Salvia hispanica
Oscuro
Chía
Taxonomía
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Subclase: Asteridae
Orden: Lamiales
Familia: Lamiaceae
Subfamilia: Nepetoideae
Tribu: Mentheae
Género: Salvia
Especie: Salvia hispanica
L., 1753
[editar datos en Wikidata]
Chía cruda
Valor nutricional por cada 100 g
Energía 483 kcal 2017 kJ
Carbohidratos 42.12 g
• Fibra alimentaria 34.4 g
Grasas 30.74 g
Proteínas 16.54 g
Agua 5.80 g
Retinol (vit. A) 54 μg (6%)
Tiamina (vit. B1) 0.620 mg (48%)
Riboflavina (vit. B2) 0.170 mg (11%)
Niacina (vit. B3) 8.830 mg (59%)
Vitamina C 1.6 mg (3%)
Vitamina E 0.50 mg (3%)
Calcio 631 mg (63%)
Hierro 7.72 mg (62%)
Magnesio 335 mg (91%)
Fósforo 860 mg (123%)
Potasio 407 mg (9%)
Sodio 16 mg (1%)
Zinc 4.58 mg (46%)
% de la cantidad diaria recomendada para adultos.
Fuente: Chía cruda en la base de datos de nutrientes
de USDA.
[editar datos en Wikidata]
Flores verticiladas de chía
Salvia hispanica.
La chía (Salvia hispanica) una planta herbácea de la familia de las lamiáceas; es nativa
del centro y sur de México, El Salvador, Guatemala, Nicaragua,[1] Costa Rica y Paraguay.
Junto con el lino (Linum usitatissimum), es una de las especies vegetales con la mayor
concentración de ácido graso alfa-linolénico omega 3 conocidas hasta 2006.[2] Se cultiva
por ello para aprovechar sus semillas, que se utilizan como alimento.
Es comúnmente confundida con el chan (Hyptis suaveolens), ambas pertenecen a la
misma familia pero no a la misma tribu y su composición nutricional es diferente.
Descripción
Es una planta herbácea anual de hasta 1 m de altura y presenta hojas opuestas de 4-
8 cm de largo por 3-5 cm de ancho. Las flores son hermafroditas, entre purpúreas y
blancas, y brotan en ramilletes terminales. La planta florece entre julio y agosto en
el hemisferio norte; al cabo del verano, las flores dan lugar a un fruto en forma
de aquenio indehiscente cuya semilla es rica en mucílago, fécula y aceite; tiene unos
2 mm de largo por 1,5 mm de ancho, 1 mm de alto y es ovalada y lustrosa, de color
pardo-grisáceo a rojizo.
Cultivo
Prefiere suelos ligeros a medios, bien drenados, no demasiado húmedos; como la
mayoría de las salvias, es tolerante a la acidez y a la sequía, pero no soporta
las heladas. Requiere abundante sol, y no fructifica en la sombra.[cita requerida]
Propiedades
La semilla de chía contiene muchos nutrientes como: proteínas, calcio, boro (mineral
que ayuda a fijar el calcio de los huesos), potasio, hierro, ácidos grasos como omega
3, antioxidantes y también oligoelementos tales como
el magnesio, manganeso, cobre, zinc y vitaminas como la niacina entre otras.[cita requerida]
La semilla contiene alrededor de 40% de carbohidratos; de estos, 30% es fibra
insoluble, 3% es fibra soluble y el resto son almidones esenciales.
En comparación con otros alimentos tiene dos veces más proteínas que cualquier
semilla, cinco veces más calcio que la leche entera, dos veces la cantidad de potasio en
los plátanos, tres veces más antioxidantes que los arándanos, tres veces más hierro
que las espinacas y siete veces más omega 3 que el salmón.[2]
Composición del aceite
Las grasas y aceites vegetales están constituidos, entre otros componentes menos
abundantes, por ácidos grasos (AG): saturados, monosaturados, poliinsaturados, etc.,
generalmente esterificados al glicerol. La composición en AG de los aceites vegetales es
una característica importante desde un punto de vista nutricional e industrial. De
acuerdo con su composición, el aceite de la semilla de chía tiene un predominio de AG
insaturados (alrededor del 75 % del total), siendo los más abundantes los ácidos oleico
(18:1, 6.9 %) linoleico (18:2, 18.8 %) y linolénico (18:3, 58.7 %), este último de la serie
omega-3.
Aún más, diversos estudios han mostrado que la semilla de chía contiene,
adicionalmente, compuestos con potente actividad antioxidante, como ácido cafeico,
miricetina, quercetina y kaemperol.
Uso
Semillas S
emillas envasadas para su venta Agua fresca de
chía, tradicional de México y Guatemala
No necesitan molienda para ser consumidas, pudiéndose añadir a batidos,
espolvorearlos sobre ensaladas, sopas, cereales, avena, o yogur, y mezclarlos en
prácticamente cualquier receta de cocción.[3]
Las semillas remojadas en agua liberan el mucílago, produciendo un líquido gelatinoso
prácticamente insípido; en México se saboriza con jugos vegetales o esencias y se
consume como bebida refrescante. Las semillas también pueden secarse y molerse
para preparar una harina fina y de sabor intenso, llamada pinole, que se consume
principalmente como dulce.
Los brotes tiernos se consumen como verdura cruda o cocida y pueden ser usados en
ensaladas.[4]
Beneficios
En los últimos años se han realizado numerosos estudios comprobando los diversos
beneficios del consumo de chía.[5]Su concentración de fibra soluble hace que absorba
una gran cantidad de agua, retrasando la absorción durante la digestión y aumentando
la sensación de saciedad, lo que contribuye a una menor ingesta de alimentos, con
estudios positivos realizados por la Universidad Autónoma de Yucatán en México[6] o
estudios realizados en la facultad de medicina de la Universidad de Ankara, Turquía. [7]
También se han estudiado y concluido beneficios para mantener los niveles de tensión
arterial y azúcar en sangre, reduciendo los factores de riesgo cardiovasculares en
pacientes hipertensos o con diabetes tipo 2.[8]
No contiene gluten, por lo que es apta para celíacos. No se conocen componentes
tóxicos en ella.[9][10]
Contraindicaciones y efectos secundarios
No hay evidencia hasta la fecha de que el consumo de las semillas tenga efectos
adversos o interacciones con fármacos. Baja la presión.[11]