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Capítulo 1 Examen Objetivo General (Eog)

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CAPÍTULO 1: EXAMEN OBJETIVO GENERAL (EOG)

Es posible resumir el examen clínico del bovino en tres acciones:

1. Recopilación de una historia clínica precisa del paciente o pacientes (historia individual y
colectiva, remota y actual).

2. Realización de un examen clínico general, teniendo en cuenta también las observaciones


necesarias sobre el entorno en el que vive el bovino.

3. Definición de los exámenes complementarios considerados indispensables en el caso para


llegar a un diagnóstico.

El objetivo del examen clínico es, en primer lugar, determinar qué aparato/órgano está implicado en
el problema que manifiesta el bovino. A veces no se puede llegar a un diagnóstico y hay que
limitarse a hacerlo diferencial, antes de llegar a uno definitivo.

La clínica se considera un arte y no una ciencia, lo que significa que se pueden enseñar pautas, pero
luego el conocimiento e interpretación de los signos/síntomas, depende de la experiencia,
formación, genialidad y inteligencia del clínico. Normalmente un veterinario vago, es un mal
observador, aunque pudiera interactuar bien con sus clientes, difícilmente podría llegar a ser un
buen-muy buen clínico. El buen clínico también es un observador agudo y debe ser curioso y no dar
nunca nada por sentado si quiere resolver el misterio de la enfermedad de un paciente.

El diagnóstico clínico implica la identificación de detalles, que para nosotros son signos clínicos, a los
que debemos dar un significado, una razón. Estos signos se recogen mediante el uso de todos
nuestros sentidos. Son signos que captamos mediante la observación/inspección, la palpación, la
percusión/percusión y la auscultación.

El Diccionario Médico Stedman define síntoma como "cualquier fenómeno mórbido o desviación de
lo normal en función, apariencia o sensación experimentada por el paciente e indicativa de
enfermedad”. Mientras que el mismo diccionario, define signos como: "cualquier anomalía
indicativa de enfermedad, detectable por el médico durante el examen del paciente". Según esta
interpretación de síntoma y signo clínico, el bovino solo puede presentar signos clínicos.

Conociendo el comportamiento “normal” del animal, es más fácil reconocer los signos que no son
más que una desviación de esa normalidad. En algunos casos el análisis de estos signos permite al
clínico establecer un diagnóstico. En otros casos deben realizarse exámenes adicionales, aunque solo
sea para poder emitir una sospecha diagnóstica. La experiencia del clínico es crucial para no dejarse
influir por determinados signos que pueden orientar peligrosamente la sospecha diagnóstica en la
dirección equivocada.

Una vaca que lleva 8 días parida, con metritis puerperal, cetosis subclínica (BHB 1.100 mmol/L) y una
LDA baja, ha dejado de comer y tiene una temperatura rectal de 39,8ºC. La anorexia y la hipertermia
no se correlacionan con LDA pero si con la metritis. Un veterinario que aborde el caso desde un punto
de vista superficial podría detenerse en el diagnóstico de metritis grado 2, pasando por alto el hecho
de que también puede estar presente una LDA con cetosis subclínica.

Hay situaciones en las que una enfermedad con determinados síntomas contrarresta con creces los
síntomas de otra. Por ejemplo, una vaca con hipocalcemia puerperal da lugar a hipotermia, pero si al
mismo tiempo la vaca tiene una mamitis colibacilar, en la fase aguda tendrá lugar una elevación de
la temperatura y, por lo tanto, la vaca tendrá un colapso hipocalcémico pero una temperatura
normal.
1.1. ANAMNESIS

La recogida de la información debe realizarse de forma cordial e informal, sin crear tensión ni
presión en nuestro interlocutor. En particular debemos recordar que a menudo, la persona que
tenemos delante no entiende perfectamente nuestro lenguaje y suele sentirse amenazado. Nuestra
actitud debe ser amable pero no debe dar la impresión de que subestimamos el caso. Una actitud
seria es lo ideal.

A veces, la persona encargada de los animales ya ha determinado prejuiciosamente el origen del


problema basandose en un signo determinado: diarrea, ausencia de rumia, meteorismo recurrente,
dolor abdominal que se extiende hasta el nivel de cólico (probable localización en el tracto
digestivo); tos, secreción nasal, respiración rápida (probable localización en el tracto respiratorio);
secrecion vaginal purulenta y maloliente (probable localización en el tracto reproductivo). Todo esto,
sin embargo, entra dentro de las valoraciones subjetivas, que a menudo conducen a un sesgo
peligroso, alejando al clínico de la valoración objetiva.

Se pueden utilizar tres estrategias a la hora de recopilar información sobre el paciente y el rebaño:
Preguntar al propietario o persona encargada, dejar hablar al propietario o persona encargada, o
bien, una combinación de ambas estrategias.

En ocasiones los responsables del ganado ofrecen su propia interpretación del síntoma, localizando
su origen y elaborando asi un diagnóstico. En este caso, la recopilación anamnésica también debe
incluir preguntas sobre cualquier terapia previa que se haya emprendido.

Preguntas que siempre hay que hacerse:

- ¿Cuántas veces ha parido? ¿Durante cuánto tiempo ha parido?


- ¿Está preñada? ¿Cuándo fue inseminada?
- ¿Cuándo dejó de comer? ¿Otros casos similares en la granja?
- ¿Cuándo y cuál fue el primer síntoma y qué ha ocurrido desde entonces?
- ¿Ha habido cambios en la dieta? ¿Cuándo? ¿De qué tipo?
- ¿Está tratada? ¿Con qué, dosis, frecuencia? ¿Algún cambio despu+és del tratamiento?
- ¿Ha mostrado síntomas similares durante otras lactaciones?
- ¿Algún otro problema de salud?
- ¿Cuánta leche está produciendo la vaca? ¿Cuánta producía antes de estar enferma?
- ¿Rumia?
- ...

La anamnesis tambien debe ayudarnos a definir desde cuando está en curso la patología, debemos
ser capace de definir cuando apareció el problema y en base a ello poder determinar si se trata de
un cuadro hiperagudo, agudo, subagudo o crónico.

Rosemberger Rebhum
Hiperagudo 0-2 días 0-24 horas
Agudo 3-14 días 24-96 horas
Subagudo 14-28 días 4-14 horas
Crónico > 28 días > 14 días
1.2. EXAMEN GENERAL

El examen objetivo general debe realizarse siempre, aunque el signo o síntoma del paciente sean
inequívocos. Si una vaca está coja, presumiblemente el problema está en la pezuña o en la
extremidad, pero el examen general nos permitirá hacer deducciones sobre el origen primario o
secundario de la cojera. Una cojera derivada de un flemón o de una pododermatitis séptica suele ir
acompañada de fiebre y requerirá tratamiento antibiótico. Una úlcera en la punta de la pezuña con
rotación de la tercera falange será probablemente resultado de una laminitis y por lo tanto requerirá
un enfoque terapéutico diferente, empleando un taco y quizá la posible aplicación de un antibiótico
local.

El examen general consiste en la observación e inspección del paciente. Un veterinario


experimentado suele realizarlo durante la recogida de la historia clínica. Este primer acercamiento
suele durar entre 30 segundos y 5 minutos. Durante este tiempo el clínico evaluará el habitus de la
vaca, su actitud, temperamento, estado general y conformación.

ACTITUD

Es la impresión anatómica general del bovino. El internista debe examinar la actitud de las orejas, la
cabeza, el cuello, las extremidades y la cola; también debe comprobar el curso de la columna
vertebral y la tensión del abdomen. Una curvatura de la columna vertebral (cifosis) y un aumento en
la tensión abdominal pueden estar causados por una peritonitis, como es el caso de la rumen-
retículo-peritonitis por cuerpo extraño. También pueden relacionarse con formas extremadamente
dolorosas de LDA y el animal presentará además ojos hundidos, caída de la producción láctea,
disminución del apetito, diarrea en ocasiones...

La cifosis también puede relacionarse con casos de metritis puerperal o metritis grado 3. Vaca con
una puntuación de locomoción 4-5 y abdomen retraído: a pesar de la puntuación de la locomoción
no se trata de una cojera (puntación de movilidad 1), sino de una vaca con metritis puerperal aguda.
Vaca parida de 5 días. A las 72 horas postparto presenta fiebre (39,8ºC), flujo vaginal pútrido, líquido
y de color rojo marrón, ahora no puede levantarse, ha dejado de comer, sigue teniendo flujo vagina
más escaso y su temperatura es de 37,8ºC. De una metritis puerperal no tratada ha pasado a una
metritis séptica cuyo pronóstico es muy reservado.

En casos de úlcera o vólvulo abomasal el paciente también puede presentar cifosis.

Un cambio en la conformacion normal del abdomen, de forma de pera a forma de manzana, sugiere
dilatación con torsión del abomaso.

Una vaca con la cabeza constantemente apoyada en un rincón es una actitud que encontramos en
formas nerviosas de cetosis o en la listeriosis. También en la listeriosis podemos encontrar una
hemiplejia que afecte a una oreja y la lengua (animal fumando en pipa = filtrando comida por un
lado de la boca).

Los hombros bilateralmente abiertos son una anomalía de actitud observada en bovinos con
cardiopatías como la pericarditis o con enfermedades pulmonares como la neumonía o
pleuroneumonia.

La actitud “en pie” de las extremidades, la cabeza extendida, la cola en forma de bandera, tenesmo y
la protrusión del tercer párpado son signos típicos del tétanos.

La cola levantada frecuentemente es una actitud típica en casos de problemas urogenitales o en


lesiones del recto/ano.

Una cojera es indicativa de una lesión en las pezuñas, tendones o articulaciones, pero también
pueden ser causadas por problemas neuromusculares.

Cuando las vacas se levantan primero sobre los miembros anteriores y luego sobre los posteriores
(levantamiento en cavallina) pueden encontrarse en estados avanzados de gestación o presentar
cojeras en las patas delanteras. En ocasiones este comportamiento puede estar relacionado con la
raza (B. Swiss).

Un animal en decúbito lateral con la cabeza apoyada sobre el tórax (pleurostótonos), es indicativo de
un estado comatoso que se encuentra en un estado hipocalcémico extremo, como un colapso
puerperal, sobre todo si el cuello esta curvado formando una S.
En la hipomagnesenia se observa el animal en decúbito lateral con la cabeza hacia atrás y los
miembros extendidos. Esta misma actitud se encuentra en casos de necrosis cerebro-cortical o en la
meningoencefalitis debido al aumento de la presión en SNC.
COMPORTAMIENTO:

Para poder evaluar el comportamiento del ganado, el clínico debe tener experiencia y un agudo
sentido de la observación ya que es la única manera de valorar si el comportamiento es normal o
anormal. Se define como la respuesta fisiológica o patológica del paciente a las distintas
manifestaciones vitales. La comparación entre un bovino sano y otro enfermo es de gran ayuda.

Los cambios de comportamiento también deben incluir tos, respiración aguda, cascabeleo, golpes en
los flancos, todos los movimientos no fisiológicos de la rumia, masticación vacía, sialorrea,
movimientos de la lengua, vómitos, regurgitación...

Algunas vacas son más nerviosas que otras, esto debe considerarse parte del carácter de la vaca y no
necesariamente un problema de comportamiento. En este sentido, una recogida anamnésica
adecuada ayuda a reducir los errores de interpretación.

Aumento de la excitabilidad psicomotriz: animal inquieto, agita la cabeza y extremidades, lanza paja
con la boca, mueve la cola frenéticamente, muge constantemente... (el cambio de comportamiento
también está presente en situaciones fisiológicas como el celo o el hambre). Diferentes cambios
comportamentales: contracciones musculares localizadas o generalizadas, temblor o crujir de
dientes, caminar sobre las punteras, patear el flanco, movimientos enérgicos con la cola, prurito
intenso...

Disminución de la excitabilidad psicomotriz: depresión, apatía, estado de somnolencia permanente,


coma, paresia y parálisis. El bovino puede encontrarse en decúbito permanente con pleurostótonos,
es decir, en estado comatoso o semicomatoso, en casos de colapso puerperal hipocalcémico pero
también en casos de coma hepático o insuficiencia renal crónica grave. También en casos de metritis
séptica y en general en septicemias por ejemplo en casos de mamitis colibacilares. También en casos
de botulismo con parálisis de músculos lisos y estriados.

ESTADO NUTRICIONAL:

Se evalúa por observación y palpación de las apófisis transversas de las vértebras lumbares,
inserción de la cola, íleon y cubierta del isquion. Si el estado nutricional es deficiente es necesario
comprobar si se trata de una afección primaria o secundaria. Pueden existir formas primarias de
delgadez en caso de gestación gemelar y cuando la vaca produce una elevada cantidad de leche. El
ganado puede ser constitutivamente delgado y estar perfectamente sano, en este caso tiene el
pelaje brillante, ojos brillantes, hidratación regular y come con apetito. El ganado magro que ha
perdido peso por patologías que alteran el apetito, la ingesta, la digestión o la absorción de
nutrientes, tiene un aspecto demacrado, pelaje apagado y seco, una mirada apagada y a menudo
también está deshidratado. un bovino que sufre una enfermedad aguda grave y dolorosa puede
perder hasta 12-15 kg al día. Las pérdidas de peso importantes también se correlacionan con
enfermedades crónicas como la enfermedad de John, las enfermedades parasitarias, las neoplasias y
la desnutrición prolongada. Las vacas gordas están predispuestas a padecer enfermedades
metabólicas, especialmente durante el periparto. Cuando las vacas gordas sufren lesiones
musculoesqueléticas, aumenta el riesgo de que permanezcan en decúbito en comparación con las
vacas con un BCS óptimo.

Tomar BCS: Penn State (Puntos de referencia)


HABITUS:

El habitus de un bovino es su tarjeta de visita clínica. En la práctica expresa su estado (de salud o
enfermedad), su constitución, su BCS, sus condiciones de cría. Un clínico experimentado comparará
el habitus de su paciente con el de otros animales contemporáneos en buen estado de salud,
pudiendo así hacer valoraciones sobre la gravedad de la enfermedad y su duración.

Sobre la base de los cambios de actitud, comportamiento, estado nutricional, cambios en el pelo, de
un bovino enfermo podemos distinguir entre el habitus de un bovino aguda o crónicamente enfermo
del de un bovino sano. Un bovino que ha perdida mucho peso, que tiene el pelaje desgreñado, tiene
el habitus de un bovino con una enfermedad aguda y crónica. Un bovino con un buen BCS, pelaje
brillante, abdomen retraído, cabeza extendida sobre el cuello, gimiendo, tiene el habitus de un
bovino con una patología aguda y grave. Hay un cambio de habitus según la estación (habitus de
invierno, habitus de verano)
FRECUENCIA RESPIRATORIA

Para evaluar la frecuencia respiratoria hay que acercarse al bovino sin asustarlo y colocándose
detrás y a un lado del paciente. Observar el arco costal y el flanco, preferiblemente el derecho,
durante un minuto. Si el bovino esta excitado, al correr y/o cuando aumenta la temperatura exterior
la frecuencia respiratoria aumenta. Un estado avanzado de gestación tambien aumenta la frecuencia
respiratoria de manera fisiológica.

De la respiración no solo se evalúa la frecuencia, sino también el tipo y la profundidad. En particular,


la profundidad aumenta en condiciones de anoxia/disnea, movimiento y excitación. La patología
respiratoria no siempre va acompañada de un aumento de la frecuencia; en algunos casos de
neumonía en terneros la frecuencia puede ser normal.

Un estado de acidosis metabólica siempre provoca un aumento de frecuencia y profundidad de la


respiración. Por su parte, la profundidad se reduce en presencia de dolor asociado a una fractura
costal, una lesión diafragmática o un retículo peritonitis traumática. La frecuencia y profundidad
también disminuyen en casos de alcalosis metabólica, debido a un intento de compensar reduciendo
la eliminación de CO2.

La respiración puede ser de tipo costoabdominal, torácica (peritonitis con distensión abdominal: en
estos casos el dolor o la presión abdominal sobre el diafragma dificultan el componente abdominal
de la respiración) o de tipo abdominal (pleuresía, neumonía y pleuroneumonía, se acompaña de
disnea grave debido a la reducción del volumen corriente del pulmón).

La disnea es una respiración dificultosa. Puede ser inspiratoria (vías respiratorias superiores),
espiratoria (vías respiratorias inferiores) o mixta (anoxia, obstrucción y neumonía muy grave). La
hiperpnea es un aumento de la profundidad de la respiración.
La polipnea se define como un aumento patológico de la frecuencia respiratoria. Se
determina cuando hay una reducción de la superficie respiratoria de los pulmones como
consecuencia de una neumonía, pleura-neumonía, pero también debido a un desplazamiento
craneal del diafragma, en casos de meteorismo ruminal, hidroalantaides, ascitis. También en
presencia de intoxicación por nitratos, antrax anemia severa, tenemos aumento de la
frecuencia respiratoria, en este caso debido a la incapacidad de la sangre para transportar
oxígeno. También en presencia de tanstornos de la termorregulación podemos tener
polípnea: es el caso de la hipertricosis congénita, o cuando los terneros tienen un pelaje muy
largo y espeso en un ambiente caluroso o muy caluroso.

La bradipnea define una disminución de la frecuencia respiratoria. Se encuentra en ciertas


enfermedades del sistema nervioso central, caracterizadas por una depresión del centro
respiratorio. La bradipnea está determinada en presencia de un colapso puerperal
hipocalcémico, lesión hepática grave, insuficiencia renal, cetosis graves, en necrosis
cerebrocortical y en estados preagónicos, Del mismo modo, la bradipnea puede aparecer en
algunos casos de alcalosis y de acidosis metabólica.

FRECUENCIA DE PULSOS

La frecuencia del pulso se detecta mediante la palpación de una arteria periférica:

- Arteria maxilar externa. En el ángulo de la mandíbula, lateral al margen del músculo


masetero.
- Artera mediana. Medialmente en el antebrazo, inmediatamente por debajo y por delante de
la articulación del codo.
- Arteria safena. En la parte media de la pierna, medialmente y por delante del tendón de
Aquiles.
- Arteria coccígea. En la cara ventral de la cola, a 15-20 cm distal de la base de la cola.
- Bifurcación de la aorta. Durante la exploración rectal, por debajo de la columna vertebral.

En la arteria maxilar externa se suele tomar el pulso en las vacas, sobre todo porque ofrece la
ventaja de poder tomar el pulso de ambos lados a la vez (ganado sin cuernos). Esta localización es
posible cuando la vaca no está comiendo/rumiando.

El pulso debe tomarse durante al menos 15 segundos, preferiblemente 30-50. En las razas de
montaña el pulso es por término medio 10 pulsaciones menos por minuto. El número de pulsaciones
también depende del cansancio, la excitación y las condiciones ambientales, es decir, la temperatura
y la humedad.

La frecuencia del pulso y la frecuencia cardíaca suelen coincidir, pero a veces puede haber
diferencias: la frecuencia del pulso es inferior a la frecuencia cardíaca, por ejemplo, en caso de
insuficiencia cardíaca, cuando hay contracciones ventriculares pequeñas/ demasiado débiles o
cuando se repiten con demasiada rapidez (extrasístoles), con el fin de transportar suficiente sangre a
la circulación para dar lugar a una onda de pulso palpable.

Se trata de una detección que a menudo pasan por alto incluso los clínicos más experimentados. El
pulso normal de una vaca es de 60-84 latidos/minuto. En vacas muy grandes, sanas y tranquilas, la
frecuencia del pulso es normalmente de 60 latidos/minuto, mientras que en vacas pequeñas como
las Jerseys, la frecuencia del pulso tiende a ser cercana a 84 latidos/minuto. La frecuencia del pulso
varía mucho si la vaca está en decúbito en lugar de pie.

La taquicardia es un aumento anormal de la frecuencia del pulso, que puede producirse cuando el
paciente está excitado o en presencia de diversas patologías. No obstante, cabe señalar que la
taquicardia puede producirse en patologías de origen metabólico, tóxico, cardíaco o respiratorio, asi
como en el curso de patologías cancerosas y en estados toxémicos. La taquicardia también puede
producirse en presencia de dolor, incluido el musculo-esquelético.

La bradicardia es una afección bastante rara en el ganado vacuno. Está presente, aunque no de
forma constante, en la indigestión vagal, en presencia de abscesos hipofisarios o en presencia de
botulismo. Según algunos autores, la privación constante de alimentos y agua durante algunas horas
puede provocar bradicardia, pero otros autores no han observado esta condición. La bradicardia
también se asocia a condiciones de hipog ucemia e hiperpotasemia.

TEMPERATURA

La temperatura está obviamente relacionada con la temperatura del entorno en el que vive la vaca.
En un clima templado, una vaca adulta tiene una temperatura de unos 38,5°C, mientras que un
ternero en las mismas condiciones tiene una temperatura 0,8-1,0 °C superior. El aumento de la
temperatura corporal se correlaciona con estados patológicos de naturaleza principalmente
infecciosa (hipertermia endógena). Sin embargo, durante el verano, y sobre todo con una humedad
relativa elevada, la temperatura puede elevarse incluso por encima de 40,0 °C, en bovinos sin
estados patológicos, pero sólo bajo estrés térmico (hipertermia de naturaleza exógena).

La condición opuesta de hipotermia, en cambio, puede encontrarse en presencia de hipocalcemia,


cuando la temperatura ambiente es muy inferior a la temperatura corporal, en septicemia en
presencia de shock toxico e hipovolemia.

Cuidado con la falsa hipotermia, que puede producirse cuando la temperatura se toma
inmediatamente después de una exploración rectal con vaciado del recto, o después de que la vaca
haya defecado.

- Bovino adulto: 38.0-38.5


- Ternero: 39.0-39.5

Recordemos que la fiebre se inscribe entre las acciones defensivas puestas en marcha por el
organismo para contrarrestar la sepsis, la toxemia o, en cualquier caso, la presencia de factores
pirogénicos. Así pues, puede clasificarse como la respuesta del organismo a los microorganismos, o
como la respuesta sistémica a la inflamación.

Esto debe hacernos reflexionar sobre el uso/abuso que normalmente se hace de los
antiinflamatorios, explotando sus propiedades antiendotóxicas, analgésicas, antiinflamatorias y
especialmente antipiréticas. La fiebre es un síntoma y si queremos asegurar un resultado terapéutico
positivo, primero debemos entender y contrarrestar la causa de la fiebre y no el síntoma de la fiebre.

La fiebre es indicativa de un estado anormal, sin embargo, la ausencia de fiebre no permite excluirlo.
Aproximadamente el 48% de las vacas en los 10 primeros días postparto tienen una subida de
temperatura superior a 39.5. Aproximadamente el 50% de las reticulo-peritonitis no presentan
fiebre como síntoma.

La fiebre, cuando está presente, puede ser continua, remitente (sube y baja sin descender a un nivel
normal), intermitente (tenemos fiebre durante ciertos momentos del día, luego la temperatura
vuelve a la normalidad) y recurrente (varios dias de fiebre alternando con un dia con temperatura
normal).
1.3. EXAMEN DEL PACIENTE:

En este punto estamos preparados para realizar el examen clínico de la paciente. El examen clínico
debe realizarse cuando la vaca no este comiendo o en la sala de ordeno y, a ser posible, sin ser
molestada por otras reses y/o personas. Cuanto mayores sean las posibles distracciones, más dificil
será el recorrido diagnóstico que tendrá que realizar el clínico para llegar a un diagnostico.

Las vacas lecheras son más silenciosas cuando se las aborda por detrás, por lo que el examen clínico
comienza en la parte trasera del animal.

En primer lugar, se toma la temperatura corporal. Al mismo tiempo, se toma el pulso de la vaca
directamente de la arteria coccígea (a 15,30 cm de la base de la cosa) y se toman la frecuencia
respiratoria y el tipo de respiración. Simultáneamente, se analiza el habitus del paciente.

Se examinan los cuartos traseros de la mama y los ganglios linfáticos supra mamarios. La
linfadenopatia puede ser simétrica o asimétrica. La causa puede ser una mastitis, como un
linfosarcoma, que puede dar una linfadenopatía generalizada, pero a veces también sólo una
linfadenopatía localizada. Sin embargo, es raro que un linfosarcoma produzca linfadenopatías
periféricas. A continuación, se inspecciona la vulva (anemia, ictericia o hiperemia), se comprueba si
hay flujo vaginal y se clasifica, si lo hay, en función de la cantidad, el color, la consistencia y el olor.
También es necesario establecer si la secreción es de origen uterino, o vaginal (vaginitis/cervicitis), o
el resultado de una infección de vejiga/riñón, Un olor a necrosis puede deberse a una úlcera inguinal
o a una úlcera intramamaria.

Al mismo tiempo, también se evalúan las heces (consistencia, color, olor y composición, es decir, si
hay material indigerible).

También en la parte posterior analizamos el perfil del abdomen a la derecha, que si es normal tiene
forma de pera. Una forma de manzana podría ser indicativa de dilatación del abomaso, con o sin
torsión, pero también a una indigestión vagal y/o ascitis o hidroalantoides. a la izquierda se analiza la
puntuación del rumen.

Auscultación del corazón y los pulmones:

La auscultación del corazón en el lazo izquierdo debe completarse en los tres puntos que
corresponden a la válvula pulmonar, aórtica y mitral.

Tras examinar el corazón, se ausculta el pulmón izquierdo. El clínico puede decidir si realiza primero
la auscultación de la tráquea: después la del pulmón izquierdo, o viceversa. El límite caudal del
pulmón izquierdo corresponde ventralmente a la 6° unió costocondral y dorsalmente al 11° espacio
intercostal. Si se detectan anomalías, puede realizarse una percusión de la zona pulmonar y/o una
ecografía pulmonar. Para auscultar la porción craneal y caudal del lóbulo pulmonar craneal
izquierdo, hay que deslizar la mano con el fonendoscopio, por debajo de la escápula.

Los bovinos con neumonía grave no suelen presentar crepitaciones ni traqueteos. Un ruido similar al
que se produce al "chupar la sopa" es indicativo de consolidación lobar. Un examen bien hecho
incluye que un ayudante, durante la auscultación del pulmón mantenga la boca y la nariz de la vaca
cerradas durante 15-45 segundos y luego la obligue a respirar profundamente. Alternativamente, se
puede utilizar el método de la bolsa: se coloca una bolsa de plástico sobre el hocico de la vaca,
forzándola inhalar una fracción creciente de CO2 y una fracción decreciente de 02 durante un
periodo de 1 a 2 minutos. Otros signos d enfermedad de las vías respiratorias bajas pueden ser el
rápido desarrollo de disnea o la aparición de tos espontánea durante Ia respiración.

El examen del pulmón del ternero puede realizarse directamente en la jaula que lo alberga. Al
tratarse de un ternero, el propio examinador puede mantener la nariz y la boca del animal cerradas
y determinar entonces una inhalación profunda. Sin duda, un examen complementario esencial es la
ecografía pulmonar.

Evaluación del rumen y del abdomen izquierdo:

El examen del abdomen izquierdo siempre implica una cuidadosa evaluación clínica del rumen y el
retículo. Siempre debe realizarse la inspección, palpación y auscultación del rumen. La inspección
permite saber si el rumen está vacío, parcialmente lleno o lleno (puntuación del rumen). La
palpación se realiza en la fosa paralumbar izquierda y generalmente en el cuadrante ventral,
empezando por detrás de la última costilla. Este examen permite establecer la consistencia del
contenido del rumen.

La auscultación se realiza en la fosa de la cadera: el rumen debe auscultarse durante no menos de 5


minutos para evaluar si hay contracciones, establecer su número por minuto y también su
intensidad. En un bovino normal debe haber al menos 1 contracción por minuto. Si la frecuencia de
las contracciones disminuye (< 1 contracción/minuto), se puede sospechar de toxemia, peritonitis o
hipocalcemia. Un aumento de la frecuencia de las contracciones ruminales (> 2
contracciones/minuto) podría deberse a una indigestión vagal o a una distensión ruminal. Durante
este examen pueden comprobarse los ganglios linfáticos inguinales superficiales y el estado de la
piel y el pelo. También se comprueban la mama izquierda y las venas mamarias.

A continuación, se procede a la auscultación/percusión del rumen para comprobar la presencia de


sonidos ping, a menudo asociados a LDA. Esta evaluación no debe limitarse sólo al abomaso entre
las costillas 10*-13*, donde los sonidos ping de LDA se encuentran con más frecuencia: a veces el
abomaso sólo está desplazado ventralmente, sin mucha exposición dorso-caudal. Por lo tanto,
auscultar toda la pared abdominal izquierda. En los terneros, el ping relacionado con el LDA se
encuentra más ventralmente y más caudalmente que en el ganado adulto.
Una vez detectado el ruido ping, hay que confirmar que lo causa LDA. Para ello, se usa la prueba de
auscultación y boleta: sujetando el fonendoscopio en la fosa del flanco con el puño cerrado de la
mano derecha, empujando rítmicamente la fosa del flanco en dirección latero-medial para
determinar burbujas de gas que, en contacto con la pared dorsal del abomaso, producirán el típico
ping metálico.

La auscultación del corazón y los pulmones a la derecha presenta las mismas reglas/características
que el examen realizado a la izquierda. Sin embargo, la intensidad de los ruidos cardíacos en la
derecha es menor que en la izquierda debido a la presencia de una mayor proporción de corazón en
el hemitórax izquierdo.

El pulmón derecho representa el 65% del volumen pulmonar. En el pulmón derecho, además del
lóbulo craneal dividido en dos partes (pars craneal y caudal) y el lóbulo caudal, que también está
presente en el pulmón izquierdo, hay un lóbulo intermedio y un lóbulo accesorio. Durante la
auscultación del corazón y el pulmón derecho, siempre se comprueba la vena yugular derecha.
También se observa el estado de la ubre y las venas mamarias, la piel (también la temperatura) y el
pelo del bovino.

La evaluación del abdomen derecho comienza con la percusión y auscultación simultáneas de toda la
zona abdominal. La percusión y auscultación simultáneas permiten una evaluación relativa de la
cantidad de líquido presente en una víscera distendida cuando se han identificado ruidos de ping. A
menudo se observan grandes cantidades de líquido en la ADR, la dilatación o vólvulo cecal y la
distensión del intestino delgado.

La mejor zona anatómica para detectar un exceso de líquido en el intestino delgado de los bovinos
es la parte caudal-ventral del abdomen.

Para determinar la presencia de dolor localizado en el abdomen derecho en el tórax, deben utilizarse
las yemas de los dedos pulgares, aplicando una presión profunda en las regiones intercostales, la
fosa para lumbar y el cuadrante inferior derecho. Esta técnica puede usarse para palpar un hígado
agrandado que sobresale caudalmente en la 13a costilla, detección bastante difícil, pero en un
bovino adulto en buenas condiciones de peso.

Para comprobar si hay dolor abdominal localizado en el abdomen ventral, el veterinario puede
arrodillarse cerca de la ubre, concretamente cerca de los cuartos delanteros. Se coloca un puño
cerrado sobre la rodilla izquierda y se aplica una presión suave pero profunda en zonas específicas a
izquierda y derecha de la línea media, avanzando hasta la pituitaria xifoidea. Debe dejarse un
intervalo de 2 a 5 segundos entre cada compresión. Se aplica una media de 8 a 10 presiones
profundas. Durante la aplicación de la presión profunda, el veterinario debe observar la cabeza, el
cuello y los codos de la paciente para ver si hay alguna respuesta alérgica a la compresión. Si la vaca
tiene una reacción dolorosa tras la compresión, puede reconocerse porque la vaca levanta el
abdomen para evitar el puño del examinador, contrae los músculos del cuello y muestra una
expresión ansiosa. También puede cerrar los párpados o abrirlos de par en par, emitir un gemido;
algunos sujetos se miran el abdomen o abducen excesivamente los codos.

Los casos leves o crónicos de peritonitis pueden mostrar sólo tensión muscular en el cuello o
expresiones faciales indicativas de dolor. Los casos agudos pueden mostrar reacciones más violentas
y el paciente puede apartarse del examinador o patalear. La escuela de Hannover sugiere utilizar la
presión de la cruz como prueba de dolor: se ejerce una presión firme en la zona de la cruz con una o
ambas manos, agarrando la cruz y comprobando la reacción de la vaca. También es posible realizar
la prueba de la cruz con una mano mientras con la otra se lleva el fonendoscopio a la tráquea de la
vaca, para captar la interrupción de la inspiración inducida por el dolor causado, en su caso, por la
compresión en la cruz.

Una vaca con peritonitis puede mostrarse reacia a bajar la cruz y "empujar" así contra la superficie
peritoneal dolorosa. Algunas vacas responden positivamente a la prueba de la cruz aunque no
tengan ningún problema, mientras que otras vacas, especialmente si están muy nerviosas,
responden negativamente, aunque sientan dolor.

En los terneros jóvenes, el ombligo debe palparse de forma rutinaria para determinar si existe una
hernia abdominal (definiendo también su tipo: reducible o no reducible) o una infección (onfalitis,
onfaloftalmitis, arteritis onfálica, absceso del uraco, etc.). El ombligo y los residuos umbilicales
pueden palparse con el ternero de pie, o en decúbito lateral derecho, pero también en decúbito
dorsal. En estos casos, un examen ecográfico permite confirmar o realizar el diagnóstico en tiempo
real, al tiempo que permite conocer el pronóstico del paciente.

Paracentesis abdominal

En caso de sospecha de peritonitis y a falta de ecógrafo, puede realizarse una paracentesis


abdominal. El procedimiento se realiza mejor en el abdomen ventral a la derecha de la línea alba,
medial a la vena mamaria derecha. La paracentesis a la izquierda está contraindicada porque el
peritoneo visceral del rumen está en aposición directa con el peritoneo parietal y suele dar lugar a
una muestra contaminada. Si la paracentesis de la derecha no produce líquido, puede intentarse una
paracentesis lateral a la mama derecha en una zona sin vasos mamarios evidentes.

En ambos casos, se debe preparar la zona seleccionada. La toma de muestras se realiza con una
aguja de 4,0 cm y calibre 18 (cono rosa), avanzando la aguja con cuidado para evitar la
contaminación del intestino. Como alternativa, puede utilizarse una cánula roma de pezón, pero
requiere anestesia local en la piel y el subcutis antes de realizar una pequeña incisión para facilitar el
paso de la cánula.

La proteína total en el líquido aspirado no debe superar los 3,0 g/dL, mientras que el recuento total
de leucocitos (WBC) no debe superar las 5000-6000 células/uL. Hay quien sostiene que los PMN, con
más del 40 % de los leucocitos, y los eosinófilos, con menos del 10 %, son indicadores de peritonitis
más importantes que los valores de proteínas y leucocitos totales mencionados.
EVALUACIÓN DE LA PUNTUACIÓN DEL RUMEN (RUMEN SCORE)
EVALUACIÓN MANURE SCORE (DIGESTIÓN):

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