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Actividad 03 Final

La interpretación de los contratos en Bolivia es un proceso complejo que busca entender la verdadera intención de las partes más allá del sentido literal de las palabras. Se basa en teorías subjetivas y objetivas, considerando el contexto, el comportamiento de las partes y principios como la buena fe y la autorresponsabilidad. La labor interpretativa se desarrolla en fases que incluyen la recopilación de información, la inducción de la voluntad real y la calificación del contrato.
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Actividad 03 Final

La interpretación de los contratos en Bolivia es un proceso complejo que busca entender la verdadera intención de las partes más allá del sentido literal de las palabras. Se basa en teorías subjetivas y objetivas, considerando el contexto, el comportamiento de las partes y principios como la buena fe y la autorresponsabilidad. La labor interpretativa se desarrolla en fases que incluyen la recopilación de información, la inducción de la voluntad real y la calificación del contrato.
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INTERPRETACIÓN DE LOS

CONTRATOS EN BOLIVIA

DOCENTE: ROCIO OSINAGA PEÑA

INTEGRANTES:
1. ANTONIO ALEXANDRE DOS SANTOS
GUILLEN
2. LILIANA RIBERA MORALES
3. MARCELO BOZO
4. DANIELA BANZER
INTERPRETACIÓN DE LOS CONTRATOS EN BOLIVIA
1. INTRODUCCION.
La interpretación de los contratos, al igual que en cualquier otro sistema jurídico, es un
ejercicio complejo que requiere un profundo conocimiento tanto del derecho escrito
como de los principios generales que rigen las relaciones contractuales. A lo largo de la
historia, el derecho ha evolucionado, incorporando diversas influencias y adaptándose
a las necesidades cambiantes de la sociedad. En este contexto, la interpretación de los
contratos ha sido objeto de numerosos debates y controversias, dando lugar a una rica
jurisprudencia que ha moldeado la manera en que entendemos y aplicamos las normas
contractuales en nuestro país.
2. ANTECEDENTES
Nuestro Código Civil en su Art. 450, nos da una noción de lo que se entiende por contrato,
expresando que “hay contrato cuando dos o más personas se ponen de acuerdo para
constituir, modificar o extinguir entre sí una relación jurídica”, noción que según Walter
Kaune es errada e incompleta por cuanto sostiene “que el legislador no debió referirse
a dos o más personas, sino a dos o más partes, toda vez que el acuerdo de dos o más
personas, no siempre hace surgir el consentimiento que es el elemento esencial de la
contratación, así tenemos por ejemplo, el caso de que tres copropietarios se pongan de
acuerdo entre sí para vender un bien en lo pro indiviso, en tal caso este acuerdo de
voluntades no perfeccionará el contrato de compraventa , sólo constituirá una parte de
tal operación, en su calidad de vendedor, faltando para concretarla que una o más
personas se constituyan en la otra parte, como comprador, para que una vez integradas
las voluntades de las dos partes contratantes surja el contrato de compraventa”.
Según el siguiente enlace [Link]
intencion-comun-de-los-contratantes/ el contrato, como destacada fuente de
obligaciones, es, al mismo tiempo, un acto jurídico derivado de la autonomía de la
voluntad de las partes y un acto con fuerza de ley para las mismas. Personas
diferenciadas, que actúan conforme a intereses propios y distintos, emiten sendas
declaraciones de voluntad, que el contrato eleva a ley rectora de las obligaciones
contraídas por ellas.

En todo caso, contrato significa acuerdo, pacto, convenio. Dos o más voluntades
declaradas y concordes en torno a un objeto y un concreto fin económico-social. Y ese
es, precisamente, el espacio que ocupa la interpretación en materia de contratos: la
búsqueda del sentido y alcance real de la voluntad concorde de las partes contratantes
declarada en el cuerpo del contrato.

La interpretación de los contratos es un proceso fundamental en el ámbito legal. Los


contratos son acuerdos voluntarios entre partes que establecen derechos y obligaciones.
Sin embargo, debido a la complejidad del lenguaje y las circunstancias cambiantes, las
cláusulas contractuales pueden ser ambiguas o dar lugar a diferentes interpretaciones.
UN POCO DE HISTORIA DE LOS CONTRATOS.
La forma más antigua de contratar es el nexum, que tenía por causa un préstamo de
dinero, se realizaba por medio del cobre y de la balanza, per es et libram. En una época
en que los romanos ignoraban aún el arte de acuñar la moneda, la cantidad de metal
dada en préstamo se pesaba en una balanza tenida por un librepens, investido, sin duda
de un carácter religioso, en presencia de cinco testigos ciudadanos romanos y púberes.
El peso del metal subsistió aún después de empezar a acuñar el cobre, porque esta
moneda, aun tosca, no tenía valor más que según su peso, que era preciso verificar. Pero
después de la aparición de la moneda de plata, no se tuvo necesidad de pesar las piezas,
se las contaba, el empleo del cobre y de la balanza no tuvo ya desde entonces trato más
que a título de símbolo. A esta solemnidad iba unida una declaración del acreedor, o
nuncupatio, que fijaba la naturaleza del acto y contenía una damnatío, esto era el
equivalente de una verdadera condena, que autorizaba el empleo de la manus injectio
contra el deudor que no pagaba. La persona misma del obligado (corpus) estaba, pues,
comprometida y respondía del pago de la deuda.8 Al lado del nexum, los ciudadanos
romanos parecen haber empleado pronto la sponsio como medio de dar fuerza jurídica
a las convenciones destinadas a producir una obligación. ¿Desde el siglo V, la sponsio
consistía en una interrogación del acreedor seguida de una respuesta hecha por el
deudor, por medio del verbo spondere, spondesne? Spondeo. Pero es difícil saber lo que
era la sponsio primitiva y cuál fue su origen. Unos lo hacen proceder de una
simplificación del nexum, pues la nuncupatío habría llegado a ser suficiente para obligar,
pero si era así, ¿por qué se había suprimido la solemnidad del es et libra, mientras que
se conservaba a título de símbolo en la mancipatío?. Después de la nuncupatio emanada
del acreedor, solo en la sponsio, hay una pregunta y una respuesta, diferencia considero
importante para que se pueda admitir entre estos dos contratos una relación de filiación.
Otros hacen derivar la sponsio de un juramento prestado por el deudor sobre el altar de
Hércules.
Lo que parece cierto es que tuvo primero un carácter religioso, pero las ceremonias que
la acompañaban fueron descuidadas a continuación a medida que tomó extensión.
Recibió un nombre más en armonía con su función que era fortalecer la convención de
las partes, este fue la stipulatio. Esta manera de contrata acabó por ser accesible a un a
los extranjeros a condición sin embargo de empelar otros términos, porque la palabra
spondere quedo exclusiva para los ciudadanos. Al mismo tiempo que la stipulatio venía
a ser un instrumento cómodo para sancionar el acuerdo de las partes nacía dos nuevos
contratos por decirlo así, de las ruinas del nexum, emergieron el contrato litteris y el
mutuum.
El litteris, se dice que nació del nexum en función a que si bien se realizaba todas las
formalidades del nexum, luego de haber pesado el metal, dicho acto se lo registraba en
el codex, (era un registro que todo ciudadano acostumbraba tener, en donde
consignaba los actos de su vida privada), con el permiso del deudor, siendo este acto
suficiente para hacer emerger la obligación y hacerla exigible. En relación al mutuum la
misma surgió cuando ya existía la moneda de plata acuñada, momento en donde no era
necesario pesarla sino simplemente contarla, fue entonces que las obligaciones o
prestamos de dinero se las perfeccionaba con la simple tradición del dinero a manos del
deudor, a este acto se lo llamo el mutuum. Posteriormente, con la llegada del
cristianismo y la edad media en base a estos cuatro contratos, se llagaron a desarrollar
los demás contratos, siendo los primeros el comodato, el depósito, el pignus o contrato
de prenda, etc.
3. DEFINICIÓN DE LA INTERPRETACIÓN DE UN CONTRATO

La interpretación de un contrato se refiere al análisis detallado de su contenido para


comprender la verdadera intención de las partes involucradas. No se debe limitar al
sentido literal de las palabras, sino que debe considerar el contexto, el comportamiento
total de los contratantes y las circunstancias específicas del contrato.
Fases de la Interpretación
La labor interpretativa se desarrolla en tres fases:
1. Recopilación de Información: El intérprete recaba datos del texto del contrato
para identificar las cuestiones que requieren aclaración. Esto incluye examinar
las cláusulas y determinar qué aspectos no están claros.
2. Inducción de la Voluntad Real: El intérprete busca la intención real de las partes,
considerando tanto el texto del contrato como fuentes externas. Se trata de
descubrir el interés común que emana de las declaraciones contenidas en el
acuerdo.
3. Calificación del Contrato: Se determina el tipo contractual, lo que implica aplicar
la regulación jurídica correspondiente.
A continuación, desglosaremos algunos aspectos clave:
 Sentido Literal vs. Intención Real: La interpretación no se limita al significado
literal de las palabras escritas en el contrato. En cambio, se debe indagar más
allá y considerar lo que las partes realmente quisieron expresar. Esto implica
analizar el contexto, las circunstancias y las relaciones entre las cláusulas.
 Elementos Relevantes: Para interpretar un contrato, se deben evaluar varios
elementos:
 Texto del Contrato: Se examina minuciosamente cada cláusula y término.
 Comportamiento de las Partes: Se considera cómo se han comportado
las partes antes y después de la celebración del contrato.
 Circunstancias Externas: Se toma en cuenta el contexto en el que se
firmó el acuerdo.
 Principio de Buena Fe: La interpretación debe realizarse de manera honesta y
leal. Las partes deben actuar de buena fe y no buscar ventajas injustas.
 Reglas de Interpretación: Existen reglas específicas para guiar este proceso,
como la regla de la interpretación contextual y la regla de la interpretación
sistemática.

4. TEORÍAS DE INTERPRETACIÓN DE LOS CONTRATOS


La interpretación de los contratos se basa en diversas teorías que guían al intérprete en
su búsqueda de la verdadera intención de las partes. A continuación, exploraremos los
conceptos de teoría subjetiva y objetiva, voluntad y norma:

1. Teoría Subjetiva: Esta teoría se centra en la intención real de las partes al momento
de celebrar el contrato. Busca descubrir lo que las partes realmente quisieron
expresar. Para ello, se consideran elementos como las negociaciones previas, los
antecedentes y las circunstancias específicas. Además, subjetiva, porque emana de
la voluntad de las partes que lo perfeccionan; porque desciende al supuesto de
hecho concreto, anudándole a éste unas determinadas consecuencias jurídicas en
unas circunstancias específicas. Entre las reglas destinadas por el Código Civil
boliviano a la interpretación de los contratos pueden distinguirse, a priori (en
principio) un primer bloque. El primero de ellos se encarga de fijar el alcance real de
la voluntad de las partes contratantes, asumiendo la perspectiva más subjetiva de la
tarea interpretativa. Se trata, en concreto, de un bloque compuesto por los arts. 510,
513, 514, 515 y 516 CC, que abordan la necesidad de ir más allá de la literalidad de
las cláusulas contractuales, en busca de la intención común de las partes, cuando
existen disonancias o dudas sobre la coincidencia entre la voluntad real y la voluntad
declarada por aquéllas
2. Teoría Objetiva: En contraste con la teoría subjetiva, la teoría objetiva se enfoca en
el significado objetivo de las palabras y cláusulas del contrato. Se pregunta cómo un
tercero razonable entendería el acuerdo. Esta perspectiva busca evitar que las partes
se beneficien de ambigüedades o malentendidos. Además, Objetiva, porque, a su
vez, como lex privata reguladora de los conflictos jurídicos inter partes (entre las
partes), debe de reflejar con claridad el verdadero sentido y alcance de lo estipulado
en él, libre de ambigüedades y oscuridades que lo puedan afectar. El segundo
bloque, integrado por los arts. 511, 512, 517 y 518 CC, trata de ofrecer al intérprete
pautas o reglas objetivas, de las que valerse en su tarea interpretativa, para
solventar ambigüedades y aclarar dudas en torno al contenido contractual, en pro
del principio de conservación del negocio. Algunas de estas reglas, sin embargo,
ostentan el alcance de verdaderos principios rectores, como veremos. Transcienden
su consideración como meros criterios objetivos de interpretación. En cualquier caso,
tanto la doctrina como la jurisprudencia española dejan claro que todas estas reglas
ostentan la naturaleza jurídica de mandatos vinculantes para el intérprete. No son
consideradas como meras recomendaciones a las que asirse en la labor
interpretativa, sino como verdaderas normas jurídicas que cumplen la misión de
evitar la arbitrariedad judicial (o arbitral) en la interpretación de los contratos. Sin
embargo, también resulta claro que estas escuetas nueve normas serán, en
ocasiones, insuficientes para acometer una precisa interpretación del contenido de
un contrato; por lo que, en estos casos, el juez (o árbitro) contará con un margen de
discrecionalidad para abordarla: con lógica, prudencia y buen sentido.
3. Teoría Mixta: Algunos juristas combinan elementos de ambas teorías. Argumentan
que se debe considerar tanto la intención subjetiva como el significado objetivo. Así,
se busca un equilibrio entre lo que las partes quisieron expresar y cómo se
entendería el contrato desde una perspectiva neutral.
En cualquier caso, de lo expuesto sobre los criterios subjetivos y objetivos de
interpretación, podemos entresacar los principios inspiradores que deben guiar la labor
interpretativa de los contratos:

A) Principio espiritualista o voluntarista.


Este principio, spectanda est voluntas (se ha de atender a la voluntad) hace referencia,
como se ha visto, al valor nuclear que tiene la voluntad común de las partes contratantes
en la interpretación que debe acometer el juez (o árbitro) sobre el contenido dudoso del
contrato (art. 510 CC). La voluntad concorde de los contratantes debe situarse por
encima de la literalidad de las cláusulas contractuales, cuando éstas no la reflejan de
forma adecuada. Dicha voluntad común de las partes contratantes también servirá de
guía en la aplicación, subsidiaria o simultánea, de las reglas objetivas de interpretación
que el Código boliviano ofrece al intérprete para asistirle en su tarea (arts. 511, 512, 517
y 518 CC).

B) Principio de autorresponsabilidad del declarante.


Este principio es una aplicación, para el ámbito de la interpretación del contrato, del
principio de buena fe. Es opinión prácticamente unánime en la doctrina española que la
buena fe implica la sujeción del contrato a aquellos comportamientos o normas de
conducta impuestas por la conciencia social; directamente relacionados con la ética
social vigente, significada por los valores de equidad, honradez, corrección, lealtad y
fidelidad a la palabra dada. Este principio hace referencia, pues, a la ética del contrato.
A la responsabilidad del declarante, en el momento de emitir y consignar su voluntad en
el texto del contrato, de actuar de forma coherente y honesta respecto de la confianza
depositada por la otra parte en dicha declaración. De ahí que el propio art. 518 CC (al
igual que los arts. 1288 CC español y 1370 CC italiano), establezca la obligación de
interpretar las cláusulas oscuras del contrato en contra de la parte contratante que las
haya introducido. El principio de autorresponsabilidad del declarante se puede apreciar,
por tanto, como sanción impuesta a aquél por su falta de claridad al expresarse, ya que
la parte destinataria de dicha declaración oscura la tomará, de ordinario, en un sentido
diferente de aquel que verdaderamente le quiso imprimir el autor de la estipulación. De
ahí que, en tales casos, como veremos al estudiar el art. 518 CC, deba prevalecer el
sentido que la parte destinataria le ha otorgado a la declaración oscura: por la
autorresponsabilidad de quien no empleó la diligencia debida y por la confianza
depositada por el receptor en el sentido aparente (no real) de la declaración.
C) Principio de conservación del contrato.
La interpretación debe dirigirse a que el contrato o la cláusula discutida sea eficaz. Así,
entre un significado de una cláusula que conduzca a privar al contrato de eficacia y otro
que le permita tenerla, debe optarse por este último. Cuando una cláusula es susceptible
de expresar dos sentidos distintos de la voluntad declarada en ella, se debe apostar por
aquel con el cual pueda tener algún efecto y no el que dé lugar a su ineficacia. Ese es,
justamente, el espíritu del art. 511 CC, que obliga a quedarse con aquel significado o
sentido que pueda producir algún efecto, para que se conserve y perdure el vínculo
entre las partes. Es natural deducir que las partes han querido firmar el contrato para
llevar a cabo un acto serio y útil, no para lo contrario.

Importancia de la Conducta de las Partes


En la interpretación del contrato, es crucial considerar la conducta posterior y anterior
al acuerdo. El contrato no debe verse como un hecho aislado y autónomo; más bien,
debe interpretarse e integrarse dentro del comportamiento global de las
partes. Observando cómo se han comportado antes y después de la celebración del
contrato, podemos conocer mejor su intención, contenido y alcance.
4. NATURALEZA DE LAS NORMAS INTERPRETATIVAS
La naturaleza de la interpretación de los contratos es un tema apasionante para aclarar,
en un principio teólogos afirman que están basados en los preceptos o mandamientos
cristianos para alcanzar la más alta perfección espiritual, Norberto Bobbio explica las
diferencias fundamentales entre órdenes y consejos. La disputa es antigua: los teólogos
distinguen entre los consejos evangélicos, que son máximas de Cristo, cuyo contenido
no es obligatorio, sino simplemente recomendaciones para alcanzar la más alta
perfección espiritual, y los preceptos o mandamientos, cuyo contenido, por el contrario,
es obligatorio. dando un ejemplo:
 El profesor te dice: "Les recomiendo que estudien mucho para el examen." Esto
es un consejo. Te sugiere algo bueno para ti, pero no estás obligado a hacerlo.
 El profesor te dice: "Deben entregar la tarea el viernes." Esto es un mandato. Te
está dando una orden, y si no la cumples, puede haber consecuencias.

CONCEPTUALIZANDO
 Consejos: Son sugerencias, opiniones o indicaciones que puedes seguir o no. No
tienen fuerza de ley.
 Mandatos: Son órdenes, reglas o leyes que debes cumplir. Si no los sigues,
puedes ser castigado o sancionado.
Asimismo, la distinción entre mandatos y consejos puede encontrarse en el derecho y
en la moral. En el derecho, solamente los mandatos obligan, mientras que la moral se
limita a aconsejar. El mandato se expresa con un "quiero" por parte del sujeto activo y
un "deber" por parte del sujeto pasivo. El consejo, en cambio, prescinde del "quiero" y
se expresa con un "deberías". Respecto del mandato, la diferencia fundamental es la
existencia de una obligación para la persona a quien va dirigido.
Pero un ordenamiento jurídico contempla normas o proposiciones que prescriben un
determinado comportamiento. No podemos concebir una norma positiva que no tenga
el carácter imperativo, al menos en determinadas condiciones. El mandato (positivo o
negativo) es un elemento esencial del derecho, porque está integrado en el concepto
de obligación. Imponer una obligación supone generar un deber correlativo.
Ahora pensemos en las leyes. Las leyes son como órdenes muy importantes. Cuando
una ley dice "Todo el mundo debe pagar impuestos", no te está dando una sugerencia,
te está obligando. Si no pagas los impuestos, puedes tener problemas.
Los contratos son como mini-leyes entre dos o más personas. Cuando firmas un
contrato, estás diciendo: "Yo prometo hacer esto" y la otra persona dice: "Yo prometo
hacer aquello". Estas promesas son como pequeñas obligaciones legales. Si alguien no
cumple lo que prometió en un contrato, puede tener problemas legales.
Investigando otros autores sindican que las naturalezas de los contratos están ligados a
la intensión de las partes y a su buena fe y es de allí donde nace el tema de interpretación
literal y contextual, lo cual explicaremos a detalle:
En la interpretación de los contratos, se aplican diversas normas para resolver
ambigüedades y determinar la verdadera intención de las partes. A continuación,
exploraremos algunas de estas normas:
 Intención Común de los Contratantes: En la interpretación de los contratos, se
debe averiguar cuál ha sido la intención común de las partes y no limitarse al
sentido literal de las palabras. Esto significa que el juez o árbitro debe considerar
tanto el texto del contrato como el comportamiento total de los contratantes y
las circunstancias del contrato.
 Regla de la Buena Fe: Las partes deben actuar de buena fe y cumplir con sus
obligaciones de manera honesta y leal. La buena fe es un principio fundamental
en la interpretación contractual.
 Regla de la Interpretación Literal: Si el lenguaje del contrato es claro y no deja
lugar a dudas, se aplicará el sentido literal de las palabras.

 Regla de la Interpretación Contextual: Se considera el contexto general del


contrato y las circunstancias en las que se celebró. No se analizan las cláusulas
de forma aislada, sino en relación con el conjunto del acuerdo.

Cada labor interpretativa, cada texto contractual, es único y distinto. Por lo tanto, el
intérprete debe examinarlos de forma particular y diferenciada. La interpretación busca
armonizar los intereses de las partes y garantizar la justicia en las relaciones
contractuales
6. REGLAS DE INTERPRETACIÓN DE LOS CONTRATOS EN EL CÓDIGO CIVIL DE BOLIVIA
El Código Civil nos brinda las pautas de cómo interpretar los contratos en caso de duda,
ante la existencia de cláusulas ambiguas, las cuales no son claras y dan diversas
interpretaciones o cuando se cree que hay incumplimiento de contrato.
Art.510.- (INTENCIÓN COMUN DE LOS CONTRATANTES).

I. En la interpretación de los contratos se debe averiguar cuál ha sido la intención común


de las partes y no limitarse al sentido literal de las palabras.
II. En la determinación de la intención común de los contratantes se debe apreciar el
comportamiento total de éstos y las circunstancias del contrato.
• En este artículo se refiere a la voluntad compartida de las partes y el propósito
que ambas partes tienen al momento de celebrar un contrato. Más que todo para sus
intereses y objetivo de las partes.
Art. 511.- (CLÁUSULAS AMBIGUAS).
Cuando una cláusula es susceptible de diversos sentidos, se le debe dar el que pueda
producir algún efecto, nunca el que ninguno.
Al referirnos a cláusulas ambiguas nos referimos a aquellas cláusulas contenidas en los
contratos que no son claras y ofrecen diversas interpretaciones de carácter ambiguo, lo
que implica que se realice una interpretación de la misma.
• Esta cláusula viene a verse en contratos que tienen disposiciones o términos que
no tienen un significado claro y preciso el cual puede llevar a diferentes interpretaciones
por las partes involucradas.
Art. 512.- (TÉRMINOS CON DIFERENTES ACEPCIONES).
Los términos susceptibles de dos o más sentidos o acepciones, deben tomarse en el que
más convenga a la materia y naturaleza del contrato.
• El termino acepciones son cuando algo no coinciden en el contrato lo cual
generaría ambigüedad y posteriormente llevaría a conflictos en las partes. Ej. ¿Un
contrato termina en seis meses calendarios exactos o 180 días??
Art. 513.- (CLÁUSULAS DE USO NO EXPRESADAS).
Se deben suplir en el contrato las cláusulas que son de uso, aunque no se hayan
expresado.
• Estas cláusulas al no ser expresadas son incluidas automáticamente debido a la
expectativa razonable de las partes o la regulación legal. Ej. de compra venta se asume
que ambas partes actuaran de buena fe en el cumplimiento de sus obligaciones.
Art. 514.- (INTERPRETACIÓN POR LA TOTALIDAD DE LAS CLÁUSULAS).
Las cláusulas del contrato se interpretan las unas por medio de las otras, atribuyendo a
cada una el sentido que resulta del conjunto del acto.
• En dicho artículo nos indica claramente que el contrato debe entenderse de
manera que formen al final de todo un conjunto coherente. Ejemplo: Si una cláusula
establece un plazo de entrega de 30 días, pero otra menciona diferentes plazos para
diferentes circunstancias, la interpretación debe buscar armonizar estas cláusulas para
entender la obligación general de entrega.
Por generales que sean los términos usados en un contrato, éste no puede comprender
más que las cosas sobre las que parezca que las partes se han propuesto contratar.
Art. 516.- (REFERENCIAS EXPLICATIVAS).
Cuando en un contrato se ha expresado un caso para explicar la obligación, no se
presumirá por esto que se ha querido limitar la ampliación que, por derecho recibe el
acuerdo a los casos no expresados.
• Mas que todas estas referencias suelen ser, aclaraciones o menciones dentro del
texto contractual que ayudan a interpretar y comprender mejor las disposiciones del
contrato. Se utilizan para explicar el significado específico de ciertos términos, Para los
efectos de este contrato, días hábiles se entenderá como cualquier día que no sea
sábado, domingo o día festivo oficial.
Art. 517.- (SENTIDO MENOS GRAVOSO; SENTIDO QUE IMPORTA MAYOR
RECIPROCIDAD).
En caso de duda, el contrato a título gratuito debe ser interpretado en el sentido menos
gravoso para el obligado y el contrato a título oneroso en el sentido que impone la
armonización equitativa de las prestaciones o la mayor reciprocidad de intereses.
• Este sentido se llega aplicar para una mejor interpretación ya que se aplica
cuando una cláusula del contrato es ambigua o tiene múltiples interpretaciones posibles.
Art. 518.- (INTERPRETACIÓN CONTRA EL AUTOR DE LA CLÁUSULA).
Las cláusulas dispuestas por uno de los contratantes o en formularios organizados por
él se interpretan, en caso de duda, en favor del otro.
• Esta interpretación también conocida como interpretación contra proferentem,
establece que, si una cláusula es susceptible de más de una interpretación, se debe
preferir aquella que perjudique más a la parte que la redactó. Ej. Imaginemos que una
empresa de seguros redacta un contrato de seguro de automóvil. En el contrato, hay
una cláusula que establece: "El seguro cubrirá
Art. 519.- (EFICACIA DEL CONTRATO).
El contrato tiene fuerza de ley entre las partes contratantes. No puede ser disuelto sino
por consentimiento mutuo o por las causas autorizadas por la ley.
En términos generales la eficacia del contrato se refiere a la capacidad del contrato para
producir los efectos jurídicos que las partes pretendían al celebrarlo.
INCUMPLIMIENTO DE CONTRATO
El incumplimiento puede ser:
Total: cuando el deudor simplemente no realiza la prestación debida.
Parcial: cuando el deudor cumple sólo con parte de la prestación. A su vez, este
cumplimiento parcial puede deberse:

• Cuando falta algún elemento que configura la prestación.


• Cuando uno o varios elementos de la prestación se hallan incompletos.
Tardío: Cuando el deudor cumple con la prestación, pero fuera del tiempo acordado o
legal. Esto ocurre cuando la obligación está sujeta a un plazo extintivo.
¿CUÁNDO HAY INCUMPLIMIENTO DE CONTRATO?
Se considera un incumplimiento de contrato cuando ocurre una ruptura completa e
irreparable del contrato; es decir, cuando una de las partes de la negociación dejó de
cumplir los términos del acuerdo, cuestión que impacta financieramente, operativa o
tecnológicamente a la parte afectada y permite cancelarlo.
Cada caso de incumplimiento es diferente y específico, y es aquí cuando entran en
acción las tecnologías de automatización de control en cuanto a la gestión del riesgo
contractual: por medio de análisis sobre el proceso que se lleva a cabo, a partir de
detalles del caso se puede determinar si es un incumplimiento grave, identificando a
tiempo cuando se dejan de cumplir los términos del contrato, así como su jerarquización
para determinar si es una situación de incumplimiento menor o de un impacto
significativo al negocio.
CONSECUENCIAS DEL INCUMPLIMIENTO DE UN CONTRATO
 Daños económicos.
 Perjuicios en sus intereses materiales.
 Perjuicios morales.
En estos casos puede ser posible que exista la obligación de indemnizar, y para realizar
el cálculo de los daños se debe de tener en cuenta tanto la pérdida sufrida y lo que se
ha dejado de percibir, es decir, el daño emergente y el lucro cesante.
Cuando el incumplimiento de una de las partes contractuales se debe a un
acontecimiento imprevisible o inevitable que imposibilita su cumplimiento, el
incumplimiento de las obligaciones podría estar justificado con la existencia de un
evento de caso fortuito de fuerza mayor.
RESOLUCIÓN DE LOS CONTRATOS
Por incumplimiento de un contrato se entiende la no puesta en práctica de las
obligaciones adquiridas por una de las partes. Cuando esto sucede, la otra parte tiene
derecho a resolver dicho contrato y a reclamar los daños y perjuicios que sean
pertinente. Sin embargo, no todos los incumplimientos dan derecho a resolver el
contrato.
Para poder hacerlo, es necesario que dicho incumplimiento sea:
 De carácter grave.
 Que haga referencia a los acuerdos esenciales pactados.
 Que tenga un impacto real en la economía de ambas partes.
 Que exista mala fe, es decir, que la parte incumplidora tenga la intención con
su actitud de menoscabar el interés de la otra parte.
RESOLUCIÓN DE LOS CONTRATOS POR INCUMPLIMIENTO VOLUNTARIO CÓDIGO CIVIL
BOLIVIANO
ART. 568 DEL CÓDIGO CIVIL:
I. En los contratos con prestaciones recíprocas cuando una de las partes incumple
por voluntad de la obligación, la parte que ha cumplido puede pedir judicialmente el
cumplimiento o la resolución del contrato, más el resarcimiento del daño; o también
puede pedir sólo el cumplimiento dentro de un plazo razonable que fijará el juez, y no
haciéndose efectiva la prestación dentro de ese plazo quedará resuelto el contrato, sin
perjuicio, en todo caso, de resarcir el daño.
II. Si se hubiera demandado solamente la resolución, no podrá ya pedirse el
cumplimiento del contrato; y el demandado, a su vez, ya no podrá cumplir su obligación
desde el día de su notificación con la demanda.
Art. 569.- (CLÁUSULA RESOLUTORIA).
Las partes pueden convenir expresamente en que el contrato quedará resuelto si una
determinada obligación no se cumple en la forma y de la manera establecida. En este
caso el contrato se resuelve de pleno derecho sin necesidad de intervención judicial.
Art. 570.- (RESOLUCIÓN POR REQUERIMIENTO).
I. La parte que ha cumplido su obligación puede requerir a la parte que incumple
mediante nota diligenciada notarialmente, que cumpla la suya dentro de un término
razonable no menor a quince días, con apercibimiento de que, en caso contrario, el
contrato quedará resuelto.
II. Si la obligación no se cumple dentro del término señalado, el contrato se resuelve de
pleno derecho, quedando a cargo del deudor incumplido el resarcimiento del daño, si
hubiere.
Art. 571.- (RESOLUCIÓN NO PACTADA).
I. Si el término concedido a una de las partes es considerado esencial en interés
de la otra, y vence sin que el deudor haya cumplido su prestación, se tendrá el contrato
por resuelto extrajudicialmente de pleno derecho, aunque no se hubiera pactado
expresamente la resolución.
II. Sin embargo, y salvo pacto o uso contrario, si el acreedor beneficiario del plazo
considerado esencial para él quiere exigir al deudor el cumplimiento de su obligación
aún vencido el término, deberá notificarle por nota escrita notarialmente, diligenciada
u otro acto equivalente dentro del plazo de tres días, vencidos los cuales su derecho
caduco.
Art. 572.- (GRAVEDAD E IMPORTANCIA DEL CUMPLIMIENTO).
No habrá lugar a la resolución del contrato si el cumplimiento de una de las partes es de
poca gravedad o de escasa importancia teniendo en cuenta el interés de la otra parte.
Art. 573.- (EXCEPCIÓN DEL INCUMPLIMIENTO DE CONTRATO).
I. En los contratos de prestaciones recíprocas cualquiera de las partes podrá
negarse a cumplir su obligación si la otra no cumple o no ofrece cumplir al mismo tiempo
la suya, a menos que se hubiera convenido otra cosa o de la naturaleza del contrato
resultaren términos diferentes para el cumplimiento.
II. La excepción de incumplimiento también podrá oponerse cuando el otro
contratante ha cumplido sólo parcialmente su obligación; pero no podrá oponérsela y
se deberá cumplir la prestación si, teniendo en cuenta las circunstancias, la negativa
fuera contraria a la buena fe.
7. CONCLUSIONES
La interpretación de los contratos es una tarea fundamental para garantizar la justicia y
la equidad en las relaciones contractuales.
La interpretación no debe ser rígida ni mecánica. Los jueces y árbitros deben ser flexibles
y adaptarse a las particularidades de cada caso. No existe una fórmula única para
interpretar todos los contratos.
Por otro La interpretación busca armonizar los intereses de las partes. No se trata solo
de aplicar reglas, sino de encontrar un equilibrio que respete las expectativas legítimas
de ambas partes.
En última instancia, la interpretación de los contratos busca asegurar que los acuerdos
cumplan su propósito original y que las partes sean tratadas de manera justa. Los
profesionales del derecho deben aplicar su conocimiento y criterio para lograr este
objetivo.
Hemos terminado este estudio analizando además los artículos que son necesarios
conocer en el código civil boliviano. Espero que sea de gran ayuda para la persona que
le llegue este ensayo en sus manos.
BIBLIOGRAFIA

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contratantes/
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s.Autor_Favio_Chacolla_H.pdf
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