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Informe Locke

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Introducción

John Locke (1632-1704) fue uno de los pensadores más influyente del liberalismo clásico. Su
pensamiento, contemporáneo a la Revolución Gloriosa (1688), fue central para formular una
teoría política contraria al absolutismo, defensora de los derechos naturales, el gobierno limitado
y el derecho a la resistencia. Este informe tiene como objetivo presentar de manera clara y
accesible los principales conceptos del pensamiento de Locke, especialmente los desarrollados en
el Segundo Tratado sobre el Gobierno.

Contexto histórico y biografico

John Locke nació en Wrington (Inglaterra) en 1632, en una familia puritana. Su padre luchó del
lado del Parlamento durante la Guerra Civil Inglesa (1642-1649), conflicto clave que enfrentó al
poder del rey Carlos I con las fuerzas parlamentarias. Esta experiencia familiar marcó
profundamente su formación política. Estudió en Oxford filosofía, medicina y ciencias, y más
adelante se convirtió en secretario y medico del conde de Shaftesbury, líder político del partido
whig y opositor al absolutismo monárquico.

Vivio bajo el reinado de Carlos II, un período de tensión política y religiosa. El rey favorecía la
Iglesia Anglicana, pero su hermano y heredero, Jacobo II, era abiertamente católico y comenzó a
gobernar con aspiraciones absolutistas, sin consultar al Parlamento. Esto generó temor entre los
sectores protestantes y parlamentarios, quienes temían un regreso al absolutismo y a la
imposición del catolicismo. Ante la creciente tensión política y religiosa, Locke se exilió en
Holanda en 1683, en el contexto de las persecuciones a los whigs.

En 1688, ante el descontento generalizado, se produjo la Revolución Gloriosa. El Parlamento


ofreció la corona a Guillermo de Orange, un príncipe protestante casado con una hija de Jacobo II.
Guillermo aceptó, y Jacobo II huyó a Francia. Esta transición consolidó una monarquía
parlamentaria y estableció el principio de que el poder del rey debía estar limitado por la ley y
controlado por el Parlamento.

Locke regresó a Inglaterra poco después de este cambio político, en un contexto favorable a sus
ideas. Publicó sus obras más importantes entre 1689 y 1690. Murió en 1704 en Oates, dejando un
legado central en la historia del pensamiento liberal.

Contexto histórico y biográfico


Locke nació en Inglaterra, en una familia puritana. Su padre participó en la Guerra Civil Inglesa
(1642-1649) del lado del Parlamento contra el rey Carlos I, lo que marcó profundamente su
formación política. Locke estudió en Oxford, donde se relacionó con científicos y pensadores de su
tiempo. Vivió un tiempo exiliado en Holanda por sus ideas políticas hasta la Revolución Gloriosa,
que consagró una monarquía parlamentaria en Inglaterra. A su regreso, publicó sus obras más
importantes entre 1689 y 1690. Su pensamiento influyó en la Revolución Francesa y en la
Independencia de Estados Unidos.
Obras principales

Primer Tratado sobre el Gobierno Civil (1690): En esta obra, Locke critica duramente la teoría del
derecho divino de los reyes. Rechaza la idea de que el poder político sea heredado desde Adán por
mandato divino. Es una obra polémica, que tiene un tono más combativo, enfocada en desmontar
la legitimidad de los argumentos absolutistas.

Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil (1690): Aquí desarrolla su teoría política de forma
sistemática. Parte del estado de naturaleza y la ley natural, explica cómo y por qué se forma la
sociedad civil, expone el contrato social, la noción de propiedad, la división de poderes y la
legitimidad del derecho a la resistencia. Es su obra más relevante en teoría política.

Carta sobre la Tolerancia (1689): Locke argumenta a favor de la libertad religiosa y sostiene que el
Estado no debe imponer una religión oficial ni intervenir en la conciencia individual. La religión es
un asunto privado, y el poder civil no tiene autoridad sobre el alma ni la creencia. Esta obra es
fundamental para el desarrollo de la libertad de conciencia en Occidente.

Ejes centrales del pensamiento de Locke

Estado de naturaleza: Es un estado original donde los hombres son libres, iguales e
independientes. No hay gobierno ni leyes humanas, pero sí existe la ley natural (dictada por la
razón), que indica que nadie debe dañar a otro en su vida, libertad o bienes. Cada persona es juez
y ejecutor de esta ley, lo que genera riesgos de abuso y parcialidad. Si bien este estado no es una
guerra constante como en Hobbes, tampoco es completamente seguro: hay cooperación y
racionalidad, pero también conflictos.

Ley natural y razón: La ley natural no es una ley escrita, sino un principio racional que todos
pueden conocer y aplicar. Está presente en el estado de naturaleza y es base de la moral y el
derecho. El problema es que no siempre se cumple, porque los hombres pueden ignorarla por
interés o falta de conocimiento. La razón permite conocer esta ley, pero no garantiza su aplicación
justa sin un poder común.

Contrato social y sociedad civil: Para superar la inseguridad del estado de naturaleza, los hombres
acuerdan formar una sociedad civil. Renuncian a su poder individual de juzgar y castigar, y lo
entregan a una autoridad común. Así nace el gobierno, cuyo fin principal es la preservación de la
propiedad (vida, libertad y bienes).
División de poderes: Locke distingue tres funciones del poder político: el legislativo (el que hace las
leyes), el ejecutivo (que las aplica y hace cumplir) y el federativo (que representa a la comunidad
en el plano internacional). Aunque no desarrolla la idea de un poder judicial como hoy lo
entendemos, insiste en la necesidad de jueces imparciales y leyes claras.

Derecho a la resistencia: Cuando el gobierno traiciona el contrato, actúa en contra del bien común
o se convierte en tirano, el pueblo tiene derecho a desobedecer, resistir y constituir un nuevo
gobierno. La legitimidad del poder siempre depende del consentimiento de los gobernados.

Comparación con Hobbes


Ambos pensadores se ocupan del estado de naturaleza y del origen del poder político. Hobbes
sostiene que el estado natural es una guerra de todos contra todos, donde la vida es "solitaria,
pobre, brutal y breve", lo cual justifica la necesidad de un poder absoluto que imponga orden. En
cambio, Locke concibe el estado natural como un espacio de libertad, igualdad y racionalidad,
aunque con limitaciones. Hay ley natural (razón) que rige las acciones humanas, pero su
cumplimiento es inseguro porque los hombres pueden actuar movidos por intereses. Por eso, se
necesita un contrato social, pero ese contrato no justifica un gobierno absoluto sino uno limitado
por leyes, orientado al bien común y respetuoso de los derechos individuales. Locke también
plantea el derecho a la resistencia si ese pacto se rompe.
Capítulos fundamentales del Segundo Tratado explicados por nuestro grupo

Capítulo 5: De la propiedad
Locke afirma que Dios dio el mundo a los hombres en común, junto con la razón para aprovecharlo
en su beneficio. Aunque todo era originalmente compartido, cuando una persona trabaja sobre un
recurso natural —como sembrar una tierra o construir una casa—, ese bien se convierte en
propiedad privada. La clave está en que el trabajo individual transforma la naturaleza y justifica la
apropiación. Así, la propiedad nace del esfuerzo personal, no de la herencia o el privilegio.

Locke impone límites: uno solo puede apropiarse de lo que pueda usar sin desperdiciar y dejando
suficiente para los demás. Esta regla aseguraba un reparto justo en los comienzos de la
humanidad. Pero con el tiempo, surgió el dinero. El dinero, al no pudrirse como los frutos o la
carne, permitió acumular sin límite y rompió el equilibrio original. Ahora los hombres consienten
esa acumulación mediante un acuerdo tácito, y eso transforma las reglas del juego: ya no hay
límites naturales a la propiedad, lo que puede causar desigualdad.

Capítulo 9: De los fines de la sociedad política y del gobierno


Aunque en el estado de naturaleza los hombres sean libres e iguales, esa libertad es inestable.
Cada uno puede defenderse por su cuenta, pero no hay garantías. La ley natural existe, pero su
aplicación es débil: faltan normas claras, jueces imparciales y fuerza común para sancionar. Por
eso, los hombres deciden unirse y formar gobiernos que protejan sus derechos. El fin de esa
asociación política es, según Locke, la preservación de la "propiedad", entendida como vida,
libertad y bienes.

Para lograrlo, el contrato social establece que los individuos renuncien a dos poderes que tenían
en el estado natural: el de actuar por cuenta propia para defenderse y el de castigar. Esos poderes
los entrega a la comunidad, que crea instituciones comunes (legislativo y ejecutivo) para regirse
bajo leyes acordadas. Sin embargo, esta renuncia no es total ni irracional: se hace para preservar
mejor la libertad, no para perderla. Por eso el gobierno debe actuar según leyes estables, en
función del bien común y no del capricho de los gobernantes.

Capítulo 11: Del alcance del poder legislativo


El poder legislativo es el núcleo de la sociedad civil. A través de él se crean las leyes que regulan la
vida en común. Locke insiste en que este poder debe ser ejercido por representantes elegidos por
el pueblo, y que sus decisiones sólo son válidas si respetan la finalidad del contrato: proteger la
propiedad de todos.

El legislativo es el poder más alto, pero no es absoluto: no puede violar los derechos
fundamentales ni gobernar con arbitrariedad. Está limitado por el principio de legalidad: debe
actuar con leyes estables, públicas y conocidas. Si se aleja de este principio, se convierte en tirano
y pierde legitimidad.

Capítulo 12: De los poderes legislativo, ejecutivo y federativo


Locke distingue tres poderes. El legislativo hace las leyes, el ejecutivo las aplica y el federativo se
encarga de las relaciones exteriores. Aunque distintos, el ejecutivo y el federativo suelen estar
unidos, ya que ambos requieren uso de la fuerza pública.

El legislativo, al hacer las leyes, no necesita estar en sesión permanente. En cambio, el ejecutivo
debe funcionar de manera continua para asegurar el cumplimiento de las leyes. El federativo debe
responder con flexibilidad a los cambios internacionales. Locke advierte que dividir estas funciones
en manos enfrentadas puede desatar el caos, por lo que deben estar bien coordinadas. La
separación no implica confrontación, sino equilibrio.

Capítulo 19: De la disolución del gobierno


Locke distingue dos tipos de disolución: la del gobierno y la de la sociedad. La sociedad se rompe,
por ejemplo, cuando una invasión extranjera destruye su unidad, y con ello desaparece también el
gobierno. Pero el gobierno puede disolverse internamente, sin que desaparezca la sociedad.
Esto ocurre cuando el poder legislativo deja de representar al pueblo, se corrompe o usurpa
funciones. También cuando el ejecutivo impide el cumplimiento de las leyes o actúa como tirano.
En estos casos, el contrato social se rompe y el pueblo recupera su poder original. Locke aclara que
no cualquier crisis justifica la disolución, pero sí cuando se atenta contra el bien común o se
destruye la legalidad. Si el gobierno no cumple su función esencial —preservar la propiedad—, los
ciudadanos tienen derecho a resistir y establecer uno nuevo.

Frases clave de Locke para comprender su teoría

"La libertad natural del hombre consiste en no estar sujeto a la voluntad de otro".

"Donde no hay ley, no hay libertad".

"La razón... es esa ley que enseña a toda la humanidad que todos son iguales e independientes".

"El gran y principal fin de los hombres al unirse en comunidades políticas es la preservación de su
propiedad".

"El poder legislativo debe gobernar con leyes establecidas, conocidas y aprobadas por el pueblo".

Conclusión
Locke es el padre del liberalismo político. Su defensa de la libertad, la igualdad, la propiedad y el
gobierno limitado sentó las bases del constitucionalismo moderno. A diferencia de Hobbes, no
justificó el poder absoluto, sino que subrayó la legitimidad que nace del consentimiento de los
ciudadanos. Su legado permanece vigente en los valores democráticos y en la protección de los
derechos fundamentales

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