04 Ritual de Catecumenado - DIDIPAC TABASCO
04 Ritual de Catecumenado - DIDIPAC TABASCO
DEL
CATECUMENADO
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PRIMER GRADO
Pentecostés
INDICACIONES:
1.- Los candidatos, sus padrinos, sus catequistas y la comunidad, se reúnen en la entrada del
templo.
2. - El sacerdote acude hacia la puerta del templo, revestido con el alba y la estola.
3. - El sacerdote, saluda y recibe cordialmente a los candidatos y manifiesta a todos el gozo de
la Iglesia por el paso que dan en su camino espiritual, invitándolos a que pasen al interior del
templo.
4. - Detrás del sacerdote irán todos los candidatos, junto con la comunidad que los acompaña,
mientras se canta "que alegría cuando me dijeron...."
El sacerdote pregunta de manera general; cada uno de los candidatos responde de manera
personal o si cree conveniente el sacerdote puede llamar a cada uno por su nombre, en todo
caso los candidatos responderán: presente.
Sacerdote:
¿Cómo te llamas?
Candidatos: N.........
Sacerdote:
¿Qué pides a la Iglesia de Dios?
Candidatos: La Fe
Sacerdote:
¿Qué te da la Fe?
NB. También puede hacer las preguntas el celebrante con otras palabras y admitir respuestas
libres y espontáneas de los candidatos; después de la primera interrogación, para lo cual
habrá que preparar a los candidatos, p. e.: ¿Qué pides? ¿Qué quieres? ¿Para qué?, se puede
responder: La gracia de Dios, El ingreso en la Iglesia, o bien: La vida eterna, u otra respuesta
conveniente, a las cuales el celebrante acomodará sus preguntas sucesivas.
Después, el sacerdote vuelto a los responsables y a la comunidad, los interroga con las
siguientes palabras:
Ustedes los responsables de estos candidatos, que ahora presentan a la Iglesia,
y todos ustedes, hermanos de esta comunidad, ¿están dispuestos a ayudarlos a
encontrar y a seguir a Cristo?
A continuación se realiza el rito de las renuncias, en las que se pide al catecúmeno que debe
dejar cualquier tipo de creencias y supersticiones.
Donde esté en boga el culto de adoración a las potestades de las tinieblas, o de evocación de
los espíritus de los muertos o las prácticas mágicas para conseguir la protección de lo alto,
culto de la santa muerte, donde exista la práctica de la brujería o hechicería, se puede, ajuicio
de las Conferencias Episcopales, introducir en todo o en parte el primero de los exorcismos y
la primera renuncia, como sigue:
Sopla suavemente sobre cada uno, aunque la formula sea general (se omite el soplo si cree el
celebrante que no sea conveniente o provoque rechazo; se sustituye el signo extendiendo la
mano sobre sus cabezas)
El sacerdote con la mano derecha extendida hacia los candidatos, dice la siguiente fórmula:
Ahuyenta, Señor, con la fuerza tu Espíritu, a los espíritus malignos, mándales
que se retiren, porque tu Reino está cerca.
Por la gracia de Dios, ustedes han sido llamados a reconocer, adorar y servir al
solo Dios verdadero y a su enviado Jesucristo. Por lo tanto, es necesario que
renuncien públicamente a los falsos dioses y a su culto.
¿Renuncian ustedes a los falsos dioses y a su culto, para seguir el camino de
Cristo y de su Evangelio?
Sacerdote:
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¿Renuncian al culto a Buda, a la idolatría, a las brujerías, a la lectura de las
cartas, a los amuletos, a las adivinaciones, a la consulta de la ouija y del
horóscopo y a las sesiones espiritistas...?
Sacerdote:
Ustedes, los responsables de los candidatos, y todos ustedes, los aquí
presentes, que acaban de escucharlos hacer sus renuncias, ¿Son testigos de
que ellos han elegido a Cristo, el Señor, y quieren servirlo sólo a Él?
Sacerdote:
¿Están dispuestos a ayudarlos a encontrar y a seguir a Cristo?
Sacerdote:
Ahora pues, queridos candidatos, acérquense con sus padrinos para que
reciban la señal de la cruz, signo de su nueva situación.
Cada uno se acerca con su padrino al Sacerdote, que traza una cruz en la frente del
catecúmeno, diciendo:
Sacerdote:
N... recibe la cruz en la frente: Cristo te fortalece con el signo de su amor.
Aprende ahora a conocerlo y a seguirlo.
Después de que los catecúmenos han sido signados en la frente por el Sacerdote, son
signados también por los padrinos o los catequistas, pero las fórmulas siempre las dice el
Sacerdote.
Mientras signan los oídos:
Sacerdote:
Reciban la señal de la cruz en los oídos, para que escuchen la voz del Señor.
NB. Las signaciones, si se cree conveniente, se terminan con una alabanza a Cristo, p. e:
Después, sólo el Sacerdote, hace la señal de la cruz sobre los candidatos, sin tocarlos,
mientras dice:
Yo los signo a todos ustedes en el nombre del Padre y del Hijo + y del Espíritu
Santo, para que vivan por los siglos de los siglos.
Candidatos: Amén.
Sacerdote:
Oremos.
Padre de bondad, escucha benignamente nuestras oraciones; y a estos
catecúmenos, N. y N., a quienes hemos marcados con la señal de la cruz de
Cristo, protégelos con su fuerza, para que, prosiguiendo el camino de su
iniciación salvadora, puedan llegar, por la observancia de tus mandamientos, a
la gloria del nuevo nacimiento bautismal.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
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N. y N., ahora les invito, para que tengan parte con nosotros en la mesa de la
Palabra de Dios.
Sacerdote:
Siéntense, para que tomen parte con nosotros en la mesa de la Palabra de Dios.
LECTURAS Y HOMILIA.
Cuando los catecúmenos se han colocado en sus asientos, el celebrante les habla
brevemente, mostrándoles la dignidad de la Palabra de Dios, que se anuncia y se escucha en
la Iglesia.
Sacerdote:
Recibe el Evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios.
Si se entregan las cruces en lugar de los Evangelios, el catecúmeno dará una respuesta en
consonancia con el obsequio y las palabras del sacerdote.
Sacerdote:
Después de haber aceptado llevar un camino de preparación, nuestros
catecúmenos inscritos están dispuestos a caminar hacia la gracia de Dios.
Ahora, todos nosotros vamos a orar por ellos, para que puedan felizmente
continuar el camino de preparación, y puedan llegar a participar plenamente con
nosotros de la vida de Cristo, en la Iglesia, cuando reciban los sacramentos de
Iniciación Cristiana:
Lector:
- Para que el Padre celestial les revele cada día más a Cristo, el Señor. Oremos.
R. Te rogamos, Señor.
- Para que acojan con valiente y decidido corazón la voluntad de Dios. Oremos.
- Para que en su camino reciban nuestra ayuda sincera y constante. Oremos.
- Para que prosigan su camino sostenido por nuestro amor y nuestro apoyo. Oremos.
- Para que sus corazones y los nuestros sean cada vez más sensibles a las necesidades de
los demás. Oremos.
- Para que, a su debido tiempo, sean dignos de recibir el Bautismo y sean renovados por la
gracia del Espíritu Santo. Oremos.
NB: Se añaden las peticiones acostumbradas por la Iglesia y por todo el mundo.
Oración conclusiva
R. Amén.
El sacerdote los exhorta para que traten de vivir conforme a la palabra que han escuchado y
los despide:
Los catecúmenos pueden ir en paz, y que el Señor los acompañe.
NB1: El catequista responsable, los conduce hacia un lugar ya preparado y adecuado donde
pueda continuar con su catequesis de formación o, retomando lo realizado en el rito de
introducción lo reflexiona y profundiza con los catecúmenos.
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TIEMPO DEL CATECUMENADO Y SUS RITOS (RICA 98-112)
NB1: Terminadas las súplicas, iniciado el tiempo propiamente del catecumenado, se puede
realizar un exorcismo menor y una bendición, estructurados en forma de súplica y de manera
positiva, lo cual muestran a los catecúmenos la verdadera condición de la vida espiritual, la
lucha entre la carne y el Espíritu, la importancia de la abnegación para alcanzar las
bienaventuranzas del Reino de Dios y la constante necesidad del auxilio divino. Con esto el
catecúmeno iniciará un caminar durante un año o seis meses según se determine.
Estos exorcismos menores o bendiciones, pueden ser realizados incluso por un catequista,
que haya sido delegado por el Obispo o párroco, dentro de una celebración de la Palabra y,
en casos especiales, en privado para cada catecúmeno.
NB2: Se aconseja que después del tema Vil, correspondiente a la catequesis catecumenal, se
pueda proceder a los primeros exorcismos, llamados menores.
ORACIÓN DE EXORCISMO
Oremos.
Dios y Padre nuestro, creador y salvador de todos los hombres, que por amor
creaste a estos catecúmenos, los acogiste con misericordia, y te has dignado
llamarlos; mira hoy sus corazones, y ve cómo están esperando a tu Hijo;
cuídalos con tu providencia y realiza en ellos tu amoroso designio de salvación,
para que, unidos firmemente a Cristo, sean contados entre sus discípulos aquí
en la tierra y puedan alegrarse de ser reconocidos por él en el cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
El Sacerdote extiende las manos hacia los catecúmenos haciendo la siguiente oración:
Oremos.
Dios y Padre nuestro, que por medio de tus santos profetas dijiste a los que se
acercan a ti; “Lávense y purifiqúense”, y por Cristo estableciste el nuevo
nacimiento espiritual, mira ahora a estos siervos tuyos que se preparan
diligentemente al bautismo y, fiel a tus promesas, bendícelos y santifícalos, para
que, capacitados para recibir tus dones, merezcan llegar a la adopción filial y
formar parte de tu Iglesia”. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
Catecúmenos:
Demos gracias a Dios.
El catequista responsable, los conduce hacia un lugar ya preparado y adecuado donde pueda
continuar con su catcquesis de formación o, retomando lo realizado en el rito de introducción
lo reflexiona y profundiza con los catecúmenos.
NB2: Desde el tiempo del catecumenado, hay que promover a la santificación del domingo.
Prepárense celebraciones especiales de la Palabra de Dios, con las finalidades siguientes:
a) Grabar la doctrina transmitida.
b) Hacerles gustar los distintos aspectos y formas de la oración.
c) Explicarles los signos, acciones y tiempos del misterio litúrgico.
d) Integrarlos poco a poco en los actos de culto de toda la comunidad. Para ello se requiere
un acompañamiento cercano de parte del catequista.
Indicaciones:
Antes de la celebración, los catequistas llamarán por su nombre a cada catecúmeno para que
ocupe su lugar dentro del templo.
La Eucaristía se inicia como de costumbre.
En la homilía se menciona la aceptación de los mismos en la Iglesia, así como el compromiso
aceptado por ellos, sus padrinos, catequistas y la comunidad entera, de perseverar en la fe.
Coordinador (a):
Padre, ante la proximidad de las fiestas pascuales, los catecúmenos aquí presentes,
confiados en la Gracia de Dios y ayudados por el ejemplo y las oraciones de la comunidad,
piden ser admitidos a los Sacramentos del Bautismo, Confirmación y Eucaristía, después de la
conveniente preparación y de la celebración de los diversos escrutinios.
Sacerdote:
Acérquense los que van a ser elegidos, acompañados por sus padrinos.
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Los candidatos son llamados por su nombre y cada uno se adelanta con el padrino (o
madrina) y se coloca de pie ante el sacerdote.
Sacerdote:
La Iglesia de Dios desea saber con seguridad si estos catecúmenos son idóneos
para formar parte del grupo de los elegidos, que deben participar en los
sacramentos de la iniciación cristiana en las próximas solemnidades de la
Pascua.
Sacerdote:
¿Han comenzado a vivir conforme a la palabra recibida?
Sacerdote:
¿Han participado en la vida y en la oración de la comunidad?
Sacerdote:
¿Juzgan ustedes ante Dios que los candidatos son dignos de ser admitidos a los
sacramentos de la iniciación cristiana?
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¿Quieren ser iniciados en los sacramentos de Cristo: el Bautismo, la
Confirmación y la Eucaristía?
Sacerdote:
Entonces, por favor, den sus nombres.
El Sacerdote recibe la lista de los nombres de los candidatos para testimoniar que la Iglesia
recibe a los candidatos.
El Sacerdote recibe la lista de nombres de los catecúmenos, si son muchos, o nombra a cada
uno para que se presenten, diciendo cada catecúmeno: Presente.
Terminada la inscripción de los nombres, el Sacerdote, se dirige a los candidatos con estas
palabras:
N. y N., queridos catecúmenos, han sido elegidos para recibir los sacramentos
de la iniciación cristiana en la próxima Vigilia Pascual.
Sacerdote:
Ahora los exhorto a que, confiados en la gracia divina, prometan fidelidad al
Señor, que permanece fiel a su llamamiento, y a que luchen por alcanzar la
plena realización de la elección de que hoy han sido objeto.
El Sacerdote invita a los padrinos a dar un abrazo a sus ahijados, para indicar así la
aceptación de su encargo.
Sacerdote:
Queridos hermanos, empezado el camino de la Cuaresma como preparación a
los misterios salvadores de la pasión y resurrección del Señor, estos elegidos, a
quienes conducimos con nosotros a los sacramentos pascuales, cuentan con el
ejemplo de nuestra propia renovación. Roguemos al Señor por ellos y también
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por nosotros, para que, mutuamente estimulados, nos hagamos dignos de las
gracias pascuales.
Catequista:
- Por los catecúmenos, para que, recordando este gran día de su elección, permanezcan
siempre agradecidos a la misericordia de Dios y aprovechen este tiempo de gracia.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Por sus catequistas, para que les sepan presentar la fuerza salvadora de la Palabra de Dios.
R.
Catequista:
- Por sus padrinos, para que, en la vida privada y en sus relaciones sociales, les muestren el
espíritu del Evangelio.
R.
Catequista:
- Por sus familiares, para que, no poniendo algún impedimento, los ayuden a seguir la
inspiración del Espíritu Santo.
R.
Catequista:
- Por nuestra comunidad cristiana, para que, en esta cuaresma de testimonio de caridad y de
perseverancia en la oración.
R.
Catequista:
- Por todos los que aún permaneces en la duda, para que, confiando en Cristo, lleguen pronto
a participar de nuestra comunión fraterna.
R.
NB: Se añaden las peticiones acostumbradas por la Iglesia y por todo el mundo.
El Sacerdote con las manos extendidas hacia los elegidos, concluye la súplica con está
oración:
Dios nuestro, creador y salvador del género humano, mira con amor a éstos que
has escogido para que sean tus hijos de adopción y agrégalos a la Nueva
Alianza como un retoño de nueva descendencia, para que, hechos herederos de
la promesa se alegren de recibir, por la gracia, lo que no se puede conseguir por
la naturaleza.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
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El Sacerdote despide a los elegidos con estas palabras:
Queridos elegidos, han entrado junto con nosotros en el camino de la Cuaresma,
Cristo será para ustedes el camino, la verdad y la vida, sobre todo en los
próximos escrutinios, en los cuales se reunirán de nuevo con nosotros. Ahora
pueden irse en la paz del Señor.
Elegidos: Amén.
Los elegidos salen del templo hacia el salón contiguo. Cuando han salido, se prosigue la
Eucaristía con la proclamación del Credo, junto con los fieles.
En este domingo no está determinado algún rito propio, sin embargo se puede preparar la
participación de los elegidos. Realizando las suplicas por los elegidos, realizando los
exorcismos menores y la bendición, como continuidad de su camino catecumenal... todo esto
con un sentido penitencial, de conversión y preparación del corazón.
Después de la homilía, el sacerdote invita a los elegidos a ponerse de rodillas junto a sus
padrinos, quienes permaneciendo de pie pueden colocar su mano derecha sobre el hombro
de sus respectivos ahijados, la asamblea permanece sentada:
R. Escúchanos Padre.
Lector:
- Para que ante Jesús, el Señor, podamos mostrar nuestros sentimientos de gratitud y de fe,
reguemos al Señor.
R. Escúchanos Padre.
Lector:
- Para que traigamos a la memoria con sinceridad nuestra ligereza y pecados, roguemos al
Señor.
R. Escúchanos Padre.
Lector:
- Para que la sencillez de los hijos de Dios confesemos nuestra fragilidad y nuestras culpas,
roguemos al Señor.
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R. Escúchanos Padre.
Lector:
- Para que desahoguemos ante Cristo nuestro dolor por los pecados que hemos cometido,
roguemos al Señor.
R. Escúchanos Padre.
Lector:
- Para que seamos liberados de los males presentes y preservados de los futuros, roguemos
al Señor.
R. Escúchanos Padre.
Lector:
- Para que aprendamos de nuestro Padre celestial que su amor divino supera todos los
pecados de los hombres, roguemos al Señor.
R. Escúchanos Padre.
EXORCISMO
Terminadas las súplicas se pasa inmediatamente al exorcismo menor, que puede ser
realizado incluso un catequista, ya que esta hecho en una formula positiva, no deprecativa,
igualmente la bendición. A menos que el párroco determine que solo el Diácono lo pueda
hacer.
Sacerdote:
Oremos.
Dios y Padre nuestro, creador y salvador de todos los hombres, que por amor
creaste a estos elegidos, los acogiste con misericordia, y te has dignado
llamarlos; mira hoy sus corazones, y ve como están esperando a tu hijo;
cuidados con tu providencia y realiza en ellos tu amoroso designio de salvación,
para que, unidos firmemente a Cristo, sean contados entre sus discípulos aquí
en la tierra y puedan alegrarse de ser reconocidos por él en el cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
El Sacerdote extiende las manos hacia los elegidos haciendo la siguiente oración:
Oremos.
Dios y Padre nuestro, que por medio de tus santos profetas dijiste a los que se
acercan a ti: “Lávense y purifiqúense”, y por Cristo estableciste el nuevo
nacimiento espiritual, mira ahora a estos siervos tuyos que se preparan
diligentemente al bautismo y, fiel a tus promesas, bendícelos y santifícalos, para
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que, capacitados para recibir tus dones, merezcan llegar a la adopción filial y
formar parte de tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
Elegidos: Amén.
Indicaciones:
El primer escrutinio se celebra empleando las fórmulas señaladas en el Misal y en Leccionario
III, con el Evangelio de la Samaritana.
Terminada la homilía los elegidos con sus padrinos se colocan de pie ante el Sacerdote, éste
invita a la comunidad a orar en silencio por los elegidos.
Dirigiéndose a los catecúmenos el sacerdote les invita también a orar en silencio y a ponerse
de rodillas, con las siguientes palabras:
Mientras se hace la súplica por los elegidos, los padrinos, (quienes permanecen de pie junto a
sus respectivos ahijados,) colocan la mano derecha sobre el hombro de su elegido.
Sacerdote:
-Oremos por los elegidos, a quienes la Iglesia ha escogido amorosamente
después de un largo camino, para que, concluida su preparación, en las
próximas fiestas de Pascua encuentren a Cristo en sus sacramentos.
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Catequista:
- Para que mediten en su corazón la Palabra de Dios y la gusten cada día más
profundamente, roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que conozcan a Cristo, que vino a salvar lo que estaba perdido. , roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que, con corazón humilde, se reconozcan pecadores. , roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que rechacen sinceramente lo que en sus costumbres ofendan a Cristo, roguemos al
Señor.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que el Espíritu Santo, que conoce todos los corazones, fortalezca con su vigor la
debilidad de estos elegidos, roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que, enseñados por el mismo Espíritu, conozcan el misterio de Dios y procuren
agradarle, roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que también sus familias pongan su esperanza en Cristo y encuentren en Él la paz y la
santidad, roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que también nosotros cambiemos nuestra mentalidad, dirijamos nuestro corazón a Dios
y practiquemos las obras de caridad, preparándonos así a las fiestas pascuales, roguemos al
Señor.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que el Señor fortalezca a los débiles, levante a los caídos, conduzca a los extraviados y
conceda a todos la redención, roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor.
NB: Se añaden las peticiones acostumbradas por la Iglesia y por todo el mundo.
EXORCISMO
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Después el Sacerdote, vuelto hacia los elegidos, dice con las manos juntas:
Oremos.
Dios y Padre nuestro, que nos enviaste como Salvador a tu Hijo, concédenos
que estos catecúmenos, que a ejemplo de la Samaritana buscan el agua viva,
convertidos por la palabra del Señor, se reconozcan prisioneros de sus pecados
y debilidades, no permitas que, por confiar vanamente en sí mismos, sean
engañados por el demonio, antes bien, líbralos del espíritu de la mentira, para
que, al reconocer su pecado, reciban plena purificación espiritual y puedan
emprender el camino de la salvación, por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
Los elegidos se ponen de pie y formados en fila pasan uno por uno, ante el Sacerdote, quien
impone la mano en silencio a cada uno. Mientras se canta “Sáname Señor”.
Enseguida, con las manos extendidas sobre los elegidos, el Sacerdote prosigue:
Sacerdote:
Acérquense los elegidos para que reciban de la Iglesia el símbolo de la fe.
Los elegidos se ponen de pie y se forman en fila ante el Sacerdote, quien se dirige a ellos con
estas palabras:
Muy amados elegidos, escuchen las palabras de la fe, por la cual recibirán la
justificación; son pocas, pero contienen grandes misterios. Recíbanlas y
consérvenlas con sincero corazón.
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Se invita a la comunidad a ponerse de pie. Sólo el Sacerdote y la comunidad rezan el Credo.
Los elegidos pasan ante los catequistas que les hacen entrega del símbolo de la Fe (pero no
lo recitan).
La comunidad ora en silencio, después el Sacerdote con las manos extendidas sobre los
elegidos dice:
Te suplicamos, Señor, fuente de la luz y de verdad, que tu eterna y justísima
bondad descienda sobre estos siervos tuyos, purifícalos y santifícalos, dales la
verdadera ciencia, la firme esperanza y la santa doctrina, para que puedan llegar
a recibir la gracia del bautismo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
Elegidos: Amén.
Indicaciones:
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Previamente las y los catequistas habrán preparado en forma digna y elegante la oración del
Padre Nuestro para cada uno de los catecúmenos que estén preparando.
ORACION EN SILENCIO
El Sacerdote se dirige a los fieles invitándolos a orar en silencio por los elegidos pidiendo el
espíritu de conversión; luego se dirige a los elegidos y los invita también a orar en silencio y a
arrodillarse.
Continúa el sacerdote con las siguientes palabras:
Mientras se hace la súplica por los elegidos, los padrinos ponen la mano derecha sobre el
hombro de su ahijado.
La comunidad se pone de pie.
Sacerdote:
Oremos por estos elegidos, que han sido llamados por Dios, para que se
conserven santos en él y den testimonio válido de las palabras de vida eterna.
Catequista:
- Para que, iluminados por la verdad de Cristo, alcancen y conserven siempre la libertad de
sus pensamientos y sus corazones. Oremos.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que, penetrados por la sabiduría de la cruz, puedan gloriarse en Dios, que confunde la
sabiduría de este mundo. Oremos.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que, librados por el poder del Espíritu Santo, dejen todo temor y vivan llenos de
confianza filial. Oremos.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que, dóciles al Espíritu Santo, busquen siempre lo que es ben y justo. Oremos.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que todos los que sufren persecución por el nombre de Cristo sean ayudados por Él.
Oremos.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
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- Para que las familias y los pueblos que son obstaculizados en el camino de la fe consigan la
libertad de creer en el Evangelio. Oremos.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que nosotros, apreciando rectamente los valores humanos, permanezcamos fieles al
espíritu evangélico. Oremos.
R. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que el mundo entero, amado por el Padre, pueda llegar en la Iglesia a su libertad plena
y espiritual. Oremos.
R. Te rogamos, Señor.
EXORCISMO.
Después el Sacerdote vuelto hacia los elegidos, dice con las manos juntas:
Oremos.
Padre clementísimo, que concediste al ciego de nacimiento creer en tu hijo y
llegar, por esta fe, al reino de tu luz, concede a estos elegidos tuyos que, libres
de los engaños que los ciegan y arraigados firmemente en la verdad, lleguen a
ser para siempre hijos de la luz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
Los elegidos se ponen de pie y formados en fila, pasan uno por uno ante el Sacerdote, quien
les impone la mano en silencio a cada uno. Se canta: “Vaso Nuevo”.
Los elegidos vuelven a sus lugares y en silencio nuevamente se arrodillan.
Todos: Amén.
Sacerdote:
Que pasen los que van a recibir la Oración Dominical.
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Los elegidos pasan a recoger de mano del catequista la oración. Mientras se canta “Tuyo
Soy".
Enseguida el Sacerdote, con las manos extendidas hacia los elegidos dice:
Dios todopoderoso y eterno, que haces siempre fecunda a tu Iglesia con una
nueva descendencia, aumenta la fe y el conocimiento a nuestros elegidos, para
que vueltos a nacer en la fuente del bautismo, sean agregados a tus hijos de
adopción. Por Jesucristo nuestro Señor.
Todos: Amén.
Elegidos: Amén.
Terminada la homilía los elegidos con sus padrinos, se ponen de pie ante el Sacerdote, éste
en primer lugar invita a orar en silencio por los elegidos, pidiendo para ellos el espíritu de
conversión y el sentido del misterio del pecado y de la muerte, así como la esperanza en la
vida eterna de los hijos de Dios, luego, vuelto hacia los elegidos, los invita a orar en silencio
con estas palabras:
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Mientras se hace la súplica por los elegidos, los padrinos colocan la mano derecha sobre el
hombro de su ahijado.
Sacerdote:
Oremos por estos elegidos de Dios, para que, incorporados a la muerte y
resurrección de Cristo por el bautismo, puedan superar con la gracia de los
sacramentos, el doloroso trance de la muerte.
Catequista:
- Para que sean fortalecidos por la fe contra los engaños del mundo. Oremos.
R/. Te rogamos, Señor.
Catequista:
- Para que se muestren siempre agradecidos a la elección divina, por la que salieron de si
ignorancia de la esperanza eterna y han emprendido el camino de la salvación. Oremos. R/.
Catequista:
- Para que, con el ejemplo y la oración de los elegidos que dieron su vida por Cristo, se abran
a la esperanza de la vida eterna. Oremos. R/.
Catequista:
- Para que todos nuestros elegidos aborrezcan el pecado, que destruye la vida de la gracia.
Oremos. R/.
Catequista:
- Para que los que se afligen con la muerte de sus seres queridos encuentren consuelo en
Cristo. Oremos. R/.
Catequista:
- Para que también nosotros, al celebrar de nuevo las fiestas pascuales, nos afirmemos en la
esperanza de resucitar con Cristo. Oremos. R/.
Catequista:
- Para que todo el mundo, creado por designio amoroso de Dios, sea vivificado con el
crecimiento de la fe y de la caridad. Oremos. R/.
EXORCISMO
Oremos.
Padre, que tienes y das la vida eterna, Dios de vivos y no de muertos, que
enviaste a tu Hijo como mensajero de la vida, para arrancar a los hombres del
reino de la muerte y llevarlos a la resurrección, libra a estos elegidos del poder
mortal del espíritu maligno, para que puedan recibir la vida nueva de Cristo
resucitado y ser testigos de su misterio pascual.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
Los elegidos se ponen de pie y pasan ante el Sacerdote quien impone la mano en silencio a
cada uno de los elegidos. Regresan a sus lugares y se arrodillan.
Mientras se canta “Un día caminaba" ó “El auxilio me viene del Señor’.
Todos: Amén.
El sacerdote dice:
Acérquense los elegidos para que reciten el Símbolo de la Fe.
Oremos.
Concede, Señor a nuestros elegidos, que acogieron el designio de tu amor y los
misterios de la vida de Cristo, para que confesando una misma fe con los labios
y el corazón, cumplan con las obras de tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
Todos: Amén.
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Te suplicamos, Señor, fuente de luz y de verdad, que tu eterna y justísima
bondad descienda sobre estos siervos tuyos, purifícalos y santifícalos, dales la
verdadera ciencia, la firme esperanza y la santa doctrina, para que puedan llegar
a recibir la gracia del bautismo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
Sacerdote:
Pueden ir en paz, y que el Señor esté siempre con ustedes.
Elegidos: Amén.
NB. Después del 5o. Domingo durante la semana Santa, el Jueves en la recepción de los
Santos Oleos o el Sábado Santo por la mañana, se puede realizar el siguiente rito. Si no
tendrá que hacerse en este momento.
Los elegidos pasan en orden ante el Sacerdote; toca con el pulgar los oídos y la boca,
diciendo la fórmula completa:
“Effetá”, que quiere decir: “Ábrete”, a fin de que proclames la fe que escuchaste,
para alabanza y gloria de Dios.
Elegidos: Amén.
Los elegidos van pasando ante el Sacerdote quién los va ungiendo en el pecho.
Mientras se canta “El Señor es mi Luz y mi Salvación”, “Un solo Señor, una sola Fe” u otro
canto adecuado.
Sacerdote:
Queridos elegidos, pueden ir en paz y que el Señor esté siempre con ustedes.
Elegidos: Amén.
Los elegidos salen al atrio donde recibirán algunas indicaciones de sus catequistas.
VIGILIA PASCUAL
Indicaciones:
Los elegidos con su vestidura morada que traen encima de su ropa blanca, se acercan a la
fuente bautismal, si son pocos, de lo contrario desde su lugar se preparan.
El Equipo de Liturgia, previamente habrá preparado todo lo necesario para la celebración.
La Pila Bautismal, el Cirio y el Santo Crisma, sobre todo, éste último en una mesita adornada
con flores, estarán a la vista de los fieles y cerca del ambón.
25
LETANIAS
La Asamblea se pone de pie en razón de la Victoria de Cristo, las letanías en está ocasión, se
recitan de pie.
Se cantan las letanías, añadiendo el nombre del Santo Patrón, de cada uno de los
catecúmenos, si lo hay:
Dios nuestro, que con tu poder invisible realizas obras admirables por medio de
los signos de los sacramentos y has hecho que tu creatura, el agua, signifique
de muchas maneras la gracia del bautismo.
Dios nuestro, cuyo espíritu aleteaba sobre la superficie de las aguas en los
mismos principios del mundo, para que ya desde entonces el agua recibiera el
poder de dar la vida.
Dios nuestro, que incluso en las aguas torrenciales del diluvio prefiguraste el
nuevo nacimiento de los hombres, al hacer que de una manera misteriosa, un
mismo elemento diera fin al pecado y origen a la virtud.
Dios nuestro, que hiciste pasar a pie enjuto por el mar Rojo a los hijos de
Abraham, a fin de que el pueblo liberado de la esclavitud del faraón, prefigurara
al pueblo de los bautizados.
Dios nuestro, cuyo Hijo, al ser bautizado por el precursor en el agua del Jordán,
fue ungido por el Espíritu Santo; suspendido en la cruz, quiso que brotarán de su
costado sangre y agua; y después de su resurrección mandó a sus apóstoles; “Id
y enseñad a todas las naciones bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo
y del Espíritu Santo”.
Mira ahora a tu iglesia en oración y abre para ella la fuente del bautismo. Que
por la obra del Espíritu Santo esta agua adquiera la gracia de tu Unigénito, para
que el hombre, creado a tu imagen, limpio de su antiguo pecado por el
sacramento del bautismo, renazca a la vida nueva por el agua y el Espíritu
Santo. •
27
En este momento el Sacerdote introduce el Cirio Pascual en la Fuente Bautismal tres veces
diciendo:
Te pedimos, Señor, que el poder del Espíritu Santo, por tu Hijo, descienda sobre
el agua de esta fuente,
Asamblea: Amén.
RENUNCIA
Sacerdote:
¿Renuncian al pecado, para que puedan vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Sacerdote:
¿Renuncian a las seducciones del mal, para que el pecado no los esclavice?
Sacerdote:
¿Renuncian a Satanás, padre y autor del pecado?
NB. Cuando no ha tenido lugar la unción con el óleo de los catecúmenos, es en este momento
donde se realiza e incluso, si por cuestiones extraordinarias, no se tiene el óleo se bendice en
este momento. Una vez bendecido, el sacerdote dice la siguiente oración:
Que sea tuya la fuerza de Cristo, el Salvador, cuyo signo es este óleo de
salvación con que los ungimos, en el nombre del mismo Cristo, Señor nuestro,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Elegidos:
Amén.
Cada elegido es ungido con el óleo de los catecúmenos en el pecho o en las manos, o
también en otras partes del cuerpo, si parece conveniente.
28
PROFESIÓN DE FE
Una vez terminada la unción, el sacerdote prosigue dirigiéndose a los elegidos:
¿Creen en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Elegidos:
Sí, creo.
Sacerdote:
¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de la Virgen
María, murió y fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la
derecha del Padre?
Elegidos:
Sí, creo.
Sacerdote:
¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los
santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida
eterna?
Elegidos:
Sí, creo.
Los elegidos con sus padrinos, se forman y van pasando uno a uno para ser bautizados.
Mientras se realiza el sacramento se canta “Un solo Señor, una sola Fe”, “Todos unidos” u
otro canto apropiado. El padrino o la madrina, o ambos, colocan la mano derecha sobre el
hombro derecho del elegido.
Sacerdote:
N., yo te bautizo en el nombre del Padre
(primera infusión)
y del Hijo
(segunda infusión)
y del Espíritu Santo
(tercera infusión).
29
Los recién bautizados, ayudados por sus padrinos, comienzan a quitarse la vestidura morada,
mientras el sacerdote continúa diciendo:
Que esta vestidura blanca sea el símbolo de su nueva dignidad de cristianos.
Consérvenla así sin mancha hasta la vida eterna.
Bautizados:
Amén.
Terminado el rito de las vestiduras, el sacerdote dirigiéndose a los papas y padrinos dice:
Acérquense, padrinos y madrinas, para que entreguen la luz a los recién
bautizados.
Se acercan los padrinos, encienden las velas del Cirio Pascual y se las entregan a sus
ahijados. Mientras se canta “El Señor es mi Luz y mi Salvación”.
Cuando todos los recién bautizados tienen sus velas encendidas el Sacerdote dice:
Unidos a Cristo, han sido hechos luz. Caminen siempre como hijos de la luz,
para que, perseverando en la fe, puedan salir al encuentro del Señor con todos
los santos cuando él venga en su gloria al final de los tiempos.
CELEBRACIÓN DE LA CONFIRMACIÓN.
Los bautizados apagan sus velas, continúan de pie, inclinando la cabeza el sacerdote les dice:
Queridos hijos, ustedes ya han renacido en Cristo y han sido hechos miembros
suyos y de su pueblo sacerdotal. Ahora les falta recibir el Espíritu Santo, que ha
sido derramado sobre nosotros. Este Espíritu es el que el Señor envió a sus
Apóstoles el día de Pentecostés, y que por medio de ellos y de sus sucesores se
da a los bautizados.
Ustedes, pues, recibirán igualmente la fuerza del Espíritu Santo que nos ha sido
prometida, con la cual, configurados más perfectamente con Cristo, podrán dar
testimonio de la muerte y resurrección del Señor, y serán hechos miembros
activos de la Iglesia, para la edificación del cuerpo de Cristo en la fe y en el
amor.
El Sacerdote (teniendo a su lado a los demás sacerdotes que le ayudarán) con las manos
juntas y vuelto al pueblo dice:
Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, por estos hijos suyos, que
renacieron ya a la vida eterna por el Bautismo, para que envié abundantemente
sobre ellos el Espíritu Santo, a fin de que este mismo Espíritu los fortalezca con
la abundancia de sus dones y, con su unción, los configure perfectamente con
Cristo, el Hijo de Dios.
Los confirmados pasan ante el Sacerdote (y los presbíteros que lo ayudan), para la imposición
de las manos.
Todos: Amén.
Mientras la asamblea canta: “Manda el fuego”, “Pentecostés", “Día de Fiesta”, “Se Siente
Aquí”, “Ya Llegó, Ya Llego” u otro canto apropiado.
Confirmado: Amén.
Sacerdote:
La paz sea contigo.
‘Mientras se canta: “Espíritu Santo Ven, Ven”, “Divino Espíritu Bajad” u otro canto apropiado.
31
Hermanos, por medio del bautismo, hemos sido participes del misterio pascual
de Cristo; es decir, por medio del bautismo, hemos sido sepultados con él en su
muerte para resucitar con él a una vida nueva.
Por eso, después de haber terminado el tiempo de Cuaresma, que nos preparó
a la Pascua, es muy conveniente que renovemos las promesas de nuestro
bautismo, las cuales un día renunciamos a Satanás y a sus obras y nos
comprometimos a servir a Dios, en la santa Iglesia católica.
Sacerdote:
¿Renuncian ustedes a Satanás?
Sacerdote:
¿Renuncian a todas sus obras?
Sacerdote:
¿Renuncian a todas sus seducciones?
Sacerdote:
¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Sacerdote:
¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de la virgen
María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del
Padre?
Sacerdote:
¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los
santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la
vida eterna?
Sacerdote:
Que Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos liberó del
pecado y nos ha hecho renacer por el agua y el Espíritu Santo, nos conserve
con su gracia unidos a Jesucristo nuestro Señor, hasta la vida eterna.
Todos: Amén.
LITURGIA EUCARÍSTICA
Antes de la Comunión el Sacerdote recuerda a los nuevos cristianos el gran valor del misterio
eucarístico que es cumbre de la iniciación y el centro de toda la vida cristiana. Exhortará a los
neófitos para que en adelante y sobre todo a partir de todos los domingos de Pascua la
Celebración de la Eucaristía tendrá un significado especial al ser los invitados especiales al
Gran Banquete con Jesucristo.
Los nuevos cristianos pasan a comulgar con sus padrinos, papás y catequistas. Conviene
reciban la comunión bajo las dos especies.
¡ALELUYAj ¡RESUCITOj
EL TIEMPO DE LA MISTAGOGÍA
Para que los primeros pasos, de los neófitos sean más firmes, la comunidad de los fieles, los
padrinos y los pastores los ayudarán con solicitud y cordialidad en todo momento, para lograr
su plena y gozosa inserción en la comunidad.
Durante el tiempo pascual, en las celebraciones dominicales, los neófitos, junto con sus
padrinos, ocuparán un sitio especial en la asamblea de los fieles. En la homilía y, según la
ocasión, en la oración universal se les tendrá en cuenta.
Para terminar este tiempo de la “mistagogía”, en los días cercanos a Pentecostés se hará la
celebración, a la que pueden unirse festejos externos según las costumbres locales.
En el aniversario del Bautismo es de desear que los neófitos se reúnan de nuevo para dar
gracias a Dios, compartir su experiencia espiritual y tomar nuevas fuerzas.
Existen ya Diócesis que elaboran catequesis a propósito de este tiempo mistagógico, téngase
en cuenta, sobre todo, porque es una manera dar seguimiento a los neófitos y junto con ellos
profundizar en los grandes misterios recibidos y celebrados. El catequista elegido tendrá que
ser uno de los que ya han crecido y madurado en su fe. De ser posible que hayan vivido esta
experiencia catecumenal.
ANEXO
Este rito se celebrara a lo largo del proceso catecumenal, cuando se crea conveniente ya la finalidad
del rito es que logre darse cuenta de lo que significa el renacer a una vida nueva.
Es imposible cambiar el nombre por las cuestiones civiles que esto implica, pero si se le puede dar un
significado nuevo al nombre que ya tiene el catecúmeno.
Se puede realizar dentro de alguna celebración de la Palabra, de modo que se le pueda dar el
significado que se requiere.
Lo mismo sucede con la entrega de la Biblia. Conviene entregarla en una celebración especial para
darle su tiempo y sentido.
ENTREGA DE LA BIBLIA
Terminada la homilía, se hace la entrega de la Palabra. Esto sólo en caso de que ya el párroco haya
decido hacerlo o preparado con anterioridad con los catequistas, y sobre todo se haya instruido
convenientemente a los candidatos; se pueden distribuir, con dignidad y reverencia, la Palabra a cada
catecúmeno, usando para el caso alguna fórmula apropiada, por ejemplo:
Señor Jesús, abre mis ojos y mis oídos a tu Palabra. Que lea y escuche yo tu
voz y medite tus enseñanzas.
Despierta mi alma y mi inteligencia, para que tu Palabra penetre en mi corazón y
pueda yo saborearla y comprenderla.
Dame una gran fe en ti, para que tus palabras sean para mí otras tantas luces
que me guíen hacia ti por los caminos de la justicia y de la verdad.
Habla, Señor, que yo te escucho y deseo poner en práctica tu doctrina, porque
tus palabras son para mí, vida, gozo, paz y Felicidad
Habla, Señor, tú eres mi Señor y mi Maestro y no escucharé a nadie sino a ti.
Amén.
Sacerdote:
Recibe la Palabra de Dios donde está contenido el Evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios, a quien
haz de escuchar con el corazón de manera especial durante este tiempo de preparación, para entrar
en el camino de la salvación por medio de la iniciación cristiana.