LA LITERATURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XIX. EL REALISMO Y EL NATURALISMO (segunda mitad del siglo XIX).
LA PROSA REALISTA
Introducción y características generales:
Si la poesía en el Romanticismo supuso lo máximo en la expresión de los sentimientos y el género que más se desarrolla, en esta época el género narrativo y, especialmente la novela, será el
medio más adecuado para observar, representar y explicar la realidad social. La novela realista se caracteriza por:
- Mantener una postura crítica ante la sociedad; su intención es denunciar y cambiar los problemas de la vida cotidiana.
- Desarrollar asuntos y temas que están presentes en el entorno contemporáneo, especialmente en la clase media.
- Crear atmósferas verosímiles y describir ambientes objetivos que reflejen el medio en el que viven los personajes.
- Describir a personas igualmente verosímiles, tanto es su relación con los otros como en conflicto consigo mismos.
Con respecto a las técnicas y formas narrativas, hay que destacar:
- La observación de la realidad como materia casi científica.
- La descripción fiel del medio y del carácter de los personajes.
- La narración objetiva normalmente en tercera persona a través de un narrador omnisciente.
- La utilización de un lenguaje y un estilo austeros por parte del narrador.
Etapas en este período:
Prerrealismo. Aparece a mitad del siglo y alterna aspectos románticos (costumbrismo e idealización) con otros ya realistas (argumentos más definidos y mayor caracterización de los
personajes). Las obras de esta etapa se conocen como novelas de tesis, ya que todo se supedita a la demostración de una idea que el autor quiere defender; para ello, no es extraño
que se manipule la realidad, adaptándola a los intereses del autor. Destacan principalmente dos autores. Fernán Caballero era el seudónimo con el que firmaba Cecilia Böhl
Faber(1796-1877), en cuyas novelas abunda el diálogo y los personajes están poco definidos. Sus obras más significativas son La Gaviota (1849) y La familia de Alvareda (1849). El
otro autor prerrealista es Pedro Antonio de Alarcón, con novelas como El sombrero de tres picos(1874) o El niño de la bola (1880).En esta época, empieza a escribir Concepción
Arenal (1820-1893), pensadora, periodista, poeta y autora dramática, que fue pionera en el feminismo español; entre sus obras destaca Cartas a los delincuentes (1865).
Realismo. Alcanza su plenitud a partir de 1870. Primero es excesivamente ideológico y, más tarde, desde 1880, más objetivo, despojándose de actitudes moralizantes. Los autores
realistas pueden agruparse en dos tendencias según su ideología. En un grupo encontramos los liberales o progresistas que defienden la sociedad urbana y el progreso de la clase
media, a la vez que atacan el fanatismo religioso o político (Valera, Galdós y “Clarín”). Por otro lado, autores conservadores o tradicionalistas, que se centran en la descripción de la
naturaleza rural o defienden las costumbres religiosas, como José María de Pereda, Armando Palacio Valdés o el padre Luis Coloma.
Naturalismo. Se desarrolla en el siguiente tema, con autores como Emilia Pardo Bazán o Vicente Blasco Ibáñez.
Autores y obras:
JUAN VALERA(1824-1905)
Fue crítico antes que escritor; de hecho, ni publicó hasta casi los cincuenta años. Se caracteriza por un realismo moderado, que rechaza los excesos fantasiosos o sentimentales de la
novela romántica. Sus obras poseen una ambientación precisa y sus personajes son verosímiles. Por otra parte, elimina los aspectos más desagradables de la realidad, por lo que
podemos hablar de un toque esteticista e idealizador. Llegó a declarar que si la realidad es desagradable, “el escritor debe mentir para consuelo de sus lectores”. Su estilo es, junto al
de Clarín el más cuidado de la época. Busca la sencillez. Sus obras más destacadas son Pepita Jiménez (1873) y Juanita la Larga (1895). Escribió, además, cuentos, poesía y artículos.
BENITO PÉREZ GALDÓS (1843-1920)
Es, sin duda, la gran figura del Realismo español. La amplitud y densidad de su obra novelística no tiene parangón en nuestra historia literaria. Es, además, un testimonio tolerante y
crítico de la vida y los conflictos de su tiempo. Escribió también teatro, ámbito en el que destacó especialmente. Su primera obra teatral fue la adaptación de su novela Realidad
1892), a la que siguieron más de veinte obras, entre las que destacan Electra(1901) o El abuelo (1904). Volviendo a su obra narrativa, puede dividirse en dos grandes bloques:
Episodios nacionales. Cinco series de diez novelas cada una (la última, seis) en las que ofrece una visión novelada de la historia de España del siglo XIX, desde la batalla de
Trafalgar hasta la Restauración borbónica. Es una obra documentada y objetiva donde aúna lo individual (novelesco) y lo social (histórico).
Novelas. Éstas se dividen, a su vez, en tres épocas:
o Primeras novelas (década de 1870). Son obras de tesis, entre el Prerrealismo y el Realismo, en las que el autor combate el fanatismo y el caciquismo de los pueblos.
Destacan Doña Perfecta (1876) y Marianela (1878).
o Novelas contemporáneas (década de 1880). Son novelas de Madrid, objetivas, desde las que el autor repasa las vidas de las gentes de muy diferente estado y
condición, con conflictos, contrastes y sentimientos. Hay que destacar Fortunata y Jacinta (1886-87), Miau (1888), Tormento(1884) o Tristana(1892).
o Novelas espirituales o simbólicas (década de 1890). Se centran en el interior de los personajes, en los valores morales y en los ideales. Son renovadoras, ya que
introducen el monólogo interior y elementos fantásticos en la trama. Podemos señalar Torquemada(1893-95),Nazarín(1895) y Misericordia(1897).
LEOPOLDO ALAS “CLARÍN” (1852-1901)
En todas sus obras manifiesta una actitud crítica hacia los defectos de la burguesía, clase a la que pertenecía. Denuncia también la corrupción política, el caciquismo y la superstición.
Entre su obra, destacan varios cuentos y relatos breves, como Pipá o Adiós, cordera. Es conocido, sobre todo, por dos novelas La Regenta (1884) y Su único hijo (1890). En La
Regenta, emplea magistralmente la técnica del análisis psicológico de los personajes principales. El argumento es conocido: en Vetusta (nombre bajo el que se esconde Oviedo) vive
don Fermín de Pas, que abre la novela recorriendo con su catalejo los pormenores de la ciudad. Joven, apuesto y ambicioso, don Fermín de Pas es el magistral de la catedral, pero
aspira a cargos más altos. Al iniciarse la obra, don Fermín recibe un encargo especial: debe convertirse en el confesor de doña Ana Ozores, mujer del antiguo regente de la Audiencia,
conocida como la Regenta. Entre ellos, se establecen complejas relaciones de amor y amistad. El triángulo lo completa Álvaro de Mesía, donjuán de Vetusta, que dese conquistar a la
Regenta, única mujer virtuoso que aún no se ha rendido a sus pies. Para ello, contará con la ayuda de todo el pueblo, que desea ver caer a doña Ana, cuyo marido morirá al intentar
recuperar la honra perdida en duelo con Mesía. Así, la novela aborda temas atemporales y universales: el amor, el adulterio, la ambición, el poder de la Iglesia, los celos, la envidia, la
seducción o el misticismo.
ROSARIO DE ACUÑA (1850-1923)
Pensadora y periodista que luchó por la igualdad social de la mujer. Escribió poesía (Sentir y pensar. 1884) y ensayo (La casa de muñecas, 1888), pero destacó en el teatro. Su obra
más importante es El padre Juan, donde denuncia los falsos valores de la religión católica sometida a las instituciones. Frente al fanatismo, nos presenta a unos héroes que encarnan
la razón, la justicia y la bondad. La obra, estrenada en 1891, fue un auténtico escándalo entre los sectores más conservadores de la sociedad.