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7 de Enero

Foucault define un curso como un espacio de investigación y experimentación, donde se analizan y desafían saberes sometidos, que han sido marginados por la historia oficial. Propone la genealogía como un método para liberar estos saberes y revelar las luchas de poder detrás de los discursos hegemónicos, argumentando que el conocimiento es un efecto del poder y no neutral. Además, critica las concepciones jurídicas y económicas del poder, planteando que este se manifiesta como una relación de fuerzas en constante conflicto, donde la política es una continuación de la guerra.
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Foucault define un curso como un espacio de investigación y experimentación, donde se analizan y desafían saberes sometidos, que han sido marginados por la historia oficial. Propone la genealogía como un método para liberar estos saberes y revelar las luchas de poder detrás de los discursos hegemónicos, argumentando que el conocimiento es un efecto del poder y no neutral. Además, critica las concepciones jurídicas y económicas del poder, planteando que este se manifiesta como una relación de fuerzas en constante conflicto, donde la política es una continuación de la guerra.
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¿Qué es un curso?

En esta clase inaugural, Foucault presenta su curso no como una exposición de un


saber ya constituido, sino como un espacio para la investigación y el trabajo en curso.
Su objetivo no es transmitir una verdad acabada, sino explorar una serie de hipótesis
y problemas. Por ello, un curso es un lugar de búsqueda y experimentación, donde se
analizan y se ponen a prueba las ideas, incluso aquellas que parecen contradecirse.
Para Foucault, un curso es una especie de laboratorio intelectual.

Los saberes sometidos

• Los saberes sometidos son aquellos conocimientos que han sido relegados,
descalificados o ignorados por la historia oficial y los discursos de poder.
Pueden ser:
• Saberes eruditos: Conocimientos detallados y precisos que han sido
marginados.
• Saberes de la gente: Conocimientos que provienen de la memoria popular y
que no se ajustan a las categorías académicas o científicas.

Foucault sostiene que la genealogía (un método de análisis histórico que él propone)
debe dedicarse a liberar estos saberes sometidos para que puedan desafiar las
jerarquías de conocimiento establecidas y revelar las luchas de poder que se ocultan
detrás de los discursos hegemónicos.

El saber histórico de las luchas

Foucault argumenta que hay un tipo de saber histórico que no busca la continuidad
de la historia, sino que se centra en las luchas, los conflictos y las discontinuidades.
Este saber surge en los siglos XVII y XVIII y se utiliza para desenterrar las guerras y las
confrontaciones que subyacen en la sociedad, como la lucha entre razas o clases
sociales. Este tipo de historia es una historia-batalla que sirve como instrumento
político para los grupos que se oponen al poder establecido, revelando que el orden
actual no es natural, sino el resultado de una victoria.

Las genealogías y el discurso científico

Las genealogías son una forma de crítica histórica inspirada en la obra de Nietzsche.
No buscan el origen puro de las cosas, sino las circunstancias, los accidentes y los
conflictos que las hicieron posibles. A diferencia del discurso científico que busca
una verdad universal, la genealogía cuestiona la pretensión de neutralidad de la
ciencia. Para Foucault, la genealogía es una insurrección de los saberes sometidos
que se levanta contra los efectos del poder que emanan del discurso científico.

El poder, apuesta de las genealog¡”s

La apuesta de las genealogías es desvelar la profunda conexión entre saber y poder.


Foucault argumenta que el conocimiento no es algo neutral que simplemente
describe la realidad, sino que es un efecto del poder. Las genealogías demuestran
cómo las “verdades” y los “saberes” son el resultado de relaciones de fuerza y
estrategias de dominación.

Concepción jurídica y económica del poder

Foucault identifica dos concepciones principales del poder que él busca criticar:

• Concepción jurídica: El poder se entiende como un derecho que posee el


soberano y que ejerce sobre sus súbditos a través de la ley. Su principal
función es prohibir y reprimir. Esta es la visión clásica del poder, asociada al
Estado.
• Concepción económica: El poder se ve como un bien que se puede poseer, un
recurso que se distribuye en la sociedad. Se considera que el poder está
vinculado a la producción económica y a la ideología.

Foucault critica ambas porque las considera insuficientes. La primera no explica


cómo el poder se ejerce en la vida cotidiana, y la segunda no va más allá de un
análisis de la economía y la ideología.

El poder como represión y como guerra

Foucault desafía la idea de que el poder es principalmente represivo. Si bien el poder


prohíbe, su función principal es producir, incitar y crear realidades, no solo reprimir.
Por otro lado, la concepción del poder como guerra es fundamental para su tesis. El
poder no es una posesión o un acuerdo pacífico, sino una relación de fuerzas en
constante confrontación. Esta guerra no es necesariamente violenta, sino que se
manifiesta en los discursos, las instituciones y las normas que establecen relaciones
de dominación.

Inversión del aforismo de Clausewitz

Foucault invierte el famoso aforismo de Carl von Clausewitz: “la guerra es la


continuación de la política por otros medios”. Foucault propone lo contrario: “la
política es la continuación de la guerra por otros medios”. Esta inversión es la tesis
central de su curso. Significa que las relaciones de poder no se basan en la paz y el
consenso, sino en una lucha perpetua donde la política es solo la superficie civilizada
de un conflicto subyacente. El poder no pone fin a la guerra, sino que la perpetúa en
una forma civil.

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