El recorrido histórico de las corrientes pedagógicas y su influencia en la concepción actual
En la presente unidad se realizará un abordaje histórico sobre los diferentes estudios,
construcciones y desarrollos teóricos en torno de la educación, que se fueron desarrollando en
diferentes momentos y contextos. En un principio se hace referencia a constructos y no a
Pedagogía, pues esta se desarrolla a partir de la modernidad, con una avanzada de tipo
positivista para la regulación de las prácticas institucionalizadas que se originan con la
organización de los sistemas educativos nacionales.
Al realizar este recorrido diacrónico sobre las teorizaciones en torno a la educación, nos
permite evidenciar qué rasgos, aspectos, criterios perduran en las prácticas actuales, no como
denuncia, sino para favorecer la comprensión y entendimiento acerca de las prácticas
educativas, y promover la reflexión que permita el cambio.
A continuación, se desarrollarán las principales corrientes y líneas teóricas destacando sus
rasgos principales, para ello se va a tomar como eje del desarrollo la propuesta de Moacir
Gadotti (2008), entendiendo el análisis y presentación de este autor como una presentación
clara y sintética de las diferentes corrientes pedagógicas.
La Pedagogía de Philippe Merieu
El video muestra las reflexiones del pedagogo Philippe Merieu, acerca del recorrido desde su
rol, y señalando la importancia de la toma de posición ética de la pedagogía al momento de la
formación del sujeto.
tijobrae2. (2014). La Pedagogía de Philippe Merieu. [Video]. YouTube.
Pensamientos pedagógicos
Pensamiento pedagógico oriental
Expresa Gadotti (2008) que las primeras expresiones de reflexiones pedagógicas surgen con la
necesidad de organizar y dar un marco ordenado a las acciones educativas que se llevaban
adelante en las sociedades primitivas —tal como se describió en la unidad anterior—.
En ese marco se puede ubicar —la destacada por el autor como— la doctrina pedagógica más
antigua, que es la relacionada con el Taoísmo, que sostenía un sistema de ideas basadas en la
espontaneidad, naturaleza, simplicidad, y en especial con la compasión, frugalidad, humildad.
Estas ideas son tomadas por Confucio (551-479 a.C.) para la construcción de un sistema moral
que luego se llevaría adelante en China como el sistema de valores y desarrollo educativo, en
el cual se entendía que los padres contaban con poder ilimitado sobre los hijos. En ese marco,
la educación se constituyó como un sistema de exámenes sobre lecciones memorizadas a
partir de una modalidad dogmática de enseñanza. Modalidad que se extendió hasta entrado el
siglo XX.
En la antigüedad, la educación cobró centralidad en el desarrollo del hinduismo, como un
espacio de conservación de un sistema de castas ya establecido, con el sentido de
contemplarlo, internalizarlo y sostenerlo.
Sostiene Gadotti (2008), que fueron los egipcios los primeros en comprender la importancia de
una buena enseñanza; así crearon las casas de instrucción donde se enseñaba la lectura y
escritura.
Pensamiento pedagógico griego
Se destacan en las producciones griegas sobre educación, los desarrollos realizados por
Sócrates, Platón y Aristóteles. Cabe describir muy brevemente el contexto en el cual se
desarrollan sus ideas, para atender con claridad a estas producciones.
La cultura griega es el producto de una sociedad altamente estratificada, por lo cual el
desarrollo y entendimiento en torno a la educación varía. En el desarrollo de esta cultura se
destacaron los aportes de dos polos sociales culturales, Esparta y Atenas. Ambas sociedades
poseían una visión diferente en torno al hombre y su educación; para la primera el hombre era
el resultado del culto a su cuerpo; mientras que para la segunda la virtud principal del hombre
era su lucha por la libertad. El hombre guerrero frente al orador. El propósito de la educación
apuntaba a la formación del hombre para ser gobernante, tomar decisiones e imponerlas a los
esclavos (que eran los que abundaban), por ello mismo es que no a todos les era reconocido el
derecho a la educación.
En Esparta el principal objetivo estaba en la sumisión de los intereses particulares a los del
Estado. Mientras que en Atenas las disputas eran intelectuales, con el objeto del desarrollo de
una sociedad democrática, al estilo de la época, no como la entenderíamos hoy en día.
El ideal más avanzado de la educación era la paideia, una educación integral; que, si bien apela
a la libertad individual, requería de la convivencia social y política.
Los antecedentes de los tres filósofos mencionados, su punto partido, son: Pitágoras —que
intentaba desarrollar en el hombre el orden que era propio del universo, y que se reflejaba en
la matemática. Isócrates —que trabajó sobre el arte del lenguaje y la retórica. Y Xenofonte —
que desarrolla el primer aporte en torno a la educación de la mujer, directamente ligada a los
conocimientos propios de la atención al hogar y familia.
Puede destacarse en Sócrates (469-399 a. C.) su interés por el diálogo como modo de
desarrollo de su clase, que tiene como objetivo el autoconocimiento, como camino único al
verdadero saber.
Platón (427-347 a.C.) en su ya conocida alegoría de la caverna, señaló la importancia de
desprenderse de las impresiones, percepciones ilusorias de los sentidos, y alcanzar la
contemplación de la realidad e ideas puras.
Aristóteles (384-322 a.C.) a diferencia de su maestro, expuso que las ideas están en las cosas,
su posición es netamente realista.
Pensamiento pedagógico romano
Para pensar en la propuesta educativa en la antigua Roma, es necesario especificar que la
sociedad romana se dividía en diferentes grupos: los patricios, que eran la elite y tenían los
beneficios de la educación, los plebeyos, que si bien eran libres eran excluidos del poder, y los
esclavos que aprendían las artes y oficios de las casas a las que pertenecían.
En esta organización social, las escuelas se distinguían como: escuela ludi magister, para la
educación elemental; escuelas de lo gramático, que ofrecía una educación que hoy sería
entendida como secundaria; la educación superior, donde se estudiaba filosofía, retórica y
derecho.
En esta sociedad, los estudios eran básicamente humanistas, entendiendo que se preparaba a
cada grupo para la vida en sociedad, pero enmarcada ella en el imperio; por ello se educaba
transmitiendo una cultura general que trascendía lo local.
En este caso, Gadotti (2008) explica que la modalidad de educación se caracterizaba por:
Dictado del fragmento de un texto.
Memorización de lo dictado.
Traducción del verso en prosa.
Expresión de una misma idea en diversas construcciones.
Análisis de palabras y frases.
Composición literaria.
Entre los educadores destacados se pueden mencionar:
Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.): Quien señalaba que el ideal de la educación era la
formación de un orador, con las cualidades del jurista, filósofo, poeta y actor.
Marco Favio Quintiliano (35-96 d.C.): Quien ponía el énfasis de la enseñanza en el
discurso.
Séneca (4 a.C.-65): Quien destacaba que se debía enseñar para la vida, y no para la
escuela.
Plutarco (45-119 d.C.): Que señalaba que la educación debía trabajar sobre la
enseñanza de la biografía de grandes hombres.
Pensamiento pedagógico medieval
En esa etapa se produjeron cambios en el modo de producción, generando una nueva
organización social, se destacaba el Señor Feudal, dueño de las tierras; los vasallos, pequeños
propietarios; los siervos, que trabajaban la tierra (no eran esclavos). En esta sociedad la iglesia
se encaramó sobre la decadencia del Imperio romano y en el valor que fue tomando la figura
de Jesús como educador.
Para esta etapa, Gadotti (2008) expresa que, la educación estaba inspirada en las decisiones de
Carlomagno (742-814), y comprendía:
Educación elemental, con el objeto de adoctrinar a las masas campesinas, desarrollada
en escuelas parroquiales por sacerdotes.
Educación secundaria, desarrollada en los conventos.
Educación superior, desarrollada en las llamadas escuelas imperiales con el objeto de
preparar a los futuros funcionarios del Imperio.
Los estudios desarrollaban:
Trivium: gramática, dialéctica y retórica.
Quadrivium: aritmética, geometría, astronomía y música.
Entre los pensadores de este período se destacan San Agustín (354-430) con la teoría de la
iluminación, Santo Tomás de Aquino (1224-1274) con su método escolástico.
Gadotti (2008), otorga unos párrafos al desarrollo del islamismo con Mahoma (570-632)
indicando su centralidad en la organización de la cultura islámica y destacando la elaboración
del Corán como documento que contiene los principios religiosos y educativos de dicho
pueblo.
El pensamiento pedagógico renacentista
Gadotti (2008) señala grandes cambios para este período, como la ampliación de las rutas de
navegación, la imprenta, la emigración de los sabios bizantinos de Constantinopla a Italia. En
ese marco, señala la revaloración de la cultura greco-romana.
Entre los principales educadores se destacaron: Erasmo Desiderio (1467-1536), Juan Luis Vives
(1492-1540) François Rabelais (1483-1553), Michel de Montaigne (1553-1592)
En esa etapa se refiere a que el estado se hiciera cargo de la educación (aún no organizada
como la conocemos hasta ahora) estableciendo una educación pública religiosa.
La educación jesuita se expandió en la época, con su fundador Ignacio de Loyola, quienes se
encargaron de destacar la formación del hombre burgués, quitando atención a las clases
populares.
En este marco adquiere desarrollo la propuesta de los protestantes, con Calvino y Lutero como
representantes, que proponían la lectura y acceso directo del hombre a las sagradas escrituras.
El pensamiento pedagógico moderno
Gadotti (2008) se refiere a las propuestas de educación de la modernidad, no sin destacar los
grandes cambios a nivel más amplio en el que dichas propuestas se enmarcan y desarrollan. Se
destaca el cambio en los modos y medios de producción, en el que la clase burguesa imprimió
su sello en el nuevo impulso, uso y propiedad de los medios de producción, que da cuenta del
incipiente capitalismo y su modo de producción en serie.
El autor destaca también los progresos a nivel de producción de las ciencias, señalando los
desarrollos realizados por Galileo Galilei (1564-1642), Giordano Bruno (1548-1600); y
destacando la intervención de Francis Bacon (1561-1626) en la nueva mirada sobre las
ciencias, despojada de las implicancias de la Fe, y centrado en el dominio de la razón.
Allí puede enmarcarse el desarrollo del racionalismo de Descartes (1596-1650) quien
desarrolló su método de conocimiento, el cual buscaba conocer el mundo desde una mirada
científica, suplantando el lugar de centralidad que hasta el momento había ocupado la religión
a través de la fe. Se puede destacar que su obra fue escrita en francés, la lengua de uso
cotidiano, en contraposición al latín, que era considerada la lengua culta. En su obra “El
discurso del método” presentó los cuatro grandes principios de su método científico:
1. Partir de no tomar cosa alguna como verdadera, evitando así precipitarse, partiendo
de poner en duda lo que se presenta.
2. Dividir la situación/problema evidenciado en tantas partes como fuera posible para
poder analizarlas por separado y buscar la solución de cada una de ella.
3. Desarrollar el pensamiento de tal manera que partiera de lo más sencillo y fácil de
conocer, para ir complejizando el recorrido hacia conocimientos más complejos.
4. Realizar enumeraciones tan detalladas, con sus correspondientes revisiones, da
manera tal de asegurarse de no omitir nada.
La propuesta educativa en esta etapa se caracterizó por el realismo, y pueden destacarse en
este periodo dos grandes educadores, Locke y Comenio.
John Locke (1632-1704) propuso dar importancia a la experiencia sensorial, descartando el
innatismo a la hora de conocer, según el pensador, el conocimiento partía de los sentidos. Y
este conocimiento tomaba su modelo de las ciencias, en particular de las ciencias naturales
(física, química, biología), que tomaron gran impulso en la época, señalándose como ejemplo
de producción de conocimiento para todos los ámbitos. Así, de humanista, la educación se
modeló como científica, abandonando el estudio de los autores clásicos, incluyendo la lengua
vernácula en contraposición a latín; la educación consideraba a la transmisión de la ciencia
como un fin en sí mismo, por lo que el conocimiento era valorado si preparaba para la vida y la
acción.
En este desarrollo Locke considera que aprender está ligado a los sentidos, por lo que la
educación es esencial, porque el niño al nacer es una tabula rasa, sobre la que el maestro
imprime todos los conocimientos.
Juan Amos Comenio (1592-1670) es reconocido como el padre de la Didáctica, escribió en
1657 su libro Didáctica Magna, que apunta a las experiencias educativas que reflejarán las
experiencias de cada día; incluyendo materias como música, economía, política, ética y
religión.
Este pedagogo expresó que la educación debe tener una duración de 24 años, distribuidos en 4
escuelas:
Escuela materna de 0 a 6 años, centrada en cultivar los sentidos y el habla.
Escuela elemental o vernácula de los 6 a los 12 años, para la lengua materna, lectura,
escritura, aritmética y ciencias sociales; incentivando la imaginación y la memoria.
Escuela latina o gimnasio, de los 12 a los 18 años, para el estudio de las ciencias.
Academia o universidad de los 18 a los 24 años, donde se desarrollaría trabajos
prácticos y viajes; para la formación de guías espirituales y funcionarios. A este nivel
solo accederían los más capaces.
Esta propuesta adelantada para la época igualmente seguía sosteniendo una educación
diferenciada entre los nobles y adinerados, a quienes iba dirigida; a diferencia del pueblo a
quien seguía destinada la educación manual.
Pensamiento pedagógico ilustrado
Con la Revolución francesa (1789) se produjo un gran cambio en torno a la organización de
gobierno y en lo social; con ello surgió un grupo de pensadores a los que se denominó
ilustrados por enraizarse en la racionalidad y la lucha por las libertades individuales; también
llamados enciclopedistas por compartir las ideas liberales expuestas en la obra de Diderot y
d'Alembert “La enciclopedia”.
La ilustración buscó liberar el pensamiento de la represión de la monarquía y del clero. En este
proceso social, la fuerza del Estado fue cada vez mayor, generando el paso de la educación de
manos de la iglesia a su propia égida.
Gadotti (2008) destaca la importancia de la producción en educación de un grupo de
pedagogos denominados ilustrados.
Entre este grupo de ilustrados, se destacan diferentes autores, que a continuación se
analizarán.
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) centró la mirada en el niño, como un ser con necesidades
educativas propias, diferentes del adulto, y más bien expresó que el niño nace ingenuo,
desprotegido y bondadoso, es el adulto y la sociedad con sus ordenamientos el que lo
pervierte.
Rousseau distinguió etapas en la educación, señalando:
GRAFICO
Rousseau indicó que solo en la segunda etapa debería haber un trabajo más profundo sobre el
saber científico y modos de vivir en sociedad. Las reflexiones de Rousseau, tuvieron peso sobre
las producciones del momento, evidenciándose en las reflexiones de pedagogos tales como
Froebel, Pestalozzi y Herbart.
Friedrich Fröbel (1782-1852) consideró que el desarrollo de todo niño dependía del desarrollo
de una actividad espontánea (juego), una actividad constructiva (trabajo manual) y el estudio
de la naturaleza. Por ello promovió el desarrollo de los Jardines de infantes, que apuntalaran
estas actividades.
Johann Heinrich Pestalozzi (1746-1827) trabajó sobre la importancia de la educación de las
clases populares. Y como ejemplo de esa importancia se colocó al frente de un instituto de
niños huérfanos, mostrado la importancia de la educación en ese grupo, en esa etapa de la
vida.
Johann Friedrich Herbart (1776-1841) analizó el proceso de enseñanza, expresando que el
mismo debería poseer cuatro etapas:
1. Demostración del objeto: Claridad en la presentación del contenido.
2. Comparación: Asociación de un contenido con otro asimilado previamente.
3. Generalización: Ordenación y sistematización de los contenidos.
4. Aplicación: Uso de los conocimientos adquiridos en situaciones concretas.
A ello sumó que los objetos debían ser presentados al niño a partir de sus intereses de los
alumnos y según sus diferencias individuales.
Debe mencionarse el aporte de Immanuel Kant (1724-1804), quien superó la dicotomía entre
el racionalismo de Descartes, el empirismo de Locke, al indicar que ciertas ideas eran innatas
(noción de espacio y tiempo que existen como productos de la mente), pero el conocimiento
del mundo exterior es el producto de las experiencias; por lo que afirma que el hombre es lo
que la educación hace de él.
También pueden destacarse en este periodo los aportes de Nicolas de Condorcet (1743-1794),
quien promovió la enseñanza universal para eliminar la desigualdad, incluyendo en este
proceso tanto a hombres como mujeres. Si bien se sostenían ciertas diferencias, el pedagogo
reconoció en las mujeres su capacidad educadora.
Pensamiento pedagógico positivista
En el proceso de cambios políticos y económicos que se vienen desarrollando históricamente,
y teniendo en cuenta la importante modificación social, Gadotti (2008) distingue el nacimiento
de dos fuerzas sociales antagónicas: el movimiento popular y socialista y el movimiento elitista
burgués, estos dos movimientos se expresaron como socialismo en manos del marxismo, el
primero; y el positivismo, a partir de los desarrollos de Comte, el segundo.
Augusto Comte (1798-1857) promovió el desarrollo de la ciencia, incluso para el estudio de los
procesos humanos. Destacó la centralidad de la neutralidad de la producción científica, de
modo tal que esta acompaña el logro y apuntalamiento del orden social, acompañando a las
personas en la aceptación del lugar que le fuera otorgado en el proceso social, indicando la
importancia de ocupar ese lugar, marcando los aportes desde allí realizados.
Según este autor, la humanidad pasó por tres etapas de desarrollo:
1. Estado teleológico: Durante la que el hombre explicaba su estado a partir de causas
evidenciadas en la naturaleza y sus expresiones.
2. Estado Metafisico: Donde la explicación se montaba sobre conceptos abstractos como
esencia y sustancia.
3. Estado positivo: El que trata de desarrollar, en el que las explicaciones se sustentan
desde la ciencia, buscando la construcción de leyes científicas.
Ellas son importantes, pues, Comte, expresa que, en el desarrollo del ser humano, las mismas
vuelven a presentarse; por lo que en el niño no es conveniente la educación formal, para en la
adolescencia adentrar gradualmente al joven en el estudio de las ciencias, para que el hombre
en edad madura llegue al estudio sistemático de las ciencias.
Quien continúa con las ideas de Comte es Herbert Spencer (1820-1903), quien, interesado por
la educación, sostuvo su valor utilitario, afirmando que la misma debía centrarse en la
transmisión de conocimientos que sean de apoyo para la conservación del individuo en
relación con la salud y el trabajo, la familia y la sociedad en general.
Otro teórico reconocido fue Émile Durkheim (1858-1917) que veía en la educación la
herramienta para la preparación de los niños para la vida en común. A diferencia de Rousseau,
sostiene que el hombre nace egoísta, tendencia que puede ser modificada por la sociedad a
través de la educación.
Pensamiento pedagógico socialista
La propuesta del pensamiento socialista sobre la educación se centró en promover una
educación igual para todos.
Gadotti (2008) expone los principios de una educación pública socialista y gratuita, destacados
por Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1924):
1. Eliminación del trabajo de los niños en las fábricas.
2. Asociación entre educación y producción material.
3. Formación integral del hombre, el llamado hombre omnilateral, se logrará
desarrollando las áreas: mental, física y técnica.
4. Inseparabilidad de la educación y la política.
Cuando Marx se refiere a la educación asociada a la producción, cuida de distinguirla de la
producción fabril, y asociarla a la tarea útil, de valor social. Así, el tipo de producción debía
estar dividida según el desarrollo, siendo de dos horas por día entre los niños de 9 a 12 años,
cuatro horas diarias para los niños de 13 a 15 años, y de seis horas por día para los jóvenes de
16 a 17 años.
Por su parte, Lenin (1870-1924) consideró de mucha importancia a la educación para el logro
de la transformación social. En ese marco, defendió:
La anulación de la obligatoriedad de un idioma del Estado.
Enseñanza general, politécnica, gratuita y obligatoria, hasta los 16 años.
Distribución gratuita de ropa, alimento y material escolar.
La transmisión de la responsabilidad de la instrucción pública a los órganos de
administración local.
La abstención del poder local de toda intervención en la educación.
La elección de los profesores por la población, del mismo modo que su destitución.
Prohibición del trabajo de los niños menores de 16 años.
Limitación de la jornada laboral a cuatro horas, para los jóvenes entre 16 y 20 años.
Prohibición del trabajo de los jóvenes por la noche o en trabajos insalubres.
Dentro de este grupo, también se puede señalar el aporte de Antonio Gramsci (1891-1937),
quien, siguiendo la línea teórica expuesta, destacaba la importancia del trabajo como principio
antropológico y educativo básico de toda formación. Propone una escuela unitaria, que
relacione la formación intelectual y profesional, para el trabajo.
El pensamiento pedagógico de la Escuela nueva
La principal característica de la Escuela Nueva es el interés por centrar su propuesta en la
actividad del niño. Este es el concepto central de esta corriente, al ubicar al paidocentrismo
como fundamento de la propuesta.
Gadotti (2008) destaca a su fundador, Adolphe Ferrièire (1879-1960) pedagogo interesado en
desarrollar un tipo de educación que se base en los impulsos vitales del niño, los que consideró
como raíz de la vida, su base biológica. A partir de allí expresó que la educación debe fomentar
la actividad espontánea, personal y productiva.
Dentro de la Escuela nueva, se destacaron los aportes de John Dewey (1859-1952) quien
sostuvo que la educación debía darse a través de la acción y no de un modo instructivo como
el de la escuela tradicional. Así, entendió que la educación es esencialmente pragmática, y en
ese marco señaló cinco etapas del acto de pensar que se desarrollan frente a un problema que
se presente:
Una necesidad sentida.
El análisis de la dificultad.
La evidencia de alternativas de solución al problema.
La experimentación de varias soluciones, hasta que el examen mental apruebe una de
ellas.
La acción como prueba final para la solución elegida.
A partir de este recorrido, se entiende que la educación se da en el proceso (y no producto) del
recorrido de reconstrucción de la experiencia. Así se constituye el fin de la escuela como el
proceso en sí mismo, experimentación que sería de utilidad para el trabajo, para la actividad
práctica, para el ejercicio de la competencia, para el desarrollo social. Por ello puede afirmarse
que la escuela nueva acompañó el desarrollo capitalista.
Otro teórico que se puede destacar dentro de esta corriente es William Kilpatrick (1871-1965),
quien desarrolla el método de proyectos, que hasta hoy ha tenido repercusiones. Este
pedagogo identificó cuatro tipos de proyectos: de producción, de consumo (que implica utilizar
lago ya producido), el de resolución de algún problema, y el de perfeccionamiento de alguna
técnica.
Quien también se organizó su propuesta dentro de la Escuela nueva es Ovide Decroly (1871-
1932) al proponer una pedagogía de los Centros de interés, que son: la familia, el universo, el
mundo vegetal, el mundo animal, etc. En su propuesta, educar era partir de las necesidades
infantiles.
Una propuesta fundamental es la de María Montessori (1870-1952) quien comenzó generando
propuestas didácticas adaptadas a niños deficientes, y luego las trasladó a niños normales. En
su “Casa dei Bambini” desarrolló un amplio conjunto de materiales pedagógicos.
También puede destacarse el desarrollo de Jean Piaget (1873-1940) quien en su construcción
de la Epistemología genética desarrolló un conjunto de conceptos, análisis y reflexiones que se
trasladaron al ámbito educativo.
El pensamiento pedagógico antiautoritario
Esta línea pedagógica se caracteriza por sostener la libertad como principio y objetivo de la
educación.
Gadotti (2008) sostiene que este movimiento se inspira en el desarrollo teórico de Sigmund
Freud, trasladando el concepto de transferencia desarrollado por este autor a la relación
docente-alumno, y al evidenciar en la escuela la institución que ejerce la práctica represiva de
la sociedad sobre el alumno. De esa forma, la educación en general, y la escuela en particular,
obligan al niño a renunciar a impulsos y a tendencias naturales, amoldándose a exigencias
morales y culturales; por ello, desde esta corriente su busca desarrollar una educación no
represiva, respetuosa del niño.
Como representantes de esta línea de pensamiento se puede mencionar a Gerard Mendel
(1930-2004) quien analizó la autoridad y propuso la apertura de la organización institucional a
la política, además de proponer la participación de los jóvenes en estas decisiones.
Francisco Ferrer Guardia (1859-1909) fue el fundador de la escuela moderna, racionalista y
libertadora, sostuvo así una cruenta crítica a la escuela tradicional, sosteniendo que en la
revolución estaba el medio para la liberación, por ello la educación debería acompañar
formando esos hombres libres.
Alexander S. Neill (1883-1973) fue un pedagogo que fundó un internado denominado
Summerhill, en el que se promulgaba la educación sin violencia, sin coacción, sin amenazas,
donde el niño solo conociera el límite en el derecho y la libertad del otro. Así entendía Neill
que se formaría un hombre feliz y bueno.
Neill, nunca llegó a desarrollar su sistema de forma extendida y formal, pero se reconocen sus
desarrollos en torno a la educación libre de miedos, de hipocresía, en libertad y tolerancia.
Carl Rogers (1902-1987) fue el padre de la no directividad, reconocía como principios de la
educación la confianza en las potencialidades humanas, pertinencia del asunto que va a ser
aprendido o enseñado, aprendizaje participativo, autoevaluación y autocrítica.
Célestine Freintet (1896-1966) centró su propuesta educativa en el trabajo, la expresión libre y
la investigación. Se distinguieron entre sus técnicas: el estudio del medio, la imprenta, la
correspondencia interescolar, el fichero escolar y la biblioteca de trabajo.
Pensamiento pedagógico crítico
A partir de la segunda mitad del siglo XX, comienza a desarrollarse una crítica a las acciones
desarrolladas por la educación, Gadotti (2008) señala el surgimiento de la crítica al llamado
optimismo pedagógico.
El filósofo Louis Althusser (1918-1990) describió a la escuela como un aparato ideológico del
Estado, por lo que se constituiría como una institución que reproducía la división social de
clases imperante en el capitalismo; en ella, toda transmisión de conocimientos era una
imposición del arbitrario cultural de la clase dominante, con el objetivo de sostenerse en esa
posición de dominación de poder.
Por su parte, los sociólogos Bourdieu (1930-2002) y Jean-Claude Passeron (1930) sostuvieron
que la escuela es el instrumento más refinado del capitalismo para reproducir las relaciones de
producción y el mismo sistema. Expresaron que toda acción pedagógica es violencia simbólica,
por imponer un poder arbitrario, por imponer la cultura dominante. Concluyen que la acción
pedagógica tiende a la reproducción cultural y social.
Christian Baudelot (1938) y Roger Establet (1938) realizaron su investigación sobre el sistema
escolar francés, poniendo en evidencia que los hijos de las familias de clases dominantes son
los que menos repiten y obtienen mejor rendimiento y calificaciones en el sistema escolar. Así,
mostraron que existen dos redes escolares: la secundaria superior y la primaria profesional, la
primera reservada para los hijos de las clases dominantes, por lo que se abordan contenidos
que son preparatorios para los niveles superiores y la segunda de apertura a las clases
dominadas, donde se trabajan contenidos ligados a lo concreto, de cultura empobrecida y
vulgarizada. Con esta afirmación, los investigadores expresaron que, si bien la oferta educativa
y su apertura era mayor, ello no favorecía el cambio en lo referente a la posibilidad de los
grupos más pobres en el recorrido hacia estudios superiores.
Otro referente de esta línea es Basil Bernstein (1924-2000), quien analizó la relación entre
lenguaje y relaciones sociales, generando conclusiones acerca de cómo el lenguaje desarrolla
procesos de producción y reproducción de la cultura en la escuela. Según este teórico, la
pedagogía, el programa y la evaluación que se desarrollan en la escuela, encuadran mensajes
que se constituyen como mecanismos de control social.
Una propuesta que retoma estas producciones, pero le da un giro diferente, es la de Henry
Giroux (1943) quien más allá de las perspectivas reproductivistas expresa que desde las
escuelas se desarrollan movimientos que hacen a la no linealidad de la reproducción, en ese
sentido desarrolla los conceptos de conflicto y resistencia como movimientos de oposición a la
linealidad de la conservación del orden social de clases.
Son también interesantes en esta línea los desarrollos de Michael Apple (1942), Peter McLaren
(1948) y Stanley Aronowitz (1933) entro otros.
El pensamiento pedagógico del tercer mundo
Gadotti (2008) realiza un apartado especialmente relacionado con la producción pedagógica
de los países colonizados, del denominado “Tercer mundo”. Los considera aparte, ya que son
países que han construido una propuesta particular en torno a sus procesos de liberación, e
incluye en este grupo a América Latina y África.
Entre los pedagogos históricos, el autor destaca a José Martí (1853-1895), Domingo Faustino
Sarmiento (1811-1888) José Pedro Varela (1845-1879), Aníbal Ponce (1898-1938) y Carlos
Mariátegui (1895-1930).
En América Latina, el desarrollo de la pedagogía es variado y diferenciado como para ser
clasificado y ordenado. Luego de los movimientos independentistas, la mayoría de los países
desarrolló una perspectiva optimista de la función de la educación, entendiéndola como una
herramienta de desarrollo democrático. A ello le sigue una perspectiva desarrollista en
educación en el periodo entre 1930 y 1960, seguido por el crecimiento de la teoría de la
liberación. A partir de 1980 no se desarrollan claros paradigmas educativos, sino más bien
desarrollos de conceptos o indicaciones de intervenciones sin una articulación que le
permitiera constituirse como teoría de la educación.
Gadotti (2008) reconoce los aportes de los chilenos Antonio Faundez y Marcela Gajardo; la
ecuatoriana Rosa María Torres, los argentinos Carlos Alberto Torres, Adriana Puiggróss, Isabel
Hernández y Enrique Dussel; el peruano Oscar Jara y el colombiano Orlando Fals Borda.
Puede destacarse el aporte de Paulo Freire (1921-1997) a la educación. Su mayor desarrollo
fue en la educación de adultos, si bien puede extenderse su idea de base a diferentes áreas. El
objetivo de esta pedagogía es la concientización. La crítica de Freire era hacia la educación
tradicional, que él llamaba bancaria, con ello alude a que los procesos educativos “depositan”
en el educando los saberes ya acabados, de forma pasiva, sin intervención alguna. A esta
modalidad el autor opone la educación dialógica, partiendo de la realidad social, donde el
educando sea el protagonista de proceso.
En ese marco, su método de formación de la conciencia crítica se desarrolla en tres etapas:
1. La investigación: Donde se delimitan y abordan los temas de la vida cotidiana, para
descubrir allí los vocablos y palabras.
2. La tematización: Donde se decodifican los temas previamente seleccionados,
contextualizándolos y sustituyendo la primera visión mágica por una visión crítica y
social.
3. Problematización: Se descubren los límites, las posibilidades y los retos de las
situaciones existenciales concretas, para poder llevar adelante la praxis
transformadora.
La escuela en la sociedad
En la imagen se refleja cómo ha cambiado el lugar que ocupa la escuela en la sociedad, y la
visión que de ella y su tarea se tiene.
Con esta imagen se intenta retomar y mostrar la complejidad de elementos y relaciones a
considerar al remitir a la educación; y, por lo tanto, la trama que hace al objeto de estudio de
la Pedagogía. Con ello también se trata de mostrar por qué surgieron diferentes corrientes que
intentan abordar el tema, con miradas muy diferentes que también se anudan a la
particularidad del momento socio-histórico.
Se ha desarrollado una presentación con sentido cronológico de las principales corrientes de la
pedagogía, lo expuesto ha sido solo a modo informativo y muy sintéticamente, pero tuvo como
principal objetivo mostrar cuál ha sido el recorrido de la disciplina; de más está decir que lo
expuesto es una ínfima parte de los desarrollos realizados, pero sirve como punto de partida
para continuar investigando sobre las mismas.
¿Para qué nos sirve conocer las diferentes propuestas que surgen de la Pedagogía?
Conocer las diferentes perspectivas en torno a la educación y su desarrollo permite poder
comprender la situación actual en torno a las propuestas educativas, evidenciar rasgos que
perduran y que parecían no tener explicación; del mismo modo que van a permitir proyectar
acciones superadoras.
Conclusiones
En el desarrollo de la materia “Pedagogía” hemos hecho un amplio recorrido acerca de esta
disciplina en constante recambio y construcción, en su mayor parte ese recorrido fue en
sentido diacrónico, viendo cambios y evoluciones que ha atravesado.
Destacamos en el mismo la importancia del análisis que puede generar la Pedagogía en los
distintos procesos educativos, habilitando el espacio para reflexionar acerca de cómo su
estudio aporta a la psicopedagogía.
Bibliografía de referencia
Gadotti, M. (2008). Historia de las ideas pedagógicas. Buenos Aires: Siglo XXI editores.
Trilla, J. (2001). El legado pedagógico del siglo XX para la escuela del siglo XXI. Barcelona: Graó.
Bibliografía obligatoria
Ayuste Gonzalez, AnaTrilla Bernet, Jaume.(s/f). Pedagogías de la
modernidad y discursos postmodernos sobre la educación, pp.
219 - 249. [Link]
educacion/numeros-revista-educacion/numeros-anteriores/
2005/re336/[Link]