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Derecho Romano II (Clases)

Apuntes de clase Derecho Romano parte 2 CBC UBA 2012
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Derecho Romano – Instituciones

 Persona
 Familia
 Matrimonio
 Actos y hechos jurídicos

En Roma el derecho se dividía en:

1. Ius Naturale (Derecho Natural): el derecho de todo ser vivo; de aplicación universal (esclavos,
peregrinos);
2. Ius Gentium (Derecho de Gentes/Internacional): el derecho aplicable a todo extranjero que habite en
Roma y a las relaciones entre éstos y los ciudadanos romanos. Tenía reglas distintas y tribunales
especiales. Los extranjeros o peregrinos gozaban de derechos privados, pero no públicos;
3. Ius Civile (Derecho Civil Romano): aplicable a los ciudadanos de Roma, que gozaban de derechos públicos
y privados. En un principio era muy amplio, formal, ortodoxo, rígido.

Para estar regulado por el derecho romano (Ius Civile) se requerían tres estados (status):

1. Status libertatis. Libertad: el más importante. Sin él no se tenían ninguno de los otros dos. Los esclavos
eran considerados cosas pasibles de intercambio.
Había dos orígenes posibles de la esclavitud:
A. Haber nacido de vientre esclavo, y
B. Haberse convertido en tal a causa de deudas, delitos, traición, prisionero de guerra.
A partir de la república, un esclavo tenía la posibilidad de conquistar su libertad, de diversas maneras:
I. A través de una obra benéfica importante, salvando la vida de su amo, o
II. Comprándola: se le permitía acumular un tipo especial de moneda, el pecunio, y cuando acumulaba
determinada cantidad podía intercambiarla por su libertad. Si el amo estaba de acuerdo y lo acompañaba en el
acto solemne, la libertad era completa; si no, el ex esclavo quedaba atado al ex-amo en una figura llamada
patronato, por la cual le debía el cuidado en su lecho de muerte o en caso de extrema necesidad.

2. Status Civitatis. Ciudadano romano. Nacido de vientre romano o un ex-esclavo que obtuvo la libertad
mediante acto solemne. El derecho civil romano comprende derechos políticos: posibilidad de votar y de ser
elegido funcionario público (de la república en adelante). Los extranjeros (“peregrinos”) no poseen este estatus,
por lo tanto no cuentan con derechos políticos. El emperador Caracalla emitió un edicto bajo el cual todo
habitante libre de Roma pasó a tener ciudadanía (derechos políticos).

3. Status familia. Posición dentro de la gens o grupo familiar. Para ser regulada por el IUS CIVITATIS, la
persona debía ser (los dos status de familia son):
A. SIU IURIS, que significa que sólo depende de sí mismo, nadie tiene poder sobre su persona. Es decir,
que este estatus era gozado solamente por los pater-familia, en un principio.
B. Los demás integrantes de la familia, dependientes del pater, tenían el status ALIENI-IURIS.

El pater era responsable jurídico por sus dependientes, administraba los bienes de la familia, las dotes (suma de
dinero que un pater pagaba al entregar a una hija en matrimonio), las herencias, manejaba la economía, poseía
las Manus (poder de disposición), que podían ser:
 Maritale: poder sobre la esposa,
 Patria Potestad: poder sobre los hijos legítimos,
 Dominicale: sobre las cosas y los esclavos.

Había dos tipos de parentesco:


1. Agnaticio: familia primitiva romana, cuyos integrantes no necesariamente comparten lazos de sangre, y
son todos alieni-iuris, dependientes de un pater-familia.
2. Cognaticio: La familia como la conocemos en la actualidad, cuyos integrantes poseen lazos de sangre.
En los comienzos la familia agnaticia era más fuerte, no se distinguía entre hijos naturales y adoptados (los hijos
podían comprarse). Las esposas de los hijos daban las manus de sus dotes a los pater de sus esposos, y pasaban a
ser alieni-iuris de éste, como un hijo más (dependían de él y le debían respeto y obediencia). Los hijos nacidos de
ese matrimonio, también estaban bajo la patria potestad vitalicia del pater (sólo se extinguía con la muerte). No
existía la sociedad conyugal. En caso de divorcio, la mujer volvía a su familia de origen, pero los hijos quedaban a
cargo del pater del padre.
Los pater-familia tenían también la posesión de los esclavos, y de la vida y la muerte de sus hijos y nietos. Era el
responsable civil de todos los actos de los integrantes de su familia. Esto fue cambiando: durante la República,
aparece la figura de “donación”, por la cual el páter daba a un hijo el poder de administración (no la posesión) de
ciertos bienes para que éste respondiera con ellos ante una deuda o delito.
Esto cambia drásticamente con la adopción del cristianismo: el pater deja de tener poder sobre la vida de los
hijos, comienza a hacerse distinción entre hijos de sangre y adoptivos, adquiere mayor relevancia la familia
cognaticia. Más adelante cae en desuso la adopción.

El matrimonio. En un principio era simplemente una unión de hecho, no era solemne ni se celebraba ningún rito.
Solo requería dos condiciones: 1) la convivencia, y 2) el affectio maritalis (demostración de afecto, que se traducía
en la presentación en sociedad de la esposa como tal, llevarla a eventos sociales, etc.). El matrimonio podía
disolverse por divorcio, esto sí se debía hacer ante autoridad pública. Ya entrada la república, había dos tipos de
matrimonio:
 Cum-manus. El pater del marido recibía la dote de la mujer y pasaba a administrarla junto con sus demás
bienes; la mujer pasaba a estar a su cargo. Más adelante, el que poseía la manus de la mujer era su propio
esposo (con la emancipación, que se hizo cada vez más frecuente desde el Imperio);
 Sine-manus. Matrimonio sin poder económico del marido o pater sobre la mujer. Se casaba pero seguía
administrando sus bienes (la dote).

Lentamente fue desapareciendo la figura de hijo adoptivo. Cada vez se compraban menos hijos, y éstos se
independizaban económica y jurídicamente de los pater (emancipación: se vendía simbólicamente tres veces al
hijo, y con eso quedaba libre, pasaba a ser siu-iuris).

Sucesión. En los primeros tiempos, no se concebía morir sin haber hecho un testamento, era deshonroso. Se
hacía a los 14 años, podía modificarse, era un acto muy formal y ceremonioso, con testigos, que guardaban el
secreto de herencia hasta la muerte de la persona. El patrimonio heredado no era solo un conjunto de bienes,
sino principalmente la figura de Pater: se elegía a otro pater o en su defecto al hijo mayor, para que toda la
familia, los esclavos, los bienes y responsabilidades pasen a esa persona. La esposa pasaba a tener estatus de hija
del nuevo pater. Los hijos mayores (con familia) pasaban a ser siu-iuris. Se elegía a una persona ciudadana de
Roma, de personalidad fuerte, carismática, que honrara su buen nombre y elevara oraciones por él. Si no había
testamento, que fue más frecuente con el paso a la República y después, se heredaba al hijo mayor. Si el heredero
no aceptaba la herencia, ésta pasaba al hijo mayor, si éste era menor (“mayor” y “menor” de edad se definía
según si estaba casado y tenía hijos) el Estado designaba a un representante hasta que éste fuera adulto.
Con el Imperio y el cristianismo aparece fuertemente la figura de sucesión ab-intestato (sin testamento), por la
cual se transmitían los bienes entre los descendientes de la familia cognaticia, en un orden muy similar al actual:
1º los hijos (descendencia), 2º los padres (ascendencia), el cónyuge compartía la herencia con ambos grupos, y en
3º lugar los familiares colaterales (hermanos, tíos, primos, hasta el 10º grado de consanguinidad).

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