El Enigma de Otro Mundo es una película de ciencia ficción basada en la
novela de 1938 ¿Quién Hay Ahí? De John W. Campbell, Jr. Cuenta la historia
de una tripulación de la Fuerza Aérea y unos científicos en un remoto puesto
avanzado de investigación en el Ártico, quienes luchan contra un malévolo
ser alienígena basado en las plantas. Tiene como protagonistas a Kenneth
Tobey, Margaret Sheridan, Robert Cornthwaite y Douglas Spencer. James
Arness apareció como la cosa, difícil de reconocer con el disfraz y el
maquillaje. Ningún miembro del elenco es nombrado durante los créditos de
apertura; el único crédito del reparto está al final de la película.
En 2001, el film fue considerado «culturalmente significativo» por la Biblioteca
del Congreso de los Estados Unidos y fue seleccionada para la conservación
en el Registro Nacional de Cine.
El enigma de otro mundo
Charles Lederer
Título original: The Thing from Another World (títulos en español: El enigma de otro mundo, El enigma... de otro
mundo, La cosa o El invasor de otro mundo)
Guión: Charles Lederer, basado en la historia ¿Quién hay ahí? de John W. Campbell Jr.
Publicación del original: 1951
Traducción: mepesalalg
Revisión: ...
Maquetación: Bodo-Baas
Versión 1.0
26.10.22
Base LSW v2.22
El enigma de otro mundo
Declaración
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LSW 5
Charles Lederer
FUNDIDO
1 EXT. NOCHE
La nieve se acumula en las calles de Dutch Harbor, Alaska. Sopla el viento. La
calle está vacía. Una figura envuelta atraviesa la calle hacia un edificio iluminado de
techo bajo. En un cartel fuera del edificio se lee:
«CLUB DE OFICIALES, DUTCH HARBOR, ALASKA»
Alguien ha garabateado debajo de la impresión «No se permiten pingüinos».
La figura se detiene en la puerta y mira un largo termómetro. Registra veinticinco
bajo cero1. La figura continúa adentro del club.
2 INT. SALA DEL CLUB DE OFICIALES - MEDIANOCHE
Éste es el centro social para los hombres voladores de EE.UU. que pernoctan en
las regiones polares. La base aérea está cerca de Dutch Harbor, Alaska, a un salto de
viaje desde el Círculo Ártico. Estamos a principios de invierno. La noche en Dutch
Harbor es larga y oscura.
En la sala, dos de las seis mesas de juego están ocupadas. En una se sientan para
una partida de bridge a cuatro manos. En la otra se sientan cinco hombres jugando al
póker. MÚSICA DE RADIO (una emisión del Servicio Estadounidense) llega
débilmente a la sala. Todo es acogedor y calentado a vapor en la sala.
Entre los cinco jugadores de póker hay tres hombres que van a ser activos en
nuestra historia. Uno es el Oficial de Guerra Vic MacAuliff. Es un hombre de la radio
duro y taciturno. Ha visto servicio en todas partes, ha oído casi todos los lenguajes y
ha bebido casi todas las cervezas diferentes de la tierra.
El segundo es el Capitán Pat Henry, de treinta y pocos. El Capitán Henry ha sido
piloto desde que perdió su primer gorro. Es un hombre de caprichos y temperamento,
y también de humor.
El tercero es el Teniente Eddie Dykes, un alto hombre sencillo por debajo de los
treinta.
Los abrigos, botas y gorros orejeros militares de los aviadores descansan en una
cercana mesa no utilizada.
2
EDDIE DYKES (mientras baraja y reparte): Hacía unos ciento cinco a la sombra en
ese sitio. Las mujeres no llevaban nada de ropa en absoluto de la que hablar, lo cual
era muy inteligente por su parte. Yaces en una hamaca y tres de ellas están ahí
abanicándote. Cuando muera, espero ir a Acra3.
MACAULIFF: Yo estuve allí.
HENRY (mirando su mano): Abro por un dólar.
JUGADOR: Voy.
JUGADOR: No voy.
MACAULIFF: Subo.
Pone dos fichas en la mesa.
EDDIE: Escocia ataca de nuevo. Voy. Cartas, caballeros.
1
-25ºF=-32ºC aprox. (N. del T.)
2
40,5ºC aprox. (N. del T.)
3
Capital de Ghana (N. del T.)
LSW 6
El enigma de otro mundo
Otros dos jugadores añaden otra ficha cada uno al bote.
HENRY: Tres.
JUGADORES: Tres.
MACAULIFF: Éstas servirán.
La figura ha entrado en la sala y está examinando a los jugadores de póker
mientras se quita sus envolturas. Es Ned Skeely, un corresponsal de periódico.
HENRY: Hola, Skeely, ¿cómo está?
SKEELY: Apenas vivo. Veinticinco bajo cero y bajando. Hace una noche que pela.
HENRY: ¿Quiere unirse a nosotros?
SKEELY: En cuanto me cuente los dedos. Puede que haya perdido alguno.
HENRY: Creo que conoce a todos aquí.
Los jugadores sonríen y dicen «claro».
MACAULIFF: Yo no conozco al caballero, capitán.
HENRY: Ned Skeely, Angus MacAuliff.
MACAULIFF: ¿Qué tal está, señor?
EDDIE: El Sr. Skeely es periodista, Mac. Mañana vamos a montar una pelea de
bolas de nieve para él.
Skeely toma asiento junto a Eddie.
HENRY (volviendo a la partida): Un dólar es la apuesta.
EDDIE: Contra una mano oportuna de un escocés. Capitán Henry, sus
condecoraciones al valor se le han subido a la cabeza. No voy.
MACAULIFF: Lo veo.
HENRY: Pareja de ases.
MACAULIFF: Gana a dos reinas.
EDDIE (a MacAuliff): Debería saber que no hay que intentar engañar a mi amigo.
Sólo las damas pueden hacerlo.
HENRY (tranquilamente): Le prometí una patada en la tripa.
EDDIE (burlonamente): Perdone. Perdone. Un desliz de la lengua.
HENRY (a Skeely): ¿Qué tal le fue con el General Fogarty?
SKEELY: Su general cuida sus secretos como una novia de junio.
MACAULIFF: Reparta, teniente.
EDDIE: ¿Usted va, Sr. Skeely?
SKEELY: Sí. Siempre me interesa empobrecer a la fuerza aérea.
EDDIE (repartiendo): Tengo una gran idea que lo implica a usted, Sr. Skeely. No
va a obtener ninguna historia de este puesto. Fogarty nos ha dado a todos
instrucciones para tratarlo como a un espía ruso.
SKEELY: El General Fogarty va a acabar de rodillas suplicando mi atención.
EDDIE (intencionadamente): Esto es más práctico, Sr. Skeely. Hay un hombre en
Edmonton que puede darle toda la historia de defensa del radar. Le encanta hablar. El
General MacLaren. Dígale al general que quiere ir a Edmonton, y Pat y yo lo
llevaremos volando allí.
SKEELY: Conozco al General MacLaren. Me aburre.
EDDIE (desesperadamente): ¡No sea así! ¡Hace calor en Edmonton! ¡Tienen chicas
en Edmonton! ¡Sin pantalones de piel puestos!
LSW 7
Charles Lederer
SKEELY (a Henry): ¿Qué le parece, capitán?
HENRY: Juguemos a las cartas.
MACAULIFF (a Eddie): Debería saber que no hay que intentar espantar a nuestro
capitán hacia el sur, con su corazón envolviendo el Polo Norte.
HENRY: Eso servirá, Sr. MacAuliff.
MACAULIFF (sonriendo): Abro, por dos dólares.
SKEELY (casualmente, mientras juegan): ¿Qué sucede en el Polo Norte?
EDDIE: Algunos científicos celebran una convención allí. Buscando colas de osos
polares. ¿Alguna vez ha oído del Dr. Carrington?
SKEELY: ¿El tipo que estaba en Bikini?
EDDIE: El mismo.
HENRY: Están metidos a unas dos mil millas al norte de aquí, un montón de
botánicos y físicos.
EDDIE (solemnemente): Incluyendo una chica atractiva. De un tipo muy
interesante. El Capitán Henry puede darle cualquier dato de ella que quiera.
HENRY (mirando sus cartas y hablándole silenciosamente a Eddie): Algún día
espero tener un copiloto a un nivel por encima de un chico de instituto, o al menos
con algo de experiencia…
Llega una voz por el altavoz del amplificador de energía.
VOZ: Capitán Henry. Capitán Pat Henry. Preséntese en el alojamiento del General
Fogarty inmediatamente, por favor.
Henry se levanta de la mesa.
SKEELY (frunciendo el ceño y serio): Las doce y media y un general dando voces a
sus tropas. Suena como en los viejos tiempos.
Henry empieza a ponerse el abrigo.
DISOLVENCIA A:
3 INT. ALOJAMIENTO DEL GENERAL FOGARTY. NOCHE
Una sala de estar con un fuego encendido en la chimenea. La habitación está
bastante bien amueblada. Algunos trofeos de guerra están en la pared, incluyendo un
pedazo de un aeroplano japonés, una espada japonesa y otros importantes recuerdos
de guerra.
Hay tres hombres en la habitación. Uno es el General Fogarty, en sus cuarenta; el
segundo es el ayudante del puesto, el Mayor Smith. El tercero es el Cabo Hauser del
centro de comunicación del puesto.
FOGARTY (al Cabo Hauser): Si llega algún mensaje más de esa base, quiero que se
me notifique personalmente, sin importar la hora. Dígaselo al Oficial del Día.
CABO: Sí, señor.
Hay una llamada en la puerta.
FOGARTY: Adelante.
La puerta se abre y una ráfaga de aire helado golpea la habitación cuando entra el
Capitán Henry. Cierra la puerta.
HENRY: Buenas noches, señor.
LSW 8
El enigma de otro mundo
El Cabo Hauser abre la puerta y sale, dejando otra ráfaga de frío en la habitación.
El General se estremece, frunce el ceño y refunfuña.
FOGARTY (tiritando): Freddie, ¿alguna posibilidad de que el Pentágono nos envíe
una puerta giratoria?
MAYOR: Podría ser. Conseguimos una gruesa de cascos de safari la semana
pasada.
FOGARTY (a Henry): Tengo aquí algo raro de su fiesta campestre arriba en el norte.
Acaba de llegar. (Lee de un papel.) Creemos aeronave tipo inusual estrellóse en
nuestras inmediaciones. Por favor enviar instalaciones para investigar. Muy urgente.
(Levanta la vista.) Es del Dr. Carrington. ¿A qué le suena, Pat?
HENRY: Creo que sería mejor que yo subiese.
FOGARTY (secamente): Sabía que diría eso. ¿Pero qué cree que encontrará, además
de a su amiga?
HENRY (tranquilamente): No lo sé. ¿Se informó que desapareció alguna de sus
naves?
MAYOR: Ni una.
HENRY: Podría ser un ruso. Están por todo el Polo, como moscas.
FOGARTY (sonriendo): No se ponga nervioso. Va a ir. Cuando un cerebrito como
el Profesor Carrington dice «muy urgente», la gente pequeña como nosotros tiene que
saltar. Mejor tomar un equipo de perros y todo lo que pueda necesitar para el trabajo
de rescate.
HENRY: Despegaré a las 4:30.
MAYOR: ¿Qué tiempo hace, Pat?
HENRY: Hay un frente malo entrando. Pero creo que hay tiempo suficiente para ir
allí y volver sin tropezar con él.
FOGARTY: Puede hacerme un favor, Pat.
HENRY: Sí, señor.
FOGARTY: Suba con usted a ese periodista… y abandónelo allí.
HENRY: Lo invitaré.
FOGARTY: Y no me malinterprete sobre quién es abandonado, Capitán Henry.
Apreciaría que no aplastase un esquí de aterrizaje y encontrase necesario juguetear
con sus pulgares durante una semana mientras es reparado.
HENRY (fríamente): Aquel accidente fue inevitable, señor.
FOGARTY: También lo fueron Romeo y Julieta. Lo esperaré de vuelta mañana por
la noche, con o sin el Sr. Skeely. Buena suerte.
DISOLVENCIA A:
4 INT. AVIÓN C-54. VUELA A TRAVÉS DE UN CIELO LIGERAMENTE
ILUMINADO. POR DEBAJO HAY BANCOS DE NUBES.
En el avión están el Oficial de Guerra MacAuliff, Ned Skeely, el navegante
Teniente Ken Ericson y el ingeniero ligero Cabo Barnes. El Capitán Henry pilota la
nave, el Tte. Dykes está junto a él. MacAuliff está con su instrumento de radio. Hay
una docena de huskies y varios trineos en el avión, además de un montón de otra
carga atada bajo lona alquitranada.
LSW 9
Charles Lederer
SKEELY: ¿A qué distancia estamos del campamento?
HENRY: Tres horas. Hemos reducido la velocidad. Hay una brisa soplando.
EDDIE DYKES (gravemente): Una brisa, dice. Está alcanzando las cuarenta millas
por hora. Pero encontrarán que nuestro capitán tiene algunas ideas graciosas sobre el
Polo Norte. Cree que es un lugar de jardines. Venga y traiga a los niños.
HENRY (severamente): Su parloteo está fuera de lugar, Eddie. No voy a
repetírselo…
EDDIE: Siempre graznando, ¡ése soy yo! ¡Y sin motivo! Shackleton fue al Polo
Norte una vez, y se retiró con un saco lleno de medallas. Yo puedo ir allí cada tres
semanas, como si fuese el camino de los amantes.
HENRY (fríamente): Me gustaría que tuviese esto claro, Sr. Skeely, si escribe algo.
Soy el oficial de enlace entre nuestro puesto y el equipo de Carrington. Estos vuelos
son estrictamente oficiales. Normalmente llevan suministros. Están mapeando
corrientes magnéticas, cultivando nuevas especies de plantas polares, buscando
minerales.
EDDIE: Así es, Skeely. Sólo estaba bromeando. Es un equipo terrible. La colección
más grande de cerebritos jamás reunida en una pastilla de hielo.
MACAULIFF (a los hablantes): Está llegando algo.
Henry, Eddie y el navegante Ericson se ponen los auriculares y escuchan.
EDDIE (escuchando en los auriculares): ¡Alguien está curda!
HENRY (quitándose los auriculares): Deme una nueva lectura, Ken.
KEN: No puedo entenderlo.
SKEELY: ¿Quién era?
HENRY: El hombre de la radio, Hendrix, hablando para Carrington. Quiere que
corrijamos nuestra lectura de brújula doce puntos al este. Una alteración magnética
está alejándolo todo.
KEN (trabajando): Éste no es sitio para cometer un error, Pat. Íbamos directamente
al lugar. ¿No sería mejor que los llevemos de vuelta?
HENRY: No. Carrington no comete errores. Seguiremos instrucciones de tierra.
DISOLVENCIA A:
5 INT. AVIÓN. UNA VISTA DEL DESORDENADO ASENTAMIENTO
POLAR MUY ABAJO.
Pequeños puntos de tejados en una extensión llana de nieve. El avión empieza a
descender.
DISOLVENCIA A:
6 EXT. CAMPAMENTO DEL PROYECTO POLAR - DÍA
El C-54 hace un aterrizaje sobre esquís a unos doscientos pies del más grande de
los edificios bajos que asoman. Los llegados salen por la puerta del avión. Media
docena de trabajadores esquimales pertenecientes al campamento se apresura hacia
ellos.
DISOLVENCIA A:
LSW 10
El enigma de otro mundo
7 INT. GRAN SALA DE REUNIONES DE LA EXPEDICIÓN POLAR
Está un 60 por ciento bajo tierra. Sus ventanas están cerca del techo y funcionan
como tragaluces. La sala está cómodamente amueblada y cálida. Sus cañerías de
vapor recorren la pared.
En la sala están el Dr. Chapman, el Dr. Algari y la Sra. Chapman. Chapman es un
hombre de aspecto enérgico en sus cuarenta. Su esposa es una mujer atractiva de
cuarenta que también es su ayudante. Chapman es mineralogista. Algari es un anciano
de cabello blanco. Es botánico.
Un cocinero está junto a una gran cocina eléctrica. Está haciendo café y un
almuerzo caliente en un número de ollas. Chapman sube las escaleras hasta la puerta,
que está cerca del techo de la sala. La abre. El Capitán Henry y su grupo llegan
bajando las escaleras.
CHAPMAN: Muy bonito aterrizaje, Capitán. Lo hemos observado. ¿Cómo ha sido el
viaje?
HENRY: Un buen paseo. Éste es el Sr. Skeely, Dr. Chapman, Sra. Chapman, Dr.
Algari. El Sr. Skeely es periodista.
SKEELY: Me alegro de conocerlos.
CHAPMAN (sonriendo): Me alegro de tener a un periodista visitándonos. Estamos
un poco fuera de los caminos habituales.
SKEELY (mirando alrededor): ¡No me digan que estoy prácticamente en el Polo
Norte! Parece más como mi viejo hogar en Kentucky.
HENRY: ¿Alguna información más, Dr. Chapman?
CHAPMAN: Estoy convencido de que es alguna clase de aeronave rusa.
Probablemente algún nuevo cohete de propulsión a chorro.
ALGARI: Eso lo dudo mucho, Hugo. No entiendo la ciencia rusa, pero no puede ser
tan avanzadísima como las indicaciones que tenemos de la nave estrellada.
CHAPMAN: Si es una nave. Todos estamos bastante emocionados, Capitán.
HENRY: ¿Dónde está el Dr. Carrington?
CHAPMAN: En el laboratorio.
SRA. CHAPMAN: Todos estarán aquí para el almuerzo. Está listo, si quisieran
comer antes. Verduras frescas.
HENRY (a Skeely): De su propio huerto.
SKEELY: ¿Huerto?
SRA. CHAPMAN (sonriendo): Invernadero.
SKEELY: ¡Tienen un invernadero! ¡En el Polo!
EDDIE (guiñándole un ojo a Skeely): Aquí tienen de todo. Espere a ver.
HENRY: Me uniré a ustedes en unos minutos.
ALGARI: Lo llevaré al laboratorio, Capitán.
HENRY: Gracias. Conozco el camino.
Empieza a salir de la sala.
SRA. CHAPMAN: Por favor, que todo el mundo se siente.
El grupo se mueve hacia una larga mesa de comedor montada con veinte asientos.
Seguimos al Capitán Henry fuera.
LSW 11
Charles Lederer
8 INT. UN PASILLO CONECTOR SUBTERRÁNEO ENTRE DOS DE LOS
EDIFICIOS DEL CAMPAMENTO
Henry entra y camina hacia una escalera empinada. La sube y golpea una puerta.
Una voz llama.
VOZ: Adelante.
Abre la puerta.
9 INT. DESPACHO Y DOMITORIO DE NIKKI
Se revela una pequeña habitación parecida a un despacho, llena de archivadores,
que contiene un escritorio, un puesto de máquina de escribir, una máquina grabadora
de voz y un sofá que sirve como cama. Sentada en el escritorio, mecanografiando,
está una pintoresca joven, Alberta Nicholson. La llaman Nikki. Deja de escribir y se
levanta.
NIKKI: ¡Pat! ¡Bienvenido a nuestro iglú!
HENRY (sonriendo): Hola, Nikki. Tienes el aspecto de siete millones de dólares.
¿Cómo estás?
NIKKI: Maravillosamente. Siéntate.
HENRY: Hablo mejor de pie.
Se acerca a ella y la abraza ardientemente. Ella se retira de su abrazo,
tranquilamente, y sin alarma.
NIKKI: Por favor. (Se desenmaraña el pelo.) Creo que el Dr. Carrington te está
esperando.
HENRY: El Dr. Carrington tendrá que esperar. Estoy ocupado.
Intenta abrazarla otra vez.
NIKKI (eludiéndolo): No, no lo estás.
HENRY (frunciendo el ceño): ¿Qué pasa?
NIKKI: Ahora, no te hagas el sorprendido. Hemos pasado por todo esto antes. No
me gusta hacer el amor promiscuamente. No tiene sentido.
HENRY: ¿Quién es promiscuo? Estamos solos, ¿no?
NIKKI: Pat, la última vez que estuviste aquí, pasé tres días luchando con un típico
lobo de la fuerza aérea. Fue como jugar a las cuatro esquinas con Barbazul o alguien
así. Hasta invadiste mi dormitorio, afirmando que buscabas una navaja perdida.
Ahora, me gustas, Pat, pero esta vez, si no te guardas las manos, hemos terminado.
HENRY: Te gusto, ¿eh? Bien, tú me gustas también. ¿A qué estamos esperando?
NIKKI: Estamos esperando hasta que lleguemos a conocernos.
HENRY (sonriendo): Ahora estás de mi lado. Ven aquí. Llegarás a conocerme.
NIKKI (empujándolo): No de esa manera.
HENRY: ¿Qué otra manera hay?
NIKKI (desesperadamente): ¿Nunca has oído la palabra «conversación»? ¿Nunca
has leído un libro, o visto una película, o… o pensado en nada?
HENRY: Sí. Pero tú no quieres hablar de lo que estoy pensando.
NIKKI: No, no quiero. ¡Si eso es todo en lo que puedes pensar!
HENRY: Tengo otros pensamientos.
NIKKI: Sería una diversión entrante oír uno.
LSW 12
El enigma de otro mundo
HENRY: Bien, prueba éste. Las damas son todas iguales.
NIKKI: Eso no es un pensamiento. Es un tópico. Y un tópico estúpido.
HENRY: Todas las damas quieren casarse. Si les pides que se casen contigo, eres
sincero. Si no lo haces, eres Barbazul, y un lobo.
NIKKI (arriesgadamente): ¿Estás diciendo que quiero que me pidas que me case
contigo?
HENRY: Nunca he podido descifrarlas. Si le pagas a una dama una comida e
intentas besarla, eres un lobo y un Barbazul. Pero si el mismo tipo promete pagarle
treinta mil comidas, entonces es un futuro marido y él no podría sacudírsela ni con un
palo.
NIKKI: ¡Sí, y dile a un tipo que tu liguero es cosa tuya, y pensará en cada apestosa
mezquindad en el mundo para contestarte!
HENRY (tranquilamente): Es la guerra de los sexos, supongo.
NIKKI: ¡Bueno, yo odio la guerra!
HENRY: Por otro lado, es mi profesión. Obtengo una comisión. Dame un beso,
Nikki.
NIKKI: Estoy cansada de ti. Ahora vamos. El Doctor Carrington está ansioso por
verte.
HENRY (lóbregamente): Vale. Usted primero, Señorita Nicholson. Supongo que he
venido al polo equivocado.
La sigue fuera.
DISOLVENCIA
10 INT. LABORATORIO DEL DR. CARRINGTON
Es una gran cámara en un edificio separado. Aquí están concentrados los
instrumentos utilizados por los diversos científicos en sus experimentos astronómicos,
mineralógicos y botánicos.
En una gran mesa plana en la sala se sienta el Dr. Arthur Carrington. Es un
hombre de 43 años con una cara alerta y alegre. Es apuesto, bien constituido, de
hablar suave. Su característica dominante es una sonrisa que nunca parece abandonar
sus labios. Está siempre presente en su cara como un rasgo adicional. Es un genio de
la ciencia y un hombre cuyo cerebro está enfocado como un microscopio en los
secretos de la naturaleza. Pero la intensidad de su preocupación por la ciencia no se
oye en los tonos tranquilos de su voz. Se verá en las cosas que hace, en su punto de
vista… pero nunca en su conducta. Por fuera, parece sólo un hombre atractivo lleno
de entusiasmo infantil por una tarea y con unos modos tranquilizadores y amables
para su compañero.
En la sala con el Dr. Carrington hay un joven flaco llamado William Stone, a
cargo del trabajo y equipo fotográficos del campamento.
El Capitán Henry se queda silenciosamente en el umbral, sus ojos malhumorados
sobre su rival científico. El doctor está estudiando los diales indicadores de un
complejo instrumento sobre la mesa. Bill Stone saluda las llegadas.
STONE: Hola, Nikki. Hola, Capitán Henry. ¿Cómo fue el viaje?
HENRY (secamente): Bien.
LSW 13
Charles Lederer
Permanece mirando al ocupado Carrington, que no parece consciente ni de su
presencia ni de la de Nikki.
NIKKI (con sobriedad): El Capitán Henry está aquí, doctor.
CARRINGTON (sin levantar la vista, su voz amable): Sí, lo sé. (Sus ojos permanecen
en los diales indicadores y continúa suavemente.) ¿Tomaría estas notas, por favor?
(Le dicta a Nikki sobriamente. Ella escribe mientras él habla.) Dos de noviembre, 2 p.
m. La desviación en la pantalla diecinueve continúa: doce punto tres. No hay
disminución ni fluctuación de elemento perturbador. (Levanta la mirada, le sonríe a
Henry y añade suavemente.) ¿Podemos empezar ahora, Capitán Henry?
HENRY (fríamente): ¿Le importaría decirme adónde vamos?
CARRINGTON: Cuarenta y ocho millas hacia el este.
HENRY: Su mensaje decía que un aeroplano se había estrellado. ¿Es eso lo que
buscamos?
CARRINGTON (sonriendo): No lo sé, Capitán.
HENRY (disimulando su irritación con dificultad): Me gustaría saber qué se supone
que debo ir a buscar, Dr. Carrington.
CARRINGTON (apaciblemente): A mí también. (Ansiosamente.) Creo que
deberíamos empezar mientras siga la luz.
HENRY (sin moverse): Empezaremos después de que me haya dado la información
que tenga.
CARRINGTON (blandamente): ¿Es necesario, Capitán? (Ve el ceño de Henry y está
rápidamente arrepentido.) Lo siento mucho. Sólo estaba pensando en la vaguedad de
mi información. No me gusta ser impreciso. ¿Le leerá por favor mis primeras notas al
Capitán Henry, Nikki?
NIKKI (abriendo el cuaderno en su mano y leyendo de él): 1 de noviembre, 11:15
p. m. Los detectores de sonido registraron una explosión hacia el este. A las 11:18 p.
m. el dial magnético reveló desviación de doce punto tres. Desviación semejante sólo
posible si una fuerza perturbadora equivalente a 20.000 toneladas de acero o mineral
de hierro se hubiesen convertido en parte de la tierra en un radio de cincuenta millas.
HENRY: Eso suena como un meteoro, ¿no?
CARRINGTON (amablemente): Sí, mucho. Excepto por nuestras láminas
fotográficas. Nuestras cámaras telescópicas estaban funcionando anoche. Aquí está la
película tomada entre las 11:12 y las 11:15. Déjele verla al Capitán Henry, Bill.
Stone enciende una luz en una caja de moviola y pasa una tira de película
lentamente por ella. El Capitán Henry mira en la caja.
CARRINGTON: Notará el pequeño punto abajo en la película. Se mueve de oeste a
este. A las 11:14 el punto se mueve hacia arriba. A las 11:15 cae a la tierra y
desaparece. Un meteoro podría moverse casi horizontalmente de oeste a este, pero
nunca hacia arriba. Si el objeto ambulante causó la explosión que captamos, está en el
hielo a 48 millas de aquí. El sonido nos alcanzó cuatro minutos después de la
desaparición del objeto. Esto nos da la distancia aproximada desde aquí.
HENRY (frunciendo el ceño): Veinte mil toneladas de acero es mucho metal para
un aeroplano.
CARRINGTON: Para la clase de aeroplano que conocemos, capitán.
LSW 14
El enigma de otro mundo
HENRY (abruptamente): Venga, vámonos.
Sale seguido de Carrington, Stone y Nikki.
DISOLVENCIA A:
11 INT. AVIÓN C-54
El Capitán Henry y el Teniente Dykes están en los controles. El resto de la
tripulación está en sus sitios acostumbrados. Un trineo y un equipo de perros ocupan
la parte trasera de la cabina de pasajeros. El Ingeniero de Vuelo Barnes está oteando
el paisaje nevado de abajo. Lo mismo hacen el fotógrafo Stone y los científicos
Olson, Chapman, Vorrhees, Laurenz y Redding. Skeely también mira ávidamente por
la ventana. Hay un aire de tensión en el silencio.
Sólo el Dr. Carrington parece relajado. Comparte un asiento con Nikki. De vez en
cuando el Capitán Henry se vuelve para fruncirles el ceño a Nikki y Carrington.
NIKKI (ansiosamente a su acompañante): ¡Estoy terriblemente emocionada,
Arthur! ¡Estoy saltando arriba y abajo por dentro!
CARRINGTON (suavemente): Yo también.
NIKKI (riendo): Si el mundo se estuviese acabando, no creo que cambiase su
expresión, Arthur. Seguiría sonriendo, y dictando notas, y esperando que yo las
tomase con precisión.
CARRINGTON (asintiendo): Y usted lo haría.
El Capitán Henry se ha levantado y ha dejado a Dykes en los controles. Ha
caminado atrás hasta Carrington y se ha quedado ahí esperando siniestramente a que
su charla termine. Ahora habla con irritación.
HENRY: Estamos a cincuenta millas, Doctor, y no hay señal de nada. Esos
artilugios suyos deben de estar locos.
CARRINGTON (amablemente): Lo dudo, capitán. No han exhibido ningún signo de
locura en el pasado.
NIKKI (a Henry): Debéis de estar fuera de vuestro rumbo.
HENRY (a Carrington, insistentemente, ignorando a Nikki): No hemos visto nada,
¿verdad? ¿Qué significa eso?
CARRINGTON (amablemente): Significa que no lo hemos visto. No significa que no
esté ahí.
La respuesta de Henry es interrumpida por una exclamación de Dykes.
DYKES: ¡Ey, Pat! ¡Mire esto! ¡La brújula está girando!
HENRY (empezando hacia delante): ¿Qué demonios…?
CARRINGTON (tranquilamente): Lo hemos pasado. (Llamando a Dykes.) ¿Cuándo
empezó a girar, Teniente?
DYKES: Justo ahora, hace quince segundos.
CARRINGTON (a Nikki): Marque el tiempo, por favor. (A Dykes.) ¿Es media
revolución completa?
DYKES: Sí. Ciento ochenta grados.
CARRINGTON (a Henry): Entonces hemos volado justo sobre ello una milla y tres
octavos atrás.
HENRY (secamente): Gracias. (Llama a la cabina.) Dale la vuelta, Eddie, y bájala.
LSW 15
Charles Lederer
Henry regresa a la cabina. Carrington lo sigue y se queda mirando afuera por
encima de su hombro.
12 PLANO LARGO DEL CAMPO DE HIELO DESDE EL PUNTO DE VISTA
DE LA NAVE
Aparece una mancha oscura en el hielo.
13 INT. CABINA
CARRINGTON Y DYKES (juntos): ¡Ahí… lo veo… por allí!
DYKES: Está enterrado en el hielo.
HENRY (mirando el terreno): ¿Qué opinas, Eddie?
DYKES (señalando): Parece bastante llano por ahí…
HENRY (asintiendo): Abróchense los cinturones, amigos. Vamos a aterrizar.
DISOLVENCIA A:
14 LA PLANICIE DE HIELO
El C-54 aterriza graciosamente sobre sus esquís. Sus ocupantes desembarcan.
Barnes y Dykes empiezan a enganchar el equipo de perros.
NIKKI (de puntillas): No puedo verlo desde aquí.
HENRY: Es por allí. Una media milla.
CARRINGTON: Un poco más al sur, creo.
NIKKI: Oh, espero que no lo perdamos.
CARRINGTON (sonriendo por su ansia): Difícilmente.
MACAULIFF: Esto nos conducirá directamente hasta ello.
Levanta un contador Geiger.
CARRINGTON (sorprendido): Un contador Geiger. Pero no hay razón para suponer
que es radiactivo.
MACAULIFF: Pero lo es. Lo noté en el avión. ¿Ve?
Sostiene el contador. Chasquea continuamente.
DYKES: Todo listo, amigos.
HENRY (a Nikki): Tú montas en el trineo.
Nikki se monta en el trineo. Sale, el resto del grupo trotando con él por sus
huellas.
DISOLVENCIA A:
15 LA PLANICIE DE HIELO CERCA DE LA MANCHA OSCURA
El trineo se detiene. Nikki se baja y corre con los demás a la mancha oscura. Se
paran mirándola desde un pequeño montículo de nieve y hielo.
BARNES: Eso no es un aeroplano.
OLSON: Ciertamente no es un meteoro.
MACAULIFF: Sea lo que sea, en el nombre sagrado de Aberdeen, ¿cómo llegó ahí?
Miren, el hielo está liso como el cristal.
Hay un pequeño coro de acuerdo y asombro.
HENRY: ¡Es la mayor locura que he visto nunca!
LSW 16
El enigma de otro mundo
CARRINGTON: Realmente no.
HENRY (exageradamente cortés): Quizá sea usted tan bueno para explicarnos el
pequeño misterio a la gente ordinaria.
CARRINGTON (mirando la mancha oscura): Cualquier cosa que alcance la
atmósfera de la tierra a una velocidad astronómica estaría extremadamente caliente en
un instante. Fundiría su camino en el hielo, que después se congelaría otra vez sobre
ello.
Skeely y Barnes se han movido a otro montículo para obtener una vista mejor del
objeto enterrado. De repente, Skeely suelta un grito.
SKEELY (a pleno pulmón): ¡ES UN PLATILLO! ¡ES UN PLATILLO VOLANTE!
Hay un instante de silencio. Todos miran al hielo.
OLSON (suavemente): ¡Madre mía, eso es lo que es!
DE IMPROVISO: ¡Un platillo! - ¡Un disco volante! - Claro, mire desde aquí… ¿ve? -
¡Un genuino platillo real! - Mire las veletas de dirección… - Decían que no había
tales cosas… - ¿Supone que hay alguien dentro? - Debe de haberlo… Claro…
SKEELY (saltando de emoción): ¡Hachas! ¡Traigan unas hachas de hielo!
Barnes y Dykes corren a por hachas.
STONE: ¡Atrás, todo el mundo! ¡Déjenme tomar algunas fotos!
SKEELY (salvajemente, mientras Stone empieza a fotografiar): ¡¿Dónde está el
generador de radio?! ¡Ey, MacAuliff! (MacAuliff se vuelve hacia él.) ¡Scotty, vamos,
rápido! ¡Quiero enviar un mensaje!
HENRY (interrumpiendo): No hagan nada. Sin mensajes privados.
SKEELY: ¡¿Qué quiere decir, soldado?! ¡Voy a enviarlo al mundo entero!
HENRY: Lo siento, Skeely. Esto es información del ejército. Tendré que esperar la
autorización para dejarle presentar una historia.
SKEELY (fuera de sí): ¡Tiene la autorización de la Constitución de los Estados
Unidos! ¡Se llama libertad de prensa! ¡Voy a enviar mi historia, Capitán!
HENRY: Muy bien, envíela. Pero no desde mi nave.
Skeely lo mira con furia frustrada. Henry ignora la rabia de Skeely, y se vuelve
hacia MacAuliff.
HENRY (cont.): Llame a Hendrix. Que telegrafíe a Fogarty que hemos encontrado
un disco volante, intacto, incrustado en el hielo, ¡y vamos a sacarlo!
MACAULIFF: Sí, señor.
Arranca hacia el avión, con Skeely pisándole los talones.
SKEELY (urgentemente): ¡Mire, escocés! ¡Ésta es la historia más grande desde el
Mar Rojo! ¡Una nave de otro planeta! ¡No pueden encubrirla! ¡Tenga corazón!
¡Piense en lo que esto supone para el mundo!
MACAULIFF: No trabajo para el mundo. Trabajo para el ejército, y tengo mis
órdenes.
SKEELY (furiosamente): ¡Ni siquiera los rusos actuarían así!
Empieza a volver hacia el Capitán Henry.
OLSON (a Carrington): ¿Qué opina de eso, Arthur? Ciertamente no parece 20.000
toneladas de acero.
CARRINGTON: Ni siquiera una tonelada, diría yo.
LSW 17
Charles Lederer
Durante lo anterior, las hachas han llegado. Cinco de los hombres empiezan a
cortar febrilmente a través del hielo. Nikki está junto a Carrington. El Capitán Henry
se une a los hombres picando en el hielo. El pequeño grupo en la nieve barrida por el
viento trabaja silenciosa y desesperadamente para retirar la cubierta de cuatro pies de
hielo del platillo.
CHAPMAN (acercándose a Carrington): ¿De qué cree que está hecho, Arthur?
CARRINGTON: Ningún elemento que conozcamos en esta tierra.
NIKKI (excitadamente): No veo ninguna puerta ni ventanas en ello.
CARRINGTON: Deben de estar por debajo.
OLSON (mirando): No puedo distinguir ningún motor.
CARRINGTON: Dudo que encontremos nada que llamemos motor.
SKEELY (llegando sin aliento): ¿De qué planeta imagina que es, doctor?
CARRINGTON: No de éste.
SKEELY: Debe de ser de Marte. Es el único que se supone que está habitado, ¿no?
CARRINGTON: Podré contestar sus preguntas con un poco más de precisión
después de que haya examinado el interior de la nave y a sus ocupantes, si hay
alguno.
Skeely agarra un hacha y corre hacia el grupo que está picando.
NIKKI: ¡Ocupantes! ¡Pero deben de estar muertos!
CARRINGTON: Muertos o vivos, aprenderemos muchas cosas que ahora no
sabemos en el mundo.
El grupo está balanceando hachas. De repente, el Capitán Henry deja de excavar.
Mira al sol, mira su reloj.
HENRY (a Dykes): No podemos hacerlo, Eddie. La luz se habrá ido en una hora. La
temperatura está bajando también, creo.
EDDIE (mirando hacia el horizonte): Ese frente tormentoso está entrando deprisa.
Pero no podemos dejarlo. ¡Tenemos que seguir! ¡Es de Marte!
HENRY: No voy a intentar un aterrizaje con instrumentos sobre esquís en la
oscuridad, y matar a todo el mundo.
EDDIE (ansiosamente): Podemos excavar durante otra media hora, Pat.
HENRY: Si se acercan tanto, nunca los llevaré de vuelta en la nave. Ahora están tan
emocionados que no saben que están medio helados.
EDDIE (excitadamente): Mire, Pat, me siento bien. Me quedaré aquí toda la noche.
Sólo déjame un saco de dormir y algo de whiskey.
HENRY (de repente): Tengo una bomba de termita en el trineo. Vaya a por ella.
Fundiremos el hielo.
EDDIE (hacha en mano): ¡Maravilloso! ¡Qué cerebro!
Corre hacia el trineo. En el mismo momento uno de los excavadores grita.
BARNES (hacha en mano): ¡Aquí hay una parte al aire! ¡Lo hemos dejado al
descubierto!
Los científicos y los portadores de hachas corren hasta Barnes. Llega el Capitán
Henry. El Dr. Carrington se pone de rodillas y examina un borde de metal de dos pies
que sobresale del hielo.
CARRINGTON: ¿Me pueden dar una lima, por favor?
LSW 18
El enigma de otro mundo
BARNES: Aquí hay una.
Retira una lima de sus pesadas ropas. El grupo observa mientras el Dr. Carrington
empieza a utilizar la lima en el borde saliente del platillo.
CHAPMAN: ¿Qué parece, Arthur?
CARRINGTON (golpeando la lima contra ello): No lo sé. Probablemente una
aleación. Intentaré obtener algunas limaduras. Podemos analizarlas esta noche.
(Levanta la mirada y sonríe al grupo que lo observa.) No tenemos mucho tiempo.
Sugiero que todos ustedes continúen con su excavación.
HENRY: No hay necesidad. Tenemos una bomba de termita.
CARRINGTON (complacido): ¡Termita! ¡Oh, excelente!
Deja de limar y se levanta. Se queda mirando la máquina en el hielo. El Tte.
Dykes llega con una bomba de termita, un tramo de cable y un detonador. MacAuliff
viene corriendo en el mismo momento.
MACAULIFF (resollando): Ya están retransmitiendo el mensaje a Fogarty.
Deberíamos tener una respuesta en una hora. Tengo algunas noticias de Hendrix. El
barómetro ha caído hasta el sótano y está viniendo una helada como ninguna. Dice
que estemos alerta.
HENRY: Lo estoy. Perfore un agujero para esa bomba, Eddie.
SKEELY (moviéndose hasta el grupo a tiempo para oír el último comentario): ¿Una
bomba? ¿Eso es seguro?
DYKES (mientras excava el agujero, con Barnes ayudando): Es P.O.M.,
Procedimiento Operativo Modelo para retirar hielo. Simplemente lo derrite.
BARNES: Dejará al descubierto el platillo entero en treinta segundos.
NIKKI: Estoy muy emocionada, casi tengo náuseas.
HENRY (a Dykes): Eso es suficientemente profundo, Eddie. La luz se está yendo
deprisa.
CARRINGTON (suavemente, mientras continúa mirando la masa de metal a sus
pies): Dentro de cinco minutos puede que tengamos la llave a las estrellas. Un millón
de años de historia nos esperan en ese hielo.
DYKES: Todo listo, Pat.
HENRY: Despeje el campo, Mac.
MACAULIFF (gritando): Por aquí, todo el mundo. Permanezcan juntos.
La tripulación, los científicos y Nikki se mueven por el hielo, guiados por
MacAuliff. Eddie desenrolla cien pies de cable y camina con él. El Capitán Henry está
parado en el viento creciente, inspeccionando la nave difusamente perfilada en el
hielo.
HENRY (levantando el brazo): Suéltela, Eddie.
Eddie presiona el detonador. Hay una explosión de bomba de termita normal. Un
brillo de la termita llamea y se apaga.
EDDIE (gritando): Vale, amigos. Despejado.
Antes de que nadie pueda moverse, hay una explosión sorda. Y una segunda
llamarada comienza bajo el hielo. El destello aumenta gradualmente. Todo el campo
de hielo se ilumina desde abajo por una luz insoportable. Los observadores son
LSW 19
Charles Lederer
forzados a apartar los ojos, todos salvo Carrington y Henry, que continúan mirándolo.
Un coro de exclamaciones y preguntas sale del grupo.
DE IMPROVISO: ¿Qué es? - ¿Qué ha pasado? - ¿Explosión secundaria? - ¡No miren,
protéjanse los ojos! - ¿Cómo puede arder… en el hielo? - ¡Reacción en cadena, de la
termita!
Etc.
SKEELY (agarrando el brazo de Chapman): ¿Qué le está pasando? ¡Dígame, doc!
CHAPMAN (lentamente): Me temo que se está desintegrando… totalmente.
CARRINGTON (su cara tensa): Secretos… que podrían habernos dado una ciencia
nueva. ¡Desaparecidos!
El Capitán Henry se queda pasmado mientras el feroz incendio consume la nave
bajo el hielo. Ve sus contornos explotar y desaparecer. Skeely llega hasta él.
SKEELY (furioso): ¡Procedimiento Operativo Modelo, simio ciego! ¡Lo ha
destruido!
CARRINGTON: Debería haber pensado… Yo debería haber pensado…
SKEELY: ¡Claro que debería! ¡El descubrimiento más grande de la historia, en
llamas! ¡Buen trabajo! (Se da la vuelta hacia Henry.) El ejército puede estar orgulloso
de sí mismo: convertir una civilización entera en una pieza del Cuatro de Julio. ¡Hasta
los indios actuaron más inteligentemente con Colón!
CHAPMAN: No queda ni un fragmento. Cada trozo desaparecido… y no sabemos
nada… nada.
CARRINGTON: Sabemos una cosa… de qué estaba hecho. Obviamente una aleación
de magnesio.
CHAPMAN: Cierto. Sólo el magnesio reaccionaría así al calor.
SKEELY (amargamente): ¡Espléndido! Hay una historia para mí. (Citando.)
¡Científicos averiguan que el magnesio arde!
DYKES (a Henry): ¿Quiere que marque el lugar, para que podamos encontrarlo tras
la tormenta?
El Capitán Henry ha estado mirando el hielo barrido por el viento. Se ha quedado
en silencio bajo los insultos de Skeely.
HENRY (a Dykes): Más tarde, Eddie. Primero, quiero que traiga todos sus picos y
hachas. Mac, quiero su contador Geiger. Y traigan el trineo de perros.
MACAULIFF: ¿Adónde?
HENRY: He visto algo bajo el hielo a unos cincuenta pies de aquí. La llamarada lo
iluminó.
Sostiene el contador Geiger delante de él y empieza a caminar lentamente.
Carrington, Ericson, Barnes, Dykes y Skeely avanzan a su lado. Los otros se quedan
rezagados, MacAuliff guiando el equipo de perros.
CARRINGTON: ¿Qué era, Capitán?
HENRY: No lo sé. Tenía la forma de un hombre, pero podría haber sido un pedazo
del disco.
DYKES: ¡Un hombre! ¿Quiere decir que alguien salió de ese platillo?
HENRY: Probablemente despedido cuando se estrelló. Si es un hombre.
LSW 20
El enigma de otro mundo
CARRINGTON (gesticulando hacia el contador, que está chasqueando): Es
radiactivo. Imagino que debe de ser un fragmento del platillo.
HENRY: Quizá. Pero seguro que tenía forma de hombre.
CARRINGTON (con emoción creciente): Buen trabajo, capitán. Quizá aún salvemos
algo.
SKEELY (señalando el contador): Es cada vez más fuerte. Más a su izquierda, creo.
DYKES (señalando): ¡Ahí está! ¡Ahí!
Señala un banco de hielo. Tenuemente visible en el hielo hay una forma de dos
piernas.
SKEELY: ¡Esto es una historia! ¡El hombre de Marte!
MACAULIFF (emocionado): Tiene piernas… y una cabeza. Puedo verlas.
NIKKI: ¡Lo es! Es un hombre… ¡Realmente lo es!
Hay un coro improvisado de comentarios emocionados de los demás.
DE IMPROVISO: Ahí, ¿lo ve? - Mire, ¡justo al lado de esa roca! - Es un animal. -
No, es un hombre. - Debe de tener ocho pies de longitud.
Etc.
EDDIE: ¿Cómo es que está congelado en el hielo, si fue arrojado?
HENRY (picando en el hielo): Igual que el platillo. Se metió fundiéndolo.
SKEELY (picando el hielo): ¿Qué tal utilizar algo de termita?
HENRY: ¡Cállese!
Los hombres continúan balanceando las hachas. MacAuliff ha entrado en una
pequeña depresión en el hielo y está más cerca de la figura que están intentando
liberar. El hielo que lo rodea se ha mellado de sus golpes, y la figura que contiene es
prácticamente invisible.
BARNES (picando): Ahora no puedo verlo en absoluto.
SKEELY: Dense prisa, chicos. No puedo esperar. (A Henry.) Claro que espero que
no sea un espejismo.
HENRY: Ningún espejismo. Está perfectamente ahí.
BARNES: ¿Qué parecía en la llamarada?
HENRY: Lo creerá cuando lo vea.
MACAULIFF (desde abajo): Ey…
HENRY: ¿Qué ocurre, Mac?
MACAULIFF (tambaleándose lejos del bloque que han tallado): Tengo náuseas. He
hundido mi pico justo en su cráneo… algo verde ha rezumado.
EDDIE: Ningún daño hecho. Estaba muerto de todos modos.
ERICSON: La luz se está yendo, Pat. No tenemos tiempo.
HENRY: Tiene razón.
BARNES: Ey, miren. ¡El bloque entero se está soltando!
CARRINGTON (asintiendo): Hielo formado recientemente. Se separa fácilmente.
HENRY: Muy bien, todo el mundo a ello. Cargaremos toda la losa en el trineo.
Cargan el bloque en el trineo de perros, y empiezan a arrastrarlo por el campo de
hielo.
DISOLVENCIA A:
LSW 21
Charles Lederer
16 EXT. CAMPAMENTO POLAR. LA LUZ CASI SE HA IDO
El C-54 aparece en el cielo encapotado. Vuela erráticamente en el viento
creciente. El avión hace un aterrizaje precario sobre sus esquís, con el vendaval que se
levanta abofeteando y casi volcándolo.
Media docena de esquimales abrigados sale del campamento y se mueve hacia el
avión. Barnes, Eddie y MacAuliff salen en tropel. Ayudan a Nikki y los científicos a
bajar. En la semioscuridad, los pasajeros empiezan a cruzar la nieve soplada por el
viento hacia el campamento. Se mueven con dificultad. Las palabras son inaudibles en
el vendaval.
MacAuliff hace gestos a los esquimales hacia el avión. Suben. El Capitán Henry y
Eddie sacan los perros y un trineo. El bloque de hielo, medio cubierto por una lona
alquitranada, es bajado desde la puerta del avión. Trabajando en las ráfagas heladas
que ahora barren la oscuridad, los hombres mueven el bloque de hielo sobre un trineo.
Otros amarran el avión, atándolo a estacas martilleadas en el hielo. Con el avión
amarrado, el grupo empieza a ir al campamento. Los perros arrastran el trineo con el
bloque de hielo sobre él.
DISOLVENCIA A:
16A ENTRADA EXTERIOR A ALMACÉN
Una serie de escalones ha sido cortada en el banco de nieve fuera de la entrada del
almacén. El bloque de hielo es descargado del trineo y bajado golpeando los escalones
empinados.
17 INT. ALMACÉN
Es una habitación poco iluminada, llena de barriles de equipo científico. Tiene el
aspecto de un sótano lóbrego bien abastecido. El bloque de hielo es deslizado a un
espacio despejado en mitad de la sala. Barriles y cajas son movidos para hacer más
espacio a su alrededor, con todo el grupo ayudando.
HENRY (a Eddie): Manda a los esquimales lejos.
EDDIE: Ya se han apresurado. Se va a necesitar mucho engatusamiento para
traerlos de vuelta.
MACAULIFF: ¿Alguien tiene algo de whiskey?
EDDIE (hurgando entre algunas cajas): Aquí hay todo un bar.
Retira una botella y empieza a abrirla.
BARNES (a Henry, nerviosamente): ¿Qué hacemos ahora, desvelarlo?
HENRY: Nada para ver a través del hielo. (A Carrington.) ¿Puede apagar la
calefacción en esta sala, doctor?
CARRIGTON (suavemente): Si es necesario.
EDDIE: ¿Qué quieren decir, apagar la calefacción? Fuera hay cincuenta bajo cero.
CARRINGTON: Sugiero que discutamos nuestro procedimiento antes de dar más
pasos.
HENRY (a Eddie): Abre la ventana, Eddie.
Eddie lo mira y trepa hasta la ventana.
LSW 22
El enigma de otro mundo
LAURENZ (lleno de tensión, sus ojos en el bloque de hielo cubierto de lona):
¡Estamos perdiendo el tiempo, capitán! Debemos derretirlo. ¡Investigar! ¡Examinar!
HENRY: No vamos a derretirlo.
EDDIE (desde lo alto de la escalera): La ventana está cerrada.
HENRY: Hazle un agujero.
Eddie rompe la ventana.
LAURENZ: ¡Esto es estúpido! ¡Criminal! Los secretos de un universo están ahí
dentro. ¡Somos científicos!
CARRINGTON (tranquilamente): Es casi seguro que el ejército nos llamará para
hacerle un estudio más tarde, capitán.
LAURENZ: ¡No puede llevar la cosa volando hasta Dutch Harbor! Esta tormenta
quizá dure semanas. Ningún humano puede caminar en ella.
HENRY: Lo siento, caballeros. Esperaré instrucciones del General Fogarty.
SKEELY (sobriamente): Creo que está tomando una decisión desatinada. No hay
precedente militar para cómo tratar a un marciano. Y nadie está mejor cualificado
para desarmar a nuestro visitante que estos caballeros de la ciencia. No podría pedir
más genios en una autopsia.
HENRY: Se queda en el hielo.
LAURENZ: ¡Se está comportando como un estudiante de segundo año entrometido,
Capitán Henry! Hay organismos que sobreviven después de la muerte. El frío quizá
los destruya.
REDDING (sobriamente): Quizá sean organismos peligrosos. Gérmenes patógenos
de otro planeta. No estamos preparados médicamente para enfrentarnos a ellos.
LAURENZ: ¡Eso es un absoluto sinsentido, Redding!
REDDING: Ni sabemos qué efecto podría tener el aire de nuestra tierra en los restos
de la criatura.
HENRY: Sí, me sentiría algo tonto si esta cosa desapareciese en una nube de humo
como ese platillo.
LAURENZ (a Carrington): Arthur, usted está a cargo de este puesto.
VORHEES: Tenemos todo el derecho a proceder científicamente.
CARRINGTON (controlándose): Capitán Henry, sólo puedo instarle, en interés del
conocimiento humano, a que nos permita examinar el cuerpo de ahí dentro…
LAURENZ (excitadamente): ¡No se nos tiene que dar permiso! Tenemos treinta
hombres en este campamento, todos armados.
HENRY: Su petición es denegada, Dr. Carrington. Ese bloque de hielo y lo que hay
en él es propiedad del ejército. Y ésta es una instalación militar. Como jefe militar
aquí, voy a asumir el mando.
SKEELY: ¡Ley marcial, ¿eh?!
HENRY: Hasta que reciba instrucciones de mi oficial superior sobre qué hacer,
marcaremos el tiempo. Voy a poner una guardia para mantener a todo el mundo fuera,
y las manos de todo el mundo lejos, mientras tanto.
CARRINGTON (suavemente): El Capitán Henry está hacienda lo que considera
correcto. (A Henry.) Me es difícil marcar el tiempo, con una información tan
LSW 23
Charles Lederer
asombrosa esperándonos, pero acepto su decisión. Sugiero que su guardia use una de
nuestras mantas eléctricas para mantener el calor. ¿Le dará una, Fred?
Un mecánico presente asiente.
HENRY: Gracias. ¿Cómo llegamos a su sala de radio?
CARRINGTON: Se lo mostraré. (Empieza a salir.)
SKEELY (excitadamente): ¡La sala de radio! ¡Me estoy volviendo senil! La
olvidaba del todo.
Skeely empieza a salir.
EDDIE: ¿Les importa si le echo una última ojeada a nuestro amigo…?
Va hasta el bloque de hielo, y quita la lona alquitranada. La figura turbia de dos
piernas es visible borrosamente dentro del bloque.
HENRY: Vamos, Eddie.
EDDIE (mirando la pastilla de hielo congelada): Todavía no puedo distinguirlo,
pero sé una cosa. En Marte no los crían para la belleza.
El resto del grupo se va por la puerta interior. Nos quedamos con Ken. Está solo
en el sótano, apoyándose contra un barril. Recoge una botella de whiskey y toma un
trago. Después se acerca al bloque de hielo. Mira en él un momento y retrocede.
Retira su arma de su funda, y retoma su lugar apoyándose contra los barriles, sus ojos
nerviosamente sobre el bloque de hielo.
18 INT. PASILLO SUBTERRÁNEO - CONECTANDO SÓTANO Y EDIFICIO
DE RADIO
Guiado por el Dr. Carrington, el grupo baja la longitud sombría. Skeely habla
mientras camina junto al Capitán Henry.
SKEELY (su excitación, un contraste con el silencio de los científicos y hombres
del ejército): ¡¿Pueden imaginar qué va a suceder cuando esta historia llegue a los
titulares?! Todo el que tenga un trineo va a partir para el Polo Norte por un vistazo al
hombre de Marte. ¡Caballeros, harán un negocio más grande que Coney Island en una
semana! ¡Qué pena, está muerto! ¡Una entrevista con un marciano vivo! Eso habría
sido algo, ¿eh? Mire, capitán, tiene que dejar a esos chicos llegar a ese cadáver en
cuanto sea posible. Nuestros lectores estarán esperando detalles. Es usted responsable
de darle a la nación entera un ataque de nervios.
19 INT. SALA DE RADIO
Todo el equipo de comunicación del puesto está alojado aquí. Una escalera de
tijera conduce a una trampilla que a su vez lleva a una pequeña torre de observación
por encima de la sala de radio. Sentado a los controles de radio está Ezra Hendrix, el
operador. Entra el grupo. Ezra es un joven bajo pero fuerte. Está lleno de emoción
cuando se vuelve a los llegados.
EZRA: Estoy utilizando toda la potencia. El asqueroso polo está disparando la
electricidad por todas partes.
HENRY: Soy el Capitán Henry. ¿Algún mensaje para mí?
EZRA: Sí. Ha llegado hace unos minutos. (Lee de un trozo de papel.) Fogarty a
Henry. Retire platillo volante del hielo inmediatamente. Utilice bomba de termita para
LSW 24
El enigma de otro mundo
derretirlo. Levante estructura temporal para proteger descubrimiento hasta mi llegada
con jefes de personal.
SKEELY (sonriendo): Eso es lo que me gusta del ejército. Inteligentes hasta la
cima. (A Henry.) Bien, capitán, eso le da una oportunidad de pasar la pelota sobre ese
asunto de la termita.
HENRY (ignorándolo): ¿Le enviará esto al General Fogarty?
SKEELY: Hágalo corto, ¿quiere, capitán? Hay ciento cincuenta millones de
personas aguantando la respiración…
HENRY (a Ezra): Henry a Fogarty. Platillo volante completamente destruido por
bomba de termita, debido a composición imprevista de nave. Hemos retirado pasajero
muerto de ruinas…
EZRA (mientras pulsa la tecla): ¿Tienen un marciano? ¿Dónde está?
SKEELY: En hielo, amigo. Dese prisa, tengo una petición para usted.
EZRA (tecleando): La estática nos está sacando del aire.
HENRY: Manteniendo cuerpo muerto en bloque de hielo. Carrington quiere
permiso para retirar y examinar. Esperando sus instrucciones antes de nueva acción.
Eso es todo.
SKEELY (ansiosamente): Vale. Oficina de Prensa Cosmopolita, Ciudad de Nueva
York. Puede aclarar por Edmonton. Pruebe con nuestra oficina allí. (Dicta.) Con
expedición Carrington. Polo Norte. Hoy el mundo tiene un nuevo visitante, una
criatura de dos piernas de Marte.
CARRINGTON: Está siendo un poco prematuro, Sr. Skeely. Eso no ha sido
establecido.
SKEELY: Puede des-establecerlo si me equivoco, doctor.
EZRA: Está muerto.
SKEELY: (airadamente): Sé que está muerto.
EZRA: Me refiero al emisor. No está saliendo nada.
SKEELY: ¡Siga tecleando, hombre! ¡No puede fallarle ahora!
Llega otro sonido de chasquidos del telégrafo.
EZRA: Algo está entrando.
Empieza a escribir.
CARRINGTON: Alterará nuestra situación, capitán, si no podemos contactar con su
general.
HENRY: La situación permanece como está, hasta que lo hagamos.
EZRA (leyendo del papel en el que ha estado escribiendo): Todo en tierra, no
podemos unirnos a ustedes. Quiero que usted… (Levanta la mirada.) El resto está
revuelto, capitán. No puedo recuperarlo.
HENRY: ¿No recibió mi mensaje?
EZRA: No lo parece. Somos una estación más débil que la de su base, capitán.
Quizá pueda captarlos, si siguen emitiendo, pero nuestra capacidad saliente es
irremediable.
SKEELY: ¡Mire! ¡No puede detenerse! Tengo que transmitir esta historia. Enviarla
de cualquier modo. Algún radioaficionado podría captarlo, hay millones de ellos.
¡Envíelo! (A Henry.) Pat, ¿qué tal dirigirse de vuelta a Dutch Harbor?
LSW 25
Charles Lederer
HENRY: No creo que podamos llegar tan lejos como el avión, con este viento.
SKEELY (desesperadamente, mientras se inclina sobre Ezra): ¡Siga dándole,
amigo! Alguien lo recibirá, en algún lugar. Siga tecleando…
Ezra teclea desesperadamente en su instrumento. El grupo se queda esperando y
en silencio.
DISOLVENCIA A:
20 INT. DORMITORIO DEL PUESTO. NOCHE
Esto es un gran dormitorio con catres en él, alineados en las paredes. Henry,
Eddie, Barnes y Skeely están en la habitación. Skeely camina arriba y abajo, mirando
por la ventana la noche tormentosa. Eddie se sienta en un catre. Barnes está
acurrucado en otro catre. Henry está en una ventana, mirando fuera.
EDDIE: ¿Saben algo? Estos científicos de aquí me recuerdan a la vez en que estaba
atascado en la isla de Bulan4 con la Ciento Dieciséis. Una enfermera del ejército vino
a tierra un día y creó un revuelo similar a este marciano.
BARNES (desde su catre): ¿Qué le sucedió a ella, teniente?
EDDIE: Nada que no le gustase. Sólo me pregunto si los profesores intentarán
meternos prisa, Pat.
HENRY (ceñudo): Quizá aliviaría la monotonía que lo hiciesen.
EDDIE: Odiaría tener que abatir a diecisiete de los genios más grandes del mundo.
¿Saben algo?
HENRY: ¿Qué?
EDDIE: Son niños, todos ellos. De nueve años, babeando sobre un nuevo camión
de bomberos. ¡Científicos! ¿Notaron a esos dos cerebritos que empezaron a llorar
cuando dejamos la mesa?
SKEELY (de pronto): Esta tormenta está empeorando, capitán.
HENRY: Sí, está sacudiendo un poco.
SKEELY: Sólo hay una cosa que podamos hacer: ¡trineos de perros! Podemos
abrigar al General Fogarty y llevarlo.
EDDIE: ¿Fogarty?
SKEELY: Es mi nombre para nuestro chico bonito de Marte. Tiene el mismo
parentesco dudoso con un ser humano que esa almeja barriguda en Dutch Harbor. Los
trineos de perros, capitán, son nuestra única solución.
HENRY: ¿Solución para qué?
SKEELY: Salir de aquí, podríamos llegar a la base en cinco días…
HENRY: Corte el gimoteo, ¿quiere? Ya tengo bastante en la mente. Afuera es la
muerte. La tormenta se cargará hasta a los osos polares.
La puerta se abre y entra MacAuliff.
MACAULIFF: Se está volviendo loco.
EDDIE: ¿Quién?
MACAULIFF: Fogarty.
EDDIE: ¿Cuál?
MACAULIFF: ¿Estás demente? Sólo hay un Fogarty.
4
Isla de Indonesia (N. del T.)
LSW 26
El enigma de otro mundo
EDDIE: Ahora hay dos. Skeely ha bautizado a nuestro marciano con el mismo
nombre.
HENRY: ¿Qué hay del general?
MACAULIFF: Lo que llega está bastante interferido. Pero lo he figurado para leer
que ha habido una filtración en Washington. La noticia de nuestro descubrimiento ha
llegado a los periódicos. El Congreso y el Presidente y un montón de otros altos
mandos quieren más detalles.
HENRY: ¿No están captando nada de nosotros?
MACAULIFF: Ni un crujido.
SKEELY se ríe.
HENRY (frunciendo el ceño): ¿Cuál es el chiste, Skeely?
SKEELY (sofocando una risa): Me acaba de venir una imagen de mi editor…
demoliendo su oficina, rompiendo ventanas y gritando por Skeely. Casi puedo oírlo.
Es capaz de pegarse un tiro a medianoche.
La puerta se abre. Entra el navegador Ken Ericson. Está en un gran estado de
agitación.
KEN (en voz alta): ¿Dónde está Barnes?
BARNES (sentándose): ¿Qué pasa, Ken?
KEN (violentamente): Son las once y cinco. Se supone que debes relevarme a las
once.
HENRY (bruscamente): ¡Ha dejado su puesto!
KEN (ferozmente): Llega tarde. Se suponía que debía venir a las once.
HENRY: ¡Cállese!
KEN (desesperadamente): No puedo soportarlo más, capitán.
HENRY: ¿Soportar qué?
KEN: ¡Puede verlo ahora! El hielo se ha aclarado. Tiene manos disparatadas. Sin
orejas, y un montón de ojos. ¡Están todos abiertos! Le enfoqué una linterna, y parecía
que se estaba moviendo. Y quité la luz.
HENRY: Vuelva a su puesto.
KEN (despacio): Vale.
HENRY: Barnes irá en seguida.
KEN: Vale.
HENRY: ¡En marcha!
KEN: Sí, señor.
Se vuelve y sale lentamente de la habitación.
SKEELY: Voy a echar un vistazo.
HENRY: Usted se va a quedar fuera de ahí, Skeely, junto con todos los demás.
Póngase su traje de vuelo, Barnes. Y entre ahí antes de que Ken se enfade mucho.
BARNES (poniéndose su traje de vuelo calefactado eléctricamente): Es el primer
graznido que le he oído a Ken desde Ploieşti5. No me gusta.
SKEELY: Todo lo que quiero es verificar lo que sé sobre que tiene cuatro ojos.
EDDIE: No ha dicho cuatro ojos. Ha dicho…
HENRY: No importa lo que haya dicho. Voy a excluir a todos los civiles.
5
Referencia a la Operación Maremoto, 1 de agosto de 1943 (N. del T.)
LSW 27
Charles Lederer
SKEELY:Está teniendo miras un poco estrechas con todo esto, Capitán Henry.
BARNES: No necesitaré la manta eléctrica, si tengo este traje conectado. Así que en
caso de que me envíe alguna compañía, podría ponerla cómoda, capitán.
HENRY: Yo mismo lo relevaré a las 2 a. m. Y no deje su puesto.
EDDIE: Pat tiene razón, Barney. Si les das una oportunidad, esos científicos lo
sacarán, bailando vals con él.
BARNES: Vale, capitán. Lo esperaré a las 2 a. m.
HENRY: Bien.
Barnes abre la puerta. Nikki está en el umbral. Está vestida con un traje de aspecto
atractivo.
BARNES (pasándola): Buenas noches, Señorita Nicholson.
NIKKI: Hola. ¿Puedo entrar?
HENRY (fríamente): Estamos un poco distraídos.
NIKKI (sonriéndole): Atmósfera horrorosamente insocial por aquí, hasta para el
Polo Norte.
HENRY: Lamento haber contribuido a su melancolía, Señorita Nicholson.
NIKKI: ¡Señorita Nicholson! ¿Eso es lo que sucede bajo la ley marcial, todo el
mundo pierde su apodo?
HENRY (rígidamente): ¿Quería verme por algo en particular?
NIKKI: No. Iba a tomar una bebida, completamente sola en mi habitación… y
poniendo el gramófono. Y de repente he sentido que estaba siendo muy egoísta. Toda
esa preciosa música, sólo para mí.
HENRY (sonriéndole): ¿Quiere compañía?
NIKKI: Eso es lo que estoy insinuando, Señó Henry.
HENRY (a Eddie): Estaré en el alojamiento de la Señorita Nicholson si surge algo.
SKEELY: Supongo que el alojamiento de la Señorita Nicholson también está fuera
de los límites para los civiles.
HENRY: Sólo durante la ocupación del ejército.
Hace pasar a Nikki por la puerta.
21 INT. PASILLO FUERA DE LA HABITACIÓN DE NIKKI
Nikki y el Capitán Henry se acercan. Caminan en silencio. Nikki abre la puerta.
22 INT. HABITACIÓN Y DESPACHO DE NIKKI
HENRY (un poco sarcásticamente): ¿Estás segura de que confías en mí con la
pequeña de ti toda sola en tu dormitorio?
NIKKI: Sí, creo que puedo.
HENRY: Muy varonil. Deberías llevar pantalones.
NIKKI (con una risilla): Lo hago.
HENRY (dándole una bebida): Aparte de esa noticia, ¿qué tienes en mente?
NIKKI: Quiero un favor.
HENRY: Ajá…
NIKKI (presentando un cordón de albornoz): Quiero atarte las manos detrás de la
espalda.
LSW 28
El enigma de otro mundo
HENRY (con un enfado repentino): Oh, por… Mira, tú me has pedido que
viniese… No he derribado la puerta… ¿por qué hacer una película de…?
NIKKI: Por favor, Pat. He dicho que era un favor…
HENRY: (a regañadientes): Muy bien, pues. Pero sin trastadas. ¿Lo prometes?
NIKKI: Lo prometo. (Señalando la silla.) Aquí. Siéntate aquí. Y pon las manos
alrededor del respaldo.
HENRY (obedeciendo): El Secretario de Defensa nunca entenderá esto.
NIKKI (mientras ata): Todo es muy sencillo. Primero, hay un coco en una pastilla
de hielo abajo en el sótano. Tengo un pequeño caso de sustos, y quiero compañía.
HENRY: ¿Es así como normalmente entretienes a tu compañía?
NIKKI (ha terminado de atarle las manos): ¿Qué tal una bebida?
HENRY: Me encantaría. Y una pajita larga, por favor.
NIKKI (recogiendo un vaso y sujetándolo para Henry mientras él bebe): Segundo,
quiero que sepas que hoy, fuera en el hielo, he notado cómo has saltado entre la
explosión y yo…
HENRY (pacientemente): ¿Podríamos ir al grano? ¿Por qué estoy atado?
NIKKI: Porque quiero decirte cuánto te admiro sin recibir huellas dactilares por
toda la clavícula.
HENRY (agriamente): Gracias por el cumplido. Por ambos.
NIKKI: ¿Otra bebida?
HENRY: Después de ti.
NIKKI: Voy a tomar una sola, sin nada. Pero que no suban tus esperanzas. El licor
no me hace amorosa.
HENRY (mientras ella sirve una bebida): Debería. Nada más lo hace.
NIKKI (mirándolo fijamente): Me ha gustado cómo te has manejado hoy, Pat. Y
me ha gustado cómo has sido firme con todos los peces gordos, y te has negado a
dejarles jugar con la… con la cosa.
HENRY: Te gusta todo de mí, excepto yo, ¿es eso?
NIKKI: No. Tú también me gustas. De hecho, voy a besarte.
HENRY: Desátame, cariño.
NIKKI: No. Voy a besarte, no a luchar contigo.
HENRY (murmurando): Hablando de torturas japonesas…
Nikki lo besa brevemente y con precisión.
NIKKI: Eso ha estado muy bien.
HENRY: ¿Lo ha estado?
NIKKI: Mucho. (Se echa otra bebida.) Mira qué buen rato podemos pasar cuando
eres forzado a comportarte.
HENRY: Nikki, lo que no sabes sobre hacer el amor llenaría todo el interior de
Australia.
NIKKI: Aprenderé. Cuando sea buena y esté preparada. (Riendo.) Dicen que viene
naturalmente.
HENRY: ¿Me desatas ahora?
NIKKI: Ni en toda tu vida. (Lo besa otra vez.) Admítelo, Pat. Ésta ha sido una gran
idea. Mírate: sentado hablando conmigo como un hombre civilizado, en vez de
LSW 29
Charles Lederer
agarrar como un retrógrado. Pues, si no estuvieses atado, no habría osado decirte
cuánto me gustas…
HENRY: (presentando un cigarrillo): ¿Tienes fuego?
NIKKI (encendiendo automáticamente una cerilla y alumbrando su cigarrillo):
Verás, tu problema es que no sabes nada sobre las mujeres. No tienes nada, nada de
técnica. Lo que le gusta a una mujer es…
Para y mira las manos de Henry, que descasan tranquilamente en su regazo.
HENRY: Entre otras cosas que no sabes está cómo atar un nudo. (Se levanta y le
sonríe.) Es muy verosímil porque los únicos nudos que tienes en la mente son los
maritales. Buenas noches, Señorita Nicholson.
Sale.
DISOLVENCIA
23 INT. ALMACÉN
Una luz tenue del pasillo subterráneo llega a través de un travesaño. Entra Barnes.
La manta eléctrica descartada por Ken descansa sobre un cajón de embalaje cercano.
Está conectada al enchufe de luz eléctrica, de ahí que no haya luz en la habitación.
Barnes enciende su linterna y saca una botella de whiskey de otra caja, la abre y toma
un trago largo. Se inclina y enchufa su traje de vuelo en la otra mitad del enchufe
doble compartido por el conector de la manta eléctrica. Bebe otra vez y, sentándose en
la semi-oscuridad, empieza a silbar «Ragtime Cowboy Joe». De pronto deja de silbar
y se ríe.
BARNES (burlándose de sí mismo): Silbando en la oscuridad, ¿no, Barnes…?
Levanta la botella de whiskey otra vez, y después se sienta mirando hacia la
momia encerrada en el hielo.
BARNES (cont.) (de repente): Muy bien, veamos qué aspecto tienes, muchacho…
Enciende su linterna, y centra su haz en el bloque de hielo. Como decía Ericson, el
hielo ahora es casi transparente. A través de él, solo parcialmente distorsionado,
puede verse un horror sobrenatural. Tiene una cabeza bulbosa, un diminuto agujero
por boca, múltiples ojos, sin orejas. Sus brazos son extraordinariamente largos,
terminando en racimos espinosos, más que en manos. Mira con malevolencia a través
del hielo. Barnes suelta un gruñido de espanto, y aparta la linterna.
BARNES: ¡Fiu!
Bebe otra vez, y después empieza a ponerse cómodo. Utiliza un saco de harina
como almohada, y se prepara para echarse en el suelo. Enfoca abruptamente la
linterna al hielo otra vez.
BARNES (airadamente): ¡Deja de mirarme!
Ve la manta tirada sobre el cajón de embalaje cercano. La recoge y la tira sobre la
pastilla de hielo.
BARNES: Podría volverme loco mirándote…
Se tumba, pone la cabeza sobre el saco de harina y, sacándose una revista del
bolsillo, se dispone a leer. La cámara se mueve a la manta eléctrica que ahora cubre la
pastilla de hielo, y después sigue la conexión eléctrica hasta el indicador fijado al
cable. La manecilla del indicador señala la posición de «máximo».
LSW 30
El enigma de otro mundo
Tras un momento, la cámara vuelve al suelo por debajo del bloque de hielo. Ha
comenzado un lento goteo. Los sonidos de la tormenta creciente de fuera oscurecen el
tic-tic de las gotas que golpean el suelo. Empieza a formarse un pequeño charco.
DISOLVENCIA A:
24 EL CHARCO
Ahora es un gran charco, muy grande. La cámara toma una panorámica por el
suelo mojado, y descubre que el charco está cerca de las piernas de Barnes.
25 PRIMER PLANO - BARNES
Está teniendo dificultad leyendo. Su linterna ha empezado a menguar. La enciende
y apaga, experimentalmente. La batería está casi agotada. Barnes la apunta a la página
impresa una vez más, y después decide que es inútil por el momento. La apaga, y se
echa más cómodamente. Una astilla de luz del pasillo de fuera todavía ilumina la
escena.
26 PRIMER PLANO DEL CHARCO
Sigue creciendo. El aullido de la tormenta exterior no disminuye.
DISOLVENCIA A:
27 HUECO DE LA ESCALERA FUERA DEL ALMACÉN
Aparece la forma de un perro de trineo. Se queda un instante en lo alto de los
escalones, apuntando ansiosamente hacia la ventana del almacén. Se le unen tres o
cuatro perros de trineo más. Empiezan a ladrar furiosamente, sus hocicos todavía
apuntados a la ventana del almacén. Bajan corriendo el hueco de la escalera y
presionan los hocicos contra la puerta del almacén.
28 INTERIOR ALMACÉN
PRIMER PLANO DE BARNES
Está durmiendo. Los ladridos y gimoteos ansiosos de los perros ahora pueden
oírse por encima de los ruidos de la tormenta de fuera.
La CÁMARA TOMA UNA PANORÁMICA debajo de las piernas de Barnes. El
charco las ha alcanzado, y, mientras miramos, se agitan levemente, causando una
pequeña salpicadura de agua. Barnes se sienta abruptamente en la imagen.
BARNES (mirando a la oscuridad a sus pies): ¿Qué de…?
En este momento, una sombra que se mueve cae por su cara. Mira arriba
rápidamente. Una expresión de puro terror aparece en su cara. Grita inquietantemente,
se pone en pie de un salto y saca su revólver. Dispara seis veces, y después, todavía
gritando, salta hacia la puerta del almacén, el cordel de su traje de vuelo chasqueando
fuera de la fijación y arrastrándose tras él. Abre la puerta y corre al pasillo.
29 INT. PASILLO
Barnes baja corriendo el pasillo, chillando a pleno pulmón.
BARNES: ¡Está vivo! ¡Está vivo! ¡Está vivo!
LSW 31
Charles Lederer
30 INT. PASILLO PRINCIPAL
Cuando aparece Barnes, todavía chillando, se han empezado a abrir puertas. El
Capitán Henry, en pijama, arma en mano, llega corriendo desde su habitación y agarra
a Barnes. Los demás ocupantes, en diversos grados de desnudez, salen en desorden al
pasillo sólo minutos después. Barnes continúa gritando incoherentemente.
HENRY (sacudiendo a Barnes): ¡Cállese! ¡Pare! (Abofetea a Barnes, que deja de
gritar, y se para sollozando con terror.) ¡Ya! ¿Qué es? ¿Qué ha pasado?
BARNES (casi conmocionado): ¡E-e-eso venía a por mí! ¡Está vivo, le digo!
HENRY (bruscamente): ¿Usted ha hecho esos disparos?
BARNES (mirando más allá de él): Le he disparado… seis veces… seguía viniendo
hacia mí.
HENRY (soltando a Barnes y girándose hacia Dykes, Ericson y MacAuliff): Suena
como si algún bromista estuviese suelto. Vamos. Traigan sus armas.
Empieza a ir al almacén, con Eddie, Ken y Mac siguiéndolo.
CHAPMAN (a la Sra. Chapman, señalando a Barnes): Esther, mejor dale a este
mozo un sedante. Vuelvo en seguida.
Empieza a subir el pasillo. Carrington aparece en su puerta.
CARRINGTON (uniéndose a Chapman): ¿He oído bien? ¿El chico ha dicho que
estaba vivo?
CHAPMAN (asintiendo): Probablemente ha tenido un mal sueño.
NIKKI (llamando a Carrington): Espéreme, Arthur.
CARRINGTON: Quédese aquí, Nikki. (Se detiene y encara al grupo en el pasillo.)
Apreciaría que todos ustedes esperasen en la sala de estar hasta que podamos
comprobar esta pesadilla. Gracias.
Continúa pasillo abajo, con Chapman siguiéndolo.
31 INT. ALMACÉN
Henry abre la marcha a la habitación. Enciende una luz, y se queda mirando la
manta eléctrica en el charco de agua.
HENRY (con la mirada vacía): Desaparecido…
DYKES: ¡Esos cerebritos! Ellos lo han robado.
ERICSON: No. ¡El chico decía que estaba vivo! Lo sabía, todo el tiempo que he
estado aquí, ¡podía sentirlo!
DYKES: ¡Y un huevo! ¿Cómo saldría del hielo?
Como respuesta, Pat señala la manta eléctrica.
HENRY: Alguien le puso una manta caliente encima.
DYKES: Sé quién. Esos Einsteins de seis años, ésos son.
Carrington y Chapman han aparecido en el umbral.
CARRINGTON: ¿Qué hemos hecho, teniente?
DYKES (furiosamente): Mangar el monstruo. Empujarlo a algún lado para
llevárselo, ¡eso es!
CARRINGTON: Le aseguro, teniente…
CHAPMAN (repentinamente): Ssshh. ¡Escuchen!
LSW 32
El enigma de otro mundo
Todas las cabezas están giradas hacia la puerta abierta. Por encima del quejido del
viento oyen un coro de ladridos y gruñidos salvajes.
HENRY: Los perros de trineo…
ERICSON: Está ahí fuera…
CHAPMAN: ¡Lo harán pedazos!
Abruptamente, Carrington pasa al grupo, y se lanza fuera a la noche aullante. Está
vestido sólo con su pijama y albornoz.
DYKES: ¡Doctor! ¡Deténgase!
CHAPMAN: ¡Arthur, está usted loco!
Henry maldice en voz baja y carga en su persecución. Localizando a Carrington
con su linterna, lo derriba con un placaje volador. Carrington forcejea para escapar del
agarre de Henry, pero Henry tiene éxito en conducirlo de vuelta al almacén. Los
ruidos de la tormenta han hecho inaudibles sus exclamaciones.
HENRY (resollando): Mac… traiga trajes de vuelo… deprisa…
MacAuliff sale corriendo.
CARRINGTON (también falto de aliento): Si quiere… capitán… ya puede
soltarme…
HENRY (haciéndolo): Ha sido un movimiento bastante estúpido… para un genio.
DYKES: ¡Se habría congelado hasta la muerte en cinco minutos!
CARRINGTON (excusándose): Demasiado entusiasmo, me temo. Perdónenme,
caballeros.
CHAPMAN (mirando a la noche): ¡Por allí, veo algo!
HENRY: Apague la luz.
Dykes apaga la luz del almacén. Los cuatro hombres miran atentamente a la noche
oscura. Henry enciende su linterna. Skeely entra en el almacén.
SKEELY (excitadamente): ¿Dónde está? ¿Está realmente vivo? ¿Puede hablar?
¿Quién lo ha visto además de Barnes? ¿Qué están haciendo? ¿Está ahí fuera? ¡Que
alguien me hable!
HENRY: Cállese. (Escucha y busca durante otro momento.) Todavía están
ladrando.
CARRINGTON (hablando a través de labios entumecidos, su voz temblorosa): Ojalá
los perros lo sigan. De otro modo nunca lo encontraremos.
SKEELY (un aullido de espanto): No me diga que lo ha perdido, chapucero bobo
del ejército. ¡Esto es peor que Pearl Harbor!
Entra MacAuliff, llevando trajes de vuelo.
MACAULIFF: Aquí tiene, Pat.
HENRY: Coja uno, Eddie.
CARRINGTON: ¿Puedo tener uno, capitán?
SKEELY: ¡Yo también!
HENRY (vistiéndose apresuradamente): Sólo personal del ejército.
SKEELY (entre dientes): ¡Espere a ver lo que escribo sobre usted! ¡Se pegará un
tiro!
HENRY (abrochándose la cremallera de su traje): Lancémonos, chicos.
LSW 33
Charles Lederer
Agarra su linterna, y sale corriendo a la tormenta. MacAuliff y Dykes lo siguen un
segundo después. Skeely, Carrington y Chapman se quedan atrás mirándolos.
32 EXT. ALMACÉN
Los oficiales del ejército, inclinándose contra el viento férreo, van a tientas hacia
los perros ladradores. Sus linternas son casi inútiles en las ráfagas de nieve levantadas
por el vendaval. Se paran y conferencian un segundo, sus palabras no llegando más
allá del oído en el que son gritadas. Henry señala con su linterna, y el trío altera su
curso en consecuencia.
De repente, el haz de una linterna capta unas formas que se mueven. Las tres
linternas se centran en la actividad, pero las ráfagas de nieve continúan interviniendo.
Turbiamente, se puede distinguir una lucha. Los oficiales se mueven hacia ella. Un
súbito incremento en el viento los derriba. Continúan hacia los ladridos y la lucha,
gateando sobre las manos y rodillas.
33 PLANO MEDIO DE JAURÍA DE PERROS DESDE EL PUNTO DE VISTA
DE HENRY
Los perros están despedazando una figura en medio. Una cortina de nieve
voladora oculta la escena. Cuando reaparece, la figura se ha ido. Henry, MacAuliff y
Dykes gatean a la escena. Dos perros yacen muertos en la nieve. Un tercero está
herido tan horriblemente que Dykes le dispara. Henry hace señales a sus amigos para
recoger a los perros muertos. Cada uno coge uno. Henry se detiene y examina el
terreno. Recoge dos objetos, mira alrededor y después empieza a regresar al
campamento.
DISOLVENCIA A:
34 INT. LABORATORIO DEL DR. CARRINGTON
Está atestado con casi todos los miembros de la expedición. Los científicos están
alineados alrededor de la mesa de Carrington. Los demás están detrás de él.
Carrington está inclinado sobre la mesa. El Capitán Henry, MacAuliff y Eddie están
inmediatamente alrededor de él. Un haz brillante de luz está enfocado en el centro de
la mesa, oculto a nuestros ojos cuando llegamos a la escena.
La multitud alrededor de la mesa está callada y tensa, como en alguna abrumadora
actuación dramática. Nikki está junto al doctor. Está vestida en pijama y una túnica de
lana. Todos los demás en el laboratorio también están vestidos a la ligera, algunos en
albornoz y pantuflas, algunos en sudadera y pantalones de trabajo. La gran masa de
Skeely está apiñada detrás del Capitán Henry, mirando por encima de su hombro.
CARRINGTON (mientras trabaja): ¿Puede describir lo que ha visto, capitán?
HENRY (sobriamente): Los perros lo tenían tirado, desgarrándolo.
MACAULIFF: Lo he visto levantarse, con tres perros en la garganta.
HENRY: El frío es cegador. No podía distinguir la acción. Pero cuando hemos
llegado ahí, dos de los perros estaban muertos.
EDDIE: Parecía que hubiesen pasado por una picadora. ¡Picadillo!
LSW 34
El enigma de otro mundo
HENRY: He encontrado la mano debajo de uno de ellos. Deben de habérsela
arrancado.
SKEELY: ¿Cómo podrían los perros arrancar una mano?
CARRINGTON (suavemente): Esta clase de mano.
Está inclinado sobre el objeto en la mesa, mirándolo a través de una potente lupa.
35 SUPERFICIE DE LA MESA
En ella descansa una mano y parte de un antebrazo. La mano tiene diez dedos de
aspecto fibroso, de dos veces la longitud de unos humanos. Están rígidos y parecen un
juego ligeramente arqueado de cuchillos, más que dedos.
OLSON: Afilados como cuchillas, ¿no?
CARRINGTON (examinando los dedos cuchillo): Sí, una especie de sustancia
quitinosa.
SKEELY (tensamente): ¡Hable en inglés, ¿quiere?!
CARRINGTON: Algo entre el lomo de un escarabajo y una espina de rosa.
SKEELY: Dedos de espinas, ¿eh?
CARRINGTON (intentando doblar uno de ellos): Asombrosamente fuertes.
CHAPMAN: Quizá estén congelados.
CARRINGTON: No lo creo.
SKEELY: Bueno, conocemos un hecho sobre él. Ahora está muerto.
CARRINGTON: ¿Cuál es su opinión, capitán?
HENRY: No lo sé. Permaneció vivo en un bloque de hielo durante veinticuatro
horas.
MACAULIFF: Después de que yo le hundiese un pico en el cráneo.
HENRY: Y se ha levantado… con doce perros encima.
OLSON (inclinándose sobre la mesa): Hay sangre en el brazo, ¿no, Arthur?
CARRINGTON: Sí, pero no su sangre.
OLSON: ¿De los perros?
Carrington ha estado trabajando en el brazo con un escalpelo.
CARRINGTON: No hay sangre en el brazo. Ni tejido animal. Eche un vistazo a esto
bajo el microscopio, George.
Le entrega un trozo de material al Dr. Auerback, quien lo ajusta bajo un
microscopio.
CARRINGTON: (su voz suave mientras continúa su examen): Dudo mucho que esté
muerto. Dudo que pueda morir… como nosotros entendemos morir.
SKEELY: Está destinado a morir congelado fuera.
EDDIE: Se las arregló muy bien en un bloque de hielo… durante veinticuatro
horas.
AUERBACK (desde el microscopio): No se muestra estructura arterial, Arthur. No
hay terminaciones nerviosas visibles. Desarrollo celular poroso, desconectado.
CARRINGTON: Lo imaginaba.
SKEELY: Suena a que intenta describir una planta, doctor.
AUERBACK: Eso hago.
LSW 35
Charles Lederer
CARRINGTON (encorvado sobre la mano, el ojo mirando por la lupa): ¿Está
pillando todo esto, Nikki?
NIKKI (que ha estado escribiendo en su cuaderno): Sí, doctor.
CARRINGTON: Por eso las balas que le disparó el Cabo Barnes no tuvieron efecto.
Solamente hicieron algunos agujeros en una materia vegetal.
MACAULIFF: ¿Qué hay de la cosa verde que he visto rezumar de su cabeza?
CARRINGTON: Hay algo de eso en la mano. Creo que encontraremos que tiene una
base de azúcar.
HENRY: ¿Como… savia de planta?
CARRINGTON: Sí.
SKEELY (excitadamente): ¿Quiere decir… que es alguna especie de súper
zanahoria, doctor?
CARRINGTON: Una zanahoria que puede construir una nave más allá de nuestra
inteligencia terrestre, de materiales que todavía no hemos creado… y guiarla sesenta
millones de millas o más por el espacio.
MACAULIFF: Pero no cree que tenga sentimientos, ¿eh?
CARRINGTON: Tiene una inteligencia más allá de la nuestra, y posiblemente
sentimientos igualmente refinados.
HENRY (suavemente): Un vegetal con cerebro…
SKEELY: ¡Una zanahoria intelectual! ¡La mente duda!
CARRINGTON: No debería. Imaginen lo extraño que habría parecido en la edad del
Plioceno prever que los gusanos, peces y lagartos que se arrastraban por la tierra iban
a evolucionar en nosotros. En el planeta del que vino nuestro visitante, la vida vegetal
experimentó una evolución similar a la de nuestra propia vida animal, lo cual
explicaría la superioridad de su cerebro. Su desarrollo no fue estorbado por factores
emocionales o sexuales.
SKEELY: Dr. Carrington, usted es un hombre que ha ganado el premio Nobel. Ha
recibido todas las clases de prestigio internacional que un científico pueda lograr. Si
usted estuviese a la venta, yo podría conseguir un millón de pavos para usted de
cualquier gobierno extranjero. Yo no lo estoy; por tanto, voy a jugarme el cuello y a
decir que está completamente limpio de madalenas de arándanos silvestres, pero le
prometo que mis lectores van a pensarlo.
CARRINGTON (sonriendo): No por mucho tiempo, Sr. Skeely. De hecho, ni por un
momento si resultan conocer algo de la flora de su propio planeta.
SKEELY: ¿Quiere decir que hay vegetales justo aquí en la tierra que… que pueden
pensar?
CARRINGTON: Una cierta clase de pensamiento, sí. ¿Alguna vez ha oído hablar de
la planta del telégrafo? ¿O de la planta Acanthus century?
SKEELY: No recientemente.
CARRINGTON: La planta century atrapa ratones, murciélagos, ardillas, cualquier
mamífero lo bastante pequeño para eludir su intimidad. Los atrae con un cebo de
jarabe dulce; después se cierra como un puño y se alimenta del cuerpo de su captura.
Es sólo una planta, pero obviamente su cerebro puede burlar a una especie muy por
encima de ella en la escala de mentes, como las medimos.
LSW 36
El enigma de otro mundo
SKEELY (garabateando): Gracias, doctor. ¿Y qué es una planta del telégrafo?
CARRINGTON: Una enredadera que ha demostrado más allá de la duda que puede
avisar a otras enredaderas de su especie a veinte o cien millas de distancia. Si una
migración de insectos, por ejemplo, se mueve en cierta dirección, devorará la primera
enredadera, pero la segunda, habiendo sido avisada, habrá alterado su estructura
química para que los insectos la encuentren incomestible.
SKEELY (todavía garabateando): Ésa es una para Ripley.
CARRINGTON (sonriendo): Hay cientos de ejemplos más. No, Sr. Skeely, la
inteligencia en vegetales y plantas es una antigua historia en este planeta nuestro. Más
antigua incluso que la arrogancia animal que la ha pasado por alto. (A Auerbach.)
¿Puedo tener su escalpelo, George? (Auerback le entrega a Carrington un cuchillo
quirúrgico.) La palma parece blanda. (La corta.)
OLSON (mirando): Vainas de semillas.
CARRINGTON: Sí, la técnica reproductiva pulcra y no confusa de la vegetación.
CHAPMAN: Sin dolor ni placer como los conocemos.
HENRY: Sin corazón.
CARRINGTON: Ninguno. Nuestro superior en todos los sentidos.
LAURENZ: La ausencia de orejas de la criatura podría indicar que tiene un sistema
auditivo superior al nuestro.
REDDING: O que es sordo.
CARRINGTON: Probablemente ni oye ni ve como nosotros, pero recibe impresiones
magnéticas.
VOORHESS: Podemos asumir con seguridad que el planeta en el que vivía es más
frío que el nuestro y que su atmósfera es demasiado tenue para conducir ondas
sonoras.
LAURENZ: O que hay algo de oxígeno en su contenido de aire; una planta lo
necesitaría.
REDDING: Es asombroso cómo fue capaz de ajustarse a las condiciones vitalmente
alteradas de la tierra, y permanecer vivo.
LAURENZ: Sus misterios serán explicados cuando nos comuniquemos con él.
CARRINGTON (calladamente): Quizá… antes.
Mira las semillas en sus manos.
LAURENZ: ¿Cree que esas semillas están vivas?
CARRINGTON (tranquilamente): Eso sería… demasiado extraño, ¿no cree?
Le frunce el ceño a Laurenz.
LAURENZ (rápidamente): Absolutamente. Hay ciertas cosas que son… imposibles.
HENRY: Creo que estamos pasando algo por alto.
CARRINGTON: ¿Qué, capitán?
HENRY: Lo que… está haciendo.
SKEELY: Probablemente buscando otro bloque de hielo en el que esconderse. Un
vegetal se dirigiría al almacenamiento en frío… instintivamente. Evita que se pudra.
HENRY: No lo creo. No hay razón para que se quede fuera en esa tormenta si
puede moverse. Y lo he visto moverse.
LSW 37
Charles Lederer
VOORHEES: Salió corriendo al frío. Creo que nuestra conjetura de que requiere una
temperatura fría es correcta.
LAURENZ: Obviamente. Por eso el platillo intentó aterrizar en nuestras regiones
polares. Se correspondían con las condiciones de su propio planeta.
HENRY: Podría haber otra razón. Sus pasajeros podrían haber querido mantener su
llegada en secreto.
EDDIE: ¿Qué tiene en mente, Pat?
HENRY: Tengo la idea de que está dentro del campamento. Se ha dirigido a la
tormenta porque olía a los perros y tenía hambre.
SKEELY (mirando): ¡Dentro del campamento! Caballeros, ¡lo que daría por una
entrevista!
CARRINGTON: No creo que coma, capitán. No hay evidencia de ningún sistema
digestivo animal.
HENRY: Si no come, hace algo. (Al grupo.) Quisiera que media docena de hombres
viniese con el Tte. Dykes y conmigo. No necesitamos armas. Cuchillos, bates y
hachas serán mejores.
CARRINGTON: Le concedo que quizá haya regresado al campamento y se haya
ocultado en las instalaciones, capitán. Pero no hay razón para ir tras él como un
enemigo.
HENRY: No parecía amistoso fuera en la nieve, doctor.
CARRINGTON (suavemente): Es un extraño en una tierra extraña, con
características y atributos extraños y sobrenaturales. Los únicos crímenes implicados
son los que el hombre y la naturaleza han cometido contra él. Se estrelló en una
aeronave, fue congelado en el hielo, le partieron la cabeza con un pico, y fue atacado
por una jauría de perros feroces. No veo razón para actuar de mala fe con él, capitán.
HENRY (severamente): Fue detrás de los perros. Estoy a cargo de la búsqueda,
doctor. Y voy a buscarlo a mi manera.
CARRINGTON (su voz alzándose): Sería vandalismo criminal herir más al visitante.
Debemos encontrarlo, y tratarlo como a nuestro superior, cuyo cerebro, si podemos
comunicarnos con él, está lleno de conocimiento único y abrumador. Debemos… (Se
interrumpe y mira la mesa.)
SKEELY (sus ojos en la mesa): ¡Cielo santo! ¡Se está moviendo!
EDDIE: ¡Está viva, cuidado!
Vemos la mano moviéndose sobre la mesa. Sus dedos cuchillo se flexionan y
estiran. La palma cortada se aprieta en un puño y se abre otra vez. Algunos de los
observadores se apartan de la mesa, un terror en ellos. Carrington permanece
inclinado sobre la mano. El Capitán Henry está junto a él.
CARRINGTON (suavemente, mientras la mano se mueve): Nikki…
NIKKI (débilmente): Sí, doctor…
CARRINGTON (dictando): A las dos cuarenta y cinco la mano cobró vida. La
temperatura del antebrazo mostraba un aumento de veinte grados.
Está examinando un termómetro retirado del brazo mientras dicta. Hay un
silencio. El único sonido es el hecho por los dedos cuchillo golpeando en la mesa.
Durante el silencio, Carrington toma el escalpelo quirúrgico y se corta el pulgar.
LSW 38
El enigma de otro mundo
Sujeta el pulgar sangrante sobre la mano que se mueve. Su sangre gotea en el
antebrazo. La actividad de la mano se incrementa. Sus dedos se mueven más
rápidamente mientras baten la superficie de la mesa. Carrington continúa su dictado.
CARRINGTON (cont.): Creo que la actividad se debe al hecho de que el organismo,
cuando su temperatura aumentó, fue capaz de ingerir la nutrición proporcionada por la
sangre canina con que estaba cubierto…
36 PASILLO SALIENDO DE LA COCINA
Seis o siete salas de suministros se abren en este pasillo. Un grupo de búsqueda
liderado por el Capitán Henry está en el proceso de examinar esas salas. Henry lleva
un contador Geiger con el que explora cada puerta antes de abrirla y la barre con su
linterna. Carrington, MacAuliff, Dykes, Laurenz, Voorhees, Stone y Chapman
comprenden el resto del grupo de búsqueda. Con la excepción de Carrington y Skeely,
que están desarmados, llevan un surtido de hachas de hielo, barras de hierro, palas y
otras armas improvisadas. Skeely lleva una cámara.
STONE (mientras Henry busca): ¿Está seguro de que sabe cómo usar esa cámara,
Skeely?
SKEELY: Manejé una de estas cosas en Iwo Jima. Nunca desenfoqué ni una vez,
durante todo el bombardeo. (Llama.) Ey, capitán…
HENRY: ¿Qué quiere?
SKEELY: Si alcanzamos a nuestro amigo, quiero un par de cientos de pies de
cinta… antes de que nadie empiece a hacer una ensalada con él.
CARRINGTON (con un toque de severidad): Nadie tiene ninguna intención de
herirlo, Sr. Skeely.
CHAPMAN: Y no hay posibilidad de encontrarlo, diría yo. Nunca se escondería en
el campamento, no después de la recepción que Barnes le dio.
Henry ha completado su inspección de las salas de suministros.
HENRY: Nada en este lado. Vamos.
Dirige la marcha.
DISOLVENCIA A:
37 INTERIOR SALA DE RADIO
Un pasillo corto conduce a una cámara sin ventanas que aloja los generadores del
campamento. El grupo con Henry y su contador Geiger en la vanguardia cruza la sala
de radio. Hendrix levanta la mirada de su telegrafía.
HENDRIX: Parece una reunión. ¿Qué pasa?
MACAULIFF (bromeando): Hemos oído que usted tenía al hombre de Marte
escondido ahí detrás.
HENDRIX (alarmado): ¡¿Yo qué?! ¿Quiere decir que está… está…?
CHAPMAN: El Sr. MacAuliff está siendo gracioso.
HENDRIX: No quiero ningún papel con esa cosa. De hecho, me gustaría irme a
casa.
38 INTERIOR SALA DE GENERADORES
LSW 39
Charles Lederer
La linterna de Henry sondea sus rincones.
VOZ DE HENRY: Nada.
Mientras cierra la puerta.
DISOLVENCIA A:
39 UN PASILLO SOMBRÍO
El grupo avanza. Cuando alcanza una puerta, el contador Geiger de Henry
empieza a chasquear.
HENRY: ¡Paren!
Se mueve hacia la puerta. Los chasquidos del contador aumentan.
HENRY: ¡Está ahí dentro! Eddie, Mac…
CARRINGTON (con una pequeña risa sofocada): No, capitán. Es el laboratorio de
mineralogía. Tenemos isótopos radiactivos ahí dentro.
CHAPMAN: Su Geiger está reaccionando a un cuarto lleno de muestras de mineral
de uranio.
HENRY: Comprobémoslo de todos modos.
Dykes y MacAuliff están junto a él cuando abre la puerta y enciende la luz.
40 INTERIOR LABORATORIO DE MINERALOGÍA
Salvo por la parafernalia científica que lo atesta, está vacío. Henry apaga la luz.
DISOLVENCIA A:
41 INTERIOR FINAL DEL PASILLO
El grupo se ha detenido por una puerta cerrada al final del pasillo.
HENRY (probando la puerta): Está cerrada.
CHAPMAN: Lo siento, lo olvidaba. Traeré la llave.
Se apresura a irse.
HENRY: Nada más estaba cerrado. ¿Qué hay aquí dentro?
CARRINGTON: El invernadero. Tenemos que mantenerlo cerrado. Esos esquimales
tienen debilidad por nuestras fresas.
SKEELY (incrédulo): ¿Sus qué?
CARRINGTON (sonriendo): Fresas.
VOORHEES: Utilizamos luz solar artificial. Es como un jardín. Cultivamos nuestros
propios tomates, espárragos, lechuga.
DYKES (bruscamente): ¡Callen un minuto!
CARRINGTON (silenciosamente): ¿Qué es?
DYKES (su oreja en la puerta): Hay algo moviéndose dentro.
Hay un silencio mientras todo el mundo escucha atentamente. Carrington pone la
oreja en la puerta.
CARRINGTON (decepcionado): Sí, lo oigo. Es el ventilador. Necesita un engrasado.
El grupo se relaja.
SKEELY (amargamente): Hemos pasado por cada resquicio del campamento. Si no
está ahí dentro, tenemos un problema. Sólo piensen: hemos perdido un platillo volante
y un hombre de Marte, todo en un día. ¡Qué hatajo de manazas!
LSW 40
El enigma de otro mundo
Entra Chapman.
CHAPMAN (ofreciendo la llave): Aquí tiene, capitán.
Henry toma la llave y abre la puerta.
SKEELY (reflexivamente, mientras Henry abre la puerta): Me pregunto qué le
habrían hecho a Colón si hubiese descubierto América y después la hubiese perdido.
Henry abre la puerta lentamente. Apunta su linterna y la enciende.
42 INT. INVERNADERO
La linterna de Henry ilumina el invernadero durante unos momentos, pasando
sobre sus plantas y arbustos. Henry enciende los arcos de luz solar artificial. Un brillo
extraño cubre el verdor. Henry entra, los demás lo siguen. Se quedan mirando los
rincones de la gran habitación. Está vacía y en silencio.
CHAPMAN: Está vacío.
HENRY: Quizá.
Empieza a avanzar para examinar los espacios ocultos por los matorrales. Skeely
y Carrington se mueven con él.
HENRY (parando): Quédense aquí, por favor. Cerca de la puerta.
SKEELY: Caramba, es usted grande y valiente. ¿Qué va a hacer, atraparlo
completamente solo?
HENRY: Todavía estoy esperando a ver si él quiere atraparme. Eddie, Mac, vengan
también.
El trío de soldados hace una ronda por el invernáculo. Los otros esperan.
43 PRIMER PLANO DE CARRINGTON
Está observando a los pilotos que se mueven. De repente ve algo que lleva una
chispa de emoción a sus ojos. Empieza a hablar, después lo reconsidera y cambia el
comentario incipiente por una tos.
44 PLANO MEDIO GRUPO EN LA PUERTA
VOORHEES (el más cercano a Carrington): ¿Qué es, Arthur?
CARRINGTON: Nada. Acabo de darme cuenta. Los mohos de Mendelson están
estropeados. No debemos descuidarlos.
Voorhees y Laurenz miran a Carrington con curiosidad. Él sacude la cabeza
imperceptiblemente. Ellos se abstienen de comentar. Henry y sus colegas completan
su ronda del invernadero.
HENRY: Bien, ya está, supongo.
SKEELY: Sí, ¿y no es estupendo? Ciertamente vamos a ser un grupo famoso. Como
la Expedición Donner6.
HENRY (ignorándolo): El Dr. Chapman tenía razón. Nuestro amigo probablemente
está refugiado en un banco de nieve.
CHAPMAN (asintiendo): Después de todo, ha perdido una mano y tenía seis
agujeros de bala. Animal, vegetal o mineral, debe de necesitar un descanso.
6
Grupo de pioneros estadounidenses que pasó el invierno de 1846-47 en Sierra Nevada (N. del T.)
LSW 41
Charles Lederer
Los otros se ríen. Su humor es mucho más ligero ahora, excepto por Skeely, quien
mira malhumorado al suelo.
HENRY: Empezaremos a buscar fuera en cuanto haya luz.
CHAPMAN: Mejor deberíamos hacerlo en relevos. Media hora es más o menos todo
el tiempo que ahora se puede estar en ese frío.
HENRY: Buena idea. Preséntense ante el Tte. Dykes y él organizará un horario para
ustedes. (Alcanza el interruptor de la luz.) ¿Vienen, caballeros?
CARRINGTON (suavemente): No inmediatamente, capitán. El Doctor Voorhees, el
Profesor Laurenz y yo queremos hacer algo de trabajo de emergencia en esos mohos.
Buenas noches, caballeros.
Hay un coro de buenas noches mientras los demás salen. Henry se queda mirando
a Carrington un momento.
HENRY: Algo tarde para empezar a trabajar ahora, ¿no?
CARRINGTON (riendo): Es fácil ver que usted no es científico, Capitán Henry. El
trabajo es lo que hacemos cuando queremos relajarnos.
Henry continúa examinándolo otro momento.
HENRY (abruptamente): Ya veo. Buenas noches.
Sale. Carrington cierra rápidamente la puerta tras él. Le echa el cerrojo. Laurenz y
Voorhees lo observan expectantes. Carrington se gira y les sonríe alegremente.
CARRINGTON: Los mohos de MacCormick, ¡miren!
Señala. Laurenz y Voorhees observan las plantas que indica.
CARRINGTON: Están marchitos del frío.
LAURENZ: Pero hace calor aquí dentro.
CARRINGTON (sonriendo alegremente): ¿No lo hace? Entonces, ¿qué concluyen?
(Sin esperar una respuesta, continúa.) Esos mohos estarían en la trayectoria directa de
una ráfaga de aire helado si esa puerta trasera estuviese abierta. Diez o veinte
segundos de una exposición semejante, y se marchitarían. Repito, caballeros, ¿qué
concluyen?
VOORHEES (señalando): Pero ese cerrojo no se ha desbloqueado. ¿Cómo pudo
abrirse la puerta?
Como respuesta, Carrington camina hasta la puerta trasera. Dejando el cerrojo
todavía en la posición de cierre, gira el pomo y tira. La puerta se abre. Voorhees y
Laurenz se mueven rápidamente hasta la puerta. El viento sopla a su alrededor
mientras los tres científicos examinan el cerrojo.
INSERTAR PRIMER PLANO DE CERROJO
Ha sido cortado limpiamente.
VOZ DE VOORHEES: ¡Limado limpiamente!
DE VUELTA AL GRUPO. Carrington cierra la puerta.
CARRINGTON (mientras lo hace): No limado, Andrew. Cortado.
LAURENZ (excitado): Sí. Por supuesto. ¡Esos dedos como cuchillas en la mano!
VOORHEES: Pero la potencia para cortar ese acero como mantequilla…
CARRINGTON (sonriendo alegremente): Increíble. Realmente increíble.
LAURENZ (sus ojos lanzándose por el invernadero): Entonces ha estado aquí
dentro.
LSW 42
El enigma de otro mundo
CARRINGTON (también escudriñando sus alrededores): Más allá de toda duda.
VOORHEES: ¿Qué es eso?
LAURENZ: ¿Dónde?
VOORHEES: Quédense aquí. ¿Ven? (Señala.) El cajón de almacenamiento. Vean
cómo la luz brilla sobre él.
Carrington cruza hasta un cajón de almacenamiento de dos pies y medio, y lo
mira.
45 PRIMER PLANO - CAJÓN DE ALMACENAMIENTO
Su asa rutila extrañamente.
46 DE VUELTA AL GRUPO
Carrington toca el asa con el índice. Está cubierta de un fluido viscoso. Carrington
lo frota entre el pulgar y el índice, y después lo huele.
CARRINGTON: Una mancha de savia, del brazo herido. (Indicando el cajón.)
Bájenlo, por favor.
Laurenz y Voorhees agarran el cajón y empiezan a levantarlo para bajarlo al suelo.
Cae de su agarre.
VOORHEES: ¡Cuidado!
El cajón choca sobre un lateral. Un cuerpo cae de dentro y se estrella a sus pies.
Es el cadáver de un perro. Carrington se arrodilla y lo examina.
CARRINGTON (palpando el perro): Muerto no hace más de una hora. (A Voorhees.)
Mire si hay algo de sangre coagulada en el cajón, Andrew.
LAURENZ (mientras Voorhees inspecciona el cajón): Parece un poco encogido,
¿no?
CARRINGTON: Su sangre ha sido drenada.
VOORHEES: El cajón está limpio.
CARRINGTON (asintiendo): Ahora sabemos definitivamente el tipo de nutrición que
requiere.
LAURENZ (haciendo un ademán hacia el perro muerto): ¿Por qué supone que trajo
el perro aquí?
CARRINGTON: Debemos esforzarnos mucho por encontrar una respuesta a esa
pregunta.
Sus ojos empiezan a moverse por el invernadero.
VOORHEES: Quizá la luz solar artificial lo atrajo…
LAURENZ (sacudiendo la cabeza): La luz estaba apagada.
CARRINGTON (tensamente): Ese lecho de marga, el número cuatro. ¿Les parece
que la tierra ha sido alterada?
LAURENZ (mirando el cajón de marga): Olson empezó un liquen ahí la semana
pasada.
VOORHEES: Así es.
El trío se mueve hasta el lecho de marga. Carrington observa la tierra suelta.
CARRINGTON (vibrantemente): Caballeros, nuestra criatura volverá aquí. De eso
estoy seguro.
LSW 43
Charles Lederer
LAURENZ: ¿Qué ve, Arthur?
CARRINGTON: Preferiría no decirlo, todavía. Pero volverá.
VOORHEES: ¿No habría sido mejor decírselo a los demás?
CARRINGTON: No. Creo que es mejor que la Ciencia lo reciba esta vez en vez del
Ejército. (A Laurenz.) ¿Hará guardia conmigo esta noche, Andrews? (Laurenz asiente.
Carrington se vuelve a Voorhees.) Por favor, tráiganos unos emparedados y café.
Cuénteles a los doctores Auerback y Olson lo que hemos encontrado. Pídales que nos
releven a las ocho de la mañana. Y pídales, por favor, que no confíen en nadie.
Voorhees asiente y sale mientras nosotros
DISOLVENCIA A:
47 INT. SALA PRINCIPAL. CAMPAMENTO
Son las once treinta de la mañana siguiente. Un desayuno tardío se está sirviendo
en la sala de estar principal. Fuera la tormenta no ha amainado. Llena el cielo,
oscureciendo el mediodía ártico. Henry y Dykes están comiendo. La Sra. Chapman se
sienta cerca haciendo punto.
DYKES (mirando afuera por la ventana): Mire eso, ¿quiere? ¡Nunca cesará! Y
podríamos haber estado en Edmonton: cafeterías al aire libre. Jardines iluminados por
la luna…
SRA. CHAPMAN (plácidamente): Oh, las hemos tenido peores que ésta. Tres
semanas es lo máximo que duran.
DYKES: ¡Tres semanas! Deberíamos estar criando nuestro propio pelaje para
entonces.
Se abre la puerta y entran MacAuliff, Barnes y Ericson.
HENRY: ¿Algo, Mac?
MACAULIFF (quitándose las prendas exteriores): Ni una señal. Hemos hurgado en
cada banco de nieve en una milla.
ERICSON (sonriendo): Barnes ruborizó a un oso polar.
BARNES (amargamente): ¡En verdad lo hice!
DYKES (riendo): ¿Te asustó?
BARNES: No después de ver que sólo era un oso.
Hendrix entra por una puerta interior. Lleva un fajo de mensajes.
HENDRIX (amargamente): Quiero un aumento. O voy a hacer huelga. ¡Dieciséis
horas seguidas recibiendo sin parar!
HENRY: ¿Algo para mí?
HENDRIX (airadamente): Sólo unos pocos millones de palabras. ¿Qué le pasa a ese
Fogarty, tiene epilepsia? (Tira un manojo de mensajes sobre la mesa.) Ni siquiera he
tenido tiempo para comer.
Se sirve una taza de café. Dykes recoge los mensajes.
DYKES: Algunos son para Skeely.
HENRY (comiendo): Sálteselos. Céntrese en Fogarty.
DYKES (hojeando los mensajes, lee uno tras otro): Fogarty a Henry. Preserve
cuidadosamente ruinas de platillo. (Deja el papel abajo, recoge un segundo y lee.) El
mismo al mismo. Preserve cuidadosamente cadáver de ocupante. No permita que
LSW 44
El enigma de otro mundo
nadie lo toque hasta mi llegada. El mismo al mismo. Envíe descripción detallada de
platillo: medidas, peso, características generales del cadáver. Importante. Fogarty a
Henry. ¿Por qué no ha respondido? Conteste inmediatamente. El mismo al mismo:
silencio de radio innecesario. Referencia mensaje Fogarty a Henry. Acuse recibo
inmediatamente. Acuse recibo cuanto antes. Fogarty a Henry. Esperando informe.
Silencio confuso. El mismo al mismo: acuse recibo. Fogarty a Henry. Acuse recibo.
HENRY: Entiendo la intención general. Quiere oír de mí.
Entra Skeely. Está desgreñado, sin afeitar y todavía soñoliento.
SKEELY: ¿Qué tienen ahí?
HENDRIX (comiendo tostada y tragando café): Algo para usted.
SKEELY (tirándose a por los mensajes): ¿Para mí? (Los mira, su voz
enronqueciendo con la emoción.) ¡Recibieron parte de mi historia! ¡Les llegó!
Escuchen. (Lee.) Verifique confuso mensaje respecto a hombre de Marte. Autorizar
todos los gastos. Cable directo. Eldredge. (Levanta la mirada.) Es el jefe. (Lee.)
Sindicato del Times de Nueva York: Pagaremos diez mil historia íntegra
descubrimiento platillo volante y hombre de Marte. Queremos detalles completos.
Conteste cobro. (Baraja los otros mensajes.) Londres. París. A.P., R.K.O., Life,
Colliers, Saturday Evening Post, Museo Marshall Field. Denver, Chicago, Nueva
Orleans… ¡Todos se han vuelto locos! (Levanta la mirada.) Gente en la calle
chillando por más noticias. Cada hombre, mujer y niño en los EE.UU. ha dejado de
trabajar. (Se gira hacia Hendrix.) Mire, Ez, he producido diez mil palabras. He estado
escribiendo toda la noche. Vuelva y envíelas.
HENDRIX (comiendo): Yo no.
SKEELY (chillando): ¡Póngase en esa llave de telégrafo!
HENDRIX (cansadamente): Después. Primero me voy a la cama.
SKEELY: No puede irse a la cama. Escuche, repartiré con usted. ¡Es una mina! Le
daré el 25 por ciento de las ganancias.
HENDRIX (su comida terminada, cansadamente): ¡De ninguna manera! Me caigo
de sueño. Y la cosa no va a llegar de todos modos. Movimiento malgastado.
SKEELY: ¡Llegará! ¡Siga enviando! Ez, viejo, están acosando las redacciones.
Están colgando de las ventanas. Es una emergencia mundial. No puede abandonar su
puesto en una emergencia, no más de lo que lo haría si un barco se estuviese
hundiendo.
HENDRIX (empezando a abrir la puerta, su espalda vuelta hacia ella): ¡Un barco se
está hundiendo! Y soy yo.
Cuando abre la puerta, vemos una figura alta apoyándose contra ella. Hendrix, no
consciente de ella, continúa abriendo la puerta mientras habla.
HENDRIX (cont.): No me quedaría levantado otra hora ni por diez mil dólares el
minuto. Me caigo de sueño, le digo.
La figura alta se desliza en el umbral y se estrella en la sala a los pies de Hendrix.
Es Aligari, el botánico. Su cara está cubierta de sangre. Está semi-consciente. Henry y
Dykes se lanzan a él. Henry agarra su muñeca y le toma el pulso.
SKEELY: ¿Quién… Quién es?
SRA. CHAPMAN: El Dr. Aligari. (A Henry.) ¿Está… muerto?
LSW 45
Charles Lederer
HENRY: No. (A Barnes.) Traiga al Dr. Chapman. (A la Sra. Chapman) ¿Tienen
sales aromáticas?
SRA. CHAPMAN: Justo aquí, en el lavabo.
Empieza a salir de la sala.
HENRY: Espere. (A MacAuliff.) Vaya con ella, Mac.
MacAuliff la sigue fuera. Aligari se remueve e intenta sentarse.
HENRY: Tranquilo, doctor. Quédese donde está. ¿Puede hablar?
ALIGARI (con dificultad): En el invernadero… la cosa… el Dr. Olson… Auerback.
HENRY: ¿Qué ha sucedido?
ALIGARI: Entré… para comprobar la temperatura… mi espalda estaba girada…
cuando Olson gritó. Cuando me di la vuelta… la cosa… me cortó la cara. La sangre
me cegó. Caí. Debí de desmayarme. (La Sra. Chapman reaparece. Le entrega a Henry
las sales. Las arrima a las fosas nasales de Aligari.) Gracias… Cuando volví en mí, vi
a Olson y a Auerback… colgando boca abajo. Sus gargantas estaban cortadas. Salí
arrastrándome… y vine aquí.
Henry se levanta rápidamente.
HENRY: Vamos, Eddie. Usted también, Mac. El resto de ustedes quédense aquí, y
permanezcan juntos.
Sale corriendo.
SKEELY: ¡Yo voy! ¡No me importa lo que diga!
Sigue a los otros.
48 FUERA DE LA PUERTA DEL INVERNADERO.
La puerta está cerrada. Henry, MacAuliff, Dykes y Skeely vienen bajando el
pasillo. Llevan hachas y armas. Henry se acerca a la puerta, y después se detiene. Se
vuelve a MacAuliff.
HENRY: Mac, reúna un destacamento y plántelo en la puerta trasera de este
invernáculo. ¡No entren, sólo tomen un madero y sellen la puerta!
MACAULIFF: Bien.
Corre pasillo abajo. Casi antes de que Henry haya terminado de hablar, la puerta
tras él se ha abierto con la rapidez del relámpago. Henry se gira con velocidad casi
igual, levantando al instante su hacha. La cosa aparece por una fracción de segundo en
el umbral, sólo para encontrarse con un golpe aplastante de la superficie plana del
hacha de Henry. La fuerza del golpe propulsa a la Cosa de vuelta al invernadero.
Henry agarra el pomo de la puerta y la cierra. Gira la llave en la cerradura.
HENRY (a Dykes): ¡Traiga al carpintero, a paso ligero!
Dykes sale corriendo.
SKEELY (tensamente): ¿Entramos ahora?
HENRY: No.
SKEELY: ¿Qué hay de Olson y Auerback?
HENRY (espetando): ¡Nada de ellos! Están muertos.
SKEELY (sacándose una cámara del bolsillo): ¿Qué tal abrir la puerta lo suficiente
para que yo saque una foto? Sólo dos segundos.
HENRY: Dispararé al hombre que abra esta puerta.
LSW 46
El enigma de otro mundo
(sonriendo): Bueno, ésa es una respuesta directa. ¿Qué otros planes tiene?
SKEELY
HENRY: Si Mac llega a la puerta trasera a tiempo, vamos a mantener a esa cosa
contenida ahí dentro.
SKEELY: Suponga que muere de hambre.
HENRY: Le dejaré hacer mi llanto por mí.
DISOLVENCIA A:
49 PLANO MEDIO DE LA PUERTA DEL INVERNADERO
El carpintero está martilleando clavos en una pesada viga en cruz que atranca la
puerta del invernadero. Cuatro barras similares ya han sido instaladas. Barnes y
Ericson sujetan la viga en posición mientras el carpintero trabaja. Skeely se ha ido
para reanudar su acoso a Hendrix, el telegrafista. Henry consulta con Chapman.
HENRY: ¿Está seguro de que no hay otra salida? ¿Ninguna trampilla, ni ventanas?
CHAPMAN: Ninguna. Sólo las puertas delantera y trasera.
HENRY: ¿La pared es sólida?
CHAPMAN: Hierro corrugado.
HENRY: Esa cosa es radiactiva. ¿Quizá podría quemar una salida?
CHAPMAN: Lo consideraría extremadamente improbable, pero…
Se para.
HENRY: ¿Pero qué?
CHAPMAN: La misma cosa es extremadamente improbable. Según el Doctor
Aligari, ya ha regenerado su brazo. (Con súbita emoción.) Capitán Henry, perdóneme.
No quiero ir en contra de sus órdenes, pero esos dos hombres de ahí dentro eran
amigos míos. Amigos íntimos, durante muchos años. ¿No hay algún modo de que
podamos sacar sus cuerpos? No puedo soportar la idea de que estén colgando ahí, por
los pies, ¡y no se esté haciendo nada por ellos!
HENRY: ¿Qué puede hacerse por ellos? Afronte los hechos, doctor. Están muertos.
Les cortaron las gargantas y se desangraron. Boca abajo, como en un matadero.
Nuestro trabajo es asegurarnos de que nadie más se une a ellos.
CHAPMAN (con un escalofrío): Vaya manera de morir.
El Profesor Voorhees ha venido bajando el pasillo.
VOORHEES (silenciosamente a Chapman): ¿Puedo tener unas palabras con usted,
Fred?
CHAPMAN (volviéndose hacia él): Ciertamente.
VOORHEES: En privado.
CHAPMAN: Oh. (A Henry.) Disculpe.
Henry asiente. Chapman acompaña a Voorhees unas yardas pasillo abajo.
Voorhees empieza a susurrar. Henry los observa.
VOORHEES (al oído de Chapman): Venga al laboratorio de Carrington en cuanto
pueda, y no deje que nadie lo sepa.
CHAPMAN: En seguida. (Voviéndose a Henry.) ¿Había algo más, capitán?
HENRY: Sí. Vamos a mantener una guardia doble: fuera y dentro. Turnos de dos
horas. Necesitaré a ocho voluntarios.
LSW 47
Charles Lederer
50 INT. LABORATORIO DEL DR. CARRINGTON
El Dr. Carrington está en su escritorio. Nikki está junto a él, cuaderno en mano.
Los doctores Chapman, Voorhees, Laurenz y Wilson están enfrente de él. Están
silenciosos y alerta mientras él habla. Carrington está tenso y extrañamente eufórico.
Hay agotamiento y emoción en su cara.
CARRINGTON (suave y tensamente): Dos de nuestros colegas han muerto y un
tercero está muriendo. Ésas son nuestras pérdidas, y la batalla sólo ha comenzado.
Habrá más pérdidas. La criatura X es más poderosa, más inteligente que nosotros.
Somos niños a su lado. Él nos ve como lombrices blandas y vulnerables importantes
sólo para su nutrición. Tiene la misma actitud hacia nosotros que nosotros hacia un
campo de repollos.
LAURENZ (interrumpiendo): Ha dicho que tenía noticias para nosotros, Arthur.
CARRINGTON: Las tengo. (Se yergue y sonríe.) Somos niños, lombrices y también
científicos. Hemos obtenido ganancias.
VOORHEES: ¿Qué ha averiguado?
CARRINGTON (entusiasta y tenso): Un mundo nuevo ha venido a devorarnos. Sólo
la ciencia puede conquistarlo. Nuestras mentes, caballeros: el pequeño músculo que
piensa, observa, examina y encuentra respuestas. Todas las demás armas serán
impotentes. (Sus ojos se cierran. El agotamiento lo supera. Murmura.) Estoy muy
cansado. Es difícil comer. (Se presiona los pulgares en los ojos.) ¿Leerá mis notas,
Señorita Nicholson?
LAURENZ: Necesita algo de descanso, Arthur.
CARRINGTON (suavemente): Nada de descanso. Por favor, lea.
NIKKI (leyendo de su cuaderno): A las 9 p. m. coloqué las quince semillas tomadas
de la mano cortada de X en cuatro pulgadas de tierra. Saturé la tierra con dos unidades
de plasma tomadas de nuestro banco de sangre.
Nikki para, su cara tensa.
CARRINGTON: Por favor, continúe, Nikki.
NIKKI (continuando la lectura): La condición del perro encontrado en el
invernadero indicaba que la sangre era un factor fundamental en el cultivo de las
semillas. A las 2 a. m. los primeros brotes aparecieron a través del suelo. Usé otras
dos unidades de plasma. A las 4 a. m. los brotes empezaron a tomar formas
definidas… y…
Se para, su cara tensa, su voz débil.
LAURENZ (tensamente): ¡Todavía están creciendo!
CARRINGTON: Cinco de ellos han sobrevivido.
Carrington se levanta y comienza a caminar hacia una mesa con protección. Los
otros lo siguen. Nikki permanece inmóvil en el escritorio.
51 MESA CON PROTECCIÓN
Encima hay una caja de tierra de cuatro pies. Los hombres están sobre ella. Cinco
pequeños brotes están floreciendo a través del suelo. Hay un momento de silencio.
CHAPMAN (suavemente): ¡Se reproduce como un vegetal!
WILSON (mirando): ¡Están creciendo!
LSW 48
El enigma de otro mundo
LAURENZ: ¡Vivos!
CARRINGTON: Sí. El contador Geiger registró una radiactividad de 6 punto 1 hace
una hora.
Sostiene el contador sobre los brotes. Los hombres observan su dial.
CHAPMAN (leyendo el dial): Nueve punto cinco.
LAURENZ: Floreciendo…
Los hombres hablan con voces emocionadas pero controladas.
WILSON (asombrado): ¡Plantas humanas!
CARRINGTON (suavemente): Superhumanas.
VOORHEES (ansiosamente): Debemos nutrirlos cuidadosamente. Mi examen de la
mano reveló un alto contenido en glucosa y una base de clorofila. Sugiero una
inyección de glucosa.
LAURENZ: La glucosa podría ser peligrosa.
CARRINGTON: Sí. Eso creo. No está utilizando glucosa en el invernadero.
WILSON: Por eso mató, por sangre. Está desarrollando semillas ahí. ¿Qué haremos
cuando éstas maduren?
CARRINGTON: Estudiarlas.
LAURENZ: (silenciosamente): ¿Ha examinado las raíces, Arthur?
CARRINGTON: No hay raíces.
CHAPMAN: ¡Asombroso! Creo que deberíamos encender los rayos violetas sobre
ellos.
LAURENZ (probando con los dedos): No. El crecimiento parece más fuerte donde
la tierra está más mojada. Cualquier luz podría secarla.
VOORHEES: ¿Cuánto plasma tenemos?
CARRINGTON: He movido todas las unidades ahí dentro. Treinta y cinco.
LAURENZ (suavemente): Podría bastar.
WILSON (mirando un instrumento junto a la caja de tierra): ¿Qué estaba haciendo
con ese estetoscopio, Arthur?
CARRINGTON (tranquilamente): Escucharlos.
LAURENZ (mirando los brotes a través de un cristal de aumento): No parece haber
ninguna oscilación.
CARRINGTON: El sonido no viene de ninguna oscilación, sino de otra cosa.
VOORHEES: ¡Un sonido animal! ¡Imposible!
Wilson se pone el estetoscopio en los oídos y sujeta su extremo sobre un brote.
Los otros esperan en silencio. Escuchamos con él.
WILSON (quitándose el estetoscopio): Arthur tiene razón. Es un ruido de hambre,
como un niño.
Nikki ha aparecido detrás de la pantalla.
NIKKI: ¿Puedo hablar con usted, Arthur?
CARRINGTON (tranquilamente): Más tarde. Por favor, escriba todas mis notas.
(Mira la cara intensa de ella y después le sonríe, se vuelve a los hombres.)
Discúlpenme. (Los científicos están inclinados sobre la caja de tierra. Sostienen el
contador Geiger sobre ella y escuchan su débil chasquido. El Dr. Voorhees escucha
LSW 49
Charles Lederer
por el estetoscopio como hacía Wilson. Carrington sale de detrás de la pantalla con
Nikki.) ¿Qué es, Nikki?
NIKKI: Insisto en que duerma algo, Arthur.
CARRINGTON: Más tarde.
NIKKI (insistente): No puede utilizar su mente si está agotado.
CARRINGTON: Mi mente todavía está perfectamente clara.
NIKKI: No lo está. (Él le frunce el ceño.) No está pensando en lo que está
sucediendo en el invernadero. ¡Vio lo que uno de ellos puede hacer! Bien, ¡sólo
imagine que hay mil, o cien mil!
CARRINGTON: Lo he imaginado.
NIKKI: ¿Y no hará nada?
CARRINGTON: Estoy haciendo todo lo que puede hacerse, Nikki: descubrir sus
secretos.
NIKKI (tensamente): ¡Lo sé! Y eso es absolutamente maravilloso. ¡¿Pero y si esa
nave vino aquí no sólo para visitar la Tierra, sino para conquistarla?! ¿Para empezar a
cultivar alguna especie de ejército horrible? ¡¿Y convertir a la raza humana en… en
comida para él?! ¿Y matar a todo el mundo?
CARRINGTON (tranquilamente): Hay muchas cosas amenazando con matar nuestro
mundo, Nikki. Nuevas estrellas y cometas disparados por el espacio. Cambios
atmosféricos. Un enfriamiento repentino del sol. E incluso las guerras humanas, que
pueden liberar gases globales letales.
NIKKI: ¡Pero ésas son teorías, Arthur! Esto es un enemigo, cerca de nosotros, y…
CARRINGTON (tomándola del brazo): No hay enemigos en la ciencia. Sólo hay
fenómenos que estudiar. Estamos estudiando uno.
NIKKI: ¿No tiene miedo?
CARRINGTON: Sería un traidor a la razón humana si permitiese que mis miedos
destruyesen lo que nos ha llegado, o dejase que alguien más lo destruyese.
(Suavemente.) Quiero que crea en mi método, Nikki: el método de la mente.
NIKKI (nerviosamente): Lo he admirado tremendamente, Arthur…
CARRINGTON (intensamente): No admiración. Fe.
NIKKI: La tiene. (Sonríe nerviosamente.) Estoy tan aterrorizada que apenas puedo
caminar. Me… me tambalearé hasta mi habitación y mecanografiaré sus notas.
CARRINGTON (suavemente): Gracias.
Ella empieza a irse.
DISOLVENCIA A:
52 INT. HABITACIÓN DE NIKKI
Ella está mecanografiando en su escritorio, su cuaderno apuntalado enfrente de
ella. Un fajo de páginas mecanografiadas está junto a su máquina. Se abre la puerta.
Entra el Capitán Henry.
HENRY (observándola escribir): ¿Quieres tomarte un descanso?
NIKKI (sin levantar la mirada): No puedo.
HENRY: Te frotaré el cuello. Te relajará.
Llega detrás de ella y le masajea suavemente el cuello y los hombros.
LSW 50
El enigma de otro mundo
NIKKI: Por favor, no puedo concentrarme… cuando haces eso.
HENRY: Quizá te estés concentrando en lo equivocado.
Ella termina la última línea de mecanografía, saca la página de la máquina y la
pone sobre una pila de copias. Cubre la pila con un gran libro.
NIKKI: Estoy agotada. (Le sonríe.) Eso sienta bien. Por favor, no te canses.
HENRY (masajeando, e intentando echar un vistazo a la copia por encima de la
cabeza de ella): No podría. (Casualmente.) ¿Ha habido algún accidente aquí arriba en
los últimos dos meses? ¿A alguien le han disparado, apuñalado o eliminado una
úlcera?
NIKKI (cubriendo la copia casualmente con otro libro): No. Ese lo-que-sea en el
invernadero es nuestra primera distracción.
HENRY (sonriendo): Traje treinta y cinco unidades de plasma sanguíneo hace dos
meses. ¿Qué ha sido de ellas?
NIKKI: Pues nada. Están aquí.
HENRY: Me preguntaba por qué no las están usando con el Dr. Aligari. Le están
haciendo transfusiones de sangre. Sin plasma. Dos donantes vivos. ¿Alguna idea
sobre eso?
NIKKI (apartando el cuello y los hombros): Gracias por el masaje. En verdad eres
muy bueno en ello.
HENRY: Es sólo una muestra. (Firmemente.) Relaja los músculos de tu cuello.
(Ella lo hace.) Está bien. (Empieza a masajearle los hombros, hablando casualmente
mientras lo hace.) ¿Qué está haciendo Carrington con treinta y cinco unidades de
plasma, Nikki?
NIKKI: Pregúntale.
HENRY: Lo haré. (Apaciblemente.) Sólo cierra los ojos y flota. Es bueno para ti.
NIKKI (cansadamente): Estoy realmente agotada.
Ella cierra los ojos, suspira y «flota». Henry hace un silencioso movimiento súbito
hacia la pila de copias que ella ha ocultado bajo los dos libros. El gesto pilla a Nikki
por sorpresa. Mira por un instante incapaz de creer la perfidia de él y después se pone
en pie de un salto, llena de indignación.
NIKKI: ¡Devuélveme eso! Es privado. ¡No se te permite…! ¡Devuélveme eso o…!
¡Oh, eres horrible, un maldito espía barato del ejército!
Ella se ha lanzado sobre él, arañando por los papeles en la mano de él. Su asalto
físico es demasiado violento para que Henry lo ignore. Le pone fin enviándole un
directo corto justo al estómago. Ella se dobla con un gemido.
NIKKI: ¡Me has pegado!
HENRY: Sólo en el estómago. No dejará ninguna marca. (Nikki se hunde en su
sillón, mirándolo mientras él lee la copia. Su voz se pone tranquila y seria.) ¡Así que
es eso! ¡Cielo santo, cinco de ellos! (Levanta la mirada de su lectura y le devuelve la
mirada a ella, su voz seca.) ¡Te merecías ese puñetazo!
NIKKI (suavemente): Quería contártelo. Pero no podía. Di mi palabra. Me alegra
que tú… hayas hecho lo que has hecho. Me alegro mucho. (Le sonríe cansadamente.)
Ahora puedes terminar el masaje… Pat.
HENRY: Tengo algunas otras cosas que terminar primero, nena.
LSW 51
Charles Lederer
Sale.
DISOLVENCIA A:
53 INT. LABORATORIO DE CARRINGTON
La puerta se abre. Entran el Capitán Henry, el Tte. Dykes, el Dr. Redding y el Dr.
Ambrose. Miran una habitación aparentemente vacía.
HENRY (llamando): Dr. Carrington.
Carrington sale de detrás de la pantalla.
CARRINGTON: Me temo que ahora mismo estoy bastante ocupado, capitán. Puedo
pedirle que…
HENRY (interrumpiendo): He sabido que encontró un perro en el invernáculo,
desangrado por nuestro visitante. Y usted no lo comunicó.
CARRINGTON: No lo consideré necesario.
HENRY: ¿No? ¡Pero era necesario dejar que dos amigos suyos entrasen ahí y los
matasen!
CARRINGTON (llanamente): Hice lo que usted habría hecho. Los puse ahí de
guardias. Yo mismo era un guardia. Sus muertes fueron inevitables. Quienquiera que
hubiese estado ahí dentro habría muerto.
HENRY: También tengo entendido que está haciendo un poco de jardinería.
Carrington permanece en silencio. Voorhees y Laurenz salen de detrás de la
pantalla y se colocan al lado de Carrington.
HENRY: Podría haberme informado, en vez de dejar que lo averiguase por la
Señorita Nicholson. (Carrington frunce el ceño ante esa parte de información. Henry
añade bruscamente.) ¿Dónde están?
Carrington y sus dos cohortes están en silencio. Se quedan mirando a Ambrose y
Redding. Dykes ha dado un paso detrás de la pantalla.
DYKES (reapareciendo): Por aquí al vivero, Pat.
Henry, Ambrose y Redding caminan detrás de la pantalla.
54 MESA CON PROTECCIÓN
El Capitán Henry y Tte. Dykes miran la caja de tierra. Improvisados sobre ella hay
cuatro contenedores de plasma de los que gotea sangre lentamente. Aparece
Carrington. Henry señala los contenedores de plasma.
HENRY (severamente): Eso es lo que sus difuntos colegas están haciendo en el
invernadero. Esto es una reforma distinta.
AMBROSE (sobriamente): Hemos leído sus notas, Arthur. Creo que debería haber
consultado con el resto de nosotros.
CARRINGTON (fríamente): Tengo toda la ayuda que necesito.
REDDING (sus ojos sobre los brotes en la caja de tierra): Considero la situación
extremadamente seria, Dr. Carrington.
CARRINGTON (suavemente): Su opinión no ha sido solicitada, Dr. Redding.
REDDING (tranquilamente): Lo ha sido, por el Capitán Henry. Y se la he dado. Se
la repetiré a usted. Nos enfrentamos a algo impredeciblemente peligroso. Obviamente
la criatura del invernadero se está multiplicando de esta idéntica manera. Necesitará
LSW 52
El enigma de otro mundo
más sangre para sus operaciones. Hará todos los esfuerzos para obtener lo que
necesita.
CARRINGTON: Ha sido aprisionado e inmovilizado.
REDDING: No conocemos sus poderes… ni sus recursos. No podemos estar seguros
de nuestra seguridad, ni de nada más importante: la seguridad del mundo. No tenemos
conocimiento de cuánto puede multiplicarse. Mil criaturas, o diez mil, de la especie
que hemos visto, podrían…
CARRINGTON (interrumpiendo): No me interesan sus fantasías, Dr. Redding.
AMBROSE: Redding tiene razón. La cosa tiene que ser destruida, Arthur, y su
progenie con ella.
CARRINGTON: Jamás.
HENRY (ignorando a Carrington): ¿Cuál cree que es el mejor procedimiento, Dr.
Redding?
REDDING: Primero analizaremos esas cosas en la caja de tierra, y veremos qué tipo
de gas o producto químico tiene el efecto más rápido en ellos. Y entonces lo usaremos
en el invernadero.
AMBROSE: Un alto voltaje eléctrico debería poder realizar lo que queremos.
CARRINGTON (fríamente): Está hablando como un colegial asustado, Dr. Ambrose.
AMBROSE (furiosamente): ¡Dos hombres han muerto! Y hay más muertes por
delante.
HENRY: La electricidad me suena bien. La echaremos en el invernadero y…
CARRINGTON (interrumpiendo airadamente): ¡Prohíbo cualquier destrucción!
LAURENZ: ¡Sería una atrocidad!
VOORHEES (al mismo tiempo): ¡Una traición cobarde a la ciencia!
HENRY (gravemente): ¡Esto no es ciencia! Es una acción militar contra un invasor
enemigo. Adelante, caballeros. Traiga a MacAuliff, teniente. (A Redding.) El Sr.
MacAuliff estará al mando de las operaciones eléctricas.
Se abre la puerta y entra el hombre de la radio, Ezra Hendrix.
HENDRIX (emocionado): ¡Comuniqué su mensaje, Dr. Carrington! Y las respuestas
siguen llegando. Tuve que tomarlas por taquigrafía. (Empieza a leer.) Fogarty a
Henry. Carrington me informa marciano vivo. Se le manda hacer todos los esfuerzos
por mantenerlo vivo, y protegerlo contra cualquier daño. General MacLaren llegando
esta noche con escuadrón decimocuarto, y personal completo del gobierno incluyendo
Secretario de Estado. Jefe de personal ya aquí. Bajo ninguna circunstancia tomar
acción contra marciano hasta nuestra llegada al puesto en cuanto el tiempo lo permita.
Confirme instantáneamente. (Hendrix levanta la mirada.) Hay uno para usted, doctor.
Fogarty a Carrington: dele a Henry toda la cooperación necesaria para asegurar
supervivencia de criatura que describe. Ejército y jefe científico consideran su
prisionero más importante en historia humana.
CARRINGTON: Usted tiene sus órdenes, Capitán Henry, y yo tengo las mías. Las
considero sensatas e inteligentes.
HENDRIX: Tengo que volver. Ese chiflado de Skeely tiene una historia más larga
que la Biblia y quiere que yo la envíe.
Henry empieza a ir con Hendrix hacia la puerta.
LSW 53
Charles Lederer
EDDIE:
¿Qué hacemos, Pat?
HENRY: Nos ponemos en esa radio e intentamos hacer cambiar de opinión al
ejército.
Sale.
DISOLVENCIA A:
55 INT. HABITACIÓN OCUPADA POR HENRY Y SU EQUIPO. 1 A. M.
MacAuliff y Barnes duermen en catres. El Capitán Henry está preparándose para
acostarse. Va a la ventana y mira fuera a la nieve que se arremolina salvajemente.
HENRY (murmurando): ¡Ese horrible viento! (Se vuelve hacia uno de los catres.)
¿Cree que nuestro avión sigue de una pieza, Mac?
No hay respuesta del durmiente MacAuliff. Se abre la puerta y entra Eddie. Viste
su traje de vuelo. Lleva una lámpara de queroseno.
EDDIE (cansadamente): ¡Nena, estoy agotado! Ese viento perro te corta por la
mitad. (Le entrega a Henry la lámpara.) ¿Le importa llenar esto? Ha ardido hasta
secarse. La necesitará fuera. Más negro que el corazón de Fogarty. (Empieza a
quitarse el traje mientras hablan.) ¿Algo nuevo?
Henry empieza a llenar la lámpara con un gran bidón de queroseno.
HENRY (ceñudo, citando): Fogarty a Henry. Su actitud invita corte marcial.
Fogarty a Henry. Su histerismo es impropio de un oficial, también punto negro para
todo el cuerpo aéreo.
EDDIE (cansadamente): ¡Ese cabeza de forraje! Se piensa que estamos llevando un
espectáculo de juglares. (Se ha acostado en el catre.) ¿Cuándo hago guardia otra vez?
HENRY: Cuatro horas.
EDDIE (acurrucándose en la almohada): En ese caso, discúlpeme. (Suspira y
murmura soñoliento.) ¿Recuerda Guadalcanal, aquellas bonitas noches cálidas?
Henry ha encendido la lámpara.
HENRY: Si este mal tiempo se retirase sólo un minuto… pueden venir y llevarme a
una corte marcial todo lo que quieran. Hendrix dice que no se irá en dos semanas más.
Una vez estaba aquí arriba con…
Un ronquido llega de Eddie y el Capitán Henry deja de hablar. Se sienta en un
catre para quitarse los zapatos. Hay una llamada en la puerta. Henry va hasta ella y la
abre. Entra Nikki. Viste un camisón y pantuflas. Lleva un pequeño neceser y una
manta.
NIKKI (alegremente): ¿Tienes habitación?
HENRY: Entra. Justo estaba yendo a la cama.
NIKKI: Pensaba que me uniría a ti… si no te importa.
HENRY: No me importa en absoluto.
NIKKI: He traído mi propia manta, si tienes un catre adicional.
HENRY: Creo que podemos… arreglar algo.
NIKKI (sentándose en un catre): Éste está vacío.
HENRY: Es mío. (Ella empieza a levantarse.) Perfectamente bien: puedes utilizarlo.
Él se sienta junto a ella.
NIKKI (nerviosamente): No te importa dormir con uno de los hombres.
LSW 54
El enigma de otro mundo
HENRY: No es mi preferencia habitual.
NIKKI (riéndose un poco ruidosamente): La mía tampoco.
HENRY (frunciendo el ceño): Ssh. No tiene sentido despertarlos. Están muy
cansados.
NIKKI (solemnemente): Perdón. (Él la rodea con el brazo mientras ella mira a los
durmientes.) Intentaré no molestarlos.
HENRY: Puedes acostarte, si quieres.
NIKKI: No puedo.
HENRY: ¿Por qué no?
NIKKI: Estoy muerta de miedo. El minuto en que me acuesto, salto.
HENRY: Quizá yo pueda relajarte, nena.
NIKKI: Por favor, sin masajes.
HENRY: ¿No puedes pensar en mí como algo más que un masajista?
NIKKI: Sí. (Lo mira nerviosamente.) Por favor, hazme el amor.
HENRY (agarrándola): Estás temblando.
NIKKI: Lo sé. Apartará mi mente de… lo que me hace temblar… ese lo-que-sea.
HENRY (tiernamente): Eres muy dulce. Piel perfecta, nariz perfecta… todo
perfecto.
NIKKI: Gracias. (Lo mira y añade suavemente.) Por favor, continúa.
HENRY: Tu mente no está en ello.
NIKKI: Sí, lo está. Honestamente lo está. Has dicho que era perfecta.
HENRY: Si te acuestas dejarás de temblar, nena.
NIKKI: No lo haré.
HENRY: Sólo inténtalo.
NIKKI: No… no puedes hacerme el amor si estoy acostada.
HENRY: Sí que puedo. No interfiere en absoluto.
NIKKI: Pat… ¿realmente me quieres? ¿O sólo estás hablando porque te lo he
pedido? (Henry ha vuelto la cabeza hacia un ruidos de chasquido que viene de la
dirección de la cama de MacAuliff. Nikki le frunce el ceño.) ¿Ahora la mente de
quién no está en ello?
HENRY (mirándola): Querida.
NIKKI (sonriéndole nerviosamente): Lo entiendo perfectamente.
HENRY: ¿Qué?
NIKKI: Una habitación llena de espectadores y un monstruo flotando por ahí… es
difícil besar a una chica bajo tales condiciones.
HENRY (sus orejas ladeadas por el continuo chasquido): Eres maravillosa.
La besa.
NIKKI (después del beso): Eso es muy… relajante. Me siento mucho mejor. Me…
me voy a acostar, si no te importa.
Se acuesta en el catre. Cuando lo hace, Henry se levanta. Ella lo mira con algo de
sorpresa.
HENRY: Ese chasquido. Suena como… No, no podría ser… (Le sonríe tensamente
a la acostada Nikki.) Disculpa. (Va a la cama de MacAuliff y lo sacude suavemente.)
Mac, Mac, despierta. (MacAuliff abre los ojos.)
LSW 55
Charles Lederer
MACAULIFF: ¿Qué pasa?
HENRY (gesticulando hacia el chasquido): ¿Oyes eso?
MacAuliff escucha un segundo, y luego se sienta rápidamente.
MACAULIFF: ¡El contador!
HENRY: ¡Eso pensaba!
MacAuliff se levanta de un salto y agarra una bolsa de lona que descansa a los
pies de su cama.
NIKKI: ¿Qué es?
HENRY: El contador Geiger.
NIKKI: ¿Por qué debería estar chasqueando ahora?
HENRY: Hay algo moviéndose cerca que es radiactivo.
NIKKI: ¡Oh, no… no!
MacAuliff levanta el contador de su bolsa de lona y lo mira. Continúa
chasqueando, su ritmo acelerando levemente. Henry se lanza al panel de
intercomunicación en su escritorio.
HENRY (pulsando un botón): ¡Ericson! ¡Ken! Aquí Pat. ¡Vengan, rápido!
Un momento de silencio.
VOZ DE ERICSON: Aquí Ericson…
HENRY (rápidamente al altavoz): ¿Algún problema ahí abajo?
VOZ DE ERICSON: Nada, Pat.
HENRY: ¿Quién está de servicio fuera?
VOZ DE ERICSON: El Dr. Ambrose y, ¿cuál es su nombre?, el carpintero.
HENRY: Salgan de ahí, tan deprisa como puedan. ¡Comprueben esa puerta trasera y
llámenme!
VOZ DE ERICSON: Lo haremos.
Henry se vuelve a MacAuliff y Nikki, que miran con miedo el contador. El
chasquido ha continuado para ganar volumen y medida.
MACAULIFF: Se está haciendo más fuerte.
Henry agarra una almohada de la cama y un hacha de hielo de su escritorio. Corre
a la puerta, la abre y mira cautelosamente pasillo abajo. MacAuliff y Nikki lo
observan tensamente.
HENRY (tras un momento): Nada. Ni una señal…
Nikki da un largo suspiro de alivio.
NIKKI: Mi corazón palpita como un caballo escapando.
MACAULIFF: (sacudiendo el contador): Supongo que esta cosa se ha vuelto loca.
HENRY (dejando la almohada y el hacha de hielo): De verdad lo espero. Déjeme
verlo. (Toma el contador; el chasquido ahora es bastante rápido.) Parece estar bien.
Hay un movimiento fuera de la ventana. Nadie en la habitación lo ve.
MACAULIFF: Quizá el Dr. Carrington esté experimentando algo más.
NIKKI (esperanzada): Es posible. ¿Lo llamo?
El intercomunicador habla.
VOZ DE ERICSON: Fuera está todo en orden, Pat.
HENRY (al intercomunicador): Gracias, Ken.
Apaga el intercomunicador.
LSW 56
El enigma de otro mundo
MACAULIFF (los ojos pegados al contador): De verdad no lo entiendo.
HENRY: Llama a Carrington, Nikki.
NIKKI (presionando un interruptor en el intercomunicador): Dr. Carrington. Dr.
Carrington. Aquí Nikki, Arthur.
Un momento de pausa, y después la voz soñolienta de Carrington llega por el
intercomunicador.
VOZ DE CARRINGTON: ¿Sí, Nikki?
NIKKI: Estoy en la habitación del Capitán Henry. Su contador Geiger está
contando geigers como loco. Quiere saber si podría estar captando algo que usted esté
haciendo.
VOZ DE CARRINGTON: No. ¿Cuál es la lectura?
MACAULIFF: Ocho punto seis. Y subiendo.
NIKKI (repitiendo al intercomunicador): Ocho punto seis. Y subiendo.
VOZ DE CARRINGTON: Bajo en seguida.
El intercomunicador se apaga con un chasquido. De repente el contador Geiger
empieza a ronronear como una serpiente de cascabel.
HENRY (alzando la voz): ¡Eddie! ¡Barnes! ¡Levántense! (Dykes y Barnes se
sientan alarmados.) Agarren sus armas, mejor las hachas. ¡Nikki, toma esto! (Se
apodera del colchón sobre su catre y lo presiona contra Nikki.) Siéntate en el rincón,
¡sujeta eso sobre ti! (A MacAuliff.) ¿Dónde está su ametralladora?
MACAULIFF: ¡Aquí!
Saca la ametralladora de debajo de su cama y la blande.
DYKES Y BARNES: ¿Qué pasa? ¿Dónde está?
Un ESTRÉPITO de la ventana es su respuesta.
HENRY: ¡Almohadas! ¡Pónganse esas almohadas delante de la cara!
Un segundo ESTRÉPITO arroja toda la ventana a la habitación. La criatura salta
en medio de ellos. RUGEN LAS ARMAS. La criatura se mueve hacia MacAuliff. Su
ametralladora le castañetea a quemarropa. Ello golpea la ametralladora, quitándosela a
MacAuliff de las manos, y tumbando a MacAuliff. La criatura salta tras MacAuliff.
Es obstaculizada un momento por Henry, que la ataca con su hacha de hielo.
Una bala alcanza la bombilla. Sólo queda la luz mortecina de la lámpara de
queroseno.
La criatura fustiga con su mano con cuchillos hacia la cara de Henry. Henry
bloquea parcialmente el golpe con su almohada, que se hace trizas en el aire. Henry se
tambalea hacia atrás contra la pared. Casi derriba la lámpara de queroseno. La recoge
y la estrella contra la criatura. Queroseno llameante salpica sobre ella. Mientras está
ardiendo como una antorcha en medio de la habitación, Barnes se mueve hacia
delante y da un poderoso golpe con su hacha. El golpe falla. Instantáneamente la
criatura gira y agarra a Barnes por la garganta. Barnes grita una vez. Su grito se va
gorgoteando. Dykes, sujetando su catre entero delante de él como escudo, se lanza
hacia delante seguido por Henry. Atacan al monstruo que, todavía sujetando a Barnes
con un tentáculo, se retira a un rincón de la habitación.
Es el rincón en el que Nikki ha estado agazapándose. Ella grita. La criatura la
azota con su garra libre y la agarra por el brazo. Todavía en llamas, empieza a
LSW 57
Charles Lederer
arrastrar a sus dos víctimas hacia la ventana. Los gritos de Nikki llenan la estancia.
Una vez más, Henry carga adelante con su hacha de hielo y hunde su extremo
puntiagudo en la cabeza de la criatura.
La criatura se para, deja caer a Nikki y fustiga a Henry. Esta vez sus dedos-
cuchillo arqueados acuchillan la muñeca de Henry. Henry suelta el hacha y cae hacia
atrás. Dykes, todavía protegido por su catre, ha agarrado al mismo tiempo el tobillo de
Nikki y la ha apartado. MacAuliff ha recogido el bidón que contiene el resto del
queroseno. Lo tira sobre la criatura. La llamarada se aviva.
Partes de la habitación se han prendido fuego. La criatura recoge a Barnes y salta
por la ventana a la tormenta. Por un momento su movimiento por la noche está
grabado a fuego. Después el viento y la nieve extinguen las llamas. La criatura
desaparece.
Dykes se mueve rápidamente desde Nikki para inclinarse sobre Henry, que está
arrodillado en agonía silenciosa, apretándose el antebrazo lacerado. Dykes enciende
una linterna.
DYKES (resollando): ¿Está bien, Pat?
HENRY (con dificultad): Séh. (Cabecea hacia Nikki.) ¿Qué hay de ella?
DYKES: Desmayada. Los brazos cortados. Pero creo que está bien.
MACAULIFF (sus dedos sobre el pulso de Nikki): Sí, está bien.
HENRY: Barnes… ha muerto deprisa, creo.
DYKES: Yo también lo creo. (Apunta su linterna al suelo.) Esa cosa no hará una
gran comida con el pobre tipo. La mayor parte de su sangre está aquí.
Hay una llamada en la puerta.
VOZ DE CARRINGTON: Soy el Dr. Carrington.
HENRY: Adelante.
Entra el Dr. Carrington. La linterna de Dykes se enfoca en su cara.
CARRINGTON (pestañeando por el haz): He oído disparos, ¿qué ha ocurrido?
HENRY: Dr. Carrington, quiero que todo el mundo en este campamento se reúna en
la sala de radio inmediatamente. Completamente vestidos. Traigan suministros
médicos, provisiones y cada arma que tengamos.
CARRINGTON: Su ventana… ¿es… era el…?
HENRY: Lo era. Les daré a todos ustedes un informe completo en la sala de radio.
En marcha, doctor; usted también, Eddie. Reúnan a todo el mundo. ¡Pongan
barricadas antes de que eso vuelva!
DISOLVENCIA A:
56 INTERIOR SALA DE RADIO - 2:30 A. M.
Más allá de la sala de radio hay un corto pasaje subterráneo que conduce a la sala
de generadores. Todos los miembros de la expedición, salvo Henry, MacAuliff y
Hendrix, están en la sala de radio. Chapman está dándole los toques finales a un
vendaje en el brazo de Nikki. Dos trabajadores están cerrando con clavos la trampilla
que lleva a la torre de observación. Entra Henry con Hendrix y MacAuliff
siguiéndolo.
LSW 58
El enigma de otro mundo
HENDRIX (a Henry): …no durante la tormenta, capitán. Pero en cuanto ésta pase,
puedo sacar el transmisor de su avión y arreglar una comunicación de doble sentido
con Dutch Harbor.
Henry asiente. MacAuliff ha tomado dos contadores Geiger de una mochila en el
rincón. Vuelve a Henry.
HENRY (a MacAuliff): ¿Los tiene? (Cuando MacAuliff le muestra los contadores.)
¡Eddie!
Dykes se gira desde donde ha estado supervisando a los trabajadores en la
trampilla.
HENRY: Voy a estacionarlos a usted y a Mac a cada extremo del pasillo. Llévense
un contador. Si empieza a chasquear, preséntense de vuelta aquí a paso ligero.
DYKES (con emoción): Apueste a que sí.
HENRY: Pondré a Nikki en el intercomunicador. Se mantendrá consultando con
ustedes, así que sabremos si son pillados por sorpresa.
DYKES (irónicamente): Eso será de gran ayuda… (Sale con MacAuliff.)
HENRY (a Nikki): ¿Has oído, Nikki?
NIKKI: Sí. ¿Dónde está el intercomunicador?
HENRY (señalando): Por ahí. Hendrix se lo mostrará.
Nikki acerca una silla al panel de intercomunicaciones. Hendrix se mueve para
enseñarle las palancas que la conectarán con Dykes y MacAuliff. Skeely sale de la
sala de generadores y cruza hasta Henry.
SKEELY: Ey, capitán, ¿cuál es el sentido de que todos nos amontonemos aquí
dentro? Coloquemos algunas antorchas de acetileno y granadas de mano y cosas y
asaltemos el invernadero.
HENRY: No está en el invernadero. Acabo de comprobarlo.
CHAPMAN: ¿Cómo salió, capitán?
HENRY: Quemó su salida. Hay un gran agujero en la pared. Todavía caliente.
SKEELY (incrédulo): ¿Quemó su camino a través de un muro de hierro?
HENRY: Es radiactivo.
CHAPMAN (solemnemente): Probablemente pueda generar calor suficiente para
quemar su camino a través de cualquier cosa.
NIKKI (al intercomunicador): ¿Todo bien, Eddie? Cambio.
VOZ DE EDDIE: Todavía nada.
NIKKI (al intercomunicador): ¿Todo bien, Mac? Cambio.
VOZ DE MACAULIFF: Todo tranquilo aquí.
A intervalos de veinte segundos, Nikki, Eddie y MacAuliff repiten el mismo
ritual.
SKEELY: Todavía digo que deberíamos arrinconar a esa cosa en el invernadero.
Ahí es donde está cultivando sus cosas, volverá ahí…
ERICSON (gruñendo): ¿Arrinconarla con qué, payaso tonto? ¿Insecticida?
AMBROSE (acercándose): Tengo suficiente cable para llegar a la enfermería,
capitán. Supongo que lo electrocutamos.
CHAPMAN: Podría ser inmune a la electricidad.
REDDING (acercándose): No lo es. Lo he probado, en uno de esos horribles brotes.
LSW 59
Charles Lederer
Carrington ha estado sentado cerca, su cabeza en las manos. Levanta la mirada
enfadado.
CARRINGTON: ¡Lo ha destruido!
REDDING: Sólo uno. Se ha desintegrado con quinientos voltios y ha quedado hecho
cenizas.
CARRINGTON: ¡Les prohibí hacer más manipulaciones! Nuestras órdenes son
claras. Debemos esperar…
HENRY (secamente): Yo doy las órdenes.
Carrington mira a Henry un momento, después se levanta y entra en la sala de
generadores. Henry lo ignora.
HENRY (a Redding): Creo que tiene algo, doctor.
AMBROSE (ansiosamente): ¿Debería pasar el cable por el invernadero?
HENRY: Nuestro amigo no va a volver ahí.
AMBROSE: Pero esas cosas en el invernadero están creciendo… Deben de
necesitar… sustento.
REDDING (a Henry; protestando): No puede prever sus movimientos. Su mente es
de una naturaleza diferente a la nuestra.
HENRY: Una mente en guerra siempre es igual, se haya incubado en Tokyo o en
Marte. Conocemos el objetivo de la cosa.
SKEELY: ¿Qué?
HENRY (cabeceando hacia Ambrose): Sustento. Sangre, y toda la sangre en el
campamento está en esta sala. Vendrá por la barrera en cualquier momento.
Mientras Henry habla, sus ojos han estado recorriendo la habitación.
CHAPMAN: Quizá sería más sabio que nos dispersásemos…
HENRY: Nos pillará de uno en uno.
SKEELY (mirando a Henry): ¿Entonces qué hacemos?
HENRY: Le damos una fiesta de bienvenida a casa. (Señala el pasillo que lleva a la
sala de generadores.) En ese túnel. Y una gran broma. (Se vuelve hacia Redding.)
¿Tenemos algo de alambre de gallinero, alambre de cerca de ganado, cualquier tipo de
alambre?
REDDING: Sí, rollos de ello.
HENRY (a Ericson): Ken, tome dos hombres y ayude al Doctor Redding a sacar el
alambre. Colóquenlo en ese pasaje. Luego pásenlo a lo largo del techo.
SKEELY: ¡Como una trampa para moscas!
HENRY (a Ambrose, mientras Ken sigue a Redding fuera): Empalmen su cable a la
red. Y arreglen un interruptor operativo en un cable largo, de unos treinta pies.
¿Cuántos voltios pueden darme?
AMBROSE: Más de mil.
HENRY: ¿Es suficiente?
AMBROSE: Lo espero fervientemente.
HENRY: En marcha, doctor.
Ambrose sale corriendo. Los intercambios de Nikki con Dykes y MacAuliff han
estado continuando a intervalos regulares. Ahora Nikki se vuelve hacia Hendrix.
NIKKI: Tome el relevo por mí, por favor, Sr. Hendrix.
LSW 60
El enigma de otro mundo
Hendrix se sienta en el intercomunicador y empieza a comprobar con los
centinelas mientras Nikki va hasta Henry. Ella tira de la manga de él.
NIKKI: Pat, ¿no lo sientes? Está refrescando.
HENRY (no prestando atención): Todo el que no esté trabajando, que vuelva a la
sala de generadores. Háganlo deprisa, por favor.
NIKKI: Pat, te digo que me estoy enfriando.
HENRY: ¿Estás enferma?
NIKKI: No, zopenco. Hace frío. La calefacción debe de estar apagada.
HENRY (llamando a Chapman): ¿Cuál es la lectura del termómetro?
CHAPMAN (mirando un termómetro de pared): Cincuenta y cuatro. Pensaba que se
estaba poniendo glacial.
SKEELY: En verdad lo está.
CHAPMAN (todavía mirando el termómetro): Está bajando rápido.
HENRY (colocando la mano sobre una salida de calor): No llega ningún calor en
absoluto por los respiraderos.
CHAPMAN: Tenemos tres hornos. No podrían estropearse todos a la vez.
SKEELY (mirando el termómetro por encima del hombro de Chapman): Bajando.
¡Cuarenta y nueve!
CHAPMAN: Mejor que alguien vaya al cuarto de calderas.
HENRY: No, doctor. No les pasa nada a los hornos.
NIKKI: Debe de ser eso, Henry. ¿Por qué no funcionan?
HENRY: Porque han sido apagados. Por nuestro visitante.
SKEELY: Cielo santo. ¡Nos va a congelar!
HENRY: Y a entrar a por nosotros cuando estemos entumecidos o muertos de frío.
SKEELY: Qué bromista. Me recuerda al General Rommel cuando nosotros éramos
«eso».
CHAPMAN (leyendo el termómetro): Cuarenta y cinco ya.
7
SKEELY: Y hay sesenta bajo cero fuera.
Redding, Ericson y otros dos científicos han salido del almacén con los rollos de
alambre. Comienzan a ejecutar las órdenes de Henry.
HENRY (a Chapman): ¿Cuántos trajes de vuelo hay, doctor?
CHAPMAN: Ocho, contando el suyo. Y una manta eléctrica.
El instrumento del telégrafo empieza a parlotear.
HENDRIX (llamando): Nikki.
NIKKI: Voy.
Ella reemplaza a Hendrix en el panel del intercomunicador. Hendrix comienza a
tomar el mensaje del telégrafo.
HENRY (a Chapman): Déjeme uno para Nikki. Lleve los demás a la sala de
generadores y diga a la gente que tomen turnos para ponérselos. De diez minutos.
Chapman se mueve para obedecer.
SKEELY: Nuestro amigo es todo un muchacho. Calcula todos los ángulos.
HENRY (mirando el cableado): Por suerte tenemos a Edison y a Einstein de nuestro
lado.
7
54, 49, 45 y -60ºF son 12, 9, 7 y -51ºC respectivamente (N. del T.)
LSW 61
Charles Lederer
SKEELY (silenciosamente): Me pregunto si van a bastar.
HENRY (igual de silenciosamente): Me estaba preguntando exactamente lo mismo.
ERICSON (trabajando): Los dedos se me están entumeciendo.
8
SKEELY (caminando arriba y abajo para calentarse): Recuerdo una vez en Acra ,
en el África ecuatorial…
ERICSON: Cállese. Nadie está escuchando.
HENDRIX: Mensaje para usted, capitán.
HENRY: Aguarde. (A Chapman, que está regresando para otra carga de trajes de
vuelo.) ¿Tienen botas de goma en ese almacén?
CHAPMAN: Muchas.
HENRY: Tráiganos cuatro pares, ¿quiere?
Chapman va al almacén.
SKEELY: ¿Para qué son las botas?
HENRY: Para que nadie se queme accidentalmente cuando encienda la corriente.
SKEELY (llamando a Chapman): ¡Que sean cinco pares, doctor!
VOZ DE DYKES (por el intercomunicador): ¡Ya viene!
NIKKI (retransmitiendo la advertencia): ¡Pat! ¡Ya viene!
HENRY (a Nikki): ¡Llama a Mac! (A los trabajadores del cable.) ¿Casi terminado?
REDDING (trabajando frenéticamente): Otro minuto…
AMBROSE (gritando desde el otro extremo del pasillo): ¡Todo listo en este lado!
Henry se ha movido hasta la puerta. La abre. MacAuliff y Dykes entran corriendo.
Henry cierra la puerta tras ellos y echa el cerrojo.
DYKES (resollando): El contador está funcionando. La lectura es baja, pero está
subiendo. ¡Oh, chico, hace frío!
Le entrega el contador a Henry. Chapman ha venido del almacén con las botas.
Skeely toma un par, y las demás son arrojadas a la entrada del pasaje.
HENRY (moviendo la cabeza hacia la sala de generadores): Nikki, ahí atrás. En
marcha. (A los otros.) Pónganse esas botas, muchachos.
Él mismo empieza a ponerse un par. Carrington sale de la sala de generadores.
Mira el acoplamiento de cables que ha hecho Ambrose, después mira rápidamente la
red de alambres instalada por Redding, etc.
REDDING: Con eso ya está. Todo dispuesto, capitán.
HENRY: Bien, todo el mundo en la sala de atrás salvo el personal del Ejército.
Carrington se acerca a Henry. Su cara está trabajando emocionalmente. Está a
punto de dirigirse a Henry cuando habla Hendrix.
HENDRIX: ¿Qué hay de su mensaje, capitán?
HENRY: Oigámoslo.
HENDRIX (leyendo): MacLaren a Henry. Use todos medios para salvar vidas de
expedición. Pero no de pasos contra prisionero. Espero relevarlo en tres días. Aguante
como pueda. Su objetivo principal es mantener criatura viva hasta nuestra llegada.
Congreso, Presidente, jefes de personal, todo superior considera supervivencia de
criatura cautiva triunfo más grande de nuestra civilización.
DYKES: Los héroes más grandes siempre están tras las líneas, ¿eh?
8
Capital de Ghana (N. del T.)
LSW 62
El enigma de otro mundo
HENRY (gravemente): Bueno, así es.
SKEELY (sobriamente): ¿Cómo afecta eso a sus planes, capitán?
HENRY: Nada en absoluto.
CARRINGTON (intensamente): ¡No puede ignorar sus órdenes, capitán! ¡Vienen de
fuentes que saben más que usted!
Henry termina de ponerse las botas. Se levanta, y mira fríamente a Carrington.
HENRY: Discutiremos eso en alguna otra ocasión. (Señalando la puerta trasera.)
Adentro, amigos.
Carrington se queda mirando a Henry. Hace un esfuerzo por controlar la ira dentro
de él.
CARRINGTON (vibrantemente): Está desafiando órdenes de sus superiores, Capitán
Henry. Se le ha mandado preservar la vida de esta criatura interplanetaria a toda costa.
DYKES (desde el termómetro): La temperatura ahora es de treinta sobre cero.
SKEELY: Perfecta para esquiar.
CARRINGTON (tensamente a Henry): Usted es un oficial del Ejército de los Estados
Unidos a cargo de una misión militar. Ha recibido instrucciones de su general, y de
cada departamento del gobierno, sobre cómo proceder.
HENRY: No es divertido incumplir órdenes, doctor. Pero mi deber…
CARRINGTON (interrumpiendo bruscamente): ¡Su deber es para con el Ejército al
que representa!
HENRY (tranquilamente): Mi primer deber como hombre es para con la raza
humana. Hay un enemigo de ella viniendo a por nosotros. Voy a matarlo.
Redding entra desde el pasillo. Le entrega a Henry un interruptor al extremo de un
cable largo.
REDDING: Aquí está su interruptor operativo.
HENRY: Gracias.
Redding mira curiosamente a Carrington y regresa hacia la sala trasera. Dykes
está de pie junto al panel del intercomunicador. Pulsa un botón. Un suave chillido sale
del comunicador.
HENRY (bruscamente): ¿Qué es eso?
DYKES: Tengo el intercomunicador abierto con el invernadero. Escúchelos.
Mientras habla la sala se llena con un maullido insistente, como de una miríada de
voces.
HENRY: Sus amigos suenan hambrientos, Carrington.
SKEELY (mientras las voces aumentan): Ya deben de ser chicos grandes.
DYKES: ¡Vienen las zanahorias salvajes…!
CARRINGTON (su voz aumentando con ira): ¡Está haciendo más que incumplir
órdenes del Ejército, capitán! ¡Está robándole a la mente humana!
HENRY: Puede testificar a tal efecto en mi corte marcial, doctor.
CARRINGTON (tensamente y controlándose otra vez): Un secreto ha llegado a
nosotros, más grande que cualquier secreto jamás revelado a la ciencia. ¡No debe ser
destruido! Debe ser estudiado, y aprendido.
LSW 63
Charles Lederer
HENRY (sobriamente): Lo he visto, Carrington. No es algo que poner bajo un
cristal y examinar. Y hay miles más de ellos eclosionando. Se reproducirán como
malas hierbas. Destrozarán el mundo.
CARRINGTON: ¡Eso no importa!
HENRY (suavemente): A mí me importa un poco.
CARRINGTON (volviéndose más loco): El conocimiento es más importante que la
vida, capitán. Sólo tenemos una excusa para existir: pensar, averiguar, aprender lo que
es desconocido.
DYKES: No tenemos opción de aprender nada de ese marciano cojo, excepto un
modo más rápido de morir, doctor.
HENRY: Le ordeno que retroceda, Carrington.
CARRINGTON (lleno de una curiosa furia): ¡No importa lo que nos pase a nosotros!
No somos animales. ¡Somos un cerebro que piensa! No cuenta nada más, excepto
nuestro pensamiento. Hemos pensado nuestro camino en la naturaleza. Hemos
dividido el átomo…
DYKES: ¡Sí, y seguro que eso hizo al mundo feliz, ¿no?!
El maullido que sale del altavoz de la pared se incrementa.
HENRY: Le he ordenado que salga, Carrington.
CARRINGTON (salvajemente): ¡Le debemos al cerebro de nuestra especie
quedarnos aquí y morir sin destruir una fuente de sabiduría! Capitán, se lo imploro.
La ciencia, el gobierno, el Ejército… la civilización nos ha dado órdenes.
HENRY (severamente): Son órdenes erróneas. Vienen de gente que no sabe de qué
está hablando.
SKEELY: Ahí estoy con usted, Henry. En un apuro siempre pongo mi dinero en un
hombre pequeño, contra todos los altos mandos.
CARRINGTON (salvajemente a Henry): ¡Se coloca usted por encima de todo el
progreso humano, por encima de toda la ciencia!
HENRY (tranquilamente): Me coloco contra un enemigo, Carrington.
MACAULIFF: Vamos, doctor. Ha dicho su parte. Ésta es una ocasión en la que la
ciencia no hace explotar el mundo… sólo para ver qué lo marca.
DYKES (de repente): ¡El Geiger!
Recoge el contador. Está chasqueando más rápidamente.
HENRY: Adentro, Carrington.
Dykes agarra a Carrington. El doctor va con él.
CARRINGTON (desde la puerta al pasaje subterráneo): ¡Son necios! ¡Nunca lo
dañarán! Es más sabio, más fuerte…
DYKES: ¡Cállese…!
Empuja a Carrington al pasaje y a la sala de generadores. Nikki, Chapman y
Hendrix los siguen. Dykes cierra la puerta tras ellos y luego se reúne con el grupo en
la sala de radio. Éste consiste en Henry, MacAuliff, Ericson, Skeely y Dykes. Henry
se gira y ve a Skeely.
HENRY: Lo siento, Skeely. Esto es primera línea. No se permiten civiles.
SKEELY: Eso no incluye a la prensa, capitán.
HENRY: Entre con los demás, Skeely. No pertenece aquí.
LSW 64
El enigma de otro mundo
SKEELY (sonriendo): No pertenecía a El Alamein ni a Bouganville, ni a Okinawa.
Sólo rondaré como un espectador. También soy muy buen escritor de obituarios.
Ignórenme, por favor.
Henry sonríe y decide ignorarlo. Se vuelve hacia Dykes.
HENRY: Usted tiene el Geiger, Eddie.
DYKES: Sí, sin cambios.
9
MACAULIFF: Ahora la temperatura es de veintidós .
HENRY: Sigan moviéndose. Eso ayudará un poco.
ERICSON (tratando de mantener la voz casual): Discúlpeme, Pat, ¿pero no sería
mejor idea esperar en el otro extremo del túnel?
HENRY: No, Ken. Recibimos aquí.
DYKES: ¿Alguna razón, Pat?
HENRY: Psicología. Nuestro chico parece algo inteligente. Va a notar una
habitación vacía, y un montón de alambre de valla colocado. Y a sentarse a pensarlo,
durante unas horas. Pero si nos encuentra aquí fuera esperando, nos perseguirá de
vuelta a la trampa.
SKEELY: Siempre que podamos movernos.
HENRY: Eso es.
SKEELY: Cebo congelado, ¿eh?
MACAULIFF: ¿Cómo puede refrescar tan deprisa? (A Dykes.) Se está poniendo
usted azul.
HENRY: Sigan moviéndose, muchachos.
Caminan.
ERICSON: Debe de haber cero grados.
10
DYKES (desde el termómetro): Había. Siguiente parada: cinco bajo cero .
MACAULIFF: Venga, Sr. Marciano, y obtenga algo de buena sangre escocesa,
fortísima. ¡Nada como ella para los bebés!
ERICSON (caminando): ¡Pare!
MACAULIFF: Jamás pensé que tendría prisa por volver a ver a ese tío.
ERICSON (gesticulando hacia el intercomunicador desde el que todavía se emiten
los ruidos maullantes, ahora en un súbito crescendo): Esas cosas me dan escalofríos.
¿Está bien si lo apago, capitán?
SKEELY: No, no lo haga. Me gusta la carne de gallina. Me mantiene caliente.
Hay un momento o dos de silencio. Los hombres siguen moviéndose y
balanceando los brazos.
DYKES: No oigo el Geiger.
HENRY: Está funcionando.
ERICSON: ¿Más deprisa?
HENRY: Dos puntos.
DYKES: ¡Entonces está en camino!
MACAULIFF: Quizá. Tengo una inquietud.
9
-5,5ºC aprox. (N. del T.)
10
0 y -5ºF=-18 y -20,5ºC respectivamente (N. del T.)
LSW 65
Charles Lederer
DYKES(a Henry, saludando como un mensajero): Informe del frente, capitán. El
hermano MacAuliff tiene una inquietud.
MACAULIFF: No es una broma.
ERICSON (tensamente): ¡Escúpalo!
MACAULIFF: ¿Y si puede leernos las mentes?
DYKES (caminando): Va a ser doloroso cuando llegue hasta usted: una página en
blanco.
MACAULIFF (airadamente): Están trabajando en la telepatía en este país, ¿no? Así
que probablemente la tengan en Marte, considerando la especie superior de zanahorias
que producen. De modo que sabe todo lo que estamos diciendo y pensando, y
esperará hasta que estemos congelados y tiesos en nuestra propia trampa antes de…
HENRY (bruscamente): Se acerca más. (El maullido ha parado. Hay silencio. Se
oye el contador Geiger chasqueando.) Dos puntos más arriba.
DYKES (le da una palmada a Henry en la espalda): Un verdadero estratega. Aún
será usted un general.
SKEELY: De ninguna manera. No hay suficiente grasa en su cabeza.
ERICSON (mirando el contador en la mano de Henry): Ahora está quieto.
DYKES: Tomando aliento.
HENRY: Sigan moviéndose.
SKEELY (mientras camina): Recuerdo la primera electrocución que cubrí. Ruth
Snyder y Judd Grey. Nunca olvidaré cómo Madam Snyder botó en la silla cuando le
hicieron su última permanente. Todos estábamos observando sus ojos y…
HENRY (bruscamente): ¡Pare!
Skeely enmudece. El chasquido acelerado del Geiger llena la sala.
DYKES (suavemente): ¡Por ahí rezuma!
HENRY (su voz precisa): Cuando entre, usted entre en el pasaje primero, Skeely.
(Señala la puerta abierta del pasillo.) Usted a continuación, Ken. Después Mac, luego
Eddie. ¿Entendido? (Los hombres asienten.) No empiecen a retroceder hasta que esté
en la sala y nos vea. Yo llevaré el interruptor. Cuando encienda la corriente, tengan
cuidado de no tocar las paredes. Serán electrocutados si lo hacen.
MACAULIFF: ¿Y si los mil voltios no bastan, Pat?
DYKES: Quinientos quemaron uno de los brotes.
MACAULIFF: Se puede matar a un bebé con una palmeta matamoscas, se necesita
un bate de béisbol para un hombre. ¿Cómo sabemos que no lo atravesará caminando?
HENRY (bruscamente): No lo sabemos. Pero lo averiguaremos. ¿Todo preparado?
DYKES (silenciosamente): Sí, señor.
El contador Geiger ahora está chasqueando fuertemente. Sujetando hachas en las
manos enguantadas, los hombres toman sus posiciones como indica el Capitán Henry.
HENRY (tranquilamente): Si el voltaje no lo detiene, sigan pegando a sus brazos.
MACAULIFF (de repente): ¡Está fuera! ¡Va a entrar!
Un crujido de madera viene de la puerta.
SKEELY: Sí, tenemos un visitante.
HENRY: ¡Esperen a que se muestre antes de moverse!
En este momento las luces se van.
LSW 66
El enigma de otro mundo
SKEELY:(en la oscuridad): ¡¿Qué…?!
MACAULIFF (gritando en la oscuridad): ¡La corriente está desactivada!
ERICSON (gritando en la oscuridad): Enciendan las luces.
El chasquido del Geiger y el maullido llenan la oscuridad. El contorno de la puerta
empieza a brillar en la oscuridad, mientras la criatura la consume.
VOZ DE NIKKI (chillando): ¡¡Pat!! ¡Pat! ¡Carrington ha desconectado el generador!
VOZ DE HENRY: ¡Mac! ¡Venga conmigo! ¡Eddie, retenga a esa cosa cuanto pueda!
DYKES: Recibido…
VOZ DE REDDING (llamando pasillo abajo): Capitán Henry… Cuidado…
¡Carrington tiene un arma!
Oímos el sonido de pies chocando contra la red de cable cuando Henry y
MacAuliff corren a lo largo del túnel. El contorno de la puerta continúa brillando más
intensamente.
DISOLVENCIA A:
57 INT. SALA DE GENERADORES
Está completamente oscuro. La linterna de Henry apuñala la sala. Gira
rápidamente, parando brevemente en la cara llena de pánico de Nikki, destellando
sobre las caras asustadas de los demás, y después encontrando a Carrington.
Carrington está con un arma en la mano, mirando salvajemente.
CARRINGTON (cuando la linterna lo alcanza): ¡Dispararé! ¡Dispararé si alguien
toca ese generador!
La respuesta de Henry es cargar hacia delante. Agarra el revólver con una mano, y
golpea a Carrington con la otra. Carrington cae inconsciente, al lado de los
generadores. Henry confisca el revólver de Carrington.
HENRY (mientras recupera el revólver): ¡Mac! ¡Redding! ¡Conecten esos
generadores!
Se lanza fuera mientras Mac y Redding vuelven sus linternas hacia el generador y
bajan a trabajar.
DISOLVENCIA A:
58 INT. SALA DE RADIO
La puerta con un brillo rojizo empieza a caer hacia dentro. Cuando cae, se oye la
voz de Dykes.
DYKES: No importan las armas. ¡Usen sus hachas!
La posición de la criatura revelada en la radiactividad de la puerta hace que brille
extrañamente en la oscuridad. Se para un momento en el umbral, y después se mueve
hacia el pequeño grupo en la boca del pasaje.
VOZ DE HENRY (en la oscuridad): Retrocedan, amigos. ¡En marcha, Skeely!
¡Guarézcase, Ken! ¡Muévanse!
El grupo se retira en orden pasillo abajo. La cosa se detiene en la entrada del
corredor.
VOZ DE MACAULIFF (en la oscuridad): Todo conectado. Bien, Pat…
LSW 67
Charles Lederer
Las luces del túnel empiezan a brillar en rojo, revelando al grupo del Ejército
retirándose por encima del alambre de valla. La criatura está avanzando hacia ellos,
pero todavía no ha entrado en el túnel entrampado.
ERICSON: ¡Está conectado! ¿A qué esperas, Pat?
HENRY (fríamente): Espero a atraparlo en medio del túnel, Ken. Tómeselo con
calma, hijo.
En este momento llega el sonido de una riña de la sala de generadores. Una figura
irrumpe en el túnel, mientras oímos un coro de «Agárrenlo», «Cierren la puerta»,
«Sujétenlo, está loco», etc. La figura es Carrington. Pasa empujando junto a Henry,
Dykes y el resto del grupo del Ejército, y corre la longitud del pasillo. Se para en el
extremo alejado del corredor, encarando a la criatura. Carrington, a sólo unos pies del
visitante sobrenatural, extiende los brazos en un gesto suplicante.
HENRY (durante esto): ¡Agárrenlo! ¡Eddie! ¡Deténganlo!
DYKES: Demasiado tarde. ¿Debería ir a por él?
HENRY (tras una fracción de segundo): No. No, Eddie, no lo haga. Retroceda.
El grupo del ejército continúa retirándose.
CARRINGTON (su cara tenuemente visible en la luz refractada de la fosforescencia
de la criatura): Escúchame: ¡Soy tu amigo! Mira, mis manos están en el aire… No
tengo armas… Soy tu amigo; debes comprender eso. Eres más sabio que yo… debes
entender que intento ayudarte… No vengas más hacia acá. ¡¡Te matarán!! Mírame,
estoy indefenso… debes ver que no pretendo hacerte daño… Quiero conocerte,
ayudarte… ¡Créeme! Tienes una inteligencia mayor que cualquier cosa en la Tierra…
Utilízala… utilízala, mírame y sabe lo que intento decirte: no soy tu enemigo; soy un
científico, ¡un científico!
La criatura se ha parado ante la diatriba de Carrington como estudiándolo. Ahora,
sin prisa, levanta un brazo, y rodea con la mano la garganta de Carrington. Carrington
cae al suelo casi decapitado, sus últimas palabras aún gorgoteando en su garganta. La
criatura pasa por encima del cadáver de Carrington y entra en el túnel. Avanza cinco o
seis pies.
HENRY (gritando fuerte): ¡Cuidado! ¡Allá vamos!
Presiona el interruptor en su mano. Un bombardeo de chispas enormes salta del
techo al suelo. La criatura es atrapada en los relámpagos. Se queda inmóvil mientras
los rayos de mil voltios crujen a través de ella de la cabeza a los pies. Enfrente de ella
están los cinco hombres, con las hachas preparadas, y extrañamente visibles en la luz
chisporroteante. La criatura empieza a brillar como un filamento, y después estalla en
llamas. Cae al suelo.
HENRY: ¡Que nadie se mueva!
SKEELY (apuntando una pequeña cámara): ¡Mantengan esa luz encendida! ¡Lo
tengo! ¡Lo tengo!
La forma de la criatura se derrite en las llamas. Cuando desaparece, Henry termina
el bombardeo de chispas. Las luces del pasaje se encienden completamente. Los
hombres se mueven hacia el montón de cenizas que queda de la criatura.
HENRY (a Mac): Vaya a decirles que se ha acabado, y a encender el horno.
LSW 68
El enigma de otro mundo
Cuando MacAuliff se mueve para obedecer, Chapman, Nikki y un número de los
refugiados salen de la sala de generadores.
NIKKI: Al Dr. Carrington, ¿qué le ha ocurrido?
HENRY (sobriamente): Está muerto.
SKEELY (a Henry. Arrodillándose sobre los restos de Carrington): Un barrido
limpio, capitán. Ambos monstruos están muertos.
DISOLVENCIA
59 INT. SALA DE RADIO, 7 A. M.
El viento sigue soplando, la nieve sigue arremolinándose fuera de las ventanas de
la torre. Hendrix está sentado exhausto en el panel de envío de su radio. Skeely está
ronco y casi dormido de pie. Bebe café. Una cafetera hierve sobre una cocinilla
eléctrica junto a él. El Capitán Henry está sentado en el catre. Está intentando
permanecer despierto.
CHAPMAN (a Henry): ¿Esas píldoras hacen efecto?
HENRY (confuso): Ya le diré.
CHAPMAN: No luche contra ellas. Relájese.
HENRY: Tengo que…
CHAPMAN: Todo eso puede esperar. Primero tiene que descansar. Todos tenemos.
Sale.
SKEELY (bebiendo café): ¿Está despejada?
HENDRIX: Sólo un minuto. (Al micrófono.) Dutch Harbor, ¿pueden oírme?
VOZ (desde la radio): Dutch Harbor, recepción clara.
SKEELY (emocionado y ronco): ¡Estoy conectado!
VOZ: General Fogarty esperando a Capitán Henry.
HENRY (ojos cerrados): Voy… Ya voy.
En su lugar, se hunde en el catre.
SKEELY (al micrófono): Polo Norte, 15 de noviembre. Ned Skeely informando…
VOZ (respondiendo): General Fogarty esperando a Capitán Henry.
SKEELY (al micrófono): Díganle al General Fogarty que lo lea en los periódicos.
Comunicado. La batalla más grande del mundo ha sido luchada y ganada hoy por la
raza humana. Aquí en la cima del mundo, un puñado de soldados y civiles
estadounidenses han aniquilado la primera invasión de otro planeta.
VOZ (por la radio): Capitán Henry, adelante. General Fogarty a la espera.
Mientras Skeely continúa emitiendo, entra Nikki. Mira alrededor soñolienta. Ve a
Henry echado en el catre, va hasta él y empieza a agitarlo. Pero nada lo despertará. No
logrando desvelar a Henry, Nikki sonríe soñolienta y se echa en el catre junto a él.
Cierra los ojos. Henry abre los ojos y la mira confuso. Intenta abrazarla pero no
puede.
HENRY (soñoliento): Desátame, cariño.
NIKKI: Apuesta a que lo haré. Mañana.
Henry le hunde la nariz en el cuello y se duerme felizmente. Durante esto Skeely
está emitiendo.
LSW 69
Charles Lederer
SKEELY (respondiendo a la voz): ¡Atención, todos los periódicos! ¡Comunicado
continuado! Esta primera escaramuza por la posesión de la tierra por las criaturas del
espacio fue ganada por el osado liderazgo del Capitán Patrick Henry. Una vez Noé
salvó el mundo con un arca de madera. El Capitán Henry realizó un servicio similar
para nuestro planeta con un arco de electricidad. Pero, damas y caballeros del globo,
hay un enemigo flotando sobre nuestras cabezas: un enemigo con una armada de
platillos volantes, y un ejército de guerreros superhumanos y fantásticos. Cada
ciudadano del mundo debe convertirse en un centinela vigilando los cielos. Sigan
buscando el próximo platillo volante; vigilen los cielos, vigílenlo todo sobre sus
cabezas; lancen un anillo de torres de vigilancia alrededor de la tierra. Sigan
vigilando… vigilando… vigilando…
FUNDIDO
Fin
LSW 70