Temario Auxiliar Administrativo
TEMA 3
EL ADMINISTRADO: CONCEPTO Y CLASES. DERECHOS DE LAS PERSONAS EN SUS
RELACIONES CON LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS
1.‐ EL ADMINISTRADO: CONCEPTO Y CLASES
1.1.- CONCEPTO
Tradicionalmente se ha utilizado el término “administrado” para referirse al sujeto
destinatario del ejercicio de potestades administrativas (es decir, la persona que se
sitúa en una relación jurídico-administrativa como contraparte de la Administración).
Sin embargo, desde hace algún tiempo el concepto de administrado ha sido objeto de
cierto rechazo debido a que sitúa al particular en una situación pasiva (administrado es
alguien sobre el cual se administra, el que soporta la acción de administrar).
Por esta razón -entre otras- la Ley 30/1992, de Régimen Jurídico de las [Link]. y del
Procedimiento Administrativo Común, sustituyó el término administrado por el de
«ciudadano», que de suyo conlleva la idea de sujeto de derechos frente al Estado. Sin
embargo, cuando se utiliza el término ciudadano debe entenderse en sentido amplio,
pues caso contrario se excluiría, por ej., a las personas jurídicas, que en el ámbito
económico son las que presentan un mayor porcentaje de actuaciones y litigios frente
a la Administración. No obstante, la Ley 39/2015, del Procedimiento Administrativo
Común de las Administraciones Públicas, ha recuperado la denominación anterior: Esta
Ley constituye el primero de estos dos ejes, al establecer una regulación completa y
sistemática de las relaciones «ad extra» entre las Administraciones y los administrados.
Hay que tener en cuenta también que la condición de administrado dentro del
contexto constitucional, no sólo la ostentan los españoles, sino también los
extranjeros, ya que por imperativo del artículo 13 de la Constitución, los extranjeros
gozarán en España de las libertades públicas que garantiza el Título Primero de la
misma, salvo los derechos políticos que están reservados a los españoles, con la
excepción del ejercicio del sufragio activo y pasivo que se puede permitir a los
extranjeros en las elecciones municipales, siempre que un Tratado internacional así lo
autorice. Por tanto, administrado es cualquier persona física o jurídica que aparece en
uno de los polos de la relación jurídico-administrativa.
Este precepto habilitó al Gobierno para dictar la Ley 30/1992 primero, y 39/2015
después (complementada por la Ley 40/2015, de Régimen Jurídico del Sector Público).
La definición que el diccionario del español jurídico de la RAE y el Consejo General del
Poder Judicial ofrece del administrado es “Ciudadano o entidad que tiene relación
directa con la Administración en el marco de expedientes o actuaciones
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administrativas de cualquier clase en las que tiene interés”. Es decir, que se trata de
cualquier particular, persona física o jurídica (o "ciudadano", como prefirió
denominarlo la LRJPAC), que se relaciona con la Administración, produciéndose tal
relación en el ámbito del Derecho Administrativo y no en cualquier otro.
1.2.- CLASES DE SITUACIONES
Para empezar, es importante tener claro que la distinción entre categorías de
administrados es meramente dogmática (es decir, deriva de la doctrina), y la diferencia
entre una y otra en muchos ámbitos puede ser problemática e imprecisa. Respecto a
los administrados, se diferencian dos categorías, administrado simple y administrado
cualificado:
Administrado/ciudadano simple y la relación general de poder. Se habla de
administrado simple como una posición genérica de todos los ciudadanos.
Vendría a ser, en términos simples, la situación normal de los ciudadanos. En
este supuesto, la relación ciudadano/Administraciones Públicas responde a la
idea de relación general de poder o relación general de sujeción, esto es, las
Administraciones Públicas actúan conforme a las potestades genéricas que el
ordenamiento otorga (potestad expropiatoria, potestad sancionadora,
potestad reglamentaria). Y el administrado, actúa bajo el estatus general que le
permite hacer aquello que no le esté prohibido (status libertatis).
Administrado/ciudadano cualificado y la relación especial de poder/relación de
especial sujeción. La segunda categoría se refiere a los administrados
cualificados, aquellos que se encuentran en una relación de especial sujeción
debido a su integración más o menos intensa en la propia organización de las
Administraciones Públicas. La consecuencia general de este tipo de relaciones
es que los sujetos se encuentran ante un status libertatis restringido. Se sitúan
en este ámbito los funcionarios públicos y demás personal al servicio
profesional de las Administraciones Públicas. También los concesionarios de
servicios públicos y contratistas ligados a la Administración mediante una
relación contractual. En estos supuestos, la relación de especial sujeción se
explica en la idea de voluntariedad de ingreso a las Administraciones Públicas o
en la voluntariedad de contratar con ellas. Con base en esta actuación
voluntaria, se estarían otorgando a la Administración un mayor margen de
configuración o de modulación de los deberes o derechos constitucionales, y la
consecuente flexibilización de determinadas garantías formales.
En determinadas ocasiones el ciudadano suele ocupar una posición frente a la
Administración más singularizada que puede derivar de una serie de circunstancias, a
saber:
a. De la Ley: cuando una disposición de rango legal imponga deberes especiales a
los administrados.
b. De la voluntad de la Administración: cuando a iniciativa de la Administración
se imponga una relación obligatoria.
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c. De la voluntad del administrado: cuando la iniciativa procede del propio
administrado.
d. De la voluntad conjunta de la Administración y del administrado: se trata de
los casos relativos a las relaciones contractuales existentes entre ambas partes.
1.3.- LOS DERECHOS SUBJETIVOS Y EL INTERÉS LEGÍTIMO
Los derechos subjetivos. - Los derechos subjetivos son situaciones de poderes
concretos. También se han definido como la potestad de querer que tiene el hombre,
reconocida y protegida por el ordenamiento jurídico en cuanto se refiere a un bien o a
un interés, debiendo ser un elemento de la relación el Ente Público que actúa investido
de poder de imperium.
La clasificación más conocida de los derechos públicos subjetivos, distinguiéndolos en
cuanto a las distintas situaciones en que el administrado puede encontrarse, es la
siguiente:
Status subjetionis: de él se derivan los derechos públicos subjetivos a
favor de la Administración y del Administrado. Es una relación de
sumisión en el deber individual, que obliga a cumplir los mandatos o
prohibiciones que legítimamente le imponga el estado.
Status libertatis: es la situación de libertad individual. Son acciones
individuales, que el Estado no considera necesario ni ordenar ni
prohibir, se limita a permitirlas.
Status civitatis: es el estado de ciudadanía. Estamos ante el
reconocimiento por el Estado de una capacidad jurídica del individuo a
exigir prestaciones positivas del Estado.
Status activae-civitatis: el derecho del ciudadano a participar
activamente en los cargos públicos y en las tareas administrativas.
También pueden clasificarse en función de las garantías jurídicas para su protección en
atención a lo que establece la Constitución:
Derechos fundamentales y libertades reconocidos en el artículo 14 de la
Constitución (igualdad ante la ley) y en la sección primera del Capítulo II del
Título Primero (derechos civiles y políticos).
Derechos contenidos en la sección segunda del citado Capítulo, derechos y
deberes al mismo tiempo, como el derecho y el deber a servir a España, el
derecho al trabajo y el deber de trabajar, por ejemplo.
Los principios rectores de la política económica y social.
El interés legítimo. - Hemos definido el derecho público como una situación de un
poder concreto (el tenedor de una licencia para construir un edificio es titular de un
derecho subjetivo, cuyo ejercicio ha sido permitido a través de la concesión de la
licencia urbanística). En el caso del interés legítimo, ya no nos encontramos frente a
una situación de poder, sino ante una expectativa de derecho: el ejemplo puede ser
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una convocatoria de oposiciones, en la cual los aspirantes no tienen derecho a una
plaza, pero sí tienen interés en que la oposición se celebre tal como ha sido convocada,
y con respeto a los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad. En el interés
legítimo existe un interés general, que es coincidente con un interés particular.
2.‐ DERECHOS DE LAS PERSONAS EN SUS RELACIONES CON LAS
ADMINISTRACIONES PÚBLICAS
Derechos de las personas en sus relaciones con las Administraciones Públicas. -
Quienes tienen capacidad de obrar ante las Administraciones Públicas, son titulares, en
sus relaciones con ellas, de los siguientes derechos:
a) A comunicarse con las Administraciones Públicas a través de un Punto de
Acceso General electrónico de la Administración.
b) A ser asistidos en el uso de medios electrónicos en sus relaciones con las
Administraciones Públicas.
c) A utilizar las lenguas oficiales en el territorio de su Comunidad Autónoma, de
acuerdo con lo previsto en esta Ley y en el resto del ordenamiento jurídico.
d) Al acceso a la información pública, archivos y registros, de acuerdo con lo
previsto en la Ley 19/2013, de transparencia, acceso a la información pública y
buen gobierno y el resto del Ordenamiento Jurídico.
e) A ser tratados con respeto y deferencia por las autoridades y empleados
públicos, que habrán de facilitarles el ejercicio de sus derechos y el
cumplimiento de sus obligaciones.
f) A exigir las responsabilidades de las Administraciones Públicas y autoridades,
cuando así corresponda legalmente.
g) A la obtención y utilización de los medios de identificación y firma electrónica.
h) A la protección de datos de carácter personal, y en particular a la seguridad y
confidencialidad de los datos que figuren en los ficheros, sistemas y
aplicaciones de las Administraciones Públicas.
i) Cualesquiera otros que les reconozcan la Constitución y las leyes.
Estos derechos se entienden sin perjuicio de los reconocidos en el la Ley 39/2015
referidos a los interesados en el procedimiento administrativo.
Derecho y obligación de relacionarse electrónicamente con las Administraciones
Públicas. - Las personas físicas podrán elegir en todo momento si se comunican con las
Administraciones Públicas para el ejercicio de sus derechos y obligaciones a través de
medios electrónicos o no, salvo que estén obligadas a relacionarse a través de medios
electrónicos con las Administraciones Públicas. El medio elegido por la persona para
comunicarse con las Administraciones Públicas podrá ser modificado por aquella en
cualquier momento.
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En todo caso, estarán obligados a relacionarse a través de medios electrónicos con las
Administraciones Públicas para la realización de cualquier trámite de un procedimiento
administrativo, al menos, los siguientes sujetos:
A. Las personas jurídicas.
B. Las entidades sin personalidad jurídica.
C. Quienes ejerzan una actividad profesional para la que se requiera colegiación
obligatoria, para los trámites y actuaciones que realicen con las
Administraciones Públicas en ejercicio de dicha actividad profesional. En todo
caso, dentro de este colectivo se entenderán incluidos los notarios y
registradores de la propiedad y mercantiles.
D. Quienes representen a un interesado que esté obligado a relacionarse
electrónicamente con la Administración.
E. Los empleados de las Administraciones Públicas para los trámites y actuaciones
que realicen con ellas por razón de su condición de empleado público, en la
forma en que se determine reglamentariamente por cada Administración.
Reglamentariamente, las Administraciones podrán establecer la obligación de
relacionarse con ellas a través de medios electrónicos para determinados
procedimientos y para ciertos colectivos de personas físicas que, por razón de su
capacidad económica, técnica, dedicación profesional u otros motivos quede
acreditado que tienen acceso y disponibilidad de los medios electrónicos necesarios.