Introducción
La biología molecular permite comprender cómo funciona la información genética
dentro de los organismos, un proceso esencial según el Dogma Central de la biología.
Este establece que el ADN contiene la información genética que se transcribe a ARN y
se traduce en proteínas, responsables de las funciones vitales de las células. Sin
embargo, este proceso no es del todo perfecto. Algunas veces, se producen errores
conocidos como mutaciones, que modifican la secuencia del ADN y en consecuencia
pueden alterar las proteínas producidas. Existen diferentes tipos de mutaciones según
su naturaleza y efectos como por ejemplo las mutaciones Morfológicas, Letales o
deletéreas y Condicionales, que luego explicaremos de mejor forma.
¿Qué es?
En genética, una mutación es una variación espontánea y aleatoria en la secuencia de
genes del ADN de un ser vivo. Estas variaciones pueden causar cambios físicos,
fisiológicos u otros en el individuo, y pueden o no ser heredadas por su descendencia.
Las mutaciones son fundamentales para la evolución y la diversidad genética, ya que
pueden generar adaptaciones útiles o, por el contrario, enfermedades o defectos
hereditarios. Se originan de forma natural (por errores durante la división celular) o
por agentes externos llamados mutágenos, como la radiación ionizante, ciertas
sustancias químicas y la acción de algunos patógenos virales, entre otros.
Una mutación puede afectar desde un solo gen hasta grandes segmentos de
cromosomas, y tener distintos efectos: pueden ser neutras, perjudiciales o incluso
beneficiosas, dependiendo de cómo alteren la función de los genes y del contexto
ambiental. La mayoría de las mutaciones que experimentan los seres vivos son de tipo
recesivo, es decir, no se hacen manifiestas en el individuo en que se originan, sino que
permanecen inactivas e inadvertidas.