Etapas de Roma (Persona 1)
Roma pasó por tres grandes etapas en su historia:
Monarquía (753 a.C. – 509 a.C.): Fue la etapa legendaria de los reyes, desde
Rómulo hasta Tarquinio el Soberbio. Roma era gobernada por un rey con poder
religioso, militar y judicial, pero apoyado por el Senado.
República (509 a.C. – 27 a.C.): Se reemplaza al rey por dos cónsules electos y un
sistema de magistraturas. Aquí Roma expandió su territorio, pero también enfrentó
conflictos internos, como la lucha entre patricios y plebeyos.
Imperio (27 a.C. – 476 d.C. en Occidente): Comenzó con Augusto. El emperador
concentró el poder y Roma alcanzó su máxima expansión, aunque con el tiempo
enfrentó crisis y finalmente cayó en Occidente.
Este desarrollo político también influyó en la estructura social, que se transformó con cada
etapa.
Estructura Social de Roma (Persona 2)
La sociedad romana estaba jerarquizada y variaba según la etapa histórica:
1. Esclavos
Base de la economía romana. Sin derechos, eran propiedad de sus dueños y trabajaban en
campos, minas, talleres y hogares. Podían obtener la libertad, pero dependía totalmente del
amo.
2. Libertos
Exesclavos liberados. Tenían derechos limitados pero podían trabajar, comerciar y poseer
bienes. Sus hijos ya eran ciudadanos plenos.
3. Plebe
Ciudadanos libres de clase media-baja: campesinos, artesanos y comerciantes. Inicialmente
con pocos derechos, pero ganaron influencia con el tiempo gracias a luchas sociales.
4. Nobilitas
Élite política y social, mezcla de patricios y plebeyos ricos. Controlaban tierras, cargos y
tenían gran prestigio.
5. Senadores
Miembros de familias poderosas. Dirigían la política, controlaban las finanzas y asesoraban al
Estado. Requerían riqueza y reputación.
6. Administradores del Imperio
Funcionarios que gestionaban provincias, impuestos y orden público bajo el mando del
emperador. Clave para gobernar un territorio tan extenso.
En el Imperio, además de estas clases, surgió una élite urbana enriquecida y el ejército como
vía de ascenso social. La posición de cada persona determinaba su papel político, militar y
económico en Roma.
Persona 1 – Expansión del Imperio Romano
Roma empezó como una ciudad-estado en el Lacio y fue conquistando pueblos vecinos hasta
dominar toda Italia. Con las Guerras Púnicas derrotó a Cartago y controló el Mediterráneo
occidental. Luego anexó Grecia, Asia Menor y Egipto, expandiéndose hasta Britania y
Mesopotamia en el siglo II d.C., bajo Trajano. Su éxito se debió a un ejército disciplinado,
buenas leyes, calzadas y alianzas estratégicas. Roma no solo conquistó territorios, también
unificó culturas y creó un imperio que duró siglos.
Persona 2 – Aportes de Roma
Título sugerido: La herencia que aún vivimos
Derecho Romano: Creó leyes escritas y universales que inspiran sistemas jurídicos
actuales.
Lengua: El latín fue base de las lenguas romances (español, francés, italiano,
portugués, rumano).
Arquitectura e ingeniería: Acueductos, anfiteatros, termas y carreteras que
perduraron siglos.
Organización urbana: Ciudades planificadas con foros, baños públicos y
alcantarillado.
Calendario: Reforma juliana, base del calendario gregoriano que usamos hoy.
Cultura y educación: Difusión de literatura, filosofía y arte grecorromano.
Legado: Roma no solo gobernó territorios, sino que moldeó la forma en que vivimos,
hablamos y organizamos nuestras sociedades.
Persona 1 – Causas de la caída del Imperio Romano de
Occidente
Título sugerido: El principio del fin
Crisis interna: Corrupción, inestabilidad política y frecuentes cambios de emperador.
Problemas económicos: Altos impuestos, inflación y dependencia de esclavos que
frenó la innovación.
Debilidad militar: Uso de mercenarios poco leales y dificultad para defender
fronteras extensas.
Presión externa: Invasiones de pueblos bárbaros como visigodos, vándalos y hunos.
Hecho clave: En 476 d.C., Odoacro depuso al último emperador romano de
Occidente, Rómulo Augústulo, marcando el fin del imperio occidental.
Persona 2 – Consecuencias de la caída del Imperio
Romano de Occidente
Título sugerido: Del Imperio a la Edad Media
Fragmentación política: El territorio se dividió en reinos germánicos independientes.
Declive urbano: Muchas ciudades se despoblaron y la vida se volvió más rural.
Retroceso cultural: Disminuyó la educación y el comercio; se perdieron
conocimientos técnicos.
Cristianismo: La Iglesia se fortaleció como principal institución unificadora.
Transición histórica: Se inició la Edad Media en Europa occidental, con un nuevo
orden feudal y cultural.