El Inicio del Ministerio de Jesús
El ministerio de Jesús comenzó con un momento clave: su bautismo en el río
Jordán por Juan el Bautista. Este acto marcó el inicio de su vida pública y fue
acompañado de un signo trascendental: el Espíritu Santo descendió sobre él y
una voz proclamó su identidad como Hijo amado de Dios. Tras este evento, Jesús
se retiró al desierto durante cuarenta días, enfrentando tentaciones que simbolizan
la lucha contra el mal y la fidelidad a su misión.
Posteriormente, regresó a Galilea y comenzó a predicar un mensaje central: el
Reino de Dios está cerca. Llamó a sus primeros discípulos, hombres sencillos
como pescadores, quienes lo siguieron dejando sus vidas anteriores. Con ellos
comenzó a recorrer pueblos y aldeas, anunciando la buena noticia, enseñando en
las sinagogas y curando enfermos. Su enseñanza se caracterizaba por la
autoridad con la que hablaba, diferente a la de los maestros de la ley, lo que
despertó tanto admiración como oposición.
En esta primera etapa, Jesús se presentó como maestro y profeta, revelando la
cercanía de Dios de una manera nueva. Su mensaje no solo era espiritual, sino
también profundamente humano, tocando la vida de los marginados, pobres y
enfermos. Así, sentó las bases de un ministerio que transformaría la historia.