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PUERTO RICO Estudiantes

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PUERTO RICO

Superficie: 8.997 km. Población: 3 millones en la Isla y 2 millones en Estados Unidos.


Tasa de crecimiento anual: 2.6%. Tasa de mortalidad: 6.5%. Tasa de mortalidad infantil:
242 de cada 1.000 nacimientos. Expectativas de vida: 72 años. Alfabetismo: 90%. Puerto
Rico ocupa el noveno lugar de los compradores en el mercado de Estados Unidos y el
séptimo lugar en ventas.

Puerto Rico es la menor de las tres Antillas Mayores en el Mar Caribe. Fue colonia
española por cuatro siglos y desde 1898 forma parte de Estados Unidos.

Los primeros habitantes, llamados arcaicos, vinieron del Valle del Orinoco al norte de Sur
América hace más de dos mil años. Cuando los españoles llegaron a Boriquén (el nombre
que le dieron a la Isla sus habitantes nativos) durante el segundo viaje de Cristóbal Colón
en 1493, se encontraron con el grupo cultural de los taínos, de la etnia arauaca extendida
por las Antillas Mayores. Esta herencia indígena dejó una huella significativa en la cultura
puertorriqueña. El cruce de estas tres etnias (taína, española y africana) representa el
origen étnico y cultural de los puertorriqueños. La mezcla racial y cultural continuó
durante los próximos cuatro siglos producto de fuertes oleadas inmigratorias, tales como
las de negros libres de las islas vecinas (en el siglo XVIII), los católicos europeos blancos
(en el siglo XIX) y los estadounidenses, cubanos y dominicanos (en el siglo XX).

La colonia creció rápidamente y fue una de las bases de apoyo para el avance del imperio
español en las tierras continentales. La ciudad principal fue llamada Puerto Rico, por su
bahía espaciosa y su puerto natural. Con el paso del tiempo, al puerto se le conoció como
San Juan y a la isla como Puerto Rico. Mientras el Imperio crecía y enfrentaba la rivalidad
de otros poderes europeos, la importancia estratégica y militar de Puerto Rico opacaba su
significación económica (particularmente luego de la conquista de las civilizaciones ricas
de los aztecas en México y de los incas en Perú). Para el Imperio en crecimiento, Puerto

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Rico se convertiría en “la llave a las Indias”, un punto clave para repeler a los intrusos e
infieles del Mare Nostrum español.
La importancia estratégica de la Isla se afianzó con la amenaza constante de las potencias
europeas deseosas de adueñarse de las riquezas provenientes de América. San Juan estaba
aislada del resto de Puerto Rico y aún hoy día los sanjuaneros describen su viaje a
cualquier otra parte de Puerto Rico como “ir para la isla”. Desde sus comienzos, San Juan,
como capital insular ha sido la sede de todas instituciones públicas: gobierno, iglesia y
milicia. El “otro” Puerto Rico se benefició de la falta de interés del gobierno español
porque desarrolló una economía de subsistencia, además de que sus habitantes producían
muchos bienes (jengibre, maderas y cuero) que se destinaban al contrabando, el cual
floreció sobre todo en la costa suroccidental de la Isla.

Puerto Rico siempre sufrió económicamente por el monopolio imperial sobre el comercio.
El aislamiento y descuido por parte de España, durante los siglos XVII y XVIII, llevó al
pueblo puertorriqueño al comercio ilegal. Por más de dos siglos, los puertorriqueños
sobrevivieron gracias a los intercambios clandestinos con los franceses, ingleses y los
colonos americanos. Otro beneficio del contrabando fue que, no obstante su población
mayormente rural, Puerto Rico no estuvo totalmente aislada del resto del mundo. Junto
con los productos que satisfacían las necesidades materiales llegaron las ideas
importadas a través de libros clandestinos. La élite criolla, particularmente en la parte
occidental de la Isla, estaba al tanto de las ideas de los filósofos de la Ilustración.
El orgullo de ser puertorriqueño, no español, surgió entre los criollos a mitad del
siglo XVIII.

El siglo XIX fue muy caótico en España y de cambios significativos en Puerto Rico.
Comenzó con la invasión napoleónica a la Península Ibérica, situación que alentó las
guerras de independencia y la pérdida de todas las posesiones españolas en el continente
americano. Por ende, las expresiones abiertas de puertorriqueñidad se consideraban como
subversivas por un gobierno que se esforzaba por mantener a la Isla libre del “contagio”

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revolucionario, especialmente del que provenía de la cercana Caracas, que era considerado
como un foco de separatistas anti-españoles. En el Caribe, sólo Cuba y Puerto Rico
permanecían bajo el dominio español a consecuencia del establecimiento de gobiernos
represivos en cada Isla con la complicidad de las clases dominantes esclavistas. La
inmigración de cientos de monarquistas que escapaban de Venezuela contribuyó al
fortalecimiento del sector político conservador y pro-español en ambas islas.
Luego de la derrota de las fuerzas napoleónicas en el 1814, el nuevo rey de España
decidió mantener a Puerto Rico leal y seguro a través de reformas económicas.
Además, a raíz de la revolución haitiana, el miedo a las rebeliones de esclavos promovió
esfuerzos para balancear las razas. La Real Cédula de Gracias del 1815 estimuló la
inmigración de blancos católicos. Como resultado de esto, la demografía de Puerto Rico
cambió, a la vez que cientos de franceses (mayormente criollos blancos de Haití, Luisiana,
Guadalupe y Martinica), italianos e irlandeses, llegaron a la Isla con sus esclavos. También
entraron muchos esclavos africanos mediante la trata libre. A mediados de siglo, una
nueva ola de inmigrantes llegó de Córcega, Mallorca y Cataluña.

La Cédula de Gracias tuvo consecuencias económicas y sociales. Hubo un notable


incremento en la producción agrícola de tres siembras comerciales: la caña de azúcar, el
café (introducido a mediados del siglo XVIII y presto a convertirse en un producto
importante de exportación hacia Europa), y el tabaco. El sistema de plantación fue
adoptado extensamente y, con el aumento en la producción azucarera vino un incremento
en la esclavitud africana, al igual que en el resto del Caribe.

Eventualmente, la creciente demanda por mano de obra y la dificultad en adquirir


esclavos, dadas las restricciones en la trata, hizo que los terratenientes miraran hacia la
población libre de la Isla, que excedía a la de los esclavos. Dichos terratenientes
convencieron al gobierno de que estableciera un mecanismo que forzaba a los campesinos
sin tierras, que era la mayoría de la población, a trabajar como jornaleros. También tenían
que cargar con unas libretas en las que los patronos anotaban datos sobre la conducta

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laboral de los jornaleros. Este sistema conocido como Régimen de la Libreta duró desde
1849 hasta 1873.

Para esta época, una élite criolla mayormente urbana había emergido y exigía
participación en los asuntos de la Isla, exigencia que el gobierno español resistió y
persiguió. Aquellos que tenían recursos o que recibían becas de donantes privados, iban a
Europa a estudiar luego de graduarse del Seminario Conciliar en San Juan. Una generación
de jóvenes estudiantes puertorriqueños en España,para el 1840, produjo los textos
fundacionales de nuestra literatura y la figura emblemática del jíbaro, el campesino blanco
de las montañas.

Esta misma generación de criollos esbozó un proyecto liberal desde mediados del
siglo XIX, en parte a causa de la crisis del azúcar que puso en evidencia la
vulnerabilidad de la economía isleña. La nueva élite intelectual, residente mayormente
en Ponce y San Juan, buscaba progreso económico, social y cultural. Creó instituciones
culturales como el Ateneo Puertorriqueño en 1876.

En diciembre de 1898 se firmó el Tratado de París y España le cedió formalmente Puerto


Rico a Estados Unidos. Los derechos civiles y el estatus político de los isleños sería
determinado por el Congreso estadounidense. Después de más de un siglo, el estatus
político continúa en manos del Congreso.

Durante las primeras tres décadas del siglo XX , en un esfuerzo tenaz por americanizar a
los puertorriqueños, el idioma inglés se hizo obligatorio en las escuelas públicas. La
estrategia falló dada la resistencia de la población a aprender “el difícil”, como le decían
al inglés. Al día de hoy, menos de un 30% de la población de la Isla habla inglés.

Puerto Rico progresó en muchos aspectos durante la primera década de soberanía


estadounidense: se incrementaron las facilidades educativas, incluyendo la primera
universidad pública fundada en 1903, a la vez que se mejoraron las condiciones de salud y

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las comunicaciones. Puerto Rico también vio la expansión del cultivo del azúcar,
dirigida por tres corporaciones estadounidenses absentistas, lo que causó un aumento
en el campesinado sin tierra.

Los treinta fueron una década de gran crisis social, económica y política no sólo en
Puerto Rico sino en el mundo. La Gran Depresión empeoró las terribles consecuencias del
Huracán San Felipe en el 1928 . Puerto Rico se conoció entonces como “la casa pobre del
Caribe”, luego de tres décadas bajo la bandera estadounidense. Las políticas del Nuevo
Trato de Franklin D. Roosevelt se extendieron a la Isla para reducir el desempleo y la
pobreza rampantes. Pero un conjunto de disturbios sociales y de huelgas, en particular en
la industria del azúcar, y las reuniones de los trabajadores con Albizu, llevaron a que
miembros de la élite pidieran a Washington que enviara una “mano dura” a la Isla.

La Era Populista (1940-68) bajo la bandera estadounidense trajo cambios enormes a la


Isla que pasó de ser “la casa pobre del Caribe” a ser “la vitrina del Caribe”. Algunos
escritores se han referido a estos años como “la revolución pacífica”. Puerto Rico pasó de
ser una sociedad agraria y rural a una sociedad urbanizada e industrializada con nuevas
clases sociales y con muchas más oportunidades educativas para el pueblo. Para asegurar
este progreso, el gobierno de la Isla promovió una emigración masiva a Estados Unidos
continentales. Como es de esperarse, la literatura de la época reflejó estos cambios. La
obra de René Marqués evidenció los nuevos cambios poblacionales que incluyeron la
emigración a Nueva York. La situación de los “neoricans” se describe a traves de
escritores como José Luis González.

En los cuarenta, el destino de Puerto Rico se afectó una vez más por las consecuencias de
su importancia estratégica. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Isla fue el centro de los
planes para la defensa hemisférica y las bases militares estadounidenses aparecieron por
todo el pequeño archipiélago puertorriqueño. La base estadounidense más grande del

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mundo fue desarrollada en la parte oriental de Puerto Rico bajo el nombre de Roosevelt
Roads.
Las últimas décadas de la historia política de Puerto Rico se caracterizan por el cambio de
poder entre los dos partidos políticos principales (PPD y PNP) y la polarización de la
sociedad.

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