Gutierrez.
La globalización y el mundo del trabajo: impacto y consecuencias psicológicas
La Globalización es el fenómeno dinámico, resultado de las crecientes interdependencias e
influencias entre Estados, culturas y economías que, facilitado por los avances tecnológicos
y comunicacionales, alcanza a prácticamente todas las regiones, generando un nuevo
orden/desorden mundial.
La Globalización más que un único proceso, es el resultado de múltiples movimientos y
evoluciones, que convierten al planeta en un creciente espacio interconectado por
complejas relaciones internacionales y transnacionales entre variados agentes sociales.
Estas relaciones no son exclusivamente económicas, sino que también son políticas,
ideológicas, culturales y sociales.
García Canclini (1999) diferencia a la Globalización con la internacionalización y la
transnacionalización, ambos requisitos previos para que se produzca la primera.
Internacionalización: Se inició con las navegaciones transoceánicas del siglo XVI, que
permitieron integrar un mercado justamente entre-naciones que hasta el momento no
tenían contacto por las distancias geográficas. Este comercio con el tiempo se fue
regulando en los puertos con leyes, controles e impuestos para proteger la producción
propia.
Transnacionalización: se va produciendo en base al proceso anterior y en este intercambio
comercial se suscitan influencias culturales, además de las económicas.
Con estos movimientos comienzan a surgir empresas que tienen bastante independencia
respecto a los Estados nacionales y las poblaciones con las que se vinculan, pero sin
desatender la fuerte marca cultural de la nación de origen. Surgen así las corporaciones
transnacionales que justamente trascienden a los estados, movilizando recursos
dependiendo de la conveniencia que otorga cada contexto para reducir costos y maximizar
beneficios.
La globalización entonces requiere de estos dos procesos (internacionalización y
transnacionalización), gracias a los cuales se desarrollaron dependencias recíprocas entre
estados y empresas, generando redes económicas y culturales a nivel mundial.
Un tercer requisito indispensable es el desarrollo tecnológico y comunicacional para
sustentar estas relaciones. Fue necesario alcanzar cierto nivel de progreso en los sistemas
de transporte, información y comunicación, para que se produzca la construcción de un
mercado mundial, donde el dinero y la producción se desmaterialicen y desterritorialicen.
Garcia Canclini (1999) señala que una postura de análisis común es la de plantear a la
globalización como “sinónimo” de neoliberalismo, como un intento de establecer un solo
modelo ideológico y económico para todos los países, desarrollados y subdesarrollados.
Este modelo se basaría en la economía de mercado, la apertura de las economías
nacionales al exterior, la libre circulación de capitales, la protección de las inversiones
extranjeras y de la propiedad intelectual, el equilibrio fiscal y la “libertad de prensa”
El neoliberalismo es una ideología económica y política, que pretende la liberalización de la
economía, con la consecuente reducción del Estado y sus regulaciones.
La globalización es el fenómeno dinámico, resultado de las crecientes interdependencias e
influencias entre estados, culturas y economías que, facilitado por los avances tecnológicos
y comunicacionales, alcanza a prácticamente todas las regiones, generando un nuevo
orden/desorden mundial.
Una posible relación entre ambos conceptos podría ser que mientras la globalización es la
forma que tiene el mundo actual de interconectarse, el neoliberalismo es el que
representa más fielmente los intereses económico-políticos que subyacen a los
movimientos globalizadores.
IMPLICACIONES EN EL MUNDO DEL TRABAJO
Tres perspectivas analíticas en torno a las relaciones de trabajo:
Perspectiva Neoclásica (Friedman y Hayek)
Se desprende de las conceptualizaciones económicas y políticas derivadas de las doctrinas
de Friedman y Hayek; el Estado regulador es una fuente de problemas, un obstáculo a la
libertad. El mercado es el único sistema que se autorregularía frente a los intercambios de
los individuos en competencia por sus propios intereses. El trabajo es una variable más del
interjuego entre oferta y demanda, cuyo equilibrio determina el salario justo y evita el
desempleo. Los sindicatos y las leyes laborales son interferencias que, van acompañados de
altas cargas impositivas, aumento en las conflictivas salariales, imposibilidad de despidos
frente al bajo desempeño o la disminución de las ganancias, todo lo cual obliga a la
disminución de la inversión y a la imposibilidad de proyectar los emprendimientos.
Perspectiva Crítica
Interpreta las modalidades de vinculación laboral a partir de las ideas de Marx.
La globalización trae aparejado, inherentemente, la concentración del capital y a la
subsiguiente super-explotación del trabajo en el afán de contrarrestar la tendencia
decreciente de las tasas de ganancias, por lo tanto requiere de la eliminación de
regulaciones y de los sistemas de seguridad social. Lo que se refiere como flexibilización del
trabajo implica necesariamente una eliminación, o cuanto menos una suspensión de los
derechos laborales, repercutiendo en la calidad de vida de quien acepta esas condiciones.
Dejours (1992) refiere como “disciplina del hambre” a esta aceptación de la precarización
laboral debido a la necesidad de sobrevivir y a la ausencia de alternativas.
“Mientras que en la sociedad industrial el trabajo se desarrollaba en lugares especializados
y era definido por un contrato laboral que aseguraba una profesión y un lugar en la
sociedad a lo largo de toda una vida, en la sociedad global el trabajo es flexibilizado
contractual y temporalmente, y deslocalizado”.
Desde esta perspectiva se considera que la ausencia de regulaciones laborales siempre
beneficiará sólo a los que más tienen y quienes detentan los medios de producción y,
consecuentemente, el capital.
La volatilidad de la economía global y todos los cambios inherentes a la posmodernidad
también conllevan incertidumbre en las relaciones laborales, lo que rompe con la
estabilidad y las expectativas a largo plazo. Este factor es sumamente representativo del
mundo laboral actual, impactando significativamente en las subjetividades que atraviesa.
Trae consigo ansiedad, falta de seguridad, un horizonte de vida incierto, carencia de control
y predictibilidad. Las empresas reducen su plantilla y contratan trabajadores temporales
con la finalidad de poder incorporarlos y despedirlos con suficiente rapidez, según las
tendencias del mercado de cada estación, e incluso de cada mes y semana. Esto produce un
impacto en el bienestar económico y emocional de las masas laborales, que disminuye la
lealtad, el compromiso y la actitud frente al trabajo. El empleo temporal involuntario, es la
situación ocupacional que produce mayor malestar, por sobre la desocupación inclusive.
Otras conclusiones Blanch y Cantera (2009):
a) el empleo temporal involuntario comporta precariedad laboral y psicológica debido a los
factores psicosociales que conllevan esa situación
b) el impacto psicológico de esta situación tiene más en común con el desempleo que con
el del empleo permanente, con efectos psicológicamente aún más devastadores, debido a
que estar desocupado conlleva la certidumbre de “tocar fondo”
c) el bienestar laboral varía significativamente por el carácter voluntario o no. Pareciera que
ante “la nada o la precariedad” requiere necesariamente no sólo de la elección de la
precariedad, si no que la misma sea voluntaria, deseada. De esta manera, como todo
mecanismo disciplinador, el objetivo último es eliminar la percepción de imposición y lograr
la ilusión de voluntariedad, como única alternativa para el bienestar.
Desfundamentación del ser (Bauman): Considera que son condiciones de vida, signadas por
la alta incertidumbre y un sinfín de alternativas de acción.
Vattimo (1986) caracteriza a la persona trabajadora con perfil posmoderno como un
sujeto débil, con su pensamiento debilitado por la incertidumbre de su destino laboral,
dominado por el desconcierto y el vértigo de un mundo sin garantías de seguridad, por ello
estresado, pesimista, insatisfecho, descontento, infeliz, desmotivado.
Perspectiva Postmoderna (Negri y Hardt)
Plantean la preponderancia del trabajo inmaterial en la sociedad actual.
La flexibilidad es el resultado esperable del rechazo a la sociedad-fábrica y al régimen
disciplinario.
Lipovetsky (2000) considera que la sociedad desencantada con el modernismo tiende al
desarrollo de estructuras fluidas, moduladas en función de los deseos de los individuos,
liberándose de los vínculos rígidos, permitiendo la circulación de afectos y nuevas
posibilidades de ser (hibridación), aumentando sin cesar las posibilidades individuales de
elección y combinaciones frente a los deseos irrefrenables de la multitud, es que el capital
se recompuso y modificó el paradigma de la producción.
Hardt y Negri (2004) se refieren a la emergencia del Imperio como respuesta a la necesidad
de mantener un control fuera de los límites de los espacios de confinamiento propios de la
sociedad disciplinaria, pero sin lugar específico, sino que descentralizado y en todas partes.
Es importante destacar que por estas características de descentralización y totalidad es que
el concepto de imperio es diferente al de imperialismo, ya que este último implica cierta
soberanía de UN Estado-Nación sobre territorios externos a sus fronteras. ((imperio:
descentralización y totalidad # imperialismo: soberanía de un Estado-Nación sobre
territorios externos))
La lógica del capitalismo encuentra frente a la resistencia, las posibilidades para un espacio
de producción descentralizado, sin límites, donde capital y mano de obra se fragmentan y
multiplican, trascendiendo la soberanía política de Estado-Nación, pero manteniendo el
continuo afán de ganancia y concentración económica.
En cuanto al mundo del trabajo, el énfasis de este enfoque yace en el análisis del
predominio contemporáneo del “trabajo inmaterial”. Se refiere de esta manera a los
trabajos cuya producción no resulta en bienes materiales ni durables, sino en un bien
inmaterial, tal como un servicio, un producto cultural, conocimiento, comunicación. (Hardt
y Negri,2002). Estos autores distinguen entre tres tipos (Graziani, 2005):
1. El de producción industrial que con la incorporación de las tecnologías de la
comunicación se ha informatizado transformando el propio proceso productivo.
2. El de las tareas analíticas y simbólicas, a su vez dividido en manipulaciones inteligentes
y creativas, como por ejemplo la programación, y tareas simbólicas rutinarias, por
ejemplo, Data Entry.
3. El trabajo que implica la producción y la manipulación de afectos, que requiere
contacto humano y trabajo en modo corporal. En este tipo de trabajos es inherente la
cooperación y la interacción social.
Autores como Rifkin (1996) habían hablado del “fin del trabajo” con la llegada de las
tecnologías, remarcando que la tecnologización y el aumento de trabajo en los rubros de
servicio y oficina, generan el desplazamiento de la respuesta física a la respuesta mental,
del músculo al cerebro. Pero, según su opinión, este nuevo sector no podría absorber a
toda la masa laboral por lo que consideraba que la automatización conducía
vertiginosamente a un futuro industrial sin trabajadores.
El enfoque posmoderno no es ni ingenuo ni pesimista respecto a todos estos cambios, sino
que analiza y reflexiona sobre las características y exigencias del trabajo inmaterial como
una nueva realidad.
Peiró (2004) caracteriza a los nuevos sistemas de trabajo de la siguiente manera:
- Son cada vez menos una actividad física para a ser una actividad mental, de
procesamiento de información, de solución de problemas y de gestión de
incertidumbre.
- Se incrementa la flexibilidad en sus múltiples formas, tanto en las funciones,
requiriéndose nuevos aprendizajes y cualificaciones, como en los horarios, objetivos
y puntos geográficos, demandando mayor capacidad de adaptación.
- El trabajo en equipo y la pluridisciplinariedad cuestiona las concepciones clásicas de
supervisión, exigiendo el desarrollo de equipos autogestionados con creencias
compartidas de autoeficacia grupal.
- Las nuevas tecnologías de la comunicación y la información representan en muchos
sentidos la superación de diversas barreras relacionadas con el tiempo y el espacio
de trabajo, redefiniendo el contexto físico y social para trabajar, las formas de
supervisión y la necesidad de límites entre la propia vida y el entorno familiar.
- La concepción de “buen desempeño” laboral también está cambiando y se amplía a
no sólo a hacer bien lo que está establecido, sino aportar iniciativa, asunción de
riesgos, innovación, autocontrol y proactividad frente a la incertidumbre.
Enfatiza en las diferentes exigencias que posee el sector de servicio en relación al sector
industrial tradicional, razón por la cual se plantean nuevas demandas para los
trabajadores:
● La “producción” y la entrega se realiza al mismo tiempo por lo que se debe lograr una
confianza para generar la proporción del servicio. Conjuntamente con las competencias
técnicas, se requieren otras competencias sociales y de autocontrol para establecer una
relación adecuada en el encuentro con el cliente. Si la relación y la colaboración del
cliente no son de calidad, el servicio tampoco lo va a ser.
● La calidad del servicio se evalúa incidentalmente, pero es el propio trabajador el único
que puede realizar un “control longitudinal”, razón por la cual se aumenta la
responsabilidad sobre su propia tarea y resultados.
● Los servicios se proporcionan previa demanda, por lo tanto, resulta muy complejo
planificarse como cuando el ritmo es regular y estable. Son los mismos trabajadores los
que deben regular la forma de realizar el trabajo,
● Con frecuencia el proveedor del servicio tiene que atender al cliente lidiando con
componentes contrapuestos, generando conflictos de rol.
Todas estas nuevas demandas aumentan la carga mental y el trabajo emocional frente a la
tarea. Puede ocurrir que las respuestas emocionales “adecuadas” no coincidan en
determinados momentos con los que el empleado o profesional desea o necesita expresar.
Sostenido en el tiempo, este tipo de conflictos emocionales puede conducir a alteraciones
o problemas afectivos, que además de repercutir en el desempeño, perturban el resto de
las áreas de la vida del trabajador.