Permaneced en mí
Objetivo:
Explicar a la iglesia que necesitamos estar pegados a la vid, dependiendo completamente
de ella, sostenidos y mantenidos en pie por esa unión dependiente…sin la ayuda de Jesús no
vamos a lograr vivir como Dios quiere.
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Juan 15:1
Jesús está explicando que él es la vid verdadera, no es cualquier vid sino la única VID por medio de
la cual Dios da vida a las ramas…también explica que el dueño de la viña es el padre, el que decide
todo en la viña es el padre y el que cuida las ramas de la vid es el, (el padre), el que quita las
ramas y otras solo las limpia es el padre…él es el viñador…la viña es de él.
En esa soberana voluntad Dios decidió que sea Cristo el medio por el cual Dios da vida a las
ramas (que somos todos los creyentes)…este es el orden en el reino de Dios, el que decide todo es
el padre y el que da vida es el hijo...
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6
Jesús es el único medio por el cual Dios da vida
En el verso 2 Jesús explica mediante una comparación que hay dos tipos de ramas (dos tipos de
Creyentes):
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para
que lleve más fruto. Juan 15:2
a) Creyentes que no dan frutos: beneficios, resultados
b) Creyentes que dan frutos
Ahí mismo dice que:
a) los primeros serán quitados de la vid, y también que
b) los segundos serán limpiados (por la palabra de Cristo) para que lleven más fruto
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Juan 15:3
En todo esto tengo una duda que frutos se refiere y otra pregunta es si este creyente no
produjo fruto…entonces que estuvo haciendo todo ese tiempo y si estaba o no pegado a la vid que
da vida…
Hay dos maneras que la rama no tenga fruto:
a) la rama es estéril
b) la rama no estaba pegada a la vid. Ya está muerta y una rama muerta no produce fruto
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no
permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Juan 15:4-5
3531 μένω (menō): vb.; ≡ Strong 3306; TDNT 4.574—
1. LN 85.55 quedar, permanecer, continuar (Ac 27:31);
2. LN 85.60 esperar, mantener se en el lugar o la posición aguardando algo en el futuro (Ac 20:5);
3. LN 13.89 seguir existiendo, permanecer (Mt 11:23);
4. LN 68.11 continuar, perseverar en una actividad o posición como parte de una acción (2Jn 9),
nota: es posible que los términos en estos versículos tengan el sentido de una u otra entrada
Ln 85.55
1) permanecer, morar
1a) en referencia al lugar
1a1) peregrinar, demorarse
1a2) no partir
1a2a) continuar estando presente
1a2b) ser sostenido, mantenido, continuamente
1b) en referencia al tiempo
1b1) continuar siendo, no perecer, durar, perdurar
1b1a) de personas, sobrevivir, vivir
1c) en referencia al estado o condición
1c1) permanecer como uno, no convertirse en otro o
diferente
2) esperar, aguardar a uno
La palabra griega significa todo esto y es sinónimo a:
No se vayan de mí, no me abandones, no se alejen de mi…no lo intentes sin mi…
Este mensaje de Jesús se opone al yo puedo solo, no siempre podemos solos en la vida, en
ocasiones si y otras no, pero en las cosas de Dios y su obra en nosotros y a través de nosotros
somos todos completamente dependientes de Dios. Necesitamos la ayuda de Dios para vivir como
Dios quiere. Para eso nos dio a su Espíritu Santo para guiarnos a toda verdad en nuestro caminar
en esta vida necesitamos aprender a ser guiados por el Espíritu Santo.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva
mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5
Muchos creyentes podemos caer en el error de creer que podemos vivir como Dios quiere
en nuestras propias fuerzas y capacidades…eso es imposible…
Debemos entender algo:
Controlar nuestro carácter, hablar como hijo de Dios, amar a nuestra esposa y esposo,
amar a nuestros hijos, perdonar, ayudara otros, superar un trauma, un vicio, un evento familiar
traumático, superar un desierto en la vida, etc solo podremos con la ayuda de Dios…sin él no lo
lograremos
Por si solos no podemos amar como Dios quiere, no podemos servir como Dios quiere, no
podemos cambiar lo que en nosotros hay que cambiar, no podremos perdonar al que nos ha
ofendido, no podremos amar al enemigo sin la ayuda de Dios…no podremos tener una vida de
victoria y bendición sin la ayuda de Dios…
Jesús dijo:
“porque separados de mí nada podéis hacer.”
Juan 15:5b
Del mismo modo que una rama si deja de estar unida a la vid se muere, de la misma
manera un creyente si deja de estar dependiendo de Jesús podría alejarse tanto de Dios que su
vida puede no estar en el mejor momento, lo peor que puede pasar es que puede llegar a
perderse si se aleja de Cristo, si intenta vivir sin Cristo…
“La vida espiritual sin Dios es un desierto”
6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los
echan en el fuego, y arden. Juan 15:6
No debemos intentar hacer nuestra vida sin Dios porque de por si en la vida hay pocas garantías
de éxito en muchas áreas, pero lejos de Dios las vida es mas dura…
Una señal de que estamos unidos a la vid es que damos frutos, una rama cortada de la vid
ya no da fruto, pero una rama que está unida a la vida da uvas (frutos). Así que la parte evidente
de nuestra unión espiritual con Cristo son los frutos.
“el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto” Juan 15:5a
Pero en nuestra vida terrenal debemos igualmente aprender a depender de Dios…
i. Si vamos a empezar un negocio…dependemos de Dios
ii. Si estamos pasando enfermedad…estamos unidos a Dios…él nos provee, él nos
sostiene, él está con nosotros
iii. Si estamos en una situación problemática…oramos a Dios, confiamos en Dios
Los beneficios de permanecer unido a Cristo
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será
hecho. Juan 15:6
8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 9 Como el
Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10 Si guardareis mis
mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi
Padre, y permanezco en su amor. 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros,
y vuestro gozo sea cumplido.
Biblia de estudio Jhon McArthur
15:1–17 Por medio de esta metáfora extensa de la vid y los pámpanos, Jesús estableció los
principios de la vida cristiana. Jesús empleó imágenes propias de la vida agrícola de su tiempo, es
decir, vides y cosechas de uva (vea también Mt. 20:1–16; 21:23–41; Mr. 12:1–9; Lc. 13:6–9; 20:9–
16). En el AT la vid se usaba con frecuencia como símbolo de Israel (Sal. 80:9–16; Is. 5:1–7; 27:2–6;
Jer. 2:21; 12:10; Ez. 15:1–8; 17:1–21; 19:10–14; Os. 10:1, 2). De forma específica, Él se identificó a
sí mismo como “la vid verdadera” y al Padre como “el labrador” o preservador de la vid. La vid
tiene dos tipos de ramas o pámpanos: 1) pámpanos que llevan fruto (vv. 2, 8), y 2) pámpanos sin
fruto (vv. 2, 6). Los pámpanos que llevan fruto son creyentes auténticos. Aunque el contexto
inmediato se enfoca en los once discípulos fieles, la imagen también abarca a todos los creyentes
en todas las épocas y lugares. Los pámpanos que no llevan fruto representan a los que profesan
tener fe, pero su falta de fruto indica que en su vida nunca ha ocurrido una salvación genuina y
que no reciben su vitalidad de la vid. De manera especial se tiene presente a Judas en el contexto
inmediato, pero la imagen se aplica con base en su ejemplo a todos los que hacen una profesión
de fe en Cristo pero en realidad no poseen la salvación. La imagen de pámpanos que no llevan
fruto y son quemados ilustra el juicio escatológico y el rechazo eterno de estos falsos creyentes
(vea Ez. 15:6–8). 15:1 Yo soy la vid verdadera. Esta es la última de siete afirmaciones contundentes
de su deidad que Cristo hace en la forma de declaraciones que se reconocen por la frase “Yo soy”
en el Evangelio de Juan (vea 6:35; 8:12; 10:7, 9; 10:11, 14; 11:25; 14:6). 15:2 lo quitará. Aquí se
presenta al labrador (i. e. el Padre), quien se esmera en la labor de deshacerse de la vegetación
muerta para que las ramas vivas que llevan fruto puedan distinguirse bien. Esta acción se aplica a
cristianos apóstatas que nunca creyeron de verdad y serán arrancados como parte del juicio divino
(v. 6; Mt. 7:16; Ef. 2:10). Ellos nunca permitieron que la vida transformadora de Cristo palpitara en
su interior (8:31, 32; cp. Mt. 13:18–23; 24:12; He. 3:14–19; 6:4–8; 10:27–31; 1 Jn. 2:19; 2 Jn. 9). lo
limpiará. Dios quita todas las cosas en la vida del creyente que le impidan llevar fruto en
abundancia, esto es, Él azota si es necesario para arrancar todo pecado y todo obstáculo que
frustre la vida espiritual, así como un agricultor quita cualquier cosa que crezca en las ramas y que
les impida rendir fruto al máximo (He. 12:3–11). 15:4–6 Permaneced en mí. La palabra
“permanecer” significa quedarse o persistir. El hecho de permanecer constituye una evidencia de
que la salvación ya ha tenido lugar (1 Jn. 2:19). El fruto o la evidencia de salvación es la
permanencia y la continuidad en el servicio a Él y en su enseñanza (8:31; 1 Jn. 2:24; Col. 1:23). El
creyente que permanece es el único creyente legítimo. De hecho, permanecer y creer son
aspectos esenciales de la salvación genuina (He. 3:6–19). Para una discusión sobre la
perseverancia de los santos, vea la nota sobre Mateo 24:13. 15:6 Aquí la imagen presentada es de
destrucción (cp. Mt. 3:10–12; 5:22; 13:40 42, 50; 25:41; Mr. 9:43–49; Lc. 3:17; 2 Ts. 1:7–9; Ap.
20:10–15). Así se ilustra el juicio que aguarda a todos los que nunca fueron salvos. 15:7–10 Los
creyentes verdaderos obedecen los mandatos del Señor mediante el sometimiento a su Palabra
(14:21, 23). En virtud de su compromiso con la Palabra de Dios, se dedican por completo a hacer
su voluntad y de este modo sus oraciones son fructíferas (14:13, 14), lo cual a su vez hace evidente
la gloria a Dios a medida que Él las responde. 15:9, 10 permaneced en mi amor. Cp. Judas 21. No
es algo emocional ni místico, sino que se define en el v. 10 como obediencia. Jesús estableció el
modelo a seguir con su obediencia perfecta al Padre, y debemos usarlo como patrón de nuestra
obediencia a Él. 15:11 vuestro gozo sea cumplido. Así como Jesús insistió en que su obediencia al
Padre era la base de su gozo, los creyentes que sean obedientes a sus mandamientos
experimentarán el mismo gozo (17:13; cp. 16:24).
Comentario siglo XXI
15:1-17 La alegoría de la viña No es claro, en la narración, dónde estaba Jesús cuando dio esta
enseñanza. Si Juan 14:31 marca el punto de partida del aposento alto, es posible que Jesús y sus
discípulos estuvieran pasando junto a una vid que fue usada como ilustración espiritual. Yo soy la
vid (1) es el último de los grandes dichos “Yo soy” en el Evangelio de Juan. Su significado puede
apreciarse frente al trasfondo de la idea del AT de Israel como una viña (Salmo 80:8-16; Isaías 5:1-
7; Ezequiel 15:1-6; 19:10-14). Jesús era la vid verdadera en el sentido de ser genuino en
comparación con Israel que no había actuado en armonía con su llamamiento. Jesús era la realidad
de la cual Israel era el tipo. El labrador, identificado con el Padre, sería responsable del cuidado de
la vid. La figura muestra cuán estrecha es la relación entre Jesús y el Padre. Como el propósito de
la vid es producir fruto, el foco de atención recae en las ramas y lo que necesitan para dar
seguridad de una buena cosecha. (2) La operación más importante para mantener fructífera una
vid es la poda. Una rama completamente infructífera no es digna de su lugar en la vid y debe ser
removida, mientras que las ramas débiles pueden ser fortalecidas al ser podadas. Entre los
discípulos, Judas fue removido, mientras que los otros debieron soportar experiencias de “poda”
antes de producir fruto después de Pentecostés. Como Jesús habló de su palabra como medio de
poda, podía hablar como si sus discípulos ya hubieran sido podados (3), aunque era claro que el
proceso estaba lejos de haber sido completado. Puesto que las ramas no unidas a la vid no
tendrán posibilidad de producir fruto, es imprescindible que los discípulos permanezcan en él (4).
El principal propósito de la alegoría de la vid es el de subrayar la importancia de la dependencia de
él. El v. 5 subraya la impotencia de los discípulos separados de Jesús. El ser “echado fuera” del v. 6
es el complemento de la poda del v. 2. No hay necesidad aquí de considerar que el fuego sea algo
más que un vívido detalle de la parábola. Estas ramas que necesitan ser cortadas están destinadas
a la hoguera. Pero la aplicación de la ilustración se encuentra en el v. 7, donde la permanencia en
la vid está estrechamente ligada a la oración. Quienes estén debidamente cerca de la vid no
querrán pedir sino aquello que esté acorde con la vid misma. Este párrafo termina (8) con un
nuevo énfasis en la necesidad de fructificar; no es un fin en sí mismo, sino que su razón de ser es
traer gloria al Padre. El segundo párrafo de esta sección desarrolla algunos de los temas del
primero, especialmente la estrecha relación entre Jesús y sus discípulos. Primero, el amor del
Padre por el Hijo es el modelo para el amor del Hijo por sus discípulos (9). Segundo, la obediencia
del Hijo al Padre es el modelo de la obediencia de los discípulos al Hijo (10). Tercero, la necesidad
de permanecer en su amor se repite tres veces en los vv. 9, 10. Cuarto, el gozo del Hijo es la base
para el gozo de los discípulos (11). Teniendo en cuenta la proximidad de la pasión esto es
especialmente agudo (pero cf. Hebreos 12:2).