TEMA 6: EL DERECHO SUBJETIVO (III).
EL EJERCICIO DEL DERECHO SUBJETIVO
EL EJERCICIO DEL DERECHO SUBJETIVO: DERECHO, PRETENSIÓN Y ACCIÓN
El ejercicio de un derecho subjetivo es esencial para su utilidad práctica. Para ejercerlo, el titular debe
respetar los límites legales y convencionales establecidos, evitando consecuencias negativas (nulidad
del acto). Algunos derechos pueden tener restricciones o condiciones de ejercicio, y su titular debe
contar con capacidad jurídica, aunque en ciertos casos el ejercicio puede delegarse a otros.
Doctrinalmente, se distinguen tres conceptos:
− Derecho subjetivo : Facultad inherente (propio, esencial o inseparable) al titular.
− Pretensión : Facultad de exigir a terceros el respeto o cumplimiento del derecho. Puede
manifestarse en ámbitos extrajudiciales o judiciales.
− Acción : poder que tiene todo titular de hacer valer o defender un derecho subjetivo ante los
Tribunales de justicia.
Un mismo derecho subjetivo puede dar lugar a distintas acciones, cada una con características y
finalidades propias, como en el caso de acciones del derecho de propiedad, que puede derivar en
reivindicatorias, declarativas, negatorias, de deslinde, entre otras.
DERECHO SUBJETIVO Y LEGITIMACIÓN PARA SU EJERCICIO
La legitimación es un requisito adicional para ejercer un derecho subjetivo, diferenciándose de la
titularidad del mismo. Un sujeto puede ser titular de un derecho pero no tener legitimación para
ejercerlo en ciertos momentos, mientras que otro sujeto distinto podría estar legitimado para
hacerlo. Como regla general, solo el titular del derecho puede ejercerlo, pero existen excepciones,
como:
− Representación , donde un tercero actúa en nombre del titular para ejercer derechos, celebrar
contratos o cumplir obligaciones.
− Acción subrogatoria (art. 1111 CC), que permite a los acreedores ejercer ciertos derechos del
deudor.
− Derechos fundamentales (intromisión legítima): En casos específicos, la ley permite que un
tercero actúe en temas como intimidad o propia imagen.
LA REPRESENTACIÓN
→ EL CONCEPTO DE REPRESENTACIÓN: La representación en el ámbito jurídico implica la
gestión de asuntos o intereses ajenos frente a terceros, actuando en nombre del
representado y generando efectos en su patrimonio. Características:
• No toda gestión de asuntos ajenos es representación; esto requiere que se actúe ante
terceros como si fuera el propio representado.
• El representante no asumirá personalmente las consecuencias del acto; estas recaen en
el representado. Como regla general el tercero no podrá dirigirse contra el representante,
deberá hacerlo contra el representado.
• Debe actuar siempre en interés del representado, aunque en algunos casos puede existir
un interés propio, como en la representación con retribución o la autocontratación
(cuando el representante actúa en su propio interés si ha sido autorizado expresamente
por el representado, siempre dentro de los límites acordados).
• La representación es una excepción al principio de que solo el titular puede tomar
decisiones sobre su persona y bienes. Puede originarse de dos maneras: voluntaria,
voluntad del representado otorgado de forma expresa o tácita, o legal, impuesta por la
ley en casos específicos.
→ LA REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA: La representación voluntaria surge por utilidad, busca
facilitar el tráfico jurídico, permitiendo que una persona realice actos jurídicos en distintos
lugares simultáneamente, lo que es clave en la sociedad actual. Existen dos formas principales
de representación voluntaria, en ambos casos, si el representante acepta gestionar, debe
actuar con diligencia y en interés del representado:
• Contrato de mandato (MANDATO - APODERAMIENTO - PODER - REPRESENTACIÓN): Se
establece un acuerdo entre mandante (representado) y mandatario (representante) de
asuntos ajenos. El mandatario asume la obligación legal de gestionar los asuntos
asignados. Si no cumple, puede ser responsable por incumplimiento.
• Apoderamiento directo (APODERAMIENTO - PODER - REPRESENTACIÓN): El representado
otorga directamente poderes al apoderado (representante), generalmente ante notario
(poder notarial). No hay obligación de gestión, el apoderado puede decidir si usa o no el
poder. Ejemplo típico: procuradores en tribunales.
→ EL NEGOCIO DE APODERAMIENTO: El apoderamiento es un acto legal mediante el cual una
persona (poderdante - representado) otorga a otra (apoderado - representante) la autoridad
para gestionar varios asuntos en su nombre frente a terceros. Permite que el apoderado
actúe en nombre del representado sin necesidad de su consentimiento en cada acción, pero
debe hacerlo dentro de los límites de poder que se le hayan otorgado.
• No tiene una regulación específica en España, pero suele aplicarse las normas del
mandato.
• Es un negocio unilateral, ya que solo requiere la voluntad del poderdante para ser válido,
sin necesidad del consentimiento del apoderado.
• Relación con terceros: El poder ayuda a terceros a saber con quién actúan o contratan.
Sin embargo, si el apoderado actúa fuera de los límites del poder, el acto no vincula al
representado, salvo que lo ratifique después.
• El apoderamiento puede incluir poderes generales: permiten al apoderado actuar en
diversos asuntos, incluso para vender bienes (si se concede expresamente) y especiales:
Se otorgan para determinadas gestiones.
• Diferencia entre exceso (apoderado se pasa de los límites dados, por lo que su acto no es
válido) y abuso de poder (actúa dentro de los límites, pero en contradice las
instrucciones/intereses del representado. En estos casos, los tribunales pueden proteger
a terceros afectados).
• El poder es revocable en cualquier momento por el poderdante, algunos acuerdos
pueden establecer apoderamientos irrevocables. Si el poderdante revoca el poder, debe
notificarlo a los terceros con los que el apoderado haya interactuado.
• El apoderamiento puede ser realizado mediante documento notarial o, en algunos casos,
de forma tácita (por hechos o conductas), como en el caso de un factor mercantil que
actúa habitualmente en nombre de una empresa.
• El Tribunal Supremo reconoce la representación aparente: si un tercero cree que alguien
actúa como representante debido a una negligencia del poderdante, los actos realizados
por esa persona serán válidos y vinculantes para el representado.
→ LA REPRESENTACIÓN INDIRECTA: La representación indirecta ocurre cuando el representado
no quiere que el tercero sepa quién es realmente la persona detrás de un contrato o acto
jurídico. En lugar de aparecer como el verdadero dueño, el representante actúa como si fuera
el titular. Este tipo de representación no es ilegal, ya que el representante actúa en su propio
nombre, pero en interés y por cuenta del representado. Aunque el tercero no sabe del
vínculo entre el representante y el representado, en algunos casos, las acciones relacionadas
con cosas propias del mandante se pueden ejercitar de forma diferente, según lo establece el
artículo 1717 del Código Civil.
→ LA REPRESENTACIÓN LEGAL: La representación legal es aquella en la que la ley otorga los
poderes de representación, a diferencia de la representación voluntaria, que se otorga por
acuerdo entre las partes. Se basa en un deber u obligación de actuar en beneficio del
representado. Sus principales características son:
• Otorgada por la ley y no por voluntad de las partes.
• Obligación del representante de actuar dentro de sus potestades o funciones.
• Interés del representado como prioridad, incluso frente a terceros en caso de conflicto.
La representación legal no otorga poderes ilimitados. El artículo 162 del Código Civil establece
ciertos límites, como la exclusión de ciertos derechos, la necesidad de autorización judicial
para actos arriesgados o la protección contra conflictos de intereses. Además, una reciente
sentencia del Tribunal Supremo (febrero de 2013) permite declarar la nulidad de pleno
derecho de actos realizados por un representante legal que resulten perjudiciales para el
interés del representado, en este caso, el menor.