”ADORADO Y AMADO SEA JESÚS”
DOMINGO 3º EN EL AÑO C
CELEBRANTE.-
Iniciamos nuestra eucaristía con el deseo de abrirnos a la presencia y a la
acción de Dios, que, a través de su Palabra, quiere revelarse a nosotros y
habitar en medio de nuestras familias y comunidades
SALUDO.-
Jesucristo, el Señor, el Ungido por el Espíritu Santo, esté con todos vosotros.
ACTO PENITENCIAL.-
La Buena Noticia que Jesús anuncia nos libera de todo mal, también de
nuestras limitaciones y pecados, de los que ahora pedimos perdón:
Tú que viniste como Ungido de Dios para dar la Buena Noticia a los pobres:
Tú que has venido para dar la libertad a los oprimidos:
Tú que has venido para anunciar el año de gracia del Señor:
Muchas veces pensamos que la misión de Jesús consiste en
ilustrarnos sobre Dios y movernos a ser "hombres de Dios". Y eso
es una verdad muy a medias. Jesús aparece como el "hombre
del Reino de Dios". Es decir, su misión consiste en anunciar y
comenzar a realizar el Reino, "un mundo nuevo, un nuevo estado
de cosas, una nueva manera de ser, de vivir juntos" (Evangelii
Nuntiandi, 23), en el que Dios se compromete. A Dios Padre lo
podemos encontrar realizando con él una historia en que se haga
justicia a los pobres, se reconozcan los hombres como hermanos y,
por tanto, se ilumine la magnífica realidad de su ilusión de padre
por los hijos.
Por eso, Jesús, al comienzo de su misión, elige el pasaje de
Isaías en que se afirma que el Espíritu del Señor le ha
empujado a dar una Buena Noticia a los pobres, libertad a
los cautivos y oprimidos, vista a los ciegos y, en una
palabra, esperanza a todos los hombres. Su misión nos
remite al "hombre", no a Dios.
El evangelio encierra experiencias que iluminan nuestra vida. No
solo dice cosas de Jesús; también dice cosas que quieren dar
sentido a nuestro diario caminar.
Cuando los de su pueblo preguntan a Jesús qué es lo que pretende,
cómo va a ser su mesianismo, él responde leyendo un pasaje de
Isaías sobre la misión de un profeta: “El Espíritu del Señor está
sobre mí…”. Pero ocurre una cosa curiosa: Jesús censura el texto
de Isaías, porque al anuncio de los beneficios de un mesianismo
positivo para Israel se añade una expresión que Jesús omite: “Y
un día de venganza de nuestro Dios”. Como diciendo: mi
mesianismo no incluye la venganza contra los paganos ni contra
nadie. La venganza y la condena no entran en mi plan. Es que el
viejo judaísmo entendía siempre su salvación a costa de la
condena de los paganos.
No es de extrañar que diga el texto: TODA LA SINAGOGA TENÍA
LOS OJOS CLAVADOS EN ÉL. ¿Cómo se le ocurría censurar a
Isaías? ¿Dónde queda la venganza contra los paganos siempre
esperada? ¿No era el hijo de José que, como todo judío, soñaba con
la destrucción del paganismo? Esa mirada que los de su pueblo
echan sobre Jesús está cargada de rechazo y de contrariedad.
Esta tensión es para nosotros interesante: si no hay día de
venganza ni de desquite se puede vivir sin temer a Dios, sin
temblar ante un Dios que no me fiscaliza, sin ocultarme
ante un Dios que solo quiere mi bien. El mensaje de Jesús
libera del mismo Dios.
¿Cómo se puede dejar de temer a Dios si es que ese sentimiento
aún anida en los pliegues del alma?
· No temas al Dios que es tu Padre bueno: porque temer a
un Padre bueno no tiene sentido. Dios es bueno con sus
criaturas y, como dice el libro de la Sabiduría, nada
subsistiría si Dios no lo sostuviese.
· No temas al Dios que hace camino contigo: que se
interesa por lo tuyo, que recorre tus mismas sendas, que
sabe de las calles de tu barrio, que empuja tus pasos al
bien.
· No temas el Dios que te ha dado el regalo de la
vida: porque la vida es un regalo de amor, por limitada que
sea. Y cada día, con el amanecer, se te vuelve a poner en
las manos ese hermoso regalo.
Dicen que la palabra “religión” viene de “religar”: el creyente se
religa a Dios. Pero, en realidad, es una religación que libera, que
empodera, que otorga autonomía, que abre un horizonte de
respiro. Si la religión nos oprime en algo, eso no viene del
evangelio.
Para entender bien esto quizá haya que cambiar de idea de
Dios. Bien lo dice aquel poemilla del obispo poeta Pedro
Casaldáliga: «Para cambiar de vida hay que cambiar de
Dios. Hay que cambiar de Dios para cambiar la Iglesia.
Para cambiar el Mundo hay que cambiar de Dios».
LOS ATEOS DEL EVANGELIO. La consecuencia es bien clara.
Igual que, después de la revelación de Jesús, ya no nos sirve un
concepto de Dios abstracto, como es el de los deístas, a base de
acumular conceptos como "omnipotente", "eterno", "simplísimo"
"inmóvil", etc., sino que tiene un rostro muy concreto descubierto
en el evangelio, así también sabemos ahora quién es un "ateo". No
es precisamente quien niega todas aquellas elucubraciones
filosóficas, sino quien nunca es ocasión de buena noticia para los
pobres, ni hace lo más mínimo por contribuir a la libertad de los
hombres de las múltiples y sutiles cautividades en que se
encuentran, ni se esfuerza en abrir ojos absolutamente ciegos por
tantos motivos, ni entra en su preocupación y cuidado la aflicción
de los enfermos o la soledad de los ancianos... Y radicalmente
ateo, aunque defienda calurosamente las cinco vías hacia Dios de
Santos Tomás, es quien sea ocasión de malas noticias para los
pobres o contribuya a la falta de libertad o al sufrimiento injusto de
los hombres.
LA IGLESIA DE HOY. No es extraño, en consecuencia, que hoy, que
se han hecho más evidentes las injusticias culpables en el mundo,
la Iglesia haya retomado con nuevo impulso la misión heredada de
Jesucristo.
"Escuchando el clamor de quienes sufren violencia y se ven
oprimidos por sistemas y mecanismos injustos; y escuchando
también los interrogantes de un mundo que con su perversidad
contradice el plan del creador, tenemos conciencia unánime de la
vocación de la Iglesia a estar presente en el corazón del mundo
predicando la buena nueva a los pobres, la liberación a los
oprimidos y la alegría a los afligidos" (_Sínodo/71 de los obispos,
1971). Y que, por otra parte, comprenda que toda acción que se
desarrolle en el mundo en favor de la justicia, la paz, la
fraternidad, la verdad, aunque no nombre específicamente a Dios,
no es ajena al dinamismo del evangelio. Desde el nacimiento por la
paz y contra la carrera de armamentos hasta la búsqueda de un
sistema de seguridad social más humano.
"La esperanza y el impulso que animan profundamente al mundo
no son ajenos al dinamismo del evangelio, que por virtud del
Espíritu Santo libera a los hombres del pecado personal y de sus
consecuencias en la vida social" (Sínodo, 1971).
HOY SE CUMPLE. Jesús apenas pudo anunciar y realizar esta
misión con un pequeño grupo de hombres. En el mundo había
muchos más pobres, enfermos, ciegos, desesperados, débiles. Y,
sin embargo, nos dice que esta Escritura "se cumple hoy". Lo
mismo podemos decir los seguidores de Jesús cada vez que algún
pobre reciba la más pequeña buena noticia, o un pecador el
perdón, o un enfermo la curación o la asistencia digna, o se dé un
pequeño paso en el avance de la libertad, de la justicia o de la paz.
El hecho de que los hombres nunca alcancemos la utopía de la
comunidad de los hermanos e hijos de Dios, no nos debe hacer
olvidar esta maravillosa realidad: con nuestras pequeñas buenas
noticias estamos cumpliendo hoy la Buena Noticia prometida y
esperada. Pero, por otra parte, no podemos olvidar que el Reino,
por más que se comience a cumplir ya aquí, es el Reino de Dios. Es
gracia. Es salvación de Dios. El cristianismo es humanismo, pero no
sólo un humanismo. Es confianza y esperanza que remite en último
término a la fidelidad de Dios.
ORACION DE LOS FIELES.-
Hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar todos juntos el
cuerpo de Cristo. Oremos los unos por los otros para que crezca en nuestro
mundo el Cuerpo del Señor
"
Escucha, Señor, la oración de tus hijos y haz que nuestra vida esté siempre
iluminada por tu Luz. Por J. C. N. S.
...
PADRE NUESTRO.- Unidos a todos los cristianos, nos dirigimos al Padre
con las palabras que nos enseñó Jesús:
QUE SE CUMPLA, SEÑOR
Tu liberación,
en tantas personas atadas
por el dinero, la infelicidad,
la angustia, la opresión, la apatía,
la mentira, la debilidad o la tristeza.
QUE SE CUMPLA, SEÑOR
Tú presencia
en los que quieren vivir y no pueden
en los que levantándose, caen de nuevo
en los que luchando, pronto se cansan
en los que hablando demasiado
no siempre dicen la verdad
QUE SE CUMPLA, SEÑOR
La VERDAD que nos traes, Señor;
e ilumines los caminos de nuestro vivir
los pensamientos de nuestra mente
los pasos de nuestra fe
los proyectos de nuestro existir
QUE SE CUMPLA, SEÑOR
que vienes a salvarnos
que te acercas porque andamos perdidos
que nos hablas, porque estamos huérfanos
que nos miras, porque andamos solitarios
que nos amas, porque estamos necesitados