Temario de lengua castellana y literatura Tema
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TEMA 35. DIDÁCTICA DE LA LITERATURA. LA EDUCACIÓN LITERARIAi.
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INTRODUCCIÓN, breve repaso histórico
La Didáctica de la Literatura, integrada dentro de la Didáctica de la Lengua, es una disciplina
científicamente joven, que surge a finales de los años setenta, cuando se pone en evidencia que los
modelos pedagógicos tradicionales para la enseñanza de la lengua y la literatura vigentes desde el
siglo XIX no tenían validez en una sociedad moderna y ante la necesidad de dar soluciones válidas a
problemas concretos en los procesos de aprendizaje lingüístico y literario. La Didáctica de la Lengua
y Literatura se constituye como un área de conocimiento independiente en la Universidad Española en
1986 y, como toda disciplina joven, ha tenido que establecer sus límites con relación a otras
disciplinas que tratan cuestiones próximas, ha tenido que definir su campo de actuación, sus enfoques
metodológicos y líneas de investigación, dando como resultado una disciplina que, su bien aún se
halla en fase de conceptualización, se ha consolidado como una disciplina científica con múltiples
expectativas.
La Didáctica de la Literatura está fundamentada a partir de la confluencia de las aportaciones
de diversas disciplinas, que más tarde revisaremos, en las que, por una parte, se delimita el concepto
de literatura como instrumento social; y, por otra, se conocer cómo se desarrollan los procesos de
aprendizaje. Es un área, pues, que se ha ido definiendo a partir de las aportaciones de diversas
disciplinas y se ha convertido en catalizador entre los procesos científicos y los procesos psicológicos
del aprendizaje, siendo el medio para que el docente pueda llevar a cabo la necesaria transposición
que convierta los contenidos científicos de disciplinas específicas en didácticos y de estar forma que
puedan ser aprendidos de manera significativa por el alumno y favorezcan su desarrollo lingüístico.
La mayoría de los autores coinciden en señalar como fin último de la didáctica de la literatura,
la intervención en la identificación de los problemas relacionados con la enseñanza y el aprendizaje de
la literatura, mediante la investigación en la acción, y en la presentación de propuestas válidas para
solucionarlos a partir del análisis de los condicionantes implicados en el proceso didáctico.
El aporte de las teorías literarias
Ya hemos dicho que las bases de la Didáctica de la Literatura se han de buscar en la
concurrencia e interrelación de las más diversas y recientes corrientes lingüísticas literarias y
psicopedagógicas, las cuales ha hecho importantes aportaciones a nuestra disciplina, que las han
asumido u adecuado a sus fine específicos. En cuanto al aporte de las teorías literarias, lo primero que
debemos anotar es que a lo largo de la historia de la teoría literaria hemos asistido al desplazamiento a
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través de los distintos elementos implicados en el proceso comunicativo. Así, pasamos de un enfoque
historicista, centrado en el emisor – autor, en el que el aprendizaje se realiza de forma mecánica
expositiva y memorística, por lo que no resulta significativo ni constructivo; a un enfoque centrado en
el texto, en el análisis y comentario de texto, en la disección del mismo hasta sus más mínimos
elementos en diferentes niveles lingüísticos y el establecimiento de relaciones entre los diferentes
elementos hasta desentrañar el sentido último del texto.
En cambio, los actuales enfoques teóricos se centran en el receptor (oyente o lector), en su
implicación en el fenómeno de la recepción del texto y en la construcción de su intertextualidad. Las
diversas teorías literarias de las últimas décadas han hecho importantes aportaciones a la Didáctica de
la Literatura, de las que podemos extraer algunas consideraciones respecto a cuáles son los actuales
enfoques que presiden la enseñanza de la literatura, que por supuesto están íntimamente unidos a los
de la lengua: 1. El texto se convierte la unidad comunicativa fundamental del lenguaje y acto de habla
completo, con una finalidad pragmática y una estructura determinada. 2. Los textos literarios no
presentan propiedades retóricas espaciales ni responden a su concepto universal de la literatura, sino
que suponen un uso social de la comunicación, regido por unas convenciones específicas que regulan
la interacción cooperativa del lector y el texto. 3. Entre los conceptos complementarios al texto que se
convierten en objetivo de enseñanza destaca el componente de intertextualidad. 4. El receptor del
texto pasa a ser el verdadero protagonista y quien en definitiva da sentido al texto. 5. La lectura es un
proceso complejo, dinámico e interactivo y 6. El desarrollo de la competencia literaria, que permita al
receptor llevar a cabo este proceso se convierte en el objetivo fundamental de la enseñanza. Esta
competencia incluiría tanto el dominio de estrategias de comprensión como de expresión textual.
El aporte de la psicolingüística y la psicología del aprendizaje
Por otro lado, es evidente la importancia que para la Didáctica de la Literatura tienen las
informaciones extraídas de la fuente psicológica, dada su incidencia en los procesos de aprendizaje y
desarrollo del alumnado y su utilidad para la selección y secuenciación de los contenidos.
Especialmente son importantes las aportaciones de la psicolingüística y de la psicología del
aprendizaje. De ambas se desprenden importantes principios que deben tenerse en cuenta en los
procesos de intervención en Didáctica de la Literatura: 1. La necesidad de partir del nivel de
desarrollo del alumno, el desarrollo sigue una serie de periodos con características cualitativas que
condicionan las experiencias que la escuela ofrece a los niños y que deben respetarse u potenciarse
mediante la intervención didáctica. 2. La necesidad de asegurar aprendizajes significativos: el
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aprendizaje exige que se produzca una conexión o integración entre los conocimientos previo, que los
alumnos han construido durante las experiencias previas y los nuevos conocimientos de manera que
las estructuras cognitivas se éstos se amplíen y modifiquen. 3. Favorecer el aprendizaje autónomo y la
actividad del alumno: el alumno debe ser capaz de aprender por sí solo.
También de los fundamentos pedagógicos se pueden extraer principios metodológicos
generales sobre los que deberá basarse la educación: la motivación, la explicitación de los
conocimientos previos para a partir de ellos establecer conexiones con los nuevos conocimientos; la
funcionalidad de los aprendizajes: de forma que no aprendido pueda ser transferido a nuevas
situaciones; y la actividad del alumno que se convierte en creador de sus propios aprendizajes.
La finalidad de la didáctica de la literatura
Ya se dijo que la investigación en la didáctica de la literatura debe perseguir una doble
finalidad: la intervención eficaz en la resolución de los problemas detectados y el conocimiento y
comprensión de cómo se desarrollan los procesos de adquisición lingüística y literaria en contextos
concretos. En la Didáctica de la Literatura es imprescindible que exista un enlace entre la teoría y la
práctica, enlace que se realiza a través de la investigación y la reflexión sobre la acción.
Métodos de investigación
Los métodos de investigación, siguiendo a Noguerol en Investigación y didáctica de la lengua
y la literatura, siguen dos líneas fundamentales entre las que no tiene que existir oposición sino más
bien complementariedad: el método cuantitativo: de carácter empirista se basa en la cuantificación
estadística da datos extraídos de un grupo grande representativo mediante encuestas y cuestionarios y
el método cualitativo, se basa en la interacción del investigador con la realidad y la observación,
comprensión y descripción del descubrimiento en un pequeño grupo mediante la observación y las
entrevistas directas.
En cuanto a las fases de la investigación en didáctica de la literatura serían: 1. la
identificación y conceptualización de los problemas, el análisis de las condiciones de la intervención
didáctica u la elaboración de propuestas didácticas. Añadamos para terminar este punto los ámbitos y
líneas de investigación que se exploran en la actualidad: investigación teórica centrada en la
fundamentación epistemológica; investigación centrada en los procesos de enseñanza y aprendizaje de
la literatura; la investigación centrada en la metodología, recursos, materiales y estrategias utilizadas;
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investigación centrada en lo contextos socio lingüísticos que condicionan la comunicación;
investigación centrada en las creencias de profesores y alumnos y su influencia en el proceso de
enseñanza; investigación centrada en los objetivos que la sociedad persigue a través de las enseñanzas;
investigación centrada en los contenidos que son objeto de aprendizaje.
Antes de entrar de lleno a tratar los enfoques actuales en la educación literaria propuestos por
la Didáctica de la literatura y basados en las aportaciones científicas que brevemente hemos revisado
de las teorías literarias y psicopedagógicas, es necesario revisar sucintamente los métodos
tradicionales que se han venido aplicando en la enseñanza de la literatura a través del tiempo.
En primer lugar el modelo retórico que en las prácticas educativas consistió en el aprendizaje
de un amplio repertorio de figuras y reglas y en la imitación de los clásicos: la lectura de los textos
clásicos grecolatinos se convertía en modelos del buen decir y del buen escribir. En segundo lugar, el
modelo historicista se basaba en el conocimiento memorístico de la historia de la literatura en orden
cronológico desde sus orígenes hasta nuestros días. Este enfoque historicista en la enseñanza literaria
es el que ha prevalecido hasta los años setenta y aún en la actualidad en algunos manuales de
Bachillerato sigue presente esta huella. En tercer lugar, el modelo textual, basado en el comentario de
textos como medio para desarrollar las habilidades comprensivas de los lectores y para desarrollar su
competencia literaria. Su vigencia llega hasta la actualidad.
Este enfoque metodológico que nace en los años sesenta está justificado, según Colomer, La
Didáctica de la Literatura: temas y líneas de investigación e innovación, por los siguientes motivos:
1. La nueva organización de las sociedades postindustriales, con una fuerte explosión demográfica y
una progresiva necesidad de ampliar el periodo de escolarización de todos los ciudadanos. La
extensión de la etapa secundaria mostró las dificultades de mantener un modelo de enseñanza
concebido para los sectores minoritarios de la población.
2. La necesidad de adoptar una visión funcional de la lectura y, por lo tanto, el fin de la enseñanza
literaria como eje de configuración de los aprendizajes.
3. LA multiplicación de las obras literarias en la nueva sociedad de consumo, la internacionalización
de la cultura e incluso la evolución de las tendencias artísticas hacia el énfasis en la intertextualidad,
hicieron estallar de idea de que unas pocas referencias ordenadas, valoradas y comunes para toda la
población.
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Es necesario hacer referencia, en el caso de que existiera, muy brevemente al plan de fomento de la lectura.
Variable según las Comunidades Autónomas.
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4. La literatura pasó a verse como un bien cultural de acceso común, libre, diversificados, autónomo y
se acentuó su valor como placer inmediato.
5. La enseñanza literaria, y la propia literatura, pasó a verse como sinónimo de cultura en una sociedad
en la que la selección de las élites pasaba a manos de la ciencia y la tecnología y donde la transmisión
de modelos de conducta hallaba un poderoso canal en el desarrollo de los mass media.
Se sustituyó pues la idea de una información a transmitir – los datos y los juicios de valor
sobre las obras – por la de competencia literaria que había que desarrollar. Ello conlleva naturalmente
la presencia de textos en las aulas y el acceso directo a ellos por parte del lector – aprendiz- mientras
que el análisis científico de los textos a través del comentario explicativo del enseñante parecía el
instrumento didáctico más apropiado para revelar la literariedad de las obras y la función poética del
lenguaje.
Puede afirmase que en la práctica ha venido funcionando como un modelo superpuesto al
modelo historicista decimonónico. Algunos de sus elementos como la formación de la competencia
literaria o el acceso al texto continúan sólidamente consolidados en la didáctica actual.
A partir de la década de los ochenta, los enfoques en la enseñanza de la Literatura han
centrado su atención por el proceso de comprensión y por los procesos de construcción del
pensamiento cultural y de la intertextualidad; en consecuencia, el concepto tradicional de enseñanza
de la literatura ha dado paso al de la formación literaria asado en el proceso activo de aprendizaje de
los alumnos. El interés se desvía del texto literario al proceso de lectura y a la búsqueda de estrategias
didácticas más adecuadas para desarrollar en el alumnado hábitos de lectura que le sirvan al desarrollo
de su competencia literaria. Pretende también despertar el placer y el disfrute de la lectura. Se
considera además a la literatura como un instrumento social con una finalidad funcional, utilizado por
los individuos para interpretar la realidad y dar sentido a su propia experiencia en el contexto cultural.
Las consecuencias didácticas que se extraen del cambio de enfoques se pueden resumir en
tres puntos: el primero, el punto de partida para el desarrollo de la educación literaria del alumno es el
acceso al texto, su comprensión y el placer obtenido de su lectura; el segundo que los talleres
literarios, la escritura literaria, la experimentación y recursos literario por parte del alumnado se
convierten en fórmulas de aprendizaje en las que están presentes conceptos procedentes de la
psicología cognitiva como actividad, juego, expresión y creatividad. Y tercero, la revitalización de
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actividades de interpretación oral, como la dramatización, la recitación o la lectura en voz alta, como
formas de desarrollo de expresión oral y de actividad estética compartida con los demás.
De este último punto se derivan tres consecuencias didácticas más: la atención a la enseñanza
de otros códigos no verbales de comunicación no contemplados en la enseñanza tradicional como la
mímica o la expresión corporal; la atención al libro como objeto de consumo con atención a los
procesos de producción y difusión social del texto literario y la valoración del libro como objeto de
consumo cultural y conocimiento de catálogos, colecciones, lista de éxitos editoriales...
Dicho todo esto, el objetivo de la educación literaria será, pues, la formación de lectores
competentes, con una aceptable competencia literaria, como un aspecto del desarrollo de su
competencia comunicativa a través del uso de la literatura como formas específica y estética de
comunicación. Se contempla así igualmente el desarrollo de estrategias de comprensión como de
expresión, no sólo del desarrollo de hábitos de lectura, sino también de formas expresivas de escritura
mediante la manipulación de formas lingüísticas o mediante la imitación de modelos consagrados por
la tradición literaria como formas para el desarrollo de la creatividad.
Respecto a la metodología para la educación literaria, no hay unanimidad en cuanto al
método más adecuado: la diversidad de enfoques ha sido una de las características de las últimas
décadas, pues en didáctica no hay un método único, ni un método mejor o pero, sino distintos caminos
y formar de plantear la acción docente para conseguir unos determinados objetivos que el profesor
tiene que adecuar al contexto concreto en que desarrolle su práctica docente y al objetivo que pretenda
conseguir.
Sin embargo, entre las distintas opciones metodológicas, hay dos que se convierten en
paradigma de lo que ha venido siendo la enseñanza tradicional y de los que supone un nuevo enfoque.
La primera centrada en la figura del proceso, de carácter puramente transmisor y unilateral, en la que
el profesor es el único centro de atención y el alumno se convierte en un elemento pasivo; y la
segunda, centrada en el alumno y el proceso de investigación en el aula, convierten a éste en el
verdadero protagonista de su aprendizaje, mientras que el profesor es el planificador, organizador y
coordinador del proceso.
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Los actuales enfoques metodológicos que impregnan los currículos se orientan por una
metodología que busca la práctica y la indagación del alumno y la construcción del conocimiento por
parte de éste, aunque sin despreciar la posibilidad de utilizar en determinados momentos,
especialmente en la presentación de algunos contenidos, el método expositivo.
Se pueden concretar también algunos de los principios metodológicos, del enfoque actual,
para formar a un lector literario, a saber: la experimentación de la comunicación literaria por parte de
los alumnos mediante la creación de situaciones que hagan percibir la literatura como una situación
comunicativa real y compartida: la utilización de textos adecuados que respondan a los intereses del
alumno; la implicación y respuesta de los lectores, tras la adecuada motivación que les despierte el
interés y el gusto por la lectura: la interpretación compartida a través de la lectura individual y
también la interpretación y cometario público y la construcción compartida en el aula; la progresión e
interpretación más complejas durante los distintos estadios y niveles educativos; el diseño de
actividades favorecedoras de la lectura que la relacionen con los conocimientos previos del lector y
favorezcan la comprensión lectora. La interrelación entre las actividades de recepción, reflexión y
producción literaria, sin olvidar el placer que provoca la lectura.
Dado que el objetivo fundamental de la educación literaria en secundaria es despertar el placer
y el gusto por la lectura a través del conocimientos de textos y los contextos culturales en los que estos
se han producidos, además de producir de textos de intención literaria, es obvio que la metodología
deberá centrarse en los textos como fuente de actividades y utilizar una metodología activa de
animación a la lectura y de creación textual.
Las estrategias deberán basarse en: el desarrollo del hábito de la lectura, se dará importancia a
la comprensión e interpretación de los textos, se contemplará como literatura los textos de tradición
oral que pueden ser un importante recurso para conocer y valorar una parte importante de la cultura
popular, así como para reflexionar sobre las variedades dialectales, y sobre la conservación y
transmisión; se fomentará la producción de textos que impliquen el desarrollo de la creatividad del
alumno: se seleccionarán textos atendido a su calidad literaria y a los intereses se los alumnos: se
utilizarán textos variados: libros de literatura infantil y juvenil, cómics, textos de la llamada
paraliteratura, revistas, textos literarios clásicos...
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Los recursos, instrumentos de los que nos serviremos para facilitar el aprendizaje de los
alumnos, han de ser seleccionados con atención especial, con el fin de que se adecuen a los objetivos
que se pretenden desarrollar y al tipo de actividades seleccionados para alcanzarlos, de forma que hay
coherencia entre los elementos. Podemos dividirlo en materiales impresos (libros de textos, edición de
obras de autores, antologías literarias...), materiales audiovisuales (recitaciones, adaptaciones
cinematográficas...) y materiales informáticos que servirán tanto para obtener información (bibliotecas
virtuales, enciclopedias...), como para tratarla (procesadores de textos, programas de edición de
textos...) como para la realización de actividades interactivas (hot potatoes, wen quest, etc.).
Por último, las actividades, acciones concretas de la práctica educativa en el aula, propuestas a
los alumnos durante el proceso de adquisición de los conocimientos, con el fin de que vayan
avanzando adecuadamente, han de estar propuestas en relación con objetivos y han de ser adecuadas a
los contenidos. El objetivo en ellas será que los alumnos puedan desarrollar sus destrezas discursivas y
adquirir conocimientos literarios, puedan poner en práctica técnicas de trabajo individual, desarrollen
su espíritu crítico y aprendan técnicas de investigación. Se procurará incluir actividades en las
distintas fases del proceso de enseñanza – aprendizaje, esto es: en la detección de conocimientos
previos, en el aprendizaje, desarrollo y profundización de los contenidos impartidos, durante el
refuerzo y la ampliación.
Deberá igualmente plantearse una tipología de actividades basadas en la interacción en el aula:
intercambio de opiniones, discusión, puesta en común, propuestas de trabajo cooperativo e
investigación, que favorezca la comunicación en el aula y el desarrollo del pensamiento crítico,
además de su aprendizaje para su aplicación en otras situaciones formativas.
Algunos tipos de actividades podrían ser por ejemplo: selección y organizar las ideas más
importantes de un texto, elaborar un esquema general, establecer relaciones con los conocimientos
previos, escribir, manipular o inventar textos de distinta tipología y género literario, obtener
conclusiones relevantes a partir de un texto o desarrollar trabajos de investigación sobre temas de
interés para el aprendizaje de la literatura.
CONCLUSIÓN
Reflexionar sobre la importancia de la adecuación constante de la didáctica al alumnado, a la
situación, contexto…
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BIBLIOGRAFÍA
Se puede añadir
- Criterios para la selección de libros de lectura.
- Recursos y estrategias de animación a la lectura.
- Recursos y estrategias de expresión y creación.
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