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Etapas de La Historia Universal

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ETAPAS DE LA HISTORIA UNIVERSAL

Prehistoria (2.500.000 a. C.-3300 a. C.)


Tradicionalmente, se considera historia a los períodos en los que se documenta el uso de escritura. Por lo tanto,
se llama prehistoria a las épocas previas a la invención de la escritura, esto es, previas a la invención de algún
modo de registro basado en signos que permita obtener información sobre lo ocurrido, mediante el estudio de
las fuentes históricas. Sin fuentes escritas, se hace necesario el estudio de los restos arqueológicos de las
sociedades prehistóricas, obtenidos mediante excavaciones y otros métodos a lo largo del mundo.
Aunque no se cuenta con información detallada, la prehistoria es el lapso más largo y que produjo algunos de
los cambios más significativos de la humanidad. Se extiende desde la aparición de los primeros homínidos del
género Homo hace alrededor de 2.500.000 años, incluido el surgimiento y la expansión del Homo sapiens hace
aproximadamente 300.000 años y la extinción del resto de las especies humanas. Llega hasta la invención de
los primeros sistemas de escritura en Oriente Medio alrededor del 3300 a. C.
En este extenso período de tiempo, el ser humano aprendió a dominar el fuego, a comunicarse con
un lenguaje oral articulado, a fabricar y utilizar herramientas líticas y luego metálicas, y finalmente a practicar
la agricultura. La agricultura cambió para siempre su modo de vida al dar origen a los primeros asentamientos
humanos sedentarios y, posteriormente, a las primeras ciudades.
La prehistoria se divide, comúnmente, en seis etapas agrupadas en dos edades: la Edad de Piedra y la Edad
de los Metales. Es difícil ubicar estos lapsos en una fecha específica, ya que no se dieron de manera uniforme
y simultánea en todas partes del mundo.
La Edad de Piedra o Etapa Lítica
La Edad de Piedra es llamada así porque la mayoría de los utensilios obtenidos en los hallazgos arqueológicos
están fabricados con diversos tipos de piedra y hueso. Esta etapa se caracterizó, además, por la domesticación
del fuego, la invención de la vestimenta, la expansión humana por el mundo y el abandono parcial del modelo
cazador-recolector nómada a favor de un modelo agrícola sedentario. Esta etapa se divide, a su vez, en tres
períodos:
• Período Paleolítico, cuyo nombre significa “piedra antigua” y abarca los eventos previos a la adopción
de la agricultura.
• Período Mesolítico, cuyo nombre significa “piedra media” y abarca la transición entre el Paleolítico y el
Neolítico.
• Período Neolítico, cuyo nombre significa “piedra nueva” y abarca los eventos propios del nuevo modelo
de existencia agroganadero, hasta el comienzo del manejo de los metales.
La Edad de los Metales

La Edad de los Metales es el período en el que comenzaron a fabricarse instrumentos con diferentes metales.
Esta edad se divide tradicionalmente en tres segmentos diferentes, definidos por la aparición del trabajo con un
metal específico:
• Edad del Cobre o Calcolítico, en la que hizo su aparición este metal, junto con el oro y la plata. Los
objetos de cobre más antiguos fueron datados en torno al 8500 a. C. en Oriente Próximo. Sin embargo,
el cobre comenzó a ser fundido y ampliamente utilizado alrededor del 5500 a. C.
• Edad del Bronce, en la que se evidenció un mayor grado de conocimiento metalúrgico, pues el bronce
se obtiene mediante la aleación de cobre y estaño. Se sabe que este metal comenzó a usarse
en Mesopotamia, en una época que ya no era prehistórica para esta región (pues existían testimonios
escritos), y fue idóneo para la fabricación de utensilios, estatuas y armamento (lanzas, escudos).
• Edad del Hierro, en la que el ser humano conoció el hierro y algunas de sus diversas aleaciones. Fue la
última de la prehistoria en algunas regiones y una fase histórica en otras. Los primeros vestigios de
hierro tuvieron origen meteórico, y los seres humanos tardaron siglos en descubrir el modo de obtener
hierro terrestre, que se convirtió en el metal más codiciado. La fragua del hierro dio paso a implementos
y armamento más resistentes, y marcó la diferencia militar de algunos pueblos por encima de otros.
Edad Antigua (3300 a. C.-476 d. C.)
En la Antigüedad se sentaron las bases culturales y sociales del mundo contemporáneo.
La Edad Antigua o Antigüedad es el lapso histórico que comenzó con la invención de la escritura en Oriente
Medio, alrededor del 3300 a. C., y en el que surgieron las primeras grandes civilizaciones estatales (conocidas
como civilizaciones antiguas). Estas fueron en su mayoría de tipo monárquico y en algunos casos imperial,
cuyos conocimientos, productos y composiciones visuales y literarias se conservan en gran medida en la
actualidad.
En la Antigüedad surgieron las primeras ciudades, como parte de un proceso de urbanización impulsado por
civilizaciones como la mesopotámica y la del valle del Indo. Posteriormente, las ciudades caracterizaron a
civilizaciones occidentales, como la griega y la romana. También nacieron el Estado, el derecho, la ley y
las clases sociales, además de los primeros textos religiosos, mitológicos y literarios.
La Edad Antigua fue el período de origen de algunas de las grandes religiones actuales, como el hinduismo,
el budismo, el judaísmo y el cristianismo. En este y otros aspectos se trató de la era en la que se sentaron las
bases culturales y sociales del mundo actual.
Entre los múltiples Estados que se fundaron en la Edad Antigua, se suele diferenciar a los Estados orientales,
como la realeza faraónica y los imperios mesopotámicos, de los Estados occidentales, como las ciudades-
Estado griegas y el Imperio romano. Las instituciones y tradiciones culturales grecorromanas suelen ser
consideradas las que más elementos le aportaron al mundo occidental contemporáneo. A tal punto que la caída
del Imperio romano de Occidente en 476 d. C. se considera el fin de la Antigüedad y el inicio de la Edad Media
europea.
La fase final de la Antigüedad occidental se suele dividir en dos etapas:
• La Antigüedad clásica, que fue el lapso de expansión de la cultura grecorromana y tuvo su auge entre
los siglos V a. C. y II d. C. Su punto máximo lo constituyeron el surgimiento de la República romana (509
a. C.) y su posterior transformación en el Imperio romano (27 a. C.).
• La Antigüedad tardía, que se inició alrededor del siglo III d. C. y fue una etapa de crisis del Imperio
romano, con guerras intestinas, rebeliones e invasiones foráneas (como las de poblaciones
germánicas). Además, fue la época de expansión del cristianismo, que se convirtió en la religión oficial
del Imperio romano en el siglo IV.
Edad Media (476-1453)
La Edad Media o Medioevo es la etapa siguiente a la Edad Antigua, pero es una división que para muchos
refleja únicamente la historia de la civilización occidental, es decir, de Europa y sus regiones aledañas.
Comenzó con la caída del Imperio romano de Occidente en 476 d. C. Se extendió durante casi mil años hasta
la caída del Imperio bizantino (o Imperio romano de Oriente) ante las tropas otomanas en 1453, o según algunos
historiadores hasta el descubrimiento europeo de América en 1492.
Quienes concibieron inicialmente la existencia de la Edad Media la pensaron como una etapa oscura y sin
mucho valor para la civilización occidental, como un mero intervalo entre la Antigüedad clásica (época de
esplendor de la cultura grecorromana) y el Renacimiento y la era de la razón propios de la Edad Moderna.
Durante mucho tiempo se pensó que el Medioevo había sido un lapso de oscurantismo y escasa producción
artística y filosófica, bajo el imperio de la religión cristiana que se extendió por toda Europa occidental. Hoy en
día se considera que esto no es tan así.
El Medioevo fue efectivamente una era de fanatismo religioso y de abandono de algunos modelos sociales y
urbanos de la Antigüedad, en favor de un modelo feudal que asignaba a la nobleza el control económico y
político de las tierras dentro de los reinos cristianos de Occidente, bajo la autoridad espiritual del papa en Roma.
Sin embargo, durante el Medioevo no desaparecieron el pensamiento filosófico ni las innovaciones tecnológicas,
y la vida urbana resurgió en el siglo XI. Además, en las regiones vecinas a Europa surgieron nuevas formas
políticas, como los califatos islámicos, y el Imperio bizantino vivió momentos de esplendor.
Las religiones cristiana y musulmana protagonizaron un conflicto que engendró numerosas guerras de
conquista, como las Cruzadas y la Reconquista, que contribuyeron a romper la unidad cultural del Mediterráneo.
La Edad Media se suele dividir en tres grandes períodos:
• La Alta Edad Media o Edad Media Temprana, que se extendió entre los siglos V y X, aunque para muchos
estudiosos parte de ella podría entenderse mejor como parte de la Antigüedad tardía.
• La Plena Edad Media, que se extendió entre los siglos XI y XIII, y que se caracterizó por el auge del
feudalismo, el crecimiento económico y demográfico, y las Cruzadas.
• La Baja Edad Media, que se extendió entre los siglos XIV y XV, y que significó una etapa de crisis del
modelo feudal, que sentó las bases para la llegada de la Edad Moderna. Algunos estudiosos datan la
Baja Edad Media entre los siglos XI y XV, porque rechazan el concepto de Plena Edad Media.
Edad Moderna (1453-1789)
La Edad Moderna fue una época breve pero significativa de la historia mundial. Comprendida entre los siglos
XV y XVIII, se caracterizó por el resurgimiento de la cultura clásica de Europa (llamado Renacimiento) y el inicio
de la llamada era de la razón. En esta era se expandieron las ideas de la Ilustración, se sentaron las bases para
el pensamiento científico y se combatieron los valores religiosos, dogmáticos y supersticiosos de la Edad Media.
También fue la época de la Reforma protestante que dividió al cristianismo occidental.
Esta etapa se entiende como un florecimiento artístico y filosófico en Occidente, cuyo punto cumbre lo marcó el
nacimiento de la ciencia. Además, la separación entre Iglesia y Estado, la centralización monárquica y el
crecimiento del comercio pusieron fin al modelo feudal del Medioevo y concedieron cada vez más poder a una
clase social relativamente nueva: la burguesía.
La burguesía, formada por comerciantes y hombres de negocios, llegó a desplazar a la aristocracia como clase
social dominante. El evento más representativo de ello fue la Revolución francesa de 1789, y previamente la
independencia de Estados Unidos respecto del Imperio británico en 1776. Ambos acontecimientos se
consideran los puntos finales de la Edad Moderna.
Durante la Edad Moderna se produjo la exploración y colonización del continente americano por los imperios
de Europa, así como sus primeras exploraciones de Oceanía. De hecho, se considera este período como el
inicio de la relación colonial de Europa con el resto del mundo, pues las potencias europeas competían entre sí
por el control de las rutas comerciales y de las materias primas del mundo. El mercantilismo fue el espíritu de
la época, y las monarquías absolutistas fueron el régimen político dominante en Europa en los siglos XVII y
XVIII.
Edad Contemporánea (1789-actualidad)
En la Edad Contemporánea la tecnología industrial fue utilizada al servicio de la guerra.
La Edad Contemporánea es la última de las divisiones de la historia y llega hasta la actualidad. Se considera
una etapa de cambios acelerados y repentinos de la mano de la ciencia, la tecnología y las transformaciones
políticas y económicas. El comienzo de esta época se sitúa en el estallido de la Revolución francesa y en las
repercusiones de las ideas republicanas y liberales en el mundo, lo que promovió en gran medida las guerras
de independencia en América.
Estos eventos, junto a la Revolución Industrial, alentaron la colonización europea de África y Asia. En la primera
mitad del siglo XX, se produjeron dos guerras mundiales, en las que la inventiva y el dominio científico fueron
puestos al servicio de la actividad militar y provocaron millones de muertos. Una de sus consecuencias fue la
descolonización de Asia y África, que marcó el fin del dominio imperial europeo.
La modernización de la mayoría de los aspectos de la vida humana, incluidas las telecomunicaciones y el
transporte, condujo a una interacción mundial sin precedentes, conocida como globalización, guiada por los
valores del liberalismo y que generalizó la llamada sociedad de consumo.
Lo que antiguamente eran conflictos entre religiones o civilizaciones, pasó a ser en gran medida la rivalidad
entre ideologías políticas, especialmente el enfrentamiento entre las ideas colectivistas del socialismo o
el comunismo y el énfasis en las libertades individuales del capitalismo defendidas por el liberalismo. Durante
algunas décadas también fueron fuertes las ideologías del fascismo y el nazismo, este último responsable
del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial.
El colapso de los imperios europeos tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) permitió el surgimiento de
dos nuevas potencias mundiales: Estados Unidos y la Unión Soviética, cada una a la cabeza de dos nuevos
bloques mundiales en la llamada Guerra Fría: el bloque capitalista occidental y el bloque comunista oriental.
Algunos hitos técnicos, tecnológicos y políticos de la Edad Contemporánea fueron el empleo de la energía
nuclear (cuyo primer uso relevante fue la explosión de dos bombas atómicas sobre Japón al final de la Segunda
Guerra Mundial), la exploración del espacio exterior, la creación de las primeras instituciones internacionales
multilaterales, la invención de las pastillas anticonceptivas, que condujeron a su vez a una revolución sexual a
mediados del siglo XX, la revolución en las comunicaciones y la informática, y la caída del bloque comunista,
que consolidó la posición dominante de Estados Unidos.
¿Por qué la historia se divide en edades?
La división actualmente aceptada de la historia no siempre estuvo vigente. A lo largo de muchos siglos, la
humanidad dividió su historia de acuerdo a criterios mitológicos o religiosos. En cada cultura esto se manifestó
de acuerdo a su propia concepción del mundo y del cosmos, incluida su propia interpretación respecto a cuáles
eran los grandes hitos históricos de la humanidad.
Así, las grandes religiones ofrecían sus propios modelos de la historia, basados en textos sagrados como la
Biblia. De hecho, la forma tradicional de organizar el tiempo histórico en Occidente tiene como elemento central
el nacimiento de la figura principal del cristianismo, Jesucristo. Todavía se habla de eventos ubicados “antes de
Cristo” (a. C.) y “después de Cristo” (d. C.), tendencia que los historiadores modernos intentan repensar al
cambiar las denominaciones por “antes de la era común” (a. e. c.), o “antes de nuestra era” (a. n. e.), y “de la
era común” (e. c.).
La división actual de la historia en cuatro edades (cinco, con la prehistoria) surgió gracias a las propuestas de
numerosos historiadores y eruditos. Así, los términos “Edad Antigua”, “Edad Media” y “Edad Moderna” fueron
propuestos en 1685 por el historiador alemán Christoph Cellarius (1638-1707), y tuvieron tanto éxito que pronto
fueron copiados en estudios posteriores.
Hasta ese momento, el modelo imperante en Europa estaba basado en la Biblia. Proponía una serie de edades
marcadas por hechos del texto bíblico, como la creación, la caída, el diluvio o el éxodo, y la última de ellas,
iniciada con Jesucristo, era considerada una época previa al Apocalipsis o Juicio Final por venir.
Por su parte, el término “Edad Contemporánea” apareció en el siglo XIX, como una forma de dar sentido a la
profunda ruptura que había significado la Revolución francesa (1789) en la historia moderna.
Cualquier modelo de periodización de la historia requiere de hitos o eventos clave que marquen el inicio y el fin
de una era, y eso también está sujeto a debate entre los especialistas, pues un evento de vital importancia en
una región no necesariamente tuvo relevancia en otras regiones o para otras culturas. En todo caso, el modelo
actual se suele aceptar como un criterio convencional sujeto a revisión y crítica.

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