Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave
Secretaria de Educación
Subsecretaria de Educación Media Superior
Dirección General de Educación Superior
Normal Particular
Escuela Normal de Veracruz
“Carlos A. Carrillo”
Clave: 30PNL0002B
Licenciatura en Educación Primaria
Docente Adjunto:
Edgar Abiu Jiménez Hernández
Segundo Semestre
Docente del curso:
Mayra Jaqueline Ortega Pérez
Nombre del curso:
Desarrollo socioemocional y aprendizaje
Durante esta etapa de formación como docente, he aprendido que ser maestro no solo implica dar
clases, enseñar contenidos o evaluar tareas. Ser maestro también significa estar presente en la vida
emocional de los alumnos, guiarlos, acompañarlos y ayudarlos a crecer como personas.
Muchas veces creemos que enseñar solo es preparar actividades o explicar temas como
matemáticas, historia o español. Pero en realidad, los niños también necesitan aprender a conocerse,
a reconocer lo que sienten, a relacionarse con los demás y a resolver sus conflictos sin violencia. Y
ese aprendizaje empieza desde la escuela, con la guía de sus maestros.
El papel del docente en la educación socioemocional es muy importante, sobre todo en primaria,
donde los niños están desarrollando su identidad, sus valores y su forma de ver el mundo. En esta
etapa, los alumnos necesitan sentirse seguros, escuchados, valorados y acompañados. Y ahí es
donde el maestro puede marcar la diferencia.
Un buen docente no solo enseña con palabras, sino también con su actitud, con su manera de
hablar, de actuar y de resolver las situaciones. Por eso, pienso que antes de enseñar a los demás a
manejar sus emociones, nosotros también debemos aprender a conocer y manejar las nuestras.
Entre las habilidades socioemocionales que un maestro debe desarrollar, yo considero que las más
importantes son:
La empatía, para poder entender lo que sienten los alumnos sin juzgar.
El autoconocimiento, para reconocer cómo estamos emocionalmente y qué podemos mejorar.
El autocontrol, para no dejarse llevar por el enojo o la frustración.
La comunicación asertiva, para hablar con claridad y respeto.
La capacidad de escuchar, para saber qué necesitan nuestros alumnos de verdad.
– Y la toma de decisiones responsable, para actuar con base en valores y pensar siempre en el bien
del grupo.
Además, me doy cuenta de que el clima del aula es algo fundamental. Un aula puede tener muchas
decoraciones, libros o tecnología, pero si no hay un ambiente de respeto, confianza y tranquilidad,
el aprendizaje no fluye. Los niños deben sentirse libres de expresarse, de equivocarse, de pedir ayuda
y de participar sin miedo. Eso se logra cuando el maestro establece reglas claras, trata con equidad a
todos los alumnos y promueve una convivencia sana.
Cuando pienso en mi futuro como docente, tengo muy claro que no solo quiero enseñar materias.
Quiero ayudar a formar personas conscientes, respetuosas, seguras de sí mismas y solidarias.
Quiero que en mi aula se sientan tranquilos, que se apoyen entre ellos, que se atrevan a soñar y que
también aprendan a levantarse cuando algo no les salga bien.
Mis compromisos como futuro maestro son varios. Me comprometo a:
– Ser un guía y un apoyo emocional para mis alumnos.
– Tratar a cada niño con respeto, sin hacer diferencias ni etiquetas.
– Promover el diálogo, la empatía y el trabajo en equipo.
– Estar siempre aprendiendo y mejorando, porque sé que la docencia es un camino de formación
constante.
– Y, sobre todo, a crear un espacio seguro donde los alumnos puedan crecer felices, libres y
con confianza en sí mismos.
Ser maestro no es solo una profesión, es una responsabilidad muy grande. Pero también es una
oportunidad para transformar vidas. Y eso es lo que más me emociona y me motiva a seguir este
camino.
Considero que, con base en todas las actividades que realicé, así como en la entrega puntual de
cada una de ellas en el tiempo que fue solicitado, merezco una calificación de 9. Durante este proceso
me esforcé al máximo, dedicando tiempo, empeño y cuidando la calidad de cada trabajo entregado.
Me aseguré de cumplir con cada indicación, reflexionar sobre los temas y aplicar lo aprendido de
manera consciente.
Además, reconozco que las actividades relacionadas con el tema de las emociones no solo fueron
significativas en este momento, sino que también serán de gran utilidad para mi desarrollo personal y
profesional a futuro. Considero que este aprendizaje me ayudará a tener una mejor comprensión de
mí mismo y de los demás, algo esencial en la práctica docente y en la vida cotidiana.
Por estas razones, pienso que un 9 refleja de forma justa el esfuerzo, la dedicación y el aprendizaje
que he demostrado a lo largo de este trabajo.