Gomez Lende (2023)
Gomez Lende (2023)
2023
Resumen
Resumo
1
Doctor en Geografía por la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca, Argentina) e Investigador
Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de dicho país.
Actualmente desempeña sus labores en el Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales (IGEHCS),
dependiente del CONICET y la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA),
en la ciudad de Tandil, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Correo electrónico: gomezlen@[Link]
243
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Abstract
Both privatization and imperial appropriation of lands and natural resources are expropiatory
dynamics intrinsic to the accumulation by dispossession’s process habitually carried out by
the mining industry. Lithium boom is not an exception to that rule. On the basis of scholar
literature, official sources, journalistic information, corporative reports, and specialized web
pages, this paper analyzes the process of grabbing of lands, salt basins and mineral and hydric
resources unchained by the lithium fever in Argentina, a country that is both the fourth
lithium producer and exporter and the second reservoir of such metal in the world. The
findings show the privatization of the mineral-land-water triad, the grabbing of both an area
of 1.8 million of hectares and reserves valued in almost 86 million of tons of lithium
carbonate equivalent. Moreover, they reveal the geopolitic battle for control of the domestic
resource, and an involvement of the Argentinean capital in the process substantially bigger
than initially considered.
Introducción
2
Entre tales atributos figuran la ligereza (es el más liviano de todos los metales conocidos), el calor específico
(el más alto de todos los sólidos), la baja viscosidad, la rápida oxidación y corrosión, la reacción con el
nitrógeno, la insolubilidad en hidrocarburos, la elevada higroscopicidad y el alto potencial electro-químico para
la conducción de calor y energía.
3
Por ejemplo, para la fabricación de combustibles para cohetes, la purificación del aire en submarinos y naves
espaciales, la elaboración de aleaciones extra-livianas para fuselajes y motores de aviones, la producción de
armamento atómico y su utilización como refrigerante y fluido intermediario en reactores nucleares.
4
El litio es un ingrediente habitual de los fármacos recetados para el tratamiento de trastornos de depresión
unipolar, síndrome bipolar, bulimia, insomnio, hiperactividad, ansiedad, ataques de pánico y adicciones.
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prestaciones de estas últimas (MERCADO y CÓRDOVA, 2015; ZÍCARI, 2015).
Actualmente, la paulatina difusión de la electro-movilidad y la lenta migración desde una
matriz energética basada en los combustibles fósiles hacia un paradigma “verde” han
impulsado a las grandes transnacionales automotrices a introducir las baterías Li-Ion en
diversos vehículos y alentado a varios países a incorporarlas a su red eléctrica para aumentar
su capacidad de almacenamiento, sortear los problemas de volatilidad de la oferta eólica,
solar, hidráulica y mareomotriz y resguardarse ante épocas de sequía o petróleo caro
(FORNILLO, 2018; KAZIMIERSKI, 2019). Estas dinámicas se han acelerado debido a la
irrupción de COVID-19 y la agenda global de “descarbonización” instalada a nivel
internacional (SLIPAK y ARGENTO, 2022).
En este contexto, el llamado “Triángulo del Litio” ha adquirido singular importancia.
Con una superficie de 43.000 km2 que abarca el sur boliviano, el norte chileno y la Puna
argentina, esta región alberga el 67% de las reservas comprobadas y concentra el 85% de los
recursos en salmuera, la cual es actualmente -junto a la explotación a cielo abierto de
depósitos pegmatíticos de espodumeno y petalita- la forma de extracción más barata y
rentable de este mineral 6 . Aunque Chile sea el segundo productor mundial y Bolivia
constituya el principal reservorio del planeta de este mineral -cuenta con 21 millones de
toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE)-, el país más destacado del “Triángulo del
Litio” es Argentina.
Tal situación obedece a varios factores. Con 17 millones de toneladas de LCE,
Argentina cuenta con las segundas reservas de litio más grandes del mundo, concentrando el
21,3% del total7. Después de Australia (55%), Chile (26%) y China (14%), dicho país es
además el cuarto productor y exportador mundial de litio (6,2%) (MINING PRESS, 2020a;
MERINO, 2021)8, con una producción de carbonato que trepó de 1.031 toneladas en 2002 a
26.911 toneladas en 2020 y una producción de cloruro que en el mismo lapso osciló entre
4.648 y 6.832 toneladas anuales (MINPRO, 2021). Actualmente, la producción de carbonato
de litio equivalente -que incluye en la ecuación también al cloruro y otros subproductos-
5
Las baterías a base de litio cuentan con mejor transmisión de energía, alta densidad de recarga,
almacenamiento, estabilidad ante cambios de temperatura, mayor vida útil, potencia y capacidad, menor peso y
costos bajos, sin riesgos cancerígenos para los usuarios (MERCADO y CÓRDOVA, 2015; ZÍCARI, 2015).
6
Pese a que existen varias formas de acceder al recurso (salmueras, yacimientos petroleros, geotérmicos y
minerales, aguas marinas y termales, suelos rocosos y desérticos, etc.), el 56% de la producción mundial
proviene de los salares de Chile, Argentina, Estados Unidos y China, mientras que el 44% procede de los
yacimientos pegmatíticos de Australia, Canadá, Zimbabwe, Portugal, China y Brasil (JEREZ et al., 2017).
7
Estas cifras colocan a Argentina por encima de Chile (9 millones, 11%), Estados Unidos (6,8 millones, 10,2%),
Australia (6,3 millones, 8,2%) y China (4,5 millones, 5,9%) (MINING PRESS, 2020; MERINO, 2021).
8
Pese a las reservas del Salar de Uyuni, la producción boliviana es aún incipiente, con apenas 543 toneladas de
carbonato de litio en 2021 y proyecciones de alrededor de 900 toneladas para 2022 (DEHEZA, 2022).
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ronda las 33.000 toneladas anuales (MONTALDO, 2023). Por su parte, las exportaciones
argentinas aumentaron exponencialmente, pasando de 1 millón de dólares en 1997 a 275
millones de dólares en 2018, declinando luego a 134 millones en 2020, último año con datos
disponibles (SM, 2021). Cabe señalar que toda la producción argentina de litio se destina a los
mercados internacionales, saliendo por el océano Pacífico a través de pasos fronterizos con
Chile.
Otra cuestión de indudable relevancia es el marco normativo que regula al sector. En
clara oposición a la política ensayada por Bolivia -que nacionalizó el recurso- y Chile -que a
partir de 1982 suspendió el otorgamiento de nuevas concesiones 9 -, en 1980 la Argentina
incorporó al litio como recurso concesionable, lanzando en 1983-85 las primeras licitaciones
al capital privado extranjero (NACIF, 2020). Las reformas estructurales neoliberales de la
década de 1990 afianzaron ese proceso mediante el “Nuevo Marco Jurídico Institucional
Minero Argentino”, un paquete de leyes especiales sancionadas entre 1993 y 2001 que
incluyó la reforma del Código de Minería (Ley nº 24.498), la Ley de Inversiones Mineras nº
24.196, la Ley de Reordenamiento Minero nº 24.224, las disposiciones sobre Impacto
Ambiental Minero (Ley nº 24.585), el Acuerdo Federal Minero (Ley nº 24.228), la
Actualización Minera (Ley nº 25.429) y el Tratado Binacional Argentino-Chileno de
Integración y Complementación Minera (Ley nº 25.243). Esto implicó la transferencia de una
multimillonaria masa de recursos desde el erario público hacia las arcas del capital privado
materializada en legislaciones a medida, inversiones estatales en capital fijo, exenciones
fiscales, tributarias e impositivas y otros privilegios a las empresas 10. Esas políticas serían
continuadas y perfeccionadas por los gobiernos (neo)desarrollistas y neoconservadores del
Siglo XXI.
Todo este conjunto de factores ha determinado que el noroeste argentino sea escenario
de una puja geopolítica entre el capital anglosajón-europeo y el capital asiático (con China a
9
Esto puede acentuarse debido a la reciente decisión del gobierno chileno de que el Estado intervenga
directamente en la producción de litio, asumiendo participación mayoritaria en todos los proyectos de
explotación de este mineral y manteniendo al capital privado como socio minoritario. Si bien las acciones de las
mineras con prospectos litíferos en Argentina cayeron por temor a un “efecto contagio” en la región (BURTON y
SRIDHARAN, 2023), lo más probable es que esta nueva política del país trasandino consolide el atractivo de la
Puna argentina como destino de la inversión extranjera para la extracción del “oro blanco”.
10
Por ejemplo, posibilidad de importar libremente insumos y equipamiento sin pagar derechos aduaneros,
estabilidad fiscal por 30 años, autorización a remitir utilidades al exterior sin pagar impuestos, posibilidad de
abrir cuentas off shore en paraísos fiscales para utilizarlas como base de sus activos financieros, exención de
numerosos impuestos (créditos bancarios, activos, sellos, combustibles, ganancia mínima presunta, etc.),
devolución anticipada y financiamiento del Impuesto al Valor Agregado para la importación y compra local de
bienes, deducción del 100% del Impuesto a las Ganancias en todos los gastos necesarios para producir utilidad,
imposición de nulos o magros derechos de exportación, cobro de regalías provinciales irrisorias (máximo de 3%
del valor en boca de mina) y posibilidad en ciertos períodos de remesar las divisas de sus exportaciones a cuentas
off shore, quedando exentas de la obligatoriedad de liquidar en las plazas financieras locales.
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la cabeza) por el control del recurso. Pese a que esto ha decantado en la privatización y
apropiación de tierras y salares en tanto que dinámica expropiatoria propia del proceso de
acumulación por desposesión, prácticamente no existen estudios académicos que hayan
abordado en profundidad la cuestión del land grabbing asociado al boom del litio en el país.
Sin abundar en precisiones, las escasas fuentes disponibles se limitan a indicar que casi toda
la superficie de los salares de las tres provincias de la Puna argentina (Jujuy, Salta y
Catamarca) ha sido colonizada por pedimentos, cateos, manifestaciones de descubrimiento o
pertenencias para la exploración, construcción y extracción de litio (SLIPAK, 2015; SLIPAK
y URRUTIA REVECO, 2019; NACIF, 2020; SLIPAK y ARGENTO, 2022).
Buscando cubrir esa área de vacancia, este artículo recurre a información periodística,
fuentes oficiales y datos de informes corporativos y de portales especializados para analizar el
acaparamiento de tierras, salares y recursos minerales e hídricos asociado a la fiebre del litio
en Argentina, no sólo en lo que atañe a los depósitos en salmuera, sino también en lo que
concierne a los yacimientos convencionales de roca. Esto permitió reconstruir una base de
datos donde la información aparece desagregada según proyectos, salares, provincias,
empresas concesionarias, origen geográfico del capital, superficie controlada y recursos
medidos e indicados de LCE. Adicionalmente, el trabajo discute las implicancias geopolíticas
de ese proceso liderado por el capital europeo, anglosajón y asiático.
El artículo sostiene tres hipótesis. La primera hipótesis apunta a que, en la Puna
argentina, la fiebre del litio reúne y condensa varias dimensiones del acaparamiento (mining
grabbing, land grabbing, water grabbing) debido a la singular combinación entre la forma de
disponibilidad del recurso (los salares) y una legislación extremadamente favorable al capital,
lo cual permite la apropiación simultánea de la tríada mineral-tierra-agua. La segunda
hipótesis considera que, en términos cuantitativos, el acaparamiento está esencialmente
protagonizado por el capital extranjero, sobre todo por las principales potencias imperialistas
asiáticas, europeas y anglosajonas, con marcada hegemonía de China. Finalmente, la tercera
hipótesis sostiene que la participación en ese proceso de las firmas nacionales es marginal.
El trabajo se estructura de la siguiente manera. La primera sección presenta un apretado
marco teórico que discute los conceptos de acumulación por desposesión y acaparamiento de
tierras y recursos naturales. El segundo acápite aborda el estado de situación del boom del
litio en el mundo en general y en Argentina en particular. El tercer apartado analiza la
dimensión jurídico-normativa del proceso de acaparamiento de tierras, recursos hídricos y
salares en la porción argentina del “Triángulo del Litio”, focalizándose en la legislación
minera. Núcleo duro del artículo, la cuarta sección describe y analiza exhaustivamente tanto la
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magnitud del proceso de acaparamiento llevado a cabo por el capital litífero en el país como
las disputas geopolíticas entre las principales potencias occidentales y asiáticas por el control
de las reservas domésticas de este mineral estratégico, considerando asimismo el papel del
capital nacional en el proceso. Finalmente, se presentan las conclusiones del artículo.
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de ganancia del capital, pues favorece el enriquecimiento privado a expensas del erario
público y la sangría de recursos, valores de cambio y excedentes desde la periferia hacia el
centro del sistema.
Esto trae aparejadas importantes implicancias para los llamados “recursos naturales”. Al
ser comprados, explotados y vendidos para aportar al capital materias primas baratas que
permitan asegurar su reproducción ampliada en el centro del sistema, dichos bienes devienen
objeto de un proceso de apropiación neocolonial e imperial de tierras, alimentos, minerales,
hidrocarburos y demás commodities englobado dentro de la categoría de land grabbing
(acaparamiento de tierras) (BORRAS et al., 2012). Esto incluye a las derivaciones o sub-
categorías del concepto, como acaparamiento de agua (water grabbing), acaparamiento
“verde” (green grabbing) y acaparamiento de océanos (ocean grabbing), entre otros.
Con epicentro en África, América del Sur y Central, el sur y sudeste asiático y los
países que antaño integraban la vieja Unión Soviética, el land grabbing implica, en sus
distintas vertientes, una modalidad expropiatoria donde confluyen aristas tales como el
cambio de la titularidad de los derechos de propiedad sobre los recursos -pasando de
pequeños y medianos productores locales a manos de grandes corporaciones transnacionales-,
las modificaciones en los patrones de uso de la tierra y los recursos -de pequeña escala
intensivos en fuerza de trabajo a gran escala intensivos en capital- y las transformaciones en
los destinos de la producción -de mercados locales/regionales a mercados internacionales
globalizados-.
Esto puede desarrollarse mediante la reforma de marcos jurídicos y otros mecanismos
perfectamente legales -aunque socialmente ilegítimos-, o bien a través de la coacción, la
violencia y la falta de transparencia, constituyendo en ambos casos un fenómeno de
desposesión (BORRAS et al., 2012). Lejos de constituir un proceso reciente o novedoso, este
fenómeno es inherentemente geopolítico e implica el acopio de poder sobre la tierra, el agua,
los minerales y los bosques para imponer mecanismos de control y decisión estratégica acerca
del uso, apropiación y mercantilización de los recursos naturales, con miras a un futuro que se
avizora incierto debido a las dinámicas de cambio en el sistema alimentario global, las
necesidades de seguridad energética, la búsqueda de inversiones seguras por parte del capital
financiero y los desafíos e incertidumbres que impone el cambio climático.
En tanto que modalidad de despojo y acaparamiento neocolonial o imperial de recursos
naturales, el land grabbing es una estrategia típicamente llevada a cabo por la industria
minera, puesto que sus inversiones no pueden ser realizadas sin que las comunidades locales
sean despojadas de sus tierras, sus bienes comunes y sus medios de existencia (GORDON y
249
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WEBER, 2008). Sin perjuicio del desarrollo en África y Sudamérica del acaparamiento
masivo de tierras, recursos y territorios para la explotación de minerales industriales y
preciosos como cobre, plomo, estaño, zinc, uranio, oro, plata y diamantes (TETREAULT,
2013; SACHER, 2014), esta realidad también se está verificando en los yacimientos
argentinos de litio, especialmente en los pertenecientes al denominado “Triángulo del Litio”.
Nadie ignora que en la actualidad asistimos a un verdadero boom del litio. Mientras que
en 1983 el consumo mundial de este mineral era de apenas 6.515 toneladas métricas (CEPAL,
1985), en 2020 ascendía a 437.551 toneladas (SM, 2021), para posteriormente trepar a
497.000 toneladas en 2021 y a 636.000 toneladas en 2022 (CARBAJAL, 2022). Este
dinamismo del llamado “oro blanco” debe ser atribuido básicamente al cada vez más notorio
auge de las baterías recargables Li-Ion, que pasaron de demandar sólo el 7% de la oferta en
1998 a absorber el 29% en 2012 y nada menos que el 71% en 2020 (SM, 2021).
Aunque el litio no cotice en las plazas comerciales internacionales tradicionales, sea aún
un nicho de mercado relativamente pequeño y no cuente con un valor internacional de
referencia claro, en la actualidad existe una auténtica fiebre por este mineral. Así lo demuestra
la variación de los precios spot del carbonato, hidróxido y litio metálico en China y de la
cotización promedio anual de los grandes contratos fijos de carbonato de litio grado batería
(LCE al 99,1% de pureza o más) en Estados Unidos (JORRAT, 2022).
El Gráfico 1 reconstruye la evolución del precio del carbonato de litio grado batería en
el mercado estadounidense durante los últimos treinta años. Empujada por la demanda
tecnológica, la cotización de este bien casi se duplicó entre 1990 y 1996, pasando de 1.770 a
3.000 dólares por tonelada, aunque durante el último quinquenio de los años noventa
retornaría a sus niveles iniciales debido al notable incremento de la oferta derivado del
ingreso al mercado de la empresa chilena SQM (ZÍCARI, 2015). El precio continuó
descendiendo hasta alcanzar su mínimo de 1.460 dólares por tonelada en 2005, año a partir
del cual la conjunción del acelerado incremento del consumo mundial y la caída de la oferta
ocasionada por los problemas de producción en el Salar de Atacama revirtieron la tendencia,
determinando un ascenso lento pero estable; así, durante la primera década del Siglo XXI, el
valor del carbonato de litio equivalente en el mercado norteamericano trepó de 2.320 dólares
por tonelada en 2006 a 8.650 dólares por tonelada en 2016, creciendo un 272,8% en ese lapso.
250
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Gráfico 1. Precio de la tonelada de carbonato de litio grado batería (LCE) en contratos fijos en Estados Unidos
(1990-septiembre de 2022, años seleccionados)
LCE (U$S/tn)
80.000
70.000
70.000
60.000
50.000
U$S/tn
40.000
30.000
17.600
20.000
15.000 17.300
7.300 8.900
10.000
4.600 4.350
1.770 3.000 1.790 1.460 7.600
0
1990 1995 2000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022
Años
Fuente: elaboración propia en base a ZÍCARI (2015), METALARY (2018), CARBAJAL (2022), DEHEZA
(2022), ELEISEGUI (2022), JORRATT (2022) y TRADING ECONOMICS (2022).
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automotrices más grandes del mundo-, plasmada en la decisión de prohibir en 2035 la venta
de vehículos nuevos con motores de combustión interna. Como resultado, algunas
proyecciones estiman que para 2030 la demanda agregada oscilará entre los 1,8 millones y los
2,5 millones de toneladas de carbonato de litio grado batería (SM, 2021), con perspectivas de
alcanzar los 7 millones de toneladas anuales en 2040 -más de diez veces los niveles de
consumo actuales-.
El boom fue de tal magnitud que, en una ventana de tiempo de pocos años, el litio pasó
de ser considerado un bien relativamente abundante a presagiarse su carestía a corto plazo.
Mientras que en 2017 se estimaba que las reservas alcanzarían para abastecer entre 133 y 400
años los niveles de consumo actuales, con recursos suficientes para entre 450 y 1.343 años -de
hecho, se consideraba que la oferta de Australia bastaría para satisfacer la demanda mundial
por los próximos 60 años (JEREZ et al., 2017)-, en 2022 el aumento exponencial de las ventas
de vehículos eléctricos y la magra tasa de reciclaje de litio hacían presagiar que en 2025 el
mundo enfrentaría una escasez de este mineral (MAK, TANG y DAI, 2022).
Todas las variables citadas catapultaron la cotización de la tonelada de LCE en el
mercado estadounidense a 17.000 dólares en 2021, 62.000 dólares en mayo de 2022 y 70.000
dólares promediando el segundo semestre de ese mismo año (ELEISEGUI, 2022) (Gráfico
1). Esos valores fueron eclipsados por las cifras del mercado al contado chino, donde el precio
del hidróxido de litio pasó de 142.000 yuanes (22.000 dólares) en septiembre de 2021 a
505.236 yuanes (75.300 dólares) en mayo de 2022, incrementándose un 830% respecto de
diciembre de 2020 (GARCÍA, 2022; DEHEZA, 2022). Esta tendencia planteaba cierta
incertidumbre acerca de qué pasaría con el precio de este recurso si la demanda agregada
creciera 42 veces de aquí a 2030, como ocurriría en caso de cumplirse las poco realistas
proyecciones de Naciones Unidas de “cero emisiones de carbono” para 2040 (SLIPAK y
ARGENTO, 2022).
La escalada continuó hasta noviembre de 2022, cuando el carbonato de litio alcanzó la
cotización récord de 600.000 yuanes (88.000 dólares) por tonelada, para luego desplomarse a
los 276.000 yuanes (41.000 dólares) actuales. La inversión del ciclo de alza respondió a
diferentes circunstancias, como los avances tecnológicos reportados en diferentes alternativas
energéticas al litio (grafeno, hidrógeno, galio, etc.), las proyecciones a futuro de escasez del
propio litio y otros insumos clave para la producción de baterías y automóviles eléctricos
(cobalto, cobre, etc.), el aumento de la oferta debido a la puesta en producción de nuevas
minas, la ralentización del proceso de electrificación del parque automotor chino, la menor
eficiencia, potencia y autonomía de recarga de las baterías de litio-hierro-fosfato como
252
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253
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Aún así, y pese a ser el cuarto exportador mundial, la producción nacional depende de
apenas dos minas: Fénix, localizada en el Salar del Hombre Muerto (provincia de Catamarca),
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Del “land grabbing” al “salt basins grabbing”: la legislación minera argentina y las
singularidades del marco jurídico-normativo del litio
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engloba a todos los recursos metalíferos 11 - y la obligatoriedad de que los mismos fueran
concesionados al capital. Generando el primer paso para el acaparamiento neocolonial o
imperial de tierras y recursos que sobrevendría luego, dicho mecanismo de concesión consta
de tres etapas: cateos, manifestaciones de descubrimiento y minas propiamente dichas.
Entendidos como aquellos derechos solicitados con la finalidad de efectuar una
prospección o exploración inicial del terreno, los cateos permiten a las empresas puedan
controlar hasta 10.000 hectáreas por unidad durante un lapso máximo de 10 años. Las
manifestaciones de descubrimiento, por su parte, se refieren a derechos solicitados por
particulares para efectuar labores de exploración avanzada. En este caso, la superficie
concedida asciende a la cuarta parte del cateo originalmente solicitado -si el descubrimiento
fue a raíz de una solicitud de cateo- o a 5.000 hectáreas -si se trata de hallazgos accidentales-
durante un plazo de hasta 30 años. Finalmente, en el caso de las minas que ya alcanzaron la
fase de explotación propiamente dicha la superficie concesionada está determinada por el
propio yacimiento, existiendo un mínimo y un máximo según la sustancia denunciada, con un
tope fijado por el Código de 400 unidades de 500 hectáreas por propietario y provincia
(200.000 hectáreas).
Para el caso del litio y otros recursos minerales habitualmente presentes en las cuencas
salinas (boratos, potasio, etc.), el Código de Minería divide a dichas concesiones en
“pertenencias especiales” de 100 hectáreas cada una (LÓPEZ STEINMETZ, 2011). Siguiendo
esa tesitura, cada empresa puede controlar hasta siete minas de litio, cada una de las cuales
puede abarcar un máximo de 35 pertenencias (3.500 hectáreas) (CATALANO, 1999). De
estos guarismos se deduce que cada compañía puede dominar una superficie total de hasta
24.500 hectáreas. Conviene recordar este dato, pues a lo largo del trabajo la evidencia
empírica demostrará que varias empresas infringen los límites fijados por la legislación. Cabe
aclarar que tales restricciones no rigen para los yacimientos de litio de roca, donde operan los
mismos límites establecidos para los demás minerales de primera categoría (200.000
hectáreas).
Aunque se trate de concesiones y no de privatizaciones lisas y llanas, las diferencias son
muy sutiles. Para un particular, basta con denunciar el hallazgo del recurso ante un Juzgado
de Minas, invertir un capital mínimo, pagar a la provincia donde se emplaza el yacimiento el
11
Allí figuran las minas de oro, plata, platino, mercurio, cobre, hierro, plomo, estaño, zinc, níquel, cobalto,
bismuto, manganeso, antimonio, wolframio, aluminio, berilo, vanadio, cadmio, tantalio, molibdeno, litio y
potasio, es decir, los recursos geológicos de mayor valor económico e industrial.
256
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irrisorio canon dispuesto por el Estado nacional12 y llevar a cabo la explotación programada
para que la concesión se convierta en un derecho de propiedad exclusivo y a perpetuidad que
sólo caduca cuando se agota el recurso, se discontinúan o abandonan las labores o no se paga
el citado canon (CATALANO, 1999). Ese derecho de propiedad es asimismo transferible,
permitiéndose la venta y arrendamiento del activo incluso antes de su concesión legal. Como
resultado, los derechos mineros se configuran no sólo en recursos estratégicos devenidos
objeto de una expropiación neocolonial o imperial por parte del capital, sino también en
bienes de intercambio que forman parte de un extremadamente lucrativo negocio inmobiliario
y de especulación financiera donde las empresas pueden vender o alquilar algo que obtuvieron
casi gratuitamente, del mismo modo que si lo hubiesen comprado pagando un precio por él.
Ahora bien, el Código de Minería argentino implica la concesión del recurso, pero no la
privatización de la tierra asociada al mismo. De hecho, introduce una fragmentación jurídica
entre suelo y subsuelo al considerar a este último como una propiedad que es diferente de la
superficie y sobre la cual los descubridores del recurso (y no los dueños de la tierra) poseen
derechos. Sin embargo, obviamente el concesionario necesita la superficie para desarrollar sus
labores. El Código de Minería resuelve esta contradicción declarando a la actividad minera
como objeto de interés y utilidad pública, lo cual faculta a las compañías para exigir dentro
del perímetro de la concesión la venta del suelo (si se trata de tierras privadas) u obtener su
cesión gratuita (si son tierras fiscales), habilitándolas asimismo a establecer en ambos casos
servidumbres de ocupación y uso de la superficie (CATALANO, 1999). Como resultado, el
acaparamiento de recursos mineros (mining grabbing) acaba convirtiéndose en sinónimo de
land grabbing. La cuestión adquiere dimensiones aún más significativas cuando se advierte
que los límites máximos por propietario y provincia impuestos en principio por el Código de
Minería habilitan la incorporación legal de zonas adicionales exclusivas de hasta 400.000
hectáreas si las empresas lo consideran necesario (CATALANO, 1999).
A lo anterior se añade el water grabbing. Es habitual que la expropiación territorial por
medio de concesiones sea acompañada por la anexión de fuentes hídricas (LÓPEZ TERÁN,
2021). Tal situación se verifica repetidamente en Argentina, donde muchos de los yacimientos
metalíferos actualmente en explotación se localizan en zonas claves para la regulación del
12
En términos generales, las operadoras a cargo de cateos pagan 400 pesos (poco más de 2 dólares, al tipo de
cambio oficial vigente en diciembre de 2022) por unidad de medida (500 hectáreas) por única vez, mientras que
las concesionarias de minas propiamente dichas pagan 80 pesos anuales por unidad (apenas 47 centavos de dólar
al año). Según lo dispuesto por el Código de Minería, dicho canon es la única contribución que puede exigírsele
a las compañías mineras durante los primeros cinco años de concesión (CATALANO, 1999). Para el caso
específico del litio, se instrumentó un régimen especial que impone un valor anual por pertenencia especial de
100 hectáreas diez veces mayor al de una pertenencia ordinaria de la misma categoría (LÓPEZ STEINMETZ,
2011). Esto implicaría un desembolso anual de 4.000 pesos cada 500 hectáreas, esto es, apenas 23 dólares.
257
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ciclo hidrológico local y regional, como aguas subterráneas fósiles, zonas de recarga de
acuíferos, lagos y lagunas, vertientes y cabeceras de cuencas en altas cumbres cordilleranas y
áreas glaciares/periglaciares. Constituyendo una suerte de tríada natural y jurídica “mineral-
tierra-agua” de límites difusos, los salares de la porción argentina del “Triángulo del Litio”
sintetizan todas estas dimensiones del acaparamiento de recursos: mining grabbing, land
grabbing y water grabbing. Esto da origen a una nueva categoría: el salt basins grabbing.
Para entender esta cuestión, es necesario recordar que los salares son cuencas
hidrográficas endorreicas con una estructura constituida por una costra o borde salino
formado por sedimentos arenosos, una playa con sedimentos más finos y un depósito central
acuoso -que puede incluir lagunas y ojos de agua- cuyo subsuelo está integrado por una
singular acumulación y combinación química de sales y minerales (la salmuera intersticial) en
cuya constitución intrínseca intervienen tanto el recurso hídrico como el litio y otros
elementos que se hallan en solución. Para extraer dicho mineral, las compañías dependen
tanto del desarrollo de instalaciones (tuberías, piletas de secado y concentración, etc.) en tierra
firme (borde salino y playa) como del bombeo y evaporación del agua salobre del depósito y
la posterior purificación del litio con agua fresca extraída de pozos localizados en los bordes
del salar. Como resultado, la concesión de los salares a particulares implica la apropiación y
acaparamiento capitalista de tierras y recursos minerales e hídricos, algo a lo cual contribuyen
los vacíos jurídicos de la legislación: para el Código Civil y la Constitución Nacional
argentina el agua es un bien público de dominio provincial, pero la cuestión de si las
salmueras pertenecen o no al dominio público quedó irresuelta (LÓPEZ STEINMETZ, 2011).
En lo que atañe al agua fresca utilizada para la purificación del mineral, la paradoja se
torna aún más flagrante en casos como los de Jujuy, donde el Código de Aguas provincial
introduce -en absoluto desacato al Código Civil- la noción de “aguas de dominio privado”
(LÓPEZ STEINMETZ, 2011). Por otra parte, el Código de Minería avasalla derechos
constitucionales y civiles al priorizar la demanda hídrica de las empresas en desmedro del
consumo humano y otras actividades económicas (CATALANO, 1999), basándose para ello
en la declaración de interés y utilidad pública de la que ha sido objeto la minería.
Esta cuestión es importante debido no sólo al uso intensivo de agua fresca en regiones
de extrema aridez, altas tasas de evaporación y balances hídricos negativos, sino también a
que si bien el agua contenida en las salmueras bombeadas es salobre y, por tanto, no apta para
riego agrícola y consumo humano y animal, su extracción masiva para uso minero puede
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REBELA, v.13, n.2. mai./ago. 2023
secar cuerpos circundantes de agua dulce 13 aprovechados por fauna silvestre, ganado,
cultivos, animales domésticos y población local (STICCO, SCRAVAGLIERI y DAMIANI,
2019).
Tabla 1. Proyectos litíferos en fase de explotación, exploración y prospección, según provincias, empresas,
superficie concesionada (en hectáreas) y recursos medidos e indicados (en toneladas de carbonato de litio
equivalente). Argentina, año 2022
Recursos medidos e
Proyecto Cuenca salina Provincia Empresa concesionaria País de origen Superficie indicados (LCE)
International Iconic Gold
Mina Rosa I/Mina Explorations (ex Marifil
Rosadita II/Ratones Salar de Ratones Catamarca Minerals) Canadá 13.056 ----
Salar del Hombre Catamarca-
Gallego Project Muerto Salta Everlight Resources Australia ---- 91.000 (*)
Salar del Hombre
Fénix Muerto Catamarca Livent (ex FMC Corp.) Estados Unidos 131.000 4.446.000
Candelas (Salar del Salar del Hombre
Hombre Muerto Oeste) Muerto Catamarca Galan Exploraciones Australia ---- ----
13
La extracción de salmueras puede ocasionar un cono u hoyo de depresión que forzará la interacción entre
acuíferos dulces y salobres -conduciendo a la salinización de los primeros-, o bien drenará aguas subterráneas
localizadas fuera de las costras salinas -haciendo descender el nivel de base de las cuencas y secando lagunas,
ríos, arroyos, vertientes, ciénagas, vegas, humedales, bofedales y ojos de agua conectados a los salares-.
259
REBELA, v.13, n.2. mai./ago. 2023
Laguna Tres
Tres Quebradas (3Q) Quebradas Catamarca Zijin/Liex China 35.000 4.005.000
Salar del Hombre Salar del Hombre
Muerto 2 (Norte) Muerto 2 (Norte) Catamarca NRG Metals Canadá 3.237 571.000
El Alto-Ancasti ----- Catamarca Latin Resources Australia 120.000 ----
Laguna de Laguna de Caro- Zangge Mining, Ultra
Caro/Antofalla Salar de Antofalla Catamarca Lithium China, Canadá 128.367 ----
Salar del Hombre Allkem (Orocobre/Galaxy
Sal de Vida Muerto Catamarca Resources) Australia 4.391 4.781.000
Fiambalá Norte Cortaderas Catamarca Y-TEC/YPF Litio Argentina 20.000 ----
Salar del Hombre Catamarca-
Sal de Oro Muerto Salta POSCO Corea del Sur 10.000 2.075.000
Salar del Hombre Salar del Hombre Catamarca-
Muerto Muerto Salta Alpha Lithium Canadá 5.072 ----
Catamarca- Lake Resources (Morena del
Kachi-Pampa Salar Escondido Salta Valle) Australia 50.000 1.005.000
Catamarca- Grosso Group (Argentina
Antofalla Salar de Antofalla Salta Lithium & Energy Group) Canadá 14.987 11.800.000 (*)
Salar de Catamarca-
Diablillos Diablillos Salta Pluspetrol (Lítica) Argentina 5.786 ----
Dark Horse Resources
Las Tapias ----- Córdoba (Pampa Litio) Australia 34.000 ----
Allkem (Orocobre), Toyota,
Olaroz Salar de Olaroz Jujuy JEMSE Australia, Japón 63.000 6.436.800
Olaroz (Virgen del
Valle) Salar de Olaroz Jujuy Minera Santa Rita Argentina ---- ----
Cauchari I (de Pastos
Grandes) Salar Cauchari Jujuy Alba Minerals Resources Reino Unido 70.000 ----
Teresa Salinas Grandes Jujuy Ekeko, Argosy Minerals Australia 2.596 ----
Jama Salinas Grandes Jujuy Pluspetrol (Lítica) Argentina ---- ----
Allkem/Orocobre (South
Cauchari 2 Salar Cauchari Jujuy American Salars) Australia 28.194 4.800.000
Laguna de
Guayatayoc Guayatayoc Jujuy Pluspetrol (Lítica) Argentina 21.276 ----
Laguna Vilama Laguna Vilama Jujuy ---- ---- 2.500 ----
Laguna
Guayatayoc I Guayatayoc Jujuy Dajin Resources Canadá 2.500 ----
Laguna
Guayatayoc III Guayatayoc Jujuy Dajin Resources Canadá 2.725 ----
Salares de Lithium Americas, Jaingxi Canadá, China,
Cauchari/Olaroz Cauchari y Olaroz Jujuy Ganfeng Lithium, JEMSE Argentina 84.000 17.977.200
Laguna Palar Laguna Palar Salta Pluspetrol (Lítica) Argentina ---- ----
Pozuelos Salar de Pozuelos Salta POSCO, Lithea Corea del Sur 30.000 ----
Salar de
Centenario Centenario Salta Lithium Power Internacional Australia ---- ----
Salinas Grandes Salinas Grandes Salta Dajin Resources Canadá 33.610 ----
Salinas Grandes 2 Salinas Grandes Salta Pluspetrol (Lítica) Argentina ---- ----
Salares de Arizaro Lithium Americas, Jaingxi Canadá, China,
Arizaro-Pocitos y Pocitos Salta Ganfeng Lithium, JEMSE Argentina 74.400 ----
Lithium X, Ultra Lithium,
Arizaro Brine Salar de Arizaro Salta Lithium Americas Canadá 33.846 ----
Pocitos Salar de Pocitos Salta Ekeko, Argosy Minerals Australia 2.132 ----
Arizaro 2 Salar de Arizaro Salta Pluspetrol (Lítica) Argentina ---- ----
Salar de Arizaro Z Salar de Arizaro Salta PepinNini Minerals Australia ---- ----
Tolillar Salar del Tolillar Salta Alpha Lithium Canadá 27.500 ----
Guadalquivir Salar Río Grande Salta Cascadero Copper Canadá ---- ----
Allkem/Orocobre
Stella Maris Salar Cauchari Salta (Advantage Lithium) Australia ---- ----
Cauchari Sur Salar Cauchari Salta Southern Lithium Australia ---- ----
Cruz Salar Cauchari Salta Southern Lithium Australia 2.500 ----
Terra Cotta Salar de Pocitos Salta Pure Energy Minerals Canadá 13.000 ----
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Sierra de los Cobres Salar de Ratones Salta Ekeko Australia 11.400 ----
Lithium Americas, Jaingxi Canadá, China,
Incahuasi Salar de Incahuasi Salta Ganfeng Lithium, JEMSE Argentina 23.711 ----
Grosso Group (Argentina
Incahuasi Salar de Incahuasi Catamarca Lithium & Energy) Canadá 10.000 ----
Incahuasi Salar de Incahuasi Salta PepinNini Minerals, Sunresin Australia, China ---- ----
Rincón Salar de Rincón Salta Rio Tinto Reino Unido 36.000 3.619.797
Rincón 2 Salar de Rincón Salta PepinNini Lithium Australia 60.000
Rincón 3 Salar de Rincón Salta Argosy Australia 2.794 245.120
Grosso Group (Argentina
El Rincón Salar de Rincón Salta Lithium & Energy Group) Canadá 2.370 ----
Grosso Group (Argentina
West-Pocitos Salar de Pocitos Salta Lithium & Energy Group) Canadá 15.857 ----
Grosso Group (Argentina
Arizaro Salar de Arizaro Salta Lithium & Energy Group) Canadá 20.500 ----
Australia, Corea
Pular Salar de Pular Salta PepinNini Lithium, Lithea del Sur 26.355 366.000
Salares de
Centenario y
Centenario-Ratones Ratones Salta Eramet Francia 50.000 4.903.000
El Quemado-Santa Latin Metals (ex Centenera
Elena ----- Salta Mining) Canadá 7.950 ----
Salar de
Diablillos Diablillos Salta Rodhinia Lithium Canadá 4.500 300.000
Salar de Pastos
Pastos Grandes Grandes Salta Millennial Lithium Canadá 1.219 4.120.000
Salar de Jaingxi Ganfeng Lithium,
Mariana (I, II, y III) Llullllaico Salta International Lithium China, Canadá 16.000 4.410.000
Salar de
Sal de los Ángeles Diablillos Salta NextView New Energy Hong Kong 5.786 4.781.000
Salares de
Pozuelos-Pastos Pozuelos y Pastos
Grandes Grandes Salta Jaingxi Ganfeng Lithium China 24.000 2.616.720
Salar de Río
Río Grande Grande Salta Pluspetrol (Lítica) Argentina 26.865 2.190.000 (*)
Salinas Salinas Grandes y
Grandes/Laguna de Laguna de
Guayatayoc Guayatayoc Salta-Jujuy Dajin Resources Canadá 93.000 ----
San Juan-La
Los Sapitos ------- Rioja Origen Resources Canadá 47.000 ----
La Estanzuela-Las
Cuevas-Conlara -------- San Luis Latin Resources Australia 98.086 ----
Sin definir Sin definir ---- ---- ---- 3.900 ----
5-6 salares
5-6 salares aislados aislados
concesionados a una concesionados a
compañía una compañía ---- ---- ---- 200.000 ----
Total Total ---- ---- ---- 1.795.968 85.599.637
Nota: el asterisco (*) hace referencia a los casos para los cuales no existen datos acerca de los recursos medidos
e indicados de carbonato de litio equivalente (LCE). En tales casos, se incorporaron los datos de recursos
inferidos cuando esto fue posible.
Fuente: elaboración personal sobre la base de ARGENTO y PUENTE (2019), BELLATO (2022),
BNAMERICAS (2011), CIMA (2019), CLARÍN (2021), CUARTO PODER SALTA (2016), DOBRY (2017),
EL [Link] (2022), EL FEDERAL (2018), EL INVERSOR ENERGÉTICO (2016), EL
TRIBUNO DE SALTA (2017), ECONOJOURNAL (2022), ENERNEWS (2017; 2021), FARN-CEDIB (2014),
GLOBE NEWS WIRE (2018), LA MAÑANA DE NEUQUÉN (2022), MÉNDEZ (2018), MEyM (2017),
MINING PRESS (2017; 2020b), PÁGINA 12 (2022), PANORAMA MINERO (2022), PETROLNEWS (2018),
POLITI (2010), PUENTE y ARGENTO (2015), REDAJ (2011), RUMBO ENERGÉTICO (2018), SM (2021),
SPM (2019), SWISSINFO (2022) y USGS (2018).
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con 131.835 hectáreas (7,4%), la estadounidense Livent, con 131.000 hectáreas 14 (7,3%), la
china Zangge, con 128.637 hectáreas (7,2%) y la australiana Allkem y sus subsidiarias, con
95.585 hectáreas (5,3%). Si se descuentan las cifras correspondientes a la sociedad de Lithium
Americas con Ganfeng, siete empresas concentran más de la mitad (53%) de la superficie
concesionada.
Más atrás aparecían la angloaustraliana Rio Tinto (36.000 hectáreas, 2%), la británica
Alba Minerals (70.000 hectáreas, 3,9%), la argentina Pluspetrol (53.297 hectáreas, 3%), la
francesa Eramet (50.000 hectáreas, 2,8%), las australianas Lake Resources (50.000 hectáreas,
2,8%) y Dark Horse Resources (34.000 hectáreas, 1,9%), las canadienses Grosso -que a través
de su filial Argentina Lithium & Energy controla 63.714 hectáreas (3,6%)-, Origen Resources
(47.000 hectáreas, 2,6%) y Alpha Lithium (32.572 hectáreas, 1,8%), la siderúrgica coreana
POSCO (40.000 hectáreas, 2,2%) y la china Zijin/Liex (35.000 hectáreas, 2%), reuniendo en
su conjunto poco más de la cuarta parte (25,8%) del área.
Por otra parte, la aparentemente magra presencia de capitales argentinos en el sector es
un hecho debatible. En principio, la información disponible muestra la actividad de sólo tres
empresas nacionales. Por un lado, la ignota Minera Santa Rita, concesionaria de Virgen del
Valle, en el salar de Olaroz, y con acuerdos con la francesa Eramet para la exploración en
salares salteños (Centenario), jujeños (Cauchari) y catamarqueños (Hombre Muerto). Por el
otro, Y-TEC/YPF Litio, una compañía dependiente de la petrolera mixta Yacimientos
Petrolíferos Fiscales (YPF) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
(CONICET) que inició sus actividades exploratorias en el sector en mayo de 2022 (PÁGINA
12, 2022; EL [Link], 2022) y controla 20.000 hectáreas en Fiambalá
(Catamarca). Y finalmente, la empresa Lítica, una firma creada por el grupo petrolero
Pluspetrol luego de adquirir el paquete accionario de la minera canadiense LCS Lithium y,
por extensión, los derechos que dicha compañía usufructuaba -en soledad o asociada a la
coreana Lithea- sobre una superficie de 53.297 hectáreas correspondiente a los proyectos
Diablillos, Laguna Palar, Teresa, Guayatayoc, Salinas Grandes 2 y Río Grande (Tabla 1).
A la luz de esos guarismos, la participación de capitales nacionales sobre las
concesiones de litio ascendería a sólo 73.297 hectáreas, es decir, apenas el 4,1% del área total.
La venta en 2016 de los derechos de Cauchari Sur -originariamente obtenidos por la junior
14
Oficialmente, FMC Lithium/Livent controla sólo 31.000 hectáreas en el Salar del Hombre Muerto, pero en
realidad ese guarismo trepa a 131.000 hectáreas debido a que su filial Minera del Altiplano -operadora de Fénix-
fue autorizada por el gobierno catamarqueño a sumar 100.000 hectáreas de tierras fiscales (NACIF, 2017).
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argentina Trendix Mining- a la firma inglesa Alba Minerals daría aún más pábulo a esa
hipótesis.
Sin embargo, las cifras citadas no son del todo fieles a la realidad debido a la falta de
información para el caso de Minera Santa Rita y al hecho de que, aún después de haber
vendido Pozuelos-Pastos Grandes a la china Jaingxi Ganfeng Lithium, la argentina Pluspetrol
continúa controlando una superficie mucho mayor a la consignada en la Tabla 1. No sólo se
carece de datos acerca del área de otros yacimientos en manos de la compañía (como Jama),
sino que se especula con que los 5-6 salares aislados que, según el US Geological Service,
habrían sido concesionados a una sola empresa (véase la penúltima fila de la Tabla 1), serían
en realidad propiedad de Pluspetrol. De ser así, esto llevaría la superficie controlada por la
petrolera de origen argentino a 253.297 hectáreas. Algunas fuentes periodísticas refrendan esa
tesis, mencionando cifras incluso mayores al indicar que, después de la venta de Pozuelos-
Pastos Grandes, la compañía Lítica -subsidiaria de Pluspetrol- continuaba acaparando 300.000
hectáreas (LA MAÑANA DE NEUQUÉN, 2022). En tal caso, Pluspetrol lideraría el ranking
explicando el 16,8% de la superficie total y la participación de capitales argentinos sobre el
área litífera concesionada treparía como mínimo a 320.000 hectáreas (17,9%).
Llegado este punto, conviene recordar que el Código de Minería permite a cada
operadora de litio controlar hasta un máximo de 24.500 hectáreas en salares y de 200.000
hectáreas en yacimientos de roca. La legislación no aclara si en este caso el primer guarismo
corresponde el territorio nacional en su conjunto o si aquí también impera el mismo principio
que rige para los demás minerales de primera categoría -esto es, que dicho límite corresponde
a las pertenencias mineras desagregadas tanto por empresa como por provincia-.
Si ajustamos al análisis a la primera alternativa -más laxa-, la evidencia empírica
muestra que la inmensa mayoría de las compañías viola los topes máximos establecidos por la
ley. Si por el contrario nos ceñimos al segundo criterio -más excluyente-, un rápido vistazo a
la Tabla 1 revela igualmente numerosas infracciones a la norma, con casos paradigmáticos
como los del Grosso Group, Lithium X, Ultra Lithium, Alpha Lithium, Eramet, PepinNini
Lithium, POSCO y Rio Tinto en Salta, Zangge Mining, Ultra Lithium, Livent y Zijin/Liex en
Catamarca, Allkem en Jujuy, Lithium Americas, Jaingxi Ganfeng Lithium, Dajin Resources y
Pluspetrol en Salta y Jujuy y Latin Resources en San Luis y Catamarca.
Ese acaparamiento de tierras y recursos responde a diferentes estrategias corporativas.
En algunos casos, las élites políticas y económicas provinciales y las “mineras junior”
realizan la mayor cantidad de cateos y prospecciones posibles para así denunciar los
yacimientos más ricos, hacerse de la pertenencia y, en base a su potencial, venderlo a las
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pocas empresas transnacionales con capacidad técnica, financiera y comercial necesaria para
explotarlos (SLIPAK y URRUTIA REVECO, 2019). Eso explica que las operaciones en el
país de las llamadas “Big4” del litio -las estadounidenses FMC Lithium/Livent y
Albemarle/Rockwood, la chilena SQM y la australiana Talison- sean bastante limitadas,
registrándose sólo la presencia puntual de Livent y Albermarle en los salares del Hombre
Muerto y Antofalla.
Por otra parte, existe un lucrativo negocio inmobiliario y de especulación financiera
que, al amparo del Código de Minería, es llevado a cabo por numerosas pequeñas e ignotas
empresas que esperan obtener suculentas ganancias de la valorización de los yacimientos
recurriendo a frecuentes -y a menudo poco transparentes- cambios de manos que, en ciertos
casos, son coronados por la llegada de las grandes compañías del sector. Así, por ejemplo,
Marifil Minerals utilizó tierras fiscales apropiadas gratuitamente en Catamarca y Salta para
especular con los pedimentos mineros allí localizados (Petrolnews, 2018). Algo similar
ocurrió con los prospectos litíferos que originalmente pertenecieron a la compañía canadiense
Rodhinia Lithium (REDAJ, 2011), que tentaron a Lithium X Energy y Aberdeen International
primero (EL TRIBUNO DE SALTA, 2017) y a la petrolera Pluspetrol después.
Recientemente, la anglo-australiana Rio Tinto -la segunda minera más grande del mundo-
desembarcó en el sector gracias a la adquisición de los derechos del proyecto Rincón al ignoto
fondo australiano Sentient Equity Partners. En Catamarca, la especulación alcanza tal
envergadura que en 2014 un medio periodístico provincial denunció que en páginas web de
avisos comerciales se ofrecían tierras ricas en litio en lotes cuya superficie oscilaba entre 394
y 40.722 hectáreas, a precios situados en el orden de los 12.600 dólares por hectárea (EL
ANCASTI, 2014).
Sin duda, el acaparamiento de tierras, agua y minerales asociado al boom del litio en
Argentina obedece a cuestiones geopolíticas signadas por las rivalidades desplegadas por la
supremacía absoluta entre el imperio anglo-norteamericano en declive y los dragones
orientales en ascenso. En ese contexto, Bolivia, Argentina, Chile, México, parte de África y la
región del Indo-Pacífico desde Australia hasta India emergen como las áreas geográficas por
excelencia del teatro geopolítico donde se desenvuelve la descarnada batalla entre Estados
Unidos y China por el control del litio (JALIFE-RAHME, 2022). Esa puja supone una nueva
etapa en el conflicto entre ambas potencias imperialistas, donde China ha desplazado a
265
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15
China, Japón y Corea del Sur concentran el 78% de la producción y exportación de baterías recargables y son
sede de varias de las principales compañías tecnológicas (LG Chem, Samsung, Huawei, LEJ, AESC, BYD,
Guoxuan HT, CATL, Panasonic, CBAK, CALB, Wanxiang) con intereses en el suministro de litio (MÉNDEZ,
2018; SLIPAK y ARGENTO, 2022). Gracias a esas compañías, China explica el 80% de la refinación de la
materia prima, entre el 77% y el 80% de la capacidad instalada internacional para la fabricación de celdas y el
60% de la fabricación de componentes (MINING PRESS, 2020; SM, 2021; ROCA, 2021). De hecho, muchos
fabricantes estadounidenses de vehículos eléctricos -Tesla incluido- dependen en gran medida de los materiales
para baterías procedentes de China (MAK, TANG y DAI, 2022).
16
Así, por ejemplo, la corporación china Tianqi Lithium participa del control accionario de la chilena SQM, en
tanto que su coterránea BYD incursiona en el país trasandino a través de la empresa Servicios y Operaciones
Mineras del Norte. En México, el gobierno respondió a los fallidos intentos de acaparamiento de la
norteamericana Albright Stonebridge y otras compañías ligadas a actores de las finanzas globales como
Rothschild y Soros con la reciente nacionalización del litio, declarando como zona de reserva un área de 234.000
hectáreas en los estados de Arivechi, Bacadéhuachi, Huásabas, Divisadero, Granados, Sahuaripa, Nácori Chico y
Sonora. Sin embargo, esto no ha impedido que la china Ganfeng sea uno de los accionistas de Bacadéhuachi,
considerado el mayor depósito de litio en espodumeno del mundo (JALIFE-RAHME, 2022).
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aprovisionamiento de materia prima a menor costo para su automotriz Tesla, sino que además
busca financiar la expansión de las operaciones de la estadounidense Livent en el Salar del
Hombre Muerto. La misma lógica se repite con el reciente acuerdo celebrado entre Livent y la
automotriz alemana BMW, a raíz del cual Argentina se convertirá en el segundo proveedor
global de dicha compañía (ECONOMÍA [Link], 2022b).
Otro caso, finalmente, es el de Bill Gates y la automotriz estadounidense Ford. A través
de sus empresas Lilac Solutions y Mangrove Lithium y fondos de inversión como
Breakthrough Energy Ventures y The Engine MIT -en asociación con Jeff Bezos-, desde 2020
el magnate funge como proveedor de tecnología minera, procesando las muestras del
yacimiento catamarqueño Kachi, en manos de la australiana Lake Resources (DE VINCENZI,
2020b). En ese contexto, Ford ya se aseguró la compra a partir de 2024 -fecha para la cual
está previsto el inicio de la extracción- de la totalidad de la futura producción de Kachi,
estimada en 25.000 toneladas anuales de LCE (ECONOMÍA [Link], 2022a).
Reflexiones finales
Cubriendo un área de vacancia en los estudios académicos acerca del boom del litio en
Argentina, la evidencia empírica recabada a lo largo del artículo es contundente y revela que
la fiebre por este mineral ha puesto bajo el control del capital un área de casi 1,8 millones de
hectáreas, así como reservas que rondan los 86 millones de toneladas de LCE. Veinte
compañías concentran tres cuartas partes de la superficie enajenada, sólo siete controlan más
de la mitad y apenas cinco acaparan casi el 62% de las reservas comprobadas e indicadas.
Las singularidades tanto de los yacimientos de litio de la Puna argentina (donde el
recurso se explota en salmuera) como los cambios instaurados en el Código de Minería
doméstico han determinado que este acaparamiento implique la expropiación de la tríada
mineral-tierra-agua (primera hipótesis), en un esquema donde los mecanismos legales de
concesión del recurso encubren una privatización de hecho de salares y yacimientos de roca.
Acicateado por el aumento de la demanda y el reciente y meteórico incremento de los precios
del litio, el proceso presenta todos los atributos del land grabbing propiamente dicho, como el
paso de facto de los derechos de propiedad a manos de las grandes corporaciones, la
imposición de un patrón de uso de la tierra y los recursos intensivo en capital y la conversión
de áreas en enclaves extractivistas sujetos al mercado mundial. El resultado es el
solapamiento de casi todas las sub-dimensiones del concepto (mining grabbing, land
272
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grabbing, water grabbing) y el surgimiento del salt basins grabbing como nueva sub-
categoría de análisis.
En el plano geopolítico, la tesis del avance imperialista de las potencias asiáticas sobre
los salares argentinos y la infiltración del capital chino en la minería del litio (segunda
hipótesis) quedó demostrada parcialmente. Pese a que es notable el control de salares enteros
por parte de una u otra de las facciones en disputa, la puja neocolonial por el recurso
doméstico no se dirime con nitidez a favor de ninguna de ellas, con el capital australiano,
canadiense, británico y estadounidense imponiéndose en materia de cantidad de proyectos
litíferos y el eje asiático (con China a la cabeza) exhibiendo su liderazgo en cuanto a la
superficie y los recursos controlados. Sin embargo, esta visión dualista debe ser reemplazada
por una visión de conjunto más amplia y compleja debido a que la rivalidad entablada entre
los gobiernos de los países de origen de las compañías -China y Estados Unidos,
fundamentalmente- queda matizada por las estrategias corporativas del capital, con varias
empresas anglosajonas y orientales fungiendo como socias -y no sólo competidoras- en
numerosos proyectos.
Por otra parte, la idea de que el peso relativo de empresas argentinas de capitales
nacionales en el proceso de acaparamiento es marginal (tercera hipótesis) muestra ciertas
limitaciones y no ha sido plenamente respaldada por la evidencia empírica. Si bien el papel
ejercido por el capital extranjero en el acaparamiento es tan innegable como apabullante, los
datos disponibles sugieren -aunque no de manera concluyente- que la participación de
empresas de origen argentino es probablemente mayor a la considerada. En términos
nominales, el peso relativo del capital doméstico sobre la superficie concesionada sería de
poco más del 4%, pero imprecisiones e inconsistencias en las fuentes acerca de la verdadera
magnitud de tierras en manos de Lítica -la principal empresa argentina con intereses en el
sector- podrían llevar esa participación a casi el 18% y convertir a esa firma en líder del
proceso de acaparamiento. Asimismo, resulta paradójico que, en tiempos de transición
energética, la incursión del capital argentino en la minería del litio sea casi exclusivamente
protagonizada por compañías petroleras, como el grupo privado Pluspetrol y la compañía
mixta YPF.
Para concluir, es llamativo que, pese a su magnitud, el proceso de acaparamiento aún no
haya desencadenado resistencias masivas de los actores subalternos frente a las ambiciones
del capital litífero. La porción argentina del “Triángulo del Litio” se caracteriza por la
presencia de comunidades rurales de pueblos originarios y pequeños centros urbanos donde
las economías pre-capitalistas de subsistencia (ganadería ovina, caprina, bovina y camélida,
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Referencias
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