“Contigo hasta el nuevo fin”
Mi nombre es Benjamín… tengo 26 años y la catástrofe que arraso la ciudad me tiene
petrificado del daño que se ha montado estos años, pensé que estaba muerto pues al ver
como se caían los edificios.
Ver que el cielo caía y en el suelo un color esmeralda tan brillante.
Recuerdo que estaba con mi prometida viendo los preparativos para nuestra boda cuando
escuchamos las alarmar de peligro, corrimos por cuadras para ponernos seguros,
desafortunadamente no lo logramos, apenas salimos vimos un gigantesco avión
bombardeando la ciudad. Corrí asía Vanessa gritando
- ¡Mi amor!
Pues una bomba se dirigía a su ubicación.
Sin decir nada, solo su mirada de tristeza me vio y fue la ultima vez que la mire a los ojos.
Desperté bajo los escombros.
Grité por ayuda hasta quedarme sin aliento, tenia miedo que mi fin estaba ahí, bajo los
escombros de la ciudad donde nací. Comencé a hablar en mi mente
- Es todo, hasta aquí llego mi camino.
Estaba destrozado, sin familia, sin amigos, sin… sin mi prometida.
Pasaron varios días hasta que una patrulla de rescate me escucho me sacaron… juro que
no fui tan feliz de ver el cielo azul por una vez mas soltado lagrimas fui Asia donde estaba
Vanessa, desafortunadamente no encontré nada, solo escombros.
Pasaron varios meses de la guerra que termino con mi vida,
Hablo de que no tenia mas motivos de vivir solo vivo sin alguna motivación o algo para
seguir.
Un día pasando por un poblado con mi pelotón encontramos varias notas de alguien en un
mostrador, hablaba de una posible rendición de nuestro bando. Ya que ya n había nada
que hacer, estaban ellos, aquellos que terminaron conmigo y mi Vanessa terminaría esta
masacre. pregunte
- ¿Ellos ganaran? ¿Perdimos tanto para ellos solamente sean los victoriosos?
Uno de mis compañeros comento, así es señor, pero es lo mejor, imagine cuantas
vidas se salvarían si esto termina.
Me quede pensando, porque había tenido que sufrir tanto si por lo visto por lo que
estábamos luchando se estaba derrumbando.
Pero claro aun todo lo sucedido, había muchas vidas que salvar, todo lo que debíamos
hacer era rendirnos… una decisión difícil para todos los que habían caído, pero si solo
así salvamos a toda la siguiente generación, que así sea.
Hasta ese momento no dejaría de pelar.
Al cabo de unas semanas nos enteramos de que el país rival comenzó a utilizar armas y
bombas detonadas para que nadie saliera de aquí.
El mundo se cae a pedazos, las grandes potencias ahora… solo tienen lo poco que les
queda, países donde la hambruna era un caos ahora ya no existe.
No se como e llegado hasta aquí, supongo que simplemente no quiero rendirme así de
fácil.
Un día me llego una carta, no sabia de quien, si no tenía a nadie, pensé que solo seria
alguna carta para alguien más.
Al ver el sobre solté a llorar, mis lagrimas hicieron un rio, pues era ella, a pesar de todo
ella seguía ahí, mi amada estaba viva. Grite de felicidad
¡ES ELLA SIGUE AQU, SIGUE CON VIDA! Supuestamente en la carta ella es una
refugiada que se dedica a la creación de balas en un pueblo muy pequeño, se entero
de mi por uno de mi pelotón que trabajo conmigo durante un periodo
Lo imposible se Asia presente, claro, siempre hay un, pero, estaba del otro lado de la
ciudad, cada vez me aleje de ella sin saberlo.
Pedí a mi superior ir hacia allá, solo me dijo con un tono mas gentil
- No podemos… esa parte esta perdida, debemos avanzar o terminaremos como
nuestros compañeros.
Me entro un sentimiento muy cruel el cual no permitió respirar, la volveré a
perder.
- Ve por ella soldado y si no lo logras, hiciste lo posible para estar con ella, hazlo o
muere en el intento.
No podía creer lo que me decía, pero en cierta forma ya todo estaba perdido, no
había mas que hacer más que escondernos.
Al día siguiente a primera hora Sali, le deje un recuerdo a mi mejor amigo por si no
lo volvía ver que supiera de mí. Abrace a mis compañeros y pase a retirarme.
Estuve durante 2 semanas caminado y escondiéndome de los soldados que
pasaban. Poco a poco me acercaba más, hasta que un día cerca de ahí escuche a
unos civiles decir.
- ¿Escuchaste lo de la fábrica? La demolieron, muchas personas murieron ahí…
-
- ¿Disculpe, que acaba de decir? Pregunte.
-
- La fábrica joven, exploto ayer por un accidente, hubo muchos heridos.
-
- ¿hubo sobrevivientes? Con lagrimas y un nudo en mi garganta pregunte.
-
- Si, los que sobrevivieron están en una clínica y los están atendiendo ahí.
-
Sali corriendo de ahí y 2 días de pues llegue, la busque por todos lados, mostrando
una foto de ella y su nombre
- Ha visto a esta mujer.
- No, no la he visto
- No la conozco, perdón
Me sentía derrotado, no pude salvar por segunda vez.
Si tan solo hubiera llegado unos días antes…
Se me paro el corazón.
Ahí estaba, sentada una una colina viendo asía el atardecer, bella como siempre,
ese pelo, esos ojos, no podía creer que mi ángel estaba ahí sentado.
Corrí Asia ella gritando
- ¡Mi amor!
Volteo a verme y comenzó a llorar
Corrimos el uno Asia el otro y nos abrazamos, entre lágrimas le pedí disculpas por
no haberla protegido, ella solo me vio y me beso
- Estas conmigo y es lo que importa.
Pasaron días, semana, meses, años…
Para que el mundo fracturado se recuperara e la guerra que llevo a nada la
extinción humana, gracias a bombas atómicas entre los países más poderosos y
algunos donde ya no se puede vivir por la radicación.
Vivo con el amor de mi vida, actualmente. Trabajo en la desinfección de lugares
donde la radiación no están fuerte. Y algunas organizaciones luchan para la
prohibición de armas nucleares para países potencia.
Quisiera decir que fue un final feliz, pero por obvios motivos no lo es.
Pero al tener a Vane que mas puedo pedir. Soy feliz