HOMERO
HOMERO
Ningún letrista de tango dominó como Manzi la armonía entre historia, giro poético y atmósfera
POR MATÍAS MAURICIO
ENERO 17, 2021
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Hablo de Manzi, el que tenía la carita como dos lunas, el que trepó la
calle Monasterio junto a Julián Centeya, y de pronto lo miró hondo y le
dijo: “Estar en el misterio Julián; estar en el misterio”. De él te hablo, del
que a cada golpe de párpado se me escapa.
Si me dejo llevar por las convenciones biográficas podría comenzar por
el Homero Nicolás Manzione de Añatuya, continuar por su pupilaje en
el Colegio Luppi del barrio de Pompeya, o detenerme en sus primeras batallas políticas
(militancia, toma y expulsión de la Facultad de Derecho, estadía en la cárcel, fundación de
FORJA, salto al peronismo). Podría recorrer su veta periodística, el paso por SADAIC, su oficio de
guionista en la apuesta de un cine de raíz nacional, zambullirme en los amoríos o entristecerme
con el final de sus años tocados por la enfermedad. Mejor el silencio, hay libros de excelencia que
dan cuenta de toda esa vida que se apagó a los 47 años de edad. Si te interesa, podés armar tu
rompecabezas: Homero Manzi, Aníbal Ford (1971); Homero Manzi y su tiempo, Horacio Salas
(2001); el breve y preciso ensayo Homero Manzi: una poética de la integración cultural, Daniel
Antoniotti (2003); Homero Manzi va al cine, Pablo Ansolabehere (2018); sin olvidar Sur, barrio de
tango (2000) y Poemas, prosas y cuentos cortos (2007), textos del poeta compilados por su hijo,
Acho Manzi.
Siempre me aguijonean los mismos interrogantes: ¿qué brujo le sopló el corazón para escribir con
18, 19 años de edad una letra tan llena de misterio? A medida que la iba urdiendo, ¿presintió que
entre manos tenía lo que a posteriori sería “el tono” de su cuerda poética? ¿Por qué Gardel —que
todo lo sabía– no se atrevió a cantarla?, ¿no la entendió?, ¿demasiado para al cantor? La
invitación es oírla en la voz de Fiorentino junto a la primera orquesta de Piazzolla (1946). No sé
qué pensarás al terminar de escucharla, pero es indudable que Fiore nos engañó. No es cierto
que la cantó: yo diría que la lloró, la sangró.
Si volvés sobre este tango oirás entre líneas las voces de Carriego, Olivari, el primer Borges,
algún giro visitado por las vanguardias literarias de la época. Pero hasta ese momento nadie
había dado el zarpazo de la canción popular con tanta excelencia: eso sí, rompo una lanza por
José González Castillo, semilla de toda esa atmosfera suburbana que dejó su marca de fuego en
el autor de Sur. Se advierten otras huellas: Nervo, Neruda y la innegable del poeta andaluz. En
efecto, al terminar la letra de Milonga triste le confesó a Sebastián Piana: “Mirá, me parece que yo
he hecho una cosa a la manera de García Lorca”. ¡Y cómo no dejarse salpicar por Federico!
¿Acaso Rembrandt no recibió el soplo de Rubens, de Caravaggio? ¿Debussy no es un
desprendimiento de Chopin y del influjo de Baudelaire que alteró desde su artillería poética y
ensayística las composiciones del músico?
Sin embargo, lxs investigadores no reparan en la fuerte impregnación del payador José Betinotti
en la obra de Manzi, a quien él llamó “el pequeño muchacho zapatero que inventó la primera
canción ciudadana”. Su admiración no sólo lo llevó a escribir la milonga que porta su nombre, hay
también una bella semblanza, la co-dirección y guion de la película El último payador (1950); sin
olvidar que, en su adolescencia, ya jugaba a emularlo con el tópico del encantamiento materno al
escribir el vals A su memoria —no te olvides que a Betinotti se lo llamó el “Payador de las
madres” por sus canciones ¡Pobre mi madre querida! y Como quiere la madre a sus hijos. ¿Y si
además le afiló los ojos, las convicciones políticas, las posibilidades que da la canción al
encontrarse con las décimas de Unión Cívica Radical (1913)? ¿Y si sus pinceladas de
neocriollismo vienen del payador? Por tanto, me atrevo a decir que todos los valses y una ración
de las milongas de Manzi son un Betinotti perfeccionado. Incluso apuesto a ir más lejos: el
manejo de la comunicación, los filamentos que emplea Manzi en sus letras son betinotianos. Para
descubrir esta filiación sólo hay que animarse a leer con el oído.
Betinotti, junto al madero de seis cuerdas
(1910).
¡Corazón!
en aquella noche larga
maduró la fruta amarga
de esta enorme soledad.
¡Corazón!
¿en las nubes de qué cielo
la tristeza de tu vuelo
sin consuelo vagará?
Estamos encantados con la frase melódica, presentimos que vuelve la palabra “corazón”, pero no,
Manzi nos hace un corte de manga y elije “bien lo sé”, rompiendo la anáfora, produciendo a la vez
un hipérbaton (la inversión gramatical del verso). Él sabe que fonéticamente, estéticamente, “bien
lo sé” es superior a “lo sé bien”. Continúa hiperbolizando con la apoyatura de una preposición
poética “viento de locura” (dos sustantivos cruzados por la preposición “de”), y en una escalonada
enumeración de su derrotero amoroso nos prepara para el cierre del primer bloque de la canción.
Las últimas palabras cortan el aire con frío de navaja: grito enronquecido-amor enloquecido-dolor.
Bien lo sé...
¡aquel frío alucinante!
de un instante, me cegó.
Fue en un viento de locura
sin ternura, sin perdón.
Fue en el grito enronquecido
de un amor enloquecido
de dolor.
Veníamos inmersos en una atmosfera dramática, pero Homero da un giro en el aire. Es la llegada
del estribillo, y todo se abre, todo renace, todo se ilumina, todo es una bocanada de aire por
medio de la evocación diáfana —párrafo aparte merece la melodía de Hugo Gutiérrez: hay que
estudiar la dupla Manzi-Gutiérrez que dio entre otros tangos Después, Torrente, Tapera. El
estribillo se construye a pura metáfora: ella era la luz de sol, y la canción feliz…, regalándonos un
verso de pureza extrema que se suele pasar por alto: “eras mañana”. ¿Se puede condensar en
tan sólo dos palabras un anhelo de vida? Se puede: Manzi lo hizo.
Si volvés sobre el estribillo verás que las “y” ya están demás, cansan, aburren: por eso Manzi
elimina sobrantes y nos arroja frases limpias.
Suave murmullo...
viento de loma...
cálido arrullo
de la paloma.
Llega el desenlace del estribillo, que pudo ser —si Homero se lo proponía– el cierre de la canción.
Todo está dicho: la perdió para siempre. Lo declara al trazar la sinécdoque (la parte por el todo)
donde la protagonista sólo será la voz que una y otra vez volverá llenándolo de culpas, sello fatal
en toda su escritura.
Ya no serás jamás
aroma de rosal
frescor de manantial
en mi destino.
Sólo serás la voz
que me haga recordar
que en un instante atroz
te hice llorar.
Fruta amarga alberga más juegos retóricos que obvié en el análisis, como obvié también la parte
bis de la canción. Dejar una hendija de luz alimenta la curiosidad, aunque sospecho que andarás
cuestionándome: ¿este se piensa que Manzi escribía con el diccionario de retórica en la mesita
de luz, o que Homero decía: ‘¡Pero mirá vos!, ¿cómo se me vino a escapar la metonimia?, ¿cómo
no me avivé de colocar una paranomasia en este verso? No, compañerx, nada de eso pienso:
“los verdaderos poetas son de repente” como decía Gonzalo Rojas.
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Biografía
Homero Nicolás Manzione nació en Añatuya, Santiago del Estero (Argentina) el 1 de noviembre de 1907.
Fue el sexto de ocho hijos de Luis Manzione un discreto hacendado rural que se había afincado en la
provincia del noroeste argentino para cultivar algodón y maíz y Ángela Prestera, entrerriana de Concepción
del Uruguay.
Cuando tenía 7 años se trasladó con su madre a Buenos Aires y pasó a estar al cuidado de su hermano Luis.
Estudió primaria en el Colegio Luppi del barrio de Pompeya y entre éste y el barrio de Boedo, un suburbio
de la ciudad que crecía rápidamente por la inmigración, va a transcurrir su vida juvenil y nacerá su
familiaridad con la cultura del arrabal porteño, lugares y personajes que plasmará en su obra, amasando su
mitología y aristocracia arrabalera muy patentes en algunos de sus tangos como “Sur” y “Barrio de tango”.
En Buenos Aires estableció amistad con Cátulo Castillo, que será otro destacado letrista de tango. Por
influencia de Cátulo y sobre todo de su padre José González Castillo, un escritor, director y dramaturgo
anarquista, se dedicó a la literatura.
Manzi diría “Tengo dos caminos: ser hombre de letras o hacer letras para los hombres” refiriéndose a su
preferencia por el tango y la canción como forma de transmisión de la poesía. Y aunque trabajó la
metáfora, incluso la surrealista, optó por formas de expresión más populares. Detalla Aníbal Ford en la
biografía Homero Manzi: «El lenguaje mismo que utiliza es insólito en el tango. No sólo elude el lunfardo.
Maneja un vocabulario culto, literario: lazarillo, añejos, rocín, parroquiano, portal, bardos», influido por sus
lecturas de Evaristo Carriego y del Jorge Luís Borges ultraísta.
Su primera letra de canciones la escribe en 1922, un vals al que llamó “¿Por qué no me besas?”, grabada
por Ignacio Corsini en 1926. Por esa época escribió el tango “Viejo ciego” (1926) que presentó al concurso
de la revista “El alma que canta”.
Se licenció como profesor de castellano y Literatura y comenzó a dar clases. El golpe de 1930 lo encontró
como profesor de literatura de colegios nacionales y defendiendo la causa yrigoyenista. Por este mismo
motivo fue expulsado de la facultad de Derecho a la que ingresó con 19 años y se le impidió ejercer como
docente en sus cátedras en los colegios Sarmiento y Moreno.
Visitó a Hipólito Yrigoyen, al que admiró a lo largo de toda su vida y de ese encuentro diría: «Ese día mi
asombrada adolescencia realizó la síntesis de su pensamiento nacional, pero no nacionalista; y universal,
pero no universalista».
De izquierda a derecha Cátulo Castillo Homero Manzi Sebastián Piana y Pedro Maffia - Poesia Online
De izquierda a derecha Cátulo Castillo, Homero Manzi, Sebastián Piana y Pedro Maffia
Yrigoyen fue el primer presidente argentino en ser elegido democráticamente mediante sufragio secreto y
obligatorio masculino en 1916, abriendo el periodo de lo que se conoce como “primeras presidencias
radicales”, que se irán derrocando sucesivamente hasta 1983 por una serie de golpes de estado para
impedir consolidar la democracia en Argentina.
Manzi fue uno de los fundadores de FORJA, Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, una
agrupación política argentina que actuaba dentro de la esfera de influencia de la Unión Cívica Radical y que
fue creada dos años después de la muerte de Yrigoyen con el fin de mantener su postura política
realizando una dura crítica a los gobiernos que asumieron el poder a partir del golpe de estado del 6 de
septiembre de 1930 que se conoció como “la década infame”. FORJA realizaba investigaciones político
sociales que se publicaban mediante “cuadernos”, conferencias, debates y actos callejeros. Manzi participó
de actos y escribió algunos documentos de la agrupación. Desde la tribuna de FORJA se planta como un
pensador nacional y lanza fuertes denuncias contra el proceso de dominación: «Hay que hacer llegar al
pueblo todos los dolores concretos para que no continúe nuestra oligarquía usufructuando con la mentira
de una prosperidad que sólo se ve en los balances del puerto».
Homero Manzi en Añatuya en la estancia de su padre acompañado por Charlo - Poesia Online
Tras una breve estancia en la cárcel, Manzi vuelve al barrio y desata su pasión por el tango. Su primer
tango se llamó “Memorias a Taborda”. Era un habitual de cafés y milongas donde entabló relación con
Enrique Santos Discépolo, Leónidas Barletta, Nicolás Olivari, Roberto Arlt, Anibal Troilo, Lucio Demare,
Cátulo Castillo y Sebastián Piana entre muchos otros, con quienes compartió conversaciones o para los que
escribió letras. Pronto se convertiría en uno de los poetas, letristas más reconocidos de Argentina como
compositor de tangos, valses, candombes y milongas.
Mientras crece su intransigencia política, diversifica sus actividades para poder sobrevivir. Genera una
catarata descomunal de proyectos. Ejerce el periodismo, se aboca a la crítica de espectáculos, aborda
letras sobre temática rural, construye una relación intensa y fructífera con el cine, particularmente desde
las adaptaciones y guiones (Nobleza gaucha, Pampa bárbara, La guerra gaucha), y, como un modo de
oposición a las grandes productoras que monopolizan el circuito de cine, crea junto a varios actores
Artistas Argentinos Asociados (AAA). Imparable, Manzi trabaja con rapidez, «una mañana, entre llamada y
llamada de teléfono, llamó a la sirvienta y le dictó un argumento cinematográfico», contaría su esposa.
Homero Manzi fue un protagonista clave de la cultura popular de los años 30, 40. Se le puede pensar como
una figura integral que peleó por una redefinición de la cultura popular en tiempos de arduas luchas
políticas. Durante los años 40 sus letras alcanzan la plenitud y su mayor profundidad poética. Capitanea a
un grupo de apellidos de la edad de oro del tango: Discépolo, Expósito, Castillo, Cadícamo y Contursi entre
otros. En ese contexto Manzi conoce a Aníbal Troilo y juntos componen el vals Romance de barrio y los
tangos, Sur, Barrio de tango, Che, bandoneón y Discepolín que les catapulta como símbolo perfecto del
binomio creativo.
Sus letras apelan a la nostalgia por el barrio que se moderniza, a suaves caricias de los personajes perdidos.
En los años 40 se mimetizó con la tendencia romántica a la que legó piezas de extraordinario valor. Enrique
Santos Discépolo lo definió como “el poeta de las cosas que se fueron”. Se dice que de su romance secreto
con Nelly Omar quedan huellas en muchos tangos «Me escribió muchos: Fuimos, Solamente ella, Después,
Torrente y otros», le confesará la cantante y actriz a Horacio Salas en su libro Homero Manzi y su tiempo.
Se cree que ella fue la figura inspiradora de Malena.
Siendo uno de los mayores poetas del tango, incluido en la antología de la poesía argentina de Raúl
Gustavo Aguirre, gozó de gran popularidad sin renunciar a sus convicciones de poeta. No publicó ningún
libro de poesía, pero tampoco se cobijó solo en el tango pues las producciones de su trabajo son extensas e
intensas en cuanto dejarán una profunda huella en el pueblo.
En ocasiones, firmó con el seudónimo Arauco que en quichua significa “rebelde” para enfatizar su
identidad santiagueña. Con el binomio que compone con Sebastián Piana enriquecen la tradición rural -
apegada a la figura del payador- hasta tal punto que la convierten en urbana con tangos excepcionales
como “El pescante”, el vals “Esquinas porteñas” y una saga de milongas en cuyo remozamiento y
jerarquización fue muy importante su participación, siendo pioneros en la milonga candombe. Algunas de
sus creaciones son “Milonga Sentimental”, “Bettinoti”, “Milonga de Puente Alsina”, “Carnavalera”,
“Milonga del Novecientos, “Milonga triste” y otras. Carlos Gardel elige y graba Milonga sentimental y
Milonga del Novecientos.
Homero Manzi segundo desde la izquierda Luis César Amadori Jacinto Benavente y Lucas Demare entre
otros. - Poesia Online
Homero Manzi (segundo desde la izquierda), Luis César Amadori, Jacinto Benavente y Lucas Demare, entre
otros.
Sus tangos han quedado inmortalizados como creaciones universales, “El último organito”, “Ninguna”,
“Mañana zarpa un barco”, y ya hemos mencionado “Malena”, “Barrio de tango”, “Discepolín”, “Sur” y “Ché
bandoneón”.
Se rodeó de músicos de gran calidad como compañeros de creación: Francisco Pracánico, Pedro Maffia,
Lucio Demare, Osvaldo Pugliese, Héctor María Artola, Charlo, Antonio De Bassi, Anibal Troilo y su hijo
Acho. Sus amigos lo llamaban “barbeta”.
También fue periodista, libretista, director de cine y guionista y escribió sketches para radio. Destaca su
adaptación de la novela de Leopoldo Lugones La guerra gaucha.
Dirigió dos películas “Pobre mi madre querida” en 1948 y “El último payador” de 1950. Escribió multitud de
guiones. Y compuso la música de varias películas en las décadas del 30 y 40.
Homero Manzi en Mexico en 1946 con Cantinflas Discepolo y Benard - Poesia Online
En 1945 FORJA se disuelve para ingresar al peronismo y aunque Manzi en un primer momento retorna al
radicalismo, en 1947 se acerca al peronismo lo que motivó su expulsión del radicalismo. Manzi pronunció
un discurso por Radio Belgrano en el que dijo «Perón, es el reconductor de la obra inconclusa de Yrigoyen”.
Era un gran aficionado de las carreras de caballos, y una anécdota tragicómica cuenta que Manzi atrasa su
última operación porque tiene el dato de una carrera en San Isidro.
Murió en Buenos Aires el 3 de mayo de 1951 a los 43 años de cáncer de hígado. Troilo lloró su muerte con
“Responso” un conmovedor tango instrumental. Ambos habían rendido a su vez homenaje a otro poeta del
tango Enrique Santos Discépolo después de su muerte con el tango “Discepolín”. Su velatorio aglutinó un
vasto elenco de personajes del cine, del tango, de la política, del teatro y del periodismo.
Dicen Horacio Ferrer y Alejandro Saenz Germain que cuando ya su cáncer lo había sentenciado a muerte –y
él lo supo- Homero Manzi hizo con esa muerte lo que siempre había hecho con su vida; no lloró, no gritó,
no dijo palabras tremendas. Fue a su casa, se miró en el espejo y murmuró: “Pensar que te vas a morir,
gordo”. Después acomodó una hoja de papel sobre la mesa. Y con la misma precisión romántica de poeta
verdadero con que había pergeñado su primer valsecito, se arrancó este último poema en abril de 1951:
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lacasadelospoetas.blogspot.com/2010/05/homero-manzi.htmlhttps://www.clarin.com/espectaculos/
recuerdo-vuelvo-ver_0_r1wQBGyJ0Ke.html
POEMAS
Sur
Tango 1948
Sur,
paredón y después…
Sur,
recostado en la vidriera
y esperándote.
y mi amor y tu ventana
Barrio de tango
Tango 1942
Tango
y su techumbre de cielo.
y el lugar de su gobierno
y su horizonte de paja
y su techumbre de cielo.
a fuerza de sufrimientos.
Arrabal
Milonga
Arrabales porteños
de casitas rosadas
Sombra,
y al dolor de la traición,
se hace rencor,
rencor y pena.
Sombra,
y te bañan de silencio.
Y la luna amarilla
siembra misterios
caminando en puntillas
Monedas de poeta
Tango
Viejo ciego
Tango 1926
parece un fantoche
tu rara silueta
de flaco rocín.
recuerdos añejos
Parecés un verso
parecés el alma
me invade el recuerdo
de aquella muchacha
de tiempos atrás.
Romance de barrio
Vals 1947
Hoy vivirás
Hoy estarás
Fue porque sí
Che bandoneón
Tango 1949
Bandoneón,
embalado en la locura
Bandoneón,
¡che bandoneón!
Fuimos
Tango 1945
¡Vete…!
¡Vete…!
¿No ves?,
es mejor que mi dolor
¡Vete!,
Solamente ella
Tango 1944
Ella,
aprendimos duramente
aprendimos a soñar.
Después
Tango 1944
Después …
en un oscuro nubarrón.
Luego …
irremediablemente,
Y después…
y tu fatiga de vivir
y mi deseo de luchar.
Luego …
tu pálido final.
tu pena y tu silencio,
tu angustia y tu misterio.
tu nombre repetido …
tu duda y tu cansancio.
Después …
bailando en el tinglado
Y después,
en el silencio de tu voz,
en arrepentimiento
Torrente
Tango 1944
Solloza mi ansiedad…
También mi soledad
sin querer,
y el amor pasó.
Adiós…
la triste y la más gris canción de amor.
Ayer…
más atroz.
Torrente de rencor
brutal y cruel
Se queja el corazón…
Perfume de rosal
Solloza el corazón…
y el amor pasó.
Abandono (Laura)
Tango
Yo no sé si vivirás feliz
o si el mundo te ha vencido
al fracaso de mi vida
Ninguna
Tango 1942
Malena
Tango 1941
Tu canción
Tu canción
Yo no sé
El pescante
Tango 1934
¡Vamos!…
¡Vamos!…
atravesando el pasado.
¡Vamos!…
¡Vamos!…
camino al tiempo olvidado.
de amor y Suisse.
Esquinas porteñas
Vals 1933
la pasión y la fe.
camino de Dios.
Oro y plata
Milonga 1943
Música: Charlo
¡Ay!
¡Ay!
no sufras ni la maldigas
la culpa de la ambición.
La manos en la tambora
Tu corazón.
Tu corazón.
Pena mulata
Milonga 1940
Pena mulata
que se desata
bajo la bata
de broderí.
Dolor de milonga
la noche de abril.
Como un espejo
Bruñido y viejo
brilla el pellejo
del bailarín.
Clavel escarlata
temblando en la bata
su mancha carmín.
en un cielo de crespón.
Luz de locura
brilla en la oscura
mirada dura
del bailarín.
Alcohol de añoranza
calienta venganzas
debajo la crin.
Pobre morena,
una serena
flor carmesí.
Rencor en acecho,
pintando en tu pecho
la mancha carmín.
el rencor de un cuarteador.
Tu padre murió a la sombra
en un cielo de crespón.
Pena mulata
que se desata
bajo la bata
de broderí.
Dolor de milonga
la noche de abril.
Milonga sentimental
Milonga 1931
milonga sentimental.
Yo me consuelo pensando
porque ya te perdoné.
Milonga de evocación.
la canten en tu balcón.
Milonga 1933
se me fue ya ni sé cuándo,
ni se cuándo volverá.
y el filo de mi facón.
si no la puedo olvidar.
No me gusta el empedrao
Milonga triste
Milonga 1936
Y llevamos tu silencio
tu rubor en un sendero.
El último organito
Tango 1949
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219 - FRUTA AMARGA - (Aníbal Troilo y Alberto Marino / Libertad Lamarque / Roberto Goyeneche / Lidia
Borda y El Arranque)
Homero Manzi, a partir de “Viejo Ciego” en 1921, dio realce intelectual a las letras de sus tangos y al igual
que otros autores utiliza la metáfora para construir la poesía. Es una manera figurada de decir lo mismo; es
incorporar belleza y creatividad al andamiaje poético. Según el diccionario, la metáfora es un tropo que
consiste en utilizar una palabra con el significado de otra al establecer una comparación tácita entre las
realidades designadas por ambas, por semejanza o por compartir algún rasgo.
Inexplicablemente, grandes obras poéticas del insigne santiagueño no trascendieron en la medida que se
merecían.
Analizando las letras de Manzi en alguno de estos tangos escasamente difundidos y que contengan
metáforas encontramos uno cuyo título constituye ya de por sí una metáfora y cuya letra es un torbellino
de ellas (se contabilizan al menos doce). El tango en cuestión se llama “FRUTA AMARGA” y dice en su
segunda parte, refiriéndose al ser amado, luego de una relación trunca:
“Eras la luz del sol, y la canción feliz y la llovizna gris en mi ventana, eras remanso fiel y duende soñador, y
jazminero en flor y eras mañana; suave murmullo, viento de loma, cálido arrullo de la paloma, ya no serás
jamás aroma de rosal, frescor de manantial en mi destino, sólo serás la voz que me haga recordar que en
un instante atroz te hice llorar”.
Este tango fue grabado por la orquesta de ANÍBAL TROILO con ALBERTO MARINO, LIBERTAD LAMARQUE
con acompañamiento de la Orquesta de Alfredo Malerba, ROBERTO GOYENECHE con la Orquesta de Atilio
Stampone, y posteriormente por la Orquesta El Arranque con la voz de LIDIA BORDA.
La de "Fruta Amarga" es considerada por tangueros reconocidos como una de las diez letras de tango más
bellas de todas las épocas. Los parangones que lleva a cabo Manzi en el desarrollo de la poesía son de una
belleza e inspiración notables.