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LIBRETO

ESCENA 1: Campamento Griego

ACTO I:

NARRADOR: Hace ya diez años que los griegos sitiaron Troya. En el campamento aqueo,
una peste mortal cae sobre los soldados.

CRISES: Oh por favor devolvedme a mi hija, Criseida. Soy sacerdote de Apolo y traeré
bendiciones si me escucháis.

AGAMENÓN: ¡Largo de aquí, viejo! Criseida es mía. ¡No me amenaces con tus dioses!

AGAMENÓN: ¡Jamás! Esta esclava es mía por derecho.

CRISEIDA: ¡Padre....!

CRISEIDA: ¡Dios Apolo, escucha a mi padre! ¡Detén este castigo!

CRISEIDA: ¡No deseo ser motivo de desgracia!

CRISES: ¡Oh Apolo, dios luminoso, escucha mi súplica! ¡Haz justicia, por favor!

APOLO: ¡Que la peste castigue a los impíos!

AFRODITA: ¡El dolor de una hija clama al cielo, y no será ignorado!

ACTO II

AQUILES: ¡Basta! Devuelve a la joven y apacigua a los dioses.

AGAMENÓN: Si devuelvo a Criseida... ¡me quedaré con Briseida!

(AQUILES enmudece de ira. Entra BRISEIDA, asustada.)

AQUILES: No es culpa tuya. Pero no volveré a luchar con estos hombres.

(BRISEIDA es llevada. AQUILES se aleja.)

BRISEIDA: ¡Todo esto es injusto! ¡Solo quiero volver a casa!

AFRODITA: Los hombres juegan con pasiones que no entienden. Y nosotras, las diosas, lo
sufrimos también.

AFRODITA: Cómo he de sufrir por ser tan bella y deseada sin poder ser amada de verdad.

ACTO III
TETIS: Hijo mío, calma tu corazón. Hablaré con Zeus para que los troyanos ganen. Solo así
verán cuánto te necesitan.

AQUILES: No es justo, madre. Yo he sido el verdadero vencedor y aquel que es capaz de


llevar a todos ellos hacia la victoria.

AQUILES: ¡Agamenón me las va a pagar! ¡Cómo hoza humillarme de tal manera!

TETIS: Lo sé hijo mío, he de entender las inquietudes de tu corazón. Permíteme dirigirme


ante mi padre y explicaré tu situación.

TETIS: Has de mantener la calma, por favor, no debes permitir que se te oscurezca el alma
por tales actos.

ATENEA: ¡No abandonaré a los griegos! ¡Lucharé por el equilibrio y la razón!

AFRODITA: El equilibrio no siempre entiende de amores rotos ni corazones heridos...

ATENEA: ¡Oh Aquiles, guerrero de furia incontenible! El orgullo es arma de doble filo. Tu
rabia puede volverse contra ti y contra los tuyos.

AQUILES: ¿Y qué me queda, Atenea? ¿Honor? ¡Me han despojado de él!

AFRODITA: (Interrumpe) Tu valor no vive en los premios ni en la aprobación de un rey. Vive


en tus actos, en el respeto que los dioses y los hombres te tienen.​
Has ganado mil batallas, ¿y ahora dejarás que un insulto defina tu nombre?

AQUILES: ¿Y qué debo hacer? ¿Volver a luchar por quien me ha traicionado?

ATENEA: No por él, sino por los que creen en ti. Por tus hermanos de armas. No dejes que
Troya cante victoria por tu silencio.

AFRODITA: Deja que hable el corazón también, Atenea. No todo se gana con estrategia.
Paris lucha por amor, como Héctor por su hogar.

ATENEA: Amor sin justicia es capricho. La guerra no se gana con besos robados, sino con
honor defendido.

AFRODITA (sonríe): Entonces veamos quién guía mejor a los suyos: ¿la sabiduría o el
deseo?

TETIS (a Aquiles): Hijo mío, el mundo de los dioses también se divide... tú debes elegir tu
camino.

ACTO IV

TETIS: Oh Zeus, favorece a los troyanos hasta que mi hijo sea honrado.
ZEUS: Eso se me ha de complicar, ya que Atenea y Hera se han de rebelar en mi contra si
actúo de tal forma.

TETIS: Por favor, oh gran Zeus, solo usted es capaz de aliviar los males de mi hijo, siendo
usted aquel quien haga entrar en razón que se ha de necesitar la presencia de Aquiles para
la victoria.

ZEUS: Lo haré, aunque Atenea y Hera me desafíen. Que los hombres se enfrenten, y el
destino hable.

ESCENA 2: Muros de Troya

ACTO I:

NARRADOR: Frente a las puertas de la ciudad. Paris y Menelao discuten mientras los
troyanos observan desde lo alto de las murallas. Llega un emisario griego con una
propuesta donde propone un fin a esta guerra sangrienta. Que los hombres no mueran por
el capricho de un solo amor. Que Paris y Menelao se enfrenten en duelo.

PARIS: Que vas a decirme Menelao, que nuestras espadas decidan el destino de Helena.

(Se oyen gritos de euforia de los soldados.)

MENELAO: Una sola vida por miles... Es justo. Que se oigan las palabras de Paris.

PARIS: Acepto. Si la victoria es mía, Helena seguirá siendo mi esposa. Si caigo… ella
volverá con los aqueos.

MENELAO: Entonces que los dioses juzguen. Que se prepare el campo. El destino de Troya
y Grecia dependerá de un duelo.

ACTO II

NARRADOR: En la llanura troyana. PARÍS y MENELAO están frente a frente. Soldados


griegos y troyanos observan mientras la feroz batalla se ha de realizar.

MENELAO: ¡Devuélveme a Helena, ladrón cobarde!

PARÍS: ¡Pelearemos por ella! ¡El vencedor la tendrá!

(Pelean hasta que MENELAO derriba a PARÍS.( Voz de AFRODITA retumba.))

AFRODITA: ¡Mi protegido no morirá!

(PARÍS es envuelto y desaparece. HELENA aparece en las murallas, contemplando.)

HELENA: ¿Qué hago aquí? ¿Fui yo la causa de esta guerra? Tanta muerte… ¿por mí?
PARÍS: Helena… viví solo para verte una vez más. El amor que nos une justifica cada
riesgo.

HELENA: ¿Amor, dices? ¿Qué clase de amor destruye hogares y cubre la tierra de sangre?
¿Qué clase de amor necesita a una diosa para no morir?

PARÍS: No hables así. Viniste conmigo por voluntad. Lo nuestro fue real…

HELENA: ¿O fui hechizada? ¿Fui libre de elegir… o solo fui un premio para ustedes?

AFRODITA: Helena, no dudes de lo que el corazón quiso. Fuiste elegida para amar, para
inspirar la belleza en medio de la guerra.

HELENA: ¿O fui usada como un peón? ¿Por qué no me dejaste decidir mi destino? ¿Por
qué sembraste el caos en mi nombre?

AFRODITA: ¡No te atrevas a culpar al amor! Tú seguiste mi llamada. Tú sentiste el deseo.


¿Ahora quieres renunciar?

HELENA: ¡Quiero paz! ¡Quiero que esto termine! No deseo más sangre derramada por un
amor que quizás nunca entendí.

HELENA: No sé si alguna vez fui dueña de mi corazón… pero sé que esta guerra ya no la
quiero cargar.

ACTO III

NARRADOR: La paz fue breve. Sin embargo, la batalla regresa con furia.

SOLDADO GRIEGO: ¡Trampa! ¡Esto no es un duelo justo!

AGAMENÓN: Entonces, a la guerra. Si no son capaces de respetar el juramento sagrado,


todos moriréis.

AGAMENÓN: Todos los troyanos que tanto nos temeis serán derrotados por mis hombres.

(Se oyen gritos de los soldados)

SOLDADO GRIEGO: ¡Trampa! ¡Trampa! ¡Trampa!

Acto IV:

HÉCTOR: ¡Resistan! ¡Por Troya y nuestros hijos!

(Entra ANDRÓMACA con su hijo.)

ANDRÓMACA: No vuelvas, Héctor. Sueño cada noche tu muerte.

HÉCTOR: Si he de morir, que sea por los míos. ¡Adiós, mi amor!


ANDRÓMACA: Por favor, no lo hagas. Escapémonos y vayámonos lejos de toda esta
locura.

HÉCTOR: Tú no me has de entender amada mía. Mi destino está escrito por los dioses, y
he de estar agradecido de morir como un guerrero. ¡Cuidate, amada mía!

(Andrómaca se queda llorando en las puertas de Troya)

Escena 3: Campamento de Aquiles

Acto I:

NARRADOR: Lo que no sabían los Griegos es que estaban en desventaja por culpa del
mismísimo Zeus….

SOLDADO GRIEGO: ¡Hemos de perder por falta de Aquiles!

AGAMENÓN: No hemos de necesitar a ese ingrato.

SOLDADO GRIEGO: Agamenón, por favor, nuestros hombres han de morir sin Aquiles.

AGAMENÓN: ¡Retirada! ¡Hemos de volver!

AGAMENÓN: ¡Soldados! ¡Sin Aquiles, estamos perdidos! Han de dirigirse y pedirle que
vuelva.

Acto II

SOLDADO GRIEGO: Vuelve, héroe. Grecia te necesita.

AQUILES: Nada de lo que ofrezcan curará esta ofensa.

SOLDADO GRIEGO: Por favor, Aquiles, toda Grecia estará perdida sin ti.

PATROCLO: Por favor, amigo mío, Agamenón se ha dado cuenta de su error y pide tu
regreso.

AQUILES: ¡Tonterías! Ese maldito no ha de conocer ni sus propios pies como para venir a
decir todo eso.

AQUILES: No me han de molestar más.

SOLDADO GRIEGO: Está bien, Aquiles, volveremos sin tu presencia….

ACTO III:
(PATROCLO suplica a AQUILES que lo deje luchar.)

PATROCLO: Dame tu armadura. Quizá crean que eres tú.

AQUILES: ¿De qué estás hablando?

PATROCLO: Si tú no has de participar yo me presentaré en tu nombre y guiaré a los


griegos.

AQUILES: Está bien, pero no has de enfrentar a Héctor.

Acto IV:

(PATROCLO entra en combate.)

(Gritos de euforia de los soldados)

SOLDADO GRIEGO: ¡Mirad! ¡Aquiles ha vuelto con nosotros! ¡Hemos de ganar!

HÉCTOR: Todos ustedes tenéis que retroceder, yo iré contra él aunque mi muerte sea
asegurada.

ACTO V:

NARRADOR: Tras una poderosa pelea sorprendentemente Héctor es vencedor hasta que
se da cuenta de su muy grave error.

HÉCTOR: Este no es Aquiles. ¿Que ha pasado?

HÉCTOR: Es Patroclo, el amigo de Aquiles.

HÉCTOR: Él ha de venir a por mí..

ACTO VI:

NARRADOR: La noticia llega hasta oídos de Aquiles y este se llena de rabia por esta.

(Aquiles enojado)

AQUILES: ¡AGHH! ¡Todo ha de ser mi culpa!

AQUILES ¡Iré a vengarte amigo mío!

ACTO VII:

AQUILES: NO…, no,no,no,no. ¡¡NO!!


(Aquiles llora con furia)

AQUILES: ¡¡¡HÉCTOR!!!

AQUILES: ¡¡¡HÉCTOR!!!

AQUILES: ¡¡¡Venid para acá DESGRACIADO!!!

AQUILES: ¡¡¡Tú has de pagar con tu sangre y alma, maldito!!!

Escena 4: Campo de batalla Troyano

Acto I:

NARRADOR: Aquiles destrozado, se presenta en el campo troyano para buscar a Héctor y


vengar a su querido amigo.

AQUILES: ¡¡¡HÉCTOR!!!

AQUILES: ¡¡¡HÉCTOR!!!

AQUILES: ¡Vine por lo que me corresponde! ¡Tu inmunda cabeza!

(Héctor ingresa tras su llamado)

HÉCTOR: Sabía que vendrías a por mí.

AQUILES: ¡Voy a matarte!

HÉCTOR: Venid a por mí.

NARRADOR: Muchos esperaban un cambio en este encuentro. Sin embargo, todos hemos
de saber desde un inicio quien ha de ser el vencedor.

Acto II:

(ANDRÓMACA recibe la noticia. Grita de dolor y abraza a su hijo.)

ANDRÓMACA: ¡No, basta! ¡Por favor, parad esto!

(Andrómaca se echa a llorar)

HÉCTOR: Amada mía….

(Aquiles le inserta la lanza a Héctor)

ANDRÓMACA: ¡¡NOOO!!
HÉCTOR: Por favor…. dame un funeral digno y entrega mi cuerpo a mi padre…

AQUILES: Tú no mereces mi piedad.

Acto III:

NARRADOR: La mismísima Andrómaca va y se dirige por el cuerpo de Héctor para poder


darle un funeral digno a su amado.

ANDRÓMACA: Por favor, Aquiles. Hazme el favor de tener el cuerpo de mi amado para que
pueda ser llevado al más allá.

AQUILES: ¿Y por qué yo he de hacer eso?

ANDRÓMACA: Por favor, te lo pido de rodillas. Solo eso te venimos a pedir, escucha tu
corazón. Ya has obtenido tu venganza, ¿qué has de desear?

AQUILES: Está bien. Pero todos ustedes no me teneis que volver a molestar.

ANDRÓMACA: Muchas gracias, gran Aquiles

NARRADOR: Y así ha de concluir esta obra de la gran ira de Aquiles, muchas gracias
queridos espectadores.

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