Introducción
Los valores universales se desarrollaron a lo largo del tiempo en relación
con la evolución de las culturas y las sociedades humanas. Inicialmente,
los valores estaban estrechamente ligados a la vida y la supervivencia
humanas, surgiendo de la necesidad de adaptarse y transformar el
entorno para garantizar el bienestar. Con el tiempo, estas percepciones se
volvieron más complejas a medida que las sociedades humanas se
expandieron y se enfrentaron a nuevas realidades (Fabelo Orozco, 2007).
Con la llegada del capitalismo y la internacionalización de las relaciones
sociales, surgieron intereses que iban más allá de los límites nacionales y
culturales, dando lugar a la idea de valores universales (Fabelo Orozco,
2007).
Estos valores se conciben en relación con el desarrollo progresivo de la
humanidad en su conjunto; sin embargo, su interpretación y aplicación
varían según la posición social, cultural y económica de los individuos y
grupos (Fabelo Orozco, 2007)
1. Características de los valores universales
Por lo anterior, podemos considerar a los valores universales como
principios éticos y morales válidos y aplicables independientemente de la
cultura, sociedad o contexto específico. Constituyen fundamentos
esenciales para la convivencia humana pacífica, trascendiendo las
barreras culturales, religiosas o geográficas, y son reconocidos como
importantes y deseables en todas las sociedades humanas, en cualquier
tiempo y lugar.
Estos valores no solo reflejan la esencia misma del ser humano, sino que
también sirven como guía moral y ética en la vida cotidiana, influenciando
nuestras decisiones y acciones. En última instancia, la axiología nos invita
a reflexionar sobre lo que valoramos como individuos y como sociedad, y
a cultivar una cultura que promueva la realización del bien común y el
florecimiento humano en todas sus dimensiones.
Valores predominantes
Cortina (1997) menciona valores generales de la ética que se aplican,
hasta cierto punto, en la sociedad. A continuación, se indican y describen
algunos de estos valores:
La libertad
La libertad, uno de los valores fundamentales defendidos por la
Revolución Francesa, tiene diversos significados que se deben diferenciar.
La libertad puede referirse al derecho de los ciudadanos a involucrarse en
decisiones públicas, pero hoy en día, esta forma de libertad no es tan
valorada, ya que la política ha perdido atractivo y muchos prefieren la
vida privada.
El concepto de libertad nacido en la Modernidad, es la capacidad de
actuar sin interferencias externas y es muy apreciada actualmente,
permitiendo a las personas disfrutar de la vida privada y sus derechos
individuales, aunque este tipo de libertad puede llevar a un individualismo
egoísta si no se complementa con solidaridad. Por último, el valor de la
libertad con significado de autonomía, implica la capacidad de darse a sí
mismo sus propias leyes, discerniendo lo que humaniza y deshumaniza.
Por ejemplo, una característica del ser humano es la capacidad de tomar
decisiones basadas en su juicio, experiencia y conocimiento. Sin embargo,
otro aspecto fundamental de la condición humana es el ser falible
(propenso a cometer errores y fallar). Por ello, al ejercer su libertad de
elección, esta facultad incluye la posibilidad de equivocarse, ya que no
siempre posee toda la información necesaria o la perspectiva correcta.
La igualdad
El valor de la igualdad, proclamado por la Revolución Francesa, tiene
múltiples significados, incluyendo la igualdad ante la ley, la igualdad de
oportunidades y la igualdad en prestaciones sociales garantizadas por el
Estado. Sin embargo, todas estas formas se fundamentan en una idea
más profunda: la igualdad en dignidad de todas las personas, que
requiere igual consideración y respeto. Esta noción, con raíces religiosas y
filosóficas, exige que las sociedades garanticen derechos humanos
económicos, sociales y culturales, como la educación, la atención
sanitaria, el trabajo y la vivienda. Por ejemplo, la implementación de
políticas que aseguren que todos los jóvenes, independientemente de su
origen socioeconómico, discapacidad, cultura, raza, genero, religión,
etnia, orientación sexual, nacionalidad, condiciones de salud física o
mental, entre otras características, tengan acceso a una educación de
calidad, eliminando barreras económicas, lingüísticas, sociales,
discriminatorias y xenofóbicas, para propiciar un ambiente inclusivo para
todos los estudiantes.
El respeto activo o tolerancia
El respeto activo es equivalente al valor de la tolerancia, el cual se
relaciona a alejarse de imponer la voluntad individual propia a los demás;
consiste en la disposición para comprender a los otros seres en la
sociedad con el objetivo de que puedan desarrollar su proyecto de vida.
Por ejemplo, el respetar y aprender sobre las tradiciones y costumbres de
personas de otras culturas, incluso si son diferentes a las propias,
fomentando la comprensión y el respeto mutuo.
La solidaridad
La solidaridad, derivada de la fraternidad defendida por la Revolución
Francesa, se manifiesta en la cooperación entre personas con un interés
común, como en un equipo de navegación, y en la preocupación por las
causas ajenas. La práctica solidaria debe ser efectiva y bien informada,
abarcando no solo a grupos y países actuales, sino también a futuras
generaciones, promoviendo la paz, el desarrollo y el respeto al medio
ambiente. Por ejemplo, después de un incendio en el bosque, un grupo de
voluntarios se organizan para implementar una campaña de reforestación,
con el propósito de restaurar el área deforestada, trabajando juntos por un
bien común y asegurando un ambiente saludable para ellos y las futuras
generaciones.
El diálogo
Este valor tiene su principal importancia como un procedimiento para
llegar a la verdad desde tiempos de Sócrates y, con el paso del tiempo, se
ha establecido como una manera de resolver problemas al proporcionar
soluciones constructivas, pues permite a quienes participan en él
escucharse, modificar sus argumentos en base a lo expuesto y encontrar
una solución que, si se realiza el diálogo de manera correcta, beneficiará
al grupo y no únicamente al ser individual. Por ejemplo, durante una
reunión los habitantes de un fraccionamiento, discuten abiertamente sus
preocupaciones sobre la seguridad del vecindario, escuchando diferentes
puntos de vista y se organizan para trabajar juntos en la implementación
de medidas que mejoren la seguridad para todos.
Las jerarquías de
valores en el contexto
global actual
Los valores universales se desarrollaron
a lo largo del tiempo en relación con la evolución de las culturas y las
sociedades humanas. Inicialmente ligados estrechamente a la
supervivencia y la adaptación al entorno, estos valores se han vuelto más
complejos a medida que las sociedades se expandieron y enfrentaron
nuevas realidades.
Como se mencionó en temas anteriores, la teoría de las necesidades
postulada por Abraham Maslow sugiere que las personas están motivadas
no solo por la supervivencia y adaptación, sino por una serie de
necesidades jerárquicamente organizadas que mueven al ser humano,
desde las más básicas hasta las más elevadas. Estas necesidades
incluyen desde las fisiológicas y de seguridad, hasta las de pertenencia,
autoestima y autorrealización (Madero Gómez, 2023).
Los valores o necesidades postulados por el autor juegan un papel
fundamental en cómo las personas priorizan y buscan satisfacer estas
necesidades. Maslow (1991) argumenta que, para alcanzar un nivel
superior de autorrealización, es necesario primero satisfacer las
necesidades más básicas, lo cual implica que la estabilidad económica, la
seguridad física, el sentido de pertenencia y el reconocimiento personal
son fundamentales para el desarrollo personal y profesional de los
individuos en cualquier sociedad.
En la actualidad, donde la competencia laboral y los desafíos económicos
son constantes, los valores de seguridad y bienestar material se destacan,
por lo que cubrir las necesidades fisiológicas y de seguridad toma
relevancia. Las personas deben satisfacer sus necesidades básicas como
alimento, agua, vivienda segura y salud, ya que esto les impide centrar su
interés en relaciones sociales con los seres que les rodean y buscar la
independencia, pues se encuentran enfocadas en los instintos básicos de
supervivencia humana.
En una sociedad globalizada, como en la que estamos inmersos en el siglo
XXI, los seres humanos valoran establecer conexiones significativas y
relaciones sociales que les brinden apoyo emocional y sentido de
identidad cultural, cubriendo así sus necesidades de pertenencia y
reconocimiento. Además, la innovación y el desarrollo personal son de
igual manera altamente valorados, por lo que las personas aspiran a
realizar sus potenciales individuales y contribuir de manera significativa a
la sociedad, y así ver cubiertas sus necesidades de autoestima y
autorrealización.
Es así como los valores o necesidades presentados en la teoría de la
jerarquía de Maslow guían la forma en que las personas interactúan
dentro de la vida contemporánea, influyendo en sus decisiones,
aspiraciones y contribuciones a la sociedad. Para complementar el papel
de los valores en el contexto actual, es necesario repasar lo propuesto
por Scheler (2001) en torno a los valores organizados en una jerarquía
que abarca desde lo más inmediato y sensorial hasta lo más trascendental
y espiritual.
Conclusión
La satisfacción personal y el bienestar emocional son altamente valorados
hoy en día y la búsqueda de placer y confort juega un papel crucial en las
decisiones individuales y colectivas, influyendo en estilos de vida,
preferencias de consumo y elecciones sociales, lo cual refleja cómo están
representados los valores de lo agradable y lo desagradable mencionados
por Scheler. Como resultado, la competencia y los riesgos son constantes
para alcanzar lo agradable y evitar lo desagradable, tomando relevancia
ahora valores vitales como el coraje y la salud que son preponderantes en
la capacidad de los individuos para enfrentar adversidades y perseguir
oportunidades de desarrollo personal y profesional.
Hoy por hoy, los valores espirituales fomentan la apreciación de diferentes
formas de arte, el respeto por los derechos humanos universales y el
fomento de la educación y la sabiduría, como medios para el progreso
colectivo y la convivencia pacífica. Además, respecto a los valores
religiosos, los cuales inspiran un sentido de deber moral y una conexión
espiritual profunda que guían el comportamiento ético y la búsqueda de
significado trascendente en la vida humana, actualmente proporcionan un
marco ético y espiritual que promueve la compasión, la solidaridad y la
justicia social en una escala global, particularmente en nuestro contexto,
en donde las creencias religiosas y espirituales son diversas.
Fuentes
Cortina, A. (1997). El mundo de los valores. Ética y educación.
Santafé de Bogotá: El búho.
Fabelo Orozco, J. (2007). Los valores y sus desafíos actuales. Lima:
Educap/EPLA.
Maslow, A. (1991). Motivación y personalidad. Madrid: Ediciones
Díaz de Santos.
Scheler, M. (2001). Ética. Nuevo ensayo de fundamentación. Madrid:
Caparrós Editores.