01 Precatecumenado - Didipac Tabasco
01 Precatecumenado - Didipac Tabasco
DIDIPAC, TABASCO
SEDEC TABASCO I
PRECATECUMENADO
PRESENTACIÓN
INTRODUCCIÓN
Este folleto abre todo el proceso de preparación a los nuevos cristianos, de aquellos a los que se ha
ido a proponer el encuentro con Jesucristo y la conversión.
Esta etapa inicia con la BUSQUEDA DE LOS SIMPATIZANTES, a través del VISITEO en las casas y
de la INVITACIÓN expresa a integrarse a un proceso de preparación a la vida cristiana.
Se contempla que sea un compromiso comunitario que necesitará de VISITADORES de los diferentes
grupos, movimientos o pastorales de la parroquia o a quien se le asigne ésta tarea. Esta etapa de
búsqueda, visiteo e invitación, cumplirá su objetivo en la medida en que los más comprometidos sean
quienes realicen este momento, pues cada uno será capaz de disponerse a la búsqueda de hombres y
mujeres que no conocen, no saben o tienen inquietudes de cómo formarse como cristianos.
Los temas que se proponen para que a lo largo del visiteo se vayan realizando son: Dios nos Busca,
nos llama, nos ofrece la conversión de manera que conozcamos y gocemos su amor y, tener una
visión general sobre la religión católica.
Una forma de CÓMO buscar a esas personas seria ir por sectores o calles. Invitando, buscando,
preguntando casa por casa a sus habitantes la necesidad de encontrarse, conocer y amar a
Jesucristo.
Se ha pensado en TIEMPOS concretos en los cuales se inicia el proceso, se debe tomar en cuenta
que el proceso va de una cuaresma a otra. La primera cuaresma con la que se inicia el proceso sería
de la siguiente forma:
Primer momento: primera y segunda semana de cuaresma, con la visita a las casas por parte de los
misioneros, agentes o catequistas; su presentación y la finalidad de su visita. Llenar una ficha con los
datos de aquellas personas que acepten conocer y saber sobre este proceso.
Segundo momento: tercera semana de cuaresma, la entrega de una carta invitación donde se le dará
a conocer la fecha de la reunión en la que se dará inicio al proceso Kerigmático con las personas que
han aceptado.
Tercer momento: cuarta semana cuaresma, se realiza la reunión-convivencia con los simpatizantes,
se dan los tres temas iniciales.
Posteriormente, se darán los temas del kerigma. Una vez que se tengan los nombres y direcciones de
los simpatizantes se procede a darles estos temas, buscando de forma creativa la manera de dárselos.
Aunque existe una diversidad de formas, de esquemas y contenidos de los temas kerigmáticos,
proponemos este esquema básico:
- El Amor de Dios
1. 2.- El Pecado 3.- Jesucristo y la Salvación 4.- Fe y Conversión
5.- El Espíritu Santo 6.- La comunidad.
SEDEC TABASCO
l’RECA TECUM EN A DO
PRIMER MOMENTO
VISITA
Los visitadores deberán portar un gafete con fotografía, que los identifique como católicos,
enviados por el párroco.
Sugerencias para el momento de la visita:
- Debemos tener en cuenta que estos visitadores, son un grupo cuya misión es buscar
simpatizantes, no confundirlos con el grupo de evangelizadores o misioneros.
Ejemplo: soy fulano de tal, católico, pertenezco a la parroquia tal, o a la Ermita tal, el
Sacerdote fulano de tal, que es el párroco, nos ha enviado a visitarlos para conocerles, y
saber si les gustaría conocer más a Jesucristo y el plan de amor que Dios tiene para ustedes,
así mismo profundizar un poco más en la religión católica o si ya son o fueron católicos, saber
si hay algún miembro de la familia que no haya recibido los sacramentos de iniciación, para
que inicien un proceso de crecimiento en la fe, ya que se formará un grupo para que se
preparen a recibirlos. Quisiéramos saber si les interesa.
Otros familiares
NOTA: en caso de que la familia no sea católica, o no haya aceptado la invitación, anotar la
dirección y pasar los datos al equipo de misión o evangelización, para que los visiten.
SEGUNDO MOMENTO
Carta-invitación
El coordinador o el catequista encargado de los catecúmenos, elaborará una carta
invitando a un encuentro-convivencia, a las personas que en la encuesta dijeron no
tener los sacramentos y que sean de 15 años en adelante. Se sugiere que la hoja lleve
el membrete de la parroquia y también la firma del párroco. La entregarán con tiempo
suficiente para que puedan asistir todos.
Saludo
Invitación a una primera reunión: para conocernos y proponerte un camino de encuentro con
Jesucristo.
Firma.
TERCER MOMENTO
CONVIVENCIA Y ACOGIDA
c) Preparar gafetes
d) Recibirlos amablemente
2. Dinámica de presentación: de forma sencilla y breve que cada uno/a se presente:
nombre, lugar de donde vienen.
CATÓLICA
PRIMER TEMA
En todas las religiones el hombre busca a Dios. En el cristianismo Dios busca al hombre y le
hace una propuesta personal: “sígueme”.
Dios nos llama sólo por AMOR y para llamarnos no tiene necesidad de momentos
particulares, sino que lo hace en lo ordinario de nuestra vida y en nuestro trabajo diario: llamó
a Leví mientras cobraba los impuestos (Me 2,14) y a Pablo mientras va persiguiendo a los
cristianos (Hech. 9,1 ss).
El cristianismo, no es una ideología, sino es la relación interpersonal con Dios por medio
de Jesucristo, su Único Hijo, quien se encarnó en nuestra historia, y pide que tengamos fe
en él y seguirlo en el camino que Él mismo nos indica, pues Él es el Camino, la Verdad y la
Vida.
Dialoguemos:
1. ¿Tú cómo y cuándo haz sentido el deseo de ser cristiano?
2. ¿Crees que puedes y quieres responder a Jesucristo como a un amigo?
3. ¿Estas dispuesto/a a repensar y dejar lo que tengas que dejar, para seguir a Jesús que
te llama a seguirlo?
SEDEC TABASCO 7
l’RECATECDMENADO
SEGUNDO TEMA
CONVERTIRSE.
V Darle una nueva dirección a nuestra vida, es decir que su dirección de ahora en
adelante sea hacia Dios, amándolo y dejándonos amar por Él, de modo auténtico
y desinteresado.
Abandonando cualquier forma de idolatría.
V Alejarnos del pecado en forma radical y sincera
V Encaminar nuestros pasos en el verdadero camino que es Jesús
V Recomenzar de nuevo desde y en Cristo Jesús.
CREE EN EL EVANGELIO
Dialoguemos:
TERCER TEMA
La Iglesia Católica es la única Iglesia fundada por Dios mismo, pues viene de Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero, hasta nuestros días: viene directamente desde San Pedro, como el
primer Papa, hasta el Papa actual.
Hay personas buenas y sinceras en todas las religiones, pero la buena intención no puede
cambiar la Verdad. En realidad, en cada religión hay verdades parciales ... además de muchos
errores, sobre todo en algunas ... pero la plenitud de la Verdad, la Verdad completa, está en la
religión Católica.
Y la religión Católica es la única religión revelada por Dios mismo. Así de simple y
sencillo. Todas las demás religiones, monoteístas y politeístas, cristianas y no-cristianas,
anteriores y posteriores a Cristo, han sido inventadas por hombres, no por Dios.
Se escapa a este criterio el Judaismo, que es una religión revelada por Dios, pero que se
desvió al no creer que Jesucristo es Dios, y aunque creen en el Antiguo Testamento de la
Biblia como Palabra inspirada por Dios, pasan por alto las profecías que sobre Jesús están allí
y que se cumplieron ya.
La otra religión monoteísta (un solo dios) es el Islam, fundada por Mahoma, tampoco cree que
Jesucristo es Dios.
Las religiones no-teístas, que no rinden culto a ninguna divinidad, fueron también fundadas
por hombres: Budismo (por Buda), Confucianismo (por Confucio).
Y las politeístas, como el Hinduismo y Shintoismo, que creen que hay, no un Dios, sino varias
divinidades, aunque no tienen fundador específico, son también de origen humano.
Entre las religiones cristianas, originadas en la Reforma Protestante están: la Luterana
(fundada por Lutero), la Reformada (por Calvino), la Presbiteriana (por John Knox).
Luego fueron fundadas: la Anglicana (por Enrique VIII), la Bautista (por John Smith), de donde
se derivan las Evangélicas. Existen muchas, muchas más, todas fundadas por hombres, no
por Dios.
Las sectas modernas, como el Mormonismo y los Testigos de Jehová, fueron fundadas por
hombres.
La religión Ortodoxa se creó con el Cisma de Oriente (1054) causado por viejas diferencias
entre la Iglesia Griega y la Santa Sede.
De allí que sea la Iglesia Católica la única que puede trazar su historia, sin interrupción, desde
el primer Papa, San Pedro, designado por Jesucristo, su Fundador, hasta el actual Papa.
Y la religión Católica puede trazar su origen desde Abraham hasta el Papa actual ya que la
revelación de Dios (Yahvé) comenzó desde el Antiguo Testamento, con Abraham, Moisés, los
demás Patriarcas, los Profetas, etc. hasta culminar con Cristo, el Mesías prometido, Quien
fundó su Iglesia, la Iglesia de Cristo, que es hoy la Iglesia Católica, la cual fue llamada así a
partir del año 107 d.C. para significar que es “universal”.
SEDEC TABASCO 9
P REC A T EC U M E N A D O
San Pedro fue el primero en confesar la fe en Jesucristo Dios: "Tú eres el Mesías, el Hijo de
Dios vivo”. Y en ese mismo momento Jesús le anunció que ya no se llamaría Simón, sino
"Pedro” (roca-piedra) y que sobre él edificaría su Iglesia (Mt. 16, 13-19).
El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice al respecto: La Iglesia fue fundada por las
palabras y las obras de Jesucristo (#778). El Señor Jesús comenzó su Iglesia con el anuncio
de la Buena Noticia, es decir, con el anuncio de la llegada del Reino de Dios, el cual había
sido prometido desde hacía siglos en la Sagrada Escritura (#763). El germen y el comienzo de
la Iglesia fue “el pequeño rebaño” que Jesucristo reunió en torno suyo y del cual El mismo es
su Pastor (#764).
Sin embargo el Señor Jesús también dotó a su Rebaño de una estructura, que permanecerá
hasta el Fin de los Tiempos. Esa estructura consiste en la elección de los Apóstoles, con
Pedro a la cabeza. Así, con sus actuaciones en la tierra, Cristo fue preparando y edificando su
Iglesia. (Ver Catecismo de la Iglesia Católica #330,765)
Y prometió a sus Sucesores, los Apóstoles, y a los sucesores de éstos, los Obispos y los
Sacerdotes, que lo que decidieran aquí El lo aprobaría en el Cielo: "Lo que ates en la tierra,
quedará atado en el Cielo” (Mt. 16, 19), y que para esto la Iglesia por El fundada tendría la
asistencia del Espíritu Santo hasta el Fin de los Tiempos: “Yo estoy con ustedes todos los días
hasta que se termine este mundo" (Mt. 28, 20).
La Iglesia Católica enseña que, aunque otras religiones contienen verdades, la plenitud de lo
que Dios ha revelado a la humanidad se encuentra en la religión Católica. Y, aunque puede
haber salvación en otras religiones, la plenitud de los medios de salvación está también en la
Iglesia Católica.
Jesucristo guía, construye y santifica su Iglesia a través del Espíritu Santo. El día de
Pentecostés la Iglesia que Jesucristo había dejado fundada recibe el don del Espíritu Santo.
Es en ese momento cuando se manifestó públicamente la Iglesia de Cristo, dándose inicio a la
predicación de la Buena Noticia de Jesucristo a todos los pueblos, según El había instruido a
sus discípulos.
Los Apóstoles y discípulos del Señor fueron predicando y construyendo la Iglesia en todo el
mundo, bajo la autoridad de San Pedro, siendo su fundamento Cristo; es decir: la Cabeza
Invisible Jesucristo y la cabeza visible San Pedro, y después de éste, sus sucesores que son
todos los Papas que han habido desde Pedro hasta nuestros días.
Estas palabras del Señor nos indican que la Iglesia iba a estar sometida a muchas pruebas y
ataques durante su peregrinar aquí en la tierra. Y así ha sido y seguirá siendo. Pero tenemos
la seguridad del Señor de que el poder del Mal no podrá vencer a su Iglesia.
La Iglesia no es perfecta aún, pues con su realidad divina se mezcla su realidad humana.
Siendo los seres humanos débiles y pecadores, en su realidad humana la Iglesia fundada por
Cristo es pecadora.
La Iglesia sólo será perfecta -nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica #769- en la gloria del
Cielo, cuando Cristo vuelva glorioso a establecer su Reinado definitivo, a establecer los Cielos
nuevos y la tierra nueva: la Jerusalén Celestial; es decir, la morada de Dios en medio de los
hombres
¿Quiénes son los laicos? Los laicos son aquellos fieles que están llamados por Dios a
buscar el Reino de Dios en todos los asuntos temporales, ordenando el mundo según el
querer de Dios.
¿En la Iglesia hay algunos miembros que tienen más responsabilidad que otros? Todos
los cristianos deben santificarse en la situación a la que Dios los ha llamado: en ese sentido
todos tienen la misma responsabilidad delante de Dios.
¿Dónde deben buscar los laicos la santidad? Los laicos deben buscar la santidad en medio
del mundo, en su misma vida ordinaria: en el trabajo, en la familia y en el cumplimiento de los
deberes cívicos y sociales.
> Entregarles el programa de todo el proceso kerigmatico-catecumenal-
mistagógico.
> Finalizar con una convivencia compartiendo la experiencia del momento y
ofrecerles un refresco.
> Nota: si alguno de los que habían aceptado no vino al encuentro, llamarlo o
visitarlo para conocer sus motivos.
SEDEC T/A BASCO 12
PRECATECUiVlENADO
TEMAS KERIGMÁTICOS
PARA DAR A LAS PERSONAS QUE HAN
ACEPTADO HACER EL CAMINO
CATECUMENAL PARA RECIBIR LOS
SACRAMENTOS Y SER PARTE DE LA
IGLESIA.
Introducción
Hoy en día, el kerygma tiene como fuentes el Plan divino de la Salvación y la predicación
primitiva. Inicia con el plan original del amor de Dios que el hombre ha rechazado por el
pecado. Inmediatamente se presenta el anuncio específicamente kerygmático: Jesús viene a
restaurar el proyecto de Dios naciendo de una Virgen, viviendo entre los suyos, con su muerte
en la cruz y su gloriosa resurrección realiza de una manera plena el proyecto de salvación.
Con el envío del Espíritu Santo, restaura la creación, naciendo así un nuevo Pueblo Elegido:
la Iglesia.
De aquí que el esquema básico del kerygma, sea como se presenta [Link] actualidad, en los 6
temas siguientes:
- El Amor de Dios
1. 2.-El Pecado 3.-Jesucristo y la Salvación 4.-Fe y Conversión
5.- El Espíritu Santo 6.- La comunidad
Los temas siguen una secuencia lógica, coherente con la revelación divina que también siguió
este orden: "Dios te ama, pero tu pecado te impide experimentar este amor. Pero El ya te
salvó, perdonándote y liberándote del pecado por medio de Jesucristo, de su muerte y
resurrección. Si quieres experimentar ese amor y la salvación, lo que tienes que hacer es
creer en Jesucristo y convertirte, cambiar de vida. Pidiendo y recibiendo el Espíritu Santo,
recibirás la fuerza de lo alto para perseverar y crecer en esta nueva vida, unido a la familia de
Dios que es la comunidad cristiana."
NOTA: TODAS LAS PREGUNTAS QUE SE HAGAN EN LOS TEMAS, PEDIRLES QUE LAS
ESCRIBAN EN SU CUADERNO, PARA QUE AL FINAL, PUEDAN RELEER Y VER EL
CAMINO QUE HAN SEGUIDO.
SIÍDIÍC TABASCO 14
PRECATECUMENADO
Objetivo: Los catecúmenos, son impulsados no solo a "saber" que Dios existe, sino además
que los ama, deben "experimentar" el amor salvador de Dios que los ama gratuitamente y de
manera personal e incondicional
VER
Hemos escuchado y aún hemos estudiado muchas teorías sobre la creación del mundo; el
famoso Bing-Bang, la llamada “Teoría de la evolución”. De hecho las diferentes culturas tienen
sus propias historias de la creación ¿conocen alguna? (investigar alguna teoría de la creación,
si fuera posible de nuestras propias culturas autóctonas).
Nosotros los católicos creemos en las Sagradas Escrituras o Biblia y ahí encontramos el relato
de la creación, nos dice la Palabra de Dios que fue el mismo Dios quien con amor y por amor
creo todo; fue creando primero el cielo con el sol, la luna y las estrellas, la tierra con árboles,
animales de toda especie, los mares con animales marinos, etc. Pero que al final y después
de ver todo lo que había hecho dijo que TODO ESTABA BIEN, entonces con sus propias
manos amaso barro e hizo al varón y después a la mujer, los hizo a su IMAGEN Y
SEMEJANZA, hombre y mujer los hizo y les mando que poblaran la tierra y dominaran todo.
En ellos Dios prolongaba su AMOR. Dios mismo al ver al hombre y a la mujer exclamo ¡TODO
ESTA MUY BIEN!
También dicen las Escrituras que Dios bajaba todas las tardes a platicar con los hombres, a
caminar en el jardín del Edén. Esto nos habla de cercanía, amistad, amor (Gn 1-2).
JUZGAR
No dudamos que existe Dios, del cual venimos y hacia el cual vamos. Sabemos que todo lo
creado tiene un principio y un fin, podemos atestiguar con Santo Tomas que; “El mundo y el
hombre atestiguan que no tienen en ellos mismos ni su primer principio ni su fin último, sino
que participan de Aquel que es el Ser en sí, sin origen y sin fin. Así, por estas diversas "vías",
el hombre puede acceder al conocimiento de la existencia de una realidad que es la causa
primera y el fin último de todo, "y que todos llaman Dios" (S. Tomás de A., [Link]. 1,2,3).
Las facultades del hombre lo hacen capaz de conocer la existencia de un Dios personal. Pero
para que el hombre pueda entrar en su intimidad, Dios ha querido revelarse al hombre y darle
la gracia de poder acoger esa revelación en la fe. Sin embargo, las pruebas de la existencia
de Dios pueden disponer a la fe y ayudar a ver que la fe no se opone a la razón humana
(CATIC 35).
Si no podemos dudar de la existencia de Dios, mucho menos de que nos creo por amor y para
el amor.
Esta lectura que vamos hacer es tomada de un Documento que hizo la Iglesia con motivo del
Concilio Vat. II y se refiere a la divina revelación, es decir lo que la Iglesia ha reflexionado y lo
que creemos acerca de la revelación que Dios hizo de si mismo a la humanidad, y esto nos
clarificará el tema que estamos reflexionando: Dios nos crea por amor.
3. Dios, creándolo todo y conservándolo por su Verbo, da a los hombres testimonio perenne
de sí en las cosas creadas, y, queriendo abrir el camino de la salvación sobrenatural, se
manifestó, además, personalmente a nuestros primeros padres ya desde el principio. Después
de su caída alentó en ellos la esperanza de la salvación, con la promesa de la redención, y
tuvo incesante cuidado del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la
salvación con la perseverancia en las buenas obras. En su tiempo llamó a Abraham para
hacerlo padre de un gran pueblo, al que luego instruyó por los Patriarcas, por Moisés y por los
Profetas para que lo reconocieran Dios único, vivo y verdadero, Padre providente y justo juez,
y para que esperaran al Salvador prometido, y de esta forma, a través de los siglos, fue
preparando el camino del Evangelio.
4. Después que Dios habló muchas veces y de muchas maneras por los Profetas,
"últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo". Pues envió a su Hijo, es decir, al Verbo
eterno, que ilumina a todos los hombres, para que viviera entre ellos y les manifestara los
secretos de Dios; Jesucristo, pues, el Verbo hecho carne, "hombre enviado, a los hombres",
"habla palabras de Dios" y lleva a cabo la obra de la salvación que el Padre le confió. Por
tanto, Jesucristo -ver al cual es ver al Padre-, con su total presencia y manifestación personal,
con palabras y obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su muerte y resurrección gloriosa
de entre los muertos; finalmente, con el envío del Espíritu de verdad, completa la revelación y
confirma con el testimonio divino que vive en Dios con nosotros para librarnos de las tinieblas
del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna.
La economía cristiana, por tanto, como alianza nueva y definitiva, nunca cesará, y no hay que
esperar ya ninguna revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor
Jesucristo (cf. 1 Tim., 6,14; Tit., 2,13).
De manera semejante, el Catecismo de la Iglesia católica nos dice en los números 27-30:
El deseo de Dios
SEDi-C TABASCO 16
PRECATECUMENADO
27 El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado
por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer hacia sí al hombre , y sólo en Dios encontrará
el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar:
La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión
con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino
porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente
según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador (GS 19,1).
28 De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, los hombres han expresado su
búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones,
sacrificios, cultos, meditaciones, etc.). A pesar de las ambigüedades que pueden entrañar,
estas formas de expresión son tan universales que se puede llamar al hombre un ser religioso:
El creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la
tierra y determinó con exactitud el tiempo y los límites del lugar donde habían de habitar, con
el fin de que buscasen a Dios, para ver si a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no
se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos
(Hch 17,26-28).
29 Pero esta "unión íntima y vital con Dios" (GS 19,1) puede ser olvidada, desconocida e
incluso rechazada explícitamente por el hombre. Tales actitudes pueden tener orígenes muy
diversos (cf. GS 19-21): la rebelión contra el mal en el mundo, la ignorancia o la indiferencia
religiosas, los afanes del mundo y de las riquezas (cf. Mt 13,22), el mal ejemplo de los
creyentes, las corrientes del pensamiento hostiles a la religión, y finalmente esa actitud del
hombre pecador que, por miedo, se oculta de Dios (cf. Gn 3,8-10) y huye ante su llamada (cf.
Jon 1,3).
30 "Se alegre el corazón de los que buscan a Dios" (Sal 105,3). Si el hombre puede olvidar o
rechazar a Dios, Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre
la dicha. Pero esta búsqueda exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud
de su voluntad, "un corazón recto", y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a
Dios.
Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza: grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene
medida. Y el hombre, pequeña parte de tu creación, pretende alabarte, precisamente el
hombre que, revestido de su condición mortal, lleva en sí el testimonio de su pecado y el
testimonio de que tú resistes a los soberbios. A pesar de todo, el hombre, pequeña parte de tu
creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu
alabanza, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa
en ti (S. Agustín, conf. 1,11).
Reflexión:
1. Escribir las siguientes respuestas en su cuaderno
¿Qué inquietud me deja lo reflexionado hasta aquí? ¿qué pienso de Dios? Y ¿qué pienso de
mí como creatura de Dios?
2. Compartir en pequeños grupos, de preferencia no más de 10 personas.
3. Plenario breve.
SEDEC TABASCO 17
PRECATECUMENADO
ACTUAR
Voy a detenerme a reflexionar acerca del amor que Dios me tiene. Voy a descubrir el Amor
gratuito y personal de Dios en mi vida.
1) Analizar mi vida, intentando descubrir todas aquellas cosas concretas que Dios me regala a
mí, gratuitamente, sin que yo lo merezca, aquello que no me he ganado, y sin embargo lo
tengo.
2) Dibujar en una hoja, en la parte inferior, una planta, que soy yo, y en lo alto al sol, que
representa a Dios. En cada rayo del sol voy a escribir un regalo de amor de Dios.
CELEBRAR
Se propone a los participantes realizar una acción, un gesto con la que den muestras de
agradecimiento a Dios por todos los dones recibidos por su amor. Cada uno eleva los brazos
al cielo, sosteniendo en las manos el dibujo donde descubrió el Amor de Dios en su vida, y
agradece en voz alta.
SEDEC TABASCO I 18
PRECATECUM EN A DO |
Objetivo: los catecúmenos descubren la realidad del pecado, como abuso de la libertad, que
separa al hombre de Dios y le impide ser feliz. Es necesario reconocer que solo abriéndose
nuevamente al amor de Dios encontraran la verdadera felicidad.
VER
Formar grupos, numerándolos y repartirles diferentes periódicos, pedirles que los que tienen
número par busquen los artículos que hablen o dejen ver el “Mundo bueno que quiere Dios" y
los de número impar busquen los artículos que hablen de un mundo donde no está Dios.
¿Dónde está Dios? A partir de lo analizado en los periódicos, mostrar que el mundo en el que
hoy vivimos no es el mismo mundo en el que "todo era bueno" de la creación. ¿Qué ha
pasado entonces? ¿Dónde está Dios?
JUZGAR
Leer Génesis 3
El pecado
13. Creado por Dios en la justicia, el hombre, sin embargo, por instigación del demonio, en el
propio exordio (inicio) de la historia, abusó de su libertad, levantándose contra Dios y
pretendiendo alcanzar su propio fin al margen de Dios. Conocieron a Dios, pero no le
glorificaron como a Dios. Obscurecieron su estúpido corazón y prefirieron servir a la criatura,
no al Creador. Lo que la Revelación divina nos dice coincide con la experiencia. El hombre, en
efecto, cuando examina su corazón, comprueba su inclinación al mal y se siente anegado por
muchos males, que no pueden tener origen en su santo Creador. Al negarse con frecuencia a
reconocer a Dios como su principio, rompe el hombre la debida subordinación a su fin último,
y también toda su ordenación tanto por lo que toca a su propia persona como a las relaciones
con los demás y con el resto de la creación.
Es esto lo que explica la división íntima del hombre. Toda la vida humana, la individual y la
colectiva, se presenta como lucha, y por cierto dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y
las tinieblas. Más todavía, el hombre se nota incapaz de domeñar (someter, dominar) con
eficacia por sí solo los ataques del mal, hasta el punto de sentirse como esclavo entre
cadenas. Pero el Señor vino en persona para liberar y vigorizar al hombre, renovándole
interiormente y expulsando al príncipe de este mundo (cf. Jn 12,31), que le retenía en la
esclavitud del pecado. El pecado rebaja al hombre, impidiéndole lograr su propia plenitud.
397 El hombre, tentado por el diablo, dejó morir en su corazón la confianza hacia su creador
(cf. Gn 3,1-11) y, abusando de su libertad, desobedeció al mandamiento de Dios. En esto
consistió el primer pecado del hombre (cf. Rm 5,19). En adelante, todo pecado será una
desobediencia a Dios y una falta de confianza en su bondad.
398 En este pecado, el hombre se prefirió a sí mismo en lugar de Dios, y por ello despreció a
Dios: hizo elección de sí mismo contra Dios, contra las exigencias de su estado de criatura y,
por tanto, contra su propio bien. El hombre, constituido en un estado de santidad, estaba
destinado a ser plenamente "divinizado" por Dios en la gloria. Por la seducción del diablo
quiso "ser como Dios" (cf. Gn 3,5), pero "sin Dios, antes que Dios y no según Dios" (S.
Máximo Confesor, ambig.).
399 La Escritura muestra las consecuencias dramáticas de esta primera desobediencia. Adán
y Eva pierden inmediatamente la gracia de la santidad original (cf. Rm 3,23). Tienen miedo del
Dios (cf. Gn 3,9-10) de quien han concebido una falsa imagen, la de un Dios celoso de sus
prerrogativas (privilegios) (cf. Gn 3,5).
401 Desde este primer pecado, una verdadera invasión de pecado inunda el mundo: el
fratricidio cometido por Caín en Abel (cf. Gn 4,3-15); la corrupción universal, a raíz del pecado
(cf. Gn 6,5.12; Rm 1,18-32); en la historia de Israel, el pecado se manifiesta frecuentemente,
sobre todo como una infidelidad al Dios de la Alianza y como transgresión de la Ley de
Moisés; e incluso tras la Redención de Cristo, entre los cristianos, el pecado se manifiesta, de
múltiples maneras (cf. 1 Co 1-6; Ap 2-3). La Escritura y la Tradición de la Iglesia no cesan de
recordar la presencia y la universalidad del pecado en la historia del hombre:
SEDEC TABASCO 20
PRECATECUMENADO
Lo que la revelación divina nos enseña coincide con la misma experiencia. Pues el hombre, al
examinar su corazón, se descubre también inclinado al mal e inmerso en muchos males que
no pueden proceder de su Creador, que es bueno. Negándose con frecuencia a reconocer a
Dios como su principio, rompió además el orden debido con respecto a su fin último y, al
mismo tiempo, toda su ordenación en relación consigo mismo, con todos los otros hombres y
con todas las cosas creadas (GS 13,1).
402 Todos los hombres están implicados en el pecado de Adán. S. Pablo lo afirma: "Por la
desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores" (Rm 5,19): "Como por
un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó
a todos los hombres, por cuanto todos pecaron..." (Rm 5,12). A la universalidad del pecado y
de la muerte, el Apóstol opone la universalidad de la salvación en Cristo: "Como el delito de
uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno
solo (la de Cristo) procura a todos una justificación que da la vida" (Rm 5,18).
403 Siguiendo a S. Pablo, la Iglesia ha enseñado siempre que la inmensa miseria que oprime
a los hombres y su inclinación al mal y a la muerte no son comprensibles sin su conexión con
el pecado de Adán y con el hecho de que nos ha transmitido un pecado con que todos
nacemos afectados y que es "muerte del alma" (Ce. de Trento: DS 1512). Por esta certeza de
fe, la Iglesia concede el Bautismo para la remisión de los pecados incluso a los niños que no
han cometido pecado personal (Ce. de Trento: DS 1514).
404 ¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? Todo el
género humano es en Adán "sicut unum Corpus unius hominis" ("Como el cuerpo único de un
único hombre") (S. Tomás de A., mal. 4,1). Por esta "unidad del género humano", todos los
hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia
de Cristo. Sin embargo, la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos
comprender plenamente. Pero sabemos por la Revelación que Adán había recibido la
santidad y la justicia originales no para él solo sino para toda la naturaleza humana: cediendo
al tentador, Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza
humana, que transmitirán en un estado caído (cf. Ce. de Trento: DS 1511-12). Es un pecado
que será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una
naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado
original es llamado "pecado" de manera análoga: es un pecado "contraído", "no cometido", un
estado y no un acto.
405 Aunque propio de cada uno (cf. Ce. de Trento: DS 1513), el pecado original no tiene, en
ningún descendiente de Adán, un carácter de falta personal. Es la privación de la santidad y
de la justicia originales, pero la naturaleza humana no está totalmente corrompida: está herida
en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de la
muerte e inclinada al pecado (esta inclinación al mal es llamada "concupiscencia"). El
Bautismo, dando la vida de la gracia de Cristo, borra el pecado original y devuelve el hombre a
Dios, pero las consecuencias para la naturaleza, debilitada e inclinada al mal, persisten en el
hombre y lo llaman al combate espiritual.
Reflexión:
SEDEC TABASCO 21
BRECA l ECUMENADO
"Han sido las culpas de ustedes las que han puesto una barrera entre ustedes y su Dios; sus
pecados han hecho que El se cubra el rostro para dejar de escucharlos". (Is 59,2)
Falta:
- Pecar es hacer lo malo: "Contra ti solo pequé, e hice lo que es malo a tus ojos" (Sal 51,6a)
- Pero también es no hacer lo bueno: "Alguien, entonces, que sabe hacer lo bueno y no lo
hace, le es pecado" (San 4,17).
Voluntaría:
Nadie obliga a pecar, es cada uno quien elige el pecado o no. "...Cada uno es tentado por sus
malos deseos, que lo atraen y lo seducen. De ellos nace el pecado, y éste, una vez cometido,
engendra la muerte." (Sant. 1,14-15)
de amor a Dios:
.."Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando"(Jn 15,14) "El que no practica la
justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano" (1Jn 3,10b)
ACTUAR
CELEBRAR
Objetivo: Los catecúmenos tienen un encuentro personal con Cristo resucitado como su
Señor y Salvador, y se disponen a vivir la experiencia de ser sus seguidores.
VER
Lluvia de ideas:
En la Enciclopedia se dice:
Jesús de Nazaret, también conocido como Jesús, Cristo o Jesucristo, es la figura central del
cristianismo. Para la mayoría de las denominaciones cristianas, es el Hijo de Dios y, por
extensión, la encarnación de Dios mismo. Su importancia estriba asimismo en la creencia de
que, con su muerte y posterior resurrección, redimió al género humano. En el islam, donde es
conocido por el nombre de Isa, lo consideran también como uno de sus profetas más
importantes. Es uno de los personajes que han ejercido una mayor influencia en la cultura
occidental.
JUZGAR
2. El Padre Eterno creó el mundo universo por un libérrimo (libertad) y misterioso designio de
su sabiduría y de su bondad, decretó elevar a los hombres a la participación de la vida divina
y, caídos por el pecado de Adán, no los abandonó, dispensándoles siempre su auxilio, en
atención a Cristo Redentor, "que es la imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura"
(Col. 1,15). A todos los elegidos desde toda la eternidad el Padre "los conoció de antemano y
los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que este sea el primogénito
entre muchos hermanos" (Rom., 8,19). Determinó convocar a los creyentes en Cristo en la
Santa Iglesia, que fue ya prefigurada desde el origen del mundo, preparada admirablemente
en la historia del pueblo de Israel y en el Antiguo Testamento, constituida en los últimos
tiempos, manifestada por la efusión del Espíritu Santo, y se perfeccionará gloriosamente al fin
de los tiempos. Entonces, como se lee en los Santos Padres, todos los justos descendientes
de Adán, "desde Abel el justo hasta el último elegido", se congregarán ante el Padre en una
Iglesia universal.
3. Vino, pues, el Hijo, enviado por el Padre, que nos eligió en El antes de la creación del
mundo, y nos predestinó a la adopción de hijos, porque en El se complació restaurar todas las
cosas (cfr. Ef., 1,4-5, 10). Cristo, pues, en cumplimiento de la voluntad del Padre, inauguró en
la tierra el reino de los cielos, nos reveló su misterio, y efectuó la redención con su obediencia.
La Iglesia, o reino de Cristo, presente ya en el misterio, crece visiblemente en el mundo por el
poder de Dios. Comienzo y expansión manifestada de nuevo tanto por la sangre y el agua que
manan del costado abierto de Cristo crucificado (cf. Jn., 19,34), cuanto por las palabras de
Cristo alusivas a su muerte en la cruz: "Y yo, si fuere levantado de la tierra, atraeré todos a
mí" (Jn., 12,32). Cuantas veces se renueva sobre el altar el sacrificio de la cruz, en que
nuestra Pascua, Cristo, ha sido inmolado ( 1Cor., 5,7), se efectúa la obra de nuestra
redención. Al propio tiempo, en el sacramento del pan eucarístico se representa y se produce
la unidad de los fieles, que constituyen un solo cuerpo en Cristo (cf. 1Cor., 10,17). Todos los
hombres son llamados a esta unión con Cristo, luz del mundo, de quien procedemos, por
quien vivimos y hacia quien caminamos.
422. "Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido
bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación
adoptiva" (Ga 4, 4-5). He aquí "la Buena Nueva de Jesucristo, Hijo de Dios" (Me 1,1): Dios ha
visitado a su pueblo (cf. Le 1, 68), ha cumplido las promesas hechas a Abraham y a su
descendencia (cf. Le 1, 55); lo ha hecho más allá de toda expectativa: El ha enviado a su "Hijo
amado" (Me 1, 11).
423 Nosotros creemos y confesamos que Jesús de Nazaret, nacido judío de una hija de Israel,
en Belén en el tiempo del rey Herodes el Grande y del emperador César Augusto; de oficio
carpintero, muerto crucificado en Jerusalén, bajo el procurador Poncio Pilato, durante el
reinado del emperador Tiberio, es el Hijo eterno de Dios hecho hombre, que ha "salido de
Dios" (Jn 13, 3), "bajó del cielo" (Jn 3, 13; 6, 33), "ha venido en carne" (1 Jn 4, 2), porque "la
Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que
SEDEC TABASCO 24
PRECATECUMENADO
recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad... Pues de su plenitud hemos
recibido todos, y gracia por gracia" (Jn 1, 14. 16).
424 Movidos por la gracia del Espíritu Santo y atraídos por el Padre nosotros creemos y
confesamos a propósito de Jesús: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16). Sobre la
roca de esta fe, confesada por San Pedro, Cristo ha construido su Iglesia (cf. Mt 16, 18; San
León Magno, serm. 4, 3;51, 1 ;62, 2;83, 3).
El mismo nombre de Jesús significa "Yavé Salva" (Jeo=Yavé, shua=salva). Desde el principio,
todos reconocieron y manifestaron a Jesús como salvador. El ángel que le anuncia a José que
va a ser padre de Jesús (Mt 1,19-21), le dice que le ponga este nombre porque El salvará a su
Pueblo. Después los ángeles anuncian a los pastores que ha nacido el Salvador (Le 2,8-11) y
Simeón manifiesta públicamente que ha conocido al Salvador cuando ve al niño Jesús en el
templo (Le 18,35-43)
Puede utilizarse el siguiente testimonio de Pablo, que da gracias por haber sido salvado por
Jesucristo de su vida de pecado para iluminar la salvación: 1Tim 1,12-17
Y esta salvación se obró por el Amor que Dios nos tiene: "Así Dios nos manifestó su amor,
envió a su Hijo único al mundo para que tuviéramos vida por medio de El. Y ese amor no
consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó primero y envió a
su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados" (1Jn 4,9-10)
La salvación se llevó a cabo mediante la muerte de Jesucristo en la cruz, como lo atestigua
san Pablo: "Por él (Jesucristo) quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el
cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz. Antes, a causa de sus pensamientos y
sus malas obras, ustedes eran extraños y enemigos de Dios. Pero ahora, él los ha
reconciliado en el cuerpo carnal de su Hijo, entregándolo a la muerte..."(Col 1,20-22a).
NOTA:
La muerte de Jesucristo fue por nosotros, para salvarnos, para traernos el perdón, es decir
reconciliándonos con Dios. ¿Podía haber elegido Dios otra manera de salvarnos, sin la
necesidad de que su hijo sufriera y muriera en una cruz? Por supuesto que sí. Jesucristo
podría haber aparecido glorioso en una nube, y mágicamente regalarnos la salvación con una
varita mágica. Pero Dios es un Dios educador, y que hace las cosas de la manera en que los
hombres estamos preparados para entenderlas. La gente de esa época (y no tan sólo de esa),
tenía la concepción de que si alguien había hecho algo malo, debía "pagar" por ello. Si alguien
había hecho un mal a otra persona, debía recibir también un mal a cambio (recordemos eso
de "ojo por ojo, diente por diente"). Bueno, los judíos de esa época, sabían que habían
actuado mal con Dios, y sentían la necesidad de ser perdonados, pero para ello sentían que
debían "pagar" por sus pecados, que debían recibir un "castigo". También era común en esa
época que otra persona, un pariente por ejemplo, pagase ese castigo. Si alguien mataba a un
pariente mío, yo podía ir y matar a ese alguien o a su hijo por ejemplo, con lo que el crimen
quedaba pagado. Atendiendo a esta mentalidad de los hombres de esa época (medio extraña
para nosotros en nuestros días), alguien debía pagar por los pecados de la humanidad,
alguien debía sufrir, alguien debía morir. Y como no podía ser un cualquiera el que pagase
esa deuda, Dios mismo eligió entregar a su propio Hijo, para que en representación de toda la
humanidad pagase por todos los pecados de todos los hombres. Aunque suene un poco cruel,
pero era la única forma en que la gente de ese tiempo iba a sentirse realmente liberada de la
SEDEO TABASCO 25
I’ R EC A T EC U M E NADO
deuda del pecado, porque alguien había pagado por ellos con su vida. Si Cristo, en vez de
venir en aquel entonces hubiera venido ahora, vaya uno a saber qué tendría que hacer para
que entendamos....
Si Jesús ya nos "salvó" del pecado con su muerte y resurrección ¿por qué el mundo no es ese
paraíso que Dios prometió? ¿Por qué no todos los hombres viven unidos íntimamente a Dios
gozando de felicidad? ¿Es que acaso el Plan de Dios no resultó?
Con su muerte en la cruz, Jesús nos salvó de una vez y para siempre a toda la humanidad. El
nos abrió las puertas de la salvación, pero es preciso que cada uno de nosotros haga propia
esa salvación atravesando esa puerta. Es como si nos hubiera tirado un salvavidas: ¡tenemos
que agarrarlo primero, para poder ser salvados!
ACTUAR
Primero que nada, el ciego se da cuenta de que necesita ser curado: Es importante que se de
cuenta de que está enfermo, si no, no va a pedir a nadie que lo ayude. Sabe que hay alguien
que lo puede curar: Jesús. Tiene fe en El. Pide que lo cure. Es salvado por Jesús. Jesús no
solamente lo cura, sino que lo salva. El le dice: "Tu fe te ha salvado". Y esta salvación no la ha
ganado el ciego por ser bueno, o por que a Jesús le dio lástima, o porque Jesús tuvo que
curarlo para quedar bien con la gente, sino porque el ciego tuvo Fe.
Por último, el ciego agradece la salvación. Y lo hace alabando a Dios, porque reconoce que
ese que lo salvó no es un simple hombre, sino que es el mismo Dios.
Jesús quiere salvarme a mí. Hoy, la humanidad necesita ser salvada nuevamente.
Todo esto acerca de la salvación de Jesucristo, está muy bien. Pero he aquí un grave error en
el que podemos caer los cristianos: "Terminada la Misa, una mujer se acerca al sacerdote,
entusiasmada, y le dice: Hay padre. Su sermón de hoy me pareció estupendo. ¡Le viene de
maravillas a un montón de personas que yo conozco!"
Muchas veces, nos limitamos a teorizar demasiado a Dios: "Jesús vino a salvar a la
humanidad". Pero Jesús no vino para salvar a la humanidad, (algo difícil de comprender).
Jesús vino a salvarnos a cada uno de nosotros, y no nos salvó hace dos mil años, sino que
nos quiere salvar hoy.
Es preciso que cada uno de nosotros descubramos que necesitamos ser salvados. Que no
porque sentimos que somos "buenos", Jesús no tiene' nada que hacer en nuestras vidas.
Cada día de nuestra vida necesitamos la acción salvadora de Jesús para que nos vaya
acercando cada vez más a su Padre. Jesús no vino a salvar a los demás, sino a salvarme a
mí.
SEDEC TABASCO 26
PRECATECUM EN A DO
Hacer las siguientes preguntas y dejar un tiempo suficiente para que las respondan
CELEBRAR
Presentar algunas imágenes de Jesús: de niño, con su familia, de joven, con sus apóstoles, en la cruz
y resucitado.
Pedirles a los catecúmenos que las observen y repitan delante de cada imagen, según sea el caso,
alguna frase de gratitud.
Ejemplo:
Póster de Jesús niño: Jesús gracias por haberte encarnado y nacido niño, por mi conociste el frío, el
hambre, la pequeñez.
Póster de Jesús y su familia: Gracias Jesús por enseñarnos a vivir el amor en la familia.
Tema 4 - FE Y CONVERSION
VER
Preparar con tiempo dos o tres testimonios de personas que se hayan encontrado con
Jesucristo y lo sigan.
Después de escucharlos, se le pregunta a la asamblea si alguno tiene alguna experiencia de
haberse encontrado con Jesucristo, si lo hubiera, darle un espacio para escucharlo.
Enfatizar los aspectos que se consideren más relevantes de las experiencias, sobre todo con
respecto al aspecto de la fe, lo que suscito en la persona y en relación a la conversión, lo que
lo lleva a cambiar de vida.
JUZGAR
La respuesta de Pedro fue sencilla: crean en Jesús, conviértanse de sus pecados, y, entonces
podrán vivir la vida del Hijo de Dios resucitado. Fe y conversión es lo que necesitamos. Jesús
salva, pero el medio por el cual esa salvación llega a nosotros es la FE (Rom. 5,1-2 ; He.
10,43). Esta fe, que es un don de Dios (Ef 2,8) es, al mismo tiempo nuestra respuesta a la
iniciativa de Dios.
Quien llega a creer sabe bien que no fue un descubrimiento hecho por él, que no fue una
conquista de su voluntad para unirse a Dios. Si observa su fe, el creyente siente la experiencia
vivida de que Dios estuvo y está presente con su iniciativa e intervención.
Sabe que fue Dios el que se le acercó y lo llamó. Ve que todas las señales eran dirigidas con
una intención. Como una muchacha, una vez que oye la declaración de amor y comienza el
noviazgo, redescubre otras muchas señales de amor que le dio el chico y que ella interpretaba
como meros actos de caballerosidad. El creyente ve ahora que muchos acontecimientos que
llamaba casualidades, eran señales de Dios que se aproximaba. Ve que cuando comenzó a
creer, Dios ya se había infiltrado en su ser por la gracia que hizo posible que aceptase a Dios
como era, aunque no lo entendiese. Cuando Pedro hace un acto de fe explícita, reconociendo
en Cristo al Hijo de Dios, oye estas palabras sobre el origen de su fe: (Mt. 16,17).
SEDEC TABASCO 28
PRECATECUMENADO
LA CONVERSION
La fe en Cristo muerto y resucitado nos llevará a morir con El para resucitar con El. Esta fe
que transforma es la que cree todo lo que viene de Dios.
Cuando en verdad creemos en Jesús, somos capaces de dejar toda seguridad terrena, de
abandonar todo lo que El nos pida y subirnos a su cruz con la plena confianza que seremos
salvos y alcanzaremos la verdadera felicidad.
Es esta fe la que finalmente nos lleva a la conversión total.
Con la salvación que nos trajo Jesucristo, en el encuentro anterior, dijimos que El ya nos
salvó... de una vez y para todas, no hace falta nada más de su parte. ...Pero todavía no: hace
falta que nosotros hagamos nuestra esa salvación. ¿Y cómo se hace nuestra esa salvación?
Repartir a los participantes los siguientes textos, narran numerosos milagros de Jesucristo, y
uno de Pablo.
Pedir a los participantes que descubran el común denominador en todos ellos: el requisito
indispensable para que el enfermo fuera curado, era que tuviera fe. Quien obra el milagro,
siempre termina diciendo: "Vete, tu fe te ha salvado". Lo mismo ocurre con nosotros. El primer
requisito para que recibamos la Salvación de Jesucristo es que tengamos fe.
Y ¿qué es la fe? San Pablo la define muy bien en su carta a los Hebreos: "La fe es garantía
de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven" (Heb 11,1).
-Ante la pregunta del carcelero: "¿Qué debo hacer para alcanzar la salvación?", Pablo le
responde: "Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y toda tu familia" (He 16,30-31)
-"El que crea y sea bautizado se salvará. El que no crea se condenará" (Me 16,16)
-"Todo el que crea en El, alcanza por su nombre el perdón de los pecados" (He 10,43)
-"Ustedes deben saber que la remisión de los pecados le ha sido anunciada por El. Y la
justificación que ustedes no podían alcanzar por la Ley de Moisés, gracias a El la alcanza todo
el que cree" (He13,38-39)
2o Paso: la Conversión
Inmediatamente después del discurso de Pedro luego de Pentecostés, los que habían creído
en todas las cosas que Pedro anunció, preguntaron "Hermanos, ¿qué debemos hacer?".
Pedro respondió "Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les
sean perdonados los pecados..." (Hch 2,37-38).
La conversión es un cambio de vida, para lo cual hay que nacer de nuevo. Como le dijo Jesús
a Nicodemo: "Te aseguro que el que no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios" (Jn
3,3)
ACTUAR
MI FE Cambio de Vida
En qué creía antes: - Escribirán a que cambios concretos de
vida los ha invitado Jesucristo el día de
hoy.
CELEBRAR
Haciendo un círculo si es posible, actualizar la presencia de Dios, ejem. Padre Dios hemos
conocido a tu Hijo, sabemos que nos ama y que se entrego por nuestro amor, que nos
reconcilio nuevamente contigo. Sabemos que estas aquí en medio de nosotros por eso te
pedimos que escuches lo que te vamos a decir:- pedirles que lean en voz alta lo que
escribieron en el cuadro de Mi FE.
VER
Se les pide que en grupo no más de diez personas, respondan las siguientes preguntas
Qué sabemos del Espíritu Santo:
-lo que hemos oído de otros
-lo que hemos leído
-lo que yo he experimentado
Plenario Breve.
Cuando tenemos una esperanza total en la vida, a pesar de nuestras caídas y nuestra dudas.
Cuando se siente la desesperación y, sin embargo, se experimenta un consuelo interior que
nadie nos puede quitar.
Cuando experimentamos el desgarrón de la muerte propia o ajena y la sabemos asumir con fe
y esperanza.
Cuando aceptamos libremente una responsabilidad, aunque no tengamos claras perspectivas
de éxito y de utilidad.
Cuando vivimos con serenidad y perseverancia la existencia de cada día, a veces amarga,
decepcionante y aniquiladora, y la aceptamos por una fuerza, cuyo origen no podemos
abarcar ni dominar.
Cuando nos entregamos sin condiciones y cuando el caer se convierte en un verdadero estar
de pie.
Cuando en el fondo de nuestras interrogantes y nuestros conocimientos nos sentimos
abrazados por un misterio que nos acoge y nos salva y que experimentamos como el fondo
más profundo y auténtico de nuestro ser.
Cuando vivimos las tinieblas del aparente sin-sentido en nuestra vida, porque esperamos una
promesa que no podemos entender.
Cuando vivimos las experiencias fragmentarias del amor, la belleza y la alegría, como
promesa del amor, la belleza y la alegría plena que un día recibiremos junto a Dios.
Cuando somos capaces de orar en medio de las tinieblas y el silencio, sabiendo que siempre
somos escuchados, aunque no percibamos una respuesta que se pueda razonar.
JUZGAR
3. Cuando ya era inminente para Jesús el momento de dejar este mundo, anunció a los
apóstoles « otro Paráclito ». El evangelista Juan, que estaba presente, escribe que Jesús,
durante la Cena pascual anterior al día de su pasión y muerte, se dirigió a ellos con estas
palabras: « Todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en
el Hijo... y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito para que esté con vosotros para
siempre, el Espíritu de la verdad ».
Precisamente a este Espíritu de la verdad Jesús lo llama el Paráclito, y Parákletos quiere decir
« consolador », y también « intercesor » o « abogado ». Y dice que es « otro » Paráclito, el
segundo, porque él mismo, Jesús, es el primer Paráclito, al ser el primero que trae y da la
Buena Nueva. El Espíritu Santo viene después de él y gracias a él, para continuar en el
mundo, por medio de la Iglesia, la obra de la Buena Nueva de salvación. De esta continuación
de su obra por parte del Espíritu Santo Jesús habla más de una vez durante el mismo
discurso de despedida, preparando a los apóstoles, reunidos en el Cenáculo, para su partida,
es decir, su pasión y muerte en Cruz.
Las palabras, a las que aquí nos referimos, se encuentran en el Evangelio de Juan. Cada una
de ellas añade algún contenido nuevo a aquel anuncio y a aquella promesa. Al mismo tiempo,
están simultáneamente relacionadas entre sí no sólo por la perspectiva de los mismos
acontecimientos, sino también por la perspectiva del misterio del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo, que quizás en ningún otro pasaje de la Sagrada Escritura encuentran una expresión
tan relevante como ésta.
687 "Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios" (1 Co 2, 11). Pues bien, su
Espíritu que lo revela nos hace conocer a Cristo, su Verbo, su Palabra viva, pero no se revela
a sí mismo. El que "habló por los profetas" nos hace oír la Palabra del Padre. Pero a él no le
oímos. No le conocemos sino en la obra mediante la cual nos revela al Verbo y nos dispone a
recibir al Verbo en la fe. El Espíritu de verdad que nos "desvela" a Cristo "no habla de sí
mismo" (Jn 16, 13). Un ocultamiento tan discreto, propiamente divino, explica por qué "el
mundo no puede recibirle, porque no le ve ni le conoce", mientras que los que creen en Cristo
le conocen porque él mora en ellos (Jn 14, 17).
SEDEC TABASCO
PRECATECUMENADO
688 La Iglesia, Comunión viviente en la fe de los apóstoles que ella transmite, es el lugar de
nuestro conocimiento del Espíritu Santo:
691 "Espíritu Santo", tal es el nombre propio de Aquél que adoramos y glorificamos con el
Padre y el Hijo. La Iglesia ha recibido este nombre del Señor y lo profesa en el Bautismo de
sus nuevos hijos (cf. Mt 28, 19).
El término "Espíritu" traduce el término hebreo "Ruah", que en su primera acepción significa
soplo, aire, viento. Jesús utiliza precisamente la imagen sensible del viento para sugerir a
Nicodemo la novedad transcendente del que es personalmente el Soplo de Dios, el Espíritu
divino (Jn 3, 5-8). Por otra parte, Espíritu y Santo son atributos divinos comunes a las Tres
Personas divinas. Pero, uniendo ambos términos, la Escritura, la Liturgia y el lenguaje
teológico designan la persona inefable del Espíritu Santo, sin equívoco posible con los demás
empleos de los términos "espíritu" y "santo".
692 Jesús, cuando anuncia y promete la Venida del Espíritu Santo, le llama el "Paráclito",
literalmente "aquél que es llamado junto a uno", "advocatus" (Jn 14, 16. 26; 15, 26; 16, 7).
"Paráclito" se traduce habitualmente por "Consolador", siendo Jesús el primer consolador (cf.
1 Jn 2, 1). El mismo Señor llama al Espíritu Santo "Espíritu de Verdad" (Jn 16, 13).
693 Además de su nombre propio, que es el más empleado en el libro de los Hechos y en las
cartas de los apóstoles, en San Pablo se encuentran los siguientes apelativos; el Espíritu de la
promesa(Ga 3, 14; Ef 1, 13), el Espíritu de adopción (Rm 8, 15; Ga 4, 6), el Espíritu de Cristo
(Rm 8, 11), el Espíritu del Señor (2 Co 3, 17), el Espíritu de Dios (Rm 8, 9.14; 15, 19; 1 Co 6,
11; 7, 40), y en San Pedro, el Espíritu de gloria (1 P 4, 14).
En la Creación
703 La Palabra de Dios y su Soplo están en el origen del ser y de la vida de toda creatura (cf.
Sal 33, 6; 104, 30; Gn 1, 2; 2, 7; Qo 3, 20-21; Ez 37, 10):
Es justo que el Espíritu Santo reine, santifique y anime la creación porque es Dios
consubstancial al Padre y al Hijo ... A El se le da el poder sobre la vida, porque siendo Dios
SEDEC TARASCO 34
P R ECA T ECU M E NA DO
guarda la creación en el Padre por el Hijo (Liturgia bizantina, Tropario de maitines, domingos
del segundo modo).
704 "En cuanto al hombre, es con sus propias manos [es decir, el Hijo y el Espíritu Santo]
como Dios lo hizo... y él dibujó sobre la carne moldeada su propia forma, de modo que incluso
lo que fuese visible llevase la forma divina" (San Ireneo, dem. 11).
El Espíritu de la promesa
705 Desfigurado por el pecado y por la muerte, el hombre continua siendo "a imagen de Dios",
a imagen del Hijo, pero "privado de la Gloria de Dios" (Rm 3, 23), privado de la "semejanza".
La Promesa hecha a Abraham inaugura la Economía de la Salvación, al final de la cual el Hijo
mismo asumirá "la imagen" (cf. Jn 1, 14; Flp 2, 7) y la restaurará en "la semejanza" con el
Padre volviéndole a dar la Gloria, el Espíritu "que da la Vida".
706 Contra toda esperanza humana, Dios promete a Abraham una descendencia, como fruto
de la fe y del poder del Espíritu Santo (cf. Gn 18, 1-15; Le 1, 26-38. 54-55; Jn 1, 12-13; Rm 4,
16-21). En ella serán bendecidas todas las naciones de la tierra (cf. Gn 12, 3). Esta
descendencia será Cristo (cf. Ga 3, 16) en quien la efusión del Espíritu Santo formará "la
unidad de los hijos de Dios dispersos" (cf. Jn 11, 52). Comprometiéndose con juramento (cf.
Le 1, 73), Dios se obliga ya al don de su Hijo Amado (cf. Gn 22, 17-19; Rm 8, 32;Jn 3, 16) y al
don del "Espíritu Santo de la Promesa, que es prenda ... para redención del Pueblo de su
posesión" (Ef 1, 13-14; cf. Ga 3, 14).
733 "Dios es Amor" (1 Jn 4, 8. 16) y el Amor que es el primer don, contiene todos los demás.
Este amor "Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido
dado" (Rm 5, 5).
734 Puesto que hemos muerto, o al menos, hemos sido heridos por el pecado, el primer
efecto del don del Amor es la remisión de nuestros pecados. La Comunión con el Espíritu
Santo (2 Co 13, 13) es la que, en la Iglesia, vuelve a dar a los bautizados la semejanza divina
perdida por el pecado.
735 El nos da entonces las "arras" o las "primicias" de nuestra herencia (cf. Rm 8, 23; 2 Co 1,
21): la Vida misma de la Santísima Trinidad que es amar "como él nos ha amado" (cf. 1 Jn 4,
11-12). Este amor (la caridad de 1 Co 13) es el principio de la vida nueva en Cristo, hecha
posible porque hemos "recibido una fuerza, la del Espíritu Santo" (Hch 1, 8).
736 Gracias a este poder del Espíritu Santo los hijos de Dios pueden dar fruto. El que nos ha
injertado en la Vid verdadera hará que demos "el fruto del Espíritu que es caridad, alegría,
paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza"(Ga 5, 22-23). "El
Espíritu es nuestra Vida": cuanto más renunciamos a nosotros mismos (cf. Mt 16, 24-26), más
"obramos también según el Espíritu" (Ga 5, 25):
Por la comunión con él, el Espíritu Santo nos hace espirituales, nos restablece en el Paraíso,
nos lleva al Reino de los cielos y a la adopción filial, nos da la confianza de llamar a Dios
SEDEC TABASCO
PRECATECUMENADO
Padre y de participar en la gracia de Cristo, de ser llamado hijo de la luz y de tener parte en la
gloria eterna (San Basilio, Spir. 15,36).
737 La misión de Cristo y del Espíritu Santo se realiza en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y
Templo del Espíritu Santo. Esta misión conjunta asocia desde ahora a los fieles de Cristo en
su Comunión con el Padre en el Espíritu Santo: El Espíritu Santo prepara a los hombres, los
previene por su gracia, para atraerlos hacia Cristo. Les manifiesta al Señor resucitado, les
recuerda su palabra y abre su mente para entender su Muerte y su Resurrección. Les hace
presente el Misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía para reconciliarlos, para conducirlos
a la Comunión con Dios, para que den "mucho fruto" (Jn 15, 5. 8. 16).
739 Puesto que el Espíritu Santo es la Unción de Cristo, es Cristo, Cabeza del Cuerpo, quien
lo distribuye entre sus miembros para alimentarlos, sanarlos, organizados en sus funciones
mutuas, vivificarlos, enviarlos a dar testimonio, asociarlos a su ofrenda al Padre y a su
intercesión por el mundo entero. Por medio de los sacramentos de la Iglesia, Cristo comunica
su Espíritu, Santo y Santificados a los miembros de su Cuerpo (esto será el objeto de la
segunda parte del Catecismo).
740 Estas "maravillas de Dios", ofrecidas a los creyentes en los Sacramentos de la Iglesia,
producen sus frutos en la vida nueva, en Cristo, según el Espíritu.
741 "El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como
conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables" (Rm 8, 26). El
Espíritu Santo, artífice de las obras de Dios, es el Maestro de la oración.
ACTUAR
CELEBRAR
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Definición en la enciclopedia:
JUZGAR
CATIC
778 La Iglesia es a la vez camino y término del designio de Dios: prefigurada en la creación,
preparada en la Antigua Alianza, fundada por las palabras y las obras de Jesucristo, realizada
por su Cruz redentora y su Resurrección, se manifiesta como misterio de salvación por la
efusión del Espíritu Santo. Quedará consumada en la gloría del cielo como asamblea de todos
los redimidos de la tierra (cf. Ap 14,4).
779 La Iglesia es a la vez visible y espiritual, sociedad jerárquica y Cuerpo Místico de Cristo.
Es una, formada por un doble elemento humano y divino. Ahí está su Misterio que sólo la fe
puede aceptar.
4. Consumada, pues, la obra, que el Padre confió el Hijo en la tierra (cf. Jn., 17,4), fue enviado
el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, para que santificara a la Iglesia, y de esta forma los
SEDEC TABASCO 38
PRECATECU M ENA DO
que creen en Cristo pudieran acercarse al Padre en un mismo Espíritu (cf. Ef., 2,18). El es el
Espíritu de la vida, o la fuente del agua que salta hasta la vida eterna (cf. Jn., 4,14; 7,38-39),
por quien vivifica el Padre a todos los hombres muertos por el pecado hasta que resucite en
Cristo sus cuerpos mortales (cf. Rom., 8-10-11). El Espíritu habita en la Iglesia y en los
corazones de los fieles como en un templo (1Cor., 3,16; 6,19), y en ellos ora y da testimonio
de la adopción de hijos (cf. Gal., 4,6; Rom., 8,15-16,26). Con diversos dones jerárquicos y
carismáticos dirige y enriquece con todos sus frutos a la Iglesia (cf. Ef., 4, 11-12; 1Cor., 12-4;
Gal., 5,22), a la que guía hacía toda verdad (cf. Jn., 16,13) y unifica en comunión y ministerio.
Hace rejuvenecer a la Iglesia por la virtud del Evangelio, la renueva constantemente y la
conduce a la unión consumada con su Esposo. Pues el Espíritu y la Esposa dicen al Señor
Jesús: "¡Ven!" (cf. Ap., 22,17). Así se manifiesta toda la Iglesia como "una muchedumbre
reunida por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".
El reino de Dios
5. El misterio de la santa Iglesia se manifiesta en su fundación. Pues nuestro Señor Jesús dio
comienzo a su Iglesia predicando la buena nueva, es decir, el Reino de Dios, prometido
muchos siglos antes en las Escrituras: "Porque el tiempo está cumplido, y se acercó el Reino
de Dios" (Me., 1,15; cf. Mt., 4,17). Ahora bien, este Reino comienza a manifestarse como una
luz delante de los hombres, por la palabra, por las obras y por la presencia de Cristo. La
palabra de Dios se compara a una semilla, depositada en el campo (Me., 4,14): quienes la
reciben con fidelidad y se unen a la pequeña grey (Le., 12,32) de Cristo, recibieron el Reino; la
semilla va germinando poco a poco por su vigor interno, y va creciendo hasta el tiempo de la
siega (cf. Me., 4,26-29). Los milagros, por su parte, prueban que el Reino de Jesús ya vino
sobre la tierra: "Si expulso los demonios por el dedo de Dios, sin duda que el Reino de Dios
ha llegado a vosotros" (Le., 11,20; cf. Mt., 12,28). Pero, sobre todo, el Reino se manifiesta en
la Persona del mismo Cristo, Hijo del Hombre, que vino "a servir, y a dar su vida para
redención de muchos" (Me., 10,45).
Pero habiendo resucitado Jesús, después de morir en la cruz por los hombres, apareció
constituido para siempre como Señor, como Cristo y como Sacerdote (cf. Act., 2,36; Hebr.,
5,6; 7,17-21), y derramó en sus discípulos el Espíritu prometido por el Padre (cf. Act., 2,33).
Por eso la Iglesia, enriquecida con los dones de su Fundador, observando fielmente sus
preceptos de caridad, de humildad y de abnegación, recibe la misión de anunciar el Reino de
Cristo y de Dios, de establecerlo en medio de todas las gentes, y constituye en la tierra el
germen y el principio de este Reino. Ella en tanto, mientras va creciendo poco a poco, anhela
el Reino consumado, espera con todas sus fuerzas, y desea ardientemente unirse con su Rey
en la gloria.
El misterio de la Iglesia
* La Iglesia es El Cuerpo de Cristo. En este pueblo Dios nos concede participar de su Espíritu
y ese mismo Espíritu es el que nos constituye místicamente en el Cuerpo de Cristo; por el
Bautismo nos configura con Cristo; por la Eucaristía, somos elevados a una comunión con Él
(Cf. 1Co 12,27) y entre nosotros (Rom 12,5). El Espíritu es el que nos une y forma como
Cuerpo de Cristo, pero creando y manteniendo la diversidad de funciones, dones y carismas,
que han de estar puestos al servicio de la unidad del propio Cuerpo de Cristo.
La comunidad cristiana de los primeros años, marca la figura esencial de lo que debe ser la
Iglesia, es decir, toda comunidad cristiana, y se distingue por:
pobre;
í Afrontando y corrigiendo con amor los problemas internos, según el Espíritu;
Asumiendo los apóstoles la función y ministerio de pastores.
ACTUAR
¿Me siento atraído a formar parte de ella? Si, por qué; No, por qué?
Si respondiste que SI, a que te compromete, cual sería el siguiente paso a dar.
CELEBRAR
Invitar previamente un grupo de catequistas para que ayuden a cantar: “A edificar la Iglesia".
Mientras se va cantando la estrofa de “hermano ven ayúdame, hermana ven ayúdame... se
acerquen a los catecúmenos y los van integrando...
SEDEC TABASCO 40
PRECATECUMENADO
INDICE
PRESENTACIÓN .............................................................................................................................................. I
INTRODUCCIÓN............................................................................................... 2
TEMAS KERIGMATICOS............................................................................................................................ 12
INDICE........................................................................................................................................................... 40
Diócesis de Tabasco
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