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Historia de la Educación en Argentina y en América Latina

TRABAJO PRÁCTICO N° 1
Tropeano Matías

Juan Carlos Tedesco, en su apartado “La función política de la Educación”, cuenta que a principios
del siglo XIX Argentina no tuvo una distribución justa de las tierras conquistadas. Los ferrocarriles,
en vez de unir al país, se construyeron priorizando los intereses de los sectores agroexportadores,
beneficiando sobre todo a las élites terratenientes.

Algo parecido pasó con la política inmigratoria: la idea era atraer trabajadores industriales del
norte de Europa, pero en la práctica llegaron principalmente inmigrantes del sur, sobre todo
italianos y españoles. Esto ayudó a aumentar la población, pero no cumplió del todo el objetivo de
poblar las tierras con obreros para una economía industrial.

La hipótesis de Tedesco es que el desarrollo de la educación no tuvo un rol económico, sino que
tuvo sobre todo una función política a inicios de silgo.

Una primera gran función de la educación fue mantener la estabilidad política interna. En las
escuelas primarias, los contenidos estaban muy cargados de política, defendiendo los principios
del gobierno centralista y promoviendo valores nacionales para construir una identidad colectiva
favorable al nuevo orden federalista.

Pero no todos miraban esto de la misma manera. Por ejemplo, Domingo F. Sarmiento, desde su
exilio, criticaba la situación diciendo que “un pueblo ignorante siempre votará por Rosas”. Para él,
la falta de educación ilustrada mantenía a las élites terratenientes porteñas en el poder.

La función política de la educación también se veía fuerte en el nivel medio y superior. La idea era
formar un tipo de persona capaz de ocupar cargos políticos, más que capacitar para el trabajo
productivo. Por eso, todo giraba alrededor de carreras como derecho y medicina, que eran las
puertas de entrada a la política y al poder.

Era una educación hecha para la élite. Así, la escuela argentina del siglo XIX terminó siendo un
sistema bastante oligárquico, pensado para asegurar que el liderazgo quedara siempre en manos
de unos pocos.

En esta línea, el gobierno de Mitre creó en 1863 los colegios nacionales, pensados para dar una
educación secundaria centrada en la cultura humanista, clásica y generalista. El objetivo era
formar una clase dirigente capaz de mantener el orden social y político. Estos colegios reforzaban
el modelo enciclopedista: mucho saber teórico, mucho conocimiento general, pero poca
formación técnica o práctica para el trabajo.

1) El sistema educativo creado a fines del siglo XIX no tenía un sector determinado que ayudara a
contribuir directamente a la economía. Los roles técnicos e industriales no se necesitaban ya
que la economía agropecuaria y las tierras rurales solo requerían de la fuerza de trabajo. La
inmigración cubrió las necesidades laborales de la época.
2) A pesar de que el sistema educativo no estaba vinculado con la producción económica, se
expandió por razones políticas. La estabilidad del régimen dependía de la responsabilidad de
educar a las masas para consolidar a las elites locales.

Esto se vio reflejado en la Ley Avellaneda regulando el funcionamiento de las universidades y en la


ley 1420 de 1884 que promulgó la educación primaria obligatoria, gratuita y laica. Estos dos
ejemplos muestran la clara necesidad de establecer una política de integración social.

Sin embargo, en la educación secundaria no existió una ley específica para organizar este nivel, a
pesar de su importancia, la secundaria era un ciclo preparatorio para la universidad. Aunque hubo
intentos de institucionalizar la secundaria promoviendo la creación de escuelas profesionales, la
mano de obra no calificada y la inmigración solucionaba la falta del aprendizaje técnico e
industrial.

3) Las últimas décadas del siglo XIX el sistema educativo argentino adopto un carácter
centralizado ya que el estado nacional asumió la responsabilidad de organizar, regular y
fiscalizar la educación en todo el territorio, abarcando los niveles primario, secundario y
superior. Esta centralización educativa no fue un fenómeno aislado, ya que formó parte de
una tendencia de concentración económica para la acumulación de riqueza en las zonas de
Buenos Aires y el litoral.

El poder ejecutivo intentó ejercer un control absoluto sobre la educación, particularmente en el


nombramiento de docentes y de autoridades del Consejo Nacional de Educación. Lo que llevó a un
conflicto con las autoridades católicas ya que el estado buscaba subordinar a la iglesia como su
asistente para su proyecto de organización social.

4) El laicismo fue clave en el sistema educativo, porque el Estado buscó integrar a una población
heterogénea bajo principios seculares y universales, sin basarse en valores religiosos o locales.
A través de la escuela primaria y secundaria, el Estado quiso unificar a la sociedad siguiendo
ideales ilustrados y liberales (como la razón, la libertad y la igualdad), inspirándose en modelos
europeos modernos. Sin embargo, este intento de homogeneizar la educación generó
conflictos: Las élites locales, aunque admiraban Europa, defendían sus propias tradiciones y
resistían que la educación se desligara de sus valores locales o religiosos.
5) El progreso educativo fue desigual a nivel nacional. Mientras que zonas urbanizadas como
Buenos Aires mejoraron su infraestructura educativa, otras regiones tuvieron un acceso
limitado y menor efectividad educativa.
6) Las escuelas normales y la carrera docente no eran valoradas socialmente. Esto se debió a que
estas instituciones no preparaban a los estudiantes para la universidad- Además, la mayoría de
las escuelas normales estaban dirigidas a la clase baja y a las mujeres.

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