0% encontró este documento útil (0 votos)
40 vistas19 páginas

Tema 5

El documento analiza la segunda revolución industrial y su impacto en la economía internacional, destacando la industrialización en países como Alemania, Bélgica, Francia, Estados Unidos y Japón. Se enfatiza la transformación económica y social que trajo consigo, así como las políticas proteccionistas y librecambistas que moldearon el comercio global. Además, se menciona el papel de la tecnología y las instituciones en el desarrollo de economías capitalistas mixtas y la evolución hacia el librecambio en Gran Bretaña.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
40 vistas19 páginas

Tema 5

El documento analiza la segunda revolución industrial y su impacto en la economía internacional, destacando la industrialización en países como Alemania, Bélgica, Francia, Estados Unidos y Japón. Se enfatiza la transformación económica y social que trajo consigo, así como las políticas proteccionistas y librecambistas que moldearon el comercio global. Además, se menciona el papel de la tecnología y las instituciones en el desarrollo de economías capitalistas mixtas y la evolución hacia el librecambio en Gran Bretaña.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tema 5: Economía internacional,

segunda revolución industrial e


imperialismo
1. Características de la difusión de la industrialización
a. Países first comers y late comers
b. Enfoques espaciales: europeo, nacional y regional
La primera revolución que origino el desarrollo de la humanidad hasta nuestros días
es la revolución neolítica. A raíz de ella surgieron las sociedades agrarias, que
perduraron en Europa hasta el siglo XVIII. La segunda gran revolución de la
humanidad fue la revolución industrial, que dio lugar al nacimiento de las sociedades
industriales. Esta revolución comenzó en Inglaterra a mediados del siglo XVIII. En
comparación a las revoluciones políticas las revoluciones económicas son procesos
bastante dilatados en el tiempo.

La transformación sufrida por Europa fue fruto de la revolución industrial sin duda el
acontecimiento más importante de la historia contemporánea. Se caracterizo por la
aplicación sistemática de la ciencia a los procesos productivos y la organización
economía, las empresas y las sociedades. El crecimiento económico moderno fue
acompañado por las altas tasas de crecimiento del producto per cápita, a la
aceleración del crecimiento de la población y del consumo, el aumento de las tasas
de ahorro y de inversión y la transformación en la estructura del producto interior
bruto (PIB), ya que la producción agraria perdió la primicia, que pasó a la producción
industrial. Con la industrialización se aceleró el crecimiento económico.

La revolución industrial y el crecimiento económico que siguió solo tuvieron lugar en


Europa y en algunas naciones que tenían instituciones europeas, porque habían sido
colonias europeas que se independizaron tempranamente.

La segunda característica común es institucional: todos los países desarrollados


tienen un sistema económico capitalista de mercado, completado con una amplia
intervención y regulación del Estado. Es decir, que son economías mixtas.

La tercera son las economías desarrolladas que están muy capitalizadas, es decir, que
tienen unas amplias dotaciones de capital productivo (las fábricas y la maquinaria de
las empresas), de capital social fijo (las infraestructuras de transporte y comunicación
reguladas por el Estado) y del capital humano (alta cualificación de la mano de obra).

Se empezaron a consolidar las revoluciones burguesas o liberales. La primera de estás


tuvo lugar en Inglaterra, con la Revolución Gloriosa de 1668, después iría la
Revolución Francesa de 1789 y su generalización en Europa, por las invasiones de
Napoleón.

La revolución industrial no fue un mero acontecimiento económico, sino un


importante fenómeno social, que afectó a todas las facetas de la actividad humana.
Los avances tecnológicos permitieron a la humanidad aumentar su dominio sobre la
naturaleza, pero también desencadenaron unas secuelas medioambientales que
siguen descontroladas en la actualidad, como la polución industrial, la degradación
del medio ambiente, el efecto invernadero y el riesgo de la energía nuclear.

La revolución industrial es un fenómeno tan complejo que ha dado lugar a numerosas


interpretaciones. Por ejemplo, en España se había disfrutado de un periodo de
esplendor en el siglo XVI, pero un conjunto de políticas mal concebidas no le permitió
consolidar ni su primicia política mal concebidas no le permitió consolidar ni su
primicia política ni su estructura económica por lo que seguidamente fue declinando,
hasta perder sus colonias a principios del siglo XIX (1824) y arrastrar una difícil
existencia entre la inflación y el déficit crónico del presupuesto público. La agricultura,
en general, estaba atrasada, aunque no faltasen productos para la exportación, como
el Jerez mientras q la educación tenía grandes carencias. En este panorama
ciertamente nada glorioso. España mantenía en la primera mitad del siglo XIX un nivel
de renta semejante a Italia que experimento un crecimiento, no se puede decir lo
mismo de España. Algunos sostienen que ello se debió al proteccionismo demasiado
elevado existente en España, particularmente después de los arancelarios de 1906
otros a los que no se adhiriese al patrón oro.

2. Experiencias nacionales de industrialización: Bélgica, Francia,


Alemania, EEUU, Japón
- Industrialización de Alemania
Los Estados alemanes fomentaron la industrialización por medios distintos a la
protección arancelaria, poniendo en práctica políticas mercantilistas para promover
las nuevas industrias, incluida la inversión del Estado en la creación de manufacturas.
El viraje proteccionista no ocurrió hasta 1879, cuando el canciller alemán Otto von
Bismarck estableció un arancel altamente proteccionista para cimentar la alianza
política entre los junker (terratenientes) y los grandes empresarios siderúrgicos.

La política industrial alemana se centró en el apoyo a las concentraciones


empresariales (para la creación de los grandes grupos industriales) y la legalización
de los cárteles industriales (acuerdos formales entre las empresas de un sector para
controlar los precios y repartirse el mercado), desde 1890.

Cabe destacar el papel los bancos mixtos, que ayudaron a la formación de cárteles,
también se creó un capitalismo cooperativo

- Bélgica
Se convirtió en una verdadera potencia industrial en Europa a mediados del siglo XIX,
solamente superada por Gran Bretaña, la cuna de la Revolución Industrial. Bélgica
contaba con importantes recursos naturales y un capital humano poco comparable al
de otros lugares.

Hay que destacar que la minería del carbón permitió un pronto y profundo desarrollo
de la industria siderúrgica, que se basó en la tradición industria

El otro gran motor de la Revolución Industrial, es decir el ferrocarril, se instaló muy


pronto en Bélgica. En 1848 ya se contaba montada la red ferroviaria.
Bélgica fue un país librecambista entre 1860 y 1913, pero previamente su industria
había estado protegida.

- Francia.
La industria textil y la industria del hierro en Francia, como en el caso inglés, fueron
las primeras en dar el salto hacia adelante en el proceso que va de la economía
artesanal a una economía industrial. En 1747, se instaló en París la primera lanzadera
volante (máquina para hacer tejidos.

La clave de este proceso la encontramos en el hecho de que la economía francesa se


transformó gradualmente, a lo largo del siglo XIX, mediante un desplazamiento
progresivo de su centro de gravedad desde la agricultura hacia la industria.

- EEUU.

Las bases fundamentales de la industrialización estadounidense, que fueron


ligeramente distintas de las europeas:

o Poderosa agricultura y precoz mecanización, siendo esto el factor


explicativo de mayor importancia del proceso industrializador
americano.
o Existencia de un inmenso mercado interior, favorecido por el enorme
tendido ferroviario, capaz de articular rápidamente este gigantesco
territorio en un mercado.
o Aplicación de innovaciones tecnológicas, así como la combinación del
trabajo mecánico y el humano, como el taylorismo y más adelante del
fordismo.
- Japón

Característica fundamental: su modernización fue planeada desde el Estado, apoyó


su crecimiento en una serie de industrias estratégicas: la fabricación de armas, la
industria metalúrgica, la construcción, la industria textil de algodón y seda y el
desarrollo de los transportes y las comunicaciones, y gracias a esta especialización
consiguió un importante avance. Además, su gran éxito viene dado de que este
proceso industrializador fue mucho más rápido.

3. Gran Bretaña en la Era Victoriana: del giro librecambista al


declive.
3.1 LAS GUERRAS Y LOS GRANDES CAMBIOS POLÍTICOS
La economía y el comercio mundial del siglo XIX experimentaron cambios dramáticos
(1780-1825), el primero fue la revolución industrial inglesa dando lugar a la
globalización. El segundo estuvo constituido por las sucesivas guerras entre las
potencias europeas, favoreciendo las relaciones comerciales multilaterales cuando
aquellas guerras acabaron. Las invasiones napoleónicas también difundieron por
Europa la legislación de la revolución burguesa, lo que permitió la extensión del
sistema capitalista por el continente.
El tercer acontecimiento se refiere a los movimientos de independencia de las
colonias americanas de España y Portugal, de los que surgieron las repúblicas
latinoamericanas, que aprobaron constituciones burguesas e implantaron las
reformas institucionales del capitalismo.

El cuarto cambio surgió desde 1807, cuando el gobierno británico prohibió el


comercio de esclavos entre África y sus colonias americanas; luego vendría la
abolición de la esclavitud en las colonias británicas, y aún más tarde, en Estados
Unidos y en las colonias españolas; acabó con la esclavitud institucionalizada, y obligó
a las economías americanas a recurrir al trabajo asalariado, más propio del
capitalismo.

Según Findlay y O’Rourke, estos factores transformaron profundamente las políticas


económicas y comerciales de las naciones europeas y cambiaron las relaciones
económicas internacionales.

Estas tendencias hacia el librecambio fueron retrasadas por las guerras


revolucionarias y napoleónicas que, entre 1792 y 1815, provocando consecuencias
positivas a largo plazo (transformaron la política comercial de las naciones en el siglo
XIX). Respecto a las consecuencias a corto plazo. No obstante, sus consecuencias a
largo plazo fueron positivas, pues transforman la política comercial de las naciones en
el siglo XIX.

Respecto a las consecuencias negativas a corto plazo, destacan que los bloqueos
navales durante las guerras beneficiaron a diferentes grupos económicos. Estos
grupos consiguieron que sus gobiernos aprobaran medidas proteccionistas en las
economías más desarrolladas del norte. Como consecuencia de las guerras, en
efecto, el proteccionismo se extendió por los principales países, según Findlay y
O’Rourke.

En Inglaterra, los terratenientes consiguieron que se aprobara, en 1815, la ley de


cereales que prohibió su importación, quedando abolida hasta 1846. Las guerras
napoleónicas retrasaron la adopción de las políticas librecambistas en Gran Bretaña
durante varias décadas. En Francia fueron las industrias, particularmente el textil del
algodón, las que crecieron bajo la protección natural proporcionada por los bloqueos
navales durante las guerras, y los industriales consiguieron que se protegiera ese
sector. Por otro lado, en 1811, ante la escasez de azúcar Napoleón promovió el cultivo
de la remolacha para la producción de este.

En general, en Europa se adoptaron políticas proteccionistas que perjudicaron a los


productores de azúcar de caña de las colonias. En Estados Unidos, las guerras
revolucionarias impulsaron la industria textil del algodón, cuyos industriales
consiguieron una mayor protección; el arancel de 1816 prohibió la importación de
los tejidos de la India. Estados Unidos fue uno de los países más proteccionistas del
mundo hasta mediados del siglo XX.
3.2 EL VIAJE DE GRAN BRETAÑA AL LIBRECAMBIO

La política arancelaria era el principal instrumento de la política de industrialización


de los gobiernos liberales europeos, dado el escaso tamaño del presupuesto del
Estado y la ausencia pública de los mercados.
En el ámbito comercial, además de los altos aranceles para frenar las importaciones,
también promocionaron las exportaciones mediante las subvenciones y la devolución
de los aranceles pagados por los inputs importados que fueran incorporados en los
productos exportados. En el ámbito de la política industrial, los gobiernos europeos
y norteamericanos concedieron subvenciones a determinadas industrias, por último,
los gobiernos europeos apoyaron la importación de tecnología extranjera.

Una vez que estos países (primero Gran Bretaña, luego Alemania y Estados Unidos)
alcanzaron la frontera tecnológica y pudieron producir a costes competitivos
internacionalmente, cambiaron de doctrina y predicaron el librecambio para abrir
otros mercados nacionales y poder vender sus productos en el exterior. la amenaza
de los cañones de las potencias europeas o norteamericanas, gracias a la política
proteccionista, practicada desde el siglo XIV, había conseguido el liderazgo
tecnológico, que le permitió prescindir de la protección y decidirse por el librecambio
desde 1846.

En 1846, Gran Bretaña abolió las leyes de cereales e inició un cambio de rumbo
unilateral en la política de comercio exterior.

¿Inglaterra hacia el librecambio? El país que había realizado la primera revolución


industrial prescindió del proteccionismo en cuanto su floreciente industria y su
poderoso Estado fiscal le dieron una incuestionable hegemonía económica y militar,
que fue la base de su política imperial. Entre 1860 y 1879, casi todos los países
europeos redujeron su protección exterior, gracias a la firma de tratados comerciales
con Gran Bretaña y entre sí. Simultáneamente, otras naciones fueron obligadas a
practicar el librecambio. Unas porque, al ser colonias, se lo impusieron las metrópolis;
otras porque, aunque siendo políticamente independientes, se vieron forzadas, por
la amenaza de los cañones de las potencias europeas o norteamericanas, a firmar
tratados de comercio desiguales, como fue el caso de los países latinoamericanos y
de Japón, China, Tailandia, Irán y Turquía. En esta tendencia general hacia el
librecambio, la única excepción fue Estados Unidos, que mantuvo sus altas barreras
arancelarias en aquel período de librecambio. El proteccionismo de Estados Unidos
fue una causa fundamental de su ascenso a primera potencia económica mundial,
durante este período; otra causa importante fue el enorme tamaño de su mercado
interior. Evidentemente, la abolición de la ley de cereales fue posible por la pérdida
de poder de los terratenientes frente a los industriales. Y los efectos sobre la renta de
la tierra fueron claros, como muestra su enorme descenso desde entonces. Pero,
según Chang, la desaparición de aquella ley fue el triunfo del imperialismo del
librecambio encaminado, según su promotor Robert Cobden, a asegurar y ampliar el
suministro británico de cereales y de materias primas, con el fin de que el continente
europeo se especializase en estos productos primarios, lo que frenaría su
industrialización. Gran Bretaña adoptó el librecambismo que proponían los
economistas clásicos con mucha parsimonia: pasaron 84 años desde la publicación
de La riqueza de las naciones, de Adam Smith, hasta que se aprobó el Presupuesto
de Gladstone de 1860, que aplicaba aquellas doctrinas librecambistas.
4. II Rev. Industrial: las transformaciones estructurales de la
industria, el comercio, la población, la agricultura y los transportes.

INDUSTRIA
El dominio europeo se manifestó en la expansión imperialista y la creación de
dominios coloniales. A su vez se produce un nuevo avance industrializador (nuevas
formas organizativas, destacan nuevos sectores productivos y se unen otros países).
El acero se vuelve fundamental y su producción aumenta enormemente ya que se usa
para los ferrocarriles, maquinaria, buques, bienes de consumo… Esto es posible
gracias al gran avance de la técnica de su proceso de producción gracias al
convertidor inventado por Henry Bessemer (Insuflar aire caliente para eliminar la
mayoría de las impurezas del hierro). Esto propició una expansión masiva de la
industria siderúrgica, que se consolidó principalmente en las regiones ya
industrializadas.

En esta fase de la industrialización la industria química marca la pauta de las


transformaciones de la economía mundial hasta la 1I Guerra Mundial, ya que tiene
numerosas aplicaciones de gran importancia en la producción (metalurgia, papel,
cemento, caucho) así como en las nuevas fuentes de energía (electricidad, petróleo).
Se realizan grandes desarrollos en el campo de la química y se destacan los nombres
de Liebing (química agrícola), Solvay (producción ácido sulfúrico), Nobel(dinamita) y
Goodyear (caucho). En Alemania se patentó el procedimiento para conseguir
colorantes artificiales y tintes sintéticos, lo que dio lugar a grandes avances en
productos químicos derivados y algunas empresas alemanas dominaran el mercado
de la química (BASF, Hoescht, AGFA...). Hacia el final del siglo XIX se realiza una
transición desde el carbón hacia las nuevas fuentes de energía (Electricidad y
petróleo). El carbón se sigue usando extensivamente para generación de energía. La
electricidad subsanó la necesidad del iluminado urbano, transporte... pero donde
tomó más importancia fue en el campo industrial, puesto que ofrece muchas ventajas
que permiten mecanizar la producción, pudiéndose transportar fácilmente, lo que
permite ubicar mejor los centros productivos y se puede adaptar según las
necesidades de producción. El petróleo, que se utilizaba para usos domésticos, tomó
importancia en el siglo XX gracias a la industria del automóvil.

COMERCIO:
El comercio del siglo XVIII consiste en un comercio a gran distancia, intercambiando
bienes de consumo o suntuarios procedentes de fuera de Europa (especias, café, té,
azúcar), que ya venía siendo fundamental en el medievo (dominación comercial de
Venecia). Sin embargo, se establece la gran ruta comercial con América y, aunque los
imperios ibéricos tenían los mayores territorios, su papel fue el de reexportación de
productos al resto de Europa. A su vez, crece el comercio de bienes manufacturados
(Indianas, tejidos de lana y lino). La hegemonía comercial pasa principalmente a
Francia e Inglaterra, así como la flota inglesa sería la más preparada para las funciones
que serían propias del siglo XIX: exportación de productos manufacturados e
importación de las materias primas. Este desarrollo comercial contribuyó a preparar
la industrialización y favoreció el creciente dominio europeo.
La aparición de una industria rural y doméstica en el último cuarto de siglo es
destacada por los historiadores, puesto que será la base para el desarrollo del
comercio, la especialización agraria de ciertas regiones y la acumulación de capital
comercial. Esta industria se desarrolla su producción en los hogares de las pequeñas
comunidades, sin concentración fabril. Está especializada en el sector textil y su
producción se orienta al mercado extrarregional, estando organizada por el capital
mercantil que le provee de materias primas. Esta organización siempre estaba al
margen de la organización gremial de las ciudades.

La combinación de la tradición artesana urbana y esta industria rural fue la base para
la industrialización de aquellas regiones donde tuvo lugar (no siempre desembocó
en un proceso industrializador). Aún con ello, estas prácticas convivieron con la
organización fabril de la producción.

POBLACION:
La población experimento un crecimiento importante durante el siglo XIX; y hubo una
explosión demográfica en la segunda mitad siglo XX. Este incremento tuvo lugar
dentro del mundo occidental. Europa tuvo su época demográfica dorada al ser la
primera región del planeta en tener una verdadera transición demográfica.

En términos porcentuales, la demografía europea había aumentado correspondiendo


a un mayor incremento debido a la pequeña explosión demográfica. El aumento de
la población no es uniforme.

Había una elevada emigración hacia América desde Europa; este proceso de
movilización de la población acompaña a la industrialización llegando hasta a mover
la industrialización a América.

A parte del aumento de la población, tiene lugar una mejora dentro de la calidad de
esta población. La población en Europa ya experimentaba el paso a un ciclo
demográfico moderno.

La población dentro de épocas preindustriales se mantenía estable pese a la alta


natalidad debido a las crisis de subsistencia, hambrunas y epidemias que provocaban
mortalidades catastróficas (alta mortalidad infantil y corta esperanza de vida). La
ruptura de esta situación tiene lugar dentro de Europa y esto hace que el continente
tenga una ventaja clave para su tránsito hacia la modernidad. La transición a una
demografía moderna se basó en dos supuestos distintos:

 El mantenimiento de una elevada natalidad

 Reducción de la tasa de mortalidad (primero las muertes catastróficas, y


finalmente la mortalidad infantil).

Esto en Europa tuvo lugar desde finales del XVIII. Gracias a una mejor alimentación, y
de a la introducción de nuevos cultivos (maíz y patata) se suprimió en parte el hambre.

Hubo avances dentro de la medicina como es el caso de la vacuna de la viruela; estos


avances fueron medidas preventivas de las enfermedades endémicas a la vez que se
fomentaron procedimientos terapéuticos como la esterilización, la desinfección…
En el ámbito de la higiene hubo avances gracias a la urbanización de las ciudades, la
mayor facilidad de los transportes y un mejor cuidado del cuerpo. También
comienzan a surgir los sustitutivos a los hospitales llamados “casas de misericordia”.

Los avances fueron lentos y poco significativos hasta finales del siglo XIX, cuando
comienzan a emplearse medidas de mayor asepsia en las intervenciones quirúrgicas
y en el combate de enfermedades endémicas. El descenso de la mortalidad tardó
algún tiempo en ser seguido por el de natalidad.

Un rasgo importante es la consolidación de un modelo familiar europeo, consiste en


el predominio de la familia “nuclear”, compuesta únicamente por los padres con sus
hijos, que sustituye a la familia “extensa”, en la que varios matrimonios pueden
convivir bajo el mismo techo.

En segundo lugar, la llegada de los jóvenes al matrimonio se produce en edad tardía,


en torno a los veinticinco-treinta años. Esto supone un control indirecto de la
fecundidad, lo que se refuerza además con la existencia de una alta proporción de
personas célibes.

AGRICULTURA:
La lenta modificación de las estructuras agrarias fue con el fin de poder afrontar el
proceso de diversificación económica que suponía la industrialización europea. No
está clara la influencia de la agricultura sobre el despegue de la industria, pero sí que
se sabe que la renovación de la agricultura acompaño a la industrialización;
aportando mano de obra para la industria y construyendo un mercado para los
productos manufacturados.

Las mudanzas agrarias tienen una relación con el entorno social e institucional en el
que ocurren y a su vez con la sociedad tardo feudal. Las transformaciones dentro de
la agricultura son principalmente relacionadas con la propiedad de la tierra y su uso
más que a las propias mejoras de la producción y toda su integración en la economía
capitalista.

A finales de siglo tiene lugar una crisis agraria finisecular en la cual la agricultura
afronta medidas decisivas para su transformación ya que se convierte en un asunto
prioritario de las políticas estatales. Surgen los ministerios en los que se fomenta el
crédito agrario y se fundan las “granjas-modelo”; y aparecen grandes ligas agrarias
que, como en Alemania, alcanzan protagonismo político. La abolición del feudalismo
fue una tarea prioritaria dentro de todas las reformas liberales agrarias europeas, a
partir del ejemplo de Francia. El proceso de emancipación de los campesinos en
Europa duro medio siglo.

Aunque los señores perdieron parte de sus derechos políticos (impartir justicia,
cobrar algunos impuestos etc.) se pudieron convertir en grandes propietarios
agrarios. El proceso de individualismo agrario fue constante en la sociedad rural de
esa época.

La consolidación de la propiedad privada de las tierras surge tras abolir los derechos
feudales de la misma y la consagración de la figura del propietario como único titular.
Se cercan los bienes comunales y se eliminan las practicas consuetudinarias (trabajos
colectivos, campos abiertos...). Disminuye el papel de la pequeña comunidad
campesina donde surgía parte de la producción agraria europea y emergen las
figuras de los propietarios cultivadores directos y de los grandes arrendatarios.

La primera revolución en la agricultura surgió de seguir esta serie de avances:

 eliminación gradual del barbecho y mejoras en la rotación de los cultivos con


la introducción de las plantas forrajeras.

 Mejora del utillaje agrícola, no motorizados e introducción de nuevos


fertilizantes como el guano peruano.

La segunda revolución agrícola fue la respuesta que tuvo la agricultura de Europa ante
la invasión de productos agrarios procedentes de la “Nuevas Europas” que
amenazaban con colapsar a la producción europea. Los cambios a grandes rasgos
son los mismos que los de la primera revolución añadiéndose la difusión de
maquinaria agrícola que permitía la mecanización por parte de los trabajos agrarios
(como la recolección) y, tuvo lugar una integración entre la agricultura y la
investigación científica. Los resultados de ambas revoluciones no tuvieron la misma
intensidad dentro de Europa.

La productividad agrícola tuvo incrementos sustanciales en algunos países.

Transportes:
La industrialización del continente tuvo lugar mediante los medios de transporte. Los
transportes influían en otros sectores y eran capaces de integrar amplios mercados
nacionales e internacionales. En este momento los medios de transporte estaban
compuestos por carreteras, canales, un nuevo tendido masivo de una red ferroviaria
(unía desde los Pirineos hasta el mar Negro; la península Ibérica y Rusia tenían distinto
ancho en la vía por lo que no estaban comunicadas). El ferrocarril fue algo muy
importante para la industrialización y la creación de mercados nacionales; a su vez
delimitaba los espacios económicos integrados y fortalecían los estados nacionales.

La navegación tuvo un gran impulso; tanto en el ámbito de la navegación fluvial


(retomando la creación de canales en Europa) como en el caso de la navegación
marítima (siendo el sector que más transformaciones experimento; aparecen los
primeros barcos a vapor). Dentro del transporte marítimo se hicieron muy conocidos
los steamers y los paquebotes; que transportaban mercancías y pasajeros entre
Europa y el mundo. Esto fue posible entre otras cosas por el Canal de Suez en el año
1869, puesto que facilito y disminuyo las rutas a la mitad disminuyendo así las
dificultades.
5. Características del cambio tecnológico de la II Revolución
Industrial: nuevos sectores y fuentes de energía.
La Segunda Revolución Industrial del sistema económico mundial
internacionales un ciclo largo caracterizado por así como una revolución
tecnológica con base científica (debido a que se había sistematizado la
educación técnica media y se había difundido la superior; y en el que hay un
mayor peso del sector industrial frente al agrario.
Nuevas fuentes de energía:
Fueron la electricidad (todavía de bajo voltaje), que fue esencial para la
iluminación, la transición de señales electromagnéticas, acústicas y en
determinados motores el motor de explosión; así como el petróleo, que sirvió
de combustible al motor explosión y a la automoción.
Nuevos sectores de la producción:
La industria Química: fabrica colorantes, explosivos, abonos, medicamentos,
fibras artificiales, etc.
La nueva siderurgia: transformaba níquel, aluminio y otros metales, pero el
principalmente usado fue el hierro, que fue sometido a novedosos procesos
de refinado a través del convertidor de Bessemer o el de Siemens-Martin.
Las industrias alimentarias: latas de conserva esterilizadas, frigoríficos
industriales.
La revolución del transporte.
La revolución del transporte causó alteraciones en el comercio exterior, como
consecuencia, las naciones principalmente agrícolas exportaban los productos
primarios. Estas economías siguieron progresando gracias a innovaciones
tecnológicas en los inputs, y fueron de dos tipos: ahorradoras de trabajo y de
tierra. Por otra parte, los países con capital abundante exportaron productos
industriales.
También, disminuyeron sus costes rápidamente y la tecnología produjo
instalaciones que producían costes fijos en mayor proporción cuanto mayores
eran las empresas, surgiendo una necesidad constante de crecimiento. Es por
ello por lo que nace la necesidad de organizar el proceso productivo para
evitar pérdidas de tiempo, dando lugar a una diversificación a partir de las
materias primas y las economías de rapidez derivando en el al trabajo en
cadena.
Los cambios agrarios:
El crecimiento de la producción agrícola fue inferior a la del PIB, pero aun así
fue positivos en todos los países (menos en Gran Bretaña). La causa de ello fue
el crecimiento de inversión en maquinaria agrícola, abonos artificiales y
antiparasitarios. Sin embargo, la agricultura europea no pudo competir con la
americana, y por tanto, el precio y renta de la tierra era ínfimo en comparación
con Europa, implicando la “invasión” de Europa por los productos americanos,
generando una gran depresión agraria. Los países europeos

6. Cambios políticos e institucionales en la II Rev. Industrial.


a. El papel del Estado.
b. Breve experiencia librecambista en Europa
c. Los estados del bienestar.
Los orígenes: mediante el aumento de los gatos públicos y la creación de los
impuestos progresivos, la aprobación de los seguros sociales y las primeras
regulaciones de las relaciones laborales.

EL AUMENTO DE LOS GASTOS Y LOS IMPUESTOS PROGRESIVOS:

En algunos países europeos, el mayor intervencionismo del Estado trajo aparejado el


crecimiento del gasto público en relación con el PIB. En Francia el gasto del Estado
disminuyó. La recaudación tributaria no aumentó tanto y ello incrementó los déficits
públicos en Europa. Para su financiación se emitió deuda pública, cuyo volumen se
multiplicó. En Estados Unidos, el gasto del Estado creció menos y su relación con el
PIB permaneció estancada en el 8%.

El surgimiento del Estado del Bienestar fue acompañado por la introducción de la


contribución sobre la renta y de los impuestos sobre las herencias y el patrimonio.
Ante el avance de los partidos socialistas, las clases privilegiadas accedieron a pagar
más impuestos que permitieran al Estado reducir las injusticias sociales y asegurar el
orden público. En el Reino Unido, el impuesto sobre la renta se generalizó desde
1863. El impuesto progresivo sobre la renta se había establecido por primera vez en
Prusia en 1891, donde dos años después ya se había aprobado el impuesto sobre el
patrimonio; ambos son considerados los precedentes del modelo de tributación del
Estado del Bienestar. En el resto de Europa, la contribución sobre la renta se difundió
como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, como sucedió en Francia.

LA PREVISIÓN Y LOS SEGUROS SOCIALES

El surgimiento de los seguros sociales en 1883 puso los cimientos del Estado del
Bienestar. La beneficencia decimonónica, regulada por las leyes de pobres, sólo
atendía a los incapacitados para el trabajo. El internamiento en aquellos centros
benéficos estigmatizaba a quienes recibían la beneficencia. Ante la ausencia de
previsión social, los obreros que habían sufrido los riesgos laborales típicos tenían
que acudir a aquellas instituciones de beneficencia. Incluso, en algunos países como
en Suecia y Noruega la recepción de ayuda benéficas privaba del derecho al voto,
tras las leyes de sufragio universal masculino de 1898 y 1918.

Como el mercado financiero excluía a las clases trabajadoras del acceso a esos
servicios financieros, se tuvieron que desarrollar las Cajas de Ahorro y Montes de
Piedad. A pesar de que se crearon las mutuas obreras, fueron insuficientes para
prevenir los riesgos laborales.
Las instituciones del Estado del Bienestar surgieron por la presión ejercida por los
sindicatos obreros, consiguiendo así la libertad sindical y el sufragio universal. Esto
hizo que aumentasen las posibilidades electorales de los partidos socialistas, al incluir
en sus programas la previsión social.

Alemania fue el primer país en establecer el seguro de accidentes de trabajo en la


industria (1871) y el seguro sanitario (1883); los socialistas de cátedra y los
economistas de la Escuela Histórica Alemana también contribuyeron.

Francia fue el primer país que introdujo el seguro de desempleo (1905), en el Reino
Unido fue en 1909 cuando el gobierno liberal estableció los seguros de desempleo y
jubilación, en 1909 se estableció el salario mínimo y en 1911 se aprobó el seguro de
la enfermedad.

LA PRIMERA LEGISLACIÓN LABORAL

Durante la segunda industrialización también comenzó la regulación del mercado de


trabajo, debido a las reivindicaciones obreras, lo que reforzó la labor social del Estado
del Bienestar. En Gran Bretaña, la ley de fábricas de 1833 prohibía el trabajo de los
menores, y hasta 1872 no se aplicó en la minería. La ley de talleres y fábricas de 1878
limitó el trabajo de los niños mayores de diez años a 30 horas semanales en las
fábricas textiles; en el resto de los sectores la legislación era más permisiva. En Prusia,
hasta 1878 no fue considerado ilegal el trabajo de los niños menores de 12 años.

Por otro lado, En el Reino Unido, antes de la ley de fábricas de 1844, la jornada laboral
excedía las 12 horas. Ésta fue la primera ley que regulaba el trabajo de los adultos,
pues reducía la jornada de las mujeres de 18 a 12 horas y prohibía su trabajo
nocturno. En 1848, el gobierno francés limitó la jornada del trabajo femenino a 11
horas diarias, pero el de los varones adultos no se reguló hasta principios del siglo
XX. En Alemania, la media de las horas semanales trabajadas disminuyó de 75 a 54
horas entre 1850-1870 y 1914

7. La revolución del sistema financiero durante el siglo XIX.


a. Banca mixta
b. La adopción del patrón oro
El sistema financiero se transformó durante el siglo XIX. Primero, aumentó la
actividad de los bancos privados y de los bancos centrales. Segundo, aunque
se generalizaron en internacionalizaron los mercados de la deuda pública y las
bolsas. Tercero, esta expansión financiera internacional fue acompañada de
crisis financieras más frecuentes y globales que antes.
La evolución de los bancos dependió de la regulación establecida por los
distintos gobiernos. En el siglo XIX, los bancos comerciales se dedicaban
fundamentalmente al descuento de letras y pagarés. Hacia 1776 existían en
Inglaterra bastantes bancos de descuento, que tenían una amplia actividad, a
pesar de que no podían constituirse en sociedades anónimas. Había dos tipos
de bancos, unos especializados en los negocios de la City de Londres; otros
eran los bancos rurales, especializados en la financiación de los terratenientes.
En compensación, el banco fue ampliado sus funciones de banco central:
estableció fuera de Londres sucursales que emiten billetes, desplazando a los
bancos rurales de esta actividad; se convirtió en un incipiente banco de
bancos, es decir, en la institución donde se realizaban las operaciones de los
bancos y se saldaban las transacciones interbancarias; la abolición de las leyes
de usura de 1833 permitió al banco modificar el tipo de descuento para ganar
cuota de mercado aprovechando las economías de escala.
Hubo polémicas surgidas por las crisis económicas entre los años 1816-1822,
1825-1831, 1836, 1839-1842. Las causas de la primera crisis están claras: el fin
de las guerras provocó una disminución del gasto público y también una
reducción de la oferta monetaria del Banco de Inglaterra para preparar la
vuelta del patrón oro desde 1817.
Desde la década de 1820 se empezaron a establecer las escuelas metalistas,
cuya regla establecía, cuya regla establecía que un tercio de las reservas de
caja del Banco se materializaban en monedas y lingotes de oro, y el resto en
títulos, incluyendo los pagare descontados.
La mayor estabilidad del patrón oro hizo que éste se impusiera en el periodo
1872-1914, que fue la edad de oro de aquel sistema monetario nacional. Este
fue el principal factor para las primeras globalizaciones y para el crecimiento
económico de la época. Desde 1872 se empezaron a unir al patrón oro. En
consecuencia, aumentó fuertemente la demanda para uso monetario.
Hasta 1871 había dos sistemas monetarios metálicos: el patrón oro y los
patrones bimetálicos. El problema del patrón oro era la escasez de este metal
que constreñía el crecimiento de la acuñación de monedas y la emisión de
billetes. Para ampliar la oferta monetaria, los patrones bimetálicos acuñaban
monedas de plata y oro, lo que implicaba el establecimiento de una paridad
legal entre estos metales. El problema que tenía es la dificultad que los
gobiernos encontraban para mantener la paridad legal entre las monedas de
oro y plata en línea con los precios relativos de mercado de estos metales.
La banca mixta tuvo mayor relevancia durante la segunda industrialización en
el continente europeo y se desarrollaron los bancos industriales,
especializados en la promoción y financiación a largo plazo de las empresas
industriales. En la Europa del siglo XIX. Surgieron los bancos mixtos, que se
dedicaban tanto al descuento comercial como a la inversión industrial, sin
embargo, lo importante fue que estos nuevos, bancos, cualquiera que fuera su
especialización inversora, captaban los ahorros de la población admitiendo
depósitos. Esta captación de recursos permitió la expansión de la actividad
crediticia, que era la base de la creación de dinero bancario.
8. Las nuevas formas de organización empresarial y del trabajo.
a. El nacimiento de la gran empresa.
b. Cárteles y monopolios.
c. La organización científica del trabajo
En la segunda revolución industrial las innovaciones tecnológicas fueron decisivas y
tuvieron una base científica y experimental. Por ello, la segunda industrialización
requirió unas ciertas inversiones en capital humano, en educación y en investigación.

En este caso, vamos a analizar los cambios decisivos organizativos en las empresas.

En la segunda industrialización se consolidó la gran empresa industrial, que permitía


aprovechar las economías crecientes de escala proporcionadas por las modernas
tecnologías; se establecieron nuevos métodos de organización y gestión empresarial
que permitieron utilizar con eficiencia los abundantes recursos, abocando a la
generalización de las sociedades anónimas, como forma organizativa capaz de reunir
los recursos propios (capital) y ajenos (obligaciones).

Como dos fuertes teorías sobre la organización del trabajo deberíamos nombrar el
taylorismo y el fordismo.

- Taylorismo.

Fue un método de organización industrial, cuyo fin era aumentar la productividad y


evitar el control que el obrero podía tener en los tiempos de producción. Está
relacionado con la producción en cadena.

El taylorismo elaboró un sistema de organización racional del trabajo. Se basa en la


aplicación de métodos científicos de la relación entre el obrero y las técnicas
modernas de producción industrial, con el fin de maximizar la eficiencia de la mano
de obra, de las máquinas y herramientas, mediante la división sistemática de las
tareas.

- Fordismo.

El fordismo es un modo de producción caracterizado por hacer que la misma se


realice en serie o en cadena. Su nombre deriva de uno de sus progenitores
ideológicos, Henry Ford. El fordismo significó una verdadera revolución en lo que
respecta a productividad.

Se caracterizó por una mejora salarial hacia los obreros, que se vieron beneficiados
financieramente de un modo significativo; el hecho de emplear un número elevado
de gente también puede verse como un aspecto favorable.

9. Imperialismo y globalización:
La globalización de la economía se produjo como consecuencia de la necesidad de
materias primas y el control de nuevos mercados donde vender los excedentes
industriales. Las principales potencias se embarcaron en la conquista y control de
amplios territorios en África y Asia, ampliando enormemente las relaciones
comerciales y conduciendo a una universalización mercantil y financiera.
Sin embargo, las relaciones de producción se sustentaron en la desigualdad entre las
potencias industrializadas (monopolizadoras de la tecnología y productoras de
manufacturas) y las áreas no industrializadas (proveedoras de materias primas y mano
de obra). Este rasgo fue clave en el fenómeno del Imperialismo.

Por otra parte, la competencia colonial entre los países imperialistas se materializó en
conflictos que ocuparon buena parte del siglo XIX y los comienzos del XX, hasta
culminar en el estallido de la Primera Guerra Mundial.

a. La expansión colonial europea y la primera gran divergencia


La globalización de la economía se produjo como consecuencia de la necesidad de
materias primas y el control de nuevos mercados donde vender los excedentes
industriales. Las principales potencias se embarcaron en la conquista y control de
amplios territorios en África y Asia, ampliando enormemente las relaciones
comerciales y conduciendo a una universalización mercantil y financiera.

Sin embargo, las relaciones de producción se sustentaron en la desigualdad entre las


potencias industrializadas (monopolizadoras de la tecnología y productoras de
manufacturas) y las áreas no industrializadas (proveedoras de materias primas y mano
de obra). Este rasgo fue clave en el fenómeno del Imperialismo.

Por otra parte, la competencia colonial entre los países imperialistas se materializó en
conflictos que ocuparon buena parte del siglo XIX y los comienzos del XX, hasta
culminar en el estallido de la Primera Guerra Mundial.

b. Los flujos internacionales de mercancías, capitales y población


El crecimiento demográfico europeo, los cambios estructurales y las crisis
(comerciales, industriales, financieras) que periódicamente afectaron a la actividad
económica europea fueron causa de la emigración.

Favorecieron la emigración del siglo XIX: la revolución de los transportes, la


organización de viajes colectivos por parte de las compañías de navegación, las
facilidades de financiación de los pasajes.

Dentro de Europa tuvieron lugar migraciones internas desde zonas de escaso


dinamismo (sur de Alemania, Irlanda, Escocia, países escandinavos) hacia zonas con
elevado dinamismo económico (Sajonia, el valle del Rhur, Alsacia y Norte de Francia).

La mayor parte de los emigrantes europeos (2/3) fueron a Estados Unidos. El resto se
dirigió a Canadá, Brasil, Argentina, Australia y Nueva Zelanda. Entre 1896 y 1914 los
rusos emigraron a Siberia (3,5 millones).

A principios del siglo XIX la mayor parte de los emigrantes eran ingleses.

A partir de los años cuarenta comenzó la emigración de otras zonas europeas:


Alemania sobre todo en 1880-1885, Países Escandinavos, Austria, Europa oriental, y
el Sur de Europa. Los principales fueron Italia (10 millones) y Alemania (9,5 millones),
el área de los Balcanes (4,5millones), España (4,4 millones), países escandinavos (2
millones), Portugal (1,6 millones).

Impacto económico que se generó en estos países: modificación de los mercados de


trabajo, cambios en la estructura de edad de la población, ganancias de
productividad (al reducirse la población en un caso, y en otro al recibir población
cualificada con iniciativa y emprendedora), mejora de los salarios. Como
consecuencia de la emigración europea se produjo convergencia de salarios y renta
entre los países de emigración y los países de inmigración.

Envío de remesas de dinero a los países de origen que fueron muy útiles en algunos
casos para equilibrar las cuentas externas.

Los países receptores, contaron con mano de obra y pudieron explotar recursos
naturales y colonizar nuevas regiones.

c. Teoría económica del imperialismo


• Teoría económica del imperialismo: Por imperialismo entendemos la
expansión territorial y la dominación ejercida por medios económicos, políticos y
militares (ala vez) por las naciones capitalistas industrializadas, sobre otros estados o
pueblos que pierden su soberanía.

Los factores que impulsaron el Imperialismo son:

1. Factores demográficos: el enorme crecimiento de la población europea en el


siglo XVIII llevó a que los habitantes de los países europeos llegarán a migrar hacia
las nuevas colonias llegando así a que 40 millones de europeos abandonarán el
continente en unos 50 años (1850-1900). Todo ello ocurrió por diversos factores
como bien son las crisis puntuales de corta duración (1847, 1893, 1901), el hecho de
que algunos países no disponían de los recursos necesarios para asegurar la
subsistencia de toda la población o el afán de aventura por descubrir los “Nuevos
Mundos”.

2. Factores económicos: las materias primas y la creación de nuevos mercados


se habían convertido en una necesidad en las últimas décadas del siglo XIX, porque
se buscaban materias primas abundantes y baratas para producir de forma
competitiva y por otra parte, mercados donde vender los abundantes productos que
generaban y que superaban con mucho la capacidad de absorción de los
tradicionales mercados europeos. Abrir nuevos mercados en Europa resultaba muy
difícil, a causa de la vuelta al proteccionismo después de la crisis de 1873 (con la
excepción de Gran Bretaña). Ante estas circunstancias, todos los países industriales
se lanzan a la conquista de nuevos territorios donde poder canjear estos productos:
en 1910, el comercio europeo suponía el valor del 58% de las exportaciones y el 65%
de las importaciones.

3. Factores políticos: El año 1870 significó un giro radical en la historia de los


equilibrios europeos y mundiales. Tras la guerra franco-prusiana, Alemania ocupó el
lugar de primera potencia en el continente europeo. La paz después de 1871 se verá
profundamente turbada por una rivalidad irreconciliable entre Francia y Alemania.
Este hecho provocó un incremento vertiginoso en los gastos militares en Europa (esta
carrera de armamentos es una de las causas de la 1ª GM). La expansión de territorios
en Europa ya no era posible, ya que, el deseo de obtener más territorios incrementaba
el poder político de una nación; todo esto desembocó en una carrera por repartirse
las colonias de áfrica. Por otra parte, se ha de tener en cuenta la importancia
estratégica de algunos puntos que constituían bases navales para proteger las rutas
comerciales y tener depósitos de carbón para los barcos.
4. Interpretaciones a favor y en contra: El fenómeno del imperialismo de fines del
XIX y principios del XX, dio lugar a un amplio debate entre políticos, economistas e
historiadores.

o Los principales críticos del imperialismo fueron los socialistas. Primero el inglés
Hobson en 1903 y después Lenin en 1916: Atribuían el imperialismo,
primordialmente, a la acumulación del exceso de capital, y lo condenaban desde los
puntos de vista socialistas. Hobson, en especial, argumentaba que, si los obreros
recibiesen en forma de salarios una mayor parte de la renta nacional, si los capitalistas
obtenían menos beneficios, o si se les imponían más impuesto para dedicar el dinero
a bienestar social, no habría excedente de capital, y tampoco un verdadero
imperialismo. Además, como la clase obrera tendría más poder adquisitivo, no sería
necesaria la búsqueda de nuevos mercados.

o Joseph Chamberlain: proponía una mezcla de lo económico y lo político, pero


favorable al colonialismo. Según Chamberlain: “a un imperio que se mantuviese unido
por lazos económicos, haciendo de él una especie de unión aduanera o un sistema
de preferencia imperial”. Su propuesta fue rechazada por ir contra el mercado libre,
pero tras la 1ª GM el imperio británico comenzó a seguir las líneas que Chamberlain
había trazado.

o Autores como Gobineau o Kipling sostenían una creencia “social-darwinista”


creyendo así que había razas humanas inferiores a otras y que debían ser sometidas
por los pueblos desarrollados. Según Kipling: “la carga de los hombres blancos” era
lo que debían de soportar los pueblos atrasados.

o Los puntos de vista en contra del imperialismo también son variados en


Alemania Bismark creía que la empresa no tenía interés para su país, para el principal
interés era Europa. Los partidos socialistas y la Internacional Obrera se opusieron al
imperialismo declarando que no habría que haber distinción de razas.

10. Teorías e interpretaciones de la industrialización: Escuelas:


a. Institucionalismo
A finales del siglo XIX y principios dl XX un grupo de economistas americanos
desarrollaron un método de análisis de la realidad social conocido como escuela
institucional. En esta escuela hubo un líder, Thorstein Veblen y unos miembros
importantes, John Commons y Wesley Mitchell. Estuvieron muy influidos por los
historicistas alemanes y utilizaron conceptos procedentes de la psicología y el
evolucionismo darwinista.

Fueron fuertemente críticos con la económica dominante de su época denunciando


que las leyes son en realidad fenómenos contingentes que dependen de factores
históricos, sociales e institucionales. Su análisis es indisciplinario, reconociendo como
imprescindibles las aportaciones de otras ciencias, por ello, utilizaban las matemáticas
y la estadística.

c. Conceptos macroeconómicos
Las escuelas que analizan la industrialización con conceptos macroeconómicos toman
como dato la existencia de las instituciones capitalistas y definen la industrialización
por la aceleración de las tasas de crecimiento del PIB per cápita, de la renta nacional,
de la formación del capital, etc. Podemos citar algunas interpretaciones como la de S.
Kuznets, W. Rostoe, o, A. Maddison. Escudero señala que surgieron nuevas
interpretaciones revisionistas que negaban la existencia de saltos bruscos en la
industrialización, defendiendo una evolución lenta y gradual de la renta per cápita.
d. Interpretaciones microeconómicas
La industrialización se caracterizó por el nacimiento del sistema de fábricas y la
aparición de grandes empresas (organizaban a los trabajadores bajo una sola
dirección empresarial) Más significativa fue la organización de la producción, ya que
los trabajadores fueron sometidos a un horario estricto, una disciplina laboral y a la
división del trabajo. Podemos incluir las interpretaciones de P. Mantoux, S. Pollard y
algunos economistas. para ellos consistió en que los procesos productivos pasaron
de ser intensivos en capital circulante a ser intensivos en capital fijo privado y capital
social fijo.

e. Escuela tecnológica Teorías:


Consistió en la invención y difusión de las innovaciones tecnológicas, que no solo
abarcaron las máquinas y las herramientas, sino también los nuevos productos y las
nuevas formas de organización del trabajo, de comercialización y distribución.
a. Imitación sin diferencias: Rostow
Este economista desarrolla un modelo de crecimiento estructurado en etapas desde
el estado original de su desarrollo a la etapa final que es la de consumo de masas.
Parte del supuesto de que todos los países tienen una epata inicial y que a partir de
ella los países siguen el proceso hasta llegar a la actualidad y estos países tienen una
ventaja en función del avance que han hecho estos años y por un conjunto de
propiedades económicas de los países. Las cinco etapas de Rostow son polémicas:

- La primera etapa es la sociedad tradicional. Tienen una economía de


subsistencia. Hay una producción ilimitada que apenas alcanza el nivel mínimo
de producción potencial.

- La transición. Hay tres dimensiones importantes. En primer lugar, comienza un


cambio de una sociedad agraria a una industrial (lentamente); en segundo
lugar, el comercio y otras actividades comerciales amplían el alcance del
mercado; finalmente, el superávit obtenido no debe desperdiciarse en el
consumo.

- El despegue comienza rápido y es autosostenido, equilibrio de capital, tasas


de crecimiento de la producción y renta desconocida. Ocurre cuando el
crecimiento liderado por el sector manufacturero se vuelve común y la
sociedad es impulsada más por procesos económicos que por tradiciones.

- Madurez: cuando todo el sistema se ha modernizado, es una etapa de


crecimiento, aunque no tan explosivo. En algunas regiones se produce una
reducción de las oportunidades de inversión, y comienzan a dirigirse a una
fase de consumo. Los cambios estructurales en esta etapa son de tres
maneras:
1. La parte de la fuerza de trabajo en la agricultura pasa del 75% de la
población activa al 20%. Los trabajadores adquieren mayor
habilidad y sus salarios aumentan en términos reales.

2. El carácter del liderazgo cambia significativamente en las industrias


y se introduce un alto grado de profesionalismo.

3. Se reconoce el coste ambiental y de salud de la industrialización y


se realizan cambios en las políticas.

- El consumo de masas: el periodo que va desde la tercera etapa de despegue


hasta esta etapa es un periodo de compresión del consumo, aunque en esta
etapa cambia. Una vez superado la etapa de estancamiento de la economía,
se pasa de los bienes de capital a los de consumo. La industria está más
dedicada al consumidor y será este el que tenga el poder sobre la tasa de
producción.

Criticas a esta teoría: es un modelo muy eficaz y que aporta nuevos conceptos. El
hecho de describir las grandes etapas del proceso. Hay unas desventajas que es que
solo se basa en el modelo occidental y por eso no es aplicable a otras fuera de
occidente. No explica cómo se pasa de una fase a otra, no quedan claros los
mecanismos y deja de lado el papel del estado y la política económica e internacional.
Se critica que el análisis es largo y el modelo ignora los procesos regionales.

b. Imitación con diferencias: Gerschenkron, Pollard y North


Alexander Gershenkron: los países que se incorporan tarde al proceso de
industrialización siguen vías distintas según el grado de atraso. Hay trabajo
cualificado, puedo sustituir la incapacidad de la innovación tecnológica de cada país.
Pone por ejemplo a Alemania, la innovación de los grandes bancos, ya que gracias a
ellos se dio acceso al capital necesario para la industrialización. El relativo atraso tenía
algunas ventajas, podían importar la maquina británica, podían aprovechar sus
trabajadores técnicos. Pueden aprovecharse de los errores cometidos por países
anteriormente industrializados. La industrialización de algunos países puede ser
mucho más corta que en Gran Bretaña.

Sidney Pollard: en su caso muchos de sus planteamientos han sido acusaos de una
excesiva rigidez. Su gran obra es la conquista pacifica…. El plantea dos principales
hipótesis, primero, el de otorgar más importancia a la industrialización que al estado.
Su modelo tiene ideas difusionistas. El éxito de los otros países está en comparación
del modelo británico. Diferencial de contemporaneidad: existen acontecimientos a
nivel internacional que interfieren en las sendas de cada uno de los países. Esto puede
influirlo de forma excesiva. Un invento como el ferrocarril que se difunda a otros
países. Entiende que el estado mínimo (el estado casi no interviene en la economía)
favorece el desarrollo.

North: no le da importancia a los factores institucionales y somete a un análisis


profundo a lo que sucede en gran bretaña. El factor fundamental no fueron las
innovaciones tecnológicas sino, por ejemplo, los cambios en las leyes de propiedad.

También podría gustarte