Me estuvieron pidiendo por Instagram que hable de la nueva serie de Netflix,
Adolescencia. El caso que presenta es impactante, hay dudas sobre el diagnóstico de su
protagonista y la gran pregunta: ¿qué puede llevar a un adolescente a cometer un
crimen así? Y como psicóloga y especialista en investigación científica del delito, que
trabajó ocho años en la cárcel entrevistando criminales, hoy te voy a dar mi opinión
profesional. Soy Maga de Pochoclo Profiling y vamos a analizar Adolescencia: la
psicología de Jamie, los casos reales que inspiraron la serie y el grave error que podría
dañar aún más a los jóvenes que busca proteger. Antes de empezar, les aviso que este
análisis está lleno de spoilers.
Pero si eso les da igual les cuento que en esta historia conocemos a Jamie, un chico de
trece años, que es detenido por la policía y acusado del asesinato de una compañera
de curso. En el primero de los 4 episodios vemos su detención, procesamiento y
posterior interrogatorio en la comisaria. Él insiste en su inocencia, pero la evidencia
muestra lo contrario. El segundo episodio nos muestra como los detectives interrogan
a sus compañeros de escuela, develando que Jamie sufría bullying por parte de varias
personas, entre ellas la víctima. En el tercer capítulo, y para mí el mejor; donde el
plano secuencia sí se justifica por la tensión que genera, vemos la evaluación de la
psicóloga forense y como Jamie reacciona a ella. Aunque en la serie no señalan ningún
diagnóstico, su conducta revela rasgos claves de su personalidad, en los que voy a
profundizar más adelante. Finalmente, en el último episodio vemos a sus padres
tramitando el duelo y preguntándose qué hicieron mal, sin hallar una respuesta. La
pregunta central de la serie es: ¿qué llevó a Jamie a cometer este crimen? Y
Adolescencia nos da una respuesta clara: el auge de la masculinidad tóxica en las
redes sociales.
La violencia adolescente es un problema real. Probablemente si ven las noticias de esta
semana en su país, se encontrarán con más de un caso como estos. Por lo que la serie
no tardó en generar repercusiones a nivel mundial. Los medios se hicieron eco de su
mensaje. Se publicaron notas alertando sobre los peligros del movimiento incel y cómo
la masculinidad tóxica estaría corrompiendo a los jóvenes a través de internet. Incluso
el Primer Ministro de Inglaterra vio Adolescencia y anunció una iniciativa para que se
proyecte en todas las escuelas del país. ¿El problema? Bueno, es que todo el mundo
está confundiendo una ficción con la realidad. Y ya sé lo que algunos me van a decir,
que la serie es un reflejo de la realidad. Y en parte tienen razón. Según datos oficiales,
los ataques con cuchillo en el Reino Unido han aumentado en la última década y el
17,3% de los atacantes son adolescentes entre 10 y 17 años. El cocreador de la serie,
Stephen Graham, señaló en una entrevista, que después de conocer varios casos de
asesinatos de niñas cometidos con cuchillos por adolescentes, quiso explorar las
motivaciones detrás de este tipo de violencia. Al escribir la serie junto a Jack Thorne,
decidieron ser enfáticos en que este tipo de fenómeno podía darse incluso en hogares
amorosos. Con esto en mente, decidieron liberar a los padres de Jamie de cualquier
responsabilidad directa sobre las acciones de su hijo, concentrándose en lo que
consideran el "verdadero culpable": el auge de la masculinidad tóxica a través de las
redes sociales. ¿Pero realmente es esta la causa detrás de los crímenes violentos
cometidos por adolescentes? ¿Es la masculinidad tóxica en redes sociales lo que está
empujando a los jóvenes a cometer este tipo de actos?
Lo cierto es que no. Y aunque era la intención de los creadores del show, la
masculinidad tóxica no es ni siquiera la causa del crimen de Jamie. Esto se hace
evidente en el tercer episodio, cuando vemos la evaluación psicológica de Jamie. La
serie sugiere que Jamie tenía problemas de autoestima, sufría bullying por parte de la
víctima y tenía una visión distorsionada de la masculinidad. Sin embargo, este último
punto parece más un sesgo de confirmación por parte de la psicóloga, quien guía las
preguntas de manera que refuercen sus propias creencias, en lugar de permitir que
Jamie se exprese libremente y sin prejuicios. Así, este joven, que se siente alienado y
tiene baja autoestima, encuentra en las redes sociales una comunidad de incels que lo
valida. Debido al bullying sufrido por parte de Katie, su resentimiento hacia las mujeres
crece, y cuando se presenta la oportunidad de confrontarla a solas, responde de
manera desproporcionada ante una nueva agresión y termina asesinándola. La
misoginia llevada al extremo más trágico posible. Sin embargo, hay mucho más para
analizar.
En primer lugar, cuando la psicóloga llega a la entrevista, Jamie no parece estar
afectado emocionalmente por estar privado de libertad y a punto de enfrentar un
juicio por asesinato. No se le ve angustiado ni con miedo, incluso después de haber
estado envuelto en una pelea recientemente. Es más, hasta lo vemos un poco
encantador. Cuando se le pregunta por el caso, niega toda participación y dice que el
video en donde se le ve claramente apuñalando a la víctima son “fake news”. No
muestra culpa ni remordimiento y parece carecer de empatía. Además, se le ve
agresivo e impulsivo. Hay intentos de manipulación e incluso muestra signos de
sadismo al disfrutar de incomodar a su evaluadora. Estos comportamientos pueden ser
indicativos de varios problemas psicológicos, incluyendo rasgos asociados a la
psicopatía infantil. Podemos identificar varios de estos indicadores en la Escala de
Psicopatía Infantil, que mide el riesgo que un niño o adolescente tiene de desarrollar
una psicopatía en la adultez. Sin embargo, es importante destacar que este es un
análisis simplificado, y en la realidad, llegar a un diagnóstico así requiere un examen
más profundo y detallado. Es importante subrayar que los psicópatas no discriminan
entre hombres y mujeres; desprecian toda forma de vida. Ven a las personas como
medios para fines personales, sin importar el género de la víctima. Por lo tanto, si nos
basamos en la hipótesis de los rasgos psicopáticos de Jamie, la justificación de la
masculinidad tóxica en las redes como factor determinante para su crimen queda
bastante reducida. Sobre todo cuando consideramos que la psicopatía está
influenciada por una combinación de factores biológicos, como la herencia genética y
alteraciones cerebrales; factores psicológicos, como el trastorno disocial; y factores
ambientales, como el abuso, la negligencia infantil y la exposición a entornos violentos
o delictuales.
En general, nuestra conducta está influenciada por una compleja interacción de
factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales. Por eso, cuando analizamos
los crímenes reales que inspiraron la serie Adolescencia, nos damos cuenta de que
ninguno de ellos puede explicarse por una única causa. Los casos que inspiraron la
serie se centran principalmente en tres tragedias:
La primera es la de Logan MacPhail, un joven de 16 años que asesinó a su exnovia de
15. Después de que ella rompió con él, la acosó durante meses. Finalmente, cuando
ella lo rechazó, la mató. El peritaje psicológico reveló que Logan era autista, tenía un
bajo coeficiente intelectual y serios problemas de regulación emocional. Además,
sufrió abuso durante su infancia.
El segundo caso es el de Hassam Sentamu, de 17 años, quien apuñaló a la amiga de su
exnovia después de que ambas se burlaran de él. Hassam llegó al Reino Unido desde
Uganda cuando tenía 3 años, y a los 12 fue colocado en un hogar de acogida tras sufrir
graves maltratos por parte de sus padres. Durante este período, mostró reiteradas
conductas violentas con armas blancas, tanto contra animales como contra otros
chicos. También amenazó con suicidarse. El peritaje psicológico lo diagnosticó con
autismo.
Finalmente, el caso de Axel Rudakubana, de 17 años, es el más macabro. Axel asesinó a
tres niñas de 9, 7 y 6 años en una academia de danza. Había sido víctima de bullying
severo en la escuela debido a sus orígenes africanos, lo que derivó en problemas
sociales y de conducta. A los 13 años fue expulsado por llevar un cuchillo a la escuela.
Desde entonces, estuvo involucrado en actividades violentas y fue procesado múltiples
veces por cargos de agresión y posesión de armas blancas. Ingresó a un programa de
salud mental donde, sorprendentemente, también le diagnosticaron autismo. Se alertó
al programa de contra terrorismo por sus ideas violentas, pero abandonó la terapia un
año antes del ataque. Tras los asesinatos, la policía encontró en su habitación armas
blancas, materiales para fabricar armas biológicas y manuales terroristas de Al Qaeda
para perpetrar ataques con cuchillos.
Estos tres casos nos muestran que la violencia adolescente no puede reducirse a un
solo factor. Al hacerlo, como están haciendo los medios basándose en Adolescencia,
estamos invisibilizando problemas más profundos, como los abusos y maltratos en la
infancia, la segregación y el aislamiento social, la xenofobia, el bullying escolar y los
problemas de salud mental. Estos chicos son culpables de sus crímenes, pero también
son la manifestación de lo que sucede cuando no existe una familia, una sociedad o un
sistema de salud pública que se haga cargo de las alarmas que exhiben antes de
cometer actos tan atroces. (comentario autismo?).
Con estos antecedentes, me surge una duda: si nosotros, en Pochoclo, pudimos
encontrar esta información, ¿por qué los creadores de la serie, que expresaron su
preocupación por entender el origen de la violencia adolescente, eligieron el factor
menos probable: la masculinidad tóxica y Andrew Tate? La respuesta probablemente
radica en una intención legítima de evitar alimentar los discursos xenófobos que
proliferan en distintas partes del Reino Unido y Europa, y que suelen fortalecer a
grupos de corte fascista o neonazi. Imagina si, en lugar de Jamie, el joven en la serie
hubiera sido un musulmán cometiendo un crimen inspirado por un manual de Al
Qaeda. Es un tema complejo, pero lo cierto es que los adolescentes en todo el mundo,
sin importar el género, están actuando con violencia. Hombres contra mujeres,
mujeres contra hombres, mujeres contra mujeres, y hombres contra hombres. Algunos
se radicalizan a través de grupos terroristas islámicos, otros lo hacen a través de
ideologías nazis. Ya sea por riña, venganza o delitos, la violencia se da de formas
diversas y no se puede señalar a un solo culpable. Sin embargo, para que la serie
tuviera un enfoque claro y funcional, tuvo que simplificar esa complejidad, y la
masculinidad tóxica apareció como el factor más adecuado. El problema comienza
cuando los medios de comunicación, y en especial los políticos, empiezan a ignorar la
realidad y a tomar decisiones basadas en ficciones. Si nos quedamos con una
explicación simplista, como la que presenta la serie, nos impedimos como sociedad
abordar los problemas reales que enfrentan los jóvenes. Porque mientras buscamos
una causa sencilla para un problema tan complejo, seguimos sin hacer nada concreto
para evitar que estos crímenes se repitan.