Esplenectomías: La técnica consiste en la exposición adecuada del bazo, la ligadura y sección
de sus estructuras vasculares, la liberación de sus elementos de sostén, y su extracción en una
bolsa para su posterior morcelación, o eventualmente la extracción del órgano completo por
una laparotomía accesoria.
● Preparación del paciente: Los pacientes que serán sometidos a una EL electiva,
deberán completar un programa de vacunación preoperatoria, antineumococcica, anti
Haemophilus influenza y anti meningococos.
La evaluación por imágenes preoperatorias estará condicionada por la patología
de base, siendo una ecografía abdominal estudio suficiente en los casos de púrpura
trombocitopénica idiopática o anemia hemolítica autoinmune. Por el contrario en los
casos de enfermedades linfoproliferativas o esplenomegalias masivas, la realización de
una tomografía computada de abdomen, resulta de utilidad para evaluar las
características del pedículo esplénico, la presencia de adenomegalias, etc
Técnica quirúrgica (laparoscopica):
1. Exposición de bazo: El posicionamiento del paciente en decúbito lateral derecho
intermedio o extremo, mediante el uso de rodillos, almohadones o la fijación definida a
la mesa operatoria han sido los principales métodos para lograra este objetivo.
Para la realización del
neumoperitoneo, con técnica
cerrada giramos la mesa operatoria
hasta posicionar al paciente en
decúbito dorsal. Una vez realizado
el mismo y colocado el primer trócar
en la zona umbilical, volvemos a
girar la mesa operatoria hacia la
derecha hasta que el paciente
quede en decúbito lateral derecho.
Una vez realizado el neumoperitoneo, colocamos un trócar de 5 mm en epigastrio para
introducción de pinzas tractoras, y otro trócar de 12 mm en flanco izquierdo dos
traveses de dedos por debajo del reborde costal
2. Abordaje del polo inferior: Esta es otra de las diferencias respecto a la esplenectomía
abierta, ya que se usa como puerta de entrada a la retrocavidad y al pedículo esplénico
el polo inferior del bazo y su vascularización. Para ello se procede a la sección del
ligamento espleno cólico, de la porción inferior del ligamento espleno renal, y de los
vasos polares inferiores.
3. Ligadura y sección de las estructuras vasculares principales: El control del pedículo
principal se puede realizar de diversas maneras. Nosotros preferimos por razones
económicas principalmente, la liberación de las ramas arteriales y su control con clips y
posterior sesión, procediendo de similar manera con las ramas venosas. Otras
posibilidades técnicas son el empleo de nudos intra o extracorpóreos, o el uso de
suturas mecánicas para el control en masa de la arteria y vena esplénica. Esta última
variante posee el potencial riesgo de fístulas arterio venosas por procederse al control
en masa. Algunos autores propician esta modalidad cuando los vasos esplénicos tienen
una firme relación con la cola del páncreas, procediendo en esos caso a una pequeña
pancreatectomía distal con el uso de suturas mecánicas para lograr el control y sección
de los vasos esplénicos.
4. Liberación de los restantes ligamentos de sostén: Completa la desvascularización
esplénica, solo resta seleccionar la parte cefálica del ligamento espleno renal, y el freno
esplénico, quedando de esa manera el bazo completamente libre para su extracción.
Todas las maniobras de movilización se simplificaron son el uso del bisturí armónico
(Ultracision), bisturí bipolar y el bisturí con gas de argón.
5. Extraccion y morcelacion: Aquí las opciones son diversas, que van desde la colocación
del bazo en una bolsa, su extracción parcial por la incisión umbilical minimamente
ampliada y la morcelación digital en el interior de la bolsa y extracción de los fragmentos
con una pinza de Foerster. En casos seleccionados hemos dejado un drenaje
abdominal en el lecho esplénico, exteriorizándolo por el orificio del trócar izquierdo. La
otra posibilidad es realizar una laparotomía accesoria (Pfanestiell) para su extracción.
Nosotros adscribimos a la primera descripción. Para una introducción más sencilla del
bazo en la bolsa se recomienda que la superficie convexa del bazo quede apoyada en
la fosa esplénica mientras es visible por la cara anterior el hilio con los clips vasculares,
semejando al caparazón de una tortuga invertida. La bolsa se coloca en el fondo de la
fosa esplénica y con su abertura en posición anterior. De esta manera se toma el bazo
por su pediculo y se introduce en el interior de la bolsa
6. Evaluacion de la existencia de vasos supranumerarios: Esta situación es posible en uno
de cada cinco o seis pacientes, por lo que debe explorarse los principales sitios
deimplantes supernumerarios como son el epiplón gastro esplénico, gastro cólico y
pediculo esplénico. En los casos de EL por razones hematológicas, estos bazos
supernumerarios deben ser removidos a fin de evitar la recidiva de la enfermedad,
mientras que si es en el tratamiento de un traumatismo esplénico, deben ser dejados en
posición como alternativa a suplir funciones hematológicas.
Técnica quirúrgica (laparotomía): Sus indicaciones son traumatismo esplénico e inestabilidad
hemodinámica, las esplenomegalias masivas, y las resecciones esplénicas asociadas a
patología oncológica del tubo digestivo.
1. Esplenorrafia: Son técnicas quirúrgicas desarrolladas para conseguir la hemostasia de
una superficie esplénica sangrante, sin resección. Estas técnicas consisten también en
la aplicación, a veces combinada, de agentes hemostáticos tópicos o de superficie,
sutura directa del órgano y empleo de hilos de sutura aislados o en combinación con
material autólogo o protésico, que sin sutura directa logra una compresión hemostática
de la zona sangrante.
Técnica quirúrgica: Incisión mediana supraumbilical con una completa
exposición del lecho esplénico. Feliciano insiste en que para su correcta realización
debe movilizarse el bazo, con excepción de las lesiones del polo inferior, que pueden
repararse sin la movilización total del mismo. La luxación esplénica debe ser realizada
en forma cuidadosa, dado que existe el riesgo de aumentar las lesiones del bazo
provocando una fragmentación o mayor desgarro de la cápsula. En los adultos es
necesaria la liberación de los ligamentos esplenocólico y frenoes-plénico para obtener
mejor visión de las lesiones y poder repararlas en su totalidad.
La ligadura de la arteria esplénica, después de empaquetar el órgano, se realiza
para poder controlar el sangrado. Se realiza la apertura del ligamento gastrocólico para
el acceso a la transcavidad de los epiplones, la identificación de la cola del páncreas y,
sobre su borde superior, la identificación de la vena esplénica, la que se diseca en un
segmento de 3 a 4 cm, refiriéndose con cinta umbilical; posteriormente, se identifica y
secciona la arteria esplénica, de ser posible hasta su bifurcación en ramas que se
dirigen a los vasos cortos y al hilio esplénico, ligándose esta última exclusivamente. En
los casos en que no fuese posible no hay mayor problema, ya que las arterias polares
pueden recibir riego a través de los vasos cortos por redistribución del flujo de la
curvatura mayor del estómago. La arteria esplénica puede ser fácilmente localizada en
el borde superior del páncreas. La oclusión digital inicial de la misma permitirá ver el
alcance de la lesión al disminuir el flujo, y determinará la conducta a seguir. Se retiran
los coágulos para apreciar la extensión en superficie y profundidad. Se resecan los
tejidos desvitalizados y se realiza una nueva inspección, que permitirá adecuar la
técnica a emplear en cada caso. La técnica de esplenorrafia más común es la que
utiliza sutura simple (por lo general catgut crómico o poliglactina), con o sin la adición de
agentes hemostáticos tópicos.
Sutura quirúrgica: Algunos autores afirman que aun la hemorragia más severa
puede ser tratada mediante sutura, teniéndose en cuenta una serie de consideraciones
técnicas. La hemostasia de todos los vasos individualizables en la superficie cruenta
deberá ser lograda ligándolos correctamente mediante lazadas finas de material
reabsorbible. Actualmente se utilizan las de catgut cromado y las de ácido poliglicólico o
poliglactina de 3/0 o 4/0, con aguja redonda y atraumática. Se debe retirar
transitoriamente el clampeo de la arteria esplénica para poder identificar con mayor
seguridad los puntos sangrantes. Siempre se debe acompañar de una aspiración
continuada. Cada punto se deberá colocar con técnica fina delicada y en un área con
cápsula intacta. La tensión de los nudos será mínima, evitando tracciones para no
desgarrar el parénquima.
La sutura deberá comprometer la totalidad del espesor de la solución de
continuidad en profundidad, para evitar así la formación de hematomas intraesplénicos
y espacios muertos. Las heridas parenquimatosas profundas deberán ser expuestas
para asegurar su hemostasia y no colocar puntos en forma ciega. Las indicaciones de
sutura directa son las laceraciones lineales y las estrelladas. Las laceraciones lineales,
verticales o transversales, responden a heridas por arma blanca o a traumatismos
cerrados. Cuando responden a traumatismos cerrados, característicamente atraviesan
el eje horizontal del bazo en sus sectores medio y anterior. Su extensión es variable,
pudiendo ir de una simple lesión capsular a una fractura total del órgano. Las heridas a
través de estos planos, si no involucran el hilio, producen un traumatismo vascular
mínimo y usualmente no lesionan ninguna arteria segmentaria mayor. Cuando este tipo
de lesiones comprometen el hilio o los vasos segmentarios, es poco probable lograr la
reparación mediante una sutura aislada.
La hemostasia seguramente exigirá la individualización de la arteria segmentaria
lesionada y su ligadura. Ésta dará como resultado el infarto de un sector esplénico en
mayor o menor grado, siendo preferible entonces la esplenectomía parcial del área
desvitalizada. Las laceraciones estrelladas generalmente responden a traumatismos
cerrados o heridas por proyectiles. Su sutura exige la eliminación de tejidos
desvitalizados y coágulos. Si se trata de lesiones profundas y su ubicación es cercana
al hilio, en general requieren un procedimiento de resección. Las heridas superficiales,
con una profundidad que no exceda los tres milímetros, pueden ser reparadas mediante
sutura directa a puntos separados o en forma continua; está indicado la compresión con
agentes hemostáticos tópicos tipo esponja de gelatina absorbible (Spongostan®); su
empleo, en asociación con sutura directa de la cápsula, constituye un método de
tratamiento eficaz y seguro. Las suturas simples que se utilizan son en puntos
separados (en X o en U) o en surget. Como medidas asociadas a la sutura y tendientes
a lograr un mayor control de la hemostasia, se ha descrito la aplicación de adhesivos
tópicos previa o posteriormente a la colocación de la sutura, así como la realización de
suturas apoyadas con colgajos de epiplón pediculizados y tampones de gelatina
espumosa absorbible (Gelfoam®) o láminas de politetrafluoroetileno (Teflón®).
- Técnica de Dretzka: establece los principios para la esplenorrafia moderna y
recomienda el empleo de una sutura suave, con puntos de colchonero verticales
y empleando catgut crómico.
- Técnica de Matzel: a esta misma técnica adiciona una sutura continua de catgut
crómico fino en la cápsula esplénica.
- Técnica de Morgenstern y Sherman: se usa una sutura a puntos separados
simples de catgut anudados luego de tratar la superficie cruenta con adhesivos
hemostáticos
- Técnica de Ratner: se realiza primero el desbridamiento de la lesión y se la trata
mediante puntos separados isquemiantes en X o en ocho alternando con puntos
simples, ambos de catgut crómico.
- Técnica de LaMura: se realiza la colocación de puntos simples con catgut
crómicos anudados sobre el órgano y dejando las lazadas sin cortar, para ser
anudadas nuevamente sobre un colgajo de epiplón pediculizado que cubre la
sutura, eliminando de esta manera la fina sutura capsular.
2. Esplenectomía parcial: Hay que identificar la arteria esplénica, siendo de utilidad el
clampeo de la rama terminal del segmento afectado, que nos demarcará por isquemia el
área a resecar. Luego se realiza la resección del lóbulo o segmento, efectuando una
transección del parénquima.
Demarcada la zona de necrosis, se debe marcar con electrobisturí la zona a
extraer siendo recomendable el uso de un instrumento bipolar, ya que el monopolar
suele dar hemorragias de difícil control posterior. También se puede utilizar el bisturí
armónico; de esta manera se consiguen los efectos de coagulación y corte mediante
transferencia de la energía mecánica a los tejidos. Las lesiones en los tejidos
adyacentes son menores en profundidad (< 1 mm) que las que producen el bisturí
eléctrico y el láser. Tercero, se realiza la hemostasia del la superficie cruenta. Se debe
realizar con láser de argón preferentemente, o también con radiofrecuencia o
coagulador de microondas. Se puede utilizar agentes hemostáticos tópicos del tipo
biológicos, como la celulosa oxidada (Surgicel®), la esponja de gelatina absorbible
(Spongostan®) y el colágeno microfibrilar (Avitene ®™) o agentes sintéticos no
reabsorbibles como los cianoacrilatos, que son monómeros líquidos que forman
rápidamente polímeros en presencia de agua y, consecuentemente, pegan rápidamente
las superficies adyacentes entre sí, pero esto puede resultar tóxico.
Algunos autores utilizar suturas mecánicas lineales, cuando la masa esplénica se los
permite. El seguimiento debe realizarse con ecografías y laboratorio seriado similar al
que se realiza luego de un TNO.
3. Esplenectomía: Sus indicaciones en trauma son: lesion esplenica severa, compromiso
del pediculo esplenico, deterioro hemodinamico, lesiones viscerales asociadas y fracaso
del tratamiento conservador.
La resección del bazo consiste básicamente en la sección de sus uniones ligamentosas
y de su pedículo vascular.
Tecnica quirúrgica: Primer tiempo de la intervención: movilización del bazo;
luego se decide escoger entre una cirugía conservadora y una esplenectomía. Segundo
tiempo: si se decide la esplenectomía, se realiza la ligadura del pedículo esplénico, se
secciona, se realiza la esplenectomía y se lleva a cabo el control de la hemostasia.
Actualmente no se recomienda dejar colocados drenajes.
Complicaciones:
- Trombosis vasculares, relativamente raras. Se trata habitualmente de
flebotrombosis de los miembros, con riesgo de embolia pulmonar. Más
preocupantes son las trombosis portales y mesentéricas; su prevención exige
tratamiento con heparina
- El riesgo infeccioso es grave en esplenectomizados, por lo que se aconseja un
tratamiento antibiótico profiláctico.
Tratamiento antibiotico: Es necesario que los pacientes reciban antibióticos
profilácticos, al menos durante los dos años siguientes a la esplenectomía (los niños
menores deben recibir profilaxis hasta cumplir los 5 años de edad). Se recomienda el
uso de penicilina benzatínica o penicilina oral. En caso de alergia a la penicilina se
puede utilizar trimetoprimasulfa o eritromicina.