El Arte de Sanar Desde Adentro
El Arte de Sanar Desde Adentro
ÍNDICE
MÓDULO 1 3 Entender tu historia para poder
sanar
1. ¿Qué es un trauma y por qué nos cambia por dentro?
2. Las huellas del trauma en el cuerpo
3. El sistema nervioso: sobrevivir vs. habitar
4. Emociones bloqueadas y cómo se manifiestan
5. La memoria traumática y los disparadores
6. ¿Por qué me cuesta tanto sentirme segura/o?
Cierre
Un mensaje final para tu proceso
/ Introducción
Sanar desde adentro no es olvidar el pasado. Es aprender a vivir en paz con lo que te pasó.
Quizás pasaste por situaciones que no supiste cómo manejar en su momento. Quizás cargás con heridas
viejas que nadie vio. Quizás tu cuerpo te habla, pero no sabés cómo escucharlo.
Este libro no pretende darte soluciones mágicas. No te promete que en 21 días vas a estar "curada/o".
Pero sí te ofrece un camino. Con información clara, ejemplos reales, ejercicios terapéuticos y un
enfoque profundamente humano.
6
Acompañate como te hubiera gustado que lo hicieran antes. Y recordá: no hay una forma perfecta de
sanar. Pero sí hay muchas formas verdaderas.
Módulo 1
Entender tu historia para poder
sanar
Exploramos cómo el trauma se instala, cómo afecta al cuerpo, a tus emociones y a
tu forma de ver el mundo.
8
El trauma no es lo que pasó& Es lo que pasó dentro tuyo cuando eso ocurrió.
Muchas veces pensamos en trauma como algo "grave": un accidente, un abuso, una tragedia. Y aunque
esas situaciones sí pueden ser traumáticas, no son las únicas.
El trauma no es el hecho en sí. Es el impacto emocional, físico y mental que esa experiencia dejó en vos.
Es lo que se quedó congelado en tu cuerpo, en tus respuestas automáticas, en tu forma de pensar y
vincularte.
Porque cuando vivimos algo que nos supera, nuestro sistema nervioso entra en "modo supervivencia".
Y si no logramos procesar esa experiencia con apoyo y seguridad, el cuerpo guarda esa huella como si el
peligro siguiera presente.
El trauma se aloja en el cuerpo. Se manifiesta en la mente. Se repite en los vínculos. Pero también
puede transformarse.
9
A veces no entendemos por qué estamos tan cansados, tensos, acelerados o bloqueados emocionalmente. Y es que el cuerpo
guarda en sus tejidos lo que no pudimos procesar en palabras.
El trauma no solo vive en tus recuerdos. Vive en tu respiración, tu postura, tu sistema digestivo, tu tono muscular, tu energía.
Cuando algo nos sobrepasa y no tenemos recursos suficientes para afrontarlo, el cuerpo activa mecanismos de defensa que, si se
mantienen con el tiempo, pueden volverse crónicos.
Cuando no pudimos huir, pelear o pedir ayuda, nuestro cuerpo aprendió a congelarse. A resistir. Y hoy, aunque ya no estemos en
peligro, ese patrón sigue activo. Por eso es tan importante reconectar con el cuerpo, no desde la exigencia, sino desde la
escucha. No se trata de "dominarlo" o "controlarlo", sino de volver a habitarlo como un lugar seguro.
Mi cuerpo es sabio. No me traiciona: me protege. Y poco a poco, puedo volver a habitarlo con seguridad.
10
De chica sentía que debía cuidar a 1. ¿Cuál fue una situación que te marcó y sentís
todos. Sus padres discutían mucho y que todavía te pesa?
ella se convirtió en "la adulta
2. ¿Qué aprendiste (o creíste) sobre vos
responsable" desde muy pequeña.
misma/o a partir de eso?
Hoy le cuesta pedir ayuda. Se exige
3. ¿Qué partes tuyas quedaron en modo alerta
en todo. Tiene gastritis, insomnio,
miedo a fallar. Y cuando algo le sale desde entonces?
mal, se repite: "Tenés que poder con No hace falta resolver todo hoy. Solo empezar a
todo." mirar eso con amor.
Recién al entender que ese mensaje
venía de una versión pequeña de ella
4una nena que hizo lo que pudo
para sobrevivir4 empezó a tratarse
con más compasión. Y a sanar.
No soy lo que me pasó. Soy quien elige sanar desde lo que vivió.
11
Cuando atravesamos algo abrumador, el cuerpo activa su sistema de defensa. No lo pensamos conscientemente: es automático. El sistema
nervioso decide si hay que luchar, huir o congelarse. Y muchas veces, incluso años después, seguimos respondiendo desde ese estado de
alerta, aunque ya no haya peligro real.
Esto explica por qué reaccionás de forma intensa ante ciertas personas, ruidos, miradas o situaciones que "no deberían" afectarte tanto.
No sos exagerada/o. Sos alguien que aprendió a sobrevivir, y tu sistema nervioso todavía no recibió la señal de que ya puede descansar.
Es la parte de tu cuerpo que regula funciones automáticas: respiración, latidos, digestión, tensión muscular. Y también maneja las
respuestas ante el estrés. Tiene dos ramas principales:
El problema es que, en personas con trauma, el simpático queda demasiado activado (hipervigilancia, ansiedad, tensión), o se activa el
parasimpático de forma extrema (apatía, desconexión, agotamiento).
El objetivo no es "desactivarlo". Es regularlo. Enseñarle que ya no estás en peligro constante. Y eso se logra poco a poco, con prácticas
corporales, respiración consciente, vínculos seguros y presencia amorosa.
No estoy rota/o. Mi cuerpo aprendió a sobrevivir. Y ahora, puede empezar a aprender a vivir en paz.
12
A muchas personas les enseñaron a no sentir. A reprimir el llanto. A esconder la tristeza. A ignorar el
enojo. Pero las emociones no desaparecen solo porque las tapamos. Cuando no las dejamos salir, se
quedan adentro& y buscan otra forma de manifestarse.
Por eso, a veces lo que llamamos "ansiedad", "mal carácter" o "cansancio extremo" son emociones
bloqueadas que no encontraron un canal para salir.
Porque en algún momento sentir fue peligroso, incómodo o mal visto. Tal vez llorar te hacía sentir débil.
O enojarte traía castigos. O mostrar miedo era motivo de burla. Entonces aprendiste a silenciar lo que
sentías& para sobrevivir.
Pero hoy que ya no estás en esa situación, tu cuerpo y tu mente te están pidiendo otra cosa: expresar,
liberar y comprender lo que sentís.
Solo son mensajes. Energía en movimiento. Reacciones naturales del cuerpo ante lo que pasa. No hay
que temerlas, ni juzgarlas. Solo escucharlas.
Alegría Vergüenza
Estás conectada/o con lo que te Necesitás ser vista/o con
da vida empatía, no con juicio
13
Siento. Y está bien sentir. Mis emociones no me hacen débil: me hacen humana/o.
14
Una memoria traumática no es como una memoria común. No siempre aparece en forma de pensamiento claro o imagen
definida. Muchas veces se presenta como una sensación difusa: un nudo en el pecho, un sobresalto sin motivo, una angustia
repentina.
Y eso se activa por lo que llamamos disparadores: Pequeñas situaciones, gestos, palabras, tonos de voz, olores, sonidos o
miradas que se parecen (aunque sea levemente) a lo vivido& y reactivan el estado de alarma.
¿Qué es un disparador?
Es cualquier estímulo que le recuerda a tu cuerpo un momento de dolor o peligro, incluso si no sos consciente de ello. Por
ejemplo:
Porque mientras más identificás tus disparadores, más herramientas vas a tener para no reaccionar desde el pasado, y empezar
a responder desde el presente. Reconocer un disparador no lo elimina, pero te devuelve el poder de elegir cómo cuidarte.
Reconozco mis disparadores sin juzgarme. Estoy aprendiendo a responder desde el presente, no desde mis heridas.
15
Para muchas personas, sentirse en calma no es lo normal. Están tan acostumbradas al estrés, al
conflicto, a estar alerta& que cuando algo se vuelve estable o amoroso, aparece la incomodidad. "¿Y si
esto se rompe?" "¿Y si me vuelvo vulnerable y me lastiman otra vez?"
Esto no significa que no quieras sentirte bien. Significa que tu sistema aprendió a funcionar en modo
defensa. Y salir de ahí requiere tiempo, práctica y mucha compasión.
Sentirse seguro no es no tener miedo. Es saber que, aunque el miedo aparezca, podés sostenerte.
Respirás más profundo sin darte cuenta No estás esperando el próximo golpe, grito o
abandono
Podés hablar sin miedo a ser ridiculizada/o Tu cuerpo se suelta, tu voz fluye, tus
pensamientos se calman
Con el tiempo entendió que crecer en ¿Qué ves, escuchás, tocás, olés ahí?
un hogar inestable la había vuelto ¿Cómo es tu postura? ¿Cómo respira tu
hipervigilante. Aprendió a reconocer cuerpo ahí?
las señales de seguridad reales y a 3. Volvé a ese lugar cada vez que lo necesites.
darle tiempo a su cuerpo para Entrená a tu mente y a tu cuerpo a reconocer
habituarse a esa calma. la sensación de seguridad.
A veces es crecer sintiendo que nadie te sostiene, aunque haya gente alrededor.
La herida del abandono aparece cuando, de chica/o o en una relación, no recibiste el afecto, la presencia o la validación que necesitabas.
Quizás había personas físicamente cerca, pero no emocionalmente.
Quizás te hicieron sentir que tenías que ganarte el amor o la atención.
Porque los seres humanos necesitamos sentirnos vistos, escuchados y amados para crecer con confianza.
Cuando eso no ocurre, tu mente crea ideas como:
Ejemplo real
Carla, 34 años
Cada vez que su pareja salía con amigos, ella se desesperaba. No podía dejar
de pensar: <Me va a dejar=.
Lo que en realidad se activaba era la herida de su infancia: un padre ausente
y una madre que trabajaba demasiado, haciéndola sentir sola todo el
tiempo.
Carla empezó a sanar cuando entendió que el vacío que sentía no lo iba a
llenar otra persona, sino la relación consigo misma.
1. Buscá una foto tuya de cuando eras niña/o, o imaginate con unos 7 años.
2. Escribile una carta con estas ideas:
<No fue tu culpa que no te cuidaran como necesitabas=
<Merezco atención y amor solo por existir=
<Hoy estoy acá para vos=
3. Leé la carta en voz alta como un acto de reparación interna.
Si creciste en un entorno donde la crítica era constante 4te señalaban errores, te exigían perfección o te hacían sentir que nunca era suficiente4 es
posible que esa voz externa se haya instalado dentro tuyo.
Y ahora aparece como una voz interna dura, que te sabotea cada vez que querés avanzar:
Eso es autosabotaje, pero no porque no quieras crecer. Sino porque una parte tuya aprendió que si te adelantás a la crítica, te duele menos.
No es que no tengas fuerza de voluntad. Es que tu sistema emocional aprendió a defenderse evitando riesgos. Pero evitar también te mantiene
estancada/o. Y cada vez que te boicoteás, confirmás esa vieja idea: "Ves que no puedo".
Para cortar ese ciclo, primero tenés que reconocer esa voz y empezar a hablarte distinto.
Ejemplo real
Martín, 31 años Soñaba con abrir su negocio, pero cada vez que estaba
por hacerlo, aparecía una excusa. Decía que no tenía tiempo, que no
era el momento. En terapia descubrió que lo que lo frenaba no era falta
de ideas, sino el miedo a fracasar& y escuchar las críticas de su familia.
Empezó a trabajar en su autodiálogo y a animarse a avanzar paso a
paso, aunque sintiera miedo.
La infidelidad no es solo un problema de pareja. Es una experiencia que puede dejar huellas profundas en la autoestima, el cuerpo y la forma en que
confiás en los demás& y en vos misma/o.
No importa si fue una vez o muchas. Ni si te dijeron "no fue para tanto". Si lo viviste como una traición, si tu mundo se desestabilizó, si te preguntaste
qué hiciste mal o por qué no fuiste suficiente& eso es trauma. Y merece ser sanado.
Rompe el acuerdo de cuidado emocional Despierta inseguridades profundas: "¿Qué tiene el otro que yo no?"
Activa heridas pasadas (abandono, rechazo, humillación) Genera hipervigilancia, miedo, ansiedad o aislamiento
Muchas veces, la persona traicionada no solo pierde al otro& Pierde la imagen que tenía del vínculo, de sí misma/o y de la seguridad emocional.
Sanar no es olvidar
Es reconstruirte con más verdad, con nuevos límites y con amor propio. Podés volver a confiar, pero primero necesitás volver a confiar en tu
percepción, en tus emociones y en tu intuición.
Ejemplo real
Julieta, 29 años Después de descubrir una infidelidad, no podía
dormir, tenía ataques de ansiedad y dudas constantes: "¿Será mi
culpa?", "¿Cómo no me di cuenta?". Con ayuda terapéutica entendió
que lo que estaba viviendo no era exagerado: su cuerpo estaba
respondiendo a una herida real. Aprendió a validar su dolor, reconstruir
su autoestima y a ponerse en primer lugar sin endurecerse por dentro.
1. Escribí sin filtro 2. Comienza con estas frases 3. Termina con poder
Escribí sin filtro cómo te sentiste (o te Podés comenzar con: Terminá la escritura con una frase que te
sentís) frente a una infidelidad vivida. devuelva tu poder:
"Esto fue lo que dolió&"
No busques justificar al otro. "Esto cambió en mí&" "No fue mi culpa."
Este espacio es solo para vos. "Hoy me permito sentir esto porque "Mi dolor es válido."
merezco sanar." "Puedo volver a confiar en mí."
La humillación no siempre llega en gritos o burlas abiertas. A veces se da en frases sutiles, gestos despectivos, miradas que minimizan,
comentarios que te exponen frente a otros. Y si eso te pasó más de una vez 4en tu infancia, en la escuela o en una relación4, es posible
que hayas aprendido que mostrarse es arriesgado.
Y entonces empezás a:
Esconder tus opiniones para no parecer "tonta/o" Callarte por miedo al ridículo
Dudar de tus talentos o logros Evitar hablar en público, pedir ayuda o mostrarte
vulnerable
Con presencia amorosa. Con espacios donde podés ser vos misma/o sin ser juzgada/o. Y, sobre todo, cuando empezás a convertirte en ese
espacio seguro para vos. Porque si una parte tuya aprendió a esconderse, también podés aprender a reaparecer con compasión.
Ejemplo real
Daniela, 33 años Siempre fue buena en su trabajo, pero evitaba
dar su opinión en reuniones. De chica, cada vez que hablaba en
familia, la corregían o se burlaban. Sentía que mostrar lo que
pensaba era exponerse al rechazo. Al tomar conciencia de esa
herida, empezó a animarse a hablar, de a poco, en entornos más
seguros. Y se dio cuenta de que su voz merecía ser escuchada.
Muchas veces escuchamos frases como: "¿Por qué siempre terminás con el mismo tipo de personas?" "¿No ves que te hacen mal?"
Y puede que sí lo veas. Pero hay algo más fuerte: una parte tuya que busca inconscientemente lo que ya conoce. Incluso si duele.
Porque lo que viviste en tu infancia o en tus primeras relaciones dejó una marca emocional profunda. Si tuviste que esforzarte para recibir afecto, poner límites
era peligroso, o te acostumbraste a la crítica y la ausencia& entonces, cuando aparece algo parecido, tu cuerpo lo interpreta como "normal".
Cada vez que te volvés consciente de un patrón, abrís una puerta a elegir distinto. No se trata de culparte, sino de ver con claridad lo que una vez
necesitaste& y ya no necesitás más.
Ejemplo real
Eliana, 38 años Había tenido varias parejas frías, distantes, poco disponibles
emocionalmente. Se preguntaba por qué no lograba estar con alguien que la
hiciera sentir amada. En terapia descubrió que de niña solo recibía atención
cuando se esforzaba mucho, y que había aprendido a "merecer" amor a
costa de su bienestar. Reconocer eso le permitió comenzar a vincularse
desde un nuevo lugar.
1 2 3
Pensá en un vínculo que sentís que te hizo (o Respondé con honestidad: Escribí una frase que simbolice una nueva
te hace) daño. elección:
¿Qué partes de ese vínculo se parecen a
algo que viviste antes? "Hoy elijo relaciones donde no tenga que
¿Qué aprendiste sobre el amor en tu esforzarme para ser querida/o"
infancia? "Merezco paz, no tensión"
¿Qué creés que merecés en una relación
hoy?
Poner un límite no es ser egoísta. No es "dejar de querer" ni causar un conflicto. Es una forma clara y saludable de decir: ` "Esto no me hace bien"
` "Hasta acá puedo" ` "Necesito algo distinto"
Pero si de chica/o aprendiste que tu rol era complacer, ceder o evitar enojos& es probable que hoy los límites te generen culpa o miedo al rechazo.
Y sin límites, muchas veces terminás agotada/o, frustrada/o o incluso sintiéndote invisible.
Poner límites no es gritar ni confrontar. Es decidir cómo querés estar en un vínculo. Y eso puede hacerse con firmeza y respeto.
Ejemplo real
Lucas, 42 años Siempre estaba disponible para todos: su familia, sus
amigos, su jefe. Pero después se sentía agotado y resentido. Cuando
empezó a decir que no a lo que lo drenaba 4incluso cosas pequeñas
como atender llamadas fuera de hora4, notó que quienes realmente lo
querían lo entendían. Y él empezó a sentirse más en paz.
Actúa
Reflexiona Elegí un pequeño límite que puedas poner
Identifica Para cada una, completá estas frases: esta semana y animate a practicarlo.
Escribí 3 situaciones recientes en las que
"Lo que necesitaba era&"
sentiste que no pusiste un límite que
"No lo dije porque&"
necesitabas.
"La próxima vez voy a intentar&"
Muchas personas creen que perdonar significa olvidar, minimizar lo que pasó o volver a vincularse con quien las lastimó. Pero en realidad,
perdonar es un acto íntimo, personal, profundo. No tiene nada que ver con el otro. Tiene que ver con tu derecho a liberarte de lo que te
sigue haciendo daño por dentro.
Perdonar no borra lo vivido. Pero puede aliviar el peso que cargás en el cuerpo, en la mente, en el alma.
Porque pensás que si perdonás, estás diciendo que lo que Porque sentís que el otro no merece tu perdón
pasó "está bien"
Porque querés que haya consecuencias Porque el dolor sigue vivo y es difícil soltarlo
Y todo eso es válido. Pero también es válido que vos no quieras que ese dolor te acompañe para siempre.
Ejemplo real
Romina, 36 años Pasó años enojada con su madre, que había sido
muy dura y poco afectuosa. Decía que no podía perdonarla
porque eso sería como decir que "estaba bien" lo que había
vivido. Pero el rencor se le volvía gastritis, insomnio, ansiedad.
Hasta que un día entendió que el perdón no era para su madre.
Era para liberar a su cuerpo del peso de sostener tanta bronca.
Perdonó sin negar el dolor. Y desde ahí, empezó a sanar de
verdad.
Hay vínculos, situaciones o etapas que terminaron& pero que seguís cargando. Personas que ya no están, pero a quienes seguís esperando emocionalmente.
Relaciones que se rompieron, pero que dejaste con palabras sin decir. Ciclos que no cerraste, y que hoy se repiten en tu cuerpo, en tus pensamientos, en tus
vínculos actuales.
Cerrar un ciclo no siempre significa cortar contacto. Significa aceptar que algo terminó y darte permiso para avanzar.
Anclaje al pasado
Emociones intensas
No podés entregarte a lo nuevo porque algo del pasado te
Sentís enojo, tristeza o culpa cada vez que lo recordás
jala hacia atrás
Ejemplo real
Sofía, 30 años Había terminado una relación hacía más de un año, pero
seguía revisando las redes de su ex y recordando los momentos lindos. Se
resistía a aceptar el final porque sentía que si lo soltaba, iba a confirmar que
"fracasó". Pero cuando entendió que soltar no era perder, sino honrar lo que
fue y liberar espacio para lo que vendrá, pudo empezar a sanar.
Ritualiza
Escribe Si querés, acompañalo con un pequeño ritual
Identifica Escribí una despedida simbólica. Podés personal:
Pensá en un ciclo que sabés que ya terminó, comenzar con:
Encender una vela
pero que seguís cargando:
"Gracias por lo que fuiste" Romper o guardar la carta en un lugar
Una relación "Hoy te dejo ir con amor" especial
Una etapa "Merezco avanzar sin cargar este pasado" Repetir en voz alta tu decisión de cerrar
Una expectativa que no se cumplió
Aparecen especialmente cuando estás atravesando emociones intensas como tristeza, miedo, ansiedad o culpa. Y lo más peligroso es que las
creemos verdaderas solo porque las sentimos intensamente.
¿Cómo reconocerlas?
Ejemplos:
"Nadie me quiere" "Siempre arruino todo" "Seguro piensan que soy un desastre"
Estos pensamientos no reflejan lo que sos& Reflejan heridas que todavía no se sanaron.
Ejemplo real
Nico, 25 años Después de una entrevista de trabajo, no lo llamaron. Inmediatamente pensó: "Seguro dije algo mal, soy un inútil". Ese
pensamiento lo dejó sin energía por días. Cuando lo revisó con su terapeuta, se dio cuenta de que no había evidencia de que hubiera
hecho algo mal. Era una distorsión, no una verdad. Y pudo aprender a hablarse con más objetividad y compasión.
Puedo tener pensamientos sin dejar que ellos me definan. Estoy aprendiendo a mirar con más claridad y menos juicio.
Punto 2 3 Las 10 distorsiones más
comunes (con ejemplos)
¿Te hablás con dureza? ¿Asumís lo peor? Quizás
no seas vos& sino cómo aprendiste a pensar
Las distorsiones cognitivas no son defectos. Son formas que tu mente aprendió para interpretar el mundo,
muchas veces como una forma de protegerse del dolor. Pero con el tiempo, más que ayudarte, te pueden
atrapar en patrones de sufrimiento.
Conocerlas te permite ponerles nombre, detectarlas y empezar a elegir pensamientos más justos y
compasivos.
Magnificación o minimización
Exagerás tus errores o minimizás tus logros.
Ejemplo: "Lo que hice no fue tan importante" o "Esto es una catástrofe"
Razonamiento Deberías y Etiquetado
emocional exigencias En lugar de describir lo que
Si lo sentís, asumís que es Te exigís con reglas rígidas, pasó, te definís con una
verdad. como si tu valor palabra negativa.
dependiera de cumplirlas. Ejemplo: "Soy un fracaso",
Ejemplo: "Siento que no
valgo, así que no valgo" Ejemplo: "Debería ser más "Soy un inútil"
fuerte", "No debería sentir
esto"
Ejemplo real
Mariano, 40 años Después de una discusión con su pareja, pensó: "Siempre arruino todo".
Era una combinación de generalización excesiva y etiquetado. Cuando empezó a identificar
estos patrones, pudo separar el hecho (una discusión puntual) de la idea de que él "era un
problema". Eso lo ayudó a mejorar su comunicación& y su autoestima.
Este ejercicio no busca que pienses "positivo", sino que pienses más justo, más real y más
compasivamente.
Estoy aprendiendo a cuestionar mis pensamientos sin culparme. Merezco hablarme con la misma
ternura con la que hablo a quienes amo.
Punto 3 3 Pensamientos automáticos
vs. pensamientos conscientes
No todo lo que pensás lo elegís& pero podés
empezar a elegir cómo responder
Son ideas que aparecen sin que las elijas, disparadas por una emoción, una situación o un recuerdo. Suelen
tener estas características:
Ejemplos:
Son los que podés observar, revisar y transformar. No se trata de forzar ideas positivas& Sino de
desarrollar una mirada más realista, amorosa y justa con vos misma/o.
Pensar conscientemente es un acto de libertad emocional. Es darte cuenta de que no sos tus
pensamientos. Sos quien los puede mirar.
Ejemplo real
Carla, 33 años Después de un error en el trabajo, su primer pensamiento fue: "Soy un
desastre, siempre me equivoco". Pero se detuvo, respiró y se preguntó:
Podés practicar este ejercicio en una nota del celular, en un cuaderno o mentalmente.
No soy lo que pienso en momentos de miedo. Soy quien puede aprender a responderse con amor.
Punto 4 3 Reescribir lo que creés sobre
vos
Las creencias más profundas no nacieron de
vos& se formaron de lo que viviste
Desde muy chicas/os, vamos formando ideas sobre quiénes somos. No las sacamos de adentro, sino de cómo
nos trataron, qué nos dijeron y lo que sentimos en situaciones dolorosas o repetitivas.
Y si viviste rechazo, abandono, críticas o traiciones& Es probable que tu mente haya construido creencias
como:
"Siempre me van a dejar" "Tengo que ser perfecta/o para que me amen"
En cómo te hablás
En qué relaciones elegís
En lo que aceptás o tolerás
En lo que creés que merecés
Ejemplo real
Ivana, 37 años Después de una infancia con mucha exigencia, creía que tenía que demostrar
valor todo el tiempo. Vivía agotada, dudando de sí misma y con miedo al error. Cuando
empezó a trabajar sus creencias, identificó una frase raíz: "Solo valgo si hago todo bien." Y la
transformó, poco a poco, en: "Mi valor no depende de rendir. Puedo descansar, equivocarme
y seguir siendo valiosa."
Podés repetir esa nueva frase como un ancla cuando la vieja creencia aparezca.
Estoy aprendiendo a tratarme como me hubiese gustado que me traten. Mi historia no define mi
valor.
Punto 5 3 El ejercicio de las 3
columnas (Terapia Cognitiva)
Una herramienta simple para transformar
pensamientos que te hacen daño
Muchas veces, lo que más te duele no es lo que pasó& sino lo que te dijiste a vos misma/o después de
que pasó.
El ejercicio de las 3 columnas es una técnica muy utilizada en terapia cognitiva para detectar
pensamientos distorsionados y reemplazarlos por otros más realistas y compasivos.
Te ayuda a dejar de vivir en piloto automático, y empezar a responderte con más claridad y amor
propio.
¿Cómo se hace?
1 2 3
Estoy aprendiendo a hablarme distinto. No todo lo que pienso es verdad, y tengo derecho a
cuestionarlo.
Punto 6 3 Visualizar una nueva versión de vos
Para cambiar tu vida, primero tenés que imaginarte
viviendo distinto
Durante mucho tiempo, pensaste desde el dolor. Desde la falta, el miedo, la inseguridad o la defensa. Y tu mente construyó una
identidad basada en la herida: "Soy demasiado", "No merezco", "No valgo", "Siempre me pasa lo mismo"
Hoy, podés empezar a imaginar una versión de vos que piensa, siente y elige desde otro lugar: desde la paz, la autoestima, el
autocuidado.
La visualización no es fantasía. Es una herramienta terapéutica que entrena a tu mente y a tu cuerpo para conectarse con nuevas
posibilidades reales.
¿Cómo funciona?
Tu mente no distingue del todo entre lo que imaginás y lo que vivís. Por eso, visualizarte en calma, segura/o, actuando con amor
propio& genera nuevas conexiones neuronales y emocionales.
Ejemplo real
Juli, 32 años Tenía miedo a poner límites, siempre decía que sí aunque se sintiera mal. Un día probó visualizarse
diciendo "no" con firmeza y calma. Se lo imaginó, lo escribió, incluso lo practicó en voz alta. Semanas después, lo hizo
por primera vez. No fue perfecto, pero lo logró. Y desde entonces, cada límite nuevo es un paso más hacia esa nueva
versión de ella.
No importa si no lo creés del todo todavía. Estás sembrando una nueva posibilidad.
Puedo imaginarme distinta. Y cada imagen que cultivo es una semilla de cambio real.
Punto 7 3 Celebrar avances y reafirmar el nuevo
camino
Sanar no es hacer todo perfecto& es no abandonar tu proceso
cuando se vuelve incómodo
Después de tantos días de conexión, reflexión y trabajo interno, es posible que todavía sientas que "falta". Y sí, sanar no tiene un punto final. Pero
también es importante reconocer todo lo que ya lograste.
Celebrar no significa negar lo que aún duele. Significa decirte: "Aunque no esté todo resuelto, estoy avanzando. Estoy presente para mí."
Porque venimos de historias donde no se reconocía el esfuerzo. Donde sólo se aplaudía el resultado perfecto. Pero en este camino, cada pequeño
paso es un acto de valentía.
Ejemplo real
Luz, 41 años Siempre creyó que tenía que "sanarse rápido". Quería que el dolor desaparezca, como si eso midiera su avance. Pero un día
entendió que sanar también es aprender a acompañarse mientras duele. Empezó a registrar sus logros cada semana, por más pequeños
que fueran. Y eso fortaleció su autoestima más que cualquier meta.
Podés hacer este ejercicio cada semana, como forma de ver tu propio
crecimiento.
No necesito estar "lista" para sentir orgullo. Estoy en el camino, y eso ya es un logro enorme.
MÓDULO 4
21 días de transformación emocional
Este módulo es una guía simple para poner en práctica todo lo que fuiste
aprendiendo.
Son 21 días con pequeñas acciones, ejercicios cortos, frases para recordar y
momentos para conectar con vos misma/o. No hace falta hacerlo perfecto, ni en
orden. Lo importante es que cada día te acerques un poco más a tu bienestar.
Podés hacer un día por día, o tomarte el tiempo que necesites. Lo esencial es que
no te sueltes la mano en el camino.
& Ejercicio simple: Cerrá los ojos. Inhalá lento en 4 tiempos, exhalá en 6. Poné una
mano en el pecho y otra en el abdomen. Sentí tu respiración durante 2 minutos. Solo eso.
& Ejercicio simple: Elegí una emoción que estés sintiendo hoy. Nombrala con una sola
palabra (por ejemplo: tristeza, enojo, miedo). Escribila o decila en voz alta sin querer
cambiarla. Solo reconocela.
ý Afirmación del día: Siento& y eso no me debilita. Me conecta con lo que necesito.
& Ejercicio simple: Escribí una frase que te hayas dicho hoy y que te haya hecho sentir
mal. Ahora, reformulála como si se la dijeras a alguien que querés. Notá la diferencia.
ý Afirmación del día: Estoy aprendiendo a hablarme con más amor. Puedo ser mi
propia aliada/o.
Días 4-6: Límites y patrones
& Ejercicio simple: Pensá en una situación reciente en la que te hubiera gustado poner
un límite. Escribí cómo te hubiera gustado responder. Podés practicarlo en voz alta,
frente al espejo.
& Ejercicio simple: Cerrá los ojos e imaginá a tu "yo" de la infancia o a tu "yo" en un
momento difícil. Preguntale: ¿Qué necesitabas escuchar? Decile eso hoy, con tu voz
actual.
ô Afirmación del día: No estoy rota/o. Solo necesito más amor del que recibí.
& Ejercicio simple: Pensá en algo que te pasa seguido (en vínculos, trabajo,
emociones). Preguntate: ¿Qué parte de mí está repitiendo esto? ¿Qué intenta proteger?
ô Afirmación del día: Ver lo que repito me da poder para elegir distinto.
Días 7-9: Reconocimiento y sanación
& Ejercicio simple: Escribí 3 cosas que hoy hacés distinto gracias a tu proceso personal.
Pueden ser pequeñas: sentir sin culparte, pedir ayuda, descansar cuando lo necesitás&
ô Afirmación del día: No soy la misma persona que empezó este camino. Estoy
creciendo con cada paso.
& Ejercicio simple: Escribí una creencia que te duele: "No soy suficiente", "Siempre
arruino todo", "No puedo confiar en nadie". Luego preguntate: ¿Quién me hizo sentir eso
por primera vez? ¿Es 100% verdad& o es algo que aprendí desde el dolor?
ô Afirmación del día: Puedo cambiar lo que creo de mí. No tengo que seguir creyendo
lo que otros me dijeron.
& Ejercicio simple: Pensá en una situación donde sentiste traición (puede ser
infidelidad, promesas rotas, abandono). Escribí qué aprendiste de vos a través de ese
dolor. ¿Qué sabés hoy que antes no sabías?
ô Afirmación del día: Lo que viví me dolió. Pero también me mostró mi fuerza y mi
verdad.
Días 10-12: Confianza y emociones
& Ejercicio simple: Recordá una vez en que elegiste bien. Una decisión, un "no" que te
protegió, un límite, un acto de valentía. Escribilo y reconocelo como una señal de que
podés confiar en tu intuición.
ô Afirmación del día: Confío en mi voz interior. Estoy aprendiendo a cuidarme desde
adentro.
& Ejercicio simple: Escribí una expectativa que hoy te está presionando. Ahora
preguntate: ¿De dónde viene esta exigencia? ¿Qué me diría una versión más amorosa de
mí?
ô Afirmación del día: No tengo que exigirme tanto para valer. Estoy aprendiendo a ser
más suave conmigo.
& Ejercicio simple: Cuando sientas una emoción incómoda, no la niegues. Respirá
profundo y repetí: "Esto también pasará." Escribí cómo cambia esa emoción cuando
dejás de pelearte con ella.
ô Afirmación del día: Puedo sostener lo que siento. Las emociones vienen& y también
se van.
Días 13-15: Liberación y gratitud
& Ejercicio simple: Escribí una frase que te gustaría soltar (por ejemplo: "Nunca voy a
poder superar esto", "No se lo merece"). Después escribí: "Esto me dolió, pero hoy decido
no sostenerlo más." Respirá hondo tres veces. Sentí el alivio de elegir la paz.
ô Afirmación del día: Perdonar no borra mi historia. Pero sí me libera del peso de
revivirla.
& Ejercicio simple: Escribí 3 cosas simples por las que podés dar gracias hoy. Pueden
ser pequeñas: una charla, una pausa, una emoción que pudiste nombrar.
& Ejercicio simple: Elegí un pensamiento que te hace mal (ej: "Soy un fracaso", "No
puedo con esto"). Escribí una versión más compasiva y realista (ej: "Estoy aprendiendo",
"Estoy haciendo lo que puedo"). Repetilo varias veces hoy.
& Ejercicio simple: Pensá en una situación que siempre te activa (una crítica, una
espera, un rechazo). Anotá: ¿Cómo suelo reaccionar? ¿Cómo me gustaría responder la
próxima vez?
ô Afirmación del día: No soy mi pasado. Puedo elegir una respuesta diferente hoy.
& Ejercicio simple: Escribí algo que te está costando. Después completá esta frase:
"Aunque esto me cueste, estoy haciendo lo mejor que puedo."
& Ejercicio simple: Escribí 3 cosas que te gustaría tener o experimentar en los próximos
meses. No tienen que ser grandes. Solo cosas que te acerquen a una vida más tuya.
ô Afirmación del día: Mis deseos también importan. Merezco una vida que se sienta
propia.
Días 19-21: Transformación final
& Ejercicio simple: Cerrá los ojos e imaginá una versión de vos que ya sanó. ¿Cómo se
mueve? ¿Cómo habla? ¿Qué decisiones toma? Anotá 3 características que ves en ella y
elegí una para empezar a practicar hoy.
ô Afirmación del día: Estoy construyendo una versión de mí más libre y consciente.
& Ejercicio simple: Escribí una situación que hoy no podés controlar pero te está
agotando. Después escribí: "Hoy elijo soltar esta carga, aunque no tenga todas las
respuestas." Respirá profundo y dejá que tu cuerpo registre ese permiso.
ô Afirmación del día: No tengo que tenerlo todo resuelto para estar en paz.
& Ejercicio simple: Escribí una carta breve a tu "yo" de hace un tiempo. Agradecele por
resistir, por buscar ayuda, por no rendirse. También podés escribirle a tu "yo" futuro,
recordándole que este camino ya empezó.
ô Afirmación del día: Estoy orgullosa/o de mí. Este proceso no termina, pero hoy sé
que no estoy sola/o.
Conclusión 3 Sanar desde adentro es
un camino posible
Si llegaste hasta acá, hiciste algo enorme: Te diste el permiso de mirar tu historia con más
compasión, de sentir lo que durante años quizás intentaste evitar, y de comenzar a hablarte de una
forma más amorosa.
Vas a tener días más livianos y otros más pesados, pero ahora sabés que podés estar para vos. Que hay
formas de procesar el dolor sin quedarte atrapada/o en él. Y que tu historia, aunque duela, también
puede ser una fuente de fuerza.
Gracias por confiar en este proceso. Y sobre todo& por confiar en vos Þ
â ANEXO 3 BONOS de regalo
Si querés seguir profundizando en tu proceso, acá tenés 9 recursos adicionales para acompañarte en
distintas etapas:
Podés usarlos cuando quieras, a tu ritmo. Están pensados como un abrazo en papel: para que no te
olvides de vos Þ