EL PAPEL DE LOS ELEMENTOS QUIMICOS EN LA QUIMICA AMBIENTAL
La química ambiental es una disciplina crucial que estudia la interacción entre los
componentes químicos y el medio ambiente. Desde la calidad del aire y del agua
hasta la contaminación del suelo y los efectos de los productos químicos en los
ecosistemas, la química ambiental aborda una amplia gama de desafíos
ambientales.
Los fundamentos de la química ambiental se basan en la comprensión de conceptos
como la cinética química, la termodinámica y el equilibrio químico, aplicados al
estudio de sistemas ambientales. Xavier Domènech Antúnez, un destacado químico
ambiental español, ha realizado importantes contribuciones en este campo, como la
química del suelo, impacto ambiental y los residuos entre más.
Uno de los principales focos de estudio de la química ambiental es la identificación y
el análisis de contaminantes. Esto incluye metales pesados, pesticidas, plásticos y
gases de efecto invernadero. Se investiga cómo estos contaminantes se introducen
en el ambiente, su concentración y distribución, y sus efectos sobre la salud humana
y los ecosistemas.
La química ambiental también estudia los ciclos bioquímicos naturales, como el ciclo
del carbono, el ciclo del nitrógeno y el ciclo del agua. Estos son fundamentales para
mantener el equilibrio de los ecosistemas y su alteración puede tener consecuencias
significativas, como el calentamiento global o la eutrofización de cuerpos de agua.
Otro de los conceptos que estudia la química ambiental es el proceso de
degradación. Es decir, cómo los contaminantes se descomponen a través de
procesos naturales, como la biodegradación, o mediante tecnologías de tratamiento
ambiental, como la biorremediación o la fotocatálisis.
La química ambiental también se ocupa de evaluar los riesgos que los
contaminantes representan para la salud humana y el medio ambiente. Esto implica
el estudio de la toxicidad de las sustancias químicas, la exposición a los
contaminantes y los mecanismos de transporte y acumulación de los organismos.
Existen muchos ejemplos de cómo la química se constituye como elemento clave
para proteger el medioambiente. Uno de ellos es la circularidad, a través de la cual
los residuos se transforman de nuevo en recursos para evitar la generación de
desechos.
La química desempeña, también, un papel esencial en la mejora de la eficacia de
las energías renovables, un camino que a día de hoy, sigue siendo bastante largo y
difícil de recorrer. Asimismo, se introducen métodos de reciclaje químico para
garantizar una mayor vida útil de los plásticos y así poder reducir su impacto
negativo para el medioambiente. “Tenemos un problema muy importante de gestión
de plásticos, los plásticos son materiales maravillosos si se usan bien, entonces hay
que intentar darles cuantas más vidas mejor”, ha añadido la química.
Contaminación
¿Qué es la contaminación química?
Se entiende por contaminación química, o también riesgo químico, a la capacidad
de ciertos elementos y sustancias generalmente de uso industrial, para introducirse
en otros compuestos, tejidos orgánicos e incluso ecosistemas, ocasionando
cambios imprevisibles y a menudo tóxicos o letales, como consecuencia
de reacciones químicas descontroladas.
Desde cierto punto de vista, podría decirse que toda forma de contaminación es
química, ya que consiste en la introducción de sustancias nocivas en un entorno al
que resultan ajenas, y del que luego es difícil extraerlas. Sin embargo, el caso de la
contaminación química se distingue de otros en que sus elementos causales
provienen directamente de la industria química y constituyen sustancias tóxicas o
peligrosas.
Origen de la contaminación química:
La contaminación química también puede darse por la actividad volcánica.
La presencia de elementos químicos o sustancias químicas de manera
descontrolada en los ecosistemas terrestres se ha dado a lo largo de su historia
geológica en múltiples ocasiones, especialmente como consecuencia de largos
períodos de actividad volcánica o, inclusive, de la aparición y florecimiento de la vida
vegetal fotosintética, que de manera paulatina llenó la atmósfera terrestre de
oxígeno gaseoso.
Sin embargo, en su brevísima historia sobre el planeta, el ser humano ha alterado el
balance de los ecosistemas de manera mucho más rápida y radical, debido a la
puesta en marcha de las industrias, especialmente luego de la Revolución
Industrial del siglo XVIII.
La comprensión del ser humano sobre el modo en que opera la materia le ha
permitido fabricar sustancias y manipular los átomos que las constituyen, pero
subproduciendo en el proceso otras sustancias inútiles y a menudo nocivas, que a
falta de mejor manejo van a dar al medio ambiente. Una vez allí, éstas pueden
introducirse en la vida salvaje y destruir el balance químico del ecosistema,
teniendo consecuencias verdaderamente graves para la sustentabilidad de la
vida en el planeta.
Causas de la contaminación química:
En su mayoría, las causas de la contaminación química son de fuente humana.
Existen también materiales químicos arrojados desde el subsuelo por los volcanes y
géiseres, pero estos eventos son más infrecuentes y a menudo le dan a
la naturaleza el tiempo necesario para recuperarse del daño ecológico.
En cambio, la cantidad de sustancias que vertimos los seres humanos
al aire, agua y tierra día tras día son más abundantes, difíciles de eliminar y por lo
tanto nocivas a mediano y largo plazo. El vertido indiscriminado de aguas residuales
o de gases y sustancias a los ríos, al aire o a los mares proviene no solo de las
grandes fábricas, sino del escape de los automóviles, de productos comerciales
desechados y de plantas de energía.
Consecuencias de la contaminación química:
La contaminación química puede ocasionar fenómenos como la lluvia ácida.
La contaminación química tiene graves consecuencias en el balance molecular de
los ecosistemas y de la vida misma, tales como:
Elevados niveles de toxicidad. Lo cual acarrea muertes masivas de especies
animales o vegetales o microscópicas, destruyendo el balance trófico (alimenticio)
de un ecosistema determinado, y disminuyendo su biodiversidad.
Enfermedades crónicas. Tales como el cáncer, las insuficiencias respiratorias, los
daños a la piel, etc., tanto en el ser humano como en los animales y plantas.
Reacciones químicas impredecibles. Al introducirse en los ciclos meteorológicos y
climáticos, estas sustancias pueden producir reacciones inesperadas que dan
origen a fenómenos como la lluvia ácida, por ejemplo, en la que en lugar de llover
agua, llueve un ácido muy leve que causa daños materiales.
Acumulación bioquímica. Determinados contaminantes pueden almacenarse en el
cuerpo de los seres vivos, viajando así de un lugar a otro a medida que un animal
devora a otro, y llegando eventualmente a nuestra propia comida, para introducirse
en nuestros cuerpos y ocasionarnos enfermedades.
Tipos de químicos contaminantes:
Los contaminantes químicos pueden clasificarse según su efecto sobre el
medioambiente en:
Venenos. Sustancias que al introducirse en el cuerpo de los seres vivos inhiben o
alteran dramáticamente sus procesos bioquímicos vitales y ocasionan la muerte.
Mutagénicos. Sustancias cuya presencia en el organismo de los seres vivos incide
en la conformación de las moléculas de ADN, ocasionando
así mutaciones impredecibles, algunas de las cuales pueden llegar a trasmitirse
generacionalmente.
Corrosivos. Materiales que al interactuar con la materia orgánica ocasionan
su corrosión, es decir, su oxidación violenta, causando daños irreparables en ésta.
Asfixiantes. Especialmente gases, son más livianos que el aire y suelen desplazarlo,
ocupando el espacio de los pulmones y generando asfixia mecánica en los seres
vivos.
Radiactivos. Sustancias inestables atómicamente, que emiten partículas y ondas de
energía a una frecuencia tal, que inciden sobre el ADN ocasionando daños
genéticos y propiciando enfermedades.
Formas de contaminación química:
La contaminación química generalmente ocurre por inhalación (respiración de gases
tóxicos) o contacto directo (penetración por la piel), o irradiación (simplemente por
estar en las inmediaciones del material) en el caso de los materiales radiactivos.
En el caso del ser humano estas conductas pueden controlarse y minimizar el daño
inmediato, pero no así en el de los animales o las plantas, que padecen los efectos
de la contaminación química y eventualmente los traen hasta nuestros
propios alimentos. Además, los daños al ecosistema que ocurren de manera
silenciosa no podemos preverlos al momento de verter sustancias, supongamos, a
los ríos. Sus efectos serán observables a largo plazo, generalmente cuando ya sea
demasiado tarde.
Los principales contaminantes químicos de la actualidad son:
Metales pesados. Empleados en la fabricación de herramientas, tuberías y otros
usos industriales, capaces de desprender con el tiempo partículas que terminan
suspendidas en el aire, en el agua o como parte de la comida, y que a la larga
pueden causar envenenamiento o incidencias de cáncer.
Pesticidas químicos. Sustancias empleadas en la industria agrícola y que cumplen
la función de proteger los cultivos de insectos, bacterias o incluso de hierbas que
puedan arruinarlos, pero que además tienen una presencia residual en las aguas
subterráneas y en los propios alimentos, haciéndolos ligeramente tóxicos para el
consumo.
Residuos de medicamentos. El desecho de medicamentos vencidos o innecesarios
debe darse a través de mecanismos adecuados, o de lo contrario sus componentes
activos irán a parar al medio ambiente, convirtiéndose así en contaminantes
bioquímicos.
Desechos comerciales. El contenido químico de baterías (pilas), productos en
aerosol, desinfectantes y otros productos de uso cotidiano en nuestros
hogares van casi siempre a dar al medio ambiente y, en grandes proporciones, se
convierten en fuente de sustancias químicas nocivas.
Radiactividad:
La radiactividad es uno de los casos más graves de contaminación química que
existen, ya que se trata de elementos químicos inestables, que emiten partículas y
ondas energéticas constantemente y en todas direcciones, atravesando
prácticamente toda la materia (excepto el plomo, por lo que se emplea para
contener este tipo de materiales) y dañando sobre todo el material genético de los
seres vivos.
Los materiales radiactivos tienen un período de desintegración variable, pero que en
algunos casos puede ser extremadamente largo, como ocurre en el plutonio-239
que emite radiación durante 24.100 años, empleado durante el siglo XX en la
fabricación de armas nucleares.
Algunas teorías afirman que los chemtrails contienen agentes biológicos
contaminantes.
Los chemtrails (del inglés chemical trails, “rastros químicos”) son el nombre que
algunas teorías de conspiración otorgan a las estelas de condensación dejados por
los aviones en la atmósfera, los cuales contendrían, según estas teorías, agentes
químicos o biológicos contaminantes, que poderes oscuros detrás de la industria
farmacéutica emplean para mantener enferma a la población y poder sostener el
negocio de la farmacología.
¿Cómo prevenir la contaminación química?
La contaminación química exige medidas firmes de parte de las sociedades para
reducir la cantidad de materiales nocivos que se vierten al medio ambiente de
manera cotidiana. Esto puede significar:
Controles gubernamentales estrictos para las industrias químicas, petroquímicas y
siderúrgicas respecto al manejo de aguas residuales, vapores y desechos.
Castigos ejemplarizantes para quienes acarreen daños ambientales mediante el
pobre o irresponsable manejo de sustancias químicas.
Prohibición de comercialización de productos con elementos químicos nocivos,
fomento al consumo de alternativas eco-saludables y estrategias de reciclaje para
que dichos productos no acaben en el medio ambiente.
Prohibición o control de los agrotóxicos e impulso de estudios independientes,
objetivos y autofinanciados que evalúen cada producto antes de su uso masivo.
Sistemas de reciclaje de materiales peligrosos: pilas, medicamentos, envases
vacíos de aerosol, etc.
Campañas de concientización para que la población entienda los riesgos de la
contaminación química.
Ejemplos de contaminación química:
La industrias químicas vierten sustancias tóxicas contaminando el océano.
Algunos ejemplos clásicos de contaminación química son los ocasionados por
ciertas industrias químicas en el océano: al verter sus aguas llenas de sulfatos y
otras sustancias en el agua, fomentan el crecimiento (por sobrealimentación) de
ciertas algas y organismos similares, cuya población aumenta al punto tal de
asfixiar a otras especies y luego competir a sí mismos, muriendo masivamente y
pudriéndose a las orillas del mar, lo cual va todo en detrimento de la diversidad
biológica y del equilibrio biótico marino.
Otro ejemplo tradicional tiene que ver con el uso del DDT como pesticida durante
el siglo XX, hasta su prohibición al haber encontrado trazas de esta sustancia
tóxica en animales del otro lado del mundo, así como en alimentos e incluso
aguas servidas para consumo humano.
CICLOS DE ELEMENTOS
¿Qué son los ciclos de elementos o ciclos bioquímicos?
Son procesos naturales que reciclan elementos en diferentes formas químicas
desde el medio ambiente hacia los organismos, y luego a la inversa. Agua, carbón,
oxígeno, nitrógeno, fósforo y otros elementos recorren estos ciclos, conectando los
componentes vivos y no vivos de la Tierra.
En los ciclos biogeoquímicos se pueden reconocer dos partes o compartimientos: la
biótica y la abiótica.
La parte biótica: Comprende la inclusión de sustancias inorgánicas en el organismo
y la subsiguiente descomposición y remineralización. El intercambio de elementos
es rápido, pero la cantidad de sustancias inorgánicas no es mayor. El organismo
vivo toma elementos inorgánicos y al morir y descomponerse éstos son devueltos al
ambiente para ser nuevamente aprovechados.
La parte abiótica: El medio contiene gran cantidad de sustancias inorgánicas, que se
descomponen con lentitud y están a disposición del organismo en forma abundante
y fácil (agua, dióxido de carbono, oxigeno) o escasa y difícil (fósforo y nitrógeno, por
ejemplo). En el primer caso se trata de ciclos atmosféricos con grandes reservas de
materiales; en el segundo se trata de materiales sedimentarlos (fósforo, hierro,
azufre, magnesio, y elementos menores).
Ciclo del agua:
El ciclo químico del agua, o ciclo hidrológico, es el proceso continuo de movimiento
del agua en la Tierra y los cambios en su estado físico, impulsado por la energía
solar. Las etapas principales son: evaporación (agua líquida a vapor), condensación
(vapor a nubes), precipitación (agua que cae de la atmósfera), infiltración (agua que
entra en el suelo) y escorrentía (agua que fluye sobre la superficie), distribuyendo
calor y humedad y siendo vital para el clima y los ecosistemas.
Las etapas del ciclo del agua:
1.Evaporación y Sublimación: El agua de la superficie de los océanos, lagos y ríos
se transforma en vapor de agua por el calor del sol. La sublimación es similar, pero
el hielo o la nieve se convierten directamente en vapor, sin pasar por el estado
líquido.
2.Transpiración: Las plantas liberan vapor de agua a la atmósfera a través de
pequeños poros en sus hojas llamados estomas.
3.Condensación: El vapor de agua, al ascender a la atmósfera, se enfría, se
agrupa en partículas y se transforma nuevamente en agua líquida o hielo,
formando las nubes.
4. Precipitación: Cuando las gotas de agua o cristales de hielo en las nubes se
vuelven demasiado pesados, caen a la Tierra en forma de lluvia, nieve, granizo o
aguanieve.
5. Infiltración: Parte del agua que llega al suelo penetra a través de sus poros y se
convierte en agua subterránea, recargando los acuíferos.
6. Escorrentía: El agua que no se infiltra o se evapora se desplaza por la superficie
del terreno, formando ríos y arroyos que eventualmente regresan a océanos y
lagos.
Ciclo del oxígeno:
El ciclo químico del oxígeno describe cómo el oxígeno se mueve entre la atmósfera,
la biosfera, la litosfera y la hidrosfera a través de la fotosíntesis, la respiración y
procesos químicos y geológicos como la oxidación y la formación de ozono. Las
plantas y algas producen oxígeno durante la fotosíntesis y los organismos vivos lo
consumen para la respiración, liberando dióxido de carbono que las plantas vuelven
a usar.
Principales procesos y etapas:
1. Fotosíntesis: Las plantas y algas usan dióxido de carbono (CO₂) y la energía
solar para producir oxígeno (O₂) y glucosa. El oxígeno se libera a la atmósfera.
2. Respiración: Los animales y otros organismos obtienen oxígeno para sus
procesos metabólicos y liberan dióxido de carbono (CO₂) a la atmósfera.
3. Descomposición: Los organismos en descomposición consumen oxígeno y
liberan dióxido de carbono, que vuelve a la atmósfera.
4. Fotólisis del agua: La radiación solar puede romper moléculas de agua (H₂O),
liberando oxígeno libre.
5. Oxidación: El oxígeno reacciona con otros elementos y compuestos en la
atmósfera, la litosfera y la hidrosfera, formando moléculas oxidadas.
6. Formación de ozono: El oxígeno diatómico (O₂) puede reaccionar para formar
ozono (O₃), una forma importante de oxígeno en la atmósfera.
Ciclo del azufre:
El ciclo del azufre es el proceso de transformación y movimiento del azufre entre el
suelo, los océanos, la atmósfera y los organismos vivos, que incluye la oxidación del
azufre a sulfatos por microorganismos, su incorporación a las plantas, y la liberación
de azufre a través de la descomposición y actividades humanas como la quema de
combustibles fósiles, que puede causar lluvia ácida.
Etapas principales del ciclo del azufre:
1. Liberación de azufre del suelo y las rocas: El azufre se libera de las rocas a
través de la intemperie y de la descomposición de materia orgánica.
2. Mineralización: Los microorganismos descomponen compuestos de azufre
orgánico en formas inorgánicas como sulfuro de hidrógeno (H₂S) y azufre
elemental.
3. Oxidación microbiana: El sulfuro de hidrógeno es oxidado a sulfatos (SO₄²⁻) por
ciertas bacterias, lo que los hace disponibles para las plantas.
4. Asimilación por las plantas: Las plantas absorben los sulfatos del suelo a través
de sus raíces y los utilizan para formar aminoácidos y proteínas.
5. Transferencia en la cadena alimentaria: El azufre se transfiere a los animales
cuando consumen plantas u otros animales.
6. Retorno a la Tierra: Cuando los organismos mueren, la descomposición
microbiana libera el azufre de nuevo al medio ambiente.
Ciclo del fósforo:
El ciclo del fósforo es un ciclo biogeoquímico lento que describe el movimiento del
fósforo a través de la litosfera, la biosfera y la hidrosfera, careciendo de una fase
atmosférica. Comienza con la meteorización de rocas fosfatadas, que liberan
fosfatos al suelo y al agua, los cuales son absorbidos por las plantas y transferidos a
los animales por la cadena alimenticia. Tras la muerte de los organismos, la
descomposición devuelve los fosfatos al suelo y al agua, eventualmente
acumulándose en sedimentos y rocas, completando el ciclo.
Etapas principales del ciclo del fósforo:
1. Meteorización y Liberación: Las rocas que contienen fósforo se erosionan y se
descomponen con el tiempo, liberando iones de fosfato al suelo y al agua.
2. Absorción por las Plantas: Las plantas toman el fosfato inorgánico del suelo a
través de sus raíces.
3. Transferencia a la Cadena Alimenticia: Las plantas son consumidas por los
animales, y el fósforo se incorpora a sus tejidos y biomoléculas, como el ATP y el
ADN.
4. Excreción y Descomposición: Cuando los animales mueren o excretan, los
microorganismos descomponen su materia orgánica, devolviendo el fósforo al
suelo en forma inorgánica (mineralización).
5. Movimiento y Sedimentación: El fósforo en los suelos y cuerpos de agua puede
ser transportado por la lluvia y los ríos hasta los océanos, donde se puede
sedimentar en el fondo del mar para formar rocas fosfatadas nuevamente,
iniciando un ciclo de larga duración.
Ciclo del nitrógeno:
El ciclo del nitrógeno es un ciclo biogeoquímico que describe cómo el nitrógeno se
transforma y circula entre la atmósfera, la tierra, el agua y los organismos
vivos. Involucra procesos como
la fijación, amonificación, nitrificación y desnitrificación, llevados a cabo
principalmente por microorganismos, para convertir el nitrógeno atmosférico (N₂) en
formas que los seres vivos puedan usar, como en proteínas y ácidos nucleicos.
Etapas del Ciclo del Nitrógeno
1. Fijación del Nitrógeno: El nitrógeno atmosférico (N₂) se convierte en amonio
(NH₄⁺), una forma utilizable por los organismos. Esto ocurre mediante:
Fijación biológica: Bacterias especializadas en las raíces de las plantas (como las
leguminosas) o en el agua (cianobacterias) realizan esta conversión.
Fijación atmosférica: Los rayos y la quema de combustibles fósiles también
pueden convertir el N₂ en óxidos de nitrógeno solubles.
2. Amonificación (o Descomposición): Los organismos descomponedores (bacterias
y hongos) convierten los compuestos nitrogenados de materia orgánica (restos de
plantas y animales, o excretas) en amoníaco (NH₃), que se disuelve en agua
formando amonio (NH₄⁺).
3. Nitrificación: Las bacterias del suelo convierten el amonio (NH₄⁺) en nitritos
(NO₂⁻) y luego en nitratos (NO₃⁻). Los nitratos son la principal forma de nitrógeno
que las plantas absorben del suelo.
4. Asimilación: Las plantas absorben los nitratos del suelo a través de sus
raíces. Los animales obtienen el nitrógeno al consumir estas plantas.
5. Desnitrificación: En condiciones anaeróbicas (sin oxígeno), ciertas bacterias
convierten los nitratos de vuelta en gas nitrógeno (N₂), el cual es liberado a la
atmósfera, cerrando así el ciclo.
Ciclo del carbono;
El ciclo del carbono describe la circulación del carbono entre la atmósfera, la
biosfera (seres vivos), la hidrosfera (océanos) y la geosfera (rocas y el interior de la
Tierra), permitiendo su constante reutilización y movimiento a través de la
fotosíntesis, la respiración, la descomposición y procesos geológicos. Se divide en
un ciclo rápido, que involucra a la atmósfera y los seres vivos, y un ciclo lento, que
actúa sobre millones de años con la formación de rocas carbonatadas y
combustibles fósiles.
Procesos clave del ciclo del carbono:
1. Fotosíntesis: Las plantas absorben dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera
para convertirlo en azúcares (materia orgánica), utilizando la energía solar.
2. Respiración: Los organismos (plantas y animales) descomponen estos azúcares
para obtener energía, liberando CO₂ de vuelta a la atmósfera.
3. Composición: Cuando los organismos mueren, el carbono de sus cuerpos es
devuelto al suelo y, finalmente, puede ser liberado a la atmósfera.
4. Intercambio con los océanos: El CO₂ atmosférico se disuelve en los océanos,
donde también es utilizado por los organismos marinos, o se puede volver a la
atmósfera.
5. Meteorización y erosión: La exposición de las rocas al clima causa desgaste,
liberando el carbono que puede ser arrastrado al agua y eventualmente formar
depósitos.
6. Ciclo Geológico (Lento): El carbono se almacena en rocas sedimentarias durante
millones de años. Los procesos de tectónica de placas, como las erupciones
volcánicas, pueden liberar este carbono de vuelta a la atmósfera, formando parte
del ciclo lento.
Toxicología quimíca:
La toxicología química es la rama de la toxicología que estudia los efectos nocivos
de las sustancias químicas sobre los organismos vivos, incluyendo la identificación
de venenos, la evaluación de su toxicidad y el establecimiento de límites de
exposición seguros. Esta disciplina se enfoca en la interacción de compuestos
naturales o sintéticos con las células y el organismo, y sus hallazgos son cruciales
para la salud pública, la medicina, la industria y el medio ambiente.
El campo de la toxicología :
La toxicología aborda diferentes preguntas. Por ejemplo, en agricultura, la
toxicología determina los posibles efectos en la salud a raíz de la exposición a
pesticidas o herbicidas, o el efecto que tienen en las personas los aditivos
alimentarios utilizados para fomentar el crecimiento en animales. La toxicología se
utiliza también en experimentos en animales de laboratorio para establecer los
relaciones dosis-efecto y analiza también la manera en que las sustancias químicas
y los productos de desecho afectan la salud de las personas.
Subdisciplinas de la toxicología:
El campo de la toxicología puede dividirse además en las siguientes subdisciplinas o
subespecialidades:
La toxicología ambiental: que estudia las sustancias químicas que contaminan los
alimentos, el agua, el suelo o la atmósfera. También aborda sustancias tóxicas que
ingresan a masas de agua como lagos, arroyos, ríos y océanos. Esta subdisciplina
estudia la forma en que las diferentes plantas, animales y seres humanos son
afectados por la exposición a las sustancias tóxicas.
La toxicología ocupacional (industrial): que analiza los efectos en la salud que tiene
la exposición a las sustancias químicas en el lugar de trabajo. Este campo se derivó
de la necesidad de proteger a los trabajadores de las sustancias tóxicas y eliminar
los riesgos en sus lugares de trabajo. Las enfermedades ocupacionales producidas
por sustancias químicas industriales causan aproximadamente de 50.000 a 70.000
muertes y 350.000 casos nuevos de enfermedades en Estados Unidos cada año (1).
La toxicología reglamentaria: que reúne y evalúa información toxicológica existente
para establecer normas de exposición “sin riesgos” sobre la base de las
concentraciones. Una norma o recomendación es el nivel de una sustancia química
al que está expuesto una persona sin sufrir un efecto nocivo para la salud.
La toxicología de los alimentos: que aborda el abastecimiento al consumidor de
alimentos seguros y comestibles. Durante el procesamiento, se agregan diferentes
sustancias a los alimentos para mejorar su apariencia, sabor o aroma. Se
incorporan grasas, aceites, azúcares, almidones y otras sustancias a fin de
modificar la textura y el sabor de los alimentos. Todos estos aditivos se estudian con
el objetivo de determinar si producen efectos perjudiciales y qué cantidad se
necesita para que se produzcan estos efectos. Un segundo ámbito de interés es el
de las alergias a los alimentos. Casi 30% de los estadounidenses padece de algún
tipo de alergia a los alimentos. Por ejemplo, muchas personas tienen problemas
para digerir la leche. Además, se aplican sustancias tóxicas, como pesticidas, a
cultivos de alimentos en el campo, mientras que el plomo, el arsénico y el cadmio
están naturalmente presentes en el suelo y el agua y son absorbidos por las plantas.
Los toxicólogos deben determinar el nivel de ingesta diaria admisible para estas
sustancias.
La toxicología clínica, que analiza enfermedades y afecciones relacionadas con la
exposición a sustancias químicas tóxicas a corto y a largo plazo. Los toxicólogos
clínicos incluyen médicos de la sala de emergencias que, a fin de administrar el
tratamiento apropiado, deben conocer a fondo los síntomas producidos por la
exposición a una gama amplia de sustancias tóxicas.
La toxicología descriptiva, que gira en torno a la recolección de información
toxicológica derivada de la experimentación en animales. Estos tipos de
experimentos se usan para establecer la cantidad de una sustancia química que
puede producir una enfermedad o la muerte. La Agencia de Protección del Medio
Ambiente de EE. UU. (EPA, por sus siglas en inglés), la Administración de Salud y
Seguridad Ocupacionales (OSHA, por sus siglas en inglés) y la Administración de
Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) utilizan la información
proveniente de estos estudios para establecer los límites que regulan las
exposiciones.
La toxicología forense, que se emplea para ayudar al establecimiento de relaciones
causa-efecto entre la exposición a un medicamento o a una sustancia química y los
efectos tóxicos o mortales que causa esa exposición.
La toxicología analítica, que identifica la sustancia tóxica a través del análisis de los
líquidos corporales, el contenido estomacal, los excrementos o la piel.
La toxicología mecanicista, que realiza observaciones sobre la manera en que las
sustancias tóxicas producen sus efectos. Los efectos de la exposición dependen de
diferentes factores, como el tamaño de la molécula, el tipo de tejido específico o los
componentes celulares afectados, o si la sustancia se disuelve fácilmente en agua o
en los tejidos grasos. Estos aspectos son importantes cuando se trata de determinar
la manera en que una sustancia tóxica es nociva y sirven para determinar si la
manifestación de los efectos observados en los animales se puede presentar en los
seres humanos.
Clasificación de los agentes tóxicos:
Metales pesados: Los metales difieren de otras sustancias tóxicas dado que no son
creados ni destruidos por los seres humanos. El uso que hacen las personas de los
metales pesados es importante para determinar el potencial que tienen éstos de
producir efectos en la salud. Estos efectos en la salud podrían ocurrir, por lo menos,
a través de dos mecanismos: en primer lugar, el aumento de las concentraciones de
los metales pesados en el aire, el agua, el suelo y los alimentos y, en segundo lugar,
la modificación de la estructura de la sustancia química. Por ejemplo, el cromo III se
puede convertir en cromo VI o ser convertido a partir del cromo VI, la forma más
tóxica del metal.
Solventes y vapores:
Casi todas las personas están expuestas a los solventes. Las exposiciones
ocupacionales pueden ocurrir por situaciones que van desde el uso del “líquido
corrector” por parte del personal administrativo, hasta el uso de sustancias químicas
por parte de los técnicos de un salón para arreglarle las uñas. Cada vez que se
evapora un solvente, los vapores también representan una amenaza para la
población expuesta.
Radiación y materiales radiactivos: La radiación es la liberación y la propagación de
energía en el espacio o a través de medios materiales en la forma de ondas,
transferencia de calor o luz mediante ondas de energía o el flujo de partículas de un
reactor nuclear
Dioxina y furanos: La dioxina (o TCDD) fue descubierta originalmente como un
contaminante en el herbicida Agente Naranja. La dioxina es también un derivado del
procesamiento del cloro en las industrias productoras de papel.
Pesticidas: La EPA define a los pesticidas como toda clase de sustancia o mezcla
de sustancias utilizadas para evitar, destruir, repeler o mitigar cualquier tipo de
plagas. Los pesticidas se describen también como todo tipo de agente físico,
químico o biológico que elimina toda plaga vegetal o animal no deseada
Toxinas vegetales: Las distintas partes de una planta pueden contener diferentes
concentraciones de sustancias químicas. Algunas sustancias químicas producidas
por las plantas pueden ser mortales. Por ejemplo, el taxón, utilizado en
quimioterapia para eliminar células cancerosas, es producido por una especie de la
planta tejo.
Toxinas animales: Estas toxinas son emisiones venenosas o tóxicas liberadas por
los animales. Los animales venenosos suelen definirse como aquellos capaces de
producir un veneno en una glándula altamente desarrollada o en un grupo de
células y de transmitir esa toxina por medio de una picadura o mordedura. En
general, los animales tóxicos son aquellos cuyos tejidos son parcial o totalmente
tóxicos.
Subcategorías de las clasificaciones de las sustancias tóxicas:
Todas estas sustancias se clasifican además también según las siguientes
características:
Uso (pesticida, solvente, aditivos alimentarios),
Fuente del agente (toxinas animales y vegetales),
Efectos (mutación causante del cáncer, lesión hepática),
Estado físico (gaseoso, polvo, líquido),
Condiciones para el etiquetado (explosivo, inflamable, oxidante),
Química (amina aromática, hidrocarburo halogenado), o capacidad de
envenenamiento (sumamente tóxico, muy tóxico, levemente tóxico)
Todas las sustancias químicas (o cualquier sustancia química) pueden ser
venenosas a una dosis determinada y según su ruta de exposición específica. Por
ejemplo, respirar una cantidad demasiado alta de oxígeno puro, beber cantidades
excesivas de agua o comer sal en cantidades excesivas pueden provocar
intoxicación o muerte
Aplicaciones:
Salud Humana: Ayuda a comprender cómo los productos químicos pueden causar
enfermedades como cáncer o malformaciones, y cómo prevenirlas.
Medicina: Es fundamental para el desarrollo y evaluación de fármacos.
Industria: Se utiliza para determinar la seguridad de los productos químicos
industriales y farmacéuticos.
Medio Ambiente: Evalúa los efectos de los contaminantes en los ecosistemas y la
salud humana, un área conocida como toxicología ambiental.
Medicina Forense: Se aplica para investigar intoxicaciones y determinar la causa
de muertes relacionadas con sustancias químicas.
El plomo, mercurio y
el ozono
Plomo:
Elemento químico, Pb, número atómico 82 y peso atómico 207.19. El plomo es un
metal pesado (densidad relativa, o gravedad específica, de 11.4 s 16ºC (61ºF)), de
color azuloso, que se empaña para adquirir un color gris mate. Es flexible, inelástico,
se funde con facilidad, se funde a 327.4ºC (621.3ºF) y hierve a 1725ºC (3164ºF).
Las valencias químicas normales son 2 y 4. Es relativamente resistente al ataque de
los ácidos sulfúrico y clorhídrico. Pero se disuelve con lentitud en ácido nítrico. El
plomo es anfótero, ya que forma sales de plomo de los ácidos, así como sales
metálicas del ácido plúmbico. El plomo forma muchas sales, óxidos y compuestos
organometálicos.
Industrialmente, sus compuestos más importantes son los óxidos de plomo y el
tetraetilo de plomo. El plomo forma aleaciones con muchos metales y, en general,
se emplea en esta forma en la mayor parte de sus aplicaciones. Todas las
aleaciones formadas con estaño, cobre, arsénico, antimonio, bismuto, cadmio y
sodio tienen importancia industrial.
Los compuestos del plomo son tóxicos y han producido envenenamiento de
trabajadores por su uso inadecuado y por una exposición excesiva a los mismos.
Sin embargo, en la actualidad el envenenamiento por plomo es raro en virtud e la
aplicación industrial de controles modernos, tanto de higiene como relacionados con
la ingeniería. El mayor peligro proviene de la inhalación de vapor o de polvo. En el
caso de los compuestos organoplúmbicos, la absorción a través de la piel puede
llegar a ser significativa. Algunos de los síntomas de envenenamiento por plomo son
dolores de cabeza, vértigo e insomnio. En los casos agudos, por lo común se
presenta estupor, el cual progresa hasta el coma y termina en la muerte. El control
médico de los empleados que se encuentren relacionados con el uso de plomo
comprende pruebas clínicas de los niveles de este elemento en la sangre y en la
orina. Con un control de este tipo y la aplicación apropiada de control de ingeniería,
el envenenamiento industrial causado por el plomo puede evitarse por completo.
El plomo rara vez se encuentra en su estado elemental, el mineral más común es el
sulfuro, la galeana, los otros minerales de importancia comercial son el carbonato,
cerusita, y el sulfato, anglesita, que son mucho más raros. También se encuentra
plomo en varios minerales de uranio y de torio, ya que proviene directamente de la
desintegración radiactiva (decaimiento radiactivo). Los minerales comerciales
pueden contener tan poco plomo como el 3%, pero lo más común es un contenido
de poco más o menos el 10%. Los minerales se concentran hasta alcanzar un
contenido de plomo de 40% o más antes de fundirse.
El uso más amplio del plomo, como tal, se encuentra en la fabricación de
acumuladores. Otras aplicaciones importantes son la fabricación de tetraetilplomo,
forros para cables, elementos de construcción, pigmentos, soldadura suave y
municiones.
Se están desarrollando compuestos organoplúmbicos para aplicaciones como son la
de catalizadores en la fabricación de espuma de poliuretano, tóxicos para las
pinturas navales con el fin de inhibir la incrustación en los cascos, agentes biocidas
contra las bacterias grampositivas, protección de la madera contra el ataque de los
barrenillos y hongos marinos, preservadores para el algodón contra la
descomposición y el moho, agentes mosquicidas, agentes antihelmínticos, agentes
reductores del desgaste en los lubricantes e inhibidores de la corrosión para el
acero.
Merced a su excelente resistencia a la corrosión, el plomo encuentra un amplio uso
en la construcción, en particular en la industria química. Es resistente al ataque por
parte de muchos ácidos, porque forma su propio revestimiento protector de óxido.
Como consecuencia de esta característica ventajosa, el plomo se utiliza mucho en
la fabricación y el manejo del ácido sulfúrico.
Durante mucho tiempo se ha empleado el plomo como pantalla protectora para las
máquinas de rayos X. En virtud de las aplicaciones cada vez más amplias de la
energía atómica, se han vuelto cada vez más importantes las aplicaciones del plomo
como blindaje contra la radiación.
Su utilización como forro para cables de teléfono y de televisión sigue siendo una
forma de empleo adecuada para el plomo. La ductilidad única del plomo lo hace
particularmente apropiado para esta aplicación, porque puede estirarse para formar
un forro continuo alrededor de los conductores internos.
El uso del plomo en pigmentos ha sido muy importante, pero está decreciendo en
volumen. El pigmento que se utiliza más, en que interviene este elemento, es el
blanco de plomo 2PbCO3.Pb(OH)2; otros pigmentos importantes son el sulfato
básico de plomo y los cromatos de plomo.
Se utilizan una gran variedad de compuestos de plomo, como los silicatos, los
carbonatos y sales de ácidos orgánicos, como estabilizadores contra el calor y la luz
para los plásticos de cloruro de polivinilo. Se usan silicatos de plomo para la
fabricación de fritas de vidrio y de cerámica, las que resultan útiles para introducir
plomo en los acabados del vidrio y de la cerámica. El asuro de plomo, Pb(N3)2, es el
detonador estándar para los explosivos. Los arsenitos de plomo se emplean en
grandes cantidades como insecticidas para la protección de los cultivos. El litargirio
(óxido de plomo) se emplea mucho para mejorar las propiedades magnéticas de los
imanes de cerámica de ferrita de bario.
Asimismo, una mezcla calcinada de zirconio de plomo y de titanato de plomo,
conocida como PZT, está ampliando su mercado como un material piezoeléctrico.
Efectos ambientales del Plomo:
El Plomo ocurre de forma natural en el ambiente, pero las mayores concentraciones
que son encontradas en el ambiente son el resultado de las actividades humanas.
Debido a la aplicación del plomo en gasolinas un ciclo no natural del Plomo tiene
lugar. En los motores de los coches el Plomo es quemado, eso genera sales de
Plomo (cloruros, bromuros, óxidos) se originarán.
Estas sales de Plomo entran en el ambiente a través de los tubos de escape de los
coches. Las partículas grandes precipitarán en el suelo o la superficie de aguas, las
pequeñas partículas viajarán largas distancias a través del aire y permanecerán en
la atmósfera. Parte de este Plomo caerá de nuevo sobre la tierra cuando llueva.
Este ciclo del Plomo causado por la producción humana está mucho más extendido
que el ciclo natural del plomo. Este ha causad contaminación por Plomo haciéndolo
en un tema mundial no sólo la gasolina con Plomo causa concentración de Plomo
en el ambiente. Otras actividades humanas, como la combustión del petróleo,
procesos industriales, combustión de residuos sólidos, también contribuyen.
El Plomo puede terminar en el agua y suelos a través de la corrosión de las tuberías
de Plomo en los sistemas de transportes y a través de la corrosión de pinturas que
contienen Plomo. No puede ser roto, pero puede convertirse en otros compuestos.
El Plomo se acumula en los cuerpos de los organismos acuáticos y organismos del
suelo. Estos experimentarán efectos en su salud por envenenamiento por Plomo.
Los efectos sobre la salud de los crustáceos pueden tener lugar incluso cuando sólo
hay pequeñas concentraciones de Plomo presente.
Las funciones en el fitoplancton pueden ser perturbados cuando interfiere con el
Plomo. El fitoplancton es una fuente importante de producción de oxígeno en mares
y muchos grandes animales marinos lo comen. Este es por qué nosotros ahora
empezamos a preguntarnos si la contaminación por Plomo puede influir en los
balances globales. Las funciones del suelo son perturbadas por la intervención del
Plomo, especialmente cerca de las autopistas y tierras de cultivos, donde
concentraciones extremas pueden estar presente. Los organismos del suelo
también sufren envenenamiento por Plomo.
El Plomo es un elemento químico particularmente peligroso, y se puede acumular
en organismos individuales, pero también entrar en las cadenas alimenticias.
Mercurio: El mercurio es un elemento químico natural (símbolo Hg, número atómico
80) que, a diferencia de otros metales, es líquido a temperatura ambiente, además
de un metal pesado, plateado y brillante. Se encuentra en la corteza terrestre y se
usa, o se ha usado, en termómetros, luces fluorescentes, empastes dentales y
procesos industriales, aunque sus usos se están eliminando debido a su alta
toxicidad y persistencia ambiental, sobre todo por la formación de metilmercurio.
Se trata de un elemento muy escaso en la corteza terrestre, ya que apenas presenta
0,08 partes por millón. Sin embargo, los minerales de los que se extrae este metal
pueden llegar a tener una concentración de hasta 2,5% en peso. El mineral más
abundante y conocido que presenta mercurio es el cinabrio.
Este mineral de color rojizo se ha empleado desde la antigüedad como pigmento y
para la conservación de restos humanos durante los enterramientos. Se han
encontrado grandes cantidades de mercurio en tumbas de faraones egipcios, de
emperadores chinos y en Sudamérica, lo que refleja la importancia de este mineral
en su cultura. El mercurio fue un elemento clave para la alquimia, la precursora de la
química actual, y según los escritos alquímicos occidentales, era uno de los 3
elementos primordiales junto con el azufre y la sal, a partir del cual se podían crear
todos los elementos.
Propiedades químicas del mercurio (Hg):
El átomo de mercurio tiene una configuración electrónica [Xe] 4f¹⁴ 5d¹⁰ 6s². Esto
quiere decir que en sus capas internas tiene la misma configuración electrónica que
el gas noble xenón, pero se diferencia en sus capas externas (las importantes para
la reactividad), que son las indicadas.
Al igual que el oro o el platino, el mercurio es considerado un metal noble. Es
químicamente estable y en condiciones normales no se oxida ni se corroe.
Su masa atómica es de 200,59 g/mol y su densidad de 13,53 g/ml.
El mercurio líquido tiene un brillo metálico similar a la plata. Su punto de ebullición
de encuentra en los 356,7°C y su punto de fusión en los -38,83°C.
El mercurio reacciona con otros metales como el aluminio, volviéndolos frágiles. Sin
embargo, no reacciona con el hierro, por lo que este último es el que más se utiliza
para crear los recipientes.
Se han identificado 7 isótopos estables de mercurio con distintas abundancias
relativas: 196Hg (0,15%), 198Hg (10,0%), 199Hg (16,9%), 200Hg (23,1%), 201Hg
(13,2%), 202Hg (29,7%) y 204Hg (6,82%). También se han identificado otros 4 isótopos
inestables del mercurio.
El mercurio forma amalgamas con otros metales como el oro y la plata, por lo que
durante mucho tiempo se empleó mercurio para la extracción de dichos metales.
Los estados de oxidación del mercurio son 0, +1 y +2. El más habitual en la
naturaleza es este último
El mineral del que se extrae el mercurio se denomina cinabrio o bermellón, pero se
han identificado más de 25 minerales que contienen este elemento. Además,
algunos depósitos de combustibles fósiles presentan trazas de mercurio.
Efectos sobre la salud:
El mercurio se empleó durante la antigüedad para crear tratamientos ante
enfermedades. Debido a su papel central en la alquimia y la difusa línea divisoria
entre alquimia y medicina antigua, su uso se extendió rápidamente. Los ungüentos y
remedios a base de mercurio fueron muy comunes para el tratar desde infecciones
hasta la impotencia. Sin embargo, la medicina actual ha probado que aquellos
tratamientos eran ineficaces y peligrosos.
La toxicidad del mercurio depende en gran medida del complejo que formen. La
mayoría de compuestos inorgánicos de mercurio afectan al funcionamiento tanto del
sistema nervioso central como del periférico, aunque su toxicidad es, generalmente,
baja, ya que no es absorbido por los tejidos. En cambio, algunos compuestos
orgánicos como el metilmercurio y el dimetilmercurio sí que pueden resultar mucho
más peligrosos para la salud. En ambos casos, al metabolizar el compuesto para su
eliminación se genera mercurio elemental, que puede acumularse en distintos
tejidos, especialmente el nervioso. En cambio, otros compuestos como el
etilmercurio se eliminan de forma eficaz sin generar el compuesto metálico, por lo
que no suponen un riesgo para la salud. Existió, sin embargo, una gran controversia
por la presencia de etilmercurio en el tiomersal, un conservante empleado en ciertos
medicamentos y vacunas. En la actualidad no existen evidencias científicas que
relacionen el tiomersal con la aparición de problemas de salud, pero aún así se ha
restringido o eliminado su uso.
Uno de los fallecimientos más conocidos relacionados con el mercurio ocurrió en
1997. La doctora Karen E. Wetterhahn, especialista en metales tóxicos, se
encontraba investigando las propiedades tóxicas del cadmio. Para calibrar sus
instrumentos, se empleaba dimetilmercurio, ya que su estabilidad lo había una
excelente medida de calibración. Durante los ensayos, derramó unas pocas gotas
de dimetilmercurio en sus guantes de látex que, como mostraron los análisis
posteriores, penetraron a través del tejido. Los síntomas de envenenamiento por
mercurio aparecieron a los 6 meses, y apenas un año tras el accidente, con 48
años, falleció. Este terrible accidente provocó la revisión de los protocolos de
seguridad de los laboratorios y a la desaparición gradual de los compuestos de
mercurio para evitar la exposición accidental.
Efectos ambientales del mercurio
Durante la quema de carbón o petróleo para la producción de energía se pueden
liberar cantidades considerables de mercurio que caen en los ecosistemas. Algunos
microorganismos pueden transformar el mercurio inorgánico en formas orgánicas
tóxicas, como el metilmercurio. El consumo de metilmercurio tiene efectos
bioacumulativos, es decir, aumenta de concentración según ascendemos en una
cadena trófica. Así, los animales que depreden a los que previamente hayan sido
contaminados presentarán niveles más elevados de mercurio en sus cuerpos, lo que
puede llegar a causar problemas en su desarrollo. En la actualidad, la presencia de
mercurio en pescados y mariscos es un grave problema ambiental y de salud
pública.
Pero la quema de combustibles fósiles no es la única fuente antropogénica de
mercurio. En la agricultura, el metilmercurio se ha empleado como antifúngico, lo
que ha provocado más de una desgracia. En los años 70, durante la gran hambruna
que sacudió Iraq, muchos países se movilizaron para aportar alimentos y otros
recursos. Entre ellos, México envió un cargamento de semillas de trigo para que
fuesen plantadas en los campos. Las semillas habían sido tratadas con
metilmercurio para evitar que creciesen hongos durante el transporte y asegurar que
llegasen en buen estado. La idea era que, al ser plantadas, el metilmercurio se
diluiría hasta niveles seguros para el consumo. Las semillas estaban teñidas de rojo,
y las cajas y bolsas llevaban pintadas grandes calaveras con huesos cruzados para
indicar el peligro, pero los mensajes de peligro para el consumo estaban únicamente
en español. Los avisos no funcionaron, y el consumo de pan realizado con estas
semillas causó más de 6500 hospitalizaciones y 500 muertes.
Ozono:
El ozono (O₃) es una molécula de gas incolora y de olor característico, compuesta
por tres átomos de oxígeno. Existe en dos capas atmosféricas: en
la estratosfera (ozono "bueno"), donde actúa como un escudo que nos protege de la
radiación ultravioleta del sol; y en la troposfera (ozono "malo"), donde, a nivel del
suelo, es un contaminante peligroso para la salud humana y los ecosistemas, ya
que puede dañar el sistema respiratorio y agravar enfermedades.
Ozono "Bueno" (Estratosférico)
Ubicación: Se encuentra en la estratosfera, una capa de la atmósfera situada a
unos 10-50 km sobre la superficie terrestre.
Función: Absorbe y bloquea la mayor parte de la radiación ultravioleta (UV) dañina
del sol, protegiendo así a los seres vivos.
Importancia: Es vital para la vida en la Tierra, ya que sin él, la exposición a la
radiación UV aumentaría los riesgos de cáncer de piel y otras enfermedades.
Ozono "Malo" (Troposférico)
Ubicación: Se encuentra en la troposfera, la capa más baja de la atmósfera, a nivel
del suelo.
Formación: No se emite directamente, sino que se forma por una reacción química
entre contaminantes como los óxidos de nitrógeno (NOx) y los compuestos
orgánicos volátiles (COV) en presencia de la luz solar.
Fuentes: Los principales emisores son los automóviles, las industrias y las
centrales eléctricas.
Efectos:
Salud: Provoca tos, irritación de garganta y ojos, dificultad para respirar, y
empeora afecciones como el asma y la bronquitis.
Medio ambiente: Daña los cultivos y la vegetación, afectando los procesos
fisiológicos de las plantas.
Otros: Es el principal componente del smog, especialmente visible en días
calurosos y soleados.
¿Cuáles son los efectos del ozono sobre la salud?
El ozono en el aire que respiramos puede dañar nuestra salud, especialmente en
días calurosos y soleados, cuando el ozono puede alcanzar niveles nocivos para la
salud. Las personas con mayor riesgo de sufrir daños por respirar aire que contiene
ozono incluyen a las personas con asma. Aprenda más sobre los efectos en la
salud.
¿Cuáles son los efectos ambientales del ozono?
La exposición elevada al ozono puede afectar la vegetación y los ecosistemas
sensibles, como bosques, parques, refugios de vida silvestre y áreas silvestres. En
particular, el ozono puede dañar la vegetación sensible durante la temporada de
crecimiento. Obtenga más información sobre cómo el ozono daña los ecosistemas.
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es_lecturenotes_1.html
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naturaleza
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