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El Imperio Romano

El documento detalla la historia del Imperio Romano desde la formación del segundo triunvirato hasta su caída, destacando el papel de Octavio Augusto en la transformación de Roma en un imperio y las dinastías que gobernaron durante el Alto Imperio. También se abordan la economía, la vida urbana, la crisis política y económica del Bajo Imperio, así como la influencia del cristianismo y la religión romana. Finalmente, se menciona el legado cultural de Roma en el derecho, la arquitectura, el arte y la lengua.

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El Imperio Romano

El documento detalla la historia del Imperio Romano desde la formación del segundo triunvirato hasta su caída, destacando el papel de Octavio Augusto en la transformación de Roma en un imperio y las dinastías que gobernaron durante el Alto Imperio. También se abordan la economía, la vida urbana, la crisis política y económica del Bajo Imperio, así como la influencia del cristianismo y la religión romana. Finalmente, se menciona el legado cultural de Roma en el derecho, la arquitectura, el arte y la lengua.

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El Imperio romano

Después de la muerte de César, tres de sus partidarios: Octavio, Marco Antonio y Lépido, conformaron el segundo
triunvirato para gobernar a Roma. Sin embargo, sus diferencias e intereses personales los llevaron a enfrentarse
entre sí. Desplazado Lépido, el conflicto se agudizó entre Octavio, sobrino de César, y Marco Antonio. La lucha se
definió en favor de Octavio en el año 31 a.C. durante la batalla naval de Actium, en el mar Jónico.

De regreso a Roma, el Senado otorgó a Octavio el título de Augusto, que significaba “merecedor del mayor respeto
y veneración” y, en el año 27 a.C., lo nombró Emperador, es decir, “jefe supremo del ejército”. Desde este momento
Roma pasó a denominarse Imperio.

Roma bajo el control de Octavio Augusto

Aunque Octavio Augusto mantuvo las instituciones políticas de la República, pasó a ejercer el gobierno de manera
unipersonal, es decir, concentrando en sí mismo grandes facultades militares, políticas y religiosas. Realizó algunas
reformas sociales para restaurar las costumbres morales de los romanos, evitar la violencia política y las guerras
civiles. Para ello, promulgó leyes que protegían el matrimonio y la familia, inició la construcción de obras públicas,
entregó alimentos de manera gratuita a la población e instituyó el circo romano que era un lugar donde se
realizaban competencias, ejecuciones y luchas de gladiadores.

Con Octavio Augusto comenzó un período en el que cuatro dinastías llevaron al Imperio romano a su máxima
expansión. La forma de gobierno se convirtió en despótica, es decir, se tuvo un estricto control sobre el pueblo y
las instituciones de gobierno. También se instauró el culto al emperador, por el cual, este llegó a ser considerado
una divinidad.

El Alto imperio
Es el período comprendido entre el año 14 d.C., en el que murió Augusto, y el año 235 d.C., fecha de la muerte de
Alejandro Severo. En estos dos siglos el Imperio romano fue gobernado por cuatro dinastías:

■ Dinastía Julio-Claudia (14 a 68 d.C.): integrada por los sucesores de Augusto, de los cuales ninguno tuvo las
características del fundador del Imperio. Casi todos murieron asesinados.

■ Dinastía Flavia (69 a 96 d.C.): durante esta dinastía, se reforzaron las fronteras del norte del Imperio y se realizaron
campañas en Dacia (Rumania).

■ Dinastía Antonina (96 a 192 d.C.): bajo esta dinastía se estimuló el desarrollo de la cultura, se realizaron
importantes construcciones y se alcanzó la mayor extensión territorial, con la conquista de Dacia y los territorios
cercanos al río Éufrates.

■ Dinastía Severiana (192 a 235 d.C.): durante esta dinastía se anexó la Mesopotamia asiática. Sin embargo, el
Imperio tuvo cada vez mayor dificultad para contener la presión de los pueblos germanos en la frontera noreste. A
esto se sumaron, los conflictos al interior de la familia imperial y la influencia del ejército.

Durante estas dinastías se unificó el mundo romano en cuanto a la ciudadanía, la administración, la economía y la
sociedad. Durante el siglo II a.C., el Imperio romano alcanzó una extensión de 9.000 km2, desde España, al
occidente, hasta Mesopotamia, al oriente; y desde el Mar del Norte, hasta las costas mediterráneas de África, al
sur.
Instituciones políticas durante el Alto imperio
La política imperial estaba organizada por:

■ El Emperador: tenía el poder supremo, dirigía el ejército, dictaba las leyes y tomaba todas las decisiones. También
era el sumo pontífice, pues administraba la religión y se consideraba sagrado.

■ El Consejo: asesoraba al emperador en lo económico, administrativo, jurídico y militar.

■ El Senado: asumía una parte del poder público. Sin embargo, durante el Alto imperio perdió muchas de sus
funciones.

Las provincias se dividieron entre provincias imperiales, administradas directamente por el emperador, y provincias
senatoriales, manejadas por el Senado aun que bajo supervisión de funcionarios del emperador.

La economía imperial
La prosperidad económica del Imperio se basó principalmente en la agricultura y la ganadería. Las tierras que se
incorporaron al Imperio durante la expansión fueron de gran utilidad para ampliar el área de cultivo. Poco a poco,
las zonas donde solo existían poblaciones inestables se transformaron en granjas agrícolas-ganaderas que no solo
sirvieron para satisfacer las necesidades locales, sino que además permitieron la exportación de los productos hacia
otros lugares.

También se desarrolló el comercio por tierra y mar, aunque ocasionalmente los comerciantes naufragaban o eran
emboscados por ladrones.

Durante el Imperio fue común la construcción de puertos que sirvieron como un medio de protección, y de edificios
especiales, de gran utilidad para almacenar las mercancías.

Las relaciones mercantiles unieron puntos tan distantes como China, India, el centro de África, Noruega y Suecia.
Desde estos lugares provenían las materias primas que luego eran elaboradas en los centros artesanales.

La expansión del comercio generalizó el uso de la moneda y las actividades financieras como, por ejemplo, los
créditos y los préstamos.

La vida en las ciudades


Durante el Imperio fueron fundadas varias ciudades y muchas de las ya existentes obtuvieron un gran desarrollo.
Los habitantes de las ciudades se dedicaban sobre todo al comercio y las artesanías. Había panaderías, talleres y
bodegas.

En cuanto a las viviendas, había diferentes tipos dependiendo de la clase social a la que se perteneciera: desde
lujosos palacios para los gobernantes, pasando por las casas de un solo piso o domus donde residían las familias
ricas, hasta las ínsulas o pequeñas viviendas donde habitaban los más humildes.

En las ciudades existían teatros para la representación de obras, anfiteatros para presenciar las luchas de los
gladiadores con fi eras salvajes, y circos para ver o practicar algún deporte.
El Bajo imperio
Es el período histórico que se extiende desde el ascenso al poder de Dioclesiano, en 284 d.C., hasta la desaparición
del Imperio romano, en el año 476 d.C.

La crisis del Imperio

Después de los siglos gloriosos, el Imperio romano entró en una aguda crisis política que años más tarde lo condujo
a una súbita división y a su posterior desaparición. Las causas de tal crisis se remontan a los últimos años de la
dinastía Severiana cuando, tras el asesinato de Alejandro Severiano, el Imperio cayó en un estado de absoluta
ingobernabilidad. Además, ninguno de los 18 emperadores anteriores a Alejandro había muerto por causas
naturales. A tan grave situación se sumó la profunda crisis económica, caracterizada por la devaluación de la
moneda, el declive de la agricultura, la industria, el comercio y el sistema esclavista.

Las invasiones bárbaras


A la crisis política y económica sufrida por Roma, se sumó la ola de migraciones de pueblos que vivían en las
fronteras del Imperio, como los germanos, los vándalos, los lombardos y los visigodos, a los cuales los romanos
llamaban bárbaros. Estas invasiones ocurrieron sucesivamente entre los años 238-285 y más tarde, en el 406.

A lo largo de estos años, los bárbaros fueron incorporados al Imperio y se convirtieron en trabajadores y soldados
ante las invasiones de otros pueblos. La incorporación de los bárbaros al Imperio fue bajo la calidad de federados,
es decir, como aliados defensores de las fronteras, frente a la presión de otras tribus.

En el año 476, tras la división del Imperio en dos partes (Imperio de Oriente e Imperio de Occidente) Odoacro, líder
de una tribu germánica, destituyó a Rómulo Augusto, el último emperador romano.

El cristianismo
En el siglo I d.C. Judea, una provincia romana en las costas orientales del Mediterráneo, fue el centro de un
acontecimiento que trajo cambios importantes para la historia de la humanidad: el nacimiento de Jesús. Jesús
predicaba la creencia en un solo dios, el amor al prójimo, la fraternidad y la caridad. Sus seguidores eran
inicialmente una minoría, pero con el pasar del tiempo crecieron y difundieron sus doctrinas, dando origen al
cristianismo. Su amplia difusión por el Imperio y su negativa a rendir culto al Emperador, iniciaron una época de
persecuciones contra los cristianos, a pesar de la tolerancia religiosa característica de los romanos. Las
persecuciones finalizaron en el año 313 d.C., cuando el emperador Constantino adoptó el cristianismo como religión
oficial del Imperio.

La religión en Roma
En los primeros momentos de su historia, los romanos creían en los espíritus de la naturaleza o númenes. El culto
se practicaba en campo abierto pues no existían templos. Posteriormente aparecieron en sus creencias algunos
dioses a los que dieron formas humanas como Júpiter, el padre de los dioses, Juno, diosa de la fecundidad y
Minerva, diosa de las artes y la sabiduría. Estos tres dioses constituían la triada principal del panteón romano. Los
romanos también desarrollaron las prácticas adivinatorias y el culto fúnebre como parte de sus costumbres
religiosas.
La religión romana era politeísta y toleraba a las religiones de otros pueblos. Cada familia rendía culto a los Lares o
genios protectores del hogar, los Penates o dioses que aseguraban el abastecimiento de la casa, y los Manes o
espíritus de los antepasados. En los hogares romanos había un altar doméstico en el que se celebraban los ritos
religiosos.

Gracias al proceso de helenización, los romanos asimilaron el panteón de dioses griegos al de sus propios dioses.
Por ejemplo, Júpiter representaba a Zeus, el padre de los dioses griegos; Juno a Hera, y Minerva a Atenea. Durante
la época imperial, los romanos rindieron culto religioso y político al Emperador, pues le otorgaron un carácter divino
y gubernamental.

La cultura de Roma
Los romanos desarrollaron a lo largo de su historia una cultura y un sis tema político que han logrado llegar hasta
nuestros días. El intercambio y relación con otras culturas nutrieron esos legados como se aprecia en la arquitectura
y las artes.

■ El derecho. Sus fuentes se encuentran en las tradiciones y en las costumbres. Los romanos distinguían entre el
derecho público, que regulaba las relaciones entre el Estado y el ciudadano, el derecho privado, que regulaba las
relaciones entre los ciudadanos, y el derecho de gentes, que establecía las relaciones entre los distintos pueblos.
En el siglo VI d.C., el emperador Justiniano ordenó la compilación y codificación de las leyes romanas existentes,
convirtiéndose así en la fuente del derecho para gran parte del mundo contemporáneo.

■ La arquitectura. Se caracterizó por su estilo práctico y útil. Los mate riales de construcción más usados fueron la
piedra, el ladrillo y el muro cementicio, formado por la mezcla de arena, piedras, cemento y agua. Aunque en la
arquitectura romana predominó la influencia griega, se diferenció de ésta por la presencia de bóvedas y arcos de
origen etrusco.

■ El arte. Los romanos eran especialistas en la elaboración de retratos o bustos que reproducían fielmente los
rasgos físicos de las personas. El uso de relieves y mosaicos para la decoración de las construcciones también fue
muy importante. Las esculturas de cuerpo entero tuvieron principalmente un propósito decorativo; por ejemplo,
las casas y jardines se adornaban con motivos mitológicos.

■ La lengua. El latín fue la lengua utilizada en Roma durante la República y el Imperio. Posteriormente, en la Edad
Media, fue la lengua oficial de los distintos Estados europeos. Idiomas como el castellano, el portugués, el francés
y el italiano derivan de él. Nuestro idioma se fue diferenciando a medida que España creció política y militarmente,
y asimiló elementos de otros idiomas, especialmente del mundo árabe. Algunos términos como déficit,
memorándum, referéndum y grosso modo, conservan su forma latina.

Actividad en clase
Manualidad: “Collage origen del imperio Romano”

Materiales:

• Cartulina o papel grande (una por grupo).

• Revistas, periódicos, impresiones con imágenes relacionadas (mapas, personas, banderas).

• Tijeras, pegamento, marcadores o lápices de colores.

• Letras recortadas o impresas con palabras clave.

Pasos

1. Recolección de imágenes y palabras

• Deben buscan y recortar imágenes que representen la temática del documento (por ejemplo: mapas coloniales,

recursos como petróleo o caucho, soldados, barcos).

• También recortan o escriben palabras que expliquen conceptos clave del tema.

2. Organización y pegado

• En la cartulina organizan las imágenes y palabras de manera creativa, formando un collage.

• Pueden agrupar imágenes según corresponda, recursos o consecuencias (explotación, conflictos).

3. Decoración y detalles

• Escribir títulos o frases cortas explicativas.

• Decorar con colores o dibujos simples.

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