representación judicial de la SUDEBAN sostuvo las
siguientes afirmaciones: que el Banco Federal, C.A. no cumplió con una de las exigencias de las
medidas administrativas que le fueron impuestas, esto es, con el aumento de capital social
requerido; que los accionistas de dicho banco interpusieron dilaciones para no cumplir con esta
disposición; que la SUDEBAN en el presente caso se limitó a reiterar su criterio, el cual era
conocido por el mencionado banco, de no aceptar aumentos de capital social generados por
préstamos de otros bancos “ya que esto tarde o temprano es trasladado a los costos del Banco y
porque en la contingencia de una medida administrativa lo que necesita la entidad financiera es dinero
fresco”.
En el caso que nos ocupa, si bien lo expuesto por la representación judicial de la SUDEBAN no
fue aludido expresamente en el fallo apelado, no obstante debe indicarse que dicha afirmación no afecta
lo decidido, por cuanto -de conformidad con lo establecido por el a quo- lo allí expuesto no demuestra
lo pretendido, es decir, no comprueba que el Banco Federal, C.A. haya realizado efectivamente el
aumento de capital social que le fue requerido a través de las medidas administrativas que le fueron
impuestas, el cual debía ajustarse a los lineamientos que en tal sentido dictaba la SUDEBAN.
En virtud de lo expuesto, al no verificarse en actas el supuesto aumento del capital social del
Banco Federal, C.A. o de su aparente rechazo por parte la SUDEBAN, aludido por la parte apelante,
esta Alzada desestima las denuncias de error de juzgamiento y de silencio de prueba del fallo apelado.
Así se declara.
3.8- Alegó el apoderado judicial de la parte apelante que el a quo incurrió en absolución de la
instancia y en error de juzgamiento al analizar la denuncia sobre la causa del déficit patrimonial del
banco de autos. En tal sentido expuso que “…la sentencia decide no resolver esa denuncia con el muy
cuestionable argumento de que el tema del valor de los inmuebles ha sido discutido en otro juicio en el
que se ha impugnado la Resolución N° 049.09 del Superintendente de Bancos y Otras Instituciones
Financieras, fechada 3 de febrero de 2009 (…) el a quo pasa por alto que: a) ese juicio (…) y este
pronunciamiento (…) no tienen el mismo objeto. En este recurso no se solicita la declaratoria de
ilegalidad de la [referida] Resolución (…) solo se pide al tribunal que observe que el supuesto déficit
en el patrimonio del banco es el resultado de dar a unos inmuebles el valor que tenían en el pasado, y
que por eso es un déficit artificial (…) b) al aplicar la notoriedad judicial que le permitió conocer de la
existencia de ese otro juicio (…) debió la Corte observar que (…) fue luego objeto de un desistimiento
tácito imputable a los representantes judiciales designados por los interventores nombrados por la
SUDEBAN…” (sic). Que además, al no tomarse en consideración la inflación y la revalorización del
precio de los inmuebles de autos, se incurrió en el vicio de silencio de prueba.
Al respecto esta Sala ha señalado que “la absolución de la instancia es un vicio que se
configura cuando sobre la materia del juicio no recae decisión precisa, dejando incierta su
determinación” (ver sentencias números 6.064 del 2 de noviembre de 2005 y 731 del 27 de mayo de
2009).
En el fallo apelado se expuso que “…la SUDEBAN le ordenó restituir el valor de los inmuebles
permutados al que tenían previo a la primera operación de intercambio, al verificar que los mismos le
habían otorgado un valor muy superior al costo inicial constatando un presunto fraude a la normativa
legal vigente…”, que el recurso de nulidad ejercido “…contra la Resolución Nº 049.09 de fecha 3 de
febrero de 2009, (mediante la cual la Superintendencia bancaria declaró improcedente la medida
cautelar de suspensión de efectos solicitada por Banco Federal, C.A., en virtud de la instrucción
girada por la Administración de ajustar el valor de los inmuebles permutados por la referida entidad
bancaria al costo inicial de los mismos para el año 2007), no ha sido resuelto por la Corte Primera de
lo Contencioso Administrativo…”; que la Administración bancaria, dados los intereses involucrados,
tenía el poder discrecional para ordenar tal ajuste de valor de los inmuebles permutados así como su
sustitución por títulos valores más rentables; que por lo tanto, al evidenciarse que dicho asunto fue
objeto de otro recurso de nulidad y que no existen pruebas contra la actuación de la Administración “…
mal podría esta Corte Segunda de lo Contencioso Administrativo, entrar a conocer más profundamente
el alegato sostenido por la recurrente…”.
Al respecto conviene reiterar -como antes se evidenció- que en actas consta que a través de la
Resolución N° 049.09 del 3 de febrero de 2009 la SUDEBAN ratificó la orden de desincorporar los
bienes inmuebles adquiridos por el Banco Federal, C.A. mediante una operación de permuta, los cuales
fueron calificados como “activos improductivos” por incrementar el riesgo de liquidez y desmejorar los
indicadores financieros del mencionado banco, así como sustituirlos por títulos valores rentables y
confiables (folios 153 al 161 de la primera pieza judicial). Igualmente se evidenció que contra dicha
resolución el Banco Federal, C.A. ejerció recurso de nulidad cuyo conocimiento le correspondió a la
Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, el cual fue declarado desistido, sin que conste que
haya sido recurrido nuevamente, derivándose en su firmeza.
Del transcrito oficio, invocado por la parte actora, se observa la orden de ajustar el valor de los
bienes inmuebles adquiridos por permuta por el Banco Federal, C.A., dado que se detectó una
infracción de la Ley aplicable en cuanto a sus valores de adquisición, lo cual debía ser acatado hasta
tanto fuera rebatida la legalidad de la Resolución N° 049.09 del 3 de febrero de 2009 de la SUDEBAN,
que rechazó dicha operación de permuta y ordenó desincorporar tales bienes del patrimonio del banco y
sustituirlos por títulos valores rentables y confiables.
Ahora bien, se observa que los alegatos de la parte apelante están dirigidos a cuestionar la
decisión de la Administración contenida en el oficio SBIF-DSB-II-GGI-GI4-11663 de fecha 31 de julio
de 2009 que ordenó ajustar el valor de los bienes inmuebles adquiridos a través de la operación de
permuta por el Banco Federal, C.A., por lo que considerando que ese asunto estaba supeditado a la
vigencia de la Resolución N° 049.09 del 3 de febrero de 2009 de la SUDEBAN que rechazó la
adquisición de dichos bienes y ordenó sustituirlos por títulos valores confiables y rentables, resolución
que adquirió firmeza dado que no consta que su legalidad haya sido refutada, aunado a que el valor de
los referidos bienes inmuebles no fue un tema debatido en el acto administrativo impugnado, esto es, en
la intervención con cese de intermediación financiera del Banco Federal, C.A., esta Sala concluye que
dicho argumento no correspondía ser decidido en la presente causa, razón por la que se desestima por
improcedentes las denuncias de absolución de la instancia, error de juzgamiento y de silencio de prueba
del fallo apelado bajo análisis. Así se declara.
3.9- Alegó el apoderado judicial de la parte apelante que “La sentencia verifica y convalida el
argumento (según el cual las medidas no perseguían mejorar la actividad de intermediación), pero
luego dice que como no se probó que el banco mejorara en su intermediación con las medidas se
desecha la denuncia. Lo cual constituye una contradicción insostenible. Lo correcto y lo que debió
hacer la sentencia, una vez verificado que las medidas tenían como objeto la disminución y restricción
de la actividad de intermediación, es declarar que al pretender la mejora de esa actividad como un
efecto de aquellas medidas, la SUDEBAN estaba pretendiendo algo para lo que nunca fueron
impuestas las medidas…”. Asimismo se adujo que la sentencia impugnada incurrió en silencio de
prueba por cuanto no estimó “la confesión” de la representación judicial de la SUDEBAN, quien
supuestamente sostuvo “…que efectivamente las medidas administrativas no se impusieron para
mejorar la actividad de intermediación del Banco, sino por el contrario, para restringirla…”.
Al respecto se observa que en el fallo apelado se expuso lo siguiente “…[la SUDEBAN] acordó
prohibir la ejecución de una serie de operaciones (…) a los fines de reponer el estado deficitario que
padecía la institución bancaria. Fuera de estas prohibiciones (…), el Banco Federal, C.A., contaba
con un marco de actuación definido para desarrollar sus operaciones (…) las medidas administrativas
responden a circunstancias excepcionales que son necesarias a los fines de mitigar, y evitar daños
irreversibles al ahorro colectivo (…) visto que el planteamiento explanado por la representación
judicial de Banco Federal C.A., no se encuentra respaldado en el conglomerado probatorio presentado
en esta Instancia (…) que desvirtúen las aseveraciones plasmadas por la Superintendencia de que no
mejoró la actividad de intermediación financiera, pues encontrándose vigente el procedimiento de
medidas administrativas, inobservó las instrucciones del Ente oficial así como el ordenamiento
jurídico, poniendo en un inminente peligro los intereses colectivos involucrados, los cuales constituían
el objeto de dicha imposición…”.
De la lectura del fallo apelado, así como de lo expuesto por la representación judicial de la
SUDEBAN, no se evidencia la afirmación de que “las medidas administrativas no perseguían mejorar
la actividad de intermediación financiera”, como falsamente lo pretende hacer ver la parte apelante;
por el contrario, se observa que lo expresado en la referida sentencia es que lo buscado por la
SUDEBAN a través de las medidas administrativas impuestas al Banco Federal, C.A. era “…reponer el
estado deficitario que padecía la institución bancaria…” las cuales fueron calificadas como “…
necesarias a los fines de mitigar, y evitar daños irreversibles al ahorro colectivo…”, revelando además
que fuera del ámbito de dichas medidas el mencionado banco contaba con su rango de actuación para
ejercer sus operaciones, aseveración que se encuentra en armonía con lo expuesto por la representación
judicial de la SUDEBAN. De allí pues, que al no verificarse la supuesta “contradicción” y “confesión”
aludida por la parte apelante, debe esta Alzada desestimar la presente denuncia de error de juzgamiento
y de silencio de prueba del fallo apelado. Así se declara.
3.10- Arguyó el apoderado judicial de la parte apelante que “Al analizar la denuncia sobre el
falso supuesto en el que incurrió el acto de intervención por estimar (…) que al banco se le impusieron
provisiones y ajustes por un monto de quinientos cincuenta y un por ciento de su patrimonio, la
sentencia apelada la desecha sin fundamentos e incurriendo en una contradicción (…) la sentencia
apelada reconoce que efectivamente al banco no se le impusieron tales ajustes por ese descabellado
monto, pero no obstante ello lo que (…) no declara es la procedencia de la denuncia, afirmando que en
todo caso mediaba otros motivos para que la intervención procediera. Y lo cierto es que (…) verificada
esa falsedad debió (…) anular ese fundamento del acto…”.
Se observa que el acto administrativo impugnado, entre otras consideraciones, expresó que a la
fecha del 31 de mayo de 2010 el Banco Federal, C.A. se mantenía en una grave situación económica y
que no había cumplido con la instrucción de constituir las provisiones y ajustes ordenados que
absorbían en un quinientos cincuenta y un por ciento (551%) el patrimonio de la institución financiera.
En efecto, en dicho acto se expuso lo que sigue:
Se evidencia del libelo que la parte actora, no obstante expresar que un ajuste por el referido
porcentaje jamás fue ordenado, reconoció que el Banco Federal, C.A. fue objeto de dos (2) ajustes “…
El primero, notificado en el oficio N° SBIF-DSB-II-GGI-GI4-03750 del 15 de marzo de 2010, -
ordenado por SUDEBAN luego de un proceso de discusiones y recursos que, al momento de ser
ordenada la intervención, aún no había terminado- por monto de mil doscientos ochenta y seis
millones doscientos veintisiete mil setecientos cuarenta y un bolívares (Bs. 1.286.227.741,00) (…
omissis…) Y el segundo ajuste, notificado mediante oficio N° SBIF-DSB-II-GGI-GI4-07768 del 27 de
mayo de 2010, valga decir, quince (15) días antes de la intervención, fue por un monto de trescientos
cuarenta y un millones doscientos treinta y cuatro mil novecientos veinticuatro bolívares (Bs.
341.234.924,00)…” (folio 40 de la primera pieza judicial).
En este sentido se verifica que los referidos ajustes reconocidos por la parte actora constan en
los oficios SBIF-DSB-II-GGI-GI4-03750 del 15 de marzo de 2010 y SBIF-DSB-II-GGI-GI4-07768 del
27 de mayo de 2010 de la SUDEBAN (folios 134 al 140 de la pieza administrativa y 268 al 271 de la
primera pieza judicial), en los que se concluyó que el patrimonio contable de la institución financiera
de autos se encontraba en estado negativo, por debajo del porcentaje mínimo requerido.
Se observa igualmente del libelo que la parte recurrente manifestó además que “Son pues esos
ajustes, y no el que señala la SUDEBAN en el acto recurrido, los ajustes de los cuales tiene noticia
[esa] representación, y en todo caso, más allá del error numérico o porcentual, lo que no menciona el
acto recurrido es que ambos ajustes fueron objeto de sendos recursos, presentados en fechas 09 de
abril de 2010 (…) y 4 de junio de 2010 (…) Así mismo SUDEBAN obvia mencionar que tales recursos
no fueron decididos antes de proceder a la intervención…” (vto. folio 40 de la primera pieza judicial).
De lo transcrito se aprecia que efectivamente al Banco Federal, C.A. le fueron ordenados dos
ajustes, uno en fecha 15 de marzo de 2010 y el otro el 27 de mayo de 2010, los cuales -según la parte
actora- fueron recurridos en vía administrativa sin obtener respuesta, razón por la que se presume que
contra dichos ajustes operó el silencio administrativo negativo, así como que adquirieron firmeza por
cuanto no consta que hayan sido recurridos en sede judicial. Asimismo se destaca que no se evidencia
en actas que tales órdenes de ajuste hayan sido cumplidas por la aludida institución financiera.
En virtud de lo constatado se colige que lo expresado en el acto administrativo impugnado,
relativo a que el incumplimiento de los ajustes ordenados absorbían en un quinientos cincuenta y un
por ciento (551%) el patrimonio del Banco Federal, C.A., no resulta del todo desacertado, por cuanto si
bien hubo una imprecisión en cuanto al porcentaje mencionado en dicho acto (551%), debe advertirse
que tal error no lo hace merecedor de una nulidad, debido a que de actas se colige que sí hubo un
incumplimiento de los ajustes ordenados que afectaban negativamente el patrimonio de la entidad
financiera, que la situaba por debajo del porcentaje mínimo requerido, aunque no en la cifra expresada
en el acto administrativo recurrido.
De modo que si bien el a quo al analizar este punto no fue del todo explícito en cuanto a
expresar que el porcentaje indicado en el acto administrativo impugnado no era el correcto, no obstante
tal imprecisión no vicia el fallo apelado, por cuanto sí reflejó que se ordenaron unos ajustes que
resultaron incumplidos por la entidad financiera de autos. De allí que en virtud de lo expuesto esta
Alzada declara improcedente la presente denuncia de error de juzgamiento. Así se declara.
3.11- Adujo el apoderado judicial de la parte apelante que “…la sentencia apelada afirma -
erradamente- que no hay contradicción, debido a que la prórroga que se concedió al banco no fue
para dar cumplimiento al plan de recuperación, y que por tal motivo, no hay contradicción entre la
constatación de que no se presentó dicho plan y al mismo tiempo se concedió una prórroga para
‘subsanar todas las irregularidades que originaron las medidas administrativas’”. Que “…no hay ni
en la LGB ni en el proceso de medidas administrativas, otra prórroga distinta a la prórroga para el
cumplimiento del plan de recuperación aprobado”.
En el fallo apelado se expuso que “…no se aprecia de la lectura del acto administrativo objeto
de impugnación contradicción alguna, dado que ambos supuestos hacen alusión a situaciones fácticas
diferentes, por una parte a un plan de recuperación devenida de un conjunto de irregularidades que
presentaba Banco Federal C.A., y por otro lado el vencimiento de una prórroga, no refiriéndose al
plan, sino por el contrario, a la no subsanación de las irregularidades que debían ser solventadas con
el plan de recuperación que no fue presentado…”.
Conviene precisar que el artículo 247 de la Ley General de Bancos y Otras Instituciones
Financieras de 2008, aplicable ratione temporis, dispone lo siguiente:
La norma transcrita establece que la institución financiera objeto de las medidas administrativas
a que hacen referencia los artículos 242 al 244 eiusdem tiene la obligación de presentar en un lapso de
diez (10) hábiles bancarios un plan de recuperación para corregir su situación, el cual debe ser
aprobado por el ente rector bancario, para cuya ejecución, esto es, la corrección de las causas de tales
medidas, no puede excederse el plazo de ciento veinte (120) días continuos, prorrogables por una sola
vez y por igual tiempo.
Al respecto de la lectura del acto administrativo impugnado se deriva que al Banco Federal,
C.A., junto a la imposición de las medidas administrativas en fecha 15 de octubre de 2009 por la
SUDEBAN, le fue requerido la consignación de un plan de recuperación, solicitud que fue reiterada el
12 de noviembre de 2009, cuya remisión no fue cumplida por la mencionada entidad financiera en el
lapso establecido, y que en fecha 11 de junio de 2010 venció la prórroga a la que alude la norma citada
“…para subsanar todas las irregularidades que originaron las medidas administrativas…”. En efecto,
en dicho acto se expuso lo que sigue:
Lo expuesto en el citado acto administrativo impugnado coincide con lo reflejado en los oficios
SBIF-DSB-II-GGI-GI4-15728 del 15 de octubre de 2009 de la SUDEBAN -que impuso las medidas
administrativas de autos- donde consta que al Banco Federal, C.A. le fue requerida la consignación de
un plan de recuperación para corregir los incumplimientos detectados en un plazo no mayor a diez (10)
días hábiles bancarios (folios 227 al 229 de la pieza administrativa), y SBIF-DSB-II-GGI-GI4-17518
del 12 de noviembre de 2009 a través del cual la SUDEBAN le comunicó al Banco Federal, C.A. que
no cumplió con la remisión del plan de recuperación requerido, dado que “…no sometió a
consideración de [ese] Ente Supervisor las acciones a ser ejecutadas…”, motivo por el que fue
reiterada tal solicitud de información (folios 209 al 210 de la pieza administrativa).
En relación con lo anterior se aprecia que no consta en actas que el Banco Federal, C.A. haya
consignado el plan de recuperación exigido, por el contrario, se desprende el reconocimiento de la parte
actora de que dicho plan no fue consignado, cuando adujo en su libelo que “…lo cierto es que el Banco
Federal C.A. no presentó el aludido plan [de recuperación]…” (vto. folio 43 de la primera pieza
judicial).
3.12- Argumentó el apoderado judicial de la parte apelante que “…la sentencia apelada
reconoce que efectivamente el incumplimiento del porcentaje que debe mantener como cartera de
crédito al sector turismo, no es una razón válida o prevista por la LGB para justificar la intervención
de una institución bancaria, no obstante (…) no declara la procedencia de la denuncia afirmando que
en todo caso mediaban otros motivos para que la intervención procediera”. Que “…en todo caso, la
sentencia verificado el falso supuesto (…) debió -por lo menos- anular ese fundamento del acto…”.
En el fallo apelado se expuso -entre otras consideraciones- que “…se evidencia que el
denunciado supuesto, fue un agregado mas al conjunto de incumplimientos que empeoraban la
situación económica financiera de la Institución Bancaria (…) No obstante, es menester destacar que
si bien es cierto que el incumplimiento a los porcentajes crediticios mencionados por el abogado
accionante -cartera de créditos al sector turismo- no habilitan la medida de intervención, ha podido
apreciar [esa] Corte a lo largo de la motiva del presente fallo un cúmulo de incumplimientos a las
medidas administrativas, a las instrucciones dictadas por el ente administrativo y la subsistencia de
circunstancias que colocaban en peligro al patrimonio financiero de la entidad bancaria, en
consecuencia, analiza quien aquí decide que existían razones de sobra para justificar la apertura del
procedimiento de intervención, a la luz de las normas contenidas en la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras de diciembre del año 2009, aplicable ratione temporis…” (sic).
Al respecto resulta oportuno reiterar, conforme a lo dispuesto en el antes citado artículo 241 en
su numeral 2 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Reforma Parcial de la Ley General de
Bancos y Otras Instituciones Financieras de 2008, aplicable para el momento en que fueron impuestas
las medidas administrativas de autos (15 de octubre de 2009), que la SUDEBAN puede aplicar las
medidas administrativas previstas en el artículo 242 eiusdem a las entidades financieras regidas por
dicha Ley cuando infrinjan grave y reiteradamente las disposiciones o instrucciones que les
corresponda, durante un semestre.
Asimismo conviene reiterarse, según lo previsto en el antes citado artículo 333 de la Ley
General de Bancos y Otras Instituciones Financieras de 2009, aplicable para el tiempo en que fue
dictado el acto administrativo impugnado (14 de junio de 2010), que la SUDEBAN puede ordenar la
intervención de las entidades financieras que hayan sido objeto de la imposición de las medidas
administrativas, cuando dichas medidas no resulten suficientes para resolver las situaciones que las
motivaron.
En el caso que nos ocupa se observa en actas -como antes se señaló- que el Banco Federal, C.A.
fue objeto de las medidas administrativas de autos principalmente por el incumplimiento de la
Resolución N° 2.044 del 19 de mayo de 2008 del Ministerio del Poder Popular para las Finanzas, así
como por otros incumplimientos que ocasionaron su irregular operatividad, entre ellos cabe mencionar,
la inobservancia reiterada de los porcentajes mínimos que debían ser destinados al sector turismo en los
años 2008 y 2009. En efecto, consta en el oficio SBIF-DSB-II-GGI-GI4-15728 del 15 de octubre de
2009 que la SUDEBAN al imponer las aludidas medidas administrativas afirmó que “…El banco no
alcanzó los porcentajes mínimos de la cartera de créditos que debe destinar al financiamiento de
sectores: (…) [como el] Turismo; para los meses de junio a diciembre 2008 y enero a junio 2009…”
(folios 219 al 229 de la pieza administrativa).
De lo expuesto se verifica que las medidas administrativas de autos, cuya imposición se produjo
principalmente por el incumplimiento de la Resolución N° 2.044 del 19 de mayo de 2008 del
Ministerio del Poder Popular para las Finanzas, también obedecieron a la inobservancia reiterada de los
porcentajes mínimos que debían ser destinados por el Banco Federal, C.A. a sectores como el turismo
en los años 2008 y 2009, lo cual se encuentra ajustado a lo previsto en el artículo 241 en su numeral 2
del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Reforma Parcial de la Ley General de Bancos y Otras
Instituciones Financieras de 2008, aplicable ratione temporis.
3.13- Alegó el apoderado judicial de la parte apelante que “…la sentencia resuelve declarar
improcedente el vicio de desviación de poder analizando denuncias sometidas a su consideración con
ocasión al vicio de falso supuesto y dejando de analizar tanto las verdaderas denuncias sobre la
desviación de poder y las pruebas que en torno a ese vicio se produjeron”. Que “…lo que debió hacer
el tribunal es observar que el acto recurrido (…) no perseguía los fines para los que tal medida existe
(…) sino que con ella se ha pretendido imponer una sanción sin juicio al banco, a sus accionistas y sus
directores, por la supuesta comisión de irregularidades que no han sido -aún- declaradas como delitos
por un tribunal penal”.
Que como prueba del alegado vicio “…se trajo a los autos: a. Un cartel de prensa publicado
por la SUDEBAN informando de unas razones distintas por las que se habría intervenido al Banco
Federal y que deja en claro que al Banco Federal se le intervino para sancionar a sus directores y
accionistas (…) b. Una grabación en disco compacto de la campaña publicitaria llevada adelante por
la administración para presentar las justificaciones de la medida de intervención, y en las que se ponía
de manifiesto el supuesto carácter de delincuentes (…) de los accionistas y directores del banco (…) c.
Las entrevistas colgadas en la página web de la SUDEBAN en las que altos funcionarios de la
SUDEBAN y de FOGADE expresaban las justificaciones para haber procedido a la intervención del
banco y expresaban (…) el supuesto carácter delictivo (…) de las conductas de los directores y
accionistas del banco (…) [además] se trajo a los autos el análisis y la declaración que contiene tal
análisis de dos (2) testigos expertos quienes cada uno de modo independiente certificaron (…) que no
existían razones económicas para ordenar la intervención…” (sic).
Que además “Para reforzar el argumento [desviación de poder] (…) aport[a] al expediente la
declaración hecha por el fallecido Procurador General de la República, ciudadano Carlos Escarrá,
producida con posterioridad a la interposición del recurso del que ahora conoce es[ta] Sala, y en la
que (…) afirmaba que la intervención del banco fue una medida ejecutada para castigar a los que eran
-en su opinión- unos delincuentes…”.
Lo anterior será analizado conjuntamente con las denuncias sobre el silencio de prueba del fallo
apelado, donde se expone que no fueron valoradas las dos (2) opiniones de los testigos expertos, el
comunicado de prensa, la grabación en disco compacto y las entrevistas de los altos funcionarios de la
Administración, medios probatorios antes aludidos.
Previamente se advierte con relación al argumento de la parte apelante referido a que “…la
sentencia resuelve declarar improcedente el vicio de desviación de poder analizando denuncias
sometidas a su consideración con ocasión al vicio de falso supuesto y dejando de analizar tanto las
verdaderas denuncias sobre la desviación de poder…”, que dicha argumentación coincide con lo antes
denunciado como incongruencia del fallo apelado, específicamente a la supuesta tergiversación de los
alegatos del recurso de nulidad, denuncia que fue examinada y desestimada por esta Alzada, en donde
se concluyó que lo allí planteado se refería al vicio de desviación de poder cuyo análisis fue realizado
bajo esa misma óptica por parte del a quo, razón por lo que en esta oportunidad se reitera lo allí
expuesto. Así se decide.
En cuanto a los demás planteamientos expuestos, esta Alzada asume que lo pretendido por la
parte apelante es la manifestación de su desacuerdo con la desestimatoria del vicio de desviación de
poder por el a quo, por cuanto -en su criterio- el acto administrativo impugnado “…no perseguía los
fines para los que tal medida existe…”, aludiendo a tal efecto que no fueron valoradas las pruebas que
demostraban dicha situación, referidas a un comunicado de prensa publicado por la SUDEBAN, una
grabación en disco compacto contentiva de una campaña publicitaria, entrevistas a altos funcionarios
de la SUDEBAN, y el análisis de dos (2) testigos expertos, a lo cual se agregó una declaración
realizada por el fallecido Procurador General de la República.
En este orden de ideas conviene precisar que respecto al vicio de desviación de poder esta Sala
ha establecido lo siguiente:
Lo anterior implica, que deben darse dos supuestos para que se configure el vicio
de desviación de poder, a saber: que el funcionario que dicta el acto
administrativo tenga atribución legal de competencia y que el acto haya sido
dictado con un fin distinto al previsto por el legislador; además, estos supuestos
deben ser concurrentes. (Vid. sentencias de esta Sala Nos 1722, del 20 de julio de
2000 y 00623 del 25 de abril de 2007, entre otras)” (ver, entre otras, sentencia N°
954 del 18 de junio de 2014).
Del fallo parcialmente transcrito se deriva que no basta con que se alegue la desviación de poder
sino que debe probarse su existencia, y que tal determinación requerirá de “una investigación profunda
basada en hechos concretos, reveladores de las verdaderas intenciones que dieron lugar al acto
administrativo dictado por el funcionario competente” (ver, entre otras, sentencias de esta Sala
números 1.001 del 20 de octubre de 2010 y 954 del 18 de junio de 2014).
Asimismo resulta oportuno transcribir lo expresado por esta Sala con relación a la falta de
valoración de los elementos probatorios, en donde se ha establecido lo siguiente:
“(…) cabe destacar que aun cuando el mismo no está configurado expresamente
como una causal de nulidad en el artículo 244 del Código de Procedimiento Civil,
sin embargo, la Sala estima que cuando se silencia una prueba en sede judicial,
bien porque no se menciona o no se analiza ni juzga sobre su valor probatorio,
explicando las razones del por qué se aprecia o se desestima, para luego y a
partir de allí, establecer hechos o considerar otros como no demostrados, se
infringe el ordinal 4° del artículo 243 del Código de Procedimiento Civil, ya que
el juez no estaría expresando las razones de hecho y de derecho en que
fundamenta su fallo.
De la cita anterior se colige, que para la configuración del vicio bajo análisis no sólo es
necesario la omisión de pronunciamiento del juez sobre una prueba, sino que además la misma sea de
tal trascendencia como para incidir en la decisión definitiva del juicio (ver sentencia de esta Sala N°
1.517 del 21 de octubre de 2009).
Al respecto se observa que consta en actas, como anexo del libelo, un comunicado de prensa
publicado en el diario “Últimas Noticias” en fecha 16 de junio de 2010 (folio 272), a través del cual la
SUDEBAN le notificó a la colectividad en general que, con el objeto de garantizar la protección de los
derechos de los usuarios del Sistema Bancario Nacional, se efectuó la intervención con cese de
intermediación financiera del Banco Federal, C.A., exponiendo a tal efecto las causas que motivaron a
dicha intervención, sin que se evidencie en su texto -a diferencia de lo alegado- que esa medida haya
sido dictada “…para sancionar a sus directores y accionistas…”. Ahora bien, de un examen de la
sentencia apelada no se evidencia que la referida nota de prensa haya sido valorada expresamente; no
obstante, visto que el referido medio probatorio no demuestra lo pretendido, esto es el vicio de
desviación de poder, para esta Alzada resulta innecesario anular el fallo recurrido por tal omisión, dado
que en nada afectaría los hechos que fueron tomados en consideración por el a quo para emitir su
decisión.
Respecto al “…análisis de dos (2) testigos expertos quienes cada uno de modo independiente
certificaron (…) que no existían razones económicas para ordenar la intervención…”, cuya valoración
se observa que fue omitida por la sentencia apelada, se establece que las referidas declaraciones no
dejan de ser más que unas opiniones emitidas por unos terceros traídos al proceso por la parte actora,
quienes fueron ajenos al procedimiento administrativo de autos y que no desvirtúan en lo absoluto lo
allí determinado, en donde hubo un control de la prueba y una participación activa de los representantes
judiciales del banco intervenido en el desarrollo de las averiguaciones seguidas por la Administración.
Ahora bien, aun cuando la referida prueba no fue aludida expresamente por el a quo, esta Alzada
considera improcedente anular el fallo recurrido por tal omisión, dado que no se aportó a las actas
algún hecho que pudiera alterar la situación decidida en autos.
Finalmente, la parte apelante aludió a una declaración realizada por el fallecido Procurador
General de la República, ciudadano Carlos Escarrá, con relación a la intervención del Banco Federal,
C.A., la cual fue consignada en un disco compacto al momento de interponerse el escrito de
fundamentación de la apelación bajo análisis.
“Artículo 91.- En esta instancia sólo se admitirán las pruebas documentales, las
cuales deberán ser consignadas con los escritos de fundamentación de la
apelación y de su contestación.”.
De la norma transcrita se deriva que el legislador estableció solamente a las documentales como
el único medio probatorio de que se pueden valer las partes en segunda instancia (ver sentencia de esta
Sala N° 625 del 6 de junio de 2012).
De esta manera el juez está obligado a respetar los lapsos del proceso tal y como
fueron fijados por el legislador, en consecuencia, el acto que debió efectuarse y
no se hizo, se considera extemporáneo y por lo tanto como no realizado. (Vid. (…)
sentencia N° 1206 del 30 de octubre de 2013, caso: Alexánder Racini)” (ver
sentencia N° 1.110 del 23 de julio de 2014).
En el caso que nos ocupa se observa que la parte apelante al consignar el disco compacto
contentivo de la mencionada declaración se limitó a manifestar que fue “…producida con
posterioridad a la interposición del recurso del que ahora conoce es[ta] Sala…” (agregado de la Sala),
sin justificar las razones por las cuales esa prueba no fue consignada en primera instancia, en la
oportunidad procesal prevista para ello, por lo que considerando que ese medio probatorio no
constituye una prueba documental strictu sensu, de las que hace referencia el artículo 91 de la Ley
Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, se deduce que el referido medio probatorio al
ser presentado en este grado del proceso (segunda instancia) fue consignado de manera extemporánea,
motivo por el que no corresponde su valoración por esta Alzada.
En conclusión, una vez verificado que las pruebas omitidas por el fallo apelado no demuestran
lo pretendido, esto es el vicio de desviación de poder, considera esta Alzada que no debe anular el fallo
recurrido, dado que en nada afectaría los hechos que fueron tomados en consideración por la primera
instancia para emitir su decisión, razón por la que se desestima la denuncia bajo análisis. Así se decide.
Atendiendo a todo lo expuesto, desechadas como fueron las denuncias ejercidas contra la
sentencia impugnada, esta Sala declara sin lugar la apelación, y en consecuencia, confirma en los
términos aquí expuestos el fallo Nº 2012-435 del 12 de marzo de 2012, dictado por la Corte Segunda de
lo Contencioso Administrativo, que declaró sin lugar el recurso de nulidad, y firme el acto
administrativo impugnado. Así se determina.
VI
DECISIÓN
En virtud de las precedentes consideraciones, esta Sala Político- Administrativa del Tribunal
Supremo de Justicia, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,
declara SIN LUGAR la apelación interpuesta por los ciudadanos Gilda E. PABÓN GUDIÑO, Nelson
J. MEZERHANE G., Aníbal J. LATUFF, Rogelio TRUJILLO GARCÍA, Mashud A. MEZERHANE B.,
y Enrique URDANETA ÁLAMO, contra la sentencia Nº 2012-435 del 12 de marzo de 2012, emitida
por la Corte Segunda de lo Contencioso Administrativo, que declaró sin lugar el recurso de nulidad
ejercido contra la Resolución N° 306.10 de fecha 14 de junio de 2010 (publicada en la Gaceta Oficial
de la República Bolivariana de Venezuela N° 5.978 Extraordinario de igual fecha), dictada por la
Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SUDEBAN), actual Superintendencia
de las Instituciones del Sector Bancario, que resolvió “…intervenir con cese de intermediación
financiera al Banco Federal, C.A. (…) [y] Designar [a los] integrantes de la Junta Interventora…”. En
consecuencia, se CONFIRMA en los términos aquí expuestos el fallo apelado. Queda FIRME el acto
administrativo impugnado.
La
Vicepresidenta
MARÍA
CAROLINA
AMELIACH
VILLARROE
L
Las Magistradas,
EVELYN MARRERO
ORTÍZ
BÁRBARA
GABRIELA
CÉSAR
SIERO
El Magistrado
INOCENCIO FIGUEROA
ARIZALETA
La Secretaria,