Introducción para la Expo Carisma.
“Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu”
(1 Corintios 12,4).
Imaginemos un río que nace de una fuente única y poderosa. Ese río no
se queda en un solo camino: se divide en muchos riachuelos que
recorren distintos lugares, llevando agua donde se necesita. Todos los
riachuelos vienen de la misma fuente, todos llevan la misma agua que
da vida y refresca. Así nos dice Jesús: “El que cree en mí, del corazón le
brotarán ríos de agua viva” (Juan 7,38).
De la misma manera, en nuestra Iglesia, el Espíritu Santo actúa como
ese río de agua viva. Él nos da a todos dones distintos, llamados
carismas, para servir a los demás y hacer crecer la comunidad. Algunos
tienen el carisma de enseñar, otros de acompañar, otros de sanar o de
orar, pero todos vienen del mismo Espíritu. Como dice San Pablo: “Hay
diversidad de dones, pero un mismo Espíritu” (1 Corintios 12,4).
Esta Expo Carismas es para descubrir esa riqueza del Espíritu en la
Iglesia. No estamos aquí para compararnos o competir, sino para ver
que todos bebemos del mismo Espíritu y que cada carisma, cada
ministerio, es necesario para que el Cuerpo de Cristo crezca y sea
fuerte. Como nos recuerda Jesús: “Yo estoy con ustedes todos los días,
hasta el fin del mundo” (Mateo 28,20), y su Espíritu nos acompaña en
cada paso.
¿Qué es la Renovación Carismática Católica?
“No se embriaguen con vino, que lleva al desenfreno, sino llénense del
Espíritu Santo” (Efesios 5,18).
La Renovación Carismática Católica es una corriente de gracia dentro de
la Iglesia. Esto significa que es una manera particular en que el Espíritu
Santo actúa en los miembros del Cuerpo de Cristo, animando la fe, los
carismas y la vida comunitaria, tanto en la oración personal como en los
grupos de oración. No es algo aparte de la Iglesia: forma parte del gran
río del Espíritu que recorre todo el Cuerpo de Cristo, y se manifiesta de
distintas maneras según los dones y necesidades de cada persona y
comunidad.
De hecho, la RCC, más que ser un movimiento en la Iglesia, es la Iglesia
en movimiento: un cauce activo que impulsa a los fieles a vivir su fe con
intensidad, alegría y compromiso. Podemos imaginarlo así: el Espíritu
Santo es como un río de agua viva (Juan 7,37-39). La RCC es uno de los
riachuelos de este río, que fluye con fuerza, llevando a las personas a
tener conciencia de los carismas, a ejercerlos y a vivir la realidad del
Cuerpo de Cristo. Se podría decir que la RCC es la conciencia y el
ejercicio de los carismas, y al mismo tiempo la conciencia de que
formamos parte del Cuerpo de Cristo, aunque no monopoliza los dones:
los carismas existen en toda la Iglesia y cada miembro puede vivirlos,
incluso fuera de la RCC.
Cada vertiente del río cumple un papel, pero todas vienen de la misma
fuente y buscan alimentar y fortalecer al mismo Cuerpo de Cristo. La
RCC nos recuerda que Dios nos llama a participar activamente en su
obra, a dejarnos llenar de su Espíritu y a servir con los carismas que Él
nos ha dado, haciendo que la vida de la Iglesia sea más viva, fraterna y
rica en gracia.
Significado de Renovación, Carismática y Católica
1. Renovación
La palabra “renovación” significa renacer o revivir. En la RCC, indica
volver a vivir con intensidad nuestra fe, abrir el corazón al Espíritu Santo
y permitir que transforme nuestra vida diaria, nuestra oración y nuestro
servicio en la Iglesia. No se trata de algo nuevo, sino de recuperar la
frescura y vitalidad de la vida cristiana, tal como los primeros cristianos
la vivieron tras Pentecostés.
2. Carismática
“Carismática” se refiere a los carismas, los dones que Dios nos da a cada
uno para el bien de todos. Ser carismático no significa tener un don
especial que otros no tengan, sino vivir con conciencia y participar
activamente de estos dones, utilizándolos para servir, ayudar y
fortalecer la vida de la comunidad. La RCC ayuda a tomar conciencia de
los carismas y a ejercerlos dentro de la vida cristiana.
3. Católica
El término “católica” muestra que esta renovación sucede dentro de la
Iglesia Católica, respetando su doctrina, sacramentos, liturgia y
comunión con el Papa y los obispos. La RCC no es un grupo aparte, sino
que es la Iglesia en movimiento, que vive el Espíritu Santo y se fortalece
en unidad con todo el Cuerpo de Cristo.
Origen y expansión
La Renovación Carismática Católica (RCC) comenzó en los años 60 en
Estados Unidos, en un contexto de grandes cambios sociales, culturales
y eclesiales, especialmente tras el Concilio Vaticano II. Este movimiento
surge como una respuesta a la necesidad de revivir la fe con intensidad,
abriendo el corazón a la acción del Espíritu Santo y poniendo énfasis en
los dones y carismas para la edificación del Cuerpo de Cristo.
Factores que prepararon el camino:
1. El pentecostalismo y la Renovación Carismática en Iglesias
Protestantes: Estas experiencias mostraron que los dones del
Espíritu Santo, incluyendo el hablar en lenguas, el profetizar y
otros carismas, no están reservados a personas “santas” sino
disponibles para todos los creyentes. Muchos católicos vivieron
estas experiencias en grupos protestantes y luego las llevaron a la
Iglesia Católica.
2. El Concilio Vaticano II: Introdujo cambios importantes que
favorecieron la participación activa de los laicos, el reconocimiento
de los carismas y la importancia de la acción del Espíritu Santo en
la Iglesia.
3. Movimientos católicos universitarios y retiros espirituales: Por
ejemplo, en Duquesne University en Pittsburgh (1967), jóvenes
estudiantes y profesores experimentaron el Bautismo en el Espíritu
Santo, dando inicio al primer grupo de oración carismático
católico.
Expansión en Estados Unidos:
La RCC se extendió rápidamente a otras universidades como Notre
Dame, Michigan State y Iowa University, gracias a estudiantes y líderes
jóvenes.
Se organizaron retiros, grupos de oración, conferencias nacionales y
comunidades de alianza, como “The Word of God”, que ayudaron a
estructurar el movimiento.
La aceptación eclesial fue gradual; los obispos estadounidenses
reconocieron la RCC como una gracia para la Iglesia, promoviendo
fidelidad al magisterio y formación de líderes.
Difusión internacional:
La RCC llegó a Canadá, Latinoamérica, Europa, Asia, África y Oceanía
entre finales de los 60 y principios de los 70.
Se crearon organismos internacionales, como el ICCRS (International
Catholic Charismatic Renewal Services), para coordinar la expansión y
fomentar la unidad.
Papas como Pablo VI y Juan Pablo II reconocieron la RCC como un medio
para redescubrir la presencia y el poder del Espíritu Santo en la vida de
la Iglesia y del mundo.
RCC Hispana en Estados Unidos:
A finales de los 80 y principios de los 90 se organizaron estructuras
nacionales hispanas, como el Comité Nacional de Servicio Hispano y los
encuentros ECCLE, fortaleciendo la presencia de la RCC en la comunidad
hispana.
Crecimiento global:
Actualmente, la RCC está presente en 235 países, con más de 11% de
católicos carismáticos a nivel mundial.
Su presencia es especialmente significativa en Latinoamérica, África y
Asia, mientras que en Estados Unidos y Europa ha tenido un crecimiento
más moderado.