Jornadas de trabajo
Generalidades:
La palabra trabajo proviene del latín trabs-trabis, que significa traba, porque, como
expresa el jurista Cabanellas, “el trabajo es una traba para el hombre”. El trabajo
podría definirse como la actividad física o mental que se desarrolla con el fin de
crear o transformar una cosa. Esta valiosa actividad se ha convertido en conducta
inseparable del hombre, además de que le ha dado contenido económico a la
existencia y ha hecho evolucionar al ser humano en lo individual, al igual que en
forma colectiva a los pueblos y a la sociedad.
El trabajo en la historia ha tenido diversas fases entre las cuales podemos
mencionar:
• La Esclavitud • Régimen Feudal • La Servidumbre • El Colonato • El Vasallaje
• La Manufactura
En la antigüedad, el trabajo era exclusivamente patrimonio de la esclavitud, y la
jornada laboral la fijaba el amo o dueño del esclavo o de la tierra a que se
vinculaba.
En la Edad Media el trabajo lo efectuaba el siervo o colono, bajo el conocido
sistema de servidumbre, en el que el trabajador era semiindependiente, actuando
a las órdenes del señor feudal, predominado la jornada de “sol a sol”, ya que el
trabajo nocturno aún no se había implantado.
Racionalización del trabajo:
El maquinismo alcanzó rápido desarrollo a partir del siglo XIX. Ya en esa época
estaban en auge las siguientes características: establecimiento de amplios locales
laborales, costosa instalación que dependía para su movimiento de máquinas,
hechos que facilitaron la aparición de lo que se ha dado en llamar la
racionalización científica del trabajo, con la que se logró una mayor productividad y
se evitó la pérdida de tiempo y de material.
Antecedentes:
El término jornada es una derivación del francés “Journal” y en términos generales
hace referencia a la actividad laboral máxima, ya sea diaria o semanal, máximo
que se establece en contraposición a una plena libertad contractual.
También por jornada o jornal se entiende el salario devengado en un día.
En un contexto más jurídico, en la doctrina actual por Jornada de trabajo se
entiende el lapso, período o duración de tiempo durante el cual el trabajador debe
estar dispuesto jurídicamente para que el patrono utilice su fuerza de trabajo
intelectual o material.
Es claro que la jornada empieza a computarse en el momento en que el trabajador
queda a disposición para realizar su trabajo y termina al finalizar su horario laboral.
Dicho en forma más gráfica, se inicia en el momento de entrada a la fábrica y
termina al abandonar las instalaciones (Salvo salidas autorizadas).
Definición:
• Por jornada de trabajo se define el lapso, período o duración de tiempo durante
el cual el trabajador debe estar dispuesto jurídicamente para que el patrono utilice
su fuerza de trabajo intelectual o material.
Por regla general, la jornada es de ocho horas diarias que a veces pueden
distribuirse desigualmente en todos los días de la semana, a condición de que no
excedan de las citadas 48 horas semanales.
Fundamento:
Tradicionalmente el fundamento de la fijación de la jornada radica en la necesidad
de descanso diario y la disponibilidad de tiempo para destinar a otras actividades
propias del desarrollo integral del trabajador como persona humana. Esto es
absolutamente claro e indiscutible.
La doctrina guatemalteca contempla las siguientes jornadas:
Jornada ordinaria: Al referirnos a las jornadas debemos entender como el lapso
de tiempo contratado, o sea el tiempo por el cual el trabajador esta dispuesto a
ponerse a las órdenes del patrono a cambio del salario que por ello va a recibir.
Como se verá en el apartado correspondiente (horas extras), el término
extraordinario en sí hace referencia a algo improvisto, emergente, es decir, algo
que no depende de la voluntad de las partes.
Jornada diaria y jornada semanal:
A pesar de que por su origen el término jornadas tiene una implicación con la
actividad diaria, actualmente se le refiere más al concepto semanal, esto es, a la
suma semanal de horas laboradas.
Tanto la Constitución de la República como el Código de Trabajo, se refieren
directamente a jornada diaria (diurna, nocturna o mixta) y en segundo plano a la
jornada semanal.
Jornada continua:
Al hablar de jornada continua, nos estamos refiriendo a la jornada de trabajo sin
interrupción, y por lo mismo, en contraposición a la jornada no continua o
discontinua.
Jornada extraordinaria:
se contempla en la vinculación laboral un tiempo de labores extraordinarias, en el
que el trabajador, fuera de las jornadas pactadas, se encuentra a disposición del
empleador, debido a circunstancias imprevistas o especiales. Es decir, que, en
vez de disponer de su tiempo libre, lo dedique en beneficio del empleador en
adición a la jornada ordinaria ya cumplida.
Obligatoriedad de laborar horas extras:
Siendo la jornada laborar una institución laboral y un derecho reconocido en la
misma Constitución, no puede pactarse en contra de ella en perjuicio del
trabajador, por lo mismo cualquier extensión de las horas laborales debe
necesariamente contar con su anuencia.
Requisitos:
Conforme nuestra legislación, el primer requisito para que se trabajen horas
extraordinarias, es que sea en forma voluntaria.
Seguidamente que la causa provenga de circunstancias especiales no
regulares.
De tercero, que se deben pagar con por lo menos un cincuenta por ciento
más de la hora ordinaria.
Tipos de horas extras:
Tomando como patrón los límites diarios y semanales fijados por la Ley y por otra
parte los días de descanso semanal y de asuetos, resultan dos clases de tiempos
extraordinarios:
• Cuando se excede la jornada diaria o semanal: la primera de ocho horas diurnas
y la segunda de cuarenta y cuatro horas. La jornada diurna puede excederse
hasta en dos horas diarias, siempre que no se excedan de las citadas cuarenta y
cuatro semanales.
• Cuando se labora un día de descanso semanal (séptimo día) o un día de asueto.
No se consideran aquí las vacaciones, ya que durante ellas no es permitido
laborar.
Carga de la prueba: Cuando se presenta un reclamo de prestaciones laborales,
generalmente se incluyen horas extras.
Legislación vigente en relación a las jornadas de trabajo.
Constitución Política de la República de Guatemala.
Son principios fundamentales de la legislación del trabajo:
1. Fijación periódica del salario mínimo con audiencia de trabajadores y patronos
atendiendo a la clase de trabajo, necesidades del trabajador, en el orden material,
moral y cultural y a la conveniencia de fomentar la producción.
2. Igualdad de salario o sueldo para trabajo igual, prestado en idénticas
condiciones de eficiencia y antigüedad a la misma empresa o patrono.
3. La jornada ordinaria de trabajo efectivo diurno no puede exceder de ocho horas
diarias ni de cuarenta y ocho horas a la semana. La jornada ordinaria de trabajo
efectivo nocturno no puede exceder de seis horas diarias, ni de treinta y seis horas
a la semana. La jornada de trabajo efectivo mixto no puede exceder de siete
horas diarias, ni de cuarenta y dos a la semana. La ley determinará en que
situaciones de excepción, muy calificadas no son aplicables las disposiciones
relativas a las jornadas de trabajo. Quienes, por disposición de la Ley, por la
costumbre o por acuerdo con los patronos laboren menos de cuarenta y ocho
horas a la semana, tendrán derecho a percibir íntegro el salario de la semana
ordinaria. Se entiende por trabajo efectivo, todo el tiempo que el trabajador
permanezca a las órdenes o disposición del patrono.”