RESUMEN
Los modelos pedagógicos son marcos teóricos que orientan la práctica educativa,
pues determinan qué, cómo y para qué enseñar. Más que simples métodos,
constituyen guías culturales e históricas que explican los procesos de formación en
relación con la sociedad.
Rafael Flórez (1999) sostiene que un modelo pedagógico representa la manera de
enseñar y funciona como un paradigma que organiza la búsqueda de nuevos
conocimientos en pedagogía. Lo concibe también como un planteamiento integral que
permite analizar los fenómenos educativos, sus limitaciones y transformaciones
históricas
Por su parte, Julián de Zubiría (1997, 2006) considera que las teorías educativas se
convierten en modelos al responder al “para qué, cuándo y con qué” enseñar. Subraya
la importancia de los propósitos educativos y distingue entre educación (un proceso
amplio en todos los ámbitos de la vida) y pedagogía (centrada en la escuela). Además,
clasifica los modelos en autoestructurantes, que favorecen la autonomía del
estudiante, y heteroestructurantes, donde el maestro regula el aprendizaje.
José Gimeno Sacristán (1988) entiende los modelos pedagógicos como dispositivos
culturales que regulan la enseñanza, la transmisión de saberes y la evaluación,
destacando la relación triádica entre maestro, saber y alumno como elemento central
en la vida escolar.
De manera complementaria, Deicy Correa y Francisco Pérez (2022) muestran que los
modelos pedagógicos son construcciones históricas que reflejan el espíritu de cada
época, ya que articulan dos ejes básicos de la reproducción social: el saber y la
cultura. Señalan que las transformaciones sociales han provocado la proliferación de
modelos y múltiples definiciones, lo que ha generado cierto debilitamiento semántico
del concepto. Para ellos, un modelo pedagógico no es una receta fija, sino una
representación teórica de los procesos educativos que depende de la racionalidad de
su tiempo.
En la modernidad predominaron modelos tradicionales y conductistas, centrados en
la instrucción y la disciplina. Con la postmodernidad, en cambio, surgen enfoques
constructivistas y flexibles que otorgan mayor protagonismo al alumno y se relacionan
con la interdisciplinariedad, la transversalidad y las nuevas tecnologías. Así, los
modelos pedagógicos actuales deben responder a los retos del siglo XXI formando
sujetos críticos, creativos, autónomos y capaces de adaptarse a contextos
cambiantes.
En conclusión, los modelos pedagógicos son representaciones dinámicas que, más
que técnicas de enseñanza, expresan las concepciones culturales e históricas sobre
la educación. Constituyen referentes indispensables para comprender cómo las
sociedades buscan formar a sus miembros, en diálogo constante con los saberes, la
cultura y las necesidades de cada época.