Hora Santa Comunidad Nuestra Señora de Lourdes
Fiesta de Corpus Christi
Parroquia Santos Ángeles de la Guarda
Párroco Francisco Piñeros
19 de junio de 2025
Invocación – saludo – Inicio (P. Francisco Piñeros)
(Canción de entrada)
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO (C. L)
Espíritu Santo fuente de santidad y vida,
te invocamos hoy a las puertas de la celebración
del Cuerpo y la sangre de Cristo.
Guíanos para que participar en este sacramento,
podamos experimentar la fuerza renovadora,
de tu presencia en nuestras vidas.
Por medio de tu inspiración,
que nuestras almas sean alimentadas
con el pan de la vida, y que podamos vivir
en unidad con Jesucristo y con la Iglesia.
¡Espíritu Santo, Santifícanos! Y así,
al contemplar el misterio eucarístico,
nuestra Fe se fortalezca,
y nuestro amor por Jesucristo se encienda.
Espíritu Santo danos la gracia
de vivir en plenitud de amor,
que nos has dado en la Sagrada Comunión.
Amén.
TEMA: FIESTA DE CORPUS CHRISTI (C. Lourdes)
L1: Corpus Christi (en latín, ‘cuerpo de Cristo’) o Solemnidad del Cuerpo y la Sangre
de Cristo, antes llamada Corpus Domini (‘cuerpo del Señor’), es una fiesta de la Iglesia
católica destinada a celebrar la Eucaristía. Su principal finalidad es proclamar y
aumentar la fe de los creyentes en la presencia real de Jesucristo en el Santísimo
Sacramento, dándole públicamente el culto de adoración (latría) el jueves posterior a la
solemnidad de la Santísima Trinidad, que a su vez tiene lugar el domingo siguiente a
Pentecostés (es decir, el jueves de Corpus se celebra 60 días después del Domingo de
Resurrección). En Colombia la celebramos el Domingo después de la Santísima
Trinidad.
L2: La festividad del Corpus Christi surgió en la Edad Media, cuando en 1208 la
religiosa Juliana de Cornillon promovió la idea de celebrar una fiesta en honor al Cuerpo
y la Sangre de Cristo presente en la Eucaristía. El obispo de Lieja, Roberto de Torote,
acogió la propuesta y, en 1246, ordenó su celebración en su diócesis, fijando como fecha
el jueves siguiente a la octava de Pentecostés. Así, se celebró por primera vez en 1247
en la diócesis de Lieja (Bélgica). En un primer momento, la festividad tuvo poca
difusión fuera de esa región, aunque años después el cardenal Hugo de San Caro la
celebró en San Martín del Monte y ordenó a sus obispos replicarla en sus diócesis.
L1: En 1263, ocurrió un hecho considerado milagroso en Bolsena (Italia), donde, según
la tradición, brotó sangre de una Hostia consagrada durante la misa. Este acontecimiento
dio un fuerte impulso a la fiesta, que fue instituida oficialmente el 8 de septiembre de
1264 por el papa Urbano IV mediante la bula Transiturus de hoc mundo. Santo Tomás
de Aquino fue el encargado de preparar los textos litúrgicos, incluyendo himnos como
Pange Lingua (y su parte final Tantum Ergo), Lauda Sion, Panis angelicus, Adoro te
devote y Verbum Supernum Prodiens.
L2: El Concilio de Vienne en 1311, bajo el papa Clemente V, estableció normas para las
procesiones en el interior de los templos. En 1316, el papa Juan XXII introdujo la Octava
con exposición del Santísimo Sacramento. Más tarde, en 1447, el papa Nicolás V dio un
gran impulso a la festividad al salir procesionalmente con la Hostia Santa por las calles
de Roma.
En muchos lugares, esta fiesta ha adquirido gran relevancia. En España, el refrán “Tres
jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día
de la Ascensión” refleja su arraigo. Las celebraciones del Corpus suelen incluir una
solemne procesión en la que la hostia consagrada se exhibe en una custodia.
L1: Fiesta de Corpus Christi
¿A qué nos invita?
A ser como el Peregrino del Evangelio que sale al encuentro de tantos hermanos y
hermanas, que como los discípulos de Emaus, deambulan por la vida marcados por la
oscuridad del sinsentido, de la falta de un hogar, de la soledad, e incluso de las ganas de
vivir.
A reflexionar sobre la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, y a fortalecer nuestra
Fe en ella, como un misterio de amor y vida. El jubileo 2025, nos invita a una mayor
participación en la Eucaristía como oportunidad en la renovación espiritual y
compromiso con la caridad y la justicia, siendo instrumentos de paz, en nuestras
acciones y palabras, un llamado a la oración, a la solidaridad, y a la esperanza.
Recordemos las palabras de Jesús a sus discípulos antes de vivir la última cena: “Vayan
y preparen todo, para que comamos la cena de Pascua” (Lucas 22, 8).
EVANGELIO DE SAN JUAN 6,48-58 (P. Francisco Piñeros)
Yo soy el pan de la vida. Los padres de ustedes comieron el maná en el desierto, y
murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él, no muera.
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para
siempre; y el pan que Yo también daré por la vida del mundo es Mi carne». Los judíos,
por tanto, discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo puede Este darnos a comer Su carne?».
Entonces Jesús les dijo: «En verdad les digo, que, si no comen la carne del Hijo del
Hombre y beben Su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come Mi carne y bebe Mi
sangre, tiene vida eterna, y Yo lo resucitaré en el día final. Porque Mi carne es verdadera
comida, y Mi sangre es verdadera bebida.» El que come Mi carne y bebe Mi sangre,
permanece en Mí y Yo en él. Como el Padre que vive me envió, y Yo vivo por el Padre,
asimismo el que me come, él también vivirá por Mí. Este es el pan que descendió del
cielo; no como el que los padres de ustedes comieron, y murieron; el que come este pan
vivirá para siempre.
Palabra del Señor.
Reflexión (C. Lourdes)
L1: Mediante un gesto visible, el creyente participa de una realidad que no ve: Entra en
comunión de vida con Cristo resucitado. Acostumbramos a hablar de sacramento para
designar estos gestos que figuran y contienen una realidad espiritual. En la cena del
Señor o Misa, nuestra Fe nos lleva a recibir como Cuerpo y Sangre de Cristo, algo que
todavía no parece ser más que pan y vino.
L2: Pero con esto, Cristo resucitado se hace para nosotros alimento de vida. Jesús es el
pan vivo, o sea, activo. Nuestro cuerpo transforma el pan y lo asimila, es decir, lo hace
cosa suya: El pan no actúa. Cristo, por el contrario, actúa, y al comerlo, es él quién nos
transforma, quién nos hace cosa suya: Quién me come tendrá de mí la vida. Dios en su
infinito amor por el mundo se hace carne, habita entre nosotros y da la vida en favor del
mundo. Juan presenta a un Jesús solidario que siente las necesidades humanas al hacerse
carne.
L1: Los sacramentos que recibimos hacen madurar en nosotros la vida de Dios, pero lo
hacen actuando lo más profundo de nuestro ser. Mientras tanto, nos fijamos solamente
en que, a pesar de recibir los sacramentos, nos quedamos con muchos defectos, y no
comprendemos que la verdadera transformación de nuestra persona es algo que no se
puede notar a simple vista.
P. Francisco Piñeros: Por eso nos asombra la palabra de Jesús cuando nos dice, el que
come mi carne, tendrá vida eterna, pero somos conscientes de que no basta comulgar
para ser perfectos, y que no todos los que comulgan viven del Espíritu de Cristo. Pero
el don de Dios ya sea su palabra o el Cuerpo de Cristo, es una semilla muy pequeña que
se pierde en muchos casos, y que no da frutos más que en los que perseveran.
(Canción)
CONCEPCIONES DE LA EUCARISTÍA (C. Lourdes, L2)
• San Agustín decía, a quienes recibían el Cuerpo de Cristo por primera vez:
“Recibe lo que eres, sé lo que recibes”.
• Pio X: “La Eucaristía es un alimento sobrenatural, que fortalece el alma, la
purifica y le da energía, para vivir de acuerdo con la voluntad de Dios”.
• San Francisco de Asís: “La Eucaristía es un alimento divino que nos nutre el
alma”.
• Justino Martir, resaltó: “Solo los que creen en las enseñanzas de Cristo y han sido
bautizados, pueden participar en la Eucaristía”.
• Carlo Acutis: “La Eucaristía es mi autopista hacia el Cielo; si nos ponemos
delante del Sol, nos ponemos morenos, pero cuando nos ponemos delante de
Jesús en la Eucaristía, nos convertimos en Santos”.
(2 minutos de silencio)
(¿Vivo la comunión con Cristo y la Iglesia en mi vida diaria?) C. Lourdes
(Canción)
ORACIÓN DE PETICIÓN
P. Francisco Piñeros: Jesús se hace Él mismo alimento de nuestras almas, el pan de
vida se ofrece a sí mismo como banquete en la Cruz. A continuación, respondemos:
− L1: R / Señor escucha mi plegaria
Padre, eres nuestro alimento diario, ayúdame a fortalecer y conservar esta vida frente
a mis debilidades, y faltas de cada día.
− R/
L2: Aumenta nuestra Fe, para acudir con prontitud a la Santa Misa, y unirnos a ti,
por la Santa Comunión, porque eres fuente de toda gracia.
− R/
L1: Enséñanos a amarte en la sagrada Eucaristía como nuestro mayor tesoro en la
tierra.
− R/
L2: Que la Sagrada Comunión siga siendo signo de unidad y amor, que nos estrecha
con Jesús y a unos con otros.
− R/
L1: Venerando los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, te rogamos siempre
gozar de los frutos de tu redención.
− R/
Te damos gracias, Señor, porque nos unes en tu amor por medio de tu Cuerpo y Sangre.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
ORACIÓN DE PERDÓN
P. Francisco Piñeros: Pidamos al Señor que nos fortalezca como creyentes en su vida
espiritual, y en su lucha contra el mal. Nos unimos diciendo:
− L1: R / Escucha y ten piedad
Perdón Señor Jesús, por no tener hambre, y sed de ti, y no disfrutar del banquete de
la vida.
− R/
Por no compartir el pan con mis hermanos, y no ser fuente de inspiración y cambio
para otros.
− R/
Por no arrepentirme de mis pecados y no buscar la gracia de tu amor en la Santa
Comunión.
− R/
Por la distancia que pongo y la falta de tiempo, que se convierten en obstáculo para
no participar regularmente en la Santa Misa.
− R/
Por todos los sacrilegios eucarísticos cometidos, y todas las Santas Comuniones
indignamente recibidas.
− R/
Por no buscarte Señor como alimento para mi alma y como bien espiritual.
− R/
Ten misericordia de nosotros Señor, y concédenos tu Perdón y tu Paz por Cristo Nuestro
Señor. Amén.
Recordemos que, la no participación en la Eucaristía puede limitar la posibilidad, la
gracia y presencia de Cristo de manera tan profunda; puede dificultar el crecimiento en
la Fe, y la intervención activa en la vida de la comunidad.
(2 minutos de silencio)
(¿Cómo puedo corresponder al amor de Cristo en mis acciones y actitudes?) C. Lourdes
(Canción)
ORACIÓN DE ADORACIÓN (C. Lourdes, L2)
Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con
firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta
Palabra de verdad.
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad;
sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vió Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea
más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame.
¡Memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma
que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, Pelícano bueno, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola
gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego, que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar
tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria.
Amén.
Himno: Adoro te devote
Santo Tomás de Aquino
ORACIÓN DE ALABANZA: PANGE LINGUA (C. Lourdes, L2)
Canta, lengua, el misterio del cuerpo glorioso y de la sangre preciosa que el Rey de
las naciones, fruto de un vientre generoso, derramó como rescate del mundo.
Nos fue dado, nos nació de una Virgen sin mancilla; y después de pasar su vida en
el mundo, una vez esparcida la semilla de su palabra, terminó el tiempo de su
destierro dando una admirable disposición.
En la noche de la última cena, recostado a la mesa con los hermanos, después de
observar plenamente la ley sobre la comida legal, se da con sus propias manos
como alimento para los Doce.
El Verbo hecho carne convierte con su palabra el pan verdadero en su carne, y el
vino puro se convierte en la sangre de Cristo. Y aunque fallan los sentidos, basta la
sola fe para confirmar al corazón recto en esa verdad.
Veneremos, pues, inclinados tan gran Sacramento; y la antigua figura ceda el
puesto al nuevo rito; la fe supla la incapacidad de los sentidos.
Al Padre y al Hijo sean dadas alabanza y júbilo, salud, honor, poder y bendición;
una gloria igual sea dada al que de uno y de otro procede. Amén
(2 minutos de silencio)
(¿Qué frutos estoy experimentando en mi vida espiritual por la recepción de la
Eucaristía?) C. Lourdes
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO (C.
Lourdes, L2)
¡Bendita seas, María,
exaltada hija de Sión!
Eres muy favorecida y llena de gracia,
porque el Espíritu de Dios descendió sobre ti.
Magnificamos al Señor
y nos regocijamos contigo
por el don del Verbo hecho carne,
nuestro pan de vida y copa de alegría.
Nuestra Señora del Santísimo Sacramento,
nuestro modelo de oración en el Cenáculo, ruega por nosotros
para que nos convirtamos en lo que recibimos,
el cuerpo de Cristo tu hijo. Amén