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FILOSOFÍA RENACENTISTA

La filosofía renacentista debe enmarcarse en las coordenadas históricas de los siglos XV y XVl en
Europa. La filosofía renacentista hay que entenderla como un periodo de transición entre la Edad
Media y la Edad Moderna.

EL CONTEXTO INTELECTUAL DEL RENACIMIENTO

Son varios los acontecimientos que permiten contextualizar la filosofía renacentista. En primer
lugar, la corriente humanista impulsa la recuperación de la cultura clásica griega (el término
renacimiento alude precisamente al nuevo esplendor intelectual inspirado en las obras clásicas de
la cultura y la ciencia del periodo clásico griego).

Por otro lado, la Reforma Protestante supone una fragmentación del poder religioso. Al mismo
tiempo, no hay que olvidar que el descubrimiento del Nuevo Mundo aportó otra imagen de la
realidad y la necesidad de afrontar nuevos retos (por ejemplo, en el ámbito de la navegación). La
aparición de la burguesía como una nueva clase social supuso igualmente una renovación de los
planteamientos culturales. Y todo ello acompañado de una nueva herramienta tecnológica, la
imprenta.

LOS PRINCIPALES RASGOS DE LA FILOSOFÍA RENACENTISTA

La vuelta a los clásicos en el Renacimiento presenta dos aspectos: la traducción de unos textos que
habían sido olvidados durante siglos y la recuperación de la ciencia griega (especialmente las
aportaciones de Arquímedes, Pitágoras y Euclides). Este renacer del mundo clásico iba más allá del
interés por la cultura y la ciencia, pues los filósofos del Renacimiento intentan crear un orden
basado en el ser humano como eje central (antropocentrismo) en oposición al teocentrismo
medieval.

Los filósofos y humanistas del Renacimiento entienden que el hombre es bueno por naturaleza,
una visión que se contrapone con la idea de pecado original del cristianismo.

La figura de Dios ya no es vista como el eje de toda la realidad, sino que surgen nuevos
planteamientos. En este sentido, Giordano Bruno defendía un panteísmo basado en la infinitud del
universo y Nicolás de Cusa se atrevió a cuestionar la posibilidad de conocer la naturaleza de Dios.

Los filósofos renacentistas tienen una actitud crítica con los dogmas intelectuales medievales,
singularmente con el aristotelismo que impregnaba todo el saber científico.
La visión heliocéntrica del universo defendida por Copérnico y el nuevo método científico
propugnado por Francis Bacon son dos cuestiones esenciales en el paradigma renacentista.

Los ideales renacentistas abrieron el camino de la filosofía de la época moderna, en la que la razón
humana se independiza de la fe y se va articulando la ciencia tal y como la entendemos en la
actualidad.

El punto de partida de la ciencia moderna es el Renacimiento, ese período tan maravilloso de


renacimiento espiritual e intelectual que puso fin a miles de años de reinado de la ignorancia y la
superstición. La humanidad miraba de nuevo a la naturaleza sin que la sombra del dogma cegara
sus ojos. El mundo volvió a descubrir las maravillas de la filosofía clásica griega, a través de
traducciones directas de versiones fidedignas llegadas a Italia después de la invasión turca de
Constantinopla. La perspectiva materialista del mundo de los antiguos jonios y atomistas indicaron
a la ciencia cuál era el camino correcto.

El Renacimiento fue un período revolucionario en todo el sentido de la palabra. Lutero no sólo


inició la Reforma religiosa, también reformó la lengua alemana. Al mismo tiempo la Guerra
Campesina en Alemania, con sus tintes comunistas, señaló cual sería la forma de la futura lucha de
clases. “Quedó hecha pedazos la dictadura de la Iglesia sobre la mente de los hombres; la
rechazaron de manera directa la mayoría de los pueblos germánicos, que adoptaron el
protestantismo, en tanto que entre los latinos se arraigaba cada vez más un alegre espíritu de libre
pensamiento, recibido de los árabes y alimentado por la filosofía griega, recién descubierta, todo
lo cual preparaba el camino para el materialismo del siglo XVIII”. (Engels. La dialéctica de la
naturaleza. Madrid. Editorial Akal. 1978. p. 27).

El descubrimiento de América y la ruta marítima de las Indias Orientales abrieron nuevos


horizontes para el comercio y la exploración. Pero fue en el terreno del intelecto donde se
abrieron los mayores horizontes. Era imposible mantener la antigua y estrecha parcialidad, ahora
para llegar a la verdad era necesario derribar las viejas barreras. Como en todas las épocas
revolucionarias existía un ardiente deseo de saber.

El desarrollo de la ciencia está vinculada estrechamente con el crecimiento de la tecnología, que, a


su vez, está relacionada con el desarrollo de las fuerzas productivas. Tomemos por ejemplo la
astronomía. Las especulaciones cosmológicas de los antiguos griegos estaban limitadas debido a la
ausencia de telescopios que les ayudaran en sus observaciones. En el año 137 a. C, los
observadores habían establecido la existencia de 1.025 cuerpos planetarios. En 1580 el número
era exactamente el mismo y se utilizaba el mismo instrumento: el simple ojo humano.

Los astrónomos de hoy, con poderosos radiotelescopios, pueden observas conjuntos abrumadores
de estrellas y galaxias. Esto ha transformado completamente la astronomía, desafortunadamente,
los avances tecnológicos han llegado más lejos que el desarrollo de las ideas en las mentes de los
hombres y mujeres. En muchos aspectos, la visión del mundo de algunos científicos durante la
última década del siglo XX, tiene más en común con la iglesia medieval que con los héroes del
Renacimiento que con su lucha contra el oscurantismo filosófico hicieron posible la ciencia
moderna.

Anaximandro y Anaxágoras dijeron que el universo era infinito “no tenía principio ni fin”. La
materia no se puede crear ni destruir. Esta idea fue aceptada por otros muchos filósofos de la
antigüedad y se puede resumir en el famoso aforismo Ex nihilo nihil fit (fuera de la nada no hay
nada). Es por lo tanto inútil buscar el principio o la creación del universo, porque el universo
siempre ha existido.

Para la Iglesia, esta opinión es una anatema porque deja al Creador fuera de la foto. En un mundo
infinito y material no hay lugar para Dios, el demonio, los ángeles, el cielo o el infierno. Por lo
tanto, se aprovecharon ávidamente del escrito más débil y pueril de Platón, el Timeo, que en
realidad es el mito de la creación. Por otro lado, tenían el sistema tolomeico del cosmos, que,
además correspondía con el esquema cosmológico de Aristóteles, que contaba con una autoridad
absoluta en aquella época. Presentaba al universo como un sistema cerrado. La tierra se
encontraba en el centro, encerrada en siete esferas de cristal, sobre las que el sol, la luna y los
planteas trazaban órbitas circulares perfectas alrededor de la tierra. Para nuestra mentalidad
moderna este concepto nos parece extraño. Pero para los fenómenos que se podían observar en
la época, esta interpretación del universo era suficiente. Realmente, desde el punto de vista del
simple “sentido común”, parece que el sol gira alrededor de la tierra y no viceversa.

A pesar de todo esto, la visión geocéntrica fue puesta en duda incluso en los tiempos de Tolomeo.
La alternativa fue la teoría heliocéntrica defendida por Aristarco de Samos (310-230 a. C), quien
defendió la hipótesis de Copérnico, éste defendía que todos los planetas, incluida la tierra, giraban
alrededor del sol describiendo órbitas círculos y la tierra se movía sobre su eje cada veinticuatro
horas. Esta teoría brillante fue rechazada en favor de la visión tolomeica, porque la primera teoría
no era apropiada para la visión eclesiástica. La tierra seguía en el centro del universo y la Iglesia
continuaba en el centro del mundo.

COPÉRNICO, el gran astrónomo polaco (1473-1543), viajó en su juventud a Italia y allí se contagió
del nuevo espíritu de investigación y libre pensamiento. Pronto aceptó que el sol era el centro del
universo, aunque no defendió en público estas ideas por temor a la reacción de la Iglesia. Sólo
cuando se encontraba en su lecho de muerte, decidió publicar su libro, De Revolutionibus Orbium
Coelestium (De las revoluciones de los orbes celestes), que dedicó al Papa con la esperanza de
escapar a la censura. Temporalmente tuvo éxito y el libro no fue prohibido hasta los tiempos de
Galileo cuando la Inquisición y los jesuitas ―las tropas de choque de la contrarreforma― estaban
en pleno auge.

Tycho Brahe, el astrónomo danés (1546-1630), adoptó una posición intermedia, defendía que
mientras el sol y la luna giraban alrededor de la tierra, los planteas lo hacían alrededor del sol. Más
importante fue el papel del alemán Johannes Kepler (1571-1630) que utilizó los cálculos de Brahe
para corregir algunas incorrecciones del modelo de Copérnico y propuso sus tres famosas leyes: el
movimiento de los planetas no describe círculos sino elipses; la línea que une un planeta con el sol
barre áreas iguales en tiempos iguales y que el cuadro del período de revolución de un planeta es
proporcional al cubo de su distancia media al sol.

Estas proposiciones asestaron un duro golpe a las posiciones ortodoxas de la Iglesia. Los planetas
tenían que moverse en círculo porque era la forma perfecta. Esta fue la idea aceptada por todos
los idealistas desde Pitágoras. La primera ley de Kepler decía que se movían en elipses, ¡muy lejos
de ser una forma perfecta! Su segunda ley era aún más monstruosa desde el punto de vista
“oficial”, en lugar de un fino y suave movimiento, la velocidad de los planetas en órbita variaba,
cuanto más cerca estaban del sol mayor era su velocidad. ¿Cómo estas ideas podían ser
compatibles con la noción de una armonía divina en el universo?

La diferencia está en que mientras las teorías de Kepler se basaban en las minuciosas
observaciones de Brahe, la postura de la Iglesia se basaba en una teoría idealista que
sencillamente se asumía como verdadera. Para el observador de hoy en día parece absurda la
posición de aquellos que estaban en contra de Kepler y Copérnico. Todavía se pueden escuchar
ecos de este método idealista cuando físicos y matemáticos serios, defienden ecuaciones que no
se corresponden con hechos conocidos a través de la observación, sino que se defienden por su
supuesto valor estético. Más adelante volveremos sobre esta cuestión.

FILÓSOFOS DEL RENACIMIENTO

1- MONTAIGNE Los “Ensayos” de Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592) tratan distintos


temas, desde su opinión sobre las guerras de la época hasta su opinión sobre la crianza de los
niños.

Sobre este último tema cabe destacar que Montaigne fue uno de los primeros pensadores que
escribió sobre pedagogía y sobre el matrimonio como necesario para criar a los niños.

En sus ensayos, Montaigne tocó temas como el suicidio, la práctica médica, la sexualidad, el amor
y su opinión sobre la conquista, que calificó como barbarie.

Cabe destacar que este pensador compartía las ideas del relativismo cultural, es decir que
respetaba las diferencias de representantes de otras culturales.

2- NICOLÁS DE CUSA: De Docta Ignorantia de Nicolás de Cusa (1401-1464) se considera uno de los
tratados más importantes de la época. De Cusa se planteó la posibilidad de que la tierra no era el
centro del Universo, idea que luego fue retomada por Giornado Bruno.

También este pensador se opuso a ideas ocultistas. Se puede considerar que era un filósofo
panteísta, ya que Nicolás de Cusa planteó que Dios no puede ser separado de su creación.

Para de Cusa la ciencia humana era conjetural ya que el ser humano en todos sus estudios busca a
Dios, pero no es capaz de entenderlo a totalidad.

3- GIORDANO BRUNO: El filósofo, astrónomo y matemático Giordano Bruno (1548-1600) en sus


tratados Del universo infinito y los mundos y Sobre la causa, el principio y el uno plantea una
nueva visión cosmogónica que negaba que la tierra fuera el centro del Universo y que el Sol y otros
planetas giraban alrededor de ella.

Bruno creía que todo objeto en la tierra se mueve con ella, es decir que el movimiento es relativo
e influenciado por ella. Su creencia en la relatividad del movimiento le permitió afirmar que era
necesario un sistema de referencia para medir.

4- ERASMO DE RÓTERDAM: La Daga de Cristo se considera el tratado más importante de Erasmo


de Róterdam (1466-1536). En él este pensador habla sobre los deberes de los cristianos y sobre la
importancia de la sinceridad, que es la necesaria para los cristianos. De Róterdam consideraba que
el formalismo y el dogmatismo no permitían que la fe llegara a más almas.
Este filósofo y teólogo luchó toda su vida contra el dogmatismo, la disciplina cristiana y sus
instituciones, lo que lo llevó a ser perseguido por católicos y protestantes y a ser censurado.

El testimonio más importante sobre sus ideas son sus cartas. Erasmo mantuvo correspondencia
con muchos de los pensadores más importantes de la época, en especial con Martín Lutero.

5- MARTÍN LUTERO: Al clavar las 95 tesis en la puerta de la Iglesia de Wittenberg, Martín Lutero
(1483-1546) inició el movimiento que luego se convertiría en el protestantismo.

En sus tesis, Lutero criticaba el sistema de indulgencias; es decir la posibilidad que daba la Iglesia
Católica de comprar el perdón de los pecados, la avaricia de la Iglesia y su paganismo.

Tras haber visitado el Vaticano, Lutero quedó sorprendido por la riqueza del Papado y criticó que
este bienestar no era disfrutado por los feligreses. También, Lutero criticó las tradiciones paganas
adoptadas por la Iglesia que nada tenían que ver con las tradiciones de los primeros cristianos. El
protestantismo obligó a la Iglesia católica a reinventarse y tuvo como consecuencia la
Contrarreforma, que fue un movimiento renovador en la Iglesia católica. En el plano político, la
Reforma y el protestantismo tuvieron gran influencia en el proceso de formación de los Estados
europeos, que luchaban contra la influencia de la Iglesia en sus asuntos internos.

6- ULRICO ZUINGLIO: Ulrico Zuinglio (1484-1531) desarrolló las ideas del protestantismo y fue el
líder máximo de la Reforma Protestante Suiza. Aunque este pensador llegó a ideas similares a las
de Lutero, ambos tenían sus diferencias.

El protestantismo suizo se caracterizó por ser más radical. En su tratado De la verdadera y la falsa
religión, Zuinglio rechaza la comunión, las imágenes, la misa y el celibato sacerdotal. Este pensador
consideraba que las riquezas de la Iglesia debían ponerse al servicio de los pobres. Zuinglio daba
mucha importancia a los asuntos políticos y consideraba que un gobernante podía ser derrocado si
sus actos contradecían los deberes cristianos.

7- CALVINO: El último gran reformador protestante fue Juan Calvino (1509-1564). Este teólogo
francés desarrolló las bases del calvinismo. A diferencia de Lutero, Calvino dejó escritos en su
testamento las bases del calvinismo de manera estructurada.

Calvino creía que era necesario eliminar todos los elementos de la Iglesia que no sean en la Biblia
declarados como obligatorios. Su pensamiento era más racional y menos místico que el de Lutero.
Sentó la base para el desarrollo de la doctrina de las cinco “Solas” y los cinco puntos del
calvinismo.

8- MIGUEL SERVET: Uno de los pensadores humanistas, quien cayó víctima de la Inquisición por
sus ideas fue Miguel Servet (1509 o 1511 – 1553). Este pensador desarrolló las ideas del
protestantismo. En su tratado De los errores acerca de la Trinidad y Diálogos sobre la Trinidad
desarrolló el concepto de cristología, que debía de tomar el lugar de la creencia tradicional en la
Trinidad. Al final, sus ideas fueron rechazadas por católicos y protestantes, ya que sus ideas eran
cercanas al panteísmo (creencia de que el Universo y Dios son uno).

9- FRANCESCO PETRARCA: En la literatura, la poesía de Francesco Petrarca (1304-1374) influenció


a escritores como William Shakespeare y creó una corriente literaria que se denominó
Petrarquismo. Su prosa fue revolucionaria, ya que en la época no se acostumbrará a escribir sobre
el ser humano como protagonista de la historia. Petrarca, en sus escritos daba gran importancia a
las biografías de sus héroes, sus sentimientos y detalles sobre ellos. Este estilo humanista ponía al
hombre en el centro de la historia. Es importante destacar su aporta al desarrollo de la lengua
italiana, ya que este escribió muchas de sus obras en italiano, cuando el italiano se consideraba
lengua vulgar y todo tratado u obra literaria se escribía en latín.

10- NICOLÁS MAQUIAVELO: En el ámbito político, el tratado más importante de la época fue
escrito por Nicolás Maquiavelo (1469-1527). El príncipe es un tratado político, cuyo objetivo es
enseñar a gobernar un Estado. Según Maquiavelo, estos métodos deben ser aplicados para
mantener el poder, que es el atributo principal de un gobernante. En otros tratados, Maquiavelo
también desarrolla su teoría política: en Historia de Florencia el pensador analiza el gobierno de
los Médici y la historia de su ciudad natal hasta el momento y en Del arte de la Guerra, Maquiavelo
expone su visión sobre lo que debe ser la política militar de un Estado. En sus tratados,
Maquiavelo critica las políticas impuestas por los Médici, los cuales le exiliaron y además da
consejos sobre cómo fundar un nuevo Estado.

11- TOMÁS MORO: Otro importante pensador político de la época fue Tomás Moro (1478-1535).
Su obra Utopía refleja como sería una sociedad ideal. En su opinión, la sociedad ideal debe ser
patriarcal, conformada por ciudades-estado con una ciudad central común. Cada ciudad debía
contar con todos los instrumentos posibles para sostener su economía de manera autónoma. La
idea de una sociedad inicial dio inicio al pensamiento utopista y a que muchos autores escribieran
sobre su propia visión sobre el tema. Uno de estos autores fue Tommaso Campanella.

12- TOMMASO CAMPANELLA: La ciudad del Sol es una obra utopista escrita por Tommaso
Campanella (1568-1639). A diferencia de Moro, Campanella consideraba que el Estado ideal debía
ser teocrático y basarse en principios de ayuda mutua y desarrollo comunitario. En esta ciudad
nadie debía ser dueño de nada, sino que todo pertenece a la comunidad. Los ciudadanos
trabajarían y los funcionarios distribuirían la riqueza. Se considera que sus ideas influenciaron al
pensamiento comunista.

13- HUGO GROCIO El jurista holandés Hugo Grocio (1583-1645) en sus tratados De Jure Belli ac
Pacis, De Indis y Mare Liberum desarrolló ideas que son fundamentales para las relaciones
internacionales. Grocio plantea que el mar es un espacio libre que pertenece a todas las naciones,
es decir que su tratado Mare Liberum sentó las bases del concepto de aguas internacionales.
También Grocio estudió la guerra y desarrolló los principios de la guerra justa. Sus ideas sobre el
Estado Absoluto aportaron a los que sería el concepto moderno de Soberanía nacional.

14- JEAN BODIN: El fundador del concepto de Soberanía se considera Jean Bodin (1529-1596). En
su tratado Les six livres de la République, Bodin explica cuáles son los atributos de un Estado,
entre ellos la soberanía. También Bodin se destacó por su tratado Paradoxes de M. de Malestroit
touchant le fait des monnaies et l’enrichissement de toutes choses en donde describió su teoría
monetaria sobre al alza de los precios de los bienes y productos. En Los seis libros y en la Paradoja
de M. De Malestroit se puede decir que este pensador describió los principios económicos del
mercantilismo. También Bodin consideraba que la ganancia de una parte no debe basarse en
perdida para la otra, es decir que Bodin se planteó un modelo económico de beneficio para ambas
partes.
15- FRANCISCO DE VITORIA: El catedrático de la Escuela de Salamanca, Francisco de Vitoria (1483
o 1486 – 1546), destacó por sus ideas sobre el límite del poder político y religioso y la división
entre ellos. Fue uno de los pensadores que criticó el trato a los indios en las colonias. En sus
tratados planteó que existen derechos naturales que debe disfrutar todo ser humano: el derecho a
la libertad personal, el respeto al derecho ajeno, la idea de que los hombres son iguales. Junto a
Hugo Grocio, fundó las relaciones internacionales modernas con su tratado De potestate civili. A
diferencia de Maquiavelo, Francisco de Vitoria consideraba que la moral limitaba el accionar del
Estado.

16- FRANCISCO SUÁREZ: El mayor representante de la Escuela de Salamanca, donde trabajaron


grandes pensadores del renacimiento, fue Franciso Suárez (1548-1617). Hizo sus aportes más
importantes en la metafísica y el derecho. Sus ideas sobre la metafísica contradecían a pensadores
importantes como Tomás de Aquino. En su obra, Disputationes metaphysicae (1597), Suárez
repiensa la tradición metafísica anterior. Relativo al derecho, Suárez sentó las bases para
diferenciar el derecho natural del derecho internacional. En la Universidad Suárez recibió el título
de Doctor Eximius y fue uno de los profesores más influyentes.

17- LORENZO VALLA: El filósofo y educador italiano Lorenzo Valla (1406 o 1407-1457) desarrolló la
crítica histórica y filosófica y el análisis lingüístico. En su tratado Sobre la Donación de Constantino
Valla demostró que este documento, que supuestamente demostraba que el Vaticano era
patrimonio del Papado, era un decreto falso. Valla, basándose en un análisis lingüístico de las
palabras usadas en el documento, demostró que este no pudo haber sido escrito en el Siglo IV. La
curia romana se basaba en este documento para demostrar la primacía de la Iglesia Católica sobre
la Iglesia Ortodoxa y demás vertientes de la Iglesia.

18- MARSILIO FICINO: Otro de los centros del pensamiento humanista, a parte de la antes
mencionada Universidad de Salamanca, fue la Academia Platónica Florentina. Marsilio Ficino
(1433-1499) encabezó la Academia y se destacó por haber traducido todos los tratados de Platón.
Las obras completas de Platón ayudaron a desarrollar el pensamiento neoplatoniano. Por otro
lado, este pensador profesaba la tolerancia religiosa, lo que le hizo destacar sobre otros
pensadores. La teoría del amor platónico de Ficino es muy popular.

19- GIOVANNI PICO DELLA MIRANDOLA: Ficino fue mentor de Giovanni Pico della Mirandola
(1463-1494). Este pensador humanista consideraba que todas las escuelas filosóficas y religiones
pueden ser unidas en el cristianismo. En su Discurso sobre la dignidad del hombre este pensador
defendió la idea de que cada hombre se crea a sí mismo y es responsable de sus actos. Toda su
filosofía está resumida en las tesis de este tratado. En otros trabajos, Pico della Mirandola analizó
problemas relacionados con la astrología, la cosmogonía cristiana y la metafísica.

ACTIVIDAD TALLER 1 CONTESTE CON SUS PALABRAS EN FORMA BREVE:

1. ¿En qué consiste el "humanismo renacentista"?

2. El Renacimiento trajo consigo, también, un nuevo concepto de la naturaleza:

¿cuál era la diferencia respecto a la Edad Media?


3. Las nuevas ideas no fueron siempre bien recibidas por la Iglesia. Un ejemplo dramático es lo que
sucedió con Giordano Bruno: ...

a. ¿qué afirmaba Giordano Bruno?

b. ¿Cómo actuó la Iglesia contra él?

4. ¿Cuáles fueron los 4 grados de saber de Nicolás de Cusa?

5. ¿Qué le sucedió a Giordano Bruno? Explique qué y porqué

6. Explique ¿Por qué el Renacimiento fue un cambio profundo y que significó la vuelta a lo natural?
7. En un Cuadro especifique de acuerdo a la información dada del vídeo y los dos complementos:

A. Nombre de cada uno de los principales representantes del Renacimiento

B. Aportes

8. Defina con sus palabras una vez haya indagado: a. Teocentrismo

b. Geocentrismo

c. Antropocentrismo

d. Heliocentrismo

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